martes, 21 de mayo de 2013

España: la travesía del desierto (X)


Ya va quedando claro que el reducido número de aficionados que compone la primera oleada moderna madrileña, procedente en su gran mayoría de dos o tres colegios -más algún cabo suelto de provincias e incluso del extranjero-, implica que la creatividad y los patrones musicales son muy limitados: aún están aprendiendo, y pronto veremos que la situación en Barcelona o Valencia no es mejor. Estamos ante una endogamia involuntaria que agotará en poco tiempo la inventiva de esos grupos para dar paso a una segunda generación más hecha, más variada gracias al crecimiento del censo y a una mayor formación. Es la ley natural, y eso mismo pudo haber pasado con los Pekenikes, el conjunto que hoy nos visita: sus primeros tiempos no fueron muy diferentes a los del resto de sus compañeros de fatigas. Sin embargo, después de un considerable trasiego de vocalistas, tomaron una decisión que marcó su futuro y los asentó como uno de los nombres más importantes en la historia musical de nuestro país. Esa decisión fue, en mitad de la década, basar su repertorio en las piezas instrumentales; justo cuando, no lo olvidemos, ese estilo estaba viviendo sus últimos momentos de gloria ante la invasión británica y sus canciones con estribillos pegadizos. Por tanto se trata de una decisión arriesgada, y no es de extrañar que los propios Pekenikes se sorprendiesen de su éxito (Tony Luz, primer guitarrista rítmico del grupo, confiesa que “quisimos ser un grupo con cantante, pero triunfamos cuando no lo tuvimos”), aunque demuestra una valentía y una confianza en sí mismos muy notable. 

El colegio Ramiro de Maeztu es en aquella época un vivero de jugadores de baloncesto pero también de músicos: ahí están, por ejemplo, el futuro teclista de los Sonor José González o el bajista de los Teleko José Ramón Pardo, luego afamado comentarista musical. Y también la mayor parte de los primeros Pekenikes: los hermanos Sáinz (Alfonso y Lucas), Ignacio Martín, Pepe Nieto y el filipino Edilberto Guzmán. La historia comienza a finales de 1959, y no se comen mucho la cabeza para buscar un nombre: por su edad, entre los 16 y 18 años, algunos compañeros de colegio los apodan “Los Pequeñiques” (o sea, unos pequeños alfeñiques), y Pepe convence a los demás de que basta con pulir un poco ese apodo. Alfonso será el principal compositor, además de saxo (y fanático manitas con los equipos de sonido, envidia de los demás grupos); su hermano Lucas es el guitarra solista, al bajo está Ignacio y Pepe en la batería, arropando a Edilberto -Eddy- como cantante. Tras unos cuantos ensayos en el trastero de la familia Sáinz concluyen que les vendría bien otra guitarra y fichan a Tony Luz, que procede de los Tigres; se pasan todo el año 1960 actuando en salas de fiestas y emisoras de radio, y por fin el sello Hispavox se fija en ellos. Pero justo cuando se disponen a grabar su primer EP -a mediados del 61- Pepe Nieto “va a por tabaco” y no vuelve hasta el 62: su puesto será cubierto por Eddy, que ha de compaginar la batería con el canto. Ese debut, aparentemente, no es mejor ni peor que el de otros grupos del momento, ya que está formado por versiones muy normalitas de “Apache”, “Ramona”, “Jinetes en el cielo”, y la otra… la otra, que precisamente es la que abre el disco, me dejó flipado la primera vez que la oí, a principios de los años 80 en un pub de Malasaña: el chotis “Madrid”, nada menos. Lo primero que pensé es que se trataba de algún grupillo loco tan de la época, pero no: ante mi requerimiento, el barman me puso delante la funda de un LP recopilatorio donde decía claramente que aquellos eran los Pekenikes. Desde entonces, adoro esta versión. 



En 1962 tenemos nuevos cambios de personal: vuelve Pepe Nieto, pero se marcha Eddy para formar los 4 Jets. El nuevo cantante será Antonio Morales, también nacido en Filipinas de padre español homónimo y madre nativa; en la familia lo llaman “Junior” para evitar confusiones con su progenitor, y ese será el apodo por el que lo conozcamos a partir de ahora. Se ha hecho conocido en Madrid gracias a las buenas artes de una jovencita paisana suya, una tal Isabel Preysler, y no canta mal del todo. Se publican dos Eps que abarcan un buen ramillete de géneros, desde el twist hasta el pop pasando por piezas folklóricas y rockeras; pero más importante que eso es su consagración en las matinales del Price: Pepe Nieto, influido por su hermano Miguel Ángel (futuro periodista radiofónico), se presenta junto a él ante Arturo Castilla, el empresario que dirigía el Price por entonces, y lo convencen para darle uso al recinto las mañanas de los domingos. La cosa, al parecer, fue muy divertida: el propio Nieto recuerda que “a veces, en los ensayos, teníamos que parar porque pasaba la familia de los elefantes por el medio”. La primera matinal, en Noviembre del 62, viene siendo la puesta de largo para una sana rivalidad que ya se había establecido en pequeños conciertos mano a mano entre Los Estudiantes y los Pekenikes, y que ahora se ampliará a otros cuantos grupos que se hacen “mayores” en el circo. Pero volvamos a los discos: de esos dos Eps yo destacaría “Viento inca”, que cierra el segundo; es su primera composición propia, instrumental, y en ella descubrimos la línea melódica que años después será recreada en el “Tren transoceánico a Bucaramanga”, una de sus piezas más populares.



El año siguiente es de transición, por decirlo así. Hay dos nuevos Eps de versiones y dos cambios en la plantilla: Junior cree tener talla suficiente para emprender una carrera en solitario y abandona el grupo tras la grabación del primero. Su puesto es cubierto por Juan Pardo, que viene de fracasar en ese mismo empeño (un solo disco, acompañado por los Relámpagos) tras haber comenzado su carrera en los Vándalos y hacerse relativamente conocido en los Teleko, grupo pionero sin discografía donde militó junto a sus primos José Ramón -el comentarista- y Fernando, que decidió seguir su carrera: teleco. Junto a Junior se marcha Pepe Nieto, el único que tenía clara desde el principio su vocación (mientras que los demás seguían compaginándola con los estudios): tras unos escarceos en pequeñas bandas de jazz pasará a ser músico de estudio para dedicarse luego a los arreglos musicales de algunos grupos y posteriormente, desde 1970, a componer bandas sonoras para el cine, con gran éxito además; en su lugar entra Pablo Argote, que precisamente viene del mísmo círculo jazzero al que se incorpora Nieto. En cuanto a Juan, grabará tres Eps con los Pekenikes; y aunque su tono melodramático no les hace ningún favor, hay que reconocerle la autoría (compartida con Tony Luz) de la primera canción cantada del grupo: se trata de “Eso fue tu amor”, que cierra el primer disco del 64 -segundo con ellos. Es una canción magnífica, y de las que engañan: al principio parece que estamos ante una de esas baladas lacrimógenas tan clásicas en él, pero de pronto toma un giro inesperado. 



Tras un tercer Ep bastante exitoso por la versión instrumental de “Los cuatro muleros” Juan se marcha sin pena ni gloria, una gloria que le espera en los Brincos. Y la entrada de Pepe Barranco -que ha desechado la oportunidad de esa gloria- no presagia nada bueno: llega a tiempo para la grabación del tercer y último disco del 64, un disco que da la impresión, como en el caso de los demás grupos que hemos visto hasta ahora, de que los Pekenikes se están quedando sin fuelle. Y por fin llega el decisivo año 1965: tras dos nuevos Eps, Barranco y Argote se marchan para participar en el fallido experimento de Los Flecos. En un curioso cierre de círculo y de época, Eddy Guzmán, que vuelve a casa tras los también fallidos 4 Jets, ocupa de nuevo el puesto de cantante y batería como había hecho en la primera grabación de la carrera pekenike; pero inmediatamente después de grabar el último Ep del grupo, marcha a Filipinas por la muerte de su padre y allí se queda. 

Esa nueva pérdida, aunque involuntaria, hace ya muy evidente que los Pekenikes ahuyentan a sus vocalistas: a estas alturas los nuevos grupos que están surgiendo, influenciados por el beat británico, basan su repertorio en las piezas cantadas, lo que les da más protagonismo (si Eddy volvió fue por un fracaso). Por otra parte en Julio han sido teloneros de los Beatles en Madrid, y comprueban de primera mano la diferencia entre el potencial del nuevo estilo y los pobres esfuerzos de los Sáinz y compañía en ese campo. Un campo en el que los aficionados nacionales ya tienen claro que no hay nadie a la altura de los Brincos, de los que con frecuencia toman ideas: el estilo en algunas canciones recientes de los Pekenikes suena sospechosamente a la banda de Árbex, sin llegar a su altura (la dulce “venganza” de Fernando: los Pekenikes superaron a los Estudiantes, pero con sus Brincos no pueden). Nadie discute su nivel técnico -como músicos, tal vez sean los mejores de toda España- pero la sensación general es que están desfasados, ya que si para esas piezas no tienen talla los grupos instrumentales están pasando de moda. Y es entonces cuando toman la gran decisión: a partir de ahora seguirán por el camino que nadie sigue, y que pase lo que tenga que pasar. Pero esa es otra historia y será contada otro día, ya que las entradas de este culebrón se ciñen precisamente a lo que había aquí antes de que llegasen los Beatles.



14 comentarios:

  1. Para este servidor, decir Los Pekenikes es decir lo más grande que ha parido el pop español en su historia. Lo digo con todo el convencimiento hay pocos grupos instrumentales que se les acerquen mínimamente, quizás Booker T y los MG'S o los Shadows estén a su altura pero no son peores que The Ventures o Johnny and The Hurricanes. Lo mejor de todo, tal como escribes al final, es que se hicieron grandes cuando pasaron de todo y dejaron de someterse a los vientos exteriores pensando que era el único camino posible para ellos.
    Por cierto, un anécdota, Lucas Sanz era además un afamado piloto de rallys y carreras urbanas, recuerdo verlo siendo muy pequeñito dando vueltas al estadio de Riazor con un prototipo humeante. Si no recuerdo mal, Carlos excampeón del mundo de la especialidad es su sobrino.

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    1. Los Pekenikes fueron muy grandes, en efecto. Luego ya el asunto de si fueron los mejores o no es cuestión de gustos, ya que ellos jugaban en una liga distinta a la de los grupos vocales de pop. Pero en cualquier caso, estoy de acuerdo en que no tienen nada que envidiar a Booker T, Bar-Kays y demás grupos a medio camino entre soul o r'n'b; es decir, a las grandes bandas instrumentales "negras". Y seguramente fueron superiores a las bandas blancas como Johnny & The Hurricanes, Ventures o Shadows; cuya carrera, en todo caso, fue más corta.

      De todos modos, también tenemos la alternativa española a estas últimas bandas: los Relámpagos, que justamente son nuestros próximos invitados. Seguro que a usted también le gustan un poquito, ¿eh, herr doktor?

      Ah, la afición automovilística de los Sáinz: mi hermano hablaba maravillas de ellos. Ya ve, para dos hermanos que somos y resulta que cada uno cubre frentes totalmente distintos.

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  2. Quizás fueran los Pekenikes el grupo que más me gustó en mi infancia.

    Qué increíble versión del chotis “Madrid”. Justifica por sí sola la estupenda entrada de hoy.

    Me ha sorprendido también “Viento Inca” que, efectivamente, es un claro precedente del tren transoceánico, tema que me impresionó muy profundamente con muy poquitos años.

    Pero me inquieta mucho su frase: “las entradas de este culebrón se ciñen precisamente a lo que había aquí antes de que llegasen los Beatles.” ¿Quiere ello decir lo que creo que quiere decir?

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    1. A mí me encantaban, mister Pez. Aunque siempre fui más de canciones cantadas, los grupos como ellos están por encima de cualquier consideración. Y celebro que le haya gustado el chotis, mola un montón.

      Y sí, el viento inca fue una magnífica recuperación que hicieron en 1970, en una época de crisis; y que les salió redonda. Para mí es de lo mejor que hicieron.

      En cuanto a la frase, sí: "las entradas de este culebrón...". Pero también digo que la otra historia será contada otro día. Ya sabe usted que suelo intercalar este tipo de culebrones entre la discografía británica anual: eso significa que cuando acabe con la España pre-Beatle volveremos con los discos isleños -en esta ocasión del año 71. Y luego ya iremos viendo.

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  3. Hola, Rick.
    Qué buena la versión del chotis "Madriz" (me hubiera gustado cantarla en algún momento de mi corta carrera musical :()
    Me suenan los nombres de algunos "solistas" citados aquí, pero desconocía el trasiego que se traían, de grupo en grupo. Muy bueno ese "Viento Inca", aunque a mí los Pekenikes me sonaban por un tema que ahora no consigo recordar.
    Ahora me voy a youtube a ver si encuentro el "Tren Transoceánico a Bucaramanga"; me ha llamado la atención que titularan así uno de sus temas. Yo no conozco Bucaramanga pero sí conozco gran parte de Colombia (por cuestiones familiares) y me sorprende que hubiera, por aquella época, un tren transoceánico (igual era una metáfora de no sé qué), dada la complicada orografía de ese país (hoy día, en Colombia, no existe ningún transporte ferroviario).
    Saludos.

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    1. Hola, estrella del canto:

      Estoy completamente seguro de que "Madriz" es una de esas piezas que a ti te va como anillo al dedo (te aseguro que lo pensé cuando la estaba poniendo: resulta evidente). Así que ya sabes, que tus fans esperamos cada nueva versión tuya como agua de Mayo.

      Los Pekenikes han de sonarte por muchos más temas que uno solo: "Hilo de seda", "Arena caliente", "Embustero y bailarín"... unas cuantas. Prueba con esas tres en Youtube, a ver qué pasa. Ah, y también con mi preferida (snif): "Robin Hood". Ya verás cómo las recuerdas.

      En cuanto a lo del tren, no tengo ni idea. Puede ser una metáfora o algo más tangible, porque la pieza corresponde precisamente a una época en la que había colombianos en el grupo.

      Cuidate y cántanos algo nuevo, venga.

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  4. Vaya, me toca ser el "discordante", aunque a mi padre le gustaron siempre, yo nunca conecté del todo con ellos, y a pesar de reconocerles un gran merito y talento (Tony Luz es un referente clarísimo, que sigue al pie del cañón con Los Silver Tones). Aute tambien pasó por sus filas jeje, no conocía que Jose Ramón Pardo también, sí lo de su famoso primo Juan (juntos compusieron su primer single "Nila"). En cualquier caso nunca me han llegado, no pasa nada, pero he disfrutado leyéndole, como siempre...
    Un saludo!

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    1. Bueno, es cuestión de gustos, señor Sebas. Hay unas cuantas piezas suyas realmente magníficas, aunque es posible que a usted -como a mí por entonces, en cierto modo- no le llamasen mucho. La verdad es que algunas de ellas me gustaron desde el principio, pero hubo otras que no llegué a valorar con propiedad hasta mucho después. Cuando uno es joven anda muy disperso, y hay que esperar a sentarse para valorar algunas músicas que en su día no tomamos en consideración.

      Inténtelo ahora, a ver qué pasa.

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    2. por supuesto, le tomo la palabra!

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    3. Pues venga, a ello. Seguro que ahora se le modificará la perspectiva.

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  5. La verdad es que ha buscado lo mejor del repertorio pequenique, que los temas seleccionados tienen una frescura que yo hecho de menos en el grueso de su producción. Al margen de su pericia técnica, dan la sensación de ser como un grupo de cámara, muy encorsetados, muy tiesos. Si a eso le añadimos sus versiones tan alejadas del pop como el chotís o los romances, pues me producían una sensación bastante extraña.

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    1. En parte le doy la razón, señor Chafardero, pero solo en parte. Esta primera época es más agradable para los poperos, como creo que es su caso. Luego es cierto que a veces parecen un poco estirados, pero hay unas cuantas piezas suyas de mucho nivel, difícil de superar por los grupos nacionales e incluso a veces por muchos foráneos.De todos modos y como siempre digo, es una cuestión de gustos. Aunque sigo pensando que son de lo mejor que hubo en España, y otra cosa es que las modas fuesen por otro camino.

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  6. Vaya... llego tarde, y eso que he leído esta entrada en varios días. Voy de cráneo y no sé qué decir, porque desconozco absolutamente esta música española y esta época, y casi todos los nombres. Así que, sin poder aportar nada, solo decir que me gustaron las piezas, y que he oído nombrar a este grupo en contextos que no imaginarías. De hecho, sin haberles oído nunca hasta este post, pensaba que los 'Pekenikes' eran posteriores.

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    1. Bah, no se preocupe, yerno: con calma y sin agobios. En cuanto a los Pekenikes, conviene aclarar que estoy hablando de los orígenes de estos grupos: ellos, en concreto, serán mucho más famosos por su obra a partir de 1965 que por sus primeros años. En concreto, su etapa dorada llega hasta principios de los 70, y tal vez por eso algunos creen que este grupo es un poco posterior a lo que es realmente. Hay muchos aficionados que desconocen esta primera época vocal.

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