lunes, 2 de diciembre de 2013

1971 (V)


De la escuela psicodélica isleña, es decir, la promoción del 67, quedan en activo tres grandes bandas. Por orden de aparición la primera en visitarnos fue Pink Floyd; y ahora vienen las otras dos, integrantes destacadas de mi santoral particular: Traffic y Family. Pero no se preocupen, no soy mitómano y mi pasión es contenida… más o menos. Cuando el género pasó de moda, cada una siguió su propio camino: los Floyd se abonaron hace tiempo al estilo lánguido rarito, mientras que Traffic es ahora una banda muy cercana al jazz rock suave y Family se encuentran en un frondoso cruce entre rock progresivo y hard con algunos ramalazos de jazz y folk. 

Traffic, metidos ya de lleno en su segunda reencarnación y con Steve Winwood dirigiendo la travesía, han roto completamente con el esquema psicodélico hippy de su primera época dejando fijadas las bases de su nuevo sonido en “John Barleycorn”, la maravilla del año pasado: salvo alguna balada de por medio, oiremos piezas de estructura jazzy revestidas por melodías de tono negroide en las que la voz aniñada de Stevie se luce como ninguna otra en la Isla. Y para desarrollar con propiedad ese sonido hay que aumentar el personal, ya que el trío Winwood – Capaldi – Wood es suficiente en las grabaciones pero no en directo: Chris Wood podrá dedicarse exclusivamente a su especialidad, que es atacar flautas y saxos, gracias a que Winwood ha traído a Ric Grech. Sí, el fantástico bajista (y violinista) que figura en los dos primeros discos de Family, a quienes abandonó sin aviso previo para integrarse en aquella supuesta Arcadia que iba a ser Blind Faith: Stevie, que también cayó en ese espejismo y luego lo acompañó en la Air Force de Ginger Baker, lo ha rescatado para Traffic. Bueno, olvidaremos la traición a Family (pero te tenemos marcado, Ric. No vuelvas a pasarte de listo). Hay también un considerable refuerzo en la percusión: por si la batería de Jim Capaldi no fuese suficiente tendremos dos con el fichaje de Jim Gordon, que de su aparición como músico de estudio con Beach Boys o Byrds saltó a la banda de Delaney y Bonnie, luego a los Dominoes de Clapton, la banda de Cocker… en fin, un monstruo en lo suyo. Y el tono exótico lo pondrán los cueros de “Rebop” Kwaku Baah, natural de Ghana, que procede de la banda del legendario pianista Randy Weston. La cosa promete. 

Pero esa formación podría haber sido aún más memorable si no hubiese fallado (por tercera vez) el encaje de Dave Mason en la banda. A principios del verano, él y Winwood tratan de “aparcar sus diferencias” e intentarlo de nuevo, pero tal intento solo dura unas semanas: tras media docena de actuaciones Dave decide volver a los States, donde se desarrolla prácticamente toda su carrera. Justo por esa época la bendita Island Records pasará a ser distribuida en aquel país por Capitol, con lo cual termina su relación con United Artists: el sello yanki advierte a Traffic de que falta un disco por entregarles (su contrato específico era de cinco) y Winwood, para solventar la papeleta, decide que ese disco será un directo. Un directo confeccionado a toda prisa, ya que reune piezas de dos actuaciones en las que participó Mason poco antes, ninguna de ellas correspondiente a la nueva época del grupo. Lo que resulta es una mezcla con tres clásicas de los primeros Traffic (“Medicated goo”, “Forty thousand headmen” y “Dear Mr. Fantasy”), dos muestras del nuevo repertorio de Mason y una versión muy extendida de… “Gimme some lovin”. Sí, aquella canción con la que Stevie elevó a los cielos el nombre de la banda de Spencer Davis. El sonido es manifiestamente mejorable -casi podría parecer un pirata- y en la portada del disco no vemos el nombre de la banda, sino el de cada uno de los músicos que participan (pero los fans de Traffic ya sabíamos que lo primero ante la llegada de un nuevo disco de nuestros ídolos era buscar su logo, que andaría por alguna parte. Y andaba, claro que sí). De todos modos, esa vuelta al pasado es emocionante. Y el título, evocador: “Welcome to the canteen”. 

El nuevo disco en estudio ya estaba preparado antes de la publicación del directo, lo cual confirma que este había sido un mero compromiso: en Noviembre, justo un mes más tarde, llega a las tiendas “The low spark of high heeled boys”. Aquí es cuando muchos fans de la primera época se desencantan, ya que el camino iniciado en “John Barleycorn” no tiene vuelta atrás y de aquellos efluvios hippies sesenteros hemos pasado a un sonido dulce, ligero, etéreo a veces… tal vez un cruce entre smooth jazz (aunque a Winwood no le guste ese término) y las baladas con sonido atmosférico, acuoso, que a mí por lo menos me encantan. De estas últimas son buenos ejemplos “Hidden treasure” y “Rainmaker”, las dos delicias que abren y cierran el disco, respectivamente; “Rainmaker” sobre todo, con esa delicada línea de flauta que luce Wood, es una de mis preferidas. Y del tono jazzy su mejor representación es la que da título al disco, una pieza de doce minutos que se ha convertido en definitoria de los nuevos Traffic. Pero también hay alguna concesión al rock americano de medio tiempo, como en “Rock’n’ roll stew”, escrita por los recién llegados Grech y Gordon; o “Light up or leave me alone”, la clásica composición al estilo Capaldi, que además la canta. Y que va ganando protagonismo en el grupo, ya que la mayor parte del material está compuesto a medias entre Winwood y él. Ah, y la portada es muy curiosa: se busca una impresión visual de cubo, con dos aristas biseladas para reforzar esa imagen (un truco que repetirán en su próximo disco, con la misma funda interior que este). En cuanto a la percepción de los fans de la que hablaba antes, lamento informar de que a partir de ahora los discos de Traffic serán mucho más populares en los States que en la Isla: ese sonido pasa factura. 

Entre los seguidores de Family también hay un cierto grado de desencanto. Es muy difícil mantener el nivel alcanzado en sus tres primeros discos, distintos entre sí pero igual de brillantes, y parece que la creatividad comienza a flaquear. Entendámonos: la mayor parte de la obra de esta banda es sobresaliente; pero cuando uno se encuentra con esas tres joyas y las compara con lo que vino luego resulta inevitable pensar que algo se ha perdido. Por otra parte, las continuas idas y venidas de personal no ayudan: tras la espantada de Ric Grech llegó John Weider, ex bajista de la banda de Burdon, pero a mediados de este año se marchará para ser sustituido por John Wetton. El caso de Wetton nos indica sin embargo la alta consideración en que los músicos tienen a este grupo: inmediatamente después de abandonar a los infortunados Mogul Thrash recibe una oferta de los mismísimos King Crimson, pero la rechaza en favor de Family (aunque la oferta de Fripp seguirá en pie). La preocupación ya comenzó a finales del año pasado con “Anyway”, un disco que pretendía transcribir el espíritu del grupo en directo (tan distante, hasta poco antes, del estudio): algunas de sus piezas, escritas y desarrolladas en las giras, se muestran en proceso de ajuste en la cara A -en directo, efectivamente. Es un buen material aunque un tanto descontrolado, y el sonido no ayuda. La cara B, en estudio, ofrece las que ya están más desarrolladas pero son fáciles de imaginar ante un auditorio, ya que la producción es mucho menos “invasiva” que en sus primeros tiempos. En conjunto es una obra decente; magnífica, si fuese de otra banda. Pero de Family esperábamos más. 

La aparición, ya en este año, de “Fearless” confirma que prescinden de los grandes arreglos en favor de la simplicidad: es decir, buscan un sonido fácil de trasladar a los escenarios. Es una opción entendible, ya que su punto débil hasta el momento era precisamente ese (muchas de sus grandes canciones sonaban pobres en directo). Pero a pesar de la voz de Chapman y su poderío en escena, el asombroso nivel técnico del grupo y todo lo que ustedes quieran, sigo pensando que Family, como otros nombres divinos, llegó a serlo gracias al trabajo en estudio. Y aquí volvemos a la máxima de siempre: una actuación dura dos horas, un disco toda la vida. Ya sé que hay gente que prefiere la “verdad” del directo antes que la “mentira” del estudio, pero me da igual: a Family le exigimos mucho, y a pesar de su alucinógena presencia sobre las tablas pierden parte de su magia ahí arriba, como si fuesen un grupo más. El caso es que estamos otra vez ante un gran disco si fuese de otros, pero simplemente pasable para ellos... o tal vez la culpa sea nuestra, que estamos muy mal acostumbrados: no somos capaces de comprender que es imposible mantener el listón tan alto por mucho tiempo. De todos modos, “Fearless” comienza con otra clásica: “Between blue and me”, que podría parecer un ejercicio folky hasta que llega el típico crescendo que solo Family sabe hacer; y luego viene una sucesión de piezas a medio camino entre rock, jazz y folk, tan personales como siempre, con ese sonido único (“Take your partners”, “Blind”, “Spanish tide”…). Su audición es obligatoria, por supuesto. Pero falta algo… 

En fin, no soy el más indicado para comentar discos de bandas como estas dos, así que mejor les cedo a ustedes la palabra: seguro que serán más ecuánimes que yo. Mi devoción me pierde, lo reconozco. A ver si la próxima semana nos tocan cosas más normalitas. 


14 comentarios:

  1. The Low Spark of High Heeled Boys marcó la cúspide comercial y artística de Traffic, que había comenzada un año antes con John Barleycorn Must Die, fantástico ritmo, muy ecléctico, menos folk (excepto quizas Hidden Treasure) y adentrándose en terrenos casi Jazz-fussion y una magistral lección vocal de Winwood, no estan entre mis preferidos, y no quiero meter la pata con algo que no controlo. Peor aun con Family, tendré que escucharlos a fondo antes de poder decir ni pio (he estado reescuchando Spanish Tide y no entiendo como los he dejado tan olvidados.... gracias por recuperalos, estoy emocionado!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo creo que, especialmente en el caso de Traffic, la cosa va por gustos: dejando aparte su primera época, que muchos consideran como la mejor, tenemos las opiniones de otros que se inclinan por "John Barleycorn". Este disco es muy grande, pero como suele pasar con las bandas de este calibre resulta muy difícil elegir uno como el mejor: son épocas distintas, simplemente. Y en mi caso al menos, cualquiera de las dos es magnífica. Amor de fan, supongo.

      En cuanto a Family, señor Sebas, le recomiendo encarecidamente la audición de sus tres primeros discos: si le gustó "Spanish tide", ya verá lo que se ha estado perdiendo.

      Eliminar
  2. Dos bandas que fueron de mis preferidas (en sus principios, como casi siempre jejeje) Coincido en casi todo en lo de Traffic. Por cierto, no hace mucho vi en Málaga a Steve Winwood en el Teatro Cervantes y estaba en forma aún, con el Hammond, que se le estropeó, con la guitarra y con la voz.

    Family también es un grupo que me gustó en su momento, sobre todo su disco "A song for me", que me parece extraordinario. También los vi en directo en el 72 en Inglaterra y a mi me parecieron muy potentes, no se si se pudiera deber a mi especial estado de percepción o qué, pero me encantaron.

    Seguimos repasando la historia a tu costa y me lo paso muy bien. Gracias, Rick.

    Saludosssssssssssss

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Dos grandes bandas, señor Babelain, aunque es verdad que son tan personales que no a todo el mundo le gustan. Luego ya el asunto de la primera época o la segunda de Traffic, como le he dicho a don Sebas, ya va a gustos. Pero en cualquier caso son las dos muy buenas. Podríamos considerar que se trata casi de dos bandas distintas.

      En cuanto a Family, la cosa cambia: sus tres primeros discos eran fantásticos y los demás simplemente buenos. "A song for me", el tercero, es quizá el más rockero, pero está a la altura de los otros dos. Luego ya digo, en directo siguieron siendo magníficos, pero las grabaciones en estudio se resintieron un poco. Pero en fin,. esto es una opinión.

      Y gracias a usted por su paciencia.

      Eliminar
  3. Solo piloto a los Traffic, que me flipan en su segunda encarnación y me dejan bastante frio en sus primeros 2 discos (el tercero aún no lo he catado), aunque ambos tienen grandes momentos. En fin, que su mezcla de soul, rock y ambientes jazzeros, que no estructuras, me tira más que el folk-pop más pastoral del 2º o sus, para mi fallidos, experimentos "vaudevillescos" del primer LP.

    Para mi High Heeled es otro discazo a la altura de John Barleycorn, con algún momento más flojo como Rock & Roll Stew, pero aunque solo sea por el tema título, Rainmaker y Hidden Treasure es de escucha obligada para los que gustamos de la voz de Estebancito MaderaGana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy buenas, don José. Me he quedado un poco sorprendido por su consideración sobre el asunto de los experimentos "vaudevillescos", aunque hasta cierto punto tiene su parte de razón: tal vez piezas como "Berkshire poppies" tengan algo de ese estilo, sí. De todos modos, volvemos a lo de siempre: como ya he dicho antes, tanto Traffic como Family son grupos muy personales. Ese primer disco a mí me vuelve loco, y lo considero uno de los pocos grandes dentro de la psicodelia. Otra cosa es que a todo el mundo tenga que gustarle la psicodelia, claro. El segundo, sí, tiene folk pop hippie... y también me encanta. El tercero es en realidad un refrito, publicado por razones contractuales: la cara A es una colección de piezas ya publicadas en singles y solamente una pieza nueva que en realidad era sobrante del primero. La cara B, bastante prescindible, está compuesta por dos piezas en directo, un tanto soporíferas. En resumen, es solo para completistas.

      Y con el "Low spark..." estamos plenamente de acuerdo: otro discazo. Esa "Rainmaker" yo diría que es obligatoria para cualquier con buen gusto. Pero vuelvo a avisar a la tripulación: esto que digo puede ser simplemente amor de fan.

      Y Family... venga hombre, ¿por qué no les da una oportunidad...?

      Eliminar
  4. Sí. Habían puesto el listón muy alto. Son buenos discos, pero…

    O, tal vez, no me resultan tan evocadores como los anteriores, y por eso no me emocionan tanto. Siempre somos injustos con los artistas.

    Salud.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Supongo que con lo del listón se refiere usted a Family, señor Pez. ¿O hace usted extensivo ese criterio a Traffic?

      Bueno, la verdad es que volvemos a lo de antes: hay opiniones para todos los gustos, y estas dos bandas siempre han tenido una valoración muy desigual entre la peña. No son, desde luego, de las primeras que se le aconsejan a un neófito. Como dije antes, son muy personales. En fin, qué le vamos a hacer.

      Eliminar
  5. Desencanto es la palabra, Rick. Tanto el trabajo de Traffic como el de los extraordinarios Family, dejó de interesarme a partir de sus primeros discos. Pero ya se sabe que yo eché el ancla en los sesenta y allí sigo emperrado en no zarpar. Ahora leyendo este estupendo artículo me apetece escuchar de nuevo estos discos posteriores, para ver si me inyectan algo de sabia nueva. Voy a empezar en youtube que es lo más rapido.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya me temía yo que usted iba a ser de los partidarios de la primera época de Traffic, don Antoni. Y no se lo reprocho, que conste: como dije antes, tal vez estamos ante dos bandas distintas, más que ante dos épocas. Comprendo perfectamente su debilidad por la primera, que hasta cierto punto comparto (aquellos dos primeros discos... ay). Pero creo que tanto "John Barleycorn" como "Low spark..." tienen su encanto, aunque no quede casi nada de los Traffic originales.

      En cuanto a Family, bueno, ahí no tenemos mucho que discutir: con los tres primeros por delante, la cosa es bastante clara. Pero ya sabe usted cómo somos los fans: aguantamos cosas que otros no aguantan.

      Eliminar
  6. Las dos propuestas de hoy a mí me resultan novedosas a pesar de los años que tienen. Discos anteriores de Traffic aquí comentados me dejaron indiferente, pero The low spark of high heeled boys tienen una suavidad y delicadeza especial. Sonido acuoso, como dice, le pega bien, y junto a esas pinceladas de jazz lo hacen muy apetecible.
    En cambio a los de Family me ha costado más tiempo para hacerme a ellos, y necesitaré alguna escucha más. Lo de la música de estudio versus el directo creo que no debería causar más dificultades. Son contextos diferentes. Yo prefiero la música en vivo, pero entiendo que hay grupos que se mueven mejor en el estudio. Es perfección contra inmediatez.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues me alegro mucho que le haya gustado "Low spark...", señor Chafardero. No me lo esperaba, teniendo en cuenta que usted no le gustan mucho los "artificios". Creo que es uno de esos discos que ganan con cada escucha, y aunque ya sé que hoy en día eso de pararse y escuchar detenidamente es casi imposible, creo que este disco es muy defendible aunque tal vez haya que darle más de una oportunidad.

      Perfección contra inmediatez, en efecto. Family ganaron lo segundo en detrimento de lo primero, y aquí volvemos a los gustos: por lo general se asocia una banda a un sonido determinado, y del mismo modo que en otras admiramos precisamente la frescura, en otras es al revés. Family eran igual de buenos en ambas facetas, pero en este caso echo de menos el sonido anterior.

      Eliminar
  7. He escuchado entero el "Welcome to the canteen" y me parece un disco bastante digno aún a pesar de que en muchas ocasiones la voz de Winwood, no muy poderosa pero siempre sugerente, es apagada por la instrumentación de sus acompañantes. Me quedo con Shouldn't have took more than you gave. He oído las dos piezas que citas de The low spark of high heeled boys y son un poco desconcertantes respecto a los temas anteriores del grupo. No soy un apasionado de los ambientes bucólicos suscitados pro la flauta y echo de menos una mayor participación de Stevie.
    He escuchado muy poco a Family y prefiero no hacer juicios apresurados pero debo de decir que ningún de sus temas "importantes" me ha impresionado más allá de la riqueza de su instrumentación.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. "Welcome to the canteen" es entre otras cosas un disco entrañable, herr doktor. O bueno, por lo menos lo es para mí. El sonido podría haber sido mejor, pero con las prisas quedó muy flojo. Y aun así, a pesar de que en efecto la voz de Stevie a veces se oye allá lejos, da gusto oir ese "Mr Fantasy" o la inesperada versión de "Gimme some lovin". Y desde luego, "Shouldn't have took...", que es de lo mejorcito que compuso Mason en toda su vida.

      En cuanto a "The Low spark..." vuelvo a lo de antes: puede, efectivamente, llegar a sonar desconcertante para quienes conocen su primera época; pero ya con "John Barleycorn" se veía por dónde iban a ir. Luego ya otra cosa es el gusto de cada uno, claro, y sobre eso no tengo nada que decir.

      Y Family.... bueno, ya me irá contando.

      Eliminar

Cierren la puerta al salir.

Perseguidores