lunes, 25 de noviembre de 2013

1971 (IV)


Una vez que hemos dejado atrás a las dos bandas más “conflictivas” del momento, creo que hoy podremos despachar a otras dos sin muchos agobios de espacio. Se trata de los Kinks y Pink Floyd, representantes de dos estilos completamente distintos pero cuya valoración este año es muy parecida: aunque han de hacer frente al brillante recuerdo de los discos publicados el año anterior, salvan el expediente con dignidad. 

Los Kinks, reconozcámoslo, han perdido parte del gran poderío que tuvieron en los años 60, aunque en esta década nos sorprenderán de vez en cuando con algunas obras realmente notables. En 1971 andan muy ocupados, ya que se despiden de Pye -su sello de la era fulgente- con la entrega de la banda sonora para “Percy”, una comedia llevada al cine; fichan por la RCA, que les adelanta un millón de dólares por cinco discos en cinco años; con ese dinero fundan los estudios Konk (aunque de momento no grabarán allí) y… ufff… finalmente presentan el primero de esos cinco discos en el nuevo sello: “Muswell hillbillies”. Tanto trajín, aparentemente, no puede ser bueno; y sin embargo ambos trabajos merecen ser recordados. De la película ”Percy” no puedo decir nada porque no la he visto, pero no dudo que gran parte de su vena humorística se debe a lo estrafalario del guión: un tal Edwin pasea tranquilamente por la calle cuando de pronto le cae encima un fulano desnudo agarrado a una lámpara. Y la mala suerte del difunto (a saber qué estaría haciendo en casa) es contagiosa, porque en la caida Edwin sufre la amputación de su miembro viril. Pero tranquilos: Edwin será el primer receptor de un trasplante de tal miembro, precisamente el miembro del que se ha caido por la ventana y que por lo visto gastaba un buen tallaje. Por cierto, Percy es el nombre que Edwin da a su nuevo adminículo. La risa está garantizada, supongo. 

Nuestros amigos no se complican la vida ante un guión como ese, y salvo por algunas piezas intrumentales y arreglos de orquesta, gran parte de la banda sonora podría figurar perfectamente en cualquier obra contemporánea del grupo: “God’s children”, “Animals in the zoo” o “Dreams” llevan su sello. Y hay también algunas piezas de estilo americano, como el blues instrumental “Completely” o el country “Willesden Green” cantado por John Dalton, el bajista, que luce una voz muy a lo Elvis. Ah, y una curiosa versión instrumental de “Lola”, muy agradable… pero el disco pasó casi desapercibido, tal vez porque la idea de “banda sonora” parece que ahuyenta a los fans de la música popular. Que por supuesto prestarán mucha más atención a “Muswell hillbillies”, el primer disco de los Kinks en la RCA, y que llega a las tiendas a finales de Noviembre; un disco que para empezar ha de enfrentarse con la estela de su predecesor, “Lola versus powerman…”, que ha quedado como uno de los más memorables del grupo. La tarea se antoja complicada. 

En la carrera de los hermanos Davies y compañía las letras han tenido una gran importancia, especialmente por su carga social, y este es uno de los mejores ejemplos: el pelotazo del ladrillo se está llevando por delante aquellas encantadoras casitas con jardín diminuto que disfrutaba la clase obrera en los alrededores de la City, especialmente en los barrios del norte; y uno de ellos es Muswell Hill, el barrio de toda la vida para Ray y Dave, un “anacronismo victoriano” según dicen los señores del cemento. Todos los que ya tenemos una edad y hemos visto caer muchos “anacronismos” podemos entender perfectamente a los Davies, creo yo. Ray se muestra muy afectado por una modernidad a toda marcha que le supera, que no acepta, y lo refleja muy bien en “20th Century man”, la pieza que abre el disco además de ser la cara A de su nuevo single: otra de esas canciones inolvidables en la historia de los Kinks, como lo es “Acute schizophrenia paranoia blues”, que con ese título se define sola. Y el disco sigue fluyendo con recordatorios al music hall (“Holiday” o “Alcohol”) o cruces entre country, folk, bluegrass y rock que a veces recuerdan vagamente a los Stones. En resumen tenemos otro buen disco para llevar a casa, a pesar de que como dije arriba el recuerdo de “Lola” no le hace ningún favor y sus ventas fueron modestas; aunque parece que de un tiempo a esta parte comienza a ser reconocido: tal vez las nuevas generaciones sepan verlo de otro modo. 

Y ahora los Floyd, que viven una extraña contradicción. “Atom heart mother”, publicado el año anterior, ha sido su mayor éxito hasta entonces, pero no se sienten satisfechos en absoluto: según ellos, fue un disco de compromiso que les gustaría olvidar. Y no solo eso, sino que además se muestran en desacuerdo con Norman Smith, el productor que los ha acompañado desde el principio de su carrera. La consecuencia será que ellos mismos producirán personalmente sus discos a partir de ahora y por mucho tiempo. En cierto modo se sienten agobiados por culpa de las giras continuas que les impiden centrarse y elaborar nuevo material, sobre el que tampoco tienen ideas claras. Esa situación es la que explica el largo proceso de creación de “Meddle”, su nuevo disco, ya que las primeras sesiones comienzan a principios de 1971 pero no lo tendrán rematado hasta Agosto: entre gira y gira, se echan horas desarrollando acordes que luego desechan para volver a empezar. Sin embargo los Floyd tienen un sonido muy determinado, un estilo claro que, guste o no, será permanente. Y eso simplifica mucho las cosas: son los reyes del progresivo/depresivo, de los lánguidos desarrollos, del tono somnoliento que hizo decir a alguien, hace muchos años, que “Pink Floyd hace música para yonkis”. Bueno, tal vez habría que matizar semejante frase, aunque… 

Al final, de estudio en estudio, hora tras hora, van creando el armazón de unas cuantas piezas, suficientes para completar “Meddle”. La gran diferencia con su predecesor es que han abandonado los sonidos orquestales que dan a “Atom heart mother” su tono épico en favor de una mayor simplicidad, recurriendo únicamente a sus instrumentos y a la inclusión de algunos sonidos inesperados pero procedentes del mundo real (un truco que van a emplear a partir de ahora con bastante frecuencia). La cara A se abre con una de mis preferidas (aún hoy): “One of these days”, un desarrollo instrumental en el que el bajo de Waters surge a través de la ventisca y nos lleva de paseo con un escala obsesiva en la que irrumpe ocasionalmente el órgano acompañado por un platillo grabado al revés; luego la cosa se va complicando. A continuación vienen tres canciones muy Floyd, con algunas escalas imaginativas y ese tono derrengado con la triste voz de Waters que tanto gusta a sus fans (la languidez que he dicho antes). Ah, y la cara termina con “Seamus”, una especie de blues con guitarra acústica, armónica y piano, todo sonando muy apagado, casi en la onda Stones cuando van de bajada… en la compañía de un perro y sus gruñidos. Y al darle la vuelta al disco encontramos otra de las piezas de culto de este grupo: “Echoes”, que ocupa toda la cara B. Comienza con un “ping” repetitivo que tantas veces hemos oido en las películas de submarinos y luego viene un desarrollo bastante bien planteado aunque demasiado largo (más de veinte minutos), con algunas fases que a mí ya me aburrían por entonces. En conjunto, estamos ante otro de los discos más alabados por los fans de pata negra, esos que consideran que la época dorada de los Floyd termina con “Dark side of the moon”. Y no seré yo quien les lleve la contraria, aunque tampoco me importa mucho este tipo de discusiones. 

Seguiremos informando. Y perdón por esta despedida tan lacónica, pero para redactar estas entradas antes he de dar un repaso a los discos; en la zona más polvorienta de mi colección andan los Floyd, y ya se pueden imaginar el porqué: con todo el respeto debido a sus fans, estos señores me cansan mucho. Creo que, de las bandas grandes, es de las que peor ha soportado el paso del tiempo... pero no me hagan mucho caso. Será la edad. La mía, digo.


17 comentarios:

  1. Hola Rick:
    De los Kinks, de acuerdo en que sus mejores discos son los de los sesenta, aunque en otras épocas a veces nos sorprenden con discos realmente buenos.
    De los Pink Floyd he de confesar que mi época favorita es la de Sid Barret como no y que cuando salió Dark Side of the moon, fui de los que me rasgué las vestiduras, llamándoles vendidos y de todo, con el paso del tiempo me han vuelto a enganchar y los últimos discos me parecen muy buenos, y lo curioso es más que nada fué por un doble disco de tributo de grupos Jevis-progresivos titulado "Signs of Life, A Tribute to Pink Floyd", toda una obra de arte y que me hizó repasar su discografía y redescubrirlos. Una cosa que digo ahora es que "Dark side of the moon" hay que escucharla al menos una vez al año.
    Por una vez discrepamos en la opinión, esto es la grandeza de la música.
    Saludos de tu amigo
    Jose

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    1. Estamos de acuerdo en el asunto de los Kinks, don José. Y yo aún diría más: hay dos o tres discos de mediados de los años 70 que significaron casi una resurreción del grupo, mientras que la mayoría de sus contemporáneos ya se estaban hundiendo.

      Lo de Pink Floyd es otro asunto, y aquí volvemos a lo de siempre: la empatía que cada oyente tiene con un grupo o una época determinada. A mí me gusta mucho la fase Syd Barrett, aunque hay algunos momentos un poco cansinos. Y luego, en su época, me gustó también la producción de los años 69 a 73, incluyendo "Dark side of the moon", que sigue pareciéndome su disco más pulido. A partir de ahí, ya me comenzaron a cansar.

      Y luego van pasando los años, se va adquiriendo otra perspectiva. En mi caso, que en el fondo soy más popero que otra cosa, me cuesta mucho revisitar un disco completo de los Floyd: algunas canciones sueltas me siguen gustando, pero el tono general ya no es lo mío. Como me pasa con otras bandas de la época, ya no me siento identificado con ellos. De todos modos, insisto: no es exactamente un asunto de opiniones, sino de empatías. A partir de un cierto nivel artístico, cada banda grande tiene su espíritu, y con él conectamos o no, según nosotros seamos. Esto es un juego de ida y vuelta. Ah, y me he oido el primer CD de tributo, pero lo siento. No es lo mío.

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  2. Por esos años, empezó a decaer un poco mi admiración por The Kinks (un poco solo). Siempre han sido mi grupo preferido, al que le tengo un cariño especial desde el principio de su carrera.No lo considero el mejor grupo, pero si el preferido (que es otra cosa). Y cuando se lanzan a la conquista de las Américas y adoptan ese sonido para encandilar a los yanquis, ya me mosqueo bastante. No son mis Kinks. En fin, se le perdona todo a quien nos ha regalado canciones como Waterloo sunset y tantas otras.

    Y hablando de Pink Floyd, también soy de los de la época de Syd Barret. Lo demás está también muy bien, con discos perfectos y todo eso, pero...es otra cosa. Bueno, concretamente, Meddle es un disco que disfruté, con esa vuelta a la simplicidad y con instrumentación clásica.

    Encantado de leerte y enterarme de algunos detalles que no conocía.

    Saludosssssssssssssss

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    1. Muy buenas, señor Babelain. Aunque los Kinks son un grupo muy personal, entiendo perfectamente esa desilusión que sufrieron muchos fans suyos cuando se pasaron al estilo americano. De todos modos, le digo lo mismo que a don José: hay dos o tres discos posteriores realmente muy buenos; más rockeros, pero también más brillantes. Aunque claro, si me cita usted joyas como "Waterloo sunset"... ay, aquellos Kinks.

      Sobre los Floyd, más o menos ya le he comentado también mi postura a don José: a día de hoy, algunas piezas sueltas siguen gustándome. Pero un disco completo me cuesta mucho. Y como él mismo dice, esta es la grandeza de la música: cada uno de nosotros somos de nuestro padre y de nuestra madre, con nuestras manías y nuestros cuelgues...


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  3. Pues sí, ese disco de los Kinks tiene canciones muy buenas, como Acute Shizophrenia, que los devuelve a su mejor época. Lo de la banda sonora no lo conocía, seguramente en su momento la cinta se pasaría en las famosas salas de arte y ensayo.
    En lo de Pink Floid no puedo estar más de acuerdo con usted, música inmunodepresiva.Y lo que comenta el amigo Kortocircuito de un tributo jevi a los ínclitos es para poner los pelos como escarpias.

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    1. Hola amigo:
      Con respecto al disco de tributo del que comento antes, decirte que yo fuí de los que renegue de Pink Floyd, pero un día cayo en mis manos este disco y me reconcilie con ellos. Son grupos Jevis-progresivos, ya se que suena a total coñazo, de esos que tocan tan bien que dan asco, desde entonces este disco es de los preferidos de mi colección, y me chocó mucho que de los temas viejos históricos hay muy pocas versiones, supongo que por la juventud de las bandas que componen este tributo. Son versiones que que se vuelven humanas en contrapartida de la frialdad de los Pink Floyd.
      Para opinar sobre un disco, es imprescindible oirlo.
      Te dejo un enlace del yutu para oir una canción de este disco, decirte que las guitarras suenan a lo Thin Lizzy (Esto ya está mejor).
      http://www.youtube.com/watch?v=OScBJkFuf2g
      Si te interesa el disco, será un placer hacertelo llegar, clica en mi imagen para encontrar el contacto.
      La diversidad de las opiniones engrandece la música.
      Un saludo de tu amigo.
      Jose

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    2. Es un gran disco, señor Chafardero, aunque haya quedado un poco oculto tras el fulgor de la primera época de los Kinks. No niego que esa época fue muy grande, la más; pero salvo dos o tres discos olvidables la mayor parte de su carrera es muy digna, y no tiene nada que envidiar a otros.

      Y en cuanto a los Floyd, estoy viendo que cada uno de los aqueí presentes va por su lado. Algo que ya pasaba en aquella época, por cierto. No llego a descalificarlos completamente, pero ya digo: con mi edad actual, me cuesta mucho oir un disco entero.

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    3. Bienvenido de nuevo, don José. Veo que le ha dolido un poco el comentario del señor Chafardero, pero hay que entender que sus gustos son muy distintos a los de las bandas de este estilo. De todos modos, y aunque ya le he comentado mi opinión sobre ese disco-tributo, añadiré que la frase suya "tocan tan bien que da asco" es una sensación muy parecida a la que yo tengo: ese sonido tan pulido, tan mecánico hasta cierto punto, me deja frío. Por otra parte he de insistir en que el heavy y sus derivados no son de mi agrado. Y las bandas al estilo Thin Lizzy, tampoco. Qué le voy a hacer. Tal vez por eso cuando llegó la new wave di un respiro de alegría, porque ahí se vuelve a la simplicidad, a lo imperfecto, a lo vivo.

      Pero, insisto, esta es una cuestión de maneras de ser, y sobre eso no hay nada que decir.

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    4. Gracias por el enlace, amigo Jose. La verdad es que éstos tienen más sangre en las venas que los de Pink Floid y no suenan muy progresivos. Aun así, soy de gustos más sencillos y esta gente se me hace muy cuesta arriba.
      Un saludo

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  4. Yo nací en un estado de bienestar
    Gobernado por la burocracia
    Controlado por los funcionarios públicos
    Y las personas vestidas de gris
    No tengo privacidad , no tego libertad
    Porque la gente del siglo XX
    Está lejos de mí.
    Una letra impresionante, en un un tema de una belleza deslumbrante que empieza por un guitarreo constante y termina en un puro desmadre.
    ¿Y que decir del segundo con ese toque entre cabaret y sonido de Nueva Orleans? Ya ni me he preocupado he leer la letra
    Holiday, es una balada a la antigua como les gustaba a ellos con una construcción preciosa.
    No sigo, porque Skin and Bone va por misma tesitura etc...
    Eso pasa por tener el Spotify y escuchar la música mientras leotu entrada.
    Dejaré a los chicos del Fluido Rosa para mejor ocasión.
    Eso pasa por poner a los Kinks de teloneros de los Pink Floyd en esas colocaciones hay que andar con cuidado. Y hablando de colocaciones.: Waters y compañía hacían música para los consumidores del buen costo marroquí, te lo aseguro.
    Saludos

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    1. En efecto, herr doktor: una letra impresionante, como muchas de las que ha compuesto el eximio Ray Davies. Ya digo que en los Kinks las letras son uno de sus grandes ingredientes, y la mayor parte de este disco es una buena muestra. Celebro, además, que le haya encantado este disco, ya que como también dije en su época pasó un poco de tapadillo: a los fanáticos de Kinks de toda la vida los desilusionó un poco, y el resto del público no le prestó mucha atención. Hay que tener en cuenta que no estamos ante un grupo "superstar", por decirlo así: los Kinks son muy de fan, salvo algunas piezas imbatibles como "Waterloo sunset" que decía el señor Babelain, o "You really got me", que todo el mundo adora, o "Lola", y algunas más.

      Ahora, eso de que he puesto a los Kinks "de teloneros" de los Floyd ni de coña, ¿eh? Ha cuadrado así, no le dé más vueltas. Desde luego, si tengo que elegir entre unos y otros, no lo dude: los Kinks, siempre.

      Lo del costo también es cierto, sí. Eran un grupo muy adecuado para los fumetas, aunque tal vez haya que matizar: en los países del sur de Europa, más soleados, más alegres, recurríamos con frecuencia a ese tipo de aditivo; pero los del norte, fríos, oscuros, eran más de otras cosas. El yonki, afortunadamente, tiene poco que ver con el fumeta.

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  5. A los Kinks apenas los he escuchado. De hecho, la única canción suya que conozco bien es la salvaje ''You really got me'', así que imagina mi cara de estupefacción al ponerme a oír un fragmento de la banda sonora ''Percy''. Me los he imaginado con pelucas dieciochescas. Bromas aparte, en su día oí algo - muy poco -, por curiosidad, de discos suyos de finales de los 60's y la cosa pintaba bien, aunque igual no di con la canción adecuada y no seguí indagando. En su momento, no me emocionó lo suficiente como para ello. Eso sí: lo que más me gustó fueron algunas sutiles líneas melódicas, todo muy inglés o muy europeo. Me he puesto las primeras canciones de ''Muswell hillbillies'' y de nuevo otra sorpresa: esto suena americano. Bueno, parece un grupo muy versátil, sin duda. ''20th Century Man'' merece la pena, y más leyendo lo que cuentas del tema del que trata. Aunque no me ha emocionado demasiado en una primera escucha. Con esto no digo que no me haya gustado, sino simplemente lo que he dicho: hay temas que me enganchan desde la primera vez que los oigo y otros que se me olvidan pronto si no los vuelvo a oír. A bote pronto, este grupo me intriga y tendré que ponerme con él, sobre todo con discos anteriores a ver si encuentro esas melodías que ya recuerdo vagamente.

    La que sí me emocionó mucho desde la primera escucha fue ''Echoes'', del disco de los Floyd que toca hoy. Es más, es uno de mis temas preferidos de ese grupo. La considero una canción magnífica con la que empatizo sensorialmente - si es que esto que acabo de escribir tiene algún sentido - y la única pega que le pongo que la que dices, que es demasiado largo. Supongo que hay minutaje sobrante que forzaron en la composición para que cuadrase por entero en la segunda cara del LP. Una pena que ese tipo de grupos hiciera esas cosas. Por lo demás, a mi me gusta más 'Meddle' que el disco de la vaca, cuya suit tiene momentos épicos buenísimos, eso sí, pero que para mi son de escuchar una vez cada cierto tiempo. En cambio, puedo ponerme 'Echoes' una y otra vez, soy así de cansino. Ya sé el disco no solo se compone de ese tema, pero yo suelo ponerme solo esa cara. Ventajas o desventajas de la música en mp3, que rompen con el sentido original de los álbumes. Envidio a quienes vivisteis más la época del vinilo. 'One of these days' es un buen comienzo, modernete, y luego con 'A pillow of winds' comienza el tono depresivo. La verdad es que empatizo mucho con este tono, y estos tíos son los reyes de la música depresiva, como dices, pero también es cosa de momentos... No siempre apetece ponerse a los Floyd, dependen del día. Del mismo modo diría que no siempre apetece ponerse un tema soleado y alegre de Small Faces, por ejemplo. Me ha hecho gracia eso de la música par yonkis, ¡pero es verdad! No hace falta acompañarlo de un canuto para disfrutar el 'Meddle' u otros discos, pero está claro que, por ejemplo Echoes, es una canción perfecta para fumarse un costo marroquí, como dice el doctor, o mejor un polen bueno de las tierras de Asia Menor, a poder ser en una piscina descubierta una noche estrellada. Mucho pedir, pero ya puestos... Jeje.

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    1. Me temo, yerno, que tiene usted trabajo atrasado: no digo que haya de oirse toda la discografía de los Kinks, pero hay al menos seis o siete discos grandes que son casi obligados. Yo de usted comenzaría por una buena recopilación, y luego ya, con tiempo, iría ampliando. Pero solamente con los grandes singles que lanzaron en los años 60 ya tiene para un buen rato. Y en cuanto al tema de sus canciones, las letras, ya digo que son uno de los puntos fuertes de este grupo. De hecho, los Kinks son una de las bandas clásicas que más atención prestaban a ellas. Ray Davies tenía algo de escritor social, por decirlo así.

      En cuanto a los Floyd, ya habrá leido usted los comentarios anteriores, tanto de los intervinientes como míos: hay opiniones para todos los gustos. "Echoes", por ejemplo, es una pieza muy bien desarrollada, y de las más brillantes en esta época, pero se pasa de metraje. En un cuarto de hora hubiera quedado redonda. Y ya ve, a mí me pasa al revés que a usted: "Atom heart mother" me gusta más que "Meddle", en conjunto. Ya no solo por la "suite", sino por el resto, que me parece a mayor altura que la cara A de este último. Pero el tono orquestal es básicamente el punto distintivo entre uno y potro, y es posible que a mucha gente sea precisamente lo que menos les atraiga.

      Y no, no hace falta un canuto. Pero bueno, tampoco sobraba: la parroquia solía acabar bastante noqueada entre las músicas floydianas y los aditivos africanos. Una buena mezcla, vive Dios. Otra cosa, ya digo, es el punto de vista de los yonkis, que no comparto.

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  6. No sé inglés, como si fuese un vulgar presidente del gobierno. Soy de la generación del francés, en el mal sentido. Los Kinks me gustaron por su insolente inflexión de voz, además de por su fuerza y algún dibujo musical, y este disco no me dijo nunca nada. Al leer a su nuero me decidí a oír Percy, y –además de una música excelente- encontré ese tonillo faltón que tanto me gustó en su día. Muy bien.

    Los Pink Floy me gustaron mucho, y algunas partes de Atom heart mother me siguen impresionando. Lo primero que escuché de ellos, en COU (¿17 años?), fue la cara oscura, y fue una revelación. Gracias a ese disco aprendí a pasarme por el arco de triunfo las opiniones de los sesudos críticos musicales. La persona que me prestó ese disco estaba rebuscando en el pasado de ese grupo, y así conocí a Sid Barret y sus geniales locuras. Pero, aunque había –hay- rayas que no consigo cruzar con este grupo (como More y muchas cosas más), en Meddle encuentro cosas muy interesantes -incluso geniales-, aunque pasadas de metraje.

    Claro que son mis gustos.

    Aguardo con los colmillos goteantes los "nuevos" discos de este densísimo año.

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    1. No es estrictamente necesario conocer el inglés para disfrutar de los Kinks, señor Pez, aunque es verdad que se pierde algo de su espíritu sin enterarse de las letras de este grupo. De todos modos, la composición musical era muy alta (como en todas las grandes bandas), y desde luego ese tonillo faltón que usted cita es uno de sus encantos.

      En cuanto a los Floyd, que conste que la crítica de aquellos tiempos los ensalzaba mucho. Hubo, es verdad, algunos comentarios disonantes con la publicación de "Dark side...", pero en general y salvo por algunos fans integristas fue bien recibido. Por no hablar de las fantásticas ventas, que convirtieron a este disco en el origen de la masificación popular en la que entraron a partir de ahí. Y sigo creyendo que es, si no su mejor disco, sí el más equilibrado. Pero bueno, esto es una opinión.

      Los colmillos goteantes... ya, ya. Ya sé. Sí, ahora vienen algunos nombres de esos que a usted y a mí nos ponen a cien. Sin desdoro de los que ya han salido, claro.

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  7. Falta un dato fundamental. Seamus es también el nombre del perro que interpreta la parte aullada de la susodicha tonada y al que a mayores también se puede escuchar en The Universal de los Pequeñas Caras, ya que se trataba del perro de Steve Marriott. Una figura fundamental del pop a la que se ningunea incomprensiblemente, en mi opinión.

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    1. Glub. Menuda plancha. Me ha sacado usted los colores, don José. En efecto, es un dato fundamental; más aún si tenemos en cuenta que la canción está dedicada precisamente al perro... ay señor, esta edad, qué mal la llevo.

      Y además tiene usted toda la razón cuando dice que se ningunea a esta estrella. Mira que no hay cantantes mediocres por ahí pero con mucho más caché que él. Pero nada, las casas discográficas no se lo tomaron en serio. Ya nos hubiera gustado ver un doble en directo (que probablemente era su medio natural), con una buena banda detrás. En fin, la historia del rock está jalonada de olvidos imperdonables como este.

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