martes, 14 de enero de 2014

1971 (IX)


Hoy nos adentramos en el proceloso mundo progresivo, cuyo origen es una de las consecuencias directas del sarampión psicodélico del que hablaba el otro día: si los géneros tradicionales llenaron el mercado isleño de bandas blues, rock, folk e incluso baladistas, la psicodelia mostró a otros la posibilidad de romper todos los esquemas clásicos y deconstruirlos para crear mixturas por lo general poco definibles. Esto hace que el carácter de cada uno de esos grupos sea muy personal pero por otra parte los aboca a un riesgo evidente, que es el de estar siempre en cuestión: la diferencia entre una gran obra y un gran fiasco es a veces muy fina, y hay que andar con cuidado. De las bandas surgidas entre 1968/69, de momento las dos más populares siguen siendo King Crimson y Yes, así que con ellas comenzamos el paseo por el lado inquietante del negocio. 

King Crimson ya tiene a estas alturas el dudoso honor de ser la banda isleña con más cambios de plantilla en su corta historia: el parte de altas y bajas es continuo. Las especiales características del grupo lo hacen muy apetecible para los músicos vanguardistas, pero al mismo tiempo la férrea dirección de Robert Fripp resulta desilusionante. De los primeros tiempos solo queda Peter Sinfield, cuyo trabajo principal son las letras (ahí no suele entrar Fripp), y junto a ellos está Mel Collins, que se unió para completar la grabación de “In the wake of Poseidon” y aún sigue: el resto de sus integrantes es de nuevo un enigma a finales del año 70. Este hecho explica que los Crimson no hayan podido hacer giras durante ese año, aunque a cambio tuvieron tiempo para componer y grabar dos discos de los cuales uno completa la primera pareja temática (“In the wake…”) y el otro inicia la segunda (“Lizard”). Ahora Fripp tiene como tarea fundamental buscar músicos estables, ya que necesita las actuaciones para mantener viva la memoria del grupo y perfeccionar el sonido (además de ganar un dinero, claro); la tarea se solventa con el fichaje de Boz Burrell, un cantante de voz oscura pero muy personal que procede de pequeñas bandas de blues y jazz del este de la Isla, y que se había hecho conocido por sustituir brevemente a Daltrey en los Who durante una gira del año 66. Como bajista no era más que un simple aficionado, pero ante las prisas de Fripp hace un rápido “cursillo de perfeccionamiento” y queda fichado para ambas labores. El titular de la batería será Ian Wallace, de similares antecedentes que Burrell aunque más orientado al jazz. Durante todo este año la formación será invariable, lo que ya es un triunfo. 

En Noviembre llega su cuarto disco: “Islands”, que completa la segunda pareja temática iniciada con “Lizard” y que refuerza esa perspectiva melódica, intimista, con el matiz heredado de los tonos free jazz que Fripp admira en Miles Davis. Es el disco más “humano”, digamos, de los Crimson, y uno de los preferidos por los fans (un buen forofo tiene el corazón partido entre “In the court…”, este y el futuro “Starless and bible black”). Al igual que en el disco anterior, vuelven a participar el teclista Keith Tippett y el trompeta Mark Charig; su aportación es imprescindible, ya que son precisamente ellos los que marcan la diferencia en el actual sonido Crimson: Charig es quien, por así decirlo, hace el papel de Davis en piezas como la que cierra y da título al disco, una progresión creciente que se constituye en una de las más reconocibles de la banda. Y Tippett es el autor de esas imaginativas escalas de piano que lucen en “Formentera lady”, por ejemplo. Hay también una sorprendente y hermosísima pieza de cámara titulada “Prelude: song of the gulls”, que nos lleva al siglo XVIII por lo menos; “Sailor’s tale”, con su desarrollo un tanto caótico, parece anticipar el sonido que marcará al grupo dentro de un tiempo, y “Ladies of the road” es una buena muestra del jazz rock más conectado con su primera época. En resumen, yo sigo pensando que es uno de sus discos más valiosos, aunque la crítica se mostró muy dividida en la época. Claro que también habría que ver si en esa apreciación influyó negativamente el carácter un tanto atrabiliario del jefe... quien por cierto decide despedir a finales de año a Sinfield por “diferencias irreconciliables sobre el estilo Crimson”. Bueno, pues ya veremos si los demás aguantan mucho tiempo o el año que viene volvemos a las andadas. 

Y ahora vamos con Yes, que tiene el futuro más despejado. De momento la asociación de Anderson, Squire, Howe y Brudford es bastante sólida; su único punto débil son los teclados, el puesto más volátil de la banda. Este año es el de la consagración definitiva, ya que publican dos nuevos discos que son un éxito total de ventas tanto en Europa como en los States: su estilo sinfónico tremendista está arrasando. El primero es “The Yes album”, que se publica a principios de año y resulta ser una transición entre el espíritu de su primera época y lo que vendrá luego: “Yours is no disgrace”, la que lo abre, es una de mis preferidas de siempre, con esa afortunada escala de cuerdas resaltada por la batería y acompañada por la solemnidad del teclado que dan entrada a un magnífico desarrollo y que a pesar de su duración no cansa; “The clap” es un saludable e inesperado ejercicio de estilo a cargo de Howe y su guitarra acústica; la cara A termina con “Starship trooper”, una “pìeza en tres actos” bastante conseguidos. La cara B comienza con “I’ve seen all good people”, con una fase acústica inicial engalanada por el cántico de Anderson que luego va transformándose en un desarrollo eléctrico a través de una melodía muy vigorosa, y tanto “A venture” como “Perpetual change” mantienen ese estilo. En conjunto es un disco muy equilibrado: aunque tal vez cansan un poco esos largos desarrollos tan típicos suyos, aún hay una cierta contención. 

Tony Kaye, el teclista, decide marcharse: no le gusta el uso de melotrones, y además se lleva francamente mal con Howe. El nuevo fichaje es Rick Wakeman, un ex-Straws que no pegaba mucho en ese grupo pero que en Yes será un verdadero espectáculo con sus torres de teclados y sus túnicas (al más puro estilo de Keith Emerson: parece que la grandiosidad teatral de los héroes guitarreros comienza a contagiarse). Y poco después se publica “Fragile”, que definitivamente eleva al grupo a los cielos: ya solo su arranque con “Roundabout”, sus coros y su ritmo vitaminado, es suficiente para que los fans corran alborozados a las tiendas. Y sin embargo no han llegado aún al exceso, ya que los pequeños divertimentos como “Cans and Brahms” (la primera reinterpretación que aporta Wakeman al grupo) o “Mood for a day” (otro ejercicio de estilo a cargo de Howe y su acústica) consiguen atenuar un poco la grandiosidad de “Heart for the sunrise” (Yes a tope: once minutos) o “South side of sky” (algo parecido). El grupo sigue creciendo más y más en “grandeza” tanto por lo tremebundo de su propuesta como por la duración de las piezas, y eso nos llevará al dilema de siempre: los amas o los odias. Pero ya iremos viendo. 

Y el próximo día tendremos aquí las novedades que nos ofrece el famoso sello Charisma, que en el mundo progresivo ya es una referencia inevitable a pesar de su pequeño catálogo. 


26 comentarios:

  1. Hola Rick:
    Esto se pone cada día mas dificil, King Crimson en su época era de mis bandas favoritas, y reconozco que fueron los que mas investigaron en la música, con resultados dispares, a su favor, que nadie se parece a ellos y que editaron álbumes muy novedosos y bien currados.abrieron una puerta que muy bien no se si alguien la continuo. El Island es de los mejores, aunque creo que hasta "Red" todos tienen muy buen nivel.
    Al ver lo de "Yes", ya me entran sudores frios, porque aunque en su época me gustaban, oirlos ahora me parece una tortura china, cosa que no ocurre con King Crimson. Con el tiempo creo que de Yes solo pervivirán sus portadas.
    Para oir a los Yes, mas vale que me sirvas algún brebaje bien fuerte.
    Y como buen abuelo cebolleta, contar a los coleguis del bar, mientras barajean las cartas, que uno de mis varios apodos teenager era
    el de "Fripp".
    A ver que tal el proximo post progresivo, aviso que no me va mucho esa onda.
    Saludos y ponme otra de eso que me has servido para oir a Yes, que está muy bueno´.
    Jose

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    1. Muy buenas, don José. También los Crimson figuran entre mis bandas preferidas, aunque a veces se pongan un poco exquisitos de más y se pasen. Creo que es muy meritoria su carrera, al menos hasta su primera separación en 1974; luego ya, cuando volvieron, la situación no era la misma y me aburrían un poco.

      En cuanto a Yes, y ahora que han pasado tantos años, creo que lo ideal es un buen recopilatorio: aunque hay una gran parte de su obra que ya se me hacía excesiva en aquella época, cada uno de sus primeros discos tiene una o dos piezas realmente interesantes.

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  2. Vaya. parece que coincido con el amigo Jose en casi todo. King Crimson es un grupo al que siempre he admirado (es decir, a Fripp y sus colegas de turno). Me gustaron entonces y me siguen gustando ahora, Tu comentario me parece muy completo y ameno, con detalles que no conocía, como eso de que Boz Burrell había sustituido a Daltrey en la qira de los Who del 66.

    Y el caso de Yes, es que ni antes, ni durante ni después me ha interesado su música. Por eso, apenas he oído un poco de algunos de sus discos. No puedo con ellos. Qué quieres que te diga. Hay cosas que se le atragantan a uno y con el progresivo, hay muchos grupos que ni fu ni fa.

    Saludossssssssssss

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    1. Sí, señor Babelain: por lo que voy viendo, casi todo el mundo opina algo parecido. Los Crimson fueron una ruptura con los esquemas de la época, mientras que Yes tal vez muestran una megalomanía que luego, a finales de la década, será el ejemplo vivo de todo aquello que detasteron las nuevas generaciones con la vuelta al garaje, es decir, a lo primitivo.

      En cualquier caso, estamos de acuerdo en que el género progresivo es "peligroso": como decía arriba, la diferencia entre lo bueno y el ladrillo es a veces muy fina.

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  3. Ni hecho adrede.

    Vengo destrozado de sacrificar a mi perro, paralítico desde ya hace más de seis meses, y me encuentro con “Prelude: song of the gulls”. La escuché, por supuesto.

    Ahora siempre asociaré esa “sorprendente y hermosísima pieza” con la muerte de Chulo.

    Un abrazo, Rick. Y ponme algo fuerte y seco. Lo necesito.

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    1. Antes de nada, don Luis, le pongo delante la botella de whisky para que se vaya sirviendo usted a su ritmo. Lamento profundamente la circunstancia, teniendo en cuenta además que yo también adoro a los canes. Y ese acompañamiento con la canción de las gaviotas es muy propio para este momento: una tristeza contenida, sobria, es el contrapunto ideal.

      En fin, yo soy muy malo dando ánimos, pero le deseo que el dolor se vaya asentando y solo quede el buen recuerdo.

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  4. Islands es un disco precioso que responde como anillo al dedo eso que tú llamas "progresion creciente". Ha resistido muy bien al tiempo y no suena artificial y tramposillo como algunas cosas grabadas por el grupo con posterioridad a que el General Fripp pegase el golpe de Estado y se cargase ese lirismo marca Sinfield.
    Yes ¿cómo librarse del hastío de los que nos tragamos tantas veces los discos de Yes y nos sentimos liberados de su influencia cuando llegaron los 80? ¿Se puede ser objetivo después de aquello y volver a oír a Yes de una forma más o menos objetiva? A mi me cuesta mucho pero algún día intentaré traspasar ese muro inacabable de sonido y esa voz chillona de Jon Anderson.
    Abrazos

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    1. "Islands" es uno de mis discos preferidos de los Crimson, y en efecto estoy de acuerdo con usted en que ha resistido muy bien el paso del tiempo; casi toda su obra lo ha hecho, salvando algunas grabaciones un tanto extrañas. Luego, como le digo a don José, su segunda reencarnación ya me atrae menos.

      Y en cuanto a Yes... en fin, tal vez nos hallamos ante un ejemplo perfecto de lo que fue el exceso y lo caro que se pagó luego: tanto ellos como los E,L &P son ahora denostados, aunque creo que no era para tanto ni antes con las alabanzas excesivas ni ahora con el aborrecimiento total: aunque es evidente que se les notan los años, tienen algunas piezas realmente buenas.

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  5. Alto me pone hoy el listón, no sé si podré saltar al otro lado que la música sesuda me puede.
    Oyendo el disco de King Crimson por momentos cree uno estar en una de esas obras de free jazz, de sonido jungla o las que hiciera Davis por aquella época (la menos interesante de su carrera) El disco alterna momentos interesantes con otros verdaderamente irritantes, muchas veces a cargo de la sección de metales, empeñados en dar brochazos feistas a la primera de cambio. Tengo la sensación de que sin los oropeles que las asfixian, las canciones ganarían mucho, pero a ver quién baja del pedestal a estos creadores totales.
    Y con Yes ni lo intento. Tras leer a mis predecesores, más curtidos en estas lides, y recordando lo mucho que bostezaba antaño en las sesiones que me metía en casa de un colega, me doy por vencido.

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    1. Ya sé, señor Chafardero, que este tipo de propuestas no es lo suyo; aunque de todos modos estoy convencido de que algunas músicas de los Crimson pueden llegar a gustarle, porque eran muy eclécticos. En cuanto a Yes, no tengo nada que decir: la frase esa de "los amas o los odias" es muy propia en este caso.

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  6. Lo siento, mr. Rick, lo he intentado pero no me gustan estos discos. Bueno, el de ''Islands'' está bien, tiene partes que sí me han gustado, y en su defensa tengo que decir que tendría que oírlo entero con detenimiento, y no a salto de mata. A bote pronto prefiero el más directo ''In the court...'' (salvo ese espacio de tiempo sobrante que para mi estropea Moonchild y salpica al disco en sí). Pero hasta que no lo oiga bien no puedo decir. En cambio, el de Yes no me ha emocionado nada, aunque también haya oído una parte solamente. En fin, qué le voy a hacer...

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    1. Bueno, yerno, tampoco pasa nada. No es obligatorio que le guste todo lo que aquí aparece, ¿eh? Conste además que yo me limito a citar los nombres más importantes de la época, lo cual no significa necesariamente que todos sean actualmente de mi gusto: sobre todo en el caso de Yes, que de joven me gustaron bastante pero por los que fui perdiendo interés a medida que se hacía más y más "grandes". Y sobre los Crimson, aunque este disco es muy diferente al primero, creo que hay algunas piezas que debería repasar: "Prelude: song of the gulls" por ejemplo, es en mi opinión una verdadera joya totalmente alejada del estilo Crimson y en general de todos los estilos del siglo XX.

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    2. Ya lo sé, pero suelo sacar siempre algo de lo que usted deja, y en este caso me ha pillado más lejana la cosa. El de King Crimson, en cambio, tenía cosas que me gustaron, creo que de esa canción precisamente - la primera del disco, si no me equivoco -, y además solo lo escuché una vez, con lo cual... He de reconocer que hasta ahora me ha podido el prejuicio en este caso, y eso hace que no quiera ponerme a fondo con ese grupo. Por lo que sé de Fripp, no me cae demasiado bien. Y tampoco esa estela de ''el mejor grupo de la historia''. Pero me parecen muy buenos; también es cierto que conozco muy poco de ellos, pero me encanta el primer disco. El segundo lo habré escuchado solo una o dos veces, y no lo recuerdo. Sé que tenía una estructura parecida, y como usted dijo podría llamarse ''In the wake of the first one''. Iré poniéndome con éste a ver.

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    3. Yo le recomendaría entonces que dejase de momento a Yes y se centrase en King Crimson. Conste que esa estela de "el mejor grupo del mundo es falsa", como lo sería para cualquier otro grupo: no se puede comparar a los Crimson con Deep Purple o a David Bowie con Cat Stevens, sencillamente porque son estilos distintos. Solo sabemos que hay un grupo al que podemos llamar el más importante de la Historia, y esos son los Beatles. ¿Por qué? Pues porque su carrera tiene más implicaciones que las puramente musicales: sociales, generacionales, etc. Pero ni siquiera ellos son "los mejores": también ellos están sometidos al gusto particular de cada oyente. Y no es mi grupo preferido, por ejemplo. O sea, que la importancia es una cosa y la calidad es otra: la primera es tasable, la segunda depende de cada uno.

      Volviendo a los Crimson, le recomiendo los, para mí, tres discos más importantes: el primero, "Islands" y "Starless and bible black". Representan fielmente las tres fases por las que pasó el grupo en su época clásica (hasta el 74). Y... sospecho que con el "Starless..." se va a llevar usted una agradable sorpresa: es su fase más eléctrica, intensa, casi ruidista.

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  7. La voz de Anderson me parece insoportable y Chris Squire es un pesado. Por la otra parte, Fripp es sin lugar a dudas el mayor vendeburras de la historia del rock; ha conseguido que hasta el barbapastismo actual lo bendiga cuando nunca ha dejado de hacer rock progresivo, anatema para esta gente desde siempre. Sin duda un mérito a tener en cuenta y por el que siempre le tendré una cierta simpatía al personaje, pero King Crimson siempre me han aburrido salvo cosas muy puntuales, incluidas algunas de Islands, como Ladies of the Road.

    Arrffss... hay que ver que a gustito se queda uno después de un exabrupto de este.

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    1. Vaya, señor Fernández, viene usted en plan destroyer... pues me parece muy bien, hombre. A veces esa actitud es muy sana para despegarse el serrín. La voz de Anderson es un poco chillona y amanerada, eso no se lo voy a negar. Pero en pequeñas dosis resultaba atractiva en aquella época, aunque oir un disco entero casi es para fans.

      Los Crimson... bueno, sigue siendo un grupo al que respeto a pesar del propio Fripp. Conste que me refiero a su primera existencia, que terminó en el 74: cuando vuelven, años después, la cosa ya me aburre. Pero de esa primera época casi todo lo suyo me gusta en mayor o menor medida. Lo que sí me ha desconcertado un poco es eso de los "barbapastas", un género al que tal vez no sé ubicar hoy en día: en mi época juvenil eran los progres, que se daban mucho al folk y los cantautores. Supongo que esa especie ahora tendrá otras características, ya que en efecto los Crimson han sido siempre progresivos y estos personajes, aunque no tocasen el género, respetaban a los músicos que "se alejaban de la música basura convencional", por usar sus palabras.

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    2. El barbapastismo no es un estilo en si, es la digievolución del gafapastismo de la última década, es decir la añadidura de vello facial a las ya muy trilladas gafas de pasta. También puede ud. llegar a conocerlos como hipsters. Para mi, de forma muy imprecisa, lo reconozco, decir "barbapastas" es referirse a esa ideología de la crítica más oficialista del rock que venera a la Velvet Underground o King Crimson pero que al mismo tiempo desprecia al rock progresivo por cultureta, por ponerle una referencia clara de por donde van los tiros.

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    3. Ahora sí: los hipsters. Una fauna curiosa, vive Dios. Lo que me llama la atención es que entre ellos, por su carácter de "alternativos", puede cuadrar una banda como los Velvet, que de algún modo encaja en ese criterio; o los Pixies, como sumos sacerdotes de todo lo que vino a partir de los 90, y que para mí es la última gran banda de la Historia. Pero lo de los Crimson no tiene mucho sentido: ¿qué parte de la palabra "progresivo" no han entendido? Salvo que se centren en los últimos años "ruidistas" del grupo, porque desde luego en su época clásica no tienen nada que ver.


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  8. No son los discos que mas me gustan de ninguno de los dos, pero tienen cosas buenas.

    Coincido con algo que me ha parecido entender: tuvieron los huevos de arriesgarse, y que la línea de lo genial y horrendo era muy fina y muy personal.

    Quizás el tiempo haya maltratado más a Yes, pero no me arrepiento en absoluto de haber disfrutado con estos discos. Aunque mis preferidos hayan sido Starless and bible black (una gozada, para mí; recuerdo que utilizaba The Night Watch para probar los equipos de música) y Frágile.

    Salud.

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    1. Sí, señor Pez: arriesgados fueron. Y la cosa les salió bien; especialmente a Yes, que se hicieron de oro. El tiempo, efectivamente, ha tratado muy mal no solamente a ellos sino en general a la rama sinfónica del progresivo, por dar esa imagen de exceso, de piezas larguísimas, de puestas en escena tremebundas. Pero yo de joven también fui fan de Yes, aunque no tanto como de otras bandas que me tocaban más la fibra.

      Y el "Starless...", claro, fue de lo mejorcito de su carrera, aunque ya iban de otro palo.

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  9. Es curioso, haber nacido en el 71 y lo poco que manejo esta década, en la anterior y posterior me muevo mejor, pero aún así, tengo las referencias mas o menos necesarias. Veamos, King Crimson la banda mutante, aún hoy siguen experimentando con diversas formaciones, crípticos experimentales, heavy's metaleros, elegantes y sofisticados como el jazz de vanguardia, impredecibles, una de las bandas más impresionantes en lo que se refiere a auto inventarse constantemente, pero no los veo muy acertados este año, me sigo quedando con "In the Court of the Crimson King".
    Ahora vamos con Yes y sus melotrones, verá Mr. Rick con Yes no puedo ser objetivo, aunque no me gusten particularmente ni los excesos psicodélicos, ni el tono vocal (algo pre-Queen tal vez?), debo decir que mi padre era un fanático de Rick Wakeman, y de pequeño escuché mucho sus discos por lo que tengo un aprecio especial a este sonido tan teatral, aunque siempre me parezcan demasiado largas las canciones). Estoy completamente de acuerdo con "Yours is no disgrace", es un temazo, pero tambien me gusta la etérea "I've seen all good people" o el magnífico cierre que es "Perpetual Change"
    Rock on!

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    1. Bueno, señor Sebas, cada uno tira por los géneros y las épocas que más le atraen. Aunque al final unas y otras se complementan bastante bien y forman un tejido temporal encantador, con sus altibajos.

      En cuanto a los Crimson, tengo que decir que precisamente esas últimas fases metaleras son las que menos me atraen a mí, que prefiero con mucha diferencia sus primeros discos. "Islands" tal vez no sea el mejor, pero sigue pareciéndome un buen disco. Y Yes, a ratos: esas dos canciones que usted cita,por ejemplo, siguen gustándome. El aspecto teatral del grupo y el señor Wakeman, no tanto.

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  10. Voy a salir en defensa de Yes por que veo que está saliendo bastante mal parado en general y por lo que leo en los comentarios.
    Yes fué para mi una banda de adoración en mi juventud, su música era algo sagrado, y no entendía como había gente a la que no le gustase. Todos sus álbums eran una delicia, especialmente: Close to the Edge, Relayer, Fragile... el triple en directo Yessongs, que tan mal sonido tenía. Incluso al calificado como soporífero, Tales of topographic oceans, le encontraba su gracia. Es cierto que con el paso de los años y a partir de los ochenta, dejaron de interesarme poco a poco, se volvieron dificiles de escuchar y sus temas me parecían larguísismos, pero eso no quita para que hoy en dia siga sintiendo admiración por ellos, especialmente por Jon Anderson que siempre me pareció un genio, y me sorprenda por lo que siguen haciendo en la actualidad.
    Respecto a los King Krimson, tengo que reconocer que tengo lagunas y hay algunos discos de ellos que no conozco, pero me encantan sobre todo y por poner un ejemplo el Three is a perfect pair, beat y Discipline. Los Krimson son una banda que he ido descubriendo a lo largo de los años y no se si terminaré por escuchar toda su discografía, no tengo prisa, sé que todo lo de ellos me va a sorprender

    Un saludote, Sr. Rick..

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    1. Bien, don Antoni, esta es la otra manera de verlo: así tenemos todas las opiniones cubiertas. Yo fui fan de los Yes, especialmente de sus tres o cuatro primeros discos, y me arrebataron en principio. Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, me comenzaron a cansar: ya no conseguí disfrutar del "Yessongs" ni el "Tales..." porque me sobrepasaban. El último disco que compré de ellos fue "Close to the edge", y ahí me paré. Creo que es un grupo al que le sientan mal los años, pero en todo caso todas las opiniones son igual de válidas.

      Prefiero infinitamente a los Crimson, que entre otras cosas me parecen mucho más variados y resistentes al tiempo. Pero... volvemos al desacuerdo: precisamente los discos que usted cita, de su segunda época, son los que menos me interesan. Yo me quedo en los Crimson hasta el 74, y el resto me aburre bastante.

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  11. Hace un montonazo de tiempo que no repaso esos discos. Creo que por ahí los tendré en versión mp3 (la física anda por otros lares). Pero sí tengo en la mente que el Islands era uno de mis preferidos cuando había que ir a elegir algo de King Crimson.

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    1. Bienvenida, itinerante Lady Dusch. Lamento que la versión física ande por otros lares, porque creo que al menos en el caso de King Crimson vale la pena tenerla a mano. No digo que toda su obra sea de primera necesidad, pero al menos el primero, este y "Starless and bible black" sí deberían estar en su casa. Luego ya el asunto de Yes puede tomarlo con más tranquilidad: como habrá comprobado por los comentarios, la opinión mayoritaria es que hay que ir con cuidado.

      Así que ya sabe: si recupera el "Islands", seguro que recordará enseguida el porqué de esa preferencia suya.

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