jueves, 15 de diciembre de 2011

Años 60: América (XX)


Tranquilos, que falta poco. Luego de cumplimentar a los Allman, ya tenemos las manos libres para ir rematando nuestra larga estancia en el país de Nixon. Y yo creo que con citar a otros tres nombres más es suficiente para quedarnos con una idea bastante aproximada de la potencia musical de los States en aquella época. Por ejemplo:

James Gang: otro power trío. Y, junto con los GFR, mi banda americana preferida en el sector del hard rock. Estos muchachos proceden de Cleveland, y aunque se forman como quinteto en 1966 no adquieren su verdadero carácter hasta finales de la década. Al frente de esa banda se halla uno de los mejores guitarristas que ha dado este país: Joe Walsh. Un músico que ha hecho todo tipo de cosas, desde impartir clases en su propia academia (al estilo Fripp) hasta colaborar en discos de gente tan dispar como E, L & P o B.B. King. La banda nunca consiguió un éxito masivo porque, sencillamente, eran demasiado buenos: imagínense a los GFR con un punto lírico más acusado, con mucha más variedad de recursos y con desarrollos que podrían llegar a recordar al hard rock progresivo británico. De todos modos, y aunque en la Isla tuvieron más audiencia que aquí, son una especie de banda de culto. Les recomiendo una aproximación a su primer LP, "Yer' album", de 1969: ahí viene incluida una de sus piezas fetiche, "Stop", que cierra el disco, una maravilla de casi doce minutos. Y si tras eso les convencen no se pierdan el tercero, "Thirds": es su consagración por todo lo alto. En 1971 Walsh deja la banda y, tras un breve período en Brainstorm, prepara su carrera en solitario, saca un buen pellizco de dinero con el "Hotel California" de los Eagles y sigue adelante.

Hay otros en cambio que buscan la simplicidad: ese es el caso de Johnny Winter, un tejano enamorado del blues. Albino y esquelético, su imagen no cuadra mucho con el tipo de música que hace: considerado como prototipo del superguitarrista blues-rock, sus conciertos son apoteósicos. Sin embargo es un estilista, muy alejado del standard clásico hard: su nacimiento en un lugar cercano a Luisiana explica en parte esas querencias hacia el sonido afroamericano. Por otra parte su familia, de gran afición musical, le influye de tal modo que a los cinco años aprende a tocar el clarinete; a los ocho el banjo y el ukelele, y con doce ya comienza a pillarle los trucos a la guitarra. Curiosamente, aún han de pasar casi diez años -con algunos singles y muchas actuaciones por medio- para llegar a la fama: en 1968 la revista Rolling Stone lo cita como un prototipo del "blues boom americano", y desde ese momento las cosas le van rodadas. Su sonido a medio camino entre el blues y el hard-rock lo hace idóneo para el directo, aunque sus discos son previsibles. Más tarde, cuando ese tipo de mercado decae, vuelve a las fuentes y se acerca a los santones del género como Muddy Waters, a quien produce cuatro discos -en los cuales también interviene él, claro.

Otro modo de ver la simplicidad es el estilo del señor J. J. Cale. Nacido en Tulsa, Oklahoma, su historia es un continuo ir y venir de ahí a cualquier otro sitio: en ese sentido, es el americano puro. Nadie diría, conociendo su estilo clásico, que su carrera comenzó para el mundo en un grupo psicodélico de Los Angeles, pero así es: sacado a la luz por el insigne Leon Russell, que lo puso al frente de los Leathercoated Minds, grabó un disco bastante mediocre compuesto básicamente de versiones (su especialidad era la transformación de piezas de folk-rock en tonadas "raritas"). Pero el disco no funcionó, y por otra parte Cale no disfrutaba en aquel ambiente. Se limitó durante un tiempo a hacer colaboraciones con otros músicos, pero su base de operaciones estaba en Tulsa. Y desde allí comenzó a escribir canciones intimistas, a medio camino entre el folk con tintes lisérgicos y el country-rock, que no serían reconocidas hasta principios de los años 70. Por supuesto, la primera fue "After midnight", gracias al arrobo en que sumió a Clapton; quien más tarde usaría también su "Cocaine". El señor Cale debería ser uno de esos hilos musicales imprescindibles en los días tranquilos para todo oyente que se considere con un mínimo de sensibilidad: digamos, al menos, por sus primeros cinco discos.

Y siempre quedarán nombres por citar, claro. Los Nazz por ejemplo, una equivalencia a Vanilla Fudge pero en el campo pop: su primer single contenía una maravilla titulada "Open my eyes" que nos hizo esperar por algo más, pero sus LPs resultaron ser flojitos; de ahí salió el ocupadísimo Todd Rundgren. También podríamos recordar a Edgar, el hermano de Johnny Winter, más orientado hacia el funk; o a Blood, Sweat and Tears, una creación de Al Kooper que igualó en ciertos momentos a Chicago en el campo de las brass-bands; o al mismo Kooper, con toda su extensa carrera… pero yo creo que lo más importante -a ojos de un europeo- ya está visto.

Y ya que estamos en América, vamos a ver si hay algo de interés en el resto del continente. Total, aún queda un ratito para que salga el avión...


6 comentarios:

  1. De esta tanda me quedo con J. J. Cale. El rock es un invento sureño, y al final son ellos los que mejor lo entienden.

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  2. Joder, menudo festival de guitarras en "Stop". Es demasiado incluso para mí.
    Hacía tiempo que no leía un post aquí en el que no conociera a casi ninguno de los protagonistas.
    Por cierto, el número XX de América. Pedazo repaso.

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  3. Joder, como lo petan estos tíos, a decir verdad flipo, cómo molan. Gracias por el descubrimiento Mr Rick.

    UN abrazo!

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  4. Más material americano para disfrutar en el futuro, por mi parte, y en principio suenan los tres bien. James Gang ni me sonaba, pero por lo que dice usted prometen mucho. ''imagínense a los GFR con un punto lírico más acusado...'' He picoteado hoy algunas canciones y la cosa promete.

    Es curioso lo Winter, el albino que hacía música negra. Y parece que de los tres es el más apegado al blues tradicional, si. Hasta el apellido le pega, pero veo que es real, y no artístico.

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  5. Tuve discos de los tres.
    De James Gang, porque un peñazo de amigo me obligó a ello. Son buenos, pero no son lo mío. Soy tan simplón que prefiero "Turn to stone".
    De J. J. el que más me gusta es el Okie, con "Cajun moon". Después se me hace un poco aburrido.
    El del Sr. Winter fue de los primeros discos que me robaron. Lo ponía mucho, pero ahora, aunque me gusta, prefiero escuchar otras cosas.
    Soy muy injusto: Ellos esforzándose por gustarme, y yo, que tengo falta de higiene auditiva, cuestionándolos.

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  6. El señor Cale tiene un estilo a medio camino entre el rock y otras cuantas cosas que lo hace muy especial, mr. Chafardero. Y ese tono intimista lo acerca mucho al oyente. Un gran tipo, sí señor.

    Ya ve, mister Dani: en el reino de la guitarra hay vida más alla de Jimmy Page. Y no se preocupe por los grupos que no conozca: para eso está Internés, que lo tiene todo a mano. Es cuestión de voluntad.
    Sí, el post XX. He tratado de resumir todo lo posible, me he saltado unos cuantos grupos que quizá merecían ser nombrados al lado de estos, pero es que Estados Unidos es enorme.

    Celebro que le hayan gustado los Gang, mr. Self Destruct. Como ya digo, es de lo mejor que ha dado el hard rock americano. Pero en España no tuvieron mucha clientela.

    A usted le tienen que gustar los Gang fijo, estimado yerno. Póngase a ello, ya verá como acierto. Y el señor Winter es muy clásico, a pesar del envoltorio hard que aparenta tener. Es cierto que su fortaleza está en el directo, como suele pasar con este tipo de sonidos; pero tal vez le intereses, más delante, profuncizar un poco en él.
    Y no ha dicho nada de J.J. Cale... snif...

    "Turn to stone" es muy buena, don LuisC. Pero si se fija, no hay mucha diferencia entre los discos a nombre de James Gang y los que luego hizo en solitario: es el mismo patrón. Así que debería darles otra oportunidad. Y del señor Cale digo lo mismo. En cuanto a Winter, tal vez se nos pasó la época de disfrutar ese tipo de sonido: un tanto crudo para los standards actuales, posiblemente.

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