lunes, 9 de diciembre de 2013

1971 (VI)


Llegamos hoy al sector de bandas que proceden de la oleada blues rock del 67/68. Es una escuela que, como la psicodélica, cerró sus puertas hace ya un tiempo: los nombres de mayor entidad que comenzaron en ella tienen su propio carácter, basado en el rock más o menos afilado. Ese rango se enriquece con tintes progresivos y en ocasiones con cruces entre blues y folk. Tres buenos ejemplos de dicho rango son Ten Years After, Free y Led Zeppelin. 

Ten Years After, que han finalizado su contrato con Decca, son la primera banda en el catálogo de la recién nacida Chrysalis Records, hasta ese momento una agencia de management creada en 1968 por Terry Ellis (productor y manager de Jethro Tull) junto a Chris Wright (haciendo lo mismo con los TYA): si ustedes suman “Chris” más “Ellis” y cambian algunas letras, ahí tienen el nombre de la crisálida en cuestión. Y claro, pronto veremos ahí a los Tull, entre otros (pero aún le deben un disco a la bendita Island Records). Chrysalis será a partir de ahora otra de las grandes referencias isleñas entre los sellos con buen gusto; aunque, como todas, también meterán la pata de vez en cuando: Wright fue el que, pensando que David Bowie no pasaría de un éxito o dos más, se negó a ficharlo cuando echó a andar el sello (justo cuando Bowie andaba cabreado por la mala distribución en la Isla de “The man who sold the world”, medio año más tarde que en los States), echándolo en brazos de la RCA. Tremendo despiste, sí. 

Pero a lo que íbamos: después de unos meses encerrados en los, cómo no, Olympic Studios (¡qué ambientazo debía de haber por esa época en esos estudios!), TYA entregan a Chrysalis lo que será la primera referencia del nuevo sello: “A space in time”. Un título muy apropiado, ya que estamos ante una obra que mantiene el espíritu del grupo pero lo enriquece con un sonido general mucho más elaborado, más complejo, y que no volverá a repetirse en la corta carrera que les queda por delante. Por otra parte una de las consecuencias de este espacio en el tiempo es que crea también división entre sus fans: los más cañeros tal vez se desilusionen un poco, mientras que a otros nos parece su obra cumbre. Así están las cosas. Porque aquí no hay trallazos como “I’m going home”, pero en cambio resulta que su mayor éxito en single viene incluido en este disco: “I’d love to change the world”, una pieza celestial que es otro de los himnos de la generación por su letra y por su música, que comienza en tono folk rock para empaparse de un sonido “atmosférico-psicodélico”, ir cogiendo carrerilla y convertirse en una alternativa a la mismísima escalera al cielo de los zepelines, una grandiosidad que posiblemente nunca habríamos esperado de Alvin y sus colegas (ah, y esa guitarra no tiene nada que envidiar a Page, por cierto). Pero no es solo eso: ya la apertura con “One of these days” nos había llevado a otro mundo creando un artificio sónico sobre lo que en teoría es un blues revestido de ecos y desarrollos inesperados, creando un ambiente que se mantiene hasta llegar a la última pìeza de la cara A: alguien, aburrido ante tanta revolución sonora, mueve el dial de la radio y surge “Baby won’t you let me rock and roll with you”, que es justo lo que su título sugiere, un rock and roll de la vieja escuela. Y la cara B vuelve a recuperar el sonido atmosférico con otra colección de joyas como la alegre “Once there was a time” o la soberbia, monumental “I’ve been there too”, con esa guitarra acústica surgiendo entre el oleaje de la playa… vale, ya me callo.

El caso de Free es radicalmente distinto. Los habíamos dejado a finales de 1970 en una situación de calma aparente con la publicación de “Highway”, pero la cosa no duró mucho: pronto surgen de nuevo las broncas entre Paul Rodgers y Andy Fraser, el clásico “problem child” desde la escuela. Si a esto sumamos el cuelgue de Paul Kossoff con la heroína, que lo hace imprevisible, resulta casi lógico que por fin, en la primavera del 71, la banda anuncie su disolución; no será la definitiva, puesto que volverán a reunirse en 1972, pero nos hace sospechar un futuro corto y borrascoso. Poco después del anuncio, Island publica un disco en directo hecho con material procedente de dos actuaciones del año pasado: “Free live!”. Una buena muestra de lo potentes que podían llegar a ser si tuviesen más cabeza, ya que su medio natural es ese: Free es una banda eminentemente rockera, de las que no pierden mucho tiempo en el estudio. Gracias a ese espíritu, tampoco el directo se ve contaminado por ningún tipo de arreglo y suena fresco, claro, simple, como nos sonaría si hubiésemos estado presentes en esas actuaciones. Se han elegido las piezas más reconocibles y es de agradecer que “All right now” sea la primera, para ir entrando en materia; como es lógico, también “Mr. Big” o “Fire and water” están ahí, acompañadas por “The hunter”, “I’m a mover”, “Ride my pony” y una concesión a su lado más dulce con “Be my friend”. En resumen, un paseo por lo más florido del catálogo Free en sus momentos de cordura. Y el disco se cierra con una sorpresa: “Get where I belong”, la última pieza que el grupo grabó en estudio, un mes antes de su separación. Es una balada encantadora, con ese ritmo de medio tiempo que tan bien se les daba. Pero "Free live!" ya muestra signos de testamento, aunque vuelvan el año próximo. Porque tal vez el carácter agrio y las drogas sean consecuencia directa de un hecho muy relevante: tras cinco discos magníficos, Rodgers y Kirke tienen veintiún años en este momento; Kossoff, veinte; Fraser, diecinueve. Y sin embargo, han llegado hasta aquí. 

Los zepelines van a toda marcha. Este año se publica su cuarto LP, que al menos para los que no somos muy fans es el mejor de su carrera. Y subrayo lo de los fans porque es frecuente que, en el caso de grandes bandas con extensas discografías, la opinión general no coincida con la de los forofos, que suelen dudar: “Dark side of the moon” (Pink Floyd), “Aqualung” (Jethro Tull) o “In the court of…” (King Crimson) son buenos ejemplos. De todos modos también es verdad que tanto unos como otros alaban mucho este disco, así que no habrá grandes controversias. Page y compañía, un tanto mosqueados por algunas críticas periodísticas, deciden que no figurará el nombre de la banda en el diseño exterior ni interior de la portada; pero la funda del disco trae unos signos a modo de runas que se hacen legendarios, ya que al parecer representan simbólicamente el carácter de cada uno de sus miembros. Bueno. ¿Y la música? Pues estamos ante un clásico inmediato, porque si no fuera suficiente con “Black dog”, la pieza que lo abre, luego viene “Rock and roll”, una verdadera explosión que nos muestra al grupo en su momento más contundente, seguida por el espléndido contrapunto folky de “The battle of evermore”, donde oimos a Plant haciendo dúo con Sandy Denny. Y si la cara A termina con “Stairway to heaven”, ya me contarán: ocho minutos en estado de gracia, elaborando no solamente la pieza más popular de su carrera sino también una de las más tremebundas en la historia del rock; una canción que ha llegado a dar náuseas por tener que oirla miles de veces en todas las radios y pubs del Sistema Solar, pero eso no es culpa suya. La cara B, aunque no va tan sobrada, mantiene el tipo: “Misty mountain hop” o “Four sticks” me recuerdan su primera época; “Going to California” es una decente ejecución acústica, y el cierre con “When the levee breaks”, oida ahora, parece anunciar lo que vendrá luego. Me sigue resultando cansina, un poco larga de más… pero seguro que es culpa mía por no comprender la grandeza de estos señores. En todo caso, insisto: es un disco soberbio, de lo mejor que se hizo en aquella época. 

Y ya que hemos comenzado dando la bienvenida a Chrysalis, ese nuevo sello discográfico, el próximo día trataremos de echar un ojo en la sala de máquinas, a ver qué se está cociendo allí. Qué nervios… 




21 comentarios:

  1. Tres grupos punteros, cada cual de su padre y de su madre como muy bien comentas. La verdad es que se podrían usar tus textos para comentar en clase con alumnos adolescentes y que aprendieran un poco la historia de la música "popular". Los tres grupos me han gustado en su momento y los he disfrutado. Lo que también es cierto, es que no me han dejado grandes secuelas (en el buen sentido)
    En los tres hay virtuosos y se han ganado un lugar en la historia. Quizá los que me parece más "completos" y variados son Los Zepelines" como tú los llamas, con ese poderío a cuatro bandas que es difícil de igualar.

    Saludossssssssssssssssss

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    1. Muy buenas, señor Babelain. No sé yo si "mis textos" serían recomendables para alumnos adolescentes... pero en fin, se agradece la alabanza. Aunque me ha dado un poco de pena eso de las secuelas: dejando aparte el directo de Free, que es más "ligero", el de los TYA me parece fabuloso. Y luego ya los zepelines van a gustos; pero hasta a mí, que no soy muy fan suyo, me parece de lo mejor de su carrera.

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  2. Hola Rick:
    Veo que tiras a lo seguro ¡Vaya tres discazos! el de TYA, es quizás mi preferido, aunque creo que este grupo tiene la virtud de tener todos, absolutamente todos buenos, Cosa bastante dificil o rozando lo imposible en un grupo.
    De Free casi lo mismo.El Rodgers siempre ha sido mi cantante de hard-rock favorito, y casi casi tiene todos sus discos geniales.
    De los Zeppelin decir que es posible que este sea su mejor disco, aunque a nivel personal el Phisical es mi favorito.
    Parece que hayas entrado en mi habitación de hace cuarenta años y me hayas quitado los discos.
    Como anecdota contarte que cuando tenía quince años, entré en uno de estos garitos que se dedicaban a cambiar tebeos y novelas del oeste, y revisando los tebeos, me encontré un único disco: el Ssssh de los TYA, edición inglesa, aquí entonces no lo habían sacado todavía, lo compre por un precio irrisorio, y estube bastante tiempo bacilando del disco. Todavía lo tengo a menos de un metro del ordenador.
    Lo de Crysalis promete, pùes tenian un gran catálogo.
    Hasta siempre
    Jose

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    1. Muy buenas, don José. Antes de nada, vaya por delante que no le he quitado los discos: busque, busque...

      TYA es uno de mis grupos favoritos, así que poco puedo añadir a su comentario salvo que tal vez su último disco fue un poco flojito. Y precisamente ahí fue cuando Alvin Lee decidió deshacer la banda: dejarla en ese momento es un acto de dignidad.

      Free también me encantan aunque de aquí en adelante comienzan a flojear. Rodgers es muy bueno, pero tanto en su época con Bad Company como después me cansa un poco: ya había otras músicas más inetersantes por entonces.

      Y los zepelines, ya digo, no son una banda de la que yo pueda decir mucho. Salvo este disco en conjunto y otras cuantas piezas de cada uno de los primeros, la verdad es que no me llenan.

      Curioso lo del "Ssshhh", que por otra parte es de lo mejorcito de TYA: hace bien en tenerlo cerca, no sea que...

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  3. Bueno... ¡Por fin un día en que puedo deleitarme con sus entradas! Me pongo las pilas y voy incluyendo grupos en "su lista" de Spotify. Que luego en el curro no hay manera de escuchar nada.
    Nos vemos por los bares.

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    1. Bienvenido, mister Bubo. Ya, ya comprendo que mucha gente anda liada (y más en estas fechas), pero no se preocupe: las entradas seguirán aquí mientras Blogger no nos haga alguna perrada, así que tranquilo. Tómeselo con calma. Y en cuanto a los bares, me apunto.

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  4. ¡Buf! ¡Qué barbaridad de entrada!

    A space in time es uno de los discos de mi vida. Pocos LPs me parecen más redondos que este. Antes hacían un genial blues/rock blanco, o como quiera catalogarlos el experto de turno. En este disco hicieron Música.

    No me gusta el directo, pero este de Free es una de esas contadas excepciones (y por los motivos que el anfitrión expone tan afortunadamente). Genial. Otro disco sintonía de mi vida.

    Led Zeppelin no son de mis preferidos, pero cualquier persona de bien ha de apasionarse con este disco. Otra genialidad.

    No sé si los disfruté más con 18 años que ahora, con 56. Es distinto, ya lo sé, pero creo que no.

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    1. "A space in time", sí señor. Uno de los discos de mi vida también. Y además estoy de acuerdo en lo de la Música con mayúscula, porque aquí trascienden de los puros géneros para llegar a algo mucho más alto. Claro, es difícil superar esto, y no volvieron a lograrlo, pero ahí está, bien guardadito.

      Y el directo de Free, pues eso: otro clásico total. Y es curioso que con el paso del tiempo haya mejorado la percepción de este disco: acostumbrados a los directos de sonido perfecto (me viene a la mente el "Made in Japan" de Deep Purple, por ejemplo), este, con su simpleza, resulta genial. Claro que con esas canciones no es difícil...

      Los zepelines muy bien. Y que yo diga esto es significativo, ya que usted sabe que estos señores no son precisamente lo mío. En cuanto a disfrutarlo con 18 o con 56 años... bueno, depende de cada uno. Hay mucha gente de nuestra quinta que abandonó este tipo de músicas hace mucho, pero nosotros seguimos a ello. A mí me emocionan aún hoy, como parece ser que le pasa usted, ¿verdad? Pues ya sabe: ande yo caliente y ríase la gente.

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  5. Me propuse no comentar nada hasta escuchar las tres propuestas musicales que has tenido la gentileza de brindarnos. En realidad dos, el cuarto disco de Led Zeppelin es y serás siempre una de las piezas angulares del mejor rock que se ha hecho nunca aunque como tú pienso que lo que a partir de Stairway to Heaven, quizás por la enormidad de este mágico tema, hay una cierta bajada de calidad que continua hasta el final del disco.
    IMPRESIONANTE el disco de Ten Years After y han tenido que pasar tantos años para saber que estábamos ante un grupo con talento no sólo en sus fabulosos directos si no también en estas grabaciones de estudio. Ese final de One of These Days te deja estupefacto y luego el resto tiene una intensidad dramática realmente extraordinaria. ¿En serio son del mismo año este I’d love to change the world y el Stairway to Heaven no habrá habido un garganta profunda en el estudio que pasó la información de un grupo al otro? Las semejanzas estructurales son claras en estos dos extraordinarios temas.La playa de I’ve been there too suena muy placentera.
    El disco de Free es lo que uno espera encontrar en este grupo y tal como expresas tú : suena fresco, claro, simple, como nos sonaría si hubiésemos estado presentes en esas actuaciones y después de oírlo solo tienes ganas de tener una maquina del tiempo para poder ir (y volver) a aquel 1970. Aprovecho la ocasión para rendir homenaje a Pepe Navarro que sacó en los 90 un doble disco gracias a su programa "Esta noche cruzamos el Mississippi" con el mejor rock de aquellos años que te trabajas y que hizo que renacieran de nuevo para muchos aquellos temas fantásticos como ese inolvidable All right Now de Free.

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    1. Celebro, herr doktor, que -dejando aparte a los zepelines- le haya gustado el disco de los TYA. A mí, como dije arriba, me parece el mejor de su carrera. Pero como la gente estaba acostumbrada a las canciones marchosas, no se crea que tuvo mucho éxito (salvo el single): es de esos discos que exigen un mínimo de empatía y atención. Y, como suele suceder, cuanto más se oye más gusta porque se van descubriendo matices que al principio pueden pasar inadvertidos. Es una obra muy sólida, de lo mejor de aquella época. Y sin embargo mucha gente no lo conoce. Ese "One of these days" es sorprendente, en efecto, y el resto no lo es menos. También es cierto que hay conexión entre "I'd love to change the world" y la escalera al cielo, pero se nota la diferencia de estilos: no, no creo que hubiese chivatazo.

      En cuanto a Free, pues eso: claridad y limpieza total. Claro que como le digo al señor Pez, con esos mimbres es fácil quedar bien; pero aun así es de agradecer esa simpleza, que solo los buenos músicos saben crear.

      Y el doble disco del Mississippi fue un éxito total, con un repertorio muy bien elegido. Ya ve, el señor Navarro a veces tenía detalles. Que por cierto, creo que ante las grandes ventas que hubo, salió luego otro.

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  6. Aquí seguimos aumentando la cultura musical gracias a sus sabrosos artículos. He escuchado varios temas del disco de Teen years after y me han parecido bastante potables, contenidos y no muy aparatosos, con algún rock clásico delicioso.
    De Free me llama la atención el hecho de que con apenas veinte años hayan dado todo lo que tenían dentro. Es algo que pasa mucho en esto del pop rock y no deja de sorprenderme.
    Led Zeppelin son los únicos que conocía y no para bien que siempre me han parecido unos chapas, escaleras incluidas.

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    1. Muy buenas, señor Chafardero. Así me gusta, hombre: trabajarse el material es una buena manera de descubir joyas ocultas. Y el disco de TYA, si se lo oye unas cuantas veces, acabará definiéndolo con un adjetivo más alto que "potable". Hágame caso, ya verá. Free, en efecto, es un paradigma: chavales que empiezan muy bien, con muy buenas ideas, pero que no saben canalizar sus propias personas. Dicen que la edad da sabiduría. Yo no llegaría a tanto, pero a estos muchachos les hubiera venido bien tener tres o cuatro años más. Y en cuanto a los zepelines tampoco son santos de mi devoción; pero este disco al menos yo creo que es muy bueno.

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  7. Hola Rick: Sólo decir que "I´d love to change the world" es uno de mis temas favoritos de todos los tiempos, y que por mucho que lo escuche, siempre consigue ponerme la carne de gallina en cada escucha, esa guitarra... es realmente buena, de hecho le dediqué un post en viejo zapato marrón, aunque ya estuviera un poco pasado de fecha. Sobre los discos de Free y Zeppelin, poco puedo opinar por que no los he oído mucho.

    Buen post.

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    1. Gracias, don Antoni. Estamos de acuerdo en esa canción, que en efecto es un tema luminoso, de los muy grandes. El disco entero es de lo más brillante de la época, de principio a fin. Pero, aunque ya sé que lo suyo son los años 60, me ha sorprendido que el disco de los zepelines lo haya oido poco: tanto queriendo como sin querer hubo una época en la que casi no había más remedio. El de Free, bueno, era menos popular; pero el otro...

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  8. No he podido escuchar aún a Free ni volver a ponerme el de TYA, que ya recomendó usted hace tiempo en otro contexto. Eso sí, me he puesto de nuevo el LZIV entero. Yo no sabría decir cual es el mejor disco de Led Zeppelin, y tampoco soy excesivamente fan. Eso sí: ''Stairway to heaven'', la más conocida y que me dejó de gustar hace tiempo, ya no me cansa por mucho que la oiga, pues me parece grandiosa. No digo nada nuevo, ¿verdad? La última, ''When the levee breaks'', a mi no se me hace larga, y de hecho no la recordaba, pero me ha gustado especiálmente, con ese riff mágico ascendente y esa atmósfera. Aparte, admito que las dos primeras son muy buenas, pero 'Rock'n roll' no es especialmente innovadora, ¿no? Aparte, esas dos primeras canciones chocan un poco con el magnífico diseño de portada de este disco, que es muy enigmático. Volviendo a 'Rock'n roll': ¿no es una especie de ''standart'' de rock'n roll, muy años sesenta? Lo cual está muy bien, no me interprete mal. En una de las primeras escenas de la película 'Quadrophenia' hay un grupo juvenil mod que toca un tema muy parecido. No recuerdo si está incluido en la banda sonora (en el álbum de los Who sé que no). En fin, que el IV es un discazo, sí señor. Pero también lo son otros. Yo con este grupo escucho más bien canciones sueltas de toda su discografía.

    Y nada, el 'Space in time' lo tengo pendiente. Suscribo todos los halagos que puedan hacerse a ''I’d love to change the world''. El resto lo volveré a escuchar un día de estos.

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    1. Buenos días, estimado yerno.

      "No he podico escuchar... ni volver a ponerme...". Tranquilo, que no hay prisa. Es más: ahora comienzan las vacaciones, así que tómeselo con calma. Eso sí, me ha hecho gracia esta otra construcción gramatical, un tanto extraña: ''Stairway to heaven'', la más conocida y que me dejó de gustar hace tiempo, ya no me cansa por mucho que la oiga, pues me parece grandiosa". ¿En qué quedamos, dejó de gustarle hace tiempo o "ya" no le cansa y le parece grandiosa? En cuanto a "Rock and roll", cierto, no es que sea innovadora, pero eso da igual: es, a cambio, una clásica como la copa de un pino. De todos modos estamos de acuerdo en que es uno de sus mejores discos, aunque como a usted estos señores me gustan por piezas sueltas.

      Y en cuanto al "Space in time", y por supuesto "I'd love to change the world".... pues eso: que comienzan las vacaciones. Venga, a ello. Ya verá como me lo agradece.

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    2. Jeje, Tiene usted toda la razón, míster Rick, me expresé fatal. 'Stairway to heaven' me encanta, y no me cansa, me parece un tema perfecto y con una buena duración. Básicamente es una balada rockera. Pero quise añadir que durante un tiempo le cogí cierta manía, hará algunos años... Información innecesaria, por otro lado. Aparte de lo oída que esté o lo mucho que la pongan por ahí, creo que ha sido muy copiada esa fórmula en grupos de heavy metal o rock duro ochentero; me refiero a la fórmula de la baladita rockera. Todos hemos oído alguna vez esa frase: ''las mejores baladas son las baladas heavies''. No estoy de acuerdo: suelen ser pastelosas, un coñazo. Lo que pasa es que vieron que la fórmula funcionaba, así como el contraste entre su producción normal, cañera, y esos temas tranquilos destinados a ganarse a las hembras. Hay muchos ejemplos de esto, pero estoy pensando en grupos de rock tipo Bon Jovi o Guns&Roses, y también en grupos de metal. Las canciones no tendrán nada que ver, pero imitan a los Zeppelin y su Stairway to heaven, que repito, pese a lo conocido que sea, es un temazo inmenso, sobre todo por tener un climax trabajado que emociona a cualquiera. Aunque quizás, históricamente, haya que ir más atrás en el tiempo que la escalera en el cielo de los Zeppelin para hablar de baladas en un contexto rockero, pues los Beatles ya sorprendieron con su - esta sí - auténtica y simple balada ''Yesterday''.

      Lo que menos me gusta de Led Zeppelin, en general, es la voz de Plant, que no digo que sea mala, pero... no me va; en ocasiones me enerva un poco. Pero por lo demás...

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    3. Ah, bien. Algo así pensé, pero nunca se sabe. Y sí, yo también le cogí manía: esa canción, como los "Sultanes del swing" de Dire Straits y otras cuantas, acabaron quemadas por las radiofórmulas, y al final no queda más remedio que dejar pasar un buen tiempo hasta volver a oirlas, porque acaba uno hecho polvo.

      Y celebro que opine usted lo mismo que yo: la famosa leyenda de las baladitas heavies. Efectivamente, yo también creo que suelen ser pastelones para consumo de gente sentimentaloide. Aunque.... lamento incluir a "Yesterday" en ese grupo, y le ruego que me perdone. A mí me da un poco de grima, qué quiere que le haga. Claro que también puede ser por lo mismo, por una sobreexposición excesiva. Y la voz de Plant, igual: me pone de los nervios cuando suena melancólica. Prefiero sus canciones más cañeras, se me hace más soportable.

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  9. Me sumo al club de fans de "I'd love to change the world". Cuando lo pienso fríamente, me impresiona que en menos de cuatro minutos se produzca esa escalada de emociones. "Stairway to heaven" era de esas canciones que esperaba siempre que volvieran a dar en la radio. Pero para subir hasta el cielo, los zepelines necesitaban más tiempo. Y TYA te revuelven (en el mejor sentido de la palabra) por completo en mucho menos tiempo. Como si te hubieras dado un chute de algo y luego no sabes ni qué ni cómo. Y "One of these days" es una de esas maravillas que me encantan, que he reconocido de inmediato y me he quedado pensando... "¿dónde narices la tengo?". Porque "Space in time" todavía no lo tengo y en los discos que andan por mi casa (de estos cedés donde aparece el álbum original y algunos "bonus tracks") no está. En fin, algún día sacaré algo en claro, seguramente cuando no busque.

    El disco de los zepelines sí lo tengo. Pero como no los tengo todos y habría que hacer repasillo, me resulta difícil apuntar este o aquel como mejor. Aunque sí que me pasa un poco como a Raúl: con ellos soy de canciones más puntuales. Son de esos grupos que tienen grandes canciones entre otras que quizás me resultan más pse. Aunque "When the levee breaks" tampoco se me hace pesada. Las hay mucho peores por el mundo. Pero ya se sabe: para gustos, colores.

    Desde luego se queda uno boquiabierto con Free, con esa capacidad de llamar a lo básico, al instinto, siendo prácticamente unos críos. Sí, tal vez la cosa habría salido mejor si hubieran tenido unos cuantos años más. Tal vez habrían tenido algo más de entereza. Pero solo tal vez. Porque el carácter también cuenta. Y en cuanto a la balada ("Get where I belong"), bueno... sí, es agradable. Pero digamos que las baladas no me vuelven loca. Volvemos, como siempre, a la cuestión de los gustos.

    Aparte de eso: ¡hola, señor Rick! Ya sé que no tengo vergüenza y nunca le digo nada. Pero tras un largo tiempo de desconexión blogueril, da gusto volver para leer sus entradas y pasearse por su tugurio.

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  10. Perdón: pensé que había iniciado la sesión. Ahora creo que sí.

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  11. Sea usted bienvenida, Lady Dusch. Y no se preocupe, ya sé que anda muy liada. Es cierto que la canción de los TYA está más "concentrada" que la escalera de los zepelines, y esa es precisamente otra de sus grandezas: lo bueno, si breve, dos veces bueno. Parece que tiene usted una discoteca necesitada de organización; pero a cambio se lleva agradables sorpresas de vez en cuando, por lo que veo. Bueno, pues eso también tiene su gracia. De todos modos, los grupazos como TYA son de los que debería tener bien organizaditos, ¿eh? Que esos no son los zepelines....

    Y precisamente sobre los zepelines parece que muchos andamos en la misma onda: un buen ramillete de canciones sueltas nos agrada, pero la discografía completa... uf.... eso es mucho salvo para los fans a muerte.Y tampoco digo exactamente que "Whe the levee breaks" sea una mala canción, pero la verdad es que ese estilo ya me ataca un poco más los nervios. En todo caso, como muy bien dice, esto es cuestión de gustos y ya está.

    Free... ay, pobres. Me da mucha pena su historia, porque efectivamente tenían verdadero genio. Pero claro, también puede ser lo que usted dice, que esas ideas tal vez son propias de esa edad. La frescura compositiva, de la que han dejado buena muestra, suele ser propia de los primeros años o de los últimos, cuando hay una vuelta a lo básico: muchos artistas han hecho esa vuelta. Y "Get where I belong", sí, es un poco inferior a la media, pero se deja oir.

    E insisto:no se preocupe por la vergüenza, mujer, que aquí no pasamos lista, solo faltaba. Venga usted cuando quiera.

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