miércoles, 8 de enero de 2014

1971 (VIII)


Hoy nos visitan dos de esas bandas que hace tiempo bautizamos como “respetables segundonas” y a las que estamos siguiendo desde su aparición en 1969: Mott The Hoople y Humble Pie. Ya hemos dicho alguna vez que cuando los géneros clásicos completaron su función “educativa” y tras haber pasado el sarampión psicodélico, las actuales bandas grandes lo son por tener estilo propio y una elevada creatividad. Pero siempre habrá público dispuesto a seguir disfrutando de la tradición, y para eso está el muy popular blues de John Mayall y sus discípulos (Groundhogs, Chicken Shack, Savoy Brown, etc), o los grupos a medio camino entre el rock y la balada como Spooky Tooth y compañía. La vocación generalista de este local hace imposible destacar a todos los que lo merecen, y si en su momento elegí a estos dos nombres como representantes de esa segunda fila es porque consiguieron unas ventas aceptables, una ligera evolución a la que otros no llegaron y fueron posiblemente los más populares en directo, que suele ser el medio principal de vida para este tipo de grupos: ante la avalancha de discos que hay en la tienda, se prioriza lo innovador antes que lo ya conocido… salvo en el caso del heavy, el ritmo de moda entre las masas, un estilo machacón y repetitivo pero cuyos seguidores comprarán a ciegas todo lo que publiquen Black Sabbath y similares. Aunque a mí, con todos los respetos, me parecen muy aburridos. 

Mott The Hoople están en apuros: “Mad shadows”, su disco del 70, aun siendo aceptable ha hecho surgir la sospecha de que ya no volverán a alcanzar la altura de su magnífico debut. Y esta no es una cuestión de puestos en la engañosa lista de éxitos: si nos fijamos únicamente en ella, el primero (cuando eran desconocidos y casi sin promoción) no pasó en su momento del top 70 mientras que el segundo llegó al top 40; pero en poco tiempo los papeles se invirtieron, y ese debut siguió disfrutando de unas ventas regulares mientras que el segundo cayó en el olvido. En la primavera del 71 se publica “Wildlife”, que gracias a los fieles seguidores de sus actuaciones en directo consigue unas ventas similares al anterior, pero que en realidad solo empeora las cosas: es una colección de piezas decentes, agradables, pero sin substancia. Están compuestas por Ian Hunter y Mick Ralphs, y cada uno canta las suyas salvo “Lay down”, de Melanie, que Hunter versiona con pulcritud y nada más. Hay alguna destacable, como “Whisky woman”, de Ralphs, que abre el disco; se nota su querencia country, del mismo modo que la de Hunter por Dylan. Parece que buscan la complicidad con el mercado americano, pero a diferencia de otras bandas isleñas los Hoople no la han conseguido aún. Y el disco se cierra con una versión en directo del “Keep a’knockin” de Little Richard, supuestamente para demostrar lo bien que se defienden en el escenario… pero qué quieren: a mí me parece larga de más (diez minutos son muchos), y sin una estructura definida. 

Las críticas son oscuras, la situación interna del grupo no lo es menos e Island, decepcionada, les pide un nuevo disco para concluir su contrato. Ellos han ido juntando un grupo de canciones que pensaban autoproducirse y publicar cuanto antes para sacarse el compromiso de encima; pero al final será una vez más Guy Stevens, su productor y guía desde el principio, quien tenga que tirar del carro. En menos de dos semanas consigue una selección decente y un título: “Brain capers” (y no “AC/DC”, como ellos pretendían). Bueno, hay dos que recuperan el antiguo poderío del grupo: la rockera “Death may be your Santa Claus” (título sin sentido que Stevens le otorga para que, según él, “suene extravagante”), compuesta a medias entre Hunter y Allen, y “Sweet Angeline”, que de nuevo nos recuerda a Dylan con The Band. Es de Hunter, claro: la fijación de este hombre con el viejo Bob resulta casi enfermiza. Y también tiene un pase “The moon upstairs”, compuesta a medias entre Hunter y Ralphs. Pero la fijación de Hunter sigue con la versión de “Your own backyard”, que es de Dion pero recuerda… a Dylan. Y hay otra versión más, la inolvidable “Darkness, darkness” de los Youngbloods: prefiero la original mil veces. La portada parece de circunstancias, el disco llega a la calle en Noviembre y pasa completamente desapercibido; algunas giras se suspenden por falta de aforo, en los States la situación es la misma. Al parecer los Hoople están acabados, y ya corre el rumor de que pronto anunciarán su disolución. Pero la confirmación de ese rumor se le anuncia personalmente a un notorio fan del grupo, un fan llamado David Bowie... y hasta aquí puedo leer. El año que viene, ya veremos lo que pasa. 

Humble Pie también tienen problemas, pero distintos: son otra de esas bandas nacidas para el directo, y aunque no venden discos en grandes cantidades sus giras americanas les compensan de sobra. Todo iría perfectamente de no ser por ese resquemor que arrastra Peter Frampton desde que dieron el salto de la desaparecida Immediate a la pujante A&M, ya que su peso como compositor de piezas acústicas, suaves, intimistas, ha decaido mucho en favor del hard rock con tonos boogie que tanto gusta últimamente a Steve Marriott, el otrora príncipe mod. Pero de momento la situación se contiene y, tras pasar por los Olympic Studios, en la primavera del 71 publican “Rock on”, cuyo sonido general trata de evocar al directo, con los instrumentos y las voces “alejados”, dando un leve tono de eco. Marriott, consciente del resquemor de su amigo Frampton, procura agradarlo haciendo que el disco comience con una pieza suya: “Shine on”, una gran canción de tiempo medio con coros, muy de su estilo. “Sour grain”, la siguiente, está compuesta a medias entre ellos pero ya suena completamente a Marriott; y su última aportación personal, “The light”, parece un cruce entre ambas filosofías. Una de las clásicas del disco viene firmada por los cuatro miembros del grupo: “Stone cold fever”, que representa como ninguna la esencia actual de los Pie. Tenemos una gran variedad de estilos, que van desde una versión del “Rolling stone” de Muddy Waters, un poco larga, hasta “Song for Jenny” una nueva dedicatoria de Marriott a Jenny Rylance, su amada esposa, en plan balada (supongo que para compensar el tono épico de la fantástica “Tin soldier” que le dedicó en su época mod con los Small Faces. No te quejarás, ¿eh Jenny? Tienes donde elegir). En conjunto estamos ante un gran disco, de lo mejor de su carrera. 

Poco después comienzan una nueva gira americana en la que se incluye el Fillmore East de Nueva York, el histórico local que cierra sus puertas en junio de este año; un mes antes graban sus actuaciones allí para publicar un doble que saldrá en Noviembre: “Performance rockin’ the Fillmore”, destacado integrante de la élite de los directos rockeros, que por supuesto se ha convertido en el santo y seña de la banda; lo cual es lógico, ya que con el estilo de los Pie y su destreza instrumental bastó con que se limitasen a ser ellos mismos. El sonido es impecable y, a diferencia de la mayoría de los discos de esta clase, no hay aquí la típica reinterpretación de éxitos del grupo sino una especie de homenaje a algunos históricos del blues y el r’n’b: salvo su reciente “Stone cold fever”, el resto son versiones de piezas cuyos autores forman parte del aprendizaje de Marriott. Así, el disco comienza con un homenaje a la gran Ida Cox y su “Four day creep”; y luego vienen Willie Dixon, Doctor John, Muddy Waters, Ray Charles… la alegría de los fans llegó a extremos apocalípticos hace solo seis meses, cuando apareció en las tiendas la grabación completa de estas actuaciones en un cuádruple CD, así que ya saben. Es verdad que a veces este tipo de bandas se pasa con sus posturas autocompacientes (una cara entera -más de veinte minutos- para ”I walk on guilded splinters” me parece excesivo), pero también eso forma parte de la mística del rock. 

Por desgracia, poco después ocurre lo que ya nos estábamos temiendo: Peter Frampton se marcha para seguir una carrera en solitario (Marriott, que tiene una gran amistad con él, intenta retenerlo hasta el último momento, pero es evidente que sus estilos musicales son cada vez más distantes). Su querencia hacia el soft rock le compensará a partir de mediados de la década, cuando comiencen las radiofórmulas y el rock para adultos, pero sus primeros tiempos serán un tanto grises: no es hasta “Something’s happening”, su tercer disco, que comienza a ser realmente popular; una popularidad que llegará al delirio con “Frampton comes alive!”, su doble directo del 76, una verdadera plaga. En cuanto a los Pie, la excelente guitarra de Peter será sustituida por la de Dave Clempson, que tras hacerse conocido al frente de Bakerloo (un solo disco, magnífico pero minoritario) viene de participar en los últimos estertores de los alabados Colosseum. Técnicamente, ese cambio es impecable. Que haya suerte. 

Como ven, este año ha sido bastante convulso para nuestra pareja de corredores de fondo. Pero no se preocupen, ya verán cómo en el 72 están pletóricos. Dicen que los rockeros nunca mueren… ¿o era la mala hierba? 

18 comentarios:

  1. Hola Rick:
    Empezamos con fuerza este año, como no podía ser menos.
    De Mott the Hoople decir que siempre me han gustado, aunque lo que realmente me fascina es la música en solitario de Ian Hunter, creo que es delos músicos mas honestos que ha habido nunca, junto con Neil Young y Eric Burdon. Sigo todos sus discos en solitario hasta ahora y todos son magníficos.
    El Fillmore de los Humble Pie, siempre ha sido de mis lives favoritos. Marriot, tremendo, creo que todavía debería tener mas reconocimiento, creo que Frampton es sensiblemente inferior, pero la fama ya se sabe.
    Esto cada vez en vez del elegante "Bar de Rick" en Casablanca, parece el "Bar Manolo" de Villaconejos, donde después der comer nos juntamos los abueletes a echar la partida, con nuestros palillos entre los dientes y siempre dispuestos a contar batallitas, ahi va la mia.
    Mi cuñao, bastantes años mayor que yo tenía bastantes discos, la verdad bastante horteras, pero entre ellos estaba el Fillmore de los Humbles Pie. Treinta años después, ya formalizado, le pedí el disco que ya había perdido en mi azarosa vida, y me lo dió. Poco después murió, pero el disco se salvó de estar abandonado en una caja de cartón no se sabe donde.
    Bueno, un saludo y tomate algo y a los otros abuelos ponles lo que que quieran.
    Jose

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    1. Sí, la verdad es que por un capricho del calendario nos ha tocado empezar el año en plan rockero. Yo no soy muy fan de este tipo de grupos: me gustan canciones sueltas, pero los discos completos se me hacen un poco indigestos. En cuanto a Hunter, hay algunas obras suyas realmente buenas (por ejemplo, el "Welcome to the club", del 80, tal vez mi preferido), pero tampoco me vuelve loco: tenga en cuenta, don José, que yo soy más "isleño" que americano, y ese estilo me cansa un poco (como Young o Burdon, por cierto).

      En cuanto al directo de los Pie, efectivamente, es uno de los más populares en ese formato. Incluso en España se vendió bastante bien. Y me alegro por la herencia que le dejó su cuñado, a la que usted ha sabido sacar partido: eso de los discos olvidados en algún desván es muy triste.

      Hala, los invito a una ronda, para celebrar el principio de año. Pero no se me acostumbren, ¿eh?

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  2. Dos grupos que , teóricamente, no son de primera línea, pero con suficiente calidad para hacerse un hueco en ella. Coincido con Jose en lo de Ian Hunter. Y yo no diría que Frampton es inferior a Marriot, aunque a mi me interese más la carrera de Marriot también.

    No son dos grupos a los que haya seguido "a muerte", pero si que los he disfrutado en su momento.

    Mi copa la paga Jose esta vez (tomándole la palabra)

    Saludossssssssssssssss

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    1. El problema, creo yo, es que se desenvolvían mejor en directo que en estudio: su talla como músicos era muy alta, pero su creatividad no tanto. Yo tampoco haría comparaciones entre Frampton y Marriott, porque sus estilos son muy distintos. Ahí ya entra el gusto de cada uno, y la verdad es que ni el primero ni el segundo me arrebatan demasiado. De Marriott prefiero su época en los Small Faces (sin discusión, por supuesto), y de Frampton me gustan algunas canciones sueltas, pero por lo general me aburre.

      Y vaya pidiendo otra copa, que la primera es gratis.

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  3. O sea que podemos decur que Mott the Hople es uno de esos maravillosos grupos potenciales, fogueados a base de versiones de otros y que no fueron reconocidos hasta ser "tuneados " por una figura de prestigio.
    No sé en que medida Humple Pie, un grupo que siempre me ha sonado muy norteamericano, se subió a la onda potente marcados por las circunstancias o sea algo parecido a lo que le pasó a Mott con el glam. Respecto a los conflictos de liderazgo en el grupo la respuesta que se ha dado es la habitual en estos casos: Frampton es el malo porque vendió muchos discos cuando se empezó a poner laca en el pelo y encima el pobre de Marriot tuvo la jodida mala suerte de morir siendo demasiado joven y de forma trágica.
    Un abrazo

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    1. Pues sí, herr doktor: en este caso podríamos decir que se salvaron por la campana, y esa campana fue Bowie. Vuelvo a lo de antes: como músicos eran muy buenos, pero como compositores flojeaban.

      En cuanto a los Pie, que efectivamente suenan muy americanos, en realidad muestran la evolución personal de Marriott dentro de los estilos negros: desde el soul que admiraba en la época Small Faces hasta el r'n'b que lo tiene ocupado en esta época. Y no sé si es exactamente un asunto de liderazgo: la querencia de Frampton es muy distinta a la del resto del grupo, y probablemente lo suyo es, a la corta o a la larga, seguir una carrera en solitario, sin discutir con nadie. Otra cosa es la valoración de esa carrera, que ya digo, a mí me cansa un poco.

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  4. Es cierto, Mott the Hople, tenían un "algo", lo malo es que era muy poco, y costaba de ver, hasta su posterior "reinicio", su trabajo es irregular, comenzaron como una especie de progresión entre el beat de los años sesenta y el punk rock de los tardíos años setenta (algo básicos y sin ideas para el Rock and Roll, en mi opinión, y un Ian Hunter demasiado inspirado en Dylan), el futuro les depara algo "distinto", cuando lleguemos retomaré el tema (en mi opinión hicieron uno de los discos fundamentales e imprescindibles del pop-rock...
    En cuanto a Humble Pie, menudo supergrupo, lo cierto es que merecen mi atención, acabo de darme cuenta que los tenia algo olvidados, así que no opinaré (para no meter la pata) y me voy a buscar entre su discografía a ver que me ofrecen, estoy seguro que lo voy a disfrutar.
    Un saludo Rick!

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    1. Sí, tal vez sea más interesante su segunda época que la primera (salvando su primer disco, que es realmente bueno). Y esa obsesión de Hunter por Dylan puede ayudarles, en cierto modo, ya que la balada es una de sus armas fundamentales. Y sobre los Pie, que como compositores tenían más altura, le recomiendo sobre todo el "Rock on", que para mí es su mejor disco. Dejando aparte el directo, claro.

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  5. Vuelvo a andar en territorio incógnito para mí.Del disco de Mott The Hoople he escuchado tres temas y resultan apañaditos, sin más. De Humble Pie casi medio disco, con sentimientos encontrados. Este tipo de rock machote no me pone mucho, y menos enlatado. Otra cosa sería verlos en directo, y si como comenta se les daba bien, pues serían un puntazo. Pero escucharlos en la sala de tu casa resulta demasiado frío por un lado, y demasiado estridentes por el otro. Este género gana más en un garito o en una sala.

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    1. La idea general de "apañaditos" es bastante ajustada, señor Chafardero: su medio natural era el directo, mientras que sus discos, por lo general, no pasaban de aceptables. Es el caso típico en las bandas de rock tradicional, que no suelen tener una creatividad desbordante pero nos animan en los conciertos. .

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  6. Soy injustamente cruel con estos dos grupos: Eran estupendos segundones, estupendos artesanos (para mí, claro).

    De los dos, Humble Pie me hicieron disfrutar más. Heartbeat me trae muy buenos recuerdos. Y entre Marriot y Frampton, pese a inclinarme ligeramente por el primero -Tin soldier es excepcional- el segundo no era manco precisamente.

    Y yo prefiero el estudio.

    Salud.

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    1. Hombre, tanto como "injustamente cruel" no es: efectivamente, eran unos estupendos segundones. Y claro, como tanto usted como yo preferimos el estudio buscamos sonidos que nos sorprendan. Ese no era el caso de estas dos bandas, desde luego: sonaban pulcros, con una buena técnica, pero sus canciones eramn previsibles.

      Así que "Heartbeat", ¿eh? Nos vamos muy atrás, desde luego. Era una gran versión, aunque la original de Holly también es de esas canciones que no se olvidan nunca. Tal vez Marriott debería haber probado más ese palo, el de las versiones: ahí seguramente podría haber hecho grandes cosas. Porque desde luego su época en los Small Faces es imbatible, contra ese recuerdo no se puede luchar. .

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  7. Frampton... ese salió en los Simpson. Quiero escuchar bien los discos principales de Humble Pie, porque lo que he oído me gusta, aunque haya sido muy poco. Y está Steve Marriott, que era un crack, y con su forma de cantar le da ese toque distintivo. Ya he escuchado algunas canciones del disco, pero me lo bajaré.

    Qué curioso lo de ''AC/DC'', que iba a ser el nombre del disco del 71 de Mott the Hopple. Sobre la corriente eléctrica de algunos aparatos, ¿no? O vamos, las siglas que llevaban. Digo que es curioso porque los australianos, que fundarían su banda solo un par de años después, no sabían nada de esto, imagino. Si Mott the Hopple hubiesen llamado así al disco, no existirían los AC/DC. Serían los... por ejemplo ''Young brothers''. Por cierto, no conozco nada de Mott the Hopple, vaya... y con éstos no me he metido aún, aunque con lo que dice usted...

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  8. Pues no recuerdo al bello Peter en Springfield, yerno. Pero seguro que salió, porque en los States es un tipo muy popular. En cuanto a los Pie, le recomiendo antes que nada "Rock on": creo que es el más brillante de su carrera, y luego ya irá usted viendo. La voz de Marriott, en efecto, era notable (aunque a veces se desgañitaba un poco, todo hay que decirlo).

    Y sí, AC/DC son las iniciales de "alternating current/direct current". Aunque... ejem... también se usa (sobre todo en Australia) para definir coloquialmente a los bisexuales. Conste que esta circunstancia no tiene nada que ver con las intenciones de los hermanos Young: según ellos, vieron esa etiqueta en la parte de atrás de una radio. Era muy típico en los aparatos de entonces.

    Y en cuanto a los Hoople, insisto en las bondades de su primer disco: aunque el año que viene, bajo la advocación de San David Bowie, saltarán al estrellato, sigo pensando que, en conjunto, es el mejor.

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  9. Llego algo tarde, pero bueno.

    Tanto los Mott como los Pie son dos de mis grupos favoritos de esa época. Cierto que no innovaban absolutamente nada, pero ni falta que les hacía. En el rock la innovación es muchas veces sinónimo de aburrimiento, a mi entender. A mi Brain Capers si me parece un muy buen disco, quizás no a la altura de los dos primeros, pero con muy buenos momentos. Wildlife si que nunca me ha entrado, me parece un batiburrillo de un grupo que no tiene las ideas claras y que compositivamente no supuso mejora alguna respecto a lo ya mostrado anteriormente. Por otra parte, al contrario que a ud., tecnicamente nunca me parecieron nada del otro mundo, pero estaban sobrados de estilo y Dale "Buffin" Griffin era un batería muy muy entretenido de escuchar. Yo también creo que la obsesión de Hunter con Dylan se hace un tanto dificil de aguantar a veces, sobre todo teniendo en cuenta que a mi San Bob hace mucho tiempo que me ha aburrido y no creo que vuelva a apetecerme escucharlo en la vida.

    De los Pie me gustan mucho los 3 primeros discos en estudio con A&M, pero aborrezco el Fillmore, que para mi adolece de muchos de los defectos más típicos del rock dirigido a la, en afortunada expresión de los Aerosmith, blue army americana, es decir, los chavales de pelo largo y revestidos completamente con ropa vaquera que poblaron los conciertos durante la década de los setentas. Apuntar que según Frampton lo que hizo perderse a Marriott como compositor fue el intentar contentar siempre el "inagotable apetito por el boogie" en directo de la mencionada clientela de este y muchos otros grupos. Aún así mi disco favorito de Marriott siempre será Smokin' (si, lo pongo por encima de los discos de los Small Faces, con la duda del 1º para Immediate y omitiendo The Autumn Stone por ser un recopilatorio). A mi es que Frampton nunca me ha parecido un compositor muy allá, la verdad.

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  10. Aquí no hay tardanzas, don José; es más, me alegro de que aparezca un comentario de vez en cuando en los posts atrasados porque esa es buena señal: se supone que este tipo de entradas, por tratar de la época que tratan, son ya intemporales y por tanto ninguna está más "de moda" que otra.

    La verdad es que a mí me pasa al revés que a usted: ni los Hoople ni los Pie me son favoritos. Para mí son dos bandas ideales para tener un buen recopilatorio, pero el conjunto de su obra, disco a disco, se me hace un poco pesado. Precisamente sobre "Wildlife" tenemos esa misma opinión, por lo que veo, y yo también pienso que era mejor "Brain capers". En cuanto a la técnica, me parecen buenos músicos aunque un tanto restringidos por su estilo. Y sobre "San Bob" me parece que, en conjunto, coincidimos bastante: me carga mucho ese señor, aun admitiendo que tuvo épocas muy brillantes (sobre todo en el segundo quinquenio de los 60, cuando se pasó a la eléctrica).

    Y en cuanto al directo de los Pie, me pasa más o menos lo mismo que con casi todos los directos: no es lo mío. Es el típico disco que compré en su época, cuando la época y yo éramos de otro modo, pero que con el paso del tiempo ha estado criando polvo. Me limito, en ese caso como en otros, a reseñar su gran popularidad entre el público rockero, lo cual no implica que yo participe de tanta alegría. Ahora, en lo que lamento disentir es en el asunto Small Faces: yo soy, por centrarnos en algún estilo, un mod/poppie, y para mí esa época de Marriott fue la más brillante. Esa banda es para mí algo cósmico. Pero como siempre, cada uno tiene su opinión. Y Frampton tampoco es santo de mi devoción, ahí volvemos a coincidir.

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  11. Ojo, yo en la balanza global también prefiero a los Small Faces a los Humble Pie, que el pop 60s también es uno de mis estilos favoritos de toda la vida. Pero en mi opinión Smokin' es de todos los discos que he escuchado en los que participa Marriott el más regular, el más adecuado para escuchar de principio a fin sin saltarse tema alguno. Y además colaborabora otro de mis Estebanes favoritos, Stills. Pero por lo que llevo buceado por aquí, me parece que el rock californiano setentero tampoco es muy del gusto del señor :D

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  12. Ah, bien. Es que hombre, independientemente de la mayor o menor afinidad hacia el rock o el pop, Los Small Faces son palabras mayores. Y de los Pie estoy de acuerdo en que "Smokin", junto a "Rock on" son de lo mejor que hicieron; podríamos añadir el "Eat it", donde viene "Get down to it", mi canción preferida del grupo, aunque mucho más soul que boogie.

    En cuanto al rock californiano -la música yanki en general- tengo que matizar eso. Ya lo expliqué alguna vez, pero conviene repetirlo de vez en cuando:

    Mis querencias son mucho más británicas que yankis: cada uno es como es, y yo soy así. Lo cual no obsta para que, por ejemplo, Stills me guste mucho, tanto en su época con Buffalo Springfield como junto a Crosby, Nash y luego Young; como por supuesto me gustan los Byrds, ya que hablamos de Crosby, aunque más en su primera época que luego, cuando se pasaron definitivamente al country rock, un género que me aburre un poco.

    Pero la cuestión es que cuando me puse con los rollos estos, decidí que lo más lógico era acotar el terreno: no se puede estar a todo, y si se quiere hacer un relato más o menos serio hay que delimitarlo, porque de lo contrario nunca saldríamos de una época determinada y yo quiero abarcar otras. Por tanto, decidí centrarme en la Isla. De todos modos, tiene usted un serial sobre el garaje USA y luego, en plan genérico, breves reseñas sobre los grupos más importantes de aquel país en el apartado "USA 60's": más no puedo hacer. Quien sea que sienta más devoción por los USA que por la Isla, debería montar un chiringuito como el mío y ponerse a ello: seré fiel seguidor suyo, puede estar seguro.

    De todos modos, y como tampoco se puede dejar de lado ese inmenso país, tengo previsto hacer otro apartado sobre la música allí entre 1970-75 y por supuesto sobre el renacimiento del garaje (ya sabe, el punk y la nueva ola) entre 1975 y 80. Pero aún falta para eso. Ya digo, no se puede estar a todo.

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