martes, 29 de septiembre de 2009

Syd


Roger Keith Barrett (1946-2006)


La verdad, Syd, es que tú mismo te reirías de esa fecha oficial: 2006. Tú llevabas más de treinta años muerto: desde los 70 estuviste vegetando. Te reirías si fueses consciente de qué es la risa, o de qué es una fecha, de qué es qué. Uno de tus discos en solitario se titulaba "El chiflado se ríe", así que no hace falta más abundamiento en el tema: chiflado. Menudo plan. Las drogas son muy malas, Syd. Y a algunos les sientan peor que a otros; a ti por ejemplo te sentaron fatal. Bueno, qué te voy a decir que no sepas tú, si es que por ahí arriba sabes. Igual aún andas zumbado.

Sí; con ver esa mirada, esa distancia, ya se imagina uno que la tuya es una historia muy triste. Corta y triste. Tú fuiste una de las mayores luminarias de la psicodelia británica, si no la mayor. Tú eres el símbolo de una época e incluso de una clase social, la juventud medioburguesa que en los años 60 tomó el mundo: de buena familia, con estudios, diletante en teatro y poesía, músico de casualidad pero músico al fin... necesitado de nuevas experiencias, de verlo, oírlo, probarlo todo. Y vaya si lo probaste, hasta quedar vacío. Viniste de tu Cambridge natal a Londres a estudiar pintura, pero pronto lo dejaste por la guitarra. Y entonces te encontraste de nuevo con Roger, al que habías conocido en el Instituto, y Roger te presentó a Rick y a Nick, universitarios contraculturales como Roger. Llevaban tiempo intentando formar un grupo, pero el puesto de guitarrista-cantante no lo tenían claro. Y ya digo, apareciste tú, un torbellino de ideas; tantas que hasta les diste el nombre para la banda: te acordaste de los viejos bluesmen Pink Anderson y Floyd Council y en su honor le dijiste a Roger: oye, ¿qué tal si nos llamamos Pink Floyd?

Pues ya está: Pink Floyd. 1967. Llegados a este punto yo creo que ya no hace falta decir nada más. Sólo recordar que la mayor parte de las canciones de su primer LP eran tuyas; que la primera de ellas, "Astronomy domine" es probablemente la más grande de todas las canciones psicodélicas, y mira que hay canciones... que ya antes de eso habíais editado tres singles, de los cuales dos eran tuyos también. Y que, por resumir, teniendo en cuenta que la psicodelia es un género de singles, vuestro LP es uno de los cuatro o cinco que han quedado para la historia. Tú eras la máquina de crear y Roger era el director. Todo iba bien.

Pero tú te exigías cada vez más, necesitabas superarte, convertirte en el ángel de la luz, y eso es muy duro. El LSD era tu alimento, la locura sintetizada, el viaje contínuo, y los viajes son caros: pronto empezaste a tomar tranquilizantes, unas pastillas compensaban los efectos de otras, tú estabas pero no estabas; hubo conciertos en los que, completamente lelo, apagabas la guitarra o te quedabas tocando una sola nota, pensativo, mirando al techo. Tus compañeros, mucho más serios que tú, mucho más profesionales, se desesperaban. Y luego declaras que estás muy interesado en los viajes astrales, y que el LSD es una llave, y etc etc. Claro, Roger y los demás se asustan: el prestigio de la banda en directo anda por los suelos. Así que para cuando te dé la ventolera fichan a David, que te cubre cuando tú deambulas por el escenario, y luego al otro David; y al final ya no aguantan más y un día te dejan tirado y se van a tocar a Southampton sin ti. Era Enero del 68. En ese año salió el segundo LP del grupo y tu participación ya fue pequeña. Tu etapa con los Floyd había acabado.

Luego sacaste dos discos a tu nombre, el primero de ellos con el título de "El chiflado se ríe"; tus antiguos compañeros te ayudaron en la producción, incluso tocaron en casi todas las canciones. Algunas eran buenas, de tu época brillante; otras, sencillamente, eran un coñazo. Tú ya habías comenzado el camino hacia las sombras hacía tiempo, y no volviste. Esos dos discos se vendieron porque eran tuyos, no porque fuesen realmente buenos, pero en fin... y el resto de tu carrera musical es anecdótico: algunas apariciones esporádicas solo o con los Pink Fairies -otra cuadrilla de chiflados-, luego un intento de grabar un tercer disco, que al final quedó en nada, y poco más. Por fin, justito de dinero, te retiraste a vivir en casa de tu madre. Las pocas fotos que hay de ti en los años 80/90 son patéticas: gordo, casi calvo, ido. Que los médicos no se pusiesen de acuerdo en si fue catatonia o psicosis ya da igual: fue el LSD. David asegura que tus derechos de autor se te pagaron siempre, y puede que sea cierto; aunque en tu estado ya no necesitabas mucho.

Y finalmente un cáncer amable te llevó; se llevó tu cuerpo, claro, porque otra cosa no quedaba. Dicen que no te acordabas de nada, que no sabías ni quién eras ni quién habías sido. Terrible. Tus compañeros te dedicaron un disco, deprimente por cierto, aunque a la gente le gusta mucho: se llama "Ojalá estuvieses aquí". Ese título suena un poquito a culpabilidad. Una canción de ese disco se titula "Brilla, diamante loco"...

Que te vaya bien, Syd. Que brilles ahí tanto como aquí. Es lo tuyo. Una pavesa, una chispa, un rayo, todo aquello que sea resplandor fugaz lo fuiste tú.
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Diccionario de urgencia

(George) Roger (Waters): bajista y voz de Pink Floyd. Director de la banda en sus años de oro.
Rick/Richard (Wright): teclista de Pink Floyd. Murió el año pasado, a los 65. Cáncer, también.
(Nicholas Berkeley) Nick (Mason): batería de Pink Floyd.
David (O'List): ex-guitarrista de Nice (la primera banda famosa de Keith Emerson).
David (John) Gilmour: guitarrista de Pink Floyd tras la marcha de Syd.


viernes, 25 de septiembre de 2009

Brian


Brian Samuel Epstein (1934-1967)



No, esta vez no se trata de un músico. O sí. Porque gusto y formación musical tenía. Puede que algunos lo descubran ahora, mirando la foto de arriba y preguntándose quién coño es el tipo ese que está al fondo, detrás de esos cuatro muchachos tan conocidos.

Exactamente: detrás. Brian fue su manager hasta 1967; dicho así, no parece que tenga demasiada importancia. Pero de no ser por él posiblemente nunca habríamos conocido a los Beatles, posiblemente la historia de la música popular iría por otro camino, desde luego no tan luminoso. Él fue tan importante o más que la mayor parte de los músicos que conocemos, porque tuvo el valor de apostar por un grupo al que nadie conocía fuera de Liverpool. Así que un respeto al señor Epstein, cuya trágica vida y muerte quedó oscurecida por el fulgor de los cuatro de delante. Y aunque no tengo necesidad de dar explicaciones (en cristiano: este blog es mío y pongo lo que me da la gana), me gustaría recordar que los muertos de cualquiera no son siempre, o no son solamente, los más queridos sino también los más respetados.

Los Epstein son una familia judía rica, comerciante, propietarios de una gran tienda de muebles e instrumentos musicales en Liverpool cuando nace Brian. El chico, de inquietudes artísticas desde pequeño, comenzó a estudiar Arte Dramático, pero lo dejó cuando su padre lo puso a trabajar en la tienda: era el mayor y prácticamente no podía negarse. Pero también tenía aficiones musicales, y era un poquito rebelde. Así que, a pesar de su formación clásica, también le gustaba oir los sonidos nuevos que se cocían en la ciudad; procuraba estar al tanto de las novedades e incluso escribía una columna en "Mersey Beat", la revista yeyé de Liverpool. Por esa época sus padres abrieron una tienda nueva y allí se fue, de jefe, como debe ser.

Y un día... llega alguien preguntando por "My Bonnie", de Tony Sheridan y los Beatles. ¿My qué..? ¿Tony Sheridan y los qué? Pues no, lo siento, ese disco no lo tenemos (bah, serán unos petardos. Grabado en Alemania, dijo el tío este... a saber). Y la cosa hubiera quedado así de no ser porque, pocos días después, llegó otro preguntando por el mismo disco. Y eso sí que ya no: Brian se informa, es un tío profesional, ¿tocan en la Caverna, dices? Pues allá me voy. Y allá se fue. Y lo que vio no es que le convenciese mucho, pero notó algo; no sé, un feeling diferente, una actitud sobresaliente en estos chicos, alguno ni siquiera sabe tocar, pero qué planta, qué valentía... y habló con ellos: tiene amigos, tiene contactos, les puede lanzar... y ellos, claro, dijeron que sí.

Brian tenía amigos, tenía contactos... pero en su vida había llevado un grupo, ni se lo había planteado siquiera: eso le da más valor aún a su hazaña. Sin saber nada del negocio, lo que sí tuvo claro es que aquellos muchachos tenían futuro si los ponía en buenas manos. Y habló con sus amigos de la Decca, les llevó unas maquetas y dijeron que no: las bandas con guitarra no tienen futuro, Brian. Pues muy bien, me voy a otra, y a otra... y por fin a la EMI. Dio la casualidad de que en un sello subsidiario de EMI, la Parlophone, trabajaba George, un técnico de sonido que al igual que Brian sabía mucho de música clásica pero muy poco de música moderna. Pero los oyó y le dijo: pues sí, estos chicos tienen madera; bueno, hay que echar al batería y traer otro... pero tienes razón Brian, me gustan. Aquí hay algo.

Y ahí comienza la historia de los Beatles. Que ya digo, a lo mejor nunca hubieran sido nada sin Brian: él se encargó de comprar cantidades industriales de "Love me do", su primer single, para que entrase en las listas, y a partir de ahí ya fueron número uno. Él controló su imagen, sus vestidos, sus declaraciones a la prensa, como niños pequeños a los que hay que ir guiando. Él se enamoró de su música y de John... y no es elegante sacar ahora historias sucias a la luz, pero John se aprovechó de él. John no es el santito pacifista que la gente cree.

En fin, vamos a dejar eso. En 1967 los Beatles ya son lo que son, y el contrato de cinco años se acaba; es posible que lleguen a un acuerdo para renovarlo, pero ese grupo ya no necesita niñera... o eso creen ellos. Brian se sienta y se queda pensativo: probablemente ya todo acabó. Ese ensueño. Eres un judío maricón, depresivo, no te quedan más juguetes, las otras bandas a las que dirigiste a partir de los Beatles ya no existen y, en cualquier caso, ninguna fue como ellos. Míralos ahora, en la India, con el guru, con la pandilla de músicos colegas, oyendo las tonterías de un estafador. Ya no tienes poder sobre ellos Brian, vuelan solos, John nunca será tuyo... se acabaron las ilusiones. Mejor quitarte de enmedio que seguir envejeciendo, recorriendo el camino hacia la vejez victoriana que tu apellido preconiza. Muere joven y harás un bonito cadáver.

Y eso hiciste. Y los Beatles siguieron adelante, manejados luego por Allen, un gangster que ya había dirigido a los Stones -bueno, Paul no quería ficharlo pero John insistió-, metiendo la pata hasta las cachas con Apple, con sus filmes pseudo sicodélicos para televisión, con sus tonterías de niños ricos. Menos mal que la música los siguió salvando hasta que apareció Yoko, y luego Linda, y los egos de John y Paul explotaron. Ya no estabas tú para arreglar los problemas, Brian.

Un saludo. O un beso, no sé. 


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Diccionario de urgencia

Tony Sheridan: de nombre real Andrew Esmond Sheridan McGuinnity, fue un rockero británico que consiguió fama en Alemania con unos cuantos discos. En uno de ellos le acompañaron unos jovencísimos Beatles que por casualidad estaban haciendo giras por Hamburgo, donde se curtieron a fondo. De ese LP salió "My bonnie"
La Caverna: local de actuaciones infecto donde los Beatles se hicieron, definitivamente, unos hombres.
George (Martin): ingeniero de sonido que pulió a los Beatles hasta hacer que su sonido fuese el que fue. Sobre la famosa teoría de quién merece ser llamado "el quinto Beatle", si Brian, George o incluso algunos músicos como Billy Preston, yo diría que es una suma de Brian más George.
Pete (Best): primer batería de los Beatles, bastante flojo. Fue sustituído por Ringo Starr a indicación de George Martin, aunque los demás Beatles probablemente ya no necesitaban esa indicación: sabían que Pete no daba la talla antes de que nadie se lo dijese.
John: Lennon
Paul: McCartney
Apple: la famosa casa de discos y otras cosas montada por los Beatles, que fue un desastre comercial.
Allen (Klein): manager americano que dirigió a los Stones y luego a los Beatles a la muerte de Brian. Ya digo, un gangster.
Yoko: Ono
Linda: de apellido Eastman (de la familia Kodak) cambió a McCartney al casarse con Paul.

martes, 22 de septiembre de 2009

Rory

...Nacido en Ballyshannon, condado de Donegal, y luego a Derry, y luego a Cork, y luego...

Este rollo geográfico lo suelto porque los irlandeses sois medio primos de los gallegos, y yo soy gallego: claro, para nosotros un irlandés es como de la casa. Lo de Ballyshannon, Donegal, Cork... te juro que nos lo sabíamos todos tus fans gallegos, Rory. Por otra parte tú no eras una estrella al uso, más bien tenías el aspecto de típico colega que uno se puede encontrar por la calle a la hora de las cañas: un poco alocado, con tus camisas de cuadros, tu afán desmedido por la cerveza y el whisky (irlandés, por supuesto)... y tu divina Stratocaster ajada, desconchada, hecha polvo del trato que le dabas. Para qué ibas a cambiarla, si aquella te sonaba tan bien, con aquellos punteos vitamínicos que nos ponían los pelos de punta... aunque con las acústicas y la mandolina tampoco te quedabas atrás, que conste; hasta con el saxo te atrevías, de vez en cuando.


Fuiste otro niño prodigio con ukelele, como Steve; solo que a ti ya te dio muy pronto por el blues, el rhythm'n'blues, el jazz, el folk... Con doce años ya te presentabas a concursos musicales allá por Cork, y con uno de ellos ganaste el dinero suficiente para comprarte tu primera guitarra eléctrica, tu obsesión desde pequeñito. Y con diecisiete años, al frente de tus Impact, ya haces giras, algunas tan curiosas como la que te trajo ¡a España, sí a España..! Bueno... en realidad, a la base americana de Torrejon, en Madrid, que como todos sabemos no es exactamente España, pero en fin: en España estuviste. Y a la vuelta disuelves los Impact, y en 1966 formas Taste, un trío que vas arreglando a tu modo hasta que en 1968 te los llevas a Londres y ahí empieza tu leyenda.

Sí, a ti lo que más te gusta es ir a tu aire. Pero tu guitarra es incendiaria, y hasta los propios guitarristas negros se asombran del sentimiento que le imprimes. Los blancos, los santones isleños de las seis cuerdas -léase Clapton y compañía-, te consideraban un músico menor, te miraban por encima del hombro, supongo que porque no soltabas los vaqueros ni la camisa de cuadros ni para dormir mientras ellos iban de colorines. Sería por eso, o por las grupies de lujo que tú no tenías. Pero tus discos con Taste, con una simplicidad y contundencia que asusta, nos dejaron alucinados: hasta Lennon era fan vuestro, que ya es decir. Y solo fueron dos, porque los otros, las grabaciones en directo, los fue sacando la casa discográfica al desaparecer vuestra banda, poco después de actuar en Wight al lado de la flor y nata de las sardinas en lata. Pero Charlie y John también tenían sus propias ideas, querían escribir cosas; y tú, que siempre fuiste a tu bola, decidiste que ya estaba bien de Taste y comenzaste tu legendaria carrera en solitario.  

Ahí empezaron a respetarte: ya eras un músico con pedigri, y tu blues rock aderezado con cualquier otro género se hizo imbatible. Y aunque no llegaste a vender tantos discos como los nombres sagrados, tú eras pasión pura, hacías con las cuerdas lo que te daba la gana, jugabas con ellas, parecían apéndices de tus dedos. A mí, que nunca he sido muy aficionado a los directos, me enloqueció tu "Irish tour 1974" hasta tal punto que sigue siendo uno de los pocos que oigo: aquella versión anfetamínica de "Tattoo'd lady", aquellos blues por el medio... aquella pasión, ya digo. Luego va llegando la decadencia, guste o no a tus fanáticos: de tu amalgama inicial te vas pasando al rock duro, al heavy, que es el triste destino final de tanta gente de los setenta; y bebes como un cosaco, y sigues haciendo la misma vida que si tuvieses veinte años pero con cuarenta, y tu salud se resiente. Luego está tu famoso miedo a volar, que te obliga a tomar tranquilizantes, y eso mezclado con el alcohol ya me contarás tú; sigues haciendo giras interminables porque a pesar de todo eres una estrella y las estrellas no se retiran, ni se apaciguan... y por fin tu hígado dice basta: te operan a vida o muerte y, aunque al principio parece que te has librado, al poco tiempo gana la Señora.

Reconozco que en tus últimos años no te presté atención: porque detesto el heavy, porque había otras cosas mucho más interesantes en esa época y porque, en definitiva, tu edad de oro había pasado; pero esa sí que ocupa un lugar preferente en mi casa, entre mis grandes. Y por supuesto, cuando me enteré de tu muerte sentí lo mismo que con lo de Steve: algo se muere en el alma cuando un amigo se va. Te invitaría a unas cañitas en el primer bar que encontrásemos de camino, pero me temo que no va a poder ser. Díme, Rory: ¿hay bares ahí arriba?
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Diccionario de urgencia (Rory siempre fue un tipo solitario, independiente, hizo muy pocas colaboraciones con otros y, por ejemplo, ni siquiera se casó, ni tuvo hijos. Así que con sus músicos más cercanos por esta vez es suficiente)

En Taste (su segunda época, la de las grabaciones):
Charlie McCraken: bajo
John Wilson: batería
En solitario (sus acompañantes de la época dorada):
Gerry McAvoy: bajo
Wilgar Campbell: batería, sustituído en 1972 por Rod de'Ath
Lou Martin:
teclados a partir de 1972

viernes, 18 de septiembre de 2009

Buddy


Charles Hardin Holley (1936-1959)

"Son como Buddy Holly y los Crickets, pero haciendo más ruido"

(Roy Orbison, no muy sorprendido al oir a los Beatles por primera vez)

Mi querido Buddy:

Ya te puedes imaginar que, con tanto tiempo que ha pasado, mucha gente nueva no sabe nada de ti. Por otra parte, está el problema de las etiquetas: si decimos "rock and roll" es seguro que una gran parte del personal hará el gesto aburrido de "¡bah, eso es prehistoria!" y no te prestarán atención. Pero algo especial debías de tener tú cuando has puesto de acuerdo a tanta gente: tanto mods como rockers, por ejemplo, te adoraban. Y eso es muy difícil. Porque tú no eras un rocker al uso, como pretendió parecerlo Elvis, o como lo fueron Gene o Eddie. No; tú venías del rockabilly como ellos, como cualquier blanquito de la época, pero tú por encima de todo eras un músico. Y una buena persona.

A mí el rock and roll, la verdad, nunca me ha interesado mucho; hablo de la vertiente blanca, claro: el rockabilly, country and western o como le quieran llamar. Porque la negra -Chuck, Ike y todos esos- es otra historia: esos vienen del rhythm and blues, y ahí sí que me apunto. Pero lo tuyo, ya digo, es distinto. Tú mezclaste los ritmos blancos con la melodía que tus compañeros, salvo Roy, nunca supieron conseguir. Y sabías hacer música: probablemente eras el más instruido de todos. A tí te gustaba construir buenas canciones, redondas; lentas o rápidas, pero siempre bien hechas. Eras un perfeccionista. Y eso, en aquella época y con aquellos mimbres, era una verdadera hazaña.

Comenzaste a los once años estudiando piano; estudiando digo, no aporreando. Y luego te pasaste a la guitarra. Claro, a principios de los años 50 y en tu país no había mucho más donde escoger, para los blancos, que el country. Luego llegó el rock and roll, que para ti fue una iluminación cuando, en 1955, Elvis actuó en Lubbock, tu ciudad. Entendiste las posibilidades del género y te echaste todo el año 56 trabajando; incluso llegaste a grabar cuatro canciones para la Decca, aunque no hubo suerte. Tu suerte, tu corta suerte, empezaría al año siguiente.

Y por fin, en 1957, nacen los Crickets; por supuesto, contigo al frente. Por un lío de contratos, una casa -Brunswick- te grababa con el grupo y otra -Coral- lo hacía con tus composiciones en solitario. Porque ya estabas cubriendo dos bandos: el lado rockabilly con tu grupo y las baladas, más o menos lánguidas, a tu nombre. Con veinte años cumplidos, la cosa tiene su mérito. Y ya en ese año, después de dos o tres éxitos menores, grabas Peggy Sue: qué canción más bonita, señor. Es la que te ha dado la fama mundial, una canción de amor, pero sostenida por una línea de bajo de lo más original. Preciosa. Y sin embargo, el mejor año sería el siguiente.

En 1958 las giras ya son constantes, tu imagen se refuerza y arreglas el pequeño problemilla de tus feos dientes poniéndote unas fundas, lo cual permite a los fotógrafos resaltar tu inmaculada sonrisa de niño bueno para deleite de tus fans. Pero eso es la fachada: tú trabajas en estudio con o sin tus Crickets porque ya estás viendo que al rock and roll no le queda mucho, que hay que espabilar. Recuperas el piano, casi olvidado salvo por Jerry Lee Lewis y alguno más y añades órgano, celesta, instrumentos impensables para un rocker cualquiera. Porque tú no eras un rocker cualquiera. Y profundizas en las baladas, y luego ya veremos. Y sigues haciendo giras, y al final disuelves a los Crickets porque ya te viene pequeño ese formato. Y te vas a Nueva York, y comienzas a trabajar con monstruos como Ray Charles, y estudias arte dramático, y...

Y necesitas dinero para todo eso. Y hay que seguir con las giras, aunque a ti ya te cansan. Y de un concierto a otro entras en 1959: alquilas una avioneta para evitarte un viaje en autobús de casi cuatrocientas millas y subes a ella junto a Ritchie y a Big Booper, y el piloto es novato, y hay tormenta, y es la noche del 3 de Febrero. Tenías 22 años. Nosotros aún estábamos naciendo. Y no te reconocimos hasta la madurez: ya sabes, la juventud es insolente, ignorante, tu primer disco lo compré cuando tenía casi treinta años.

"El día en que murió la música" dijo Lennon, y reiteraron muchos como Don McLean en su "American Pie". La industria del cine, tan astuta ella, todavía no te ha hecho un homenaje en condiciones; en cambio ya ves, al bueno de Ritchie, al que no le dio tiempo a cantar más que dos o tres bobadas como La Bamba, a ese sí que se lo han hecho. La vida es así. Pero da igual: cualquier aficionado a la música popular como Dios manda te recordará siempre.

Sigue sonriendo, mi querido Buddy. Eres un ángel. 
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Diccionario de urgencia

Elvis: Presley
Gene Vincent (1935-1971) : Rockero atormentado, medio cojo a causa de un accidente de moto, cuya mayor fama se debe a su éxito "Be-bop-a-lula".
Eddie Cochran (1938-1960): Otro clásico del género. Su mayor éxito: "Summertime blues".
Chuck (Berry): Como buen negro, procede del ryhtm'n'blues y es probablemente el mayor genio del rock and roll, por mucho que digan los seguidores de Elvis, cuya verdadera vocación eran las baladas. Pero claro, Elvis era blanco y estábamos a mediados de los 50.
Ike (Turner): Negro, al igual que Chuck. Por otra parte, hay libros que señalan que el nacimiento del rock and roll en su variante r'n'b está en la pieza "Rocket 88" de la que Turner grabó una versión en 1951. Sí, luego se casó con Tina. Fue la época de oro de los dos, cocaína y maltratos aparte.
Ritchie (Valens): De origen mejicano, su verdadero nombre era Ricardo Esteban Valenzuela Reyes. Toma ya. Segundo ocupante de la avioneta. Ya digo, La Bamba y poco más.
Big Booper: De nombre real Jiles Perry Richardson, era el tercer ocupante. Su mayor éxito fue "Chantilly Lace", una pieza sobre piano al estilo de Jerry Lee Lewis. Otra figura menor, al lado del gran Buddy.



lunes, 14 de septiembre de 2009

Frank


Francis Vincent Zappa (1940-1993)


Don Francisco, bienvenido a mi panteón: siempre es un placer tenerle entre nosotros. Hablar de usted es comprometido, no crea; me refiero a hablar claramente de usted, sin pelos en la lengua: ya sabe que hay millones de frikies por el mundo que guardan celosamente sus casi cien discos oficiales -solo o en colaboración con otros- más unos, digamos, trescientos discos piratas, y claro, con gente así es difícil atreverse a menear el pedestal en el que usted se halla y decir que fue tan buen músico como comerciante. Lo de músico no lo discute nadie: usted, de niño, descubrió algo tan curioso como que se podía hacer percusión sobre un colchón, concretamente el de su camita de infante; si ya empezamos así... Dijo que su familia era mortalmente aburrida, aunque también reconoció que su padre era capaz de cualquier trabajo (entre otros, metereólogo, químico o profesor de historia), y que sus primeras músicas, aparte del rhythm'n'blues de la radio, provenían de la colección de música clásica paterna. O sea, que tan aburrida no era su familia. Y hay rastros de esa multiplicidad en usted, un verdadero camaleón: esa mezcla entre lo nuevo y lo clásico lo definen perfectamente en lo musical. Y en lo personal también.

La familia Zappa se marcha de Baltimore al sur de California en su adolescencia, y claro, eso marca: queda atrás una infancia enfermiza y comienza la adolescencia más saludable, sin la cercanía de esas fábricas químicas en las que a veces trabajaba su papá. En el nuevo colegio hay una banda en la que consigue el puesto de, cómo no, batería; mientras, su amplia inquietud musical le hace seguir profundizando en los conocimientos adquiridos en casa y, por fin, entre otros, descubre a Varèse y sus locuras percusivas: un flechazo que le marcará durante toda su carrera (bueno, el episodio de su mamá regalándole una conversación telefónica con la mujer del genio es para enmarcarlo, y eso hizo usted con la carta que luego le envió don Edgar).


Y ya es usted un jovenzuelo, y se compincha con su colega Don mientras estudia armonía musical y se marcha a Los Angeles. Por otro lado, como buen observador que es, comprende la hipocresía política, social, sexual, en la que está instalada la sociedad americana; hipocresía que reflejará tanto en sus discos como en sus impagables frases y declaraciones: ácidas, corrosivas. Pero de momento hay que comer, y aquí viene otro de los hechos que marcará su estilo: su empleo en una agencia publicitaria le hace conocer las tácticas de venta, de marketing, algo que desde luego sabrá aprovechar en el futuro. Luego escribe la banda sonora de dos películas que nunca serán vistas fuera de su zona, pero con ese dinerillo ganado ya se puede permitir el lujo de grabar un disco orquestal en unos apestosos estudios de Cucamonga.


Abreviemos: por fin, tras unas cuantas bandas diminutas que cualquiera puede bucear en la Wikipedia, forma esa jaula de locos llamada Madres del Invento por inaugurarse el Día de La Madre de 1964. ¿No es genial? Y no menos genial es la relación de personajes que inicialmente la formaron: un cherokee, un chicano, un poeta maldito y cantante... en fin. A partir de ahí comienza la historia de una banda que era mucho más que eso. Usted ya domina la guitarra, y de qué modo: entre sus investigaciones sónicas en estudio y su destreza, se convirtió en uno de los mayores dinamizadores de la bendita Gibson.


Y ahora vamos al otro frente: el publicitario. Usted supo controlar en todo momento el negocio, supo siempre qué tecla tocar para epatar al personal. Si no era una declaración fuera de tono era una pose enloquecida, o las portadas de sus discos, completamente lunáticas: usted se rió de los hippies cuando aún estaban de moda, se rió de la sociedad americana, se rió de todo y supo ganar dinero con ello. Era usted un genio, don Francisco. Y tampoco le importó enfrentarse a los progres, a los "concienciados", a quien fuese. Fue usted un extraño caso de anarquista capitalista que, como muy bien decía, necesitaba dinero, mucho, porque tenía que invertir en nuevos proyectos, en el instrumental más avanzado que hubiese en el mercado. Dicho en sus palabras: "yo no soy como los poetas, que no necesitan equipo". Sí señor. Usted, además, y contra lo que muchos piensan, no perdía el tiempo colocándose con alcohol ni drogas: lo suyo era el café y el tabaco en cantidades industriales.


Y al final llegó el cancer, que probablemente no fue causado ni por el café ni por el tabaco. Pero llegó. Y se nos fue usted a perturbar el cementerio con sus locuras, siempre controladas, con sus rasgueos geniales y sus extrañas mezclas sónicas que a veces desbarraban: es posible que sobre más de la mitad de su producción, pero la otra mitad es magnífica. Y todo se vendia igual, lo bueno y lo malo.

Alguien debería hacer una lista de sus diez o doce grandes discos para las nuevas generaciones, que a veces se pierden comprando el disco que no es, creen que el resto es igual de horrible y salen corriendo. Qué poco aguante tiene la gente ahora, don Francisco.
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Diccionario de urgencia (la relación de músicos que ocupan la carrera de don Francisco se acerca al medio millar, así que sólo citaré a su principal influencia y a su primer gran amigo y colaborador)

Edgar Varèse (1883-1965): Compositor parisino que pasa por ser uno de los primeros en investigar las disonancias sónicas, escribió partituras especialmente para instrumentos de viento y persusión. Se interesó también por la música electrónica.
Don (Glenn/Van) Vliet:
También conocido como Captain Beefheart, es otro músico interesado en las variaciones musicales y especialmente en el free jazz. Es de entender que sintonizase tan bien con don Francisco: ambos experimentaban y ambos estaban chiflados. Vliet se hizo medio famoso luego al frente, entre otras, de su Magic Band, aparte de grabar algunos discos con don Francisco.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Janis


Janis Lyn Joplin (1943-1970)

"Cada día hago el amor en escena con 25.000 personas, y luego vuelvo a casa sola"

Leer una frase como esa lo deja a uno helado. Cuando la leí tú ya habías muerto Janis, pero seguramente es la mejor síntesis que se puede hacer de tu vida; de tu cruda vida, tan dura y real como el blues que cantabas: Jimi fue el músico que revolucionó el género, y tú, tan rasgada, tan emocional, fuiste la Steve del canto. Siempre te comparé con Steve: lo dabas todo, caías rendida después de cada sacrificio en escena, lo barrías todo con tus gritos, tu desesperación cantada. Tú eras el blues, en la estela de las grandes reinas como tu querida Bessie Smith, otra mujer tortuosa, desgraciada, infeliz. Hay ahora unas cuantas revisiones de tu biografía, algunas hechas por comentaristas de renombre, que nos quieren vender una visión poco menos que idílica de ti. Debe de ser que las nuevas generaciones, tan mal acostumbradas a la vida real, no soportan el más mínimo dolor, la más mínima inconveniencia, y hay que venderles el lado bonito de las cosas para que no se atraganten. Pero tú fuiste sufrimiento puro mezclado con alcohol y drogas, personalidad insegura, soledad... como el buen blues; el de toda la vida, vamos. 

Naciste en Texas, mal sitio para una mujer como tú. Nadie te quería allí, salvo tus padres. Lógico: nacer entre campos de petróleo no es lo mismo que nacer entre campos de algodón, y defender a los negros en aquella época y en aquel sitio tampoco era la mejor manera de hacer amigos. Tú ya cantabas en los bares, ya bebías mucho. Qué contenta te pusiste el día en que tus padres te dieron dinero para ir a Los Angeles, a San Francisco... luego, al volver, les dijiste que ibas a casarte con Peter, que ibas a volver a estudiar; pero al mismo tiempo te divertías cabreando a tus paisanos con aquellas ropas de beatnik, con tu lenguaje descarado, tus relatos sobre lo bien que estaba eso de la bisexualidad, los polvos que te habías echado allá, en el reino perdido de Nunca Jamás... y se lo tomaron tan mal que un grupo de cabroncetes te declaró "el hombre más feo de la Universidad". Es que Janis, a ver, esas cosas en Texas no pueden decirse, hija.
 
Claro, te largaste de nuevo a San Francisco. Y en tu primera noche de vuelta allí te dieron tu primer sueldo: catorce dólares por cantar en un club. Pero a Peter ya empezó a parecerle el asunto un poco salvaje y te dejó. Y tú seguiste bebiendo y ya te metías de todo mientras ibas paso a paso hacia la cumbre, haciéndote conocida, hasta que por fin una banda en busca de cantante te fichó, y con ella, en 1967, te consagraste nada menos que en Monterrey: señoras y señores, con ustedes ¡Big Brother & and The Holding Company! El grupo no era ninguna joya -la verdad es que eran bastante flojitos-, pero tú podías con todo. Y llegó Albert y te llevó a Nueva York.

Y ya estábamos en 1968, tú eras una estrella a la altura de las otras dos "jotas" y de cualquiera. Era evidente que quien no estaba a la altura era tu banda, así que, sintiéndolo mucho, los despediste; bueno, te quedaste con Sam, que era el único medianamente válido, y en 1969 formaste la Kozmic Blues Band: músicos serios, profesionales, que entraban y salían del grupo sin problemas. Lo importante eras tú. Pero las críticas a veces no eran buenas, y tú te hundías con mucha facilidad. Recuerdo que una marca de whisky te utilizó como reclamo publicitario: eso resume bastante bien la situación. Y porque la heroína es ilegal, que si no... En fin, aquello iba mal, pero en un momento de lucidez decidiste parar y en los últimos días de 1969 te plantaste: se acabó la banda, se acabó todo; cogiste a David, tu nuevo novio, y os fuísteis a dar una vuelta por las selvas brasileñas en plan natural.

A la vuelta parecías más despejada, más centrada, dijiste que ya no te metías caballo, que sólo alcohol y en dosis más pequeñas. Bueno. Sería el amor. Una nueva banda te acompañaba, la Full Tilt Boogie Band, y volviste a la carretera. No sé qué pasó con David, pero el caso es que te liaste con otro mientras seguías bebiendo a mares; las cosas no iban bien, insultabas a tus músicos, te deprimías, le preguntabas a Albert qué sería de ti cuando ya no fueses el número uno. Y grabaste tus últimas once canciones. El disco se llamaría "Pearl". Muy apropiado. Al terminar el trabajo de grabación, fiesta.

Y ahí ya nos perdemos: aquella noche... ¿volviste a casa sola?, ¿dónde compraste aquella heroína tan pura, tan exagerada, tan salvajemente pura? El caso es que allí quedaste, tirada en un hotel; de Hollywood, como Dios manda. Poco antes, dos semanas más o menos, había muerto Jimi. La "jota" de Morrison caería pronto. Las tres jotas, liquidadas en menos de un año. Comenzaban los años 70, y venían fuertes.

Salud a ti, Janis. Nosotros, de jóvenes, los de mi pandilla, te llamábamos "Mamá Janis". No sé si eso te sirve de algo, pero en fin... un beso

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Diccionario de urgencia (que esta vez es muy corto, porque en la vida de Janis, aparte de sus padres, sus múltiples novios y su manager, pocas cosas hubo más importantes que la música y los "aditivos")
Bessie Smith: Llamada "la emperatriz del blues" en los años 20/30, su manera de cantar, de sentir el blues, desgarrada, influyó decisivamente en Janis. Por otra parte, su vida no fue mejor que la de su seguidora y hasta 1970 su tumba no tuvo lápida, costeada, entre otros, por la propia Janis.
Peter (LeBlanc):
pasa por ser su primer novio "serio" allá en San Francisco.
 

Albert (Grossman): Uno de los managers más famosos de la historia: con decir que otro de sus representados era Bob Dylan, ya está todo dicho.
Sam (Andrew):
Guitarrista.

 

domingo, 6 de septiembre de 2009

Steve


Stephen Peter Marriott (1947 - 1991)


Cada vez que veo esta foto me viene a la cabeza Neo, el de Matrix. Con cuarenta años de diferencia, claro: copiaron tu look. Además, dirás tú, ¿quién coño es ese Neo? Nadie Steve, nadie. Olvídalo.

Antes de seguir, te ruego que me perdones por haber puesto antes a Jimi. Ya sabes que de entre los muertos tú eres tal vez mi preferido, pero en fin... Jimi es Jimi. Por otra parte, como no os parecéis en nada no hay problema de egos. Él fue el mejor con la guitarra, tú fuiste otra cosa: tú fuiste, lo serás siempre, sentimiento puro para muchos de nosotros. Tú fuiste el primero que me hizo llorar de emoción, el día que oí "Tin soldier" por primera vez. Yo era muy joven, un niño, no sabía inglés, pero daba igual: aquello era un corazón en carne viva gritando un estribillo que sobrecogía, con aquellos coros detrás, aquellos arreglos de himno mundial, y comprendí de golpe lo que era ser un mod. Como si hubiese visto a Dios, vamos.

Lo mismo que Jimi, lo mismo que todos a los que rendiré homenaje aquí, no podías haber sido otra cosa más que músico: tu padre ya se ganaba la vida tocando por los pubs de Londres; y tú, con diez años, andabas con el ukelele que te regaló él sacando propinillas por la calle. Pero tuviste una época en la que te dio por el teatro, y no eras malo tampoco en eso: cuando estaba de moda "Oliver" tú trabajaste en esa obra, incluso apareciste en algunas dramatizaciones para la televisión; pero al final la cabra tira al monte y viste la luz cuando comenzó a gestarse ese movimiento que nos marcó a tantos, esos pantalones a rayas, esas chaquetas ajustadas y ridículas si las vemos hoy en día, pero de lo más chic a mediados de los 60, cuando vuestros enemigos los rockers, todos de negro, estaban ya pasados de moda. Sí, sus motos, sus Norton, sus BSA, eran mejores que la Lambretta -una verdadera chatarra-, pero su música estaba fuera de onda. En cambio vosotros érais el futuro. Un poco presumidos de más, de acuerdo; pero qué poderío ser un face, ser el más "in" del barrio, el mejor arreglado, gastar todo el dinero en ropa y en peinados, oír el soul que venía de América rodeado de allnighters en la discoteca; vivir solo para eso, vivir en eso, vivir en la bendita inconsciencia adolescente...

Y viste a los Who, y decidiste que tú eras más mod que ellos -lo cual era cierto- y te juntaste con Kenny, Ronnie y Jimmy... (bueno, con Jimmy porque tenía un órgano y una furgoneta: en cuanto pudiste lo echaste por gilipollas y trajiste a Ian). Y vino tu novia Annie con una ocurrencia: sois los faces más bajitos que he visto en mi vida -menos Jimmy, pero Jimmy etcétera-, así que podíais llamaros los Small Faces, os queda como anillo al dedo. Y claro, era tu novia, no ibas a llevarle la contraria, si no a dormir a la alfombra... bueno, pues los Small Faces.

Y comenzó la leyenda. Os contrató el pirata Don, ya veríais luego quién era ese elemento, pero daba igual: lo mismo que Jimi, no leísteis el contrato. Y comenzásteis con las actuaciones, aparecísteis en RSG, lo más de lo más; grabásteis aquellos singles, un cañonazo tras otro, puro sentimiento en extractos de dos minutos y medio. Y llegó "All or nothing", vuestro único número 1, y tocásteis el cielo, y no había mods mejor vestidos que vosotros, y "Tin soldier", y tantas y tantas. Pero duró poco la fantasía. En 1967 ya reinaban los hippies: vosotros lo vísteis venir, cambiásteis el paso e hicísteis uno de los mejores LP's psicodélicos de la historia; y la psicodelia ya estaba cayendo también a finales de 1968, y por fin decidiste marcharte en Febrero del año siguiente: se acabaron los Small Faces, cargados de deudas por culpa de Don, que os había estafado. Los Who eran una banda de rock mucho antes de eso, ya no quedaba un solo mod en el mapa. The dream is over...

Y entonces montaste Humble Pie junto con el guaperas de Peter, mientras el resto de tus antiguos compañeros pasaron a las órdenes de Rod el Mod y junto a la guitarra de Ron. Ahora ya no eran tan pequeños: ahora eran los Faces, con "f" grande: su música no tenía nada que envidiar a los Stones de aquella época. Tú te dedicaste al hard-rock, al boogie, incluso al soul-rock; y te fue bien, aunque el dinero lo hacíais más con las giras que con los discos. Luego se fue Peter, y a mediados de los 70 la banda estaba liquidada. Tú eras un animal de escena, no podías vivir sin ella, así que montaste tus All-Stars, y recreaste Small Faces por un rato, y otra vez los Pie, y seguiste en la escena hasta aquella noche.

Te fuiste a dormir con tu cigarrillo; no sabemos si hubo más cosas que el cigarrillo, quién lo sabe. Pero el caso es que el cigarrillo cayó en la alfombra, la alfombra ardió, tu cama, toda tu casa... y tú no te enteraste. Qué malo es el tabaco. Para mí fue como si se hubiese muerto un familiar muy querido, un hermano: a fin de cuentas, lo de Jimi pilló a mi generación en la escuela, pero en 1991 ya llevábamos unos cuantos muertos encima; hacía mucho que lo mod era una antigüedad, hacía mucho de los Pie, pero...

Bueno, Steve. Espero que no des mucho la lata ahí arriba con tus gritos. Yo, por mi parte, desearía que cuando me toque, cuando me entierren, o me quemen, o me tiren al mar o a una cuneta, esté sonando "Tin soldier".

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Diccionario de urgencia

Face: Denominación utilizada para referirse a los mods más al día, mejor vestidos, mejor peinados, impecables dentro de aquella moda tan horripilante como encantadora. Un face, en resumen, era el gallo del gallinero.
Allnighter: Como su nombre indica, personaje mod que se pasaba toda la noche entre baile, pastillas, chicas y motos. Así lucían las ojeras que lucían.
Kenny (Kenney Jones): Batería de Small Faces.
Ronnie (Lane): Alias "Plonk". Bajo y segunda voz de Small Faces.
Jimmy (Langwith): Alias "Jimmy Winston". Primer organista de Small Faces, despedido tras la grabación de su primer single para dar entrada a...
Ian (McLagan): Organista de Small Faces desde finales de 1965.
Don (Arden): Pirata metido a manager, que los desplumó.

RSG: "Ready, Steady, Go!", legendario programa musical televisivo, el más "in" de los años 60 en Gran Bretaña.
Peter (Frampton): Hermoso cantante y guitarrista declarado "Face del año" en 1968, cuando se hallaba al frente de su banda The Herd. Tras los Pie, creó bandas de soft-rock como Frampton's Camel y luego siguió en solitario. Hace tiempo que ya no es tan guapo.
Rod The Mod: Rod Stewart, evidentemente.
Ron (Wood): Como todo el mundo sabe, al desaparecer Faces entró en los Stones.

Referencia de interés: En 1973 los Who publicaron "Quadrophenia", uno de los mejores trabajos de esta banda. Se trataba de un disco conceptual sobre la vida diaria de un mod, Jimmy. En 1979 llevaron esa obra al cine, con un resultado magistral. Cualquiera que esté interesado en el entorno y circunstancias del movimiento mod debe verla. Es pura sociología.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Jimi

James Marshall (Johnny Allen) Hendrix, 1942-1970

Ya sé: con esa cara, es evidente que te estás riendo de mí, te estás riendo de todos. Y haces bien.

Sí claro, Jimi, cómo no. El primero siempre, también en este humilde blog: aquí o donde sea. En vista de la colección de farsantes que han intentado emularte, tu grandeza es mayor aún. Y eso que, ya lo sabes, la guitarra no es mi instrumento preferido, ni el blues-rock mi género más amado. Pero ante un monstruo como tú, todo palidece. Da risa oir a los que vinieron detrás, a los que supuestamente te han superado con sus velocísimos punteos hacia ningún sitio: la ignorancia es muy atrevida. No. Sólo pudo llegar a tu altura Jeff, que ya era grande entonces; pero ya sabes que Jeff siempre fue un poco vago. Además, la composición no es lo suyo, su especialidad son las versiones, y se le dan muy bien.

Pero estamos a lo que estamos: quién te iba a decir a ti, después de haber pateado medio Estados Unidos junto a Little Richard o los Isley Brothers, que tu suerte iba a cambiar gracias a la aparición de un británico como el enorme Chas, presente en el Cafe Wha? aquella tarde que, de puñetera casualidad, te dio por tocar tu particular versión del "Hey Joe" junto a tus Blue Flames; una pieza que en manos de Tim Rose, o los Leaves, o muchos otros, no había sido más que un éxito menor. Pero al oir tu versión, a Chas se le cayó el batido de leche encima. Y ahí empezó todo.

Chas estaba loco por irse de los Animals y establecerse como productor; y tú, sin decidir nada, terminaste por decidirlo: "Al instante pensé que era el mejor guitarrista que había visto jamás", dijo él luego, y eso que Chas conocía a unos cuantos en La Isla. Así que, ni corto ni perezoso, te puso en Heathrow a las nueve de la mañana del 24 de Setiembre de 1966 después de comprar voluntades y papeles. Y a partir de ahí la cosa fue rodando como una bola de nieve, para bien y para mal. Él mismo te buscó un buen bajista y un buen batería: Noel y Mitch, músicos de estudio más que nada, personajes modelables, no conflictivos en principio. Y te presentó ante el Todo Londres. Y tú ya firmabas los contratos sin leerlos, y Chas vendió su colección de bajos para pagar tus gastos, y tú ya pedías anticipos y comprabas pantalones de terciopelo, y los tres íbais muy guapos por Carnaby Street; y ya tenías novia inglesa, ya casi no recordabas a la otra, a la que quedó allá. Y la cara de asombro de Eric, de Jimmy, cuando te vieron tocar y supieron que eras infinitamente mejor que ellos, y se asustaron... ¡oh Dios, disfrutar ese momento, ver a todos esos pavos engreídos arrugándose..!

Luego ya fue todo seguido: el primer disco, el primer dinero, la fama, las drogas de todo tipo, las groupies, el sueño, la carrera contra el muro. Porque tú, Jimi, tú eras un niño grande, no estabas preparado para eso. Nadie te dijo lo que había al otro lado. Y siempre estuviste solo. Tú solito superaste el blues psicodélico de Eric con Cream hasta convertir ese género en una asignatura universitaria, tú solito llevaste ese blues hasta las alturas del "Electric Ladyland", tú solito dejaste atrás a todos los impostores de la frescura eléctrica. Tú solito te quemaste, y tus drogas y tus putas acabaron de hacer el trabajo de demolición. Y tus músicos, mal tratados por contrato y por ti mismo, se te enfrentaron, y las pastillas ya no fueron suficientes, y el sueño te comía; y llegó Wight, y tú estabas y no estabas, sólo querías dormir, y todo era ya un mal sueño.

Y te liaste con Monika del mismo modo que te podías haber liado con otra cualquiera; estabas agotado y seguías mezclando mujeres con alcohol, con pastillas, con todo lo que hubiese; y llegó por fin aquella noche, llegó la madrugada en la que encontraste a Monika durmiendo gracias a una pastilla de Vesparax, y a ti te dio envidia su sueño y te tomaste nueve....

Y ahí termina la historia: parada respiratoria, ahogamiento en tu propio vómito, qué mas da...

Eras un niño, Jimi. No tuviste la culpa. No tuviste consciencia, no tenías amigos, solo groupies y admiradores. No hace mucho se murió un ser medio blanco medio negro: un tal Michael Jackson, puede que lo recordases de pequeño en los Jackson Five; negro aún, otra máquina de hacer dinero desde niño. No sabrías qué pensar si lo hubieses visto en sus últimos años, pero millones de personas lloran por él. Le pasó lo mismo: pobre niño rico. La historia de siempre.

En fin. Nos queda tu obra, claro. Pero a muchos nos hubiera gustado verte envejecer.
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Diccionario de urgencia
Jeff (Beck): guitarrista que consiguió su primera fama en los Tridents, luego en los Yardbirds, luego creando y dirigiendo su Jeff Beck Group y más tarde, por ejemplo, en Beck, Boggert & Appice (con esporádicas reediciones de su JBG). Su vocación es la de solista independiente y como tal ha brillado hasta hoy, con leves incursiones acompañando a otros músicos.
Chas (Chandler): todavía bajista de los Animals en 1966, se dedicó luego a la producción.
Noel (Redding): bajista de la Jimi Hendrix Experience
Mitch (Mitchell): batería de la Jimi Hendrix Experience
Eric (Clapton): entre otros empleos, guitarrista de Yardbirds, John Mayall's Bluesbreakers, Cream, etc. Solista a título individual desde 1970 salvo colaboraciones esporádicas.
Jimmy (Page): aparte de guitarrista de sesión en varias compañías discográficas, se hizo famoso con Yardbirds y luego millonario con Led Zeppelin.
Monika (Dannemann): patinadora de hielo alemana que resultó ser el último ligue de Jimi.