miércoles, 30 de mayo de 2012

1969 (y fin)


Ya iba siendo hora. Hoy terminamos con el año 69, y lo haremos recordando a dos personajes que revalorizan la figura del cantante puro, ese cuyo único instrumento es la voz; hay un grupo tras él, claro, pero esa voz y su estilo son los protagonistas. Por lo general no suelen prodigarse mucho en la composición, sino que viven de piezas compuestas para ellos o hacen versiones que, cantadas a su manera, suenan como originales: ese es su mérito. Y los dos más grandes son sin duda Joe Cocker y Rod Stewart.

Cocker, fanático de Ray Charles y los Beatles, comenzó como batería en algunas bandas colegiales hasta que su hermano, el líder de los Cavaliers, le da entrada en el grupo: ahí, en 1963, deja la batería para convertirse en el cantante principal. El año siguiente consigue un contrato en solitario con Decca y graba una magnífica versión de "I'll cry instead", pero no hay suerte: aunque ya comienza a mostrar rasgos de su estilo, se ciñe demasiado al original, necesita pulirse otro poco. Así que ha de seguir alternando su afición con el trabajo en la compañía de gas. Y en 1966 se reencuentra con Chris Stainton, un viejo conocido que además de ser un excelente teclista (tanto al piano como al órgano) es también compositor: juntos crean la Grease Band, que en realidad no es más que un vehículo, un grupo de apoyo para las habilidades de ambos, pero que les viene bien para rodarse tocando material Motown y soul por el norte de la Isla. Pero ya están componiendo canciones entre ambos, y Cocker elige algunas piezas de otros que añade a su repertorio.

A principios de 1968 un disc-jockey de Sheffield (ciudad natal de Cocker) que conoce a Denny Cordell (productor que ha trabajado con Moody Blues y Procol Harum entre otros) se ofrece a entregarle algunas cintas de Cocker. Entre esas cintas está "Marjorine", una de las primeras composiciones que han hecho a medias Joe y Chris. Y el señor Cordell, que ya lleva muchos años en esto, queda impresionado por la voz desgarrada, de mucho alcohol, que luce nuestro amigo y lo pone a trabajar. Esa canción es su primer single de la época dorada; no es un gran éxito pero sí suficiente para que su nueva casa discográfica (Regal, subsidiaria de EMI) le dé una nueva oportunidad. Y vaya si la aprovecha: a finales de Setiembre llega a las tiendas el segundo, cuya cara A es "With a Little help from my friends" y que alcanza de inmediato el número 1 en la Isla; los Beatles, estupefactos, felicitan personalmente a Joe, le autorizan a que "grabe lo que quiera" de su repertorio e incluso pagan algunos anuncios en la prensa musical alabando la versión. Y no me extraña: de una pieza un poco tonta y sin substancia cantada por Ringo -lo cual ya da idea de cómo la valoraban ellos- Cocker ha hecho una versión monumental, la ha recreado; o ha creado una nueva, si quieren. Porque esta ya no es de los Beatles: es de Joe Cocker, nota por nota.

Su primer LP no podía tardar mucho: aparece en Abril de 1969, con el título de la "nueva" canción y con una nómina de músicos impresionante que incluye a Steve Winwood y Jimmy Page entre otros (de la Grease Band solo figura Henry McCullough). De Cocker y Stainton hay tres piezas -entre ellas "Marjorine", claro- pero eso da igual: la recreación de "Feeling alright", "Don't let me be misunderstood" y la de los Beatles ya sería suficiente para comprar el disco sin dudarlo. Y a partir de ahí ya va todo rodado: poco después se consagra en Woodstock ante el público americano; el insigne Leon Rusell le busca más músicos y un contrato con la A&M, y todos juntos se ponen a grabar el segundo LP; que se publica a finales de este mismo año, con título homónimo reforzado por un signo de admiración. Otra maravilla: ahí vienen las magníficas "Delta lady" y "Hello little friend" de Rusell, otras dos de los Beatles y, entre otras cuantas, por el medio solo una -regular- de Cocker y Stainton. Lo que cuenta es esa voz, esa manera de interpretar, y ya queda claro que hará historia.

Y si Cocker es el cantante de la voz de whisky, Rod "El mod" Stewart es el de la voz de arena: ese es su mote más certero. Desde que abandonó el fútbol en favor de la música hasta 1969, cuando publica su primer LP, han pasado diez años muy intensos para él. Un sintético repaso a su carrera hasta ahora incluye, como hechos más destacados, su participación en 1962 como cantante al frente de quienes luego serían los Kinks; su primera entrada a las órdenes de Long John Baldry; su primera grabación como solista en 1964 versionando "Good morning little schoolgirl" (antes que los Yardbirds, por ejemplo); en 1965 su vuelta con Baldry bajo la etiqueta "Steampacket" -otra de esas asociaciones inolvidables: medio Londres pasó por ahí-; en 1966 su abandono de ese grupo para formar parte de Shotgun Express hasta su separación en 1967 (unos tales Peter Green y Mike Fleetwood, base de la banda, se marchan con Mayall); su alta en la nueva banda de Jeff Beck cuando este abandona los Yardbirds, y por fin su decisión de seguir en solitario (aunque no del todo: entre unas cosas y otras aún tendrá tiempo para divertirse a ratos con los Faces, un "entretenimiento" que creará a medias con su compinche Ron Wood). Como ven, este hombre no para.

Un enrevesado contrato con Phonogram hace que su primer disco salga en los States poco antes que en la Isla: Mercury -su "delegación" americana- lo saca en Noviembre del 69 allá, y Vertigo a finales de Enero del 70 en Britannia (pero como para ese año ya tendremos otro nuevo, hago trampa y ya está). El disco, sin ser una de sus grandes obras, es muy bueno; aunque esté mal que lo diga yo, que soy fan a muerte de los cuatro primeros (luego ya no tanto). Y aunque su capacidad compositiva irá bajando, en este debut la mitad de las piezas son suyas. Elige una versión de los Stones para abrir: "Street fighting man", que con el tiempo ha llegado a gustarme más que la original, seguida por "Man of constant sorrow", una clásica del folk americano que Stewart recrea con un gusto exquisito. En conjunto, la cara A es magnífica incluso en "Blind prayer", tal vez su mejor composición propia; luego la B quizá baja un poco de nivel, pero aun así es muy agradable. Entre los músicos están Ron Wood e Ian McLagan, que junto al resto de los Small Faces -sin Marriott, claro- serán dirigidos por Stewart en la banda por horas llamada Faces; cuyo estilo recuerda a los Stones de esa época sin desmerecer lo más mínimo. Y esto es todo: el disco no llegará muy alto, pero es el primer paso de otra carrera que, si al final resultó un tanto patética, en sus primeros años fue muy brillante; mucho más de lo que pueda parecer, si sabemos diferenciarla de su obra posterior al 75 (en la que hay algunos fiascos deprimentes).

Y esto es, a grandes rasgos, lo que ha dado de sí el último año de esta década descomunal, la más grande en la historia de una música humilde -y orgullosa también- que a tantos nos ha marcado la vida. Pero en fin, habrá que encarar los 70 con buena actitud, ya que hay un buen ramillete de grupos y solistas que prometen. Veremos.

6 comentarios:

  1. A mí es que la "With a Little Help from My Friends" de los Beatles siempre me ha parecido muy guay, con un sabor inevitablemente distinto al de la versión -descomunal- de Cocker.
    Los dos discos que reseñas tienen buena pinta. Me quedaría con el primero. A Rod como que lo prefiero dentro los Faces, de los cuales solo conozco el álbum de nombre interminable. Algo es algo.

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  2. Con todo debe ser frustrante para una persona que compone música que tus éxitos no se produzcan por tu propia obra y sí por las versiones de temas ajenos. Algo que se produce tanto en el caso de Cocker como en el de Stewart. No sé si en eso tiene algo que ver el hecho de que se volcasen ambos intérpretes hacia la música del otro lado del Atlántico. En el caso de Cocker era una alternativa británica muy poderosa frente al soul sesentero de los Pickett y compañía. Rod por su parte siempre miró hacia allá y si hay algo relevante en su última época es su reinterpretación de los clásicos populares de aquel país.
    Felicidades por esta abanico de entradas. No sé si has escrito algo sobre Van Morrison tras su salida de Them ya que he llegado relativamente tarde a tu blog. Creo que también es un solista de rango ahora y entonces, quizás el último mohicano.

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  3. Me lo he tragado todo junto (con perdón) y creo que me va a joder mucho dejar este año vicioso año 69.
    Salud.

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  4. La de los Beatles es, si usted quiere, muy representativa de la época, en plan buen rollito, un tanto hippy. Lo cual no es que me parezca mal, mister Dani; pero hay que reconocer que es un poquito infantil. Ya digo, si se la dejaron a Ringo por algo es. Yo creo que ni ellos mismos le tenían mucho cariño a esa pieza, que efectivamente resulta descomunal cantada por Cocker.
    En cuanto a Stewart, permítame que le diga que haría usted mal si prefiere quedarse con los Faces. Rod sabía cuáles eran sus mejores canciones y cuáles no tanto. Y evidentemente guardaba las mejores para sus discos en solitario. La onda Stones que luce con los Faces está muy bien para un rato, pero a mí me cansa un poco. Lo cual no quita para reconocer que el disco de nombre interminable ("Un gesto es lo mismo que un guiño para un caballo ciego": se quedaron calvos buscando ese título) es el mejor de su carrera. Pero le voy a recomendar uno -solo uno, no tema- de Rod: "Every picture tells a story". Si se atreve con él seguro que me lo agradece.

    Supongo, herr doktor, que en el caso de los Beatles -uno de los grupos más versionados de la Historia- tal vez no haya mucha frustración: por lo general los estilos variaban mucho con respecto al original, así que su "dignidad", por decirlo así, quedaba a salvo. Otra cosa son los Stones, que frecuentemente eran superados en su mismo terreno. Y ese debe de ser el punto de distinción: si te superan en tu mismo estilo o si hacen otra cosa. De todos modos, es de suponer que siempre hay un orgullo por haber creado esa canción, así que todos contentos.
    Tanto Cocker como Stewart, efectivamente, se pasaron muy pronto al mercado americano con todas las de la ley; lo cual no sé yo si les hizo bien o mal. La verdad es que a partir del cuarto o quinto disco de cada uno de ellos la cosa comenzó a decepcionar. Aunque en los States se forraron, desde luego.
    Y algo parecido le pasa a Van Morrison, bajo mi punto de vista: cuando hablé de los Them dije que comenzaba una carrara irregular que llegaba hasta hoy mismo. Esto va a gustos, claro, y probablemente a usted -por sus gustos, más aproximados al estilo actual de Van- le interese más que a mí. Pero la verdad es que yo lo fui dejando a partir del tercer disco: los dos primeros ("Blowing your mind" y sobre todo el gran "Astral weeks") me gustaron mucho, pero a partir de ahí comencé a sentir esa sensación de ya visto que me cansó. En todo caso es un personaje notable, no hay duda.

    Hombre don Luis, usted por aquí, cuánto tiempo...
    Tenga cuidado con los empachos, que a su edad son muy malos. Y no se preocupe por el año 69, hombre, que hay más. Por lo menos hasta el 73 seguro que disfruta; luego ya veremos.

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  5. Tres grandes voces si incluimos la mía, supongo XD

    Hablando ya en serio, aún tengo que ponerme con estos dos desde cero. Conozco unas pocas canciones sueltas de Cocker que me gustan mucho, sobra decir, aunque de Rod aún menos. La canción de Maggy tiene esa voz arenosa tan buena, pero me pasa una cosa curiosa: no puedo oírla sin que me venga a la cabeza la versión que hicieron ''M-Clan'', y como ese grupo español no me decía nada en su momento, pues le he cogido algo de manía. Ni siquiera sabía que era una versión (Carolina, creo que se llama) hasta que oí la de los Faces. En fin, más deberes.

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  6. Ya debería usted estar oyendo el primer disco de cada uno de estos dos señores, yerno, si quiere entrar a pertenecer en el selecto grupo de voces para la Historia. Eso sí: ni se le ocurra volver a mentar a los M-Clan en este blog, please: lo que hicieron con "Maggie Mae" y algunas otras es de juzgado de guardia. Un simple "corta y pega" barato. "Carolina" creo que es de ellos, no tiene nada que ver con esta.
    Y no oyó usted la de los Faces, porque no la tienen en su repertorio: oyó la de Rod Stewart. O como mucho, alguna interpretación en directo.
    Este es uno de los problemas recurrentes entre los fans jóvenes, que confunden la carrera de Rod con la de Faces. Y por ello, le recomiendo que lea mi contestación a mister Dani: aunque aquí, por razones que desconozco, es más popular la discografía de Faces que la de Rod (reitero: entre los jóvenes), no hay color. Y "Maggie May", casualmente, pertenece al disco que le recomiendo a mister Dani: "Every picture tells a story", número uno en la Isla y los States, top 10 en España y en muchos otros sitios. Jamás los Faces consiguieron ese registro.
    Venga hombre, póngase a ello.

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