martes, 2 de octubre de 2012

U.S.A.60's: la serie B (y XII)


Bienvenidos a la fiesta garajera. Ya se pueden imaginar ustedes que, por el tamaño del país, el material es casi infinito; y el criterio básico para efectuar una criba es evitar las versiones sin valor o aquellas canciones que resultan demasiado “fotocopiadas”, es decir, las cercanas al plagio. Aun así, algunas de ellas les sonarán a modelos isleños; lo cual es lógico, pero no desmerece su calidad: a fin de cuentas, el sonido imperante a ambos lados del océano en la época 64-67 es el pop eléctrico. Que, no lo olvidemos, fue el sonido que hizo la transición entre el rock and roll de los 50 y la psicodelia, fue también el origen del rock posterior y con su mágico poder de seducción masificó el número de aficionados. Se pueden hacer las excepciones country o r’n’b que se quieran, pero la base del garaje es el pop y no el rock como dicen algunos: recuerden que era una época de alegría, de grandes expectativas. Y aun el r’n’b blanco o el country rock son con frecuencia más pop que otra cosa. Porque… ¿eran realmente los Byrds un grupo de rock en sus principios, por poner un ejemplo? 

Como es norma del local, tienen a su disposición 12+1 piezas. En las que, como siempre y por razón de la época, la calidad de sonido depende de si las cintas master existen aún o ha sido necesario recurrir al vinilo original. También han de recordar que el sonido estéreo no era muy frecuente en singles, salvo algún grupo afortunado que grababa en casas grandes; y aún así, no todos (otra cosa son los falsos estéreos que se oyen a veces). Como en el caso del freakbeat británico, la mayoría de las grandes piezas son del bienio 65-66. Pero ya está bien de rollo: vamos allá.

Comenzaremos por unos adelantados: los Gestures, de Minnesota. Es uno de los primeros grupos “de garaje” en los que se nota claramente la influencia beat isleña y que ya en 1964 consiguen grabar un sonido bastante distinto a los estándares americanos del momento (aunque hay un innegable trasfondo surf en las guitarras y la batería). No duraron mucho, porque tanta novedad y el hecho de grabar en una pequeña casa local les cortó las alas; pero la cara A de su primer single es ya un clásico de los recopilatorios. Se titula “Run, run, run”, llegó al top 40 e incluso fue publicado en la Isla. Por desgracia desaparecieron tras otro single sin repercusión a primeros del 65.




También de Minnesota son originarios los Castaways, que se establecen casi al mismo tiempo que los Gestures y cuya canción para la Historia es “Liar, liar”. La inolvidable voz de falsete que usa el cantante y esa marchita aparentemente tranquila pero endiablada que hizo bailar primero a sus compañeros de colegio y luego a medio país les otorgó un top 10 en la primavera del 65. En el fondo eran una típica banda de colegio, y duraron otros tres o cuatro singles irrelevantes hasta desaparecer. Pero “Liar liar” ha sido objeto de versiones incluso en España: era la cara A de un single de los Íberos, uno de los mejores grupos nacionales de los 60/70. 




En 1965 todavía se pueden escribir canciones políticamente incorrectas. Los californianos Avengers grabaron a mediados de ese año su segundo single: “Be a caveman”, cuya letra, con frases del tipo “tienes que darle caña a tu mujer”, “Sé un hombre de las cavernas, ponla en su sitio”, no sería muy popular hoy en día, a pesar de su evidente tono de coña (los supuestos hombres de las cavernas aúllan en plan Tarzán). Ellos dicen que era una broma y que las muchachas de su colegio bailaban igual de enloquecidas que los chicos cuando la interpretaban, así que no hay quejas. Y lo que cuenta es la calidad de la canción. Los Avengers publicaron un total de seis singles, pero ninguno llegó a nada; ni este siquiera, aunque “Be a caveman” sea ahora otra de esas piezas reverenciadas, y con razón 




Aunque he dicho que no hay muchas versiones de verdadero valor, esta sí lo tiene: la clásica entre las clásicas “Who do you love” de Bo Diddley sufre un verdadero cambio a manos de los Woolies, un quinteto de Michigan dirigido por el teclista Bob Baldori. Crearon su propio sello y consiguieron publicar tres singles entre 1965 y 67 sin mucho éxito, aunque esta pieza (el segundo) entró en el top 100. Baldori siguió luego acompañando a monstruos del blues y r’n’r como el mismo Diddley o John Lee Hooker, además de convertirse en productor y ¡abogado! 




Ya que estamos en Michigan y atacando versiones, vamos a la capital: en Detroit nos encontramos con una brecha entre las bandas blancas y la Motown con sus ritmos bailables. Los Underdogs eran un grupo de blanquitos muy influenciados al principio por las músicas isleñas, y llegaron a grabar cuatro singles más un amago de LP en ese estilo. La cosa no hizo mucho ruido, pero Berry Gordy -el capo de Motown- estaba obsesionado con captar público blanco y tenía un pequeño sello llamado VIP con ese objetivo. Sabía que los Underdogs eran buenos instrumentistas y les ofreció un contrato a cambio de interpretar una pieza de la casa: “Love’s gone bad”, compuesta por el fantástico trío dinamitero Holland, Dozier y Holland y que ya había sido interpretada por Chris Clark, el primer blanquito de la VIP, con ese estilo aniñado que luego hizo famoso a Michael Jackson. La versión de los Underdogs, grabada a mediados del 66 en tono más soul garajero que Motown, es infinitamente mejor que la de Clark, pero tampoco llegó muy arriba y desaparecieron del mapa poco después. 




Un grupo realmente popular entre la muchachada garajera son los Count Five, que han visto crecida su pequeña carrera hasta actuales extremos de mito gracias a “Psychotic reaction”, una pieza que en el verano del 66 llegó al puesto 5 nacional. Por desgracia fue su único éxito, seguido de LP que no llegó muy lejos a pesar de ser bastante decente. Se trataba de un grupo de estudiantes radicados en California (aunque la mayoría de ellos provenían de otros estados) a los que les resultó imposible compaginar su carrera con una mayor dedicación musical a la que no vieron futuro, y finalmente abandonaron. Pero esta pieza, compuesta por su frontman John Byrne, irlandés y admirador de los Yardbirds -se nota, se nota- , es una clásica total que ha sido versionada por gentes tan dispares como los Vibrators, los Cramps o el mismísimo Tom Petty. 




The Music Machine, de Los Angeles, son otra leyenda para los frikis aunque, como los Five, solo tuvieron un single de éxito: “Talk talk”, publicado en otoño del 66. Fuertemente influidos por las bandas británicas, la mezcla de ese ritmo seco con un órgano haciendo el fondo y una guitarra realmente poderosa en algunos pasajes, les otorgó un momento de gloria (top 20) que ya no consiguieron superar aunque su primer LP era realmente variado. Tal vez la mala elección de versiones -bastante flojas, por otra parte- oscureció las originales como “Trouble” o “Wrong”, realmente buenas. Hubo un segundo LP el año siguiente (la mitad eran singles anteriores), pero ya no llegó a nada. 




De los colegios americanos han salido cientos de grupos. Y tal vez por eso los amantes de las etiquetas acabaron acuñando una para ellos: fraternity bands. Esa es la razón por la que con frecuencia verán en las historiografías el término “frat rock” como subdivisión del garaje, aunque hay otros que prefieren decir “high school garage”… en fin, más etiquetas para nada. Pero sigamos: otra “frat band” al estilo Castaways fueron los Lemon Drops, radicados en Chicago entre 1966 y 1968. En su época solo publicaron dos singles, ninguno de los cuales pasó del top 40 local; y aunque llegaron a grabar más de veinte canciones, no vieron la luz hasta mucho tiempo después. Bien, pues la cara A su segundo single se titula “It happens everyday”, una verdadera gema de folk rock con tintes psicodélicos. Por cierto, ese guitarrista se llama Roky Erickson, futuro cerebro quemado de los 13th Floor Elevators: ya apuntaba maneras, con ese novedoso sonido llamado “fuzz” que comenzaba a ponerse de moda. 




Otros colegiales con mala suerte fueron los Cavaliers, unos angelinos que también grabaron unas cuantas canciones pero que solo llegaron a ver un single publicado (y aun así, financiado por el padre del batería). No sé en qué estarían pensando las casas discográficas a las que visitaron con su maqueta de “Seven days of cryin’”, pero una pieza como esta en 1966 podía haber sido un gran éxito. Y por supuesto, la veneración de los frikis garajeros surtió efecto: anda por ahí un CD en el que, como pasa con los Dremon Drops y muchos otros, contiene todo su material. Esta es la típica pieza que irradia alegría, a pesar de que el cantante deja a la chica. 




Seguimos en Los Angeles. La larga lista de las one hit wonders tiene un lugar de honor para una banda que, nacida en el 63, llegó a ser de las más populares de los States… haciendo versiones en las fiestas. Se trata de los Basement Wall, muy influenciados por los sonidos isleños y que por fin en 1968 grabaron su única pieza propia: “Never existed”. En realidad fue un intento por probarse a sí mismos que eran capaces de escribir piezas originales (y desde luego con piezas como esta sí lo eran), pero en ese año ya había ofertas más modernas. Desaparecieron poco después de grabar esta joya y dejar almacenado material propio y ajeno suficiente para un recopilatorio que no apareció hasta 1985. 




Connecticut no es un estado muy representativo en la historia garajera, pero puede presumir de uno de esos grupos cuyo único single está en la Historia aunque cueste recordar quiénes fueron sus autores. La cara A de ese disco es “Going all the way”, grabada en otoño del 66, y el grupo son los Squires (que anteriormente, bajo el nombre de los Rogues, había publicado un único single). La pieza es reconocida hoy en día como una de las más grandes en la historia del género, con un inequívoco estilo Animals pero mucho más acelerado. Sin embargo no hubo suerte y poco después decidieron abandonar el negocio. 




Siendo un fanático de la psicodelia como soy, tendrán ustedes que reconocer que me he portado bien: casi no hay rastros de ella en esta selección. Pero al menos una sí la pondré: “Make me some love” es una leyenda del oscuro catálogo garage-psych, y como la gran mayoría de este estilo procede de Texas. Sus creadores fueron los Knights Bridge, unos estudiantes que en su tiempo libre actuaban en fiestas y cuyo dominio de los instrumentos y nivel musical queda patente con un solo intento: fuzz, ruiditos, ecos… todo el repertorio de trucos del género está presente en esta magnífica pieza de principios del 68. El tono, evidentemente, es pop y recuerda al estilo isleño, lo cual la hace más entrañable todavía… para mí, claro. Solo se publicaron unos cuantos cientos de copias (y la cara B es bastante flojita), pero hoy en día los frikis la tenemos muy presente. Por cierto, los Bridge siguieron animando bailongos hasta principios de los 70. Qué lástima no pillar uno...




Y llegamos a la selección 12+1, que como de costumbre se presenta fuera de programa. En este caso es debido a que se trata de una pieza tardía (1969/70) y a la peculiar naturaleza de los músicos: The Cords era una agrupación de monjes franciscanos de Pulaski, Wisconsin, que desde 1961 animaban el claustro con alegres canciones de alabanza; eso sí, bien pertrechados de instrumentos eléctricos. Aunque en 1964 comenzaron a actuar en algunos eventos locales, no fue hasta 1969 cuando llegaron sus escasas grabaciones, circunscritas al área de Wisconsin: un LP de cantos al estilo folk polka (con alguna cancioncilla pop-chicle y una versión de “The letter”) y dos singles. Hasta ahí, bien. Pero resulta que una de las piezas del segundo single, publicado a principios de 1970 (y no en 1966, como aparece en algunas reseñas ilusionadas), es un verdadero shock: se trata de la instrumental “Ghost power”, que por supuesto no está incluida en el amable LP y que, en palabras de los frailes, “fue un intento por demostrar a la juventud ajena al mundo religioso que no todo en ese mundo es contrición y rezos, sino también alegría”. Bueno. El caso es que cualquiera que no conozca estos detalles la catalogaría como psicodelia garajera enloquecida, con ruidos fantasmales, órgano salido de madre, un cuerno de plástico, nubes de sonido electrónico, risas satánicas… y por desgracia un sonido bastante deficiente, ya que se lo produjeron ellos mismos y las cintas no existen. Pero vale la pena: hoy en día es un tótem para los coleccionistas de rarezas. 




Y se acabó la fiesta, pero digo lo mismo que ya dije en las anteriores: hay cientos de recopilaciones, y un gran puñado de piezas realmente magníficas (entre muchas otras irrelevantes, claro). Ustedes verán. Yo me vuelvo a la Isla, que es lo mío, no sin antes dejarles aquí un paquetillo con estas que acaban de oir. Que lo disfruten. 



16 comentarios:

  1. Lo que le decía en la entrada de antes: Me pilla siempre en el curro. Mañana le comento.

    ResponderEliminar
  2. Fantástico, Rick. Hoy ya me he apuntado tropecientos grupos más. Reciba un afectuoso abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Dichoso tú que tienes tan clara las diferencias entre pop y rock yo después de muchos años como aficionado cada vez estoy más confundido y no me vale esa idea de que el pop es más comercial y el rock más selectivo. O que el primero es más vocal y el segundo más instrumental. De hecho si vamos a la definición exacta todo rock está incluido en el pop ya que este designa al conjunto de la música popular y hasta el blues o el jazz es pop. Ya, ya sé que la definición convencional separa ambos géneros pero aún así hay que tener en cuenta la otra.
    El primero me parece que tiene cierto lirismo a lo The Byrds entremezclado con ese toque surf. El segundo podría ser una típica melodía New Age de primeros de los 80. Me gusta el sonido de los Avengers típicamente british. No pude oír el de los Woolies. El de los Underdogs a pesar de ciertos toques garajeros en el tema vocal, la parte rítmica es estrictamente Motown. He escuchado a los Count Five a través del Spotify ese toque tan afilado en la guitarra y esa rítmica detrás los hermana con muchos grupos puramente garajeros. No sigo que me está quedando el comentario muy largo.

    ResponderEliminar
  4. Sigo con mi comentario. Cuando dije New Age quería decir New Wave. No pude oír a The Music Machine. A lemon Drops les ponían los Kinks y eso demuestra que tenían buen gusto. Estupendos los Cavaliers con muchas alternancias musicales en una única pieza. Con The Basement Wall volvemos a los Beatles, buenos aunque algo repetitivos al final. No pude oír a los Squires. The Knight Bridge son tan psicodélicos como dices, los frikis a veces tenéis buen gusto. Me he quedado con las ganas de oír a los monjes, no se reproduce el divshare. Es una pena que casi nada de ésto esté en el Spotify

    ResponderEliminar
  5. Excelente trabajo Rick. Me estoy convirtiendo en un seguidor incondicional de tu blog, aún no he terminado de escuchar este post y ya estoy esperando el siguiente.

    Esto engancha, amigo.

    ResponderEliminar
  6. Vaya, he ido a mirar y resulta que justo cuando yo le escribía la constación ayer estaba usted escribiendo aquí arriba...
    Bueno, pues muchas gracias. En todo caso deberá tomárselo con calma, ya que como acabo de escribir en el encabezamiento del post resulta que Divshare está en plan de "no". A ver si entre hoy y mañana queda la cosa areglada.




    Muchas gracias, mister Alex. De todos modos, con los grupos de esta tanda no va a tener que buscar usted la discografía, ya que como he dicho muchos de ellos no pasan de un single o dos. Y por lo general, la única canción realmente importante de la mayoría ya está aquí.




    Buenas, herr doktor. La diferencia entre pop y rock, al menos para los poppies, está muy clara: en el pop la preponderancia la tienen los juegos de voces y una línea melódica afortunada, con un buen estribillo, que se apoya con una buena base rítmica (o no: con una pasable, vale). En el rock lo que cuenta es la estructura rímica y un desarrollo con frecuentes concesiones al virtuosismo a cargo del guitarra o el batería. Y no digo que una opción sea mejor o peor que la otra: va a gustos.
    Menudo susto me he llevado con la New Age: ya estaba yo en un sinvivir,a punto de pedirle por favor y de rodillas que me diese unos cuantos nombres "de los primeros años 80" para ponerme a buscarlos enfebrecido, pero no: fue un lapsus. Bueno, eso nos pasa a todos (aún recuerdo, para mi oprobio, una vez que presenté en la radio "Smoke on the water" de los "Allman Brothers" y me quedé tan pancho).
    Las canciones que no ha podido oír, como acabo de escribir en el encabezamiento del post, espero que funcionen mañana o pasado como mucho: ya veremos.
    Y en cuanto a Spotify, por lo que tengo entendido trabajan básicamente un amplio mainstream: me parece muy bien para el público medio, pero cuando llegamos a estos extremos supongo que no es válido ese sistema.




    Muchas gracias, mister López. Se hace lo que se puede (a pesar de Divshare). De todos modos me temo que la próxima serie de entradas va a ser mucho más previsible que esta.

    ResponderEliminar
  7. Este blog ya se puede utilizar de música de fondo mientras uno lee o trastea por la red, tantos son los temas que acaba uno desbordado ( y eso que hay tres o cuatro que no entran)
    Me llama la atención de la selección que el sonido en general es bastante bueno. Las dos o tres recopilaciones que tengo parece que todos los temas están grabados en el fondo de una carbonera. Los Castaways y Lemon Drops son los que más me han gustado. Siempre he tenido debilidad por esos grupos con un sencillo o dos, que brillaron un momento y nada más, pero su rescoldo dura y dura.

    ResponderEliminar
  8. Pues ahora me es imposible escuchar las canciones, por temas logísticos, pero tengo curiosidad por esos cavernicolas, para empezar XD

    Lo del Divshare me pasó a mi con el último post (bueno, el de los Stooges) y me dio rabia. Lo tuyo es más mala suerte, al ser la entrega de singles que nos sueles regalar al finalizar algunas series de entradas. Con lo que cuesta montar un andamiaje como este, y que Divshare falle... en fin, ya se arreglará solo. Un saludo, Rick.

    ResponderEliminar
  9. Pedazo de curro tío, ha merecido la pena, te doy la enhorabuena, varios temas no conocía y algún grupo tampoco, tomo nota, y he disfrutado de este post...
    Un saludo Rick.

    ResponderEliminar
  10. Te juro que mañana vengo a leerlo.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  11. No hay solo mainstream, Rick, Spotify tiene un fondo enorme, dos o tres millones de canciones y encuentras cosas rarísimas. No lo pueden abarcar todo y faltan cosas, lógico. También hay nombres indiscutibles de los que no hay nada, por ejemplo de Beatles o Led Zeppelin, pero eso es por pura cerrazón de los propietarios de sus derechos de autor.

    ResponderEliminar
  12. Ya que soy lego en la materia, déjame que por lo menos alabe tu capacidad de curro.
    (Los monjes esos de Wisconsin seguro que se ponía hasta arriba de Aromas de Montserrat antes de actuar :-))

    ResponderEliminar
  13. Por fin las he podido escuchar todas con calma y reposo. Muy buenas todas, aunque por elegir, me gustan especialmente ''Liar, liar'' (y si, el falsete queda muy bien), ''Love's gone bad'' (oh yeah), ''Never existed'' y ''Going all the way''. Lo malo es que no me he quedado con los nombres de los grupos, pero me bajaré estas canciones solamente, ya que lo recomienda usted.

    Entre pop y rock (ahora que leo el comentario del doctor) a veces la diferencia está muy clara y otras no veo diferencia. Y más en los sesenta. Por ejemplo, ''A hard day night'', de los Beatles, ¿es pop o rock? supongo que todavía no existía el rock a secas en aquel entonces, exceptuando el rock'n roll. En cambio, más adelante sí se ven diferencias. El rock, como decís, destaca en sus líneas por ejemplo de riffs de guitarra, mientras que el pop, aparte de lo vocal, es más florido, colorido. Me gusta eso de ''Una línea melódica afortunada'', que define Rick.

    ResponderEliminar
  14. Pues muchas gracias, mister Chafardero, por elegirme de hilo musical. Yo, lo que ustedes digan. El asunto del sonido depende en gran parte de la recopilación que nos haya tocado en suerte: la misma canción puede aparecer en dos o tres distintas, con sonidos diferentes.
    Y sí, yo también tengo debilidad por este tipo de grupos. Tal vez la mayoría de ellos no daba para mucho más, pero queda al menos un recuerdo suyo.



    Lo de Divshare, yerno, es lo de siempre: como es gratis, te jodes y no puedes protestar. En cualquier caso no me quejo, ya que en tres años que llevo con este sistema me ha fallado muy pocas veces. Así que ya digo: a cruzar los dedos.
    Ha elegido usted cuatro canciones realmente magníficas, aunque es cierto que la elección se hace difícil: en conjunto el estilo es similar. Podría haber elegido otras cuatro y sería lo mismo. Son, efectivamente, muy buenas todas.
    "A hard day's night" es pop, sin duda: juegos de voces, gran estribillo e instrumentación pasable. Eso es precisamente el pop. En cuanto al rock, digamos que comienza a partir del 67/68: los mismos Beatles son una banda de rock cuando llegan al doble blanco. Y entiendo que toda esta consideración mía parezca una burda simplificación, ya que siempre hay excepciones. Pero en esencia el rock, tal y como se conoce hoy, parte de esas fechas. Lo anterior es mayoritariamente pop: a medida que se va radicalizando el sonido y las estructuras, llegamos al rock.



    Gracias, mister Addison: sí, lleva su curro, pero sarna con gusto no pica. En el fondo me lo paso bien haciendo una selección de este tipo una o dos veces al año; otra cosa sería hacerla con más frecuencia, y eso sí que cansaría a un santo. Pero así, muy espaciadas, son buenas de llevar.




    Gracias por tu buena voluntad, estimado Caruano. Teniendo en cuenta que este tipo de soniquetes a tí no te va mucho (o nada), es de agradecer tu paciencia -y tu asistencia. Y sí, los monjes esos yo creo que no eran del todo abstemios. Da que pensar, esa pieza.




    Un día tendré que echarle un vistazo a Spotify, herr doktor. La verdad es que yo prefiero andar buceando en blogs o páginas web de frikis como yo, que van directamente a lo mío y me evitan el cansancio de andar buscando a ciegas, pero en fin: ya veremos.




    ResponderEliminar
  15. Vengo de rebote de Tommentón de Jose y si es verdad que se flipa con estos Cords, se lo pasan de miedo grabando. Por cierto, soy fan de Music Machine. Compré su single Talk Talk cuando salió en su momento (extraño, pero se publicó en España en aquel tiempo) Tan, tan fan que hace algunos años me atreví con una versión del tema. Sacrílego que es uno.
    Muy buena reco. Varidita y sandunguera.

    Saludosssssssssss

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues sí, la verdad es que debía de ser una risa ver a estos señores tan serios haciendo este tipo de cosas. No conozco nada más raro que esto, la verdad.

      "Talk talk" es una clásíca total, eso está claro. La verdad es que yo no soy muy fan suyo, pero Music Machine tenían algunas canciones realmente buenas en su primer disco grande. Por desgracia, pasó casi desapercibido: como la mayoría de los grupos de este tipo, es más famoso ahora que lo que llegó a ser en su tiempo. Ah, y de sacrílego nada: para eso están las canciones, para sacarles todo el jugo que se pueda.

      Eliminar

Cierren la puerta al salir.

Perseguidores