lunes, 28 de octubre de 2013

Lou


Lewis Allan Reed (1942-2013)

 “Cuando conocí a Lou, él trabajaba como compositor para una casa discográfica. Me interpretó algunas canciones, pero no me parecieron originales ni interesantes: eran del mismo tipo de las que se oían en la radio. Luego tocó otras que, según él, no pensaba publicar. La primera fue “Heroin”, y me dejó hecho polvo. Tanto la letra como la música eran contundentes, indecentes. Es más: esas canciones no podían plasmar mejor mi concepto de la música”. 
John Cale 

Bienvenido, Lou. Menudo año llevamos, ¿eh? Vaya por delante que no estaba deseando que vinieras, como no lo deseo de nadie; pero comprenderás que, en tu caso, tanta longevidad resultaba casi antinatural. “Soy un triunfo de la medicina moderna”, dijiste en Mayo, cuando te hicieron el trasplante de hígado, pero ya tu señora reconocía que la cosa había ido por los pelos. Y al final resulta que has tenido una muerte “decente”, cuarenta años después de aquella época en la que se te dio por muerto tantas veces. Porque hay que reconocerlo: tanto la prensa como los mitómanos “deseaban” secretamente para ti uno de esos finales de fiesta tan propios del rock, y tú lo sabías. Con tu leyenda, y aunque no se te pudiese incluir en el club de los 27, si hubieras desaparecido tras la grabación de “Berlin” tal vez oscurecieses al mismísimo Hendrix, o a Janis… o a Jim Morrison, al que detestabas. Ah, y que te quede claro que yo no estoy entre los que fantaseaban con esa idea, ¿eh? Tengo en gran estima tu carrera en la Velvet, cómo no, y tus primeros discos en solitario; eres uno de los más egregios nombres de la Nómina Fantástica, pero nunca me he sentido cercano a ti en lo personal. Aunque en aquella época te admirábamos por tu pose, tu estética, por haber roto todos los tabúes (y más a los ojos de un español, con el atraso que llevábamos), no eres mi tipo, por decirlo así. 

De todos modos, te entendemos: cualquier psicólogo explicaría tu caso recurriendo a tu adolescencia y la cruda relación con tu padre, un hombre de orden, judío, que se asusta ante tu afición por el rock and roll y te pone en manos de un loquero para que te achicharre un poco a base de electroshocks. Es de suponer que algo así tiene que ser un recuerdo imborrable, aunque “esa experiencia”, dijiste luego, “acrecentó mi interés por la electricidad”. Mmmm… ahí ya vemos un cierto tono cáustico, que te marcaría para siempre. Y aunque te viste forzado a volver a casa varias veces, cuando las cosas no iban bien por tus flojitas composiciones para Pickwick Records (covers y poco más) y en otras épocas posteriores, no quiero imaginarme la tensión que debió de flotar en el ambiente. Tensión eléctrica, y perdona el chiste. Pero en fin, tus años de universidad fueron relativamente tranquilos, y provechosos además: en una universidad cara y de moral rígida como lo era la de Syracuse, donde los ricos mandaban a sus cachorros para ver de suavizarlos un poco, conociste a Sterling; y a Delmore Schwartz, el profesor poeta esquizofrénico y alcohólico que os enganchó inmediatamente, como era de esperar. Y aunque Delmore, en su locura, se apartó de vosotros creyendo que erais espías de Nelson Rockefeller -empeñado, según él, en impedir su divorcio-, la semilla ya estaba puesta: “las letras del rock and roll son una estupidez”, decía vuestro profesor, y esa frase te la tomaste muy en serio. Tú intentaste, desde entonces, darle mayor altura a esas letras, hacer verdaderos poemas, ser un intelectual del rock and roll... aunque por si acaso no le metiste muchas palabras a “European son”, la canción que le dedicaste luego. 

Y en 1965 Sterling te presenta a su colega John, que con su bagaje te deslumbró también: un galés con recia formación clásica, discípulo de LaMonte Young y John Cage, instrumentista de viola y piano, que ha llegado a Nueva York con la beca Leonard Bernstein pero al que pronto echan del Conservatorio por sus “incorregibles tendencias destructivas”. Y poco después encontráis un libro tirado en la calle, un libro que se titula “El Subterráneo de Terciopelo”, que se anuncia como “un documento sobre la corrupción sexual de nuestra era”, un librejo de la más baja estofa -sadomasoquismo barato- pero cuyo título os engancha: ya tenéis nombre para la banda. Y a finales de ese año se marcha vuesto batería oficial, el curioso Angus MacLise, un fanático de las filosofías orientales que repudia el dinero y que os abandona porque habéis conseguido vuestro primer concierto como teloneros y os van a pagar 75 dólares: “¡Os habéis vendido!” clama furioso mientras da el portazo. Y entonces aparece Maureen, el “personaje inexplicable” del grupo, una muchacha que estaba haciendo agujeros en las tarjetas de memoria que por entonces alimentaban las computadoras y que en ratos libres tocaba la batería... Pero en fin, era hermana de un amigo del colegio, y parecía buena chica. Y luego os circunda una pandilla estrafalaria, y la cosa llega a oidos de Andy Warhol, y… 

Más tarde, cuando abandonas la Velvet y sigues solo, el mito crece. Tanto en lo musical como en lo estético eres uno de los santones para el arrobado David Bowie, y eso es decir mucho. No me extraña que produjese “amorosamente”, como dice Manrique, esa joya cósmica titulada “Transformer”, y menos aún que la etapa berlinesa de David fuese inspirada en tu siguiente disco: para mí fueron las dos obras cumbre de tu carrera. Luego ya viene la época de grabaciones irregulares -algunas muy buenas y otras como “Metal machine music” incomprensibles salvo para ti-, salpicadas de noticias sobre tu peligroso modo de vivir la vida. Y mucho después, siempre deseoso de que se reconociese tu vocación literaria, comienzas a meterte en ese mundo. Pero también accediste a un brindis por los viejos tiempos, con aquellas actuaciones parisinas de los cuatro Velvet que dieron a luz un magnífico disco hace ahora veinte años… o te enrolaste en esas grabaciones impensables con Metallica, que todavía hoy no entendemos muy bien. Y siempre, tanto en la vida diaria como en las entrevistas, esa pose chuleta, displicente, medio paranoica, que tal vez usaste como medio de defensa y que te distanciaba del mundo plebeyo. 

Pero en fin, cada uno elige su personaje y el tuyo es tan válido como cualquier otro. Por otra parte, insisto, en tu tiempo de esplendor enfermizo, de gloria infecciosa, fuiste un verdadero tótem. Y eso hay que reconocértelo. Así que te has ganado tu sitio en la Historia del rock, un sitio muy destacado, muy apropiado para el espíritu de esa música: el corruptor, el degenerado, el inmoral… vamos, lo que viene siendo la "esencia ética" del género a los ojos de la gente formal. Gracias, Lou. Siempre es necesario alguien así en este negocio. 



ACLARACIÓN TARDÍA.

Don José Fernández, en su comentario, me ha hecho recapacitar sobre un asunto en el que yo debería haberles ofrecido la posibilidad de elegir: me refiero a la famosa historia de los electroshocks. Hay dos versiones, y la más popular no es la que se cita aquí. Lou dijo repetidamente, en sus años locos, que sus padres lo habían sometido a esas sesiones para curar su pulsión bisexual (y es sobradamente conocido que la tenía, al menos en esa época). Sin embargo, después la negó. ¿Cuándo dijo la verdad y cuándo mintió? Los que tratan de aferrarse a esa versión citan como prueba la letra de “Kill your sons”, que no nos aclara absolutamente nada salvo que esas sesiones existieron. Y evidentemente, por tener más “glamour”, esa es la versión más popular, la clásica en Internet.

Yo me he ceñido en este asunto a lo que dice Ignacio Juliá en su libro “Feed-back: La leyenda de Velvet Undergound”, ya que Juliá es un fan y profundo conocedor del grupo. Los padres de Lou, cuando este anda sobre los doce años, le asignan un profesor de piano; pero pronto se aficiona a los discos de rock and roll y, siguiendo textualmente la descripción de Juliá, “en la escuela forma parte de algunos grupos, lo que molesta profundamente a sus progenitores, quienes, viendo lo raro que era el muchacho, le ponen en manos de un psiquiatra que inmediatamente recomienda una saludable sesión de electro-shocks para combatir su alienación quinceañera”. 

Ah, y en otras páginas de Internet he leído “lobotomía”, que no tiene nada que ver con “electroshock”. En todo caso, mea culpa: hay las dos versiones, y ahora elijan ustedes la que prefieran. Me temo que, a estas alturas, nunca sabremos cuál es la verdadera, aunque tampoco importa mucho: Lou siguió a lo suyo, en ambos casos.






26 comentarios:

  1. Desde Luego Lou Reed es un personaje imprescindible en la música, con la Velvet lo revolucionaron todo, aunque no solo era mérito suyo, sin John Cale y Nico no hubiera sido posible.
    De su carrera en solitario, de todo hay, hay auténticas obras maestras y discos infumables, pero el que es un mito lo es hasta la muerte haga lo que haga y Luo Reed lo ha sido.
    Hoy en mi casa como supongo que en otras muchas ha sonado el disco del plátano.
    Sin él, la música de ahora igual seria diferente.
    Un saludo.
    Jose

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    1. Estoy de acuerdo en que la base del grupo eran Cale y Lou, pero lo de Nico es otra cosa. Fue impuesta por Andy Warhol, y básicamente por razones estéticas: "entre tanto color negro viene bien una rubia", fue su argumento. No niego que su voz hace un contrapunto perfecto en el primer disco de la Velvet, pero ni era una gran cantante ni componía prácticamente nada.

      Y sí, luego pasa lo de siempre: en una carrera tan extensa es lógico que haya relleno. Aunque a los fans a muerte, como suele pasar, les vale casi todo. Pero en todo caso, es claro que el mito y su influencia han sido fundamentales en las bandas de los años 80/90 e incluso más allá.

      Y ya veo que es usted un respetuoso de las buenas tradiciones, don José: el disco del plátano es el ideal para hacer los honores en un día como hoy.

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  2. Fue uno de los nombres con los que me introduje en el rock. Los dos primeros vínilos que me compre, en Radio Record por cierto, fueron Meddle de Pink Floyd y Berlin, disco que jamás me enganchó a pesar de que, claro, lo escuche innumerables veces. Antes ya había catado New York, el disco que lo dió a conocer a los de mi generación. Luego vino la Velvet y Transformer, R&R Animal, Street Hassle, Coney Island Baby y The Blue Mask. Me desenganche con Magic and Loss, otro disco que jamás me atrapó (supongo que el Reed más depresivo y "trascendente" no era lo mío). Muchos años después me reconcilie un poco con su música por la vía más inesperada: su papel en Get Crazy parodiando a Dylan. Manda cojones. En la actualidad lo que más me llama de este hombre son sus discos más reposados: El 3º de la Velvet, VU el disco de descartes que yo diría que principalmente se debieron grabar por la misma época, el Loaded y Coney Island Baby. Transformer, el único disco suyo que nunca abandone siempre me pareció más un disco de Bowie que de Reed, a pesar de que evidentemente las composiciones fuesen suyas. Sin embargo Street Hassel, NY o The Blue Mask me cuestan muchisimo más ahora mismo.

    En todo caso, como bien dices, nadie puede negarle su estatús como uno de los iconos definitivos del rock, más alla de gustos particulares o de su congenita gilipollez.

    Por cierto, que yo tenía entendido que el tratamiento de electroshocks vino más bien por el miedo de su progenitor a que fuese homosexual, pero vaya usted a saber...

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    1. ¡Radio Record...! Jesús. No sé cuántos años hace que no oía ese nombre, don José. Es curiosa esa mezcla entre "Meddle" y "Berlín", ya que se trata de dos estilos muy diferentes. Aunque hay un cierto tono de encuentro: el ambiente de ambos es un poco sombrío. En cuanto a "Berlin", creo que hay una descompensación entre la cara A y la B: mientras que la primera es casi perfecta, en la segunda el espíritu se hace un tanto deprimente. No es un disco que entre a la primera, desde luego.

      De la Velvet yo salvaría toda la producción con Lou, aun admitiendo que el segundo disco se hace un poco pesado con tanto ruidito. Y luego ya de su carrera en solitario los cuatro primeros sin excepción. A partir de ahí, cada disco tiene dos o tres buenas canciones y el resto es un poco redundante.

      Ah, y ya habrá visto que he hecho un añadido sobre el asunto de los electroshocks: debería haber pensado en ello, ya que efectivamente la versión "homosexual" es la más jaleada.

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  3. Ayer cuando me enteré de la noticia sobre las 7 de la tarde escuchando Radio 3 escribí ésto en mi cuenta de Facebook:
    "Uno de los cuestiones musicales más habituales en los 80 era preguntarse cuando aparecería la noticia de que Lou había muerto por causa de las drogas. Llegó hasta aquí, desafiando a la vieja de la guadaña, y aunque al final haya perdido la partida, como la perderemos todos, se debió de reír un buen rato de ella."
    Lo maravilloso de Lou fue que creó un personaje, antes de Bowie y después de Bowie, y lo puso a andar solo. Estamos hablando de un hombre que generó una leyenda hasta 1980 y luego vivió de sus rentas, cual Rimbaud, echando de vez en cuando algo de fuego a la hoguera para que no se perdiera la llama
    Murió con 71 años y quizás solo haya sido un señor normal, ni tan rebelde ni tan amante de la heroína, con placeres más bien embotellados y no servidos con jeringilla, y sobre todo con muchas ganas de obtener notoriedad gracias a su amor al rock and roll en su versión más pura,
    Saludos

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    1. Totalmente de acuerdo, herr doktor: se hacían quinielas con la "esperada" muerte de Lou Reed a causa de una sobredosis, o algo parecido. Y sin embargo, ya ve. Que por cierto, otra de las leyendas sobre él es falsa: Lou no era un colgado de la heroina, sino de las anfetas, en su época heroica. Pero claro, estando su canción bandera dedicada a la señora blanca, había que seguir el rebufo.

      Es cierto que su personaje era imponente. Tanto que probablemente lo superó, y en los últimos años se le veía un poco hastiado ya de tanta leyenda por el lado salvaje, intentando demostrar a todo el mundo que él era un literato antes que otra cosa. Lo cual le vino muy bien, por otra parte, ya que en lo musical sus contribuciones desde los años 80/90 en adelante suelen ser prescindibles salvo alguna cosa suelta.

      En fin, que entre la música y la poesía estamos ante uno de los más altos estandartes de un género y de una época que por desgracia no creo que se vuelvan a repetir.

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  4. Nunca fui muy "devoto" de mr. Reed,... conocía algo sus canciones, me gustaban, pero nunca me apasionaron, con el tiempo, el interés y el dominio del idioma de mr McCartney (estoy harto de eso de Shakespeare), descubrí que sus letras eran mucho mas retorcidas, poéticas e ingeniosa de lo que había sospechado, y sus canciones cobraron nueva vida, descubrí al compositor, y me fascinó, aunque como dice Mr. Kapp, vivió de rentas mucho tiempo, aunque hay que reconocerle ciertos buenos momentos durante su dilatada trayectoria. Otro pilar esencial que cae...

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    1. PD: Genial, y un gran acierto este planteamiento conversacional, es usted un referente, recomendable o no, Mr. Rick!

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    2. El caso de Lou es bastante representativo, por su carácter tan marcado, de que muchos artistas exigen una cierta empatía para valorar su obra. Dejando aparte las letras, que son de lo más alto que se ha hecho en poesía musical rockera, sus músicas no gustan a todo el mundo porque son bastante, digamos "esquinadas". Y en realidad, salvo media docenas de ellas, Lou nunca ha sido un artista de masas. Que ahora se apunte todo el mundo al carro no quiere decir nada. Sin ir más lejos, siempre fue mucho más famoso en Europa (por esa afinidad con ese tipo de caracteres) que en su propio país, donde muy poca gente conocía su obra salvo "Transformer" y poco más. Por no hablar de la Velvet, que en su época no vendió prácticamente nada, hasta que Europa lo reivindicó.

      Y gracias por sus alabanzas, don Sebas. Pero no me sea exagerado: de genial nada. Y el uso de la segunda persona es el que hago siempre en las hagiografías, un truco muy visto ya.

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  5. Mis respetos a Lou Reed. No he escuchado seguramente ni la cuarta parte de su discografía, pero me encantan (a rabiar) el primer disco de la Velvet, el del plátano (y eso que sigue sin convencerme la portada. Yo habría tirado por algo más realista solo en el caso de ese disco, y menos pop. Quizás una fotografía en blanco y negro de una calle de New York. Afortunadamente, de mi no dependen estas cosas.) y el ''Transformer'' de Lou Reed firmado en solitario, aunque esté producido por Bowie. El resto los quiero volver a oír, y quizás sea éste un buen momento para hacerlo. Si hablamos de canciones, mis preferidas son 'Perfect day', 'Heroin', 'Venus in furs', 'Walk on the wild side'...

    Debió marcar mucho, más allá de lo musical, aunque tardíamente, como explicaste en otro post tuyo anterior. Recuerdo que así se inicia la novela 'Trainspotting', de Irvine Welsh. La Escocia post-punk. Cuando Mark Renton y su amigo van a chutarse (más o menos a principios los 90's, si mal no recuerdo) a un antro en Edimburgo y alguien quiere poner ''Heroin'' en el tocadiscos.

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    1. Qué tal, yerno. Creo que el señor Reed es una de esas figuras que, tarde o temprano, serán muy de su agrado: no solo su época con la Velvet (le recomiendo todos su discos, aunque puede dejar el segundo para el final), sdino al menos sus cuatro o cinco primeros en solitario.

      La influencia tardía fue la de la Velvet, como grupo y como sonido. En cambio, al menos en Europa, Lou en solitario fue reconocido muy pronto entre los aficionados al glam y desde luego sus primeros discos se nombraban con verdadero respeto. Ahora, le digo lo mismo que a herr doktor: lo de Lou y la heroina es mucho más fantasía que otra cosa.

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  6. Buen artículo, Rick. A la Velvet la rescatamos a "toro pasado", porque por aquí pasó media desapercibida en su momento. Pero aunque un poco tardío, fue un rescate glorioso; menudas canciones estaba cocinandola Velvet al otro lado de la costa mientras nosotros solo fijábamos la atención en la costa Californiana.
    Vi a Lou Reed en el 2000 en Málaga, en un concierto bastante frío. No hizo concesiones (típico suyo) y parecía ignorar al público. Recuerdo que el grupo sonaba compacto y Lou estaba más o menos en buena forma, pero quizá hubiera preferido no verlo y quedarme con lo que imaginaba que sería (iluso yo)
    Soy fan de la Velvet y de muchos discos de Cale y Lou en solitario. Nadie pone en duda su aportación al mundo de la música, no?

    Saludossssssssssss

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  7. P.D.
    Por cierto, hay un disco de Reed y Cale "Songs for Drella" (homenaje a Warhol) que me encanta.

    Saludosssssssssssss

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    1. Muhas gracias, mister Babelain. Es cierto que la Velvet pasó desapercibida en su momento: hay que tener en cuenta que hasta principios de los años 70 ni siquiera los californianos llegaron a vender casi nada aquí, por el tremendo retraso que llevábamos y porque gran parte de la producción no fue editada en su día. Hasta mediados de los 70 era difícil incluso encontrar en las tiendas discos de Jefferson Airplane, por ejemplo. Así que lo nuestro fue bastante desastroso.

      Esa desilusión con Lou en directo le ha pasado a mucha gente. A veces pienso que no deberíamos ir a los conciertos de las viejas glorias, para mantener intacto en la memoria el recuerdo de los buenos tiempos. Que vayan los jóvenes, que de algo les servirá, y a nosotros que nos dejen con los discos heroicos.

      Ah, y el "Songs for Drella" me hizo gastar el dinero dos veces, ahora que lo dice: primero fue editado exclusivamente en cassette, ya que al parecer ni Cale ni Lou querían publicarlo en plan masivo, y tuve que pagar un buen dinero a una casa de importación para pillarlo. Bueno, pues al final apareció en vinilo, uno o dos años después. Y hala, otra vez a pagar. Sospecho que fue una campaña de marketing, que el cassette en edición limitada fue el señuelo para ver cómo funcionaba la venta y qué expectativas podían hacerse.Y en vista de que vendió bien...

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  8. Últimamente siempre llego tarde a todas partes.

    Pues sí. Lo primero que pensé, bastante más cruel que los demás comentaristas, fue: bueno; para mí hace ya treinta años que se murió. Y es que no sé inglés y la poesía me la suda en cualquier idioma. Soy muy limitadito.

    Sin embargo, a Lou es a uno de los músicos a quien más debo, pues ha sido clave en la historia musical de mi vida.

    Por otra parte, pese a que me haya marcado tanto, ¿hubiera sido así sin la guitarra de Steve Hunter?

    Por eso, está claro que estos días he oído el Intro/Sweet Jane y el Satellite of love del disco Live.

    Lo dicho: no tengo remedio.

    P.s.- Me ha encantado su tono emotivo y literario, pudiendo haber optado por abrasarnos con el cúmulo de datos que sé que posee de este artista.

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    1. Yo creo, señor Pez, que es usted un poco cruel; no por llegar tarde, sino por esa consideración sobre Lou. Por supuesto que su época dorada fue en los años 70, pero también tiene algunas cosas decentes luego.

      En cuanto a la guitarra de Hunter, como la de Ronson con Bowie, hay que distinguir: quien crea las canciones es Lou. Y luego Hunter le da el toque mágico, pero la idea no es suya. Siempre reivindicaré a los buenos músicos, y Hunter lo es; pero a cada uno lo suyo. En cuanto a ese par de directos ("Rock and roll animal" / "Live"), es evidente que Hunter se sale, pero ya en su momento se dijo que esos discos estaban sobreproducidos, que sonaban demasiado bien para ser directos. A todos nos encantan, pero hay mucho arreglo de estudio en ese sonido.

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    2. Le recuerdo que yo soy de estudio, no de directos, señor Rick.

      Se une usted a otra persona que desdeña el trabajo de Hunter, diciendo que se apoya en un exceso de vatios. Sí, ya sé que no es lo que dice usted, pero...

      ...yo sigo prefiriendo al señor Steve Hunter. Lou me resulta muy aburrido sin su genial guitarra, salvo pocas excepciones como el camino salvaje.

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    3. Muy bien, señor Pez. Yo también soy de estudio, como usted sabe. Pero si hablamos de directos se supone que buscamos una frescura que en esos dos discos no hay. Eso sí, son magníficos como demostración de lo lejos que puede llegar una buena técnica de sonido.

      Y en cuanto a Hunter, ya digo: muy buen guitarrista. Lou sin su guitarra (que no veo yo tan genial) da lo mismo, porque no es ese su punto fuerte, sino sus canciones. Y vuelvo al "Transformer": ¿qué más da si toca o no toca la guitarra ahí?

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  9. Pues temo que poco puedo aportar sobre este hombre, que lo que más me gusta es la famosa portada del plátano, y bueno el disco no estaba mal. De su carrera en solitario recuerdo el R&R Animal que en su momento lo vendían como la repera y me dejó bastante frío. He vuelto ha escucharle y bueno, no ha envejecido mal. Posiblemente me llamara más la atención esa pose de maldito que llevaba que su música. Es curioso que teniendo todas las papeletas para ser otro bonito cadaver que vivió rápido acabara muriendo en su cama.
    No sé si será un halago, pero se le dan bien las necrológicas. Domina el palo, elegiaco pero contenido. Esperemos que no tenga que usarlo muy a menudo.

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    1. En el disco del plátano creo que estamos todos de acuerdo, señor Chafardero: es uno de esos hitos, tanto musicales como mediáticos, que han quedado para la Historia del Rock con mayúsculas. Y precisamente sobre el "Rock and roll animal" he expresado mis objeciones al señor Pez. Por otra parte, lo primero son los discos en estudio: oiga usted "Transformer" y ya verá cómo cambia su apreciación.

      Gracias por lo de las necrológicas, pero no le tengo yo mucho amor al estilo este. Y en todo caso, es forzado.

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    2. Con el disco del plátano estamos de acuerdo, es enorme, pero vuelvo a sacar el tema de la portada. ¿No creéis que esta música merece temas en blanco y negro? La pincelada amarilla pop de Warhol, como la inclusión de Nico, supongo... Muy artística, eso no lo niego, pero me sigue sin parecer adecuada. Casi mejor una portada de menor calidad artística y cromatismo, pero más acorde al carácter underground del primer disco. Ale, ya lo he dicho XD

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    3. Hombre yerno, tal vez el blanco y negro le iría muy bien a ese disco, no digo que no. Y la inclusión de Nico fue forzada por Warhol, pero aun sabiendo esto resulta que su voz parece bastante adecuada a los temas que canta. De todos modos, al final Lou consiguió echarla, contra la opinión de Cale (y es ahí donde arrancan las diferencias entre ellos, que luego harán a Lou plantear a los otros dos el dilema "o John o yo").

      Pero ahora que ya todo ha pasado, creo que es de ley reconocer que esa portada es magnífica. Y como grupo arty, le queda muy bien. Tal vez a otras bandas más "terrenales" no, pero ellos son un caso aparte.

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  10. Sabes que siempre disfruto mucho este tipo de texto encomiástico.
    Dicho esto, tengo que admitir que no he sabido disfrutar de las artes de mister Lou -salvo de algún tema-, como tampoco he sabido apreciar la mayoría de los "productos" salidos de la factoria wharholiana. Aunque, dada mi juventud, a tiempo estoy de descubrir las virtudes musicales (nunca he dudado de que las tiene) del finado.
    Dices que no le tienes mucho amor al estilo de las necrológicas, aunque yo creo que le das un muy buen ritmo a los panegíricos.
    A tus pies.

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    1. Muchas gracias Caruano, pero insisto: no soy yo mucho de "encomiar". Tal vez la edad me ha hecho bastante desapegado; aunque ya sabes que si pongo aquí a un muerto es porque es de los míos, y entonces nobleza obliga.

      Los productos en general de la escuela de Warhol tampoco creas que me enloquecen mucho a mí: siempre me ha parecido un creador de arte industrial (una especie de "post-art decó", por decirlo así) más que otra cosa. Pero el primer disco de la Velvet tiene un encanto especial. Y en cuanto a Lou, te digo lo mismo que a los demás indecisos: prueba con "Transformer", un disco que te gustará aunque no te lo creas. Ah, y de paso descubrirás que conoces más canciones que el "Walk on the wild side" que he puesto arriba.

      A los tuyos.


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  11. Se me ha puesto la carne de gallina al escuchar de nuevo "Walk on the wild side". Los recuerdos me vienen a la mente y no puedo dejar de emocionarme. ¡¡Que grande Lou Reed!!. El Dios de la música lo tenga en su gloria.

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  12. Vaya vaya, don Antoni. Los recuerdos, dice. Eso nos pasa a muchos, con este hombre y algunos más. Su época dorada nos pilló en el momento justo, ¿verdad? Y aunque solo sea por "Transformer" ya sería suficiente para tenerlo en un pedestal. Bueno, esa época y la de antes, con la Velvet...

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