miércoles, 5 de septiembre de 2012

U.S.A. 60's: la serie B (VIII)


Ya hemos visto, tanto en la primera época del garaje como en esta segunda, a unas cuantas bandas a las que sus casas discográficas consideraron como la alternativa americana a los Beatles. Ese tipo de comparaciones no suele hacerle ningún bien a nadie, pero es un truco muy usado desde siempre. Lógicamente, lo mismo tenía que pasar con los Stones, y pasó: dos buenos ejemplos de esta alternativa publicitaria son los Seeds y la Chocolate Watchband, ambos de Los Angeles. Comenzaron casi al mismo tiempo, su vida fue igual de corta y, como sus ídolos, del r’n’b del 65 pasaron por medio del pop a la psicodelia en el 67 con parecidos resultados. 

Conviene recordar que el trienio 65-67 es probablemente la secuencia más convulsa de toda la década, tanto en los States como en la Isla, y a veces obliga a los grupos a moverse demasiado rápido. Eso le ocurrió a la mayoría de las bandas que hemos visto hasta ahora, y lo mismo le ocurre a las dos de hoy: la influencia primaria del british r’n’b frecuentemente se abandona muy pronto, tal vez demasiado para sus capacidades; y sin esa referencia, lanzados a una vorágine psicodélica donde no hay término medio –o te encumbras o te hundes- pocos sobreviven más allá de un año o dos. Si los Beatles abandonaron el género en el 67 y los Stones (de los que parten nuestros dos protagonistas de hoy) nunca llegaron a su altura, es evidente que la cosa está muy cruda. Ya lo vimos cuando pasamos por esa época: la psicodelia es un género de singles. Los discos grandes realmente buenos no llegan a la docena; y con el rock ácido americano pasará lo mismo, por mucho que sus fans digan lo contrario. 

Los Seeds se basan en dos personajes fundamentales: Richard Marsh, un músico de Utah que se traslada a Los Angeles en su adolescencia y que bajo el nombre de guerra de Sky Saxon deja atrás sus orígenes en el duduá para reinventarse, y el teclista Daryl Hooper. Saxon es el compositor principal además de frontman y cantante, mientras que Hooper es la base musical de la banda: además del órgano ejecuta también el bajo de teclados (siendo precursor de otros músicos como Ray Manzarek en los Doors). La influencia del r’n’b al estilo británico es patente (sobre todo en este "nuevo” Saxon, admirador de Mick Jagger), hasta tal punto que el mismísimo Muddy Waters llegó a decir de ellos que eran “los Rolling Stones americanos”. Y con ese aval consiguen grabar su primer single en verano del 65: “Can’t seem to make you mine”, una especie de balada que con el gemido estilo nasal de Saxon fue un éxito regular en el área de Los Angeles y les permitió publicar el segundo a finales de ese año, “Pushing too hard”, un poco más rápida y con una obsesiva línea melódica mecida por el teclado de Hooper, que anduvo cerca del top-30 nacional y ahora es la típica pieza que aparece una y otra vez en la mayor parte de los recopilatorios garajeros (Si hemos de considerar, como suele hacerse, que los Seeds son otra banda de un solo éxito, ya saben cuál es). 

Su primer LP, de título homónimo, se publica en la primavera del 66, y no hay una sola versión: casi todas las piezas son compuestas por Saxon en exclusiva salvo dos, con ayuda del resto. Se trata de un hecho inusual para la época, pero también engañoso: es un buen disco, pero se nota que hay dos o tres patrones de composición y poco más. Aun así, y además de los dos singles, hay verdaderas joyitas como “Evil hoodoo” (una de las escasas ocasiones en las que la guitarra tiene más protagonismo que el órgano), una pieza rock de muy buen nivel. Pero una vez más se demuestra que el público medio americano no está aún preparado para este tipo de sonidos, y el disco no llega al top 100. Lo mismo pasará con el siguiente, “A web of sound”, que aparece en otoño. Una vez más todas las piezas son propias y el sonido se endurece un poquito: yo diría que aquí tenemos una de las esencias de los futuros Doors, aunque evidentemente sin su calidad. Y en 1967, influenciados por la psicodelia imperante, publican su tercer disco grande, que resulta un nuevo fracaso: aunque hay alguna pieza notable (rescoldos de su estilo anterior), la mayoría de los temas andan entre el flower power y los alucines místicos –una debilidad de Saxon- que no los lleva a ningún sitio. Y cuando ya resulta evidente que está próximo el fin, su manager rescata una serie de grabaciones anteriores que se publica en 1967 bajo el título “A full spoon of seedy blues” bajo el nombre comercial de “Sky Saxon Blues Band”: flojito y fuera de fecha, a pesar de que la presentación del disco corra a cargo de Waters. Un directo del 68 es su despedida, aunque Saxon siguió explotando la leyenda hasta su muerte.




La Chocolate Watchband son otros Stones; o eso pretende su productor, Ed Cobb (al que ya conocemos por su trabajo con los Standells). Cobb, que los ha visto actuar en varias salas de la ciudad y admira su querencia british, ya había intentado aproximarse al sonido Stones con “Dirty water”, la pieza fetiche de los Standells; aunque para el primer single de la Watchband prefiere que estos muchachos demuestren su habilidad con las piezas instrumentales eligiendo “Blues theme”, una versión de la que había hecho poco antes Davie Allan & The Arrows para la película motera “The wild angels”. Pero el single se hunde (entre otras cosas porque es casi un calco de la original), y Cobb les entrega “Sweet young thing”, publicada a finales del 66 con un sonido que recuerda al “Paint it black”, sin ir más lejos. Aunque las ventas no fueron muy allá, su nuevo single está listo para principios del 67: “Misty Lane”, más melódica y ligeramente sombreada por la psicodelia que ya se aproxima. 

Y poco después llega “No way out”, su primer LP, uno de los mejores de la época y en el cual demuestran que, además de su dominio de la escuela Stones (oyendo la versión de “Come on”, e incluso “It’s all over now, baby blue” de Dylan, un neófito podría pensar que se trata de Jagger y sus muchachos), ya están probando otros caminos: su dominio de las instrumentales queda reflejada en las magníficas “Expo 2000” o “Dark side of the mushroom”, una especie de psicodelia surf encantadora –aunque no quedaron muy conformes con la elección de las piezas ni con la intervención de los ingenieros de Cobb. Pero también se atreven con un gigante del soul como Wilson Pickett y versionan “In the midnight hour” con una solvencia admirable. 

Sin embargo los problemas se amontonaron: las diferencias con Cobb –siempre hay diferencias con este hombre-, el exceso de substancias ilegales y los enfrentamientos internos hicieron que cuando el disco salió a la luz la banda original ya no existiese. Cobb había encargado una bonita funda para ese disco, pero sin fotos de los músicos y muy pocos datos sobre ellos. Y lo mismo pasará con el siguiente: una formación casi de compromiso consigue completar ”Inner mystique”, formado básicamente por piezas sobrantes del primero y publicado en 1968. El resultado ya se lo pueden imaginar. Y así se nos fue una de las bandas que para mí era de lo más interesante de aquella escena. Eso sí: su primer LP, como los dos primeros de Seeds, son hoy en día muy alabados. Y aunque en el caso de los Seeds tal vez haya un poco de exceso (quizá estén sobrevalorados), el de la Watchband es, insisto, una verdadera joya.





9 comentarios:

  1. Creo que en ese territorio fronterizo entre la influencia british y la nueva psicodelia no habría que olvidarse de los Beach Boys, desde una perspectiva más vocal y menos garajera, ya que con su disco Pet songs algo tuvieron que ver con el cambio que experimentaron los Beatles al final de su trayectoria.
    Me gusta mucho el primer tema que has puesto de The Seeds donde se denota un conocimiento por parte de Daryl Hooper de la tradición instrumental rockera anterior: Ventures, Shadows etc..
    ¿Has escuchado la versión de Paint it Black que hicieron The Animals en el festival de Monterrey? Me parece magnífica.

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  2. Pues me han gustado bastante los cuatro audios, y sí, se nota un huevo la influencia de los Rolling. La voz de Jagger es inconfundible, pero el cantante de Chocolate le imita bien. 'Sweet young thing' es verdad que recuerda a 'Paint it black' con ese riff. Por cierto (ahora que leo al doctor Krapp), las dos versiones de Eric Burdon de 'Paint it black' molan demasié, una en plan nigger nigger, y la otra más psicodélica. Aunque se salen completamente del esquema de los primeros 'Animals' de hacer canciones cortas. ¿Qué diría Chas Chandler?

    Interesante eso que dice usted del trienio 65-67. Y es curioso cómo estas dos bandas han sido tan completamente olvidadas para el oyente estándar actual (yo al menos no las conocía). Vale que no fueron solo unos 'one hit wonders', pero incluso éstos merecen rescatarse si tuvieron canciones que merece la pena oír. Por desgracia la cosa no funciona así, y se pierden en el tiempo. Supongo que se vende mucho más el peor disco de los Stones que el mejor disco de los Seeds o de los Chocolate Watchband.

    Me los bajaré, sin duda.

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  3. PD: Si prueban a escribir ''Sweet young thing'' en Google, aparecerán muchas imágenes. Y no, no tratan de música, jeje.

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  4. Interesantes bandas, ambas, aunque me quedo con los "Chocolate...", a pesar de su evidente imitación, incluso de la voz de Mick.
    La verdad que no los conocía, a éste lado del océano y por aquella época sólo llegaban los "grandes", y con bastante retraso luego de su emisión.
    Saludos.

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  5. Los Beach Boys, que evidentemente están al margen del garaje, hicieron una buena transición: abandonaron su enganche con el mercado surf (al que tampoco correspondían) y demostraron tener más nivel que la mayoría de las bandas circunscritas a ese sonido. Y el "Pet sounds" (producto casi exclusivo de Brian Wilson, como casi todo lo que hicieron en su época dorada) es un buen ejemplo de armonías casi barrocas que efectivamente influenciaron en cierto modo a Beatles, Hollies y muchos otros. Luego ya no sé qué decir: después de "Good Vibrations" dan la impresión de ir a rastras.
    En cuanto a los Seeds, como muchos otros, tienen muy presente el sonido inmediatamente anterior a ellos: en ese sentido Hooper es bastante más equilibrado que Saxon, que a veces desvariaba un poco. Y eso originaba a veces una lucha por el poder que solía ganar este último; por desgracia, creo yo.
    En cuanto al "Paint it black" de los Animals, totalmente de acuerdo: las dos versiones, como dice Raúl. Sigo pensando que el festival de Monterey fue de mucha más altura que el de Woodstock, aunque con el paso del tiempo parece que hay mucha gente que no lo recuerda. Y ya que estamos con esa etapa de Burdon (que a mí me gusta casi más que la de los primitivos Animals), le recomiendo fervientemente el doble "Love is", de finales de 1968: es una verdadera exhibición, con una plantilla de músicos que tira para atrás y con unas versiones espectaculares.




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  6. Buenas, yerno. Es cierto que la voz de los Chocolates se ajusta como un guante a la de Jagger, pero ambas bandas siguen el estilo Stone en origen; aunque con el paso del tiempo resultan ser más devotos los Seeds, probablemente porque su rango de creatividad era más bajo.
    En cuanto a Burdon y Chandler, a este último ya no le preocupaba por dónde tiraba su anterior compañero: para esa época bastante tenía con controlar a Hendrix, una tarea bastante difícil.
    En cuanto a estas dos bandas, como otras muchas, hoy son admiradas por los seguidores del garaje exclusivamente. Es es lo que tiene la pertenencia a la serie B: pocos seguidores, pero fervientes. Y estoy seguro, como usted, que el peor disco de Stones se ha vendido infinitamente más que los de estos muchachos. La masa es mitómana, por desgracia.
    Y Google... claro. "Sweet young thing" es tentador.

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  7. No sufra, señor Tiranosaurio, por las carencias del mercado discográfico argentino: en España la cosa no estaba mejor. La mayoría de estas bandas había que buscarlas por medio de la importación, lo cual para la época era un suplicio por los precios que había que pagar y por los escasos "traficantes" que se dedicaban a ello. Aquí, como ahí, solo se publicaba lo que se suponía rentable. Y evidentemente, estos grupos no lo eran.

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  8. Escribo sólo para decir que los Seeds son uno de esos grupos que me animan el espíritu.

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  9. Pues muy bien, Flaca. No eran unos genios, pero tienen unas cuantas canciones realmente buenas. Y ya que estás en plan garajero tú también, deberías echarle un oido a los Chocolates, que eran más variados e igual de agradables.

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