domingo, 13 de octubre de 2013

España: la travesía del desierto (XXVI)


Bueno, pues por fin hoy rematamos la travesía. Como suele suceder en cualquier otro viaje, volvemos al sitio del que partimos; y no solo eso, sino que además el círculo se completa de un modo perfecto: si Los Estudiantes fueron el primer grupo moderno español, Los Brincos -sus descendientes- son el primer supergrupo. Se trata de un salto de categoría que se refuerza por el hecho de ser también el primer “producto planificado”, por decirlo así: Fernando Árbex, el patriarca entre los grandes nombres del pop español, y el malogrado Luis Sartorius (otro patriarca, un Moisés de la era yeyé que puso en marcha Novola -o sea, nueva ola-, el sello cuyo espíritu supone un paso adelante en el modo de concebir el negocio, pero no llegó a ver el resultado) se habían propuesto crear la alternativa hispana al imperio beat isleño regido por Beatles, Hollies o Searchers. Creo que en algunos momentos rozaron esa altura, y en todo caso hay que reconocer el tremendo éxito y la influencia que tuvieron desde 1964 hasta el comienzo de su decadencia en 1968/69. Gracias a esa planificación y a su brilante capacidad creativa -en toda su carrera no hay una sola versión- se convirtieron en una guía, los más populares representantes españoles de la transición musical que se vivió en occidente partiendo del rock and roll, el twist y luego el beat hasta llegar al pop, el rock e incluso el género progresivo, con el que terminó su carrera al mismo tiempo que la década. 

Recordarán ustedes que Los Estudiantes desaparecen poco después de la muerte de Luis Árbex, hermano de Fernando, en la aciaga Semana Santa de 1964. Aunque en un primer momento fichan a Manuel González (ex Blue Shadows) para sustituirlo, seguir adelante resulta imposible. Hay, además del dolor, otros dos factores que desencadenan su desaparición: Fernando es consciente de que están desfasados, que debe emprender otro camino. Y mantiene una gran amistad con Luis Sartorius, que a finales del año anterior decidió abandonar el grupo para comenzar una carrera como productor y manager en Philips (el sello donde grababan). Ahora Luis ha dado el salto a Zafiro, cuyos jefes demuestran ser más inteligentes que la media nacional y comprenden el gran potencial del negocio discográfico moderno, aunque no se ven capacitados para encararlo y comienzan a darle poderes: claro, como este chico viene de un grupo yeyé, conoce mejor el ambiente. Para los cánones de la época, ese gesto es admirable. Y no se quedan ahí, sino que además están pensando en crear un subsello, Novola, del que pondrán en sus manos la dirección artística. Pero esto aún puede tardar y Luis tiene planes muy definidos ya antes de entrar en Zafiro, así que convoca a Fernando y a José Barranco y se los expone: un grupo al estilo de los Beatles, con repertorio propio, estructura totalmente profesional e incluso una estética determinada. Si lo acepta Zafiro, o Novola echa a andar pronto, bien; si no, también tiene tratos con Columbia. Barranco no ve claro el asunto y decide seguir su camino, pero Fernando dice que sí a todo y convence a Manuel González para que se suba al carro. 

Para entonces, Juan Pardo ya tiene un notable currículo. Acaba de abandonar a Los Pekenikes, antiguos rivales de los Estudiantes, y es una de las caras más conocidas de “Escala en Hi-Fi”, el programa musical estrella del momento. Fernando se lo encuentra en una discoteca y, sin rodeos, le propone unirse al proyecto: Juan, que ya tenía en mente algo parecido, acepta de inmediato. Ahora solo queda buscar un guitarra solista que además cante bien, como los otros tres, y Fernando propone a Antonio Morales, a quien ya conocemos como Junior. Su carrera y la de Juan se habían cruzado en los Pekenikes: dejando aparte grupos menores, Junior abandonó a los Pekenikes a principios del 64 para seguir una carrera en solitario que no cuajó (dos EPs son su legado); Juan lo había intentado antes que él, aunque con un solo disco, para luego entrar en ese grupo… sustituyendo precisamente a Junior. Lo curioso es que esa sustitución ya se había propuesto unos meses antes, pero por entonces Hispavox decretó que Juan no daba la talla y volvieron a llamar a Junior; tal vez por eso había una cierta animadversión entre ambos que llevó a Juan a vetar inicialmente la entrada de Junior en los Brincos. Pero al final cedió ante los argumentos de Árbex y Sartorius: este va a ser un grupo serio y necesitamos lo mejor que haya en el mercado; Junior tiene muy buena voz y es un buen guitarrista, así que… procurad llevaros bien. 

El siguiente paso es buscar un nombre: se propone el rupturista “Las Ovejas Negras”, ya que se trata de niños de buenas familias que no han salido como sus padres deseaban; pero al final Rosa, hermana de Fernando, sugiere “Los Brincos”. Y comienzan a ensayar en casa de Pepe Barranco, adonde va todos los días Luis Sartorius en su 600 para verificar los avances de sus chicos hasta que una noche de Septiembre, a la vuelta, el coche patina en plena Puerta de Alcalá, choca contra una farola y termina con la historia de quien podría haber sido el primer Brian Epstein español. Pero lo que ha creado ya es imparable: Novola se substancia, fichan de inmediato y se les asigna como productora a Maryni Callejo, antigua componente del grupo melódico “Los Brujos” y que, como Luis, había entrado en Zafiro poco antes decidida dar el salto al otro lado del negocio. Maryni, a quien con frecuencia se le llama “el quinto Brinco” (¿a que les suena esa denominación?), será otro de los personajes fundamentales en la nueva música española, ya que no solamente ejerce las labores de producción sino que se encarga de los arreglos, todos los aspectos técnicos e incluso de marketing relacionados con este conjunto y con muchas otras figuras que luego pasarán por sus manos. 

Zafiro estaba al tanto de las alabanzas que el desaparecido Luis propalaba sobre este naciente grupo; y ahora Novola, espoleada por Maryni, echa la casa por la ventana: adelanta 300.000 pesetas de la época (o sea, el valor de un buen piso) para la compra de equipo y prepara su lanzamiento a todo trapo incluyendo un reportaje televisivo titulado “Así se forma un conjunto”, donde se compara el proceso de creación de los Beatles aplicado a los Brincos. En teoría es un trabajo elaborado por Televisión Española, pero ya se pueden imaginar que Zafiro/Novola es la mano que mece la cuna. Vienen luego unas cuantas sesiones fotográficas en las que los vemos ataviados con la racial capa española y por fin, entre Octubre y Diciembre de 1964, llegan al mercado dos singles, dos Eps y la guinda navideña del primer LP de Los Brincos. Nunca se había asumido un riesgo semejante en España; bueno, ni en España ni en ningún otro sitio, que yo recuerde: ni EMI con los Beatles llegó a tanto. Y otra diferencia: llama la atención el hecho de que todas las canciones figuran a nombre del grupo y no de miembros determinados, aun sabiendo como sabemos que la base creativa es el tándem Árbex-Pardo. La atrevida jugada resulta ser un éxito total: salvo el primer single, que “solo” llega al top 20, los discos siguientes, en cualquier formato, se enseñorean de los primeros puestos de todas las listas españolas. Y aunque el LP solo tiene dos canciones nuevas (las demás ya estaban contenidas en los discos pequeños), se aprovecha del enorme tirón que han conseguido los singles y Eps y consigue unas ventas fabulosas gracias a los completistas y a los que prefieren tener todas las canciones en un solo volumen. Por otra parte, qué mejor regalo de Navidad que ese… 

¿Las canciones? Bah, seguro que ya las conocen ustedes de sobra. En ese momento, la diferencia de calidad entre los Brincos y el resto de los grupos nacionales es abismal. El truco no es nuevo, ya que la mayoría del repertorio es beat trufado con escalas españolas y algunas baladas más raciales; pero siempre con una creatividad muy alta y la indisimulada intención de ser oidos en la Isla, ya que muchas canciones se cantan en inglés -perfectible, eso sí (aunque también suele haber la versión española). La tónica será la misma en 1965, año en el que volarán a Italia para grabar su segundo LP, con el cual se mantendrá la misma estrategia de editar singles que luego estarán contenidos en el disco grande. En fin, que la trayectoria de los Brincos a finales de este quinquenio es, simplemente, estelar: España ya tiene a sus Beatles. 

Para no romperme la cabeza solventando la ingrata tarea de elegir tres canciones entre un repertorio tan brillante como este, he ido a lo fácil, a lo burocrático. Así que les presento la cara A de su primer single, “Dance the pulga”, que es al mismo tiempo el primer número en el catálogo de Novola y consiste en una variación muy potente, casi salvaje -hoy le llamarían “freakbeat”- de la pulga instrumental que cerraba el último disco de los Estudiantes (es por tanto un homenaje a ellos también); la chulesca y racial “Flamenco”, con la que su primer EP llegó al número 1 y que ya figuraba como cara B en el segundo single, y el primer número 1 del año 65: la indefinible “Borracho”, que a pesar de esa letra tan de coña reafirma la gran calidad instrumental del grupo y es uno de los avances de su segundo LP, que llegará en 1966. Ya me gustaría a mí haber visto las caras de los linajudos padres de estas ovejas negras cuando oyeron semejantes proclamas; no solo por las letras sino también por la actitud, sobre todo en “Dance The Pulga”: aunque hoy parece estar oscurecida por muchas de sus compañeras de repertorio, fue una verdadera convulsión en la España de la época, un terremoto que al menos para mí sigue teniendo el mismo vigor generacional de las piezas “inglesas”. Yo soy anglófilo, soy un amante del ritmo desaforado isleño de los años 60, no puedo evitarlo, lo llevo en la sangre… pero canciones como esta me reconcilian con la Patria. Porque sus escalas muestran lo evidente: esta pulga es española, aunque canten en inglés (y en 1966 aparecerá en español). Mientras otros grupos trataban de parecer norteños los Brincos jugaban a la contra, orgullosos, sin complejos, y esa es una de sus virtudes impagables. 





Y aquí termina la travesía del desierto, tomando un respiro en este oasis imponente que fueron los Brincos. Les doy las gracias por su infinita paciencia ante tanto rollo (veintiseis capítulos cansan a cualquiera) y estoy dispuesto a resarcirles invitándoles a una fiesta de fin de curso: creo que es lo indicado, y por otra parte siempre quedan algunas cancioncillas de pequeños grupos que merecieron tal vez más suerte. Así que ya saben, dentro de unos días nos vemos en el guateque. 


22 comentarios:

  1. Pues si en la anterior entrada comentaba lo metepatas que eran en las discográficas, aquí está el buen ejemplo contrario. También llama la atención de que a pesar de ser un grupo prefabricado, lo comercial no tiene por qué estar reñido con lo artístico.
    Y de los Brincos poco puedo decir que no resulte sobado. Creo que son uno de los mejores grupos de todos los tiempos, aunque reconozco que los tengo un poco olvidados. Pero temas como Flamenco, y sobre todo Mejor, son de ésos que te reconcilian con la vida. Imperecederos.

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    1. En el caso de los Brincos, hay que matizar la idea de "prefabricado": no se trataba de un puro invento de una discográfica con el objetivo de captar un público determinado, masivo pero poco entendido. En este caso, al igual que pasó con los Beatles, había una excelente materia prima y simplemente se encauzó bien. Los Brincos tenían completa libertad para elegir sus canciones y consensuaban los arreglos con Mariny Callejo, lo cual indica que tenían su propio criterio. El resultado fue, efectivamente, que lo comercial no estuvo reñido con lo artístico, pero es que lo artístico era la base de todo.

      Y los temas... uf. A ese "Flamenco" o "Mejor" se le pueden añadir muchas otras. Fueron muy grandes, no hay duda.

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  2. Hola Rick:
    Pues esta vez no utilizaré la plantilla sobre la mayoría de grupos (españoles y guiris), pues los Brincos, han sido de los grandes por méritos propios y a pesar del éxito y a ser una maquina de hacer dinero para su casa de discos, han mantenido el nivel y tienen muchísimos temas buenos. Poco mas se puede decir de los Brincos que no se haya dicho ya, quizás el mejor grupo de la década, con permiso de Lone Star, Cheyenes, Salvajes y algunos de los "pequeños".
    Me gustaria felicitarte sinceramente por esta serie, muy bien currada.
    Ah!! Me han dicho la Ingrid y la Barbara que se pasan por Madrid, o sea que esta vez no me cortes el rollo.
    Un saludo y a ver pa donde me mandas ahora.
    Un saludo y otra felicitación por esta travesía-
    Jose

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    1. Muchas gracias, don José. Eran una máquina de hacer dinero, como los Beatles, pero en este caso había materia. Y al igual que ellos, demostraron que ambas cosas son compatibles. Pero para conseguir ese equilibrio hace falta rozar el genio, y por desgracia muy pocas veces pasa eso.
      En cuanto a Ingrid y Barbara, puede llevarlas usted al guateque. Igual se lían y se quedan a vivir. Y en cuanto al próximo destino, nos toca volver a la Isla: este tugurio lleva una planificación un tanto extraña que intercala las "novedades" isleñas de cada uno de los años más brillantes con historietas como esta, así que ya sabe: volamos hacia 1971, que es el año que toca. Y más adelante, ya veremos.

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  3. Creo que ya se mencionó alguna vez por aquí que las discográficas -al menos las anglosajonas- tenían en nómina a especialistas para atraparnos con sólo los primeros tres o cuatro segundos de cada canción (suena un poco raro eso de los 1ºs 3 ó 4 2ºs). En el caso de Los Brincos me parece muy claro el que sí disponían de ese servicio. He repasado muy por encima algo de este tremendo grupo, y la mayoría de sus temas se reconocen con la primera vibración que llega al oído. ¿Están a la altura de Los Bravos y el fabuloso comienzo de su Bring a Little lovin'? Eso ya va por gustos.

    Pero no se quedaba ahí la cosa: la producción de lo que seguía tras los primeros segundos (incluso terceros) estaba igual de cuidada. Chelos, viento, baterías espectaculares, coros muy medidos… El trabajo de estudio era soberbio (y yo siempre he preferido el artificio del estudio a la verdad del directo).

    Como no puedo evitar el ser un tocagüebos, lo reto a que me diga un grupo de sus amados ochentas que cuidase tanto la producción. Sé que estoy derrotado de antemano.

    Salud.

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    1. Hola, Pez. Creo que al final no te hice llegar el regalito que te traje de las Américas.
      Aquí está: http://4.bp.blogspot.com/-U6_KnlgVJHc/UlK4fem-quI/AAAAAAAAAA0/AdTP0GUyzBE/s1600/dorad@.JPG
      Es una dorada "átona"; la pinté con pintura acrílica y la embadurné con látex. Tuya es.

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    2. Ese truquito de especialistas es por lo general trabajo de los arreglistas, señor Pez. Y en el caso de los Brincos estaba detrás la gran Mariny Callejo, de la que hablaremos otras cuantas veces. De todos modos, no siempre era necesario recurrir a las sapiencias de la gente como ella: si usted se fija, verá que la mayoría de las canciones a medio camino entre beat y rock comienzan con escalas muy reconocibles, que por lo general ya se les han ocurrido a los propios músicos. El asunto de los segundos iniciales a cargo de los brujos de la producción es más frecuente en los grupos prefabricados de pop, por ejemplo.

      Y por supuesto, el trabajo de estudio era soberbio. Ya sabe usted que yo también soy de los que me gusta el engaño: el muro de sonido de Phil Spector, las maravillas sonoras de la Motown....

      En cuanto a los 80, hay que reconocer que grupos grandes, lo que se dice grandes, hubo pocos: la mayoría de ellos hizo dos o tres grandes canciones y luego desapareció. Y tampoco hubo tantos grandes productores como se decía. En el fondo, lo que había era mucho ímpetu pero poca profesionalidad. Tal vez los primeros que realmente se toman en serio el estudio sean Radio Futura, cuyo nivel no tiene nada que envidiar, con otros parámetros, a los propios Brincos.

      Por cierto, veo aquí abajo a Caruano que le trae algo. Espero de usted que le de las gracias, ¿eh?

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    3. He ido a mirar la dorada átona, estimado Caruano (soy un cotilla), y francamente creo que el señor Pez puede considerarse afortunado por estos regalos. Como ya le he dicho a él, espero que te lo agradezca públicamente al menos. Luego ya la intimidad no es cosa mía.

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  4. Que buena reseña. Hay muchos detalles que conocía pero otros se me escapaban. Los Brincos para mi fueron una institución en aquellos tiempos. Compraba todos sus singles y E.Ps. Eran nuestros Beatles, como Los Salvajes eran nuestros R. Stones, o los Cheyenes eran nuestros Kinks, o Los Lone Star nuestros Animals ... etc.

    Creo que eran de lo mejor, a pesar de que mis preferidos eran Los Cheyenes. Igual que creo que The Beatles eran lo mejor de aquella época, aunque mi grupo preferido fueran The Kinks. En fin, que se disfruta recordando todas aquellas maravillosas canciones que es de lo que se trata.

    Saludosssssssssssssss

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    1. Muy buenas, señor Babelain. La palabra "institución" está muy bien traida en el caso de los Brincos, porque efectivamente llegaron a esa altura. Y gracias a su estilo "crossover", que podía gustar tanto al entendido como al neófito, hubo mucha gente nueva que se incorporó al mundillo musical. En ese sentido, está claro que su mérito es tan grande como el de los Beatles.

      Comprendo su afición por los Cheyenes, que en efecto tienen similitudes con los Kinks. Pero por desgracia su carrera fue menos constante. Pero vamos, que todos los nombres que ha citado son como las columnas del edificio del rock español. Yo añadiría al menos a otros dos: los Pekenikes y los Bravos.

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  5. Su entusiasmo es nuestro entusiasmo, Rick. Un entusiasmo que no se ha enturbiado desde hace cuarenta años cuando siendo un tierno infante estaba como loco porque sabía que esa noche actuaban Los Brincos en las Galas del Sábado con Joaquín Prat y Laura Valenzuela. Creo que ya no eran los Brincos majestuosos con ese cuarteto mágico y en el grupo estaban Ricky, el hermano de Junior y Vicente Martínez. Por cierto, acabo de consultar la Wikipedia para comprobar esos nombres y veo que tienen un error de bulto ya que sostienen que Ordovás en su historia del pop español escribía que Los Brincos no tocaban en sus propias grabaciones; si no recuerdo mal, Ordovás hablaba de Los Bravos no de Los Brincos.
    Es curioso lo de Juan y Junior, debían pagar una condena por permanecer juntos y a pesar de ello formaron un dúo extraordinario, y tuvieron algún que otro conflicto amoroso por frecuentar las mismas compañias sentimentales, Del dúo pocos temas tan impactantes en aquellos años como La caza. o En San Juan. De los Brincos entre las obligadas -Flamenco, Borracho, Mejor- un recuerdo para esa maravilla titulada "Nadie te quiere ya"
    He aprendido mucho, Rick ¿tendremos que hacer un examen para obtener el diploma?
    Saludos

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    1. Ay, las galas del sábado... qué tiempos, qué nervios, qué todo. En aquella época no éramos conscientes de estar viendo un playback, ni de la cutrez de los decorados, ni de lo inverosímil que resultaba ver a esos grupos presentados por personajes como esos dos que usted cita, y en cualquier caso nos daría igual: era pura magia para adolecentes. Lástima que por entonces no hubiese grabadoras de video....

      En cuanto a lo de Ordovás y los Brincos, es cierto que se ha leido mal. En realidad la cosa es más compleja: Brincos, Bravos, Canarios y en general cualquier grupo que grabase fuera de España (especialmente en la Isla) tenía que enfrentarse a un dilema: o pasabas por las horcas caudinas del sindicato de Músicos (una organización casi mafiosa) o te resignabas a que en la grabación solo se oyesen las voces originales de los que cantaban; el resto, músicos del sindicato. Esta situación fue deformada por algunos plumillas de la época, bastante desinformados o directamente con muy mala fe, insinuando que esos grupos no grababan personalmente porque no daban la talla. Mentira: los Brincos, como los demás grupos, tocaron personalmente en todas las canciones que se grabaron en España (su primer LP, por ejemplo); pero al salir al extranjero y por no aumentar los costes de grabación en sobornos al sindicato, tragaron. Hubo sin embargo un manager con más viveza: Alain Milhaud, el de los Bravos, que decidió gastarse un buen dinero (especialmente con "Black is black") sobornando a Radio Caroline, la más destacada de las radios piratas, en vez de a los músicos del sindicato. Y le fue bien: "Black is black" llegó al número 2 en la Isla.

      Juan y Junior es un caso curioso, sí. Mucho más de lo que aquí puede decirse. Pero como dúo tuvieron momentos estelares, como esas dos piezas que usted cita o mi preferida, "Bajo el sol", otra delicia beat. Y en cuanto a los Brincos, qué quiere que le diga.

      Ah, y no se preocupe por el diploma: solo con haber seguido la travesía desde el principio ya tiene usted méritos más que suficientes. Muchas gracias, repito, por su paciencia.

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  6. Muy limpia no estaba la fachada de la catedral. De hecho, la foto que ilustra este post parece un fotograma salido de una peli de terror gótico, y esos pobres músicos de blanca tez asemejan figurantes recién llegados de las brumas transilvanas.
    Sí, maese Rick, eran muy buenos Los Brincos, y sus canciones muy pegadizas. Justo ahora caigo en cuenta de que la canción bautizada por mí como "Que yo soy yo, oh oh, oh oh oh oh . Tacatá.", resulta que se llama "Flamenco". Ya imaginaba yo que los nombres largos solo funcionan en los relatos de G. Márquez y similares.
    Como a Chafardero, a mí también me gustaba mucho "Mejor", aunque nunca he podido con los falsetes de esa canción (difícil). También, y como podrás adivinar, me gustaba mucho "Lola" (¿qué le voy a hacer yo si siempre estuve poseído por el espíritu de un baladista?).

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    1. Vaya, estimado Caruano. No me esperaba yo un comentario de ese tipo, eres imprevisible. Pero tienes toda la razón: en los años 60 no había comenzado el proceso de limpieza de la mayor parte de las catedrales (por decir solamente un tipo de edificios públicos). Da una imagen un poco desastrada, de recordar tiempos mejores. Aunque si lo piensas bien, tal vez sea una alegoría: el pasado herrumbroso frente al brillante futuro de esos muchachos.

      No me puedo creer que no conocieses esa canción, "Flamenco", por su título. Decididamente, los genios pictóricos estáis en vuestro mundo y bajáis pocas veces a la tierra. Bueno, pues supongo que te habrás llevado una alegría. Y en cuanto a "Mejor" o "Lola", no es que le tengas que hacer ni que no: son dos hitos en la historia de los Brincos, simplemente.

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    2. Un momento, señor Caruano:
      La dorada, ¿es neoyorquina, es mediterránea, es de piscifactoría de la OJE? En definitiva, ¿es un pez polígloto? No domino las lenguas, y me disgustaría empezar con mal pie con tan distinguido y viajado congénere. Bueno: como pez que soy no puedo meter la pata. Ya sé; trataré de romper el hielo con un sorbito de champán, y enseguida estaremos dando Brincos.

      De todos modos, muy agradecido; de corazón. Prometo que colgaré La Dorada –pobrecilla, todo el mundo la deja colgada- en lugar señero; donde sea la envidia de propios y extraños.

      Salud.

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    3. Así me gusta: es de bien nacidos ser agradecidos. Y no tengo más que decir (Manuel Fraga Iribarne dixit).

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  7. Ando un tanto atrasado con la travesía (y con todo), prometo ponerme al día, y mas abajo le comento...lo de Juan Pardo es un tema que me interesa, creo, que fue un innovador no reconocido....pero ya le explicaré con calma...

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  8. Fueron los Beatles españoles, el conjunto que mejor resume el Pop Nacional de los 60, y fueron versioneados por un grupo britanico,The Bystanders. Lo de Juan...creo que sus primeros intentos en solitario, y en inglés, son dignos de mención (recuerdo a Andee Silver, cantando junto a Juan "Banner Man")...bueno, lo dejo, que aun no le he leído a fondo....

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    1. Pues sí, fueron los Beatles incluso en su evolución, que llevó al ambos grupos a coincidir en casi todos los géneros. Los Bystanders nunca tuvieron mucha suerte, pero su vcersión de "Mejor" no tiene nada que envidiar a los Brincos.

      En cuanto a Juan, sus intentos ingleses mejoran a partir de su tercer LP, "Natural", que para mí es el mejor de esa época. En ese disco también se oye a Andee Silver, que era una de las voces del coro y que luego fue lanzada por él en España. Luego ya, a partir de mediados de los 70, la verdad es que se distancia un poco del material folk-pop y se vuelca en el público maduro.

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  9. Vayamos por partes, uno: Lo de Rocking Boys en el otro post me gustó mucho, que energía, aunque muy poca proyección realmente, los Brisk no me gustaron demasiado, sin embargo, al redescubrirlos me suenan mejor de lo que recordaba (tendré que ponerme a ello). Y los Brincos.... su sonido es la esencia pura de lo que fue los 60 en españa, creatividad e ingenio, donde las influencias anglosajonas no eran tan evidentes, con fusiones rumberas y flamencas muy poco comunes, aunque Arbex fue el verdadero alma del grupo, el talento creativo era Juan Pardo (desconocía lo del mal rollito con el sosainas filipino, quien lo iba a decir, con lo que hicieron juntos). Juan tuvo siempre un gran interés en conseguir ampliar mercado compaginando inglés y español, sus discos hasta el 76 (Calypso Joe) me parecen fantásticos y muy poco reconocidos (ese "Conversations with myself", "Agua" o "My Guitar" contienen aportes y hallazgos muy destacables, sin embargo la cosa fue desvariando hacia un terreno comercial muy complaciente con el público de mediana edad... y compaginándo con su labor como productor y creador de jingles publicitarios...todo un personaje!

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  10. Ya veo, estimado don Sebas, que usted se lo curra: muchas gracias por la afición. Los Rocking Boys, en efecto, eran poco creativos; pero técnicamente eran buenos, aunque el cambio de época los hundió. Los Brisks tal vez han quedado oscurecidos porque, como los Javaloyas, navegaron entre dos aguas: las canciones para el público masivo alternadas con algunas piezas con un tono más moderno. Pero algunas de ellas son recordadas entre los frikis de la época, especialmente su legendario último EP, que veremos cuando llerguemos allá.

    En lo del talento creativo de los Brincos entramos en un dilema parecido al de los Beatles: Árbex y Pardo, simplemente. Pero la prueba de que Pardo no era el único talento creativo la tenemos en el hecho de que los Brincos no se hundieron tras su marcha en 1967, sino que siguieron adelante casi con más fuerza que antes, mientras que Juan comenzó su camino hacia el pop más meloso. En cuanto al lío entre Juan y Junior ya ve usted las vueltas que da la vida: de otro tipo de líos se habló más tarde.

    Y en cuanto a la carrera en solitario de Juan, lo que dije antes: entre 1972 y 74 creo que fue su momento cumbre, a medio camino entre folk, cantautor y pop. Concretamente, "Natural" parece recordar a un cruce entre Donovan y Cat Stevens muy agradable. En fin, que Juan Pardo es una personalidad. Y ya que habla de jingles, le recuerdo que el famoso de los niños de Danone ("Quieeeroo Danone... Daaameee Danone... Tooomaa Danone... ¡Qué rico que está!"), a mediados de los años 60, ya era suyo.


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