martes, 3 de julio de 2012

U.S.A. 60's: la serie B (IV)


Nos despedimos del entrañable Noroeste para completar nuestro breve repaso prehistórico haciendo obligada mención de los Kingsmen, esa banda de Oregon que influenciada por sus vecinos Wailers entra en la historia en 1963 con su primer single, la versión de "Louie, Louie" que con el tiempo se ha consagrado como la más popular (y cuya cara B era una instrumental titulada "El castillo encantado". A qué castillo se referirían…). Fue radiada intensamente por las emisoras negras, creyendo que los Kingsmen eran de su raza (recordaban la original de Berry, y no había Internet por entonces), consiguiendo con ese error dobles ventas. Y conquistaron medio mundo, pero pronto se vio que no tenían mucho más que ofrecer: su segundo single, una versión de "Money", ya no vendió tanto; y luego se fueron deslizando por un tobogán de grabaciones insulsas adobadas con enfrentamientos internos por el reparto de la fama. En realidad fueron siempre una banda de baile, no se dieron por enterados de la invasión británica, siguieron con lo mismo y tienen muy pocas composiciones propias; sí, han sido otro nombre más para la nostalgia, se han echado unos cuantos años viviendo de su sombra… pero no me parece que necesiten más espacio en este sucinto recorrido que estamos haciendo. Y, sin abandonar el Norte (el Sur va mucho más lento), nos dirigimos hacia el Este; aunque salvo los grupos surf que comienzan a surgir por casi todo el mapa, muy poco material rockero de interés nos queda ya hasta que lleguen los temibles invasores isleños.

Hay un muchacho llamado Johnny Paris, de Toledo, Ohio, que tiene dudas: hasta hace poco su principal disfrute ha sido escuchar discos de jazz, de los cuales hereda su afición por el saxo. Pero un día oye a Bill Haley y sus Cometas, hecho que modifica su perspectiva (ruego a los aficionados al jazz que sepan disculparlo: es un adolescente todavía). En la banda de Haley el saxo es un instrumento fundamental, y nuestro nuevo amigo decide crear un grupo en el que también lo sea; pero teniendo muy presente una de las grandezas del jazz, que consiste en que todos los instrumentos lo son. No habrá voz: el brillo de ese grupo será la conjunción de cada uno de sus músicos. Y a principios de 1957 convence a unos cuantos compañeros de su colegio católico para crearlo; ese grupo, llamado The Orbits, comienza acompañando a cantantes de country y rockabilly para coger rodaje, y a finales de 1958 ya están listos para dar el salto: a partir de ese momento se llamarán "Johnny and The Hurricanes", un nombre mítico para los que disfrutamos con este tipo de sonidos. Algunas de sus piezas, aún hoy, tienen más vida que la mayor parte de lo que se ha hecho en estos últimos años, y desde luego arrastran a cualquiera a mover los pies.

Johnny and The Hurricanes publican su primer single a principios de 1959: su cara A, titulada "Crossfire", es probablemente la pieza más "salvaje" que se ha oído hasta ese momento en el país (ah, y por si algún mal pensado se pone a barrenar, le recuerdo que la versión que hizo Dick Dale de "Misirlou" es del 62). Y cientos de miles de aburridos aficionados se lo agradecen: conseguir un puesto 23 a nivel nacional con ese tipo de sonido, en esa época, es revelador; por otra parte preludia lo que va a ser el sonido surf, del cual hasta cierto punto son responsables indirectos con esta pieza. Y luego llega "Red River rock", que alcanza el top-5 tanto en América como en la Isla; y en 1960 "Beatnick fly", "Rockin' goose"… y aunque a partir de 1962 comienza su declive, Europa los adora (que se lo pregunten a Ray Davies, sin ir más lejos. Y por cierto, en sus apoteósicas actuaciones en el Star-Club de Hamburgo sus teloneros eran unos incipientes Beatles). La mayor parte de su obra son versiones, pero ellos recreaban las piezas hasta hacerlas irreconocibles: daba igual quiénes habían sido los autores. Por si alguno de ustedes no los conoce, le recomiendo vivamente su escucha: la alegre destreza instrumental de estos chicos es un verdadero regalo para los oídos. Venga, la primera la pongo yo, hala:



Y por último podemos hacer referencia a los Rivieras y a los Trashmen: aunque son dos bandas menores, tuvieron un relativo éxito antes de ser arrasados por la invasión británica.

Los Rivieras, de Indiana, son una clara muestra de banda standard de la época: rock and roll, preferentemente de origen blanco, con un leve tono pop. Especializados en versiones de Buddy Holly y Jerry Lee Lewis, consiguieron sin embargo su mayor éxito con una canción procedente del r'n'b que fue la cara A de su primer single, a principios de 1964: "California sun", que tres años antes había sido interpretada por Joe Jones (un cruce de serie B entre Chubby Checker y Sam Cooke). Como en el caso de los Wailers con "Louie, Louie", su gran mérito está en haber cambiado el estilo de esa pieza hasta hacerla parecer blanca; lo cual la convirtió en otra clásica cuyo rango de intérpretes va desde los Byrds a los Ramones. Pero aunque fue seguida de otras tres o cuatro igual de buenas entre 1964 y 65, el público se había quedado extasiado con los Beatles y ya no había vuelta atrás: poco después se daban de baja, sobrepasados por un tipo de sonido que, como la mayoría de los grupos americanos del momento, no supieron asimilar. Es posible que a ustedes les haga ilusión verificar la secuencia "antes/después" de "California sun": aquí la tienen.




Los Trashmen, de Minnessota, son un cruce entre surf y rock'n'roll cuyo problema fue que, como los Rivieras, llevaban dos o tres años de retraso: estuvieron trabajando bajo otros nombres como banda de baile desde principios de 1960, y se rebautizan a finales del 62. En verano del año siguiente publican su primer single, "Surfin' bird", que llegó al top-5 con su fraseo vocal enloquecido (que a mí no me hace mucha gracia, pero eso es lo de menos: a los Ramones -otra vez ellos- sí se la hizo, años después). Y en vista del éxito vuelven a intentarlo con un remedo titulado "Bird dance beat" a principios del 64, que llega al top-30. Pero ahí se les acaba la suerte: vienen luego algunos singles un tanto deslavazados, como si quisiesen reivindicar el "good old rock and roll" frente al cruel invasor de las brumas, que finalmente los aplasta como a todos los demás. Lo triste es que esa carrera de singles ocultó grandes piezas surf, la mayor parte de las cuales quedó olvidada en sus dos LPs. Pienso que fueron mal dirigidos: habrían desaparecido de todos modos, pero su estela se prolongaría más (de hecho, entre los nostálgicos se les recuerda más por esas piezas que por las rockeras). En fin, para que no me llamen maniático aquí tienen el dichoso "Surfin' bird".



Y ya está. El Bajo Imperio languidece. Solo nos queda mirar al cielo y contar los minutos hasta que aparezca el avión de la Pan Am envuelto en las neblinas que lo acompañan desde la Isla. Pero ese avión es en realidad el caballo de Troya: si los confiados, pobres músicos americanos supieran que al otro lado del océano queda agazapada, esperando su momento, afilando las garras, una legión de melenudas criaturas del Averno con nombres ominosos como Stones, Who, Kinks, Yardbirds, Animals, Them… esa noche no podrían conciliar el sueño.

6 comentarios:

  1. Ahí ahí, dando vida a la metáfora de la invasión. Uno hasta siente compasión por los pobres yankis, que, con visión de futuro o sin ella, seguían siendo seres humanos, (en contra de lo que transmiten las fotos) :D
    A partir de ahora, cuando alguien hable entusiasmado de los Kingsmen, levantaré la mano y en plan cortarrollos soltaré un "boh, solo eran unos one hit wonder". Ya ve el monstruo que ha creado.

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  2. No te pongas tan serio con el Surfin' bird. Es una pequeña maravilla provocadora y simpática a la altura del Wooly Bully (por cierto podrías escribir algo sobre el tex/mex que tuvo su momento por entonces), el Chantilly Lace etc. Maravillosos Johnny and The Huricanes es una pena que se perdiera todo aquello. El mismo Lennon se lamentaba de que la irrupción de los Beatles en Estados Unidos hubiera acabado con aquel movimiento musical.

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  3. La verdad es que oyendo a "los hurricanes" se me van los pies... a pesar de que soy un tronco bailando...

    Hablando de música: el próximo martes estaré viendo/oyendo a Mr. Anderson en directo. Por lo que sé tocará el Thick As A Brick enterito!

    Besos desde el cálido sureste!

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  4. Hombre mister Dani, humanos eran. Y teniendo en cuenta la época, ese look que lucen los Huracanes es bastante moderno, yo creo. En cualquier caso ya sabe usted que los americanos suelen ser bastante conservadores; y aun así se empezaron a dejar el pelo largo en cuanto vieron a los isleños. Si es que las malas costumbres se cogen pronto...
    Y no es usted ningún monstruo por esa opinión sobre los Kingsmen, pues está bastante extendida. Grabaron un montón de canciones, pero entre su propia mediocridad y las malas condiciones de sonido que por lo general tenían sus discos, son perfectamente olvidables.


    Así que le gusta el "Surfin bird", ¿eh, herr doktor? Bueno, yo tengo que reconocer que a veces soy un poco maniático, y esta es una de las canciones a las que les tengo cierta manía. Graciosa es, pero en fin... tal vez mi idea de "gracioso" vaya por otro lado. Y es curioso que haya acertado con el pleno de tres: me pasa lo mismo con las otras dos que usted cita. Aunque su estilo es distinto, ninguna de ellas está entre mis favoritas (y tanto el pobre Booper como el señor Samudio hicieron pocas cosas más: el primero tuvo una temprana muerte y el segundo algún que otro éxito discreto más antes de dedicarse al mercado de la nostalgia). En cuanto al tex/mex, género por el cual -seguro que ya lo ha deducido- no siento mucho interés, la verdad es que en aquella época muy pocas piezas entraban dentro de lo considerable como "rock and roll": el grueso de ese música estaba más cercano a los corridos -en general, al folklore- que a la electricidad. Pero a don Domingo habrá que citarlo, eso sí.
    En cualquier caso, sí es triste que aquellos sonidos pasasen de moda, aunque es ley de vida: nos queda el consuelo de lo que vino luego. Bueno, eso y que las canciones que le gustan a uno nunca mueren en su recuerdo y siguen a disposición de quien las quiera oir. Esa es la maravilla de nuestro tiempo, que nada se pierde.



    Muy bien doña Merce, por los pies se empieza. Y eso de que alguna gente sea "un tronco bailando" no tiene la menor importancia: el caso es sentir el ritmo y dejarse llevar, que no estamos en un concurso.
    En cuanto a su próximo encuentro con el señor Anderson, le felicito efusivamente: aun hoy, después de haber pasado todo, sigue siendo un rey del escenario. He oido la versión de "Thick as a brick" que ha hecho para el cuarenta aniversario, y la verdad es que no me dice mucho. Pero el directo con este hombre siempre es un placer, como ya sabemos usted, yo y muchos miles de fans dispersos por el globo.
    Así que disfrútelo.

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  5. Cuantas veces habré bailado Red river rock en un garito playero en el que era el tema con el que cerraban el local y en el que nos regalaban con temas surf e instrumentales tanto en el duro invierno como en verano. El local lleva tiempo cerrado y yo más que no escuchaba a los Hurricanes, gracias por traerlos de vuelta a mi memoria.

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  6. A que eran muy grandes, ¿eh, mister Chafardero? Imagino que usted será un poco más jóven que yo (por suerte para usted, claro), y no habrá vivido el momento de su aparición en Europa; pero creo que la primera canción "rara" que recuerda un niño gallego allá por el 60 (tenía que subirse a un banqueta para encender la radio, aún le faltaban tres años para la Primera Comunión), entre La Niña de la Puebla, Jorge Sepúlveda y alguna muiñeira borrosa, es precisamente "Red River rock": ese niño no volvió a ser el mismo nunca más.

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