domingo, 20 de marzo de 2011

Viaje psicodélico (II)


"En los años sesenta se debilitó profundamente la fibra moral de Gran Bretaña"
Margaret Thatcher, 1980

Ya me imagino, doña Margaret, el sufrimiento que los personajes como usted debieron de experimentar en esa época, conociendo sus ideas sobre la "fibra moral". Aunque tal vez quienes pensamos de otro modo estaríamos dispuestos a sustituir el adverbio "profundamente" por "gozosamente", o algo parecido. Pero ese es otro asunto: lo que nos ocupa ahora es el modo en el que la Isla encaró la nueva brisa que llegaba del otro lado, es decir, cómo se aprestó a debilitar esa fibra moral que usted dice.

Del mismo modo que en América fue Dylan quien dio la señal para el comienzo de los nuevos tiempos, en la Isla habrían de ser los Beatles; que por otra parte, especialmente en el caso de John, eran admiradores suyos. Años después Lennon reconoció que "en canciones como "I'm a loser" o "You've got to hide your love away", ese tinte intimista de las letras fue gracias a la influencia de Bob: cuando lo conocí me quedé pasmado". Paul asegura que "desde el punto de vista vocal y poético, Dylan ejerció una influencia enorme". Y añade: "a través de él descubrimos la marihuana. Fue divertido". Oficialmente, como buenos músicos británicos de la época, su contacto con las substancias ilegales no había pasado de las pastillas que consumían en cantidades industriales en Hamburgo, como un tonificante necesario para aguantar las actuaciones agotadoras de aquellos primeros tiempos. Pero esto era distinto: la marihuana distorsionaba la realidad, daba pie a otra manera de ver las cosas, y para cuando grabaron "Rubber soul" ya se habían reído lo suyo durante la filmación de "Help!", hasta tal punto que llegaron a decir que lo mejor de esa película quedó fuera, piadosamente oculto.

Y tras "Rubber soul", donde ya hay muestras de esa nueva realidad -empezando por la portada-, llega "Revolver" en 1966. Por citar una sola canción de ese disco, citaré la última: "Tomorrow never knows", donde el LSD ya campa por sus respetos: ya estamos metidos de lleno en la época dorada de la psicodelia británica, que a diferencia de la americana es substancialmente pop. Esa canción y algunas más -como "I'm the walrus"- constituyen excepciones al tono psicodélico general de Beatles, que iba más por el flower power o las cancioncillas hippies con sitar del señor Harrison que por la psicodelia en sí (un buen ejemplo sería la deliciosa "Strawberry fields forever". En cambio, "Sargent Pepper's" me parece un disco excesivamente sobrevalorado). En cualquier caso su mayor mérito, como siempre, es el de haber levantado la veda para todos los que vinieron detrás.

Hay un personaje semiolvidado hoy en día pero que fue una exacta copia en la Isla de lo que Dylan significó al otro lado del océano: Donovan Leitch. El amigo Donovan, aunque con cierto retraso con respecto al maestro, siguió sus pasos con exactitud: comenzó entregado al folk con unas letras un tanto soñadoras para llegar a la psicodelia -y entretanto, tener el dudoso honor de ser el primer músico británico arrestado por posesión de marihuana, en 1966-. Dylan se mofó de él más de una vez, lo cual no me parece justo; pero el caso es que para 1967 ya tenía un estilo propio, a medio camino entre el flower power y las cancioncillas hippies. Es cierto que a veces le perdía un exceso de "dulzura" en sus composiciones, que caía con frecuencia en la trampa del sándalo y los gurús, pero ha dejado unas cuantas canciones realmente maravillosas (entre ellas "Sunshine Superman" o la definitiva "Hurdy Gurdy Man"). Y fue de los pocos que consiguió prolongar la psicodelia, aun con altibajos, hasta bien entrados los años 70: en 1973 publicó "Cosmic Wheels", probablemente su mejor disco.

Como es lógico, hubo unas cuantas grandes bandas que pasaron por esta época con desiguales resultados: los Who o los Small Faces la superaron con nota, aunque para estos últimos significó el final de su carrera; los Stones en cambio (que se vieron "obligados" a entrar en este juego para mantener su aura de chicos modernos, para seguir el ritmo en su particular duelo con los Beatles) hicieron pocas cosas de valor: "2000 light years from home" y alguna más. Su LP psicodélico de 1967 "Their Satanic Majesties Request" será recordado por su título y su vistosa funda más que por su contenido.

La psicodelia es básicamente un género de singles: muy pocos LP's se pueden citar como un verdadero conjunto de buenas canciones. Pero, además de una fase significativa para Beatles, Who, Small Faces o Donovan, fue el punto de partida para algunos de los grandes nombres que reinarán en la Isla cuando esto pase. Y de ellos habrá que hablar el próximo día. Ahora bajo al bar a vigilar a Sam, que lleva una época muy rara. Mientras tanto, recuerden: la droga mata. Y la que no mata, engorda.




12 comentarios:

  1. He estado escuchando en youtube al Donovan, que no conocía, y gastaba unas pintas muy graciosas. Quizás deberíamos reivindicar en esta época tan cínica la inocencia del flower power. Será que me hago viejo, pero ahora les veo un encanto especial.

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  2. Parece que Dylan fue la primera influencia de las canciones intimistas para demasiados músicos.

    Margaret Thatcher da un poco de miedo, menos mal que la fibra moral esa se debilitó, si. Aunque hoy esa foto de los Beatles nos parezca artificiosa (desde luego, ya no 'espiritual') y esa idea de lo hippy un poco ingenua, como dice Chafardero... menos mal que está ahí, aunque sea como idea.

    Eso si, la distorsión de lo real y los colorines siguen estando aún, creo yo, aunque no estemos ya en su época plena. Bah, no sé, quiero decir que la influencia estética de todo esto ha sido muy grande, sin mencionar otras. Bueno, me callo que digo tonterías.

    PD: ¿Hablará usted de Jefferson Airplane cuando vuelva a los States?

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  3. Rubber soul (ya estaba George Martin) fue el primer disco de los Beatles que me alucinó de verdad, donde está incluida su mejor canción según muchos, “In my life”, que no es la que más me gusta a mí.

    Muchos han tenido que superar una natural aversión al azúcar de los Beatles para apreciar lo buenos e innovadores que –a veces- eran.

    Y aunque estoy de acuerdo con usted –perdóneme- con que el "Sargent Pepper's" está sobrevalorado, la canción que más me gusta de ellos (junto con "I'm the walrus"), está en ese disco: “A Day in The Life”, donde el Sr. Martin consigue conjugar la competencia entre Lennon y McCartney en algo nuevo y magistral.

    La Thatcher estuvo genial para los que no somos británicos: terminó con el bienestar en el imperio.

    Palabra a verificar: myerd... ¿Qué está intentando decirme?

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  4. Luis,a mi también me alucinó el Rubber Soul, y lo descubrí hace muy poco tiempo, aunque antes conociese (¿cómo no hacerlo?) sus canciones más famosas, como Norwegian Wood, Michelle, Drive my car y Girl. Pero hace mucho que no lo escucho y ahora no recuerdo el resto, me has picado la curiosidad por esa tal ''In my life''.

    Del Sargent Peeper's también me encanta 'A day in the life', aunque mi preferida creo que es del Revolver, Eleanor Rigby. En ese mismo disco está la canción que más odio de los Beatles, si es que se puee hablar de una palabra tan fuerte como 'odio' jeje, Yellow Submarine. Nunca le he pillado el tono a esa canción, debe ser humor inglés XD

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  5. Mierda, ese era yo. Es que ando con las cuentas torcidas y ayer solo tenía la de gmail.

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  6. Hombre, mire, me ha devuelto usted a viejos recuerdos con el Sr. Donovan. Pensaba: "¿será aquel Donovan que llamaban "Donovan" a secas...?" Y sí, lo he comprobado. Por cierto, que menudos gritos le lanzaban las mozas en los conciertos.

    Se nota que eran tiempos de revolución contra la vieja escuela. ¡Anda que no se lo pasaban bien! Y nosotros, a su costa, también :)

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  7. A mí el Sargent Pepper's también me parece un disco excesivamente sobrevalorado, pero dentro de su discografía, no fuera.

    Y me encanta el "I'm a loser" de los Beatles.

    Por cierto, me ha parecido ver a Sam en un programa de Callejeros. Dígame que no era él, por el amor de Dios.

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  8. Celebro que haya descubierto usted a Donovan, señor Chafardero: nunca es tarde si la dicha es buena. Ya habrá visto -oído, más bien- que tenía canciones preciosas, ¿verdad? Pues nada, siga usted investigando, ya verá como hay material para un CD por lo menos. Y estamos de acuerdo en lo del encanto: comparando aquella época con esta no hay color, y nunca mejor dicho.

    Pues sí, don Raúl: mal que nos pese, Dylan es mucho Dylan. Y si está en la Historia es por algo.
    En cuanto a los Aeroplanos, ya sabe usted que yo me centro casi exclusivamente en el material británico. Pero haremos una breve excepción con usted, por ser usted:
    El primer LP de estos muchachos, editado en 1966, se titula "Takes off" y tiene influencias folk. Aunque es irregular, me parece muy recomendable. Y su obra cumbre en el campo ya estrictamente psicodélico es el segundo, titulado "Surrealistic pillow", publicado medio año después: ese sí es casi imprescindible. A partir de ahí, el formato LP les viene un poco grande: tres o cuatro grandes canciones por disco y el resto de relleno (como muchos otros, por supuesto). En todo caso, Jefferson Airplane es una de las grandes joyas del rock ácido americano, muy por encima de otros grupos sobrevalorados -como Grateful Dead, sin ir más lejos.

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  9. Buenas tardes, don LuisC. Sobre lo que dice usted sobre el señor Martin, le recuerdo que fue el productor de todos los discos de Beatles excepto el último, encargado por John y George a Phil Spector. En todo caso, sí es cierto que con "Rubber soul" el campo de la producción y los arreglos se amplía considerablemente. Y sí, el asunto "azúcar" a veces echaba un poco para atrás, pero en conjunto el resultado es muy favorable.
    En cuanto a las palabras de verificación, yo soy tan víctima como usted: en la contestación anterior me ha salido "mosca".

    Completamente de acuerdo en su comentario, don Raúl: "Yellow submarine" es un borrón en un disco tan exquisito como "Revolver". Yo la habría puesto en "Sg. Pepper's" junto a "With a little help from my friends", otra canción que detesto (salvo cuando la canta Joe Cocker, claro). Y "A day in the life", claramente la mejor de este último disco, no es psicodelia: es, sin más, una preciosidad de, por definirla de algún modo, pop progresivo.

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  10. Me alegra mucho que haya redescubierto usted a Donovan, estimada Lady Dusch: en efecto, este joven era un caramelo para las señoritas; como lo era Cat Stevens, con quien tiene puntos en común. Y aun así, también los señoritos de buen gusto disfrutaban con la obra de ambos. Y estoy plenamente seguro de que se lo pasaban de miedo: tanto con su oposición contra la vieja escuela, como usted dice, como disfrutando de los favores de sus fans femeninas.

    Estamos todos de acuerdo entonces con la sobrevaloración del Sargento Pimienta, estimado don Carlos: quizá tiene más importancia digamos "histórica" que musical. Ah, y no se preocupe por Sam, que lo tengo vigilado. Hay días en los que se pasa un poco, pero ya tiene edad para recuperarse sin aspavientos.

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  11. Me alegra saber que usted también rechaza 'Yellow Submarine', cuando una canción que no gusta nada es tan famosa, uno tiende a pensar que no ''la ha pillado'', pero es que no la trago, no. En cambio 'With a little help from my friends' sí me gusta, aunque ni de lejos (estaríamos hablando de kilómetros) como la versión de Joe Cocker. Ahora mismo la estoy escuchando del Youtube, recuerdo el vídeo que nos pusiste en tu alfabeto musical.

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  12. Estamos de acuerdo entonces en que la versión del señor Cocker es infinitamente mejor. Ya digo, la original me parece un poquito infantil de más.

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