lunes, 2 de abril de 2012

1969 (IX)


Ya que hemos comenzado con los Crimson, seguiremos de momento con las novedades progresivas. Quedamos en que este era el año de la consagración de dicho género, que se manifiesta con una exuberancia impresionante: aparecen grupos como chinches, por todas partes. Y por esa misma razón comprenderán ustedes que solo destacaré a los más populares (ruego por tanto que nadie se sienta ofendido si falta alguno de sus favoritos).

Hemos visto que el jazz rock es una de las fuentes de las que bebe el señor Fripp, así que remataremos este sector en primer lugar. Por otra parte es el menos concurrido -tal vez por ser uno de los más difíciles-, lo cual implica que hoy mismo terminamos. El jazz rock comenzó siendo una de las corrientes más prometedoras en esta primera época progresiva, aunque su impacto comercial no durará mucho en el mercado generalista (ni en el de Estados Unidos, salvo algunos discos ocasionales de Zappa y poco más): a diferencia del blues, cuyas estructuras melódicas son más clásicas y reconocibles, el jazz evoluciona continuamente. Y su contacto con el rock será un paso más en su deriva hacia la refinada fusión que veremos en los años 70 a cargo de los McLaughlin, Hancock, Corea y demás estrellas del plantel: ese ya es otro mundo.

Como consecuencia, las bandas de blues rock vivirán unos cuantos años gracias al favor de muchos seguidores que, aunque no compren sus discos en grandes cantidades, sí disfrutan con sus actuaciones. Pero las escasas bandas de jazz rock que aún sobreviven en 1971/72 son minoritarias: sus seguidores rockeros se han aburrido, los de tendencias jazzy se inclinan hacia la citada fusión y el material no da para más. De todos modos, en estos momentos es una evolución lógica en la carrera de algunos músicos provenientes del r'n'b o del blues rock; es decir, gente que ya lleva unos cuantos años en el negocio. Y dejando aparte a Soft Machine, la banda que mejor ejemplifica esta tendencia es Colosseum.

Su origen está en tres músicos cuyo último empleo ha sido la banda de Mayall: John Hiseman, uno de los baterías más contundentes de la Isla, se asocia con Dick Heckstall-Smith (saxofonista) y Tony Reeves (bajo). El currículum de estos tres señores es tan impresionante que lo de Mayall casi parece lo de menos: los tres han estado en varios grupos de jazz, y por si fuera poco tanto Hiseman como Smith pasaron por la banda de Graham Bond… y Reeves, en sus ratos libres, ha producido para la Decca obras que van desde el jazz hasta la música medieval. Hiseman y Reeves reclutan a Dave Greenslade, un antiguo compañero de colegio muy bueno con los teclados y que hasta ese momento había trabajado, entre otros, con el gran Geno Washington, gloria del Northern Soul. Por último encuentran a un guitarrista con buena voz y prácticamente desconocido: James Litherland, cuyo historial no pasa de haber militado en dos o tres grupitos de Manchester pero que ha impresionado a Hiseman. Y Colosseum echa a andar a finales del 68.

Su primer disco aparece en Marzo del 69, y el título se las trae: "Los que van a morir te saludan" (lástima no haber puesto el "Ave, César" al principio: les habría quedado perfecto). Es un magnífico debut: "Walking in the park", la pieza que abre el disco, es una versión vitaminada sobre la original de Graham Bond y tiene un fuerza tremenda. Se trata de jazz rock de alto voltaje, como el que hacen los Crimson, aunque aquí hay un ritmo más rockero y una potente voz al estilo de las bandas americanas de metales. Y a partir de ahí tenemos incursiones en el progresivo a lo Procol Harum, improvisaciones e incluso el leve tono oriental de "Mandarin" (con ese título, ya me dirán). En conjunto, esta obra es para mí de lo mejor que se ha hecho nunca en este género.

Las ventas son satisfactorias: un puesto 15 para un disco de este tipo es todo un éxito. Por esa época algunas disqueras de primera línea, ante el éxito de la "insolente" Island, están creando sellos alternativos para tratar de captar a un mercado que hasta ahora han despreciado; Phonogram, que había publicado el primer disco de este grupo en la venerable pero otoñal subsidiaria Fontana, decide crear un nuevo sello progre: Vertigo. Y el grupo, que por lo visto va sobrado, entrega su segundo LP en Noviembre para inaugurarlo: "Valentyne suite", con el luminoso número de catálogo Vertigo VO 1. Otra gran obra, aunque cansen un poco algunas exageraciones muy de la época como el que la cara B vaya ocupada íntegramente por la suite de marras. En cualquier caso, la base es la misma que en el disco anterior, con leves incursiones en el rock puro ("The kettle", una gran pieza) y una mayor atención a los teclados, en los que Greenslade se está haciendo un nombre. El año termina de un modo agridulce para Colosseum: el nuevo disco alcanza el mismo o mejor nivel de ventas que el anterior, pero las diferencias de criterio entre los miembros del grupo hacen que Reeves y Litherland abandonen. Veremos qué pasa el año que viene.

Y esto es lo más destacable del jazz rock isleño. No está muy poblado, como ven. Pero quien no conozca a Colosseum debería darle una oportunidad: eran realmente buenos. Duraron poco, pero su carrera fue intensa.

10 comentarios:

  1. ¿El término 'jazz rock' ya se destilaba en aquellos años o pasó como con el freakbeat y fue algún genio quien tuvo la gran idea de años después crear una etiqueta prometiendo materiales cercanos a '21st Century Schizoid Man'?
    El famoso 'de los creadores de...' no valdría en este caso, pero un 'de los precedentes intelectuales de Kincrinson...', yo creo que sí.

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  2. Suenan muy bien, la verdad. Buenos ritmos y mucho que descubrir. He escuchado la suite de Valentyne y The Kettle, parece que ambas del segundo disco, según cuentas. Habrá que conseguir ese par de discos. ¿Qué fácil es eso hoy, eh, Mr. Rick? Pero tienes razón, eso de ir consiguiendo álbumes de modo costoso tenía sus muchas cosas buenas y su encanto.

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  3. Creo que es muy sutil y estrecho lo que separa el jazz-rock de la fusión. No deja de ser un territorio fronterizo donde ambos mundos se encuentran. Quizás en el área británica haya mayor separación, pero en Estados Unidos (Chicago, Santana etc..) o en España pensemos en los grupos de la Onda Layetana, en Máquina, Dolores, Barrabás etc...es más dificil ser tan concluyentes.
    No me impresiona mucho lo que he escuchado de Colosseum

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  4. Muy buenos, pero no son lo mío.
    Yo me lo pierdo.

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  5. Cuando configure el sonido de mi ordenador (no sé a qué tecla le toqué y ahora todo me suena a un cabreado demonio de Tasmania) escucharé a esos Colosseum.
    El año pasado vi en concierto a Chick Corea, solito él con su piano, aunque al final salió Niño Josele con su guitarra y tocaron juntos dos o tres temazos (entre ellos el Spain de Corea) que sonaron muy muy bien . Hay fusiones que funcionan.
    Buenas noches, majo.

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  6. Lo que he oído en el Spotify tiene más de rock que jazz, y oyendo el Walking in the Park (muy bueno),me he preguntado en voz alta: ¿Como coño nadie me ha notificado la existencia de este grupo hasta ahora? Llamaré al defensor del pueblo a ver que me dice.

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  7. He estado escuchando y suenan más que bien. Me pongo los auriculares y sigo con ellos...

    :-)

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  8. Decía que esa fusión con el rock ha dejado pocas secuelas en el jazz actual: bajos eléctricos, alguna textura ritmica y poco más. Y me extraña que el público con pretensiones de la época no se aplicara a esta tendencia, que el rock creo que tiene más afinidad con el jazz que con la música culta.

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  9. Pues sí, mister Dani: "jazz rock" es una denominación con pedigrí, de las de toda la vida. Como "blues rock", más o menos. Otra cosa son esas modernuras del estilo "acid jazz" y similares, pero ya era otra época.

    Muy bien, yerno, así me gusta. En efecto, esas dos son del segundo disco. Le recomendaría que comenzase por el primero, en todo caso: ya sabe, soy un fanático de la cronología. Y creo además que el primero es mejor.

    Digamos, herr doktor, que la fusión de los años 70 tiene más ingredientes que el rock (que en algunos casos es muy leve): sonidos latinos, desarrollos solistas al estilo progresivo, etc. En cuanto a Chicago, su vena jazz-rock se circunscribe a los primeros discos; luego pasan a ser una brass band al estilo Blood Sweat and Tears. Y Santana se acerca al jazz en su segunda época, puesto que al principio su estilo es claramente el rock latino con influencias afrocubanas.
    Los layetanos, sí, son más representativos de ese cruce (más la onda sardana de la Dharma y algunos otros). Aunque Barrabas es de otro estilo: la escuela de los primeros Santana u Osibisa en sus dos primeros discos y el funky de Miami a partir de entonces.

    Comprendo que no sea lo suyo, don Luis. Aunque tal vez el primer disco podría ser de su interés: hay más que simple jazz rock ahí.

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  10. Ay, violetera. No se acerque usted a los teclados cuando esté empinando el codo, mujer, que así no hay manera de configurar nada...
    A mí Corea y esos muchachos en general me aburren un poco, pero ha de comprenderlo: mi origen es popero, y esas cosas tan sesudas me superan.
    Dulces sueños, reina.

    En efecto, mister Lobo: la base rock de Colosseum es notable. Por eso era uno de esos grupos que interesaban más a los rockeros que a la gente del jazz. Siga investigando, siga.

    Así me gusta, doña Merce. Un espíritu aventurero, como debe ser. Son muy agradables estos muchachos, en general. Ya lo irá viendo.

    En efecto, mister Chafardero: ya digo que el paso del jazz por el rock duró poco y no fue muy prolífico. Y aunque tal vez, como usted dice, haya más conexión entre el jazz y el rock que entre estos y la música clásica, al final cada estilo tiene su carácter. Y eso se refleja en los oyentes, de tal modo que al final cada género siguió su camino y la clientela hizo lo mismo: gran parte de los rockeros que luego se aficionaron al jazz de fusión fueron abandonando progresivamente el rock.

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