jueves, 5 de junio de 2014

1972 (II)



Una de las costumbres inveteradas de este tugurio es el respeto a la veteranía, que aquí ostentan los Stones, Who y Kinks. Sin embargo, este año Townshend y sus amigos están muy ocupados trabajando en una nueva ópera rock; prometen tenerla rematada para el año que viene, pero de momento hemos de contentarnos con dos singles de lo más lujoso: “Join together” y su cara B, una versión en directo -o sea, tremebunda- del “Baby don’t you do it”, hacen una pareja encantadora, seguida por la magnífica “Relay” y ese “Waspman” casi de dibujos animados que por supuesto solo podía ocurrírsele a Keith Moon (las dos caras A son regrabaciones de piezas que iban a formar parte del fallido proyecto Lifehouse). En cuanto a Stones y Kinks, ambos publican sendos discos dobles… como pronto harán los Who, por segunda vez. Está visto que el doble es un signo de distinción. 

El de los Stones se titula “Exile on Main Street”. Según el canon parece que estamos ante su mejor obra, aunque esa consideración es muy posterior al momento en el que fue publicado: por entonces ni sus seguidores ni los críticos lo tuvieron tan claro. Imagino que con el paso del tiempo se ha valorado más su “amplitud temática” que su brillantez, ya que es un abundante compendio de todos los géneros que interesan a esta banda. Y si esos géneros son el rhythm and blues, el blues y el rock and roll, que como consecuencia engloban también al góspel y al country, es decir, el meollo de la música racial americana en sus dos vertientes blanca y negra, es evidente que estamos ante la apoteosis de los Stones como grupo yanki. Lo cual no es malo ni bueno: simplemente, cuestión de gustos. En todo caso, a los que no somos muy fans nos gusta más “Sticky fingers” tal vez porque lo bueno, si breve, dos veces bueno. 

La banda, huyendo del fisco británico, se reúne junto a familiares y amigos en el caserón que el otro Keith se ha comprado en la Costa Azul, y con el estudio móvil a mano se ponen a grabar algunas piezas que ya tenían diseñadas de tiempo antes junto a otras que van creando sobre la marcha pero que respetan un espíritu de unidad. El trabajo se desarrolla a rachas, de manera irregular, ya que la excesiva afición del propio Richards a la heroína, acompañado entusiásticamente por Gram Parsons, entorpece el proceso. Al final tienen que pedirle a Parsons que se vaya (como ya habían hecho los Burritos tiempo antes: este chico tenía mucho vicio) y la cosa se va serenando un poco, aunque también los demás miembros del grupo muestran una cierta tendencia a extraviarse de vez en cuando. Finalmente el disco llega a las tiendas a mediados de este año y, como era de esperar, alcanza el número uno de las listas en un soplo. Hay unas cuantas clásicas, de las que mi preferida es “Tumbling dice” tal vez porque fue la que más se oyó gracias a ser publicada en single. De todos modos el tono general es muy similar, un tanto monótono, aun aceptando que hay grandes canciones: Jagger reconoció (tiempo después, claro) que no era su disco preferido, que ya estaba un poco cansado de tanto rock and roll y tanto revival clásico. No sé. Sigo echando de menos pildorazos del tipo “Brown sugar”, aunque algunas piezas como “Rocks off” intentan llegar a su altura… sin conseguirlo, creo yo. 

El doble de los Kinks se titula “Everybody’s in showbiz – everybody’s a star” y es un disco en estudio más otro en directo; en mayor o menor medida, ambos son consecuencia de la gira americana que comenzaron a finales del año anterior y que se centró en la promoción de “Muswell Hillbilies”, su último disco en aquel momento. Ray Davies tiene la idea de filmar “todo lo que pase”, como él dijo, con el objetivo de hacer una película sobre esa gira y, como abstracción, sobre la vida de una banda en la carretera, pero su sello le convence de que sería muy caro y daría pérdidas. Lo que queda finalmente es un disco en estudio cuyas letras son en su mayoría referencia directa a la vida de un músico, por supuesto tan previsible y rutinaria como otra cualquiera: mister Davies, siempre tan atento a las tribulaciones juveniles, sociales y políticas, decide en este disco “hacerse un homenaje”, por así decirlo, a sí mismo, a la gente del gremio, y “Here comes yet another day”, la canción que lo abre, es un buen ejemplo con ese contraste entre la letra desencantada y el ritmo casi de verbena. El directo representa el trabajo diario de esos sufridos músicos y recoge una actuación del grupo en el Carnegie Hall de Nueva York, local de majestuoso sonido: entre la troupe de músicos que acompañan a los Kinks y esa calidad de grabación, el resultado es magnífico.

La canción estrella del disco en estudio es “Celluloid heroes” (que iba a ser también el título de la película), una de esas perlas clásicas de la banda, todo nostalgia tanto en la construcción musical de balada como en la letra. En general lo que tenemos es de nuevo un conjunto de piezas que va desde esas mismas baladas hasta algunas aproximaciones al country pasando por el sonido victoriano y de opereta tan del gusto actual de Davies. Y el resultado es un poco monótono: las excelentes letras a las que nos tiene acostumbrados no son suficientes para ocultar una cierta carencia en el tono musical. Sigo pensando que los Kinks, un grupo glorioso en el mercado del single, sufre con bastante frecuencia en las distancias largas. Con esto no quiero quitarles el mérito que tienen -por otra parte son una de mis bandas preferidas-, pero creo que deberían haber dosificado mejor su producción de Lps. En todo caso, esta época lánguida será seguida de una especie de renacimiento muy pronto. Y el directo, ya digo, tiene un sonido magnífico; por otra parte es de agradecer que no hayan ido a lo fácil, en plan grandes éxitos, sino que -salvo un pequeño amago instrumental de Lola- prefiriesen un repertorio menos trillado en el cual destacan unas cuantas canciones de su disco anterior y algunas versiones inesperadas como ese pequeño flash de la intemporal “Banana boat”. En conjunto no es un mal disco, aunque vuelvo a lo de antes: Kinks no me parecen un grupo para publicar uno por año. Pero ahí está el negocio, y casi todos hacen lo mismo. 




19 comentarios:

  1. Coincido contigo en casi todo lo que has dicho del “Exile on Main Street”. A mi me gusta mucho ese disco, pero no es de mis preferidos del grupo (como tú dices, cuestión de gustos) Fíjate, uno de los temas que más me "ponen" no es del tándem habitual, si no de M. Taylor: "Ventilator blues"Este disco lo puse bastante en su momento, incluso me volví a comprar el doble L.P., gastado de tanto usarlo, como el amor. Y luego el CD.

    Con los Kinks me pasa otro tanto. En realidad es mi grupo "preferido",al que le tengo más cariño, aunque en el "ranking" de "mejores grupos" pongo por delante a Beatles y después... depende del día: R. Stones, Kinks, Who... Y tengo que añadir (para presumir un poco... de viejo jejeje) que ese año 72, pude asistir al Bickershaw Festival en Inglaterra, un festival que duró tres días y donde actuaron The Kinks (magníficos de forma y de guasa, sobre todo Ray; con sección de viento, como corresponde a esa época) Grateful Dead (el mejor directo que he visto en mi vida) Incredible String Band, Contry Joe, Captain Beefheart, Donovan...

    Pues eso, que aunque estos dos discos me gustan, soy de los que prefieren las épocas anteriores, quizá por haber "despertado" a la música en el 64...65...66... despertando del todo en el 68, y eso marca. Los que despertaron algo más tarde (y que tienen la ventaja de ser un poco más jóvenes jejeje) les pasará lo mismo, digo yo, preferirán la música de su despertar.

    Seguimos siguiéndote y tomando nota, Rick. Siempre se aprende algo aquí. En algunas ocasiones, incluso mucho.

    Saludosssssssssssssss

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    1. Coño, ver a los Dead en el 73, aunque encuadrados en un festival, teniendo en cuenta lo mucho que varian sus directos asegún la época es tener mucha suerte. Captain Beefheart en ese año si que me despierta ya algunas dudas ¿algún recuerdo sobre ese concierto?

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    2. Muy buenas, mister Babelain. Por lo que sé, hay opiniones para todos los gustos sobre el “Exile…”. Incluso entre los fans de los Stones hay quien prefiere su época sesentera, y en ese caso coincidirían con los que preferimos aquel cruce de r&b con la influencia pop de la Isla: es la fase que más nos gusta de ellos. Pero luego hay otros, radicalmente pro-yankis, que prefieren la época “pantanosa” de este disco, por ejemplo. Bien, cada uno tendrá su gusto.

      En cuanto a los Kinks, que es también uno de mis grandes, la verdad es que no es este su mejor momento: aquí sí que probablemente estaríamos todos de acuerdo en que los 60 fueron su época de oro, aun reconociendo que tienen algunos discos en los 70 realmente valiosos. En cuanto a su asistencia al Bickershaw Festival en Inglaterra, nos pone usted los dientes largos: yo aún andaba por los quince años y ni de coña podría imaginarme algo así. Aún tuve que esperar un poco para visitar la Isla, pero en fin: como usted dice, ahora soy un poco joven. Lo cual no implica que la música que a mí me gusta coincida del todo con mi adolescencia: mi rango va preferentemente entre mediados de los 50 (el nacimiento del rock and roll) y los 90 (cuando se retiran los Pixies). Y entre los jóvenes de hoy día, habrá de todo.

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  2. Los años 70 son años espléndidos a nivel musical, sobre todo en la madurez, mientras que los 60 dejan paso a una creatividad nunca antes vista en cualquier manifestación artística. También marca la decadencia en las ideas de los grupos y artistas ya que muchos empiezan su declive. Aún así hay grupos que sus obras son verdaderamente imponentes, caso de Led Zeppelin, Bob Dylan o The Band. Los Stones todavía tendrán unos años buenos, y que te voy a decir de esa obra maestra que es "Exile...", gana con el tiempo a la de los Kinks, que para mi gusto dejan de crear grandes discos desde el Muswell Hillbilies. Pero ahí están y pasa el tiempo y siguen llenando a generaciones y generaciones del mejor rock de la historia. Dos discos incuestionables amigo, saludos.

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    1. Más o menos eso es lo mismo que yo pienso sobre la diferencia entre los años 60 (creatividad) y los 70 (madurez), don AntonioR. En cuanto a la decadencia de mediados de esta década, es lógica para esa generación: ya venía otra detrás, con un estilo distinto y tan válido como el de sus predecesores.

      Pienso que los Kinks aún nos van a dar algunas alegrías, aun aceptando como dije antes que su época dorada son los 60: probablemente fueron uno de los pocos grupos de esa década que se adaptaron bastante bien a la nueva ola de finales de los 70.

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  3. Dos álbums extraordinarios, sin duda. El de los Stones lo presté y lo perdí (como muchos otros). Fue durante aquellos años en los que uno tenía demasiados "amigos". Desde entonces lo tengo olvidado y esta es una buena oportunidad para repasarlo.
    Los Kinks también son para mi un grupo muy especial, pero me gusta más su primera etapa. Es una pena que aquel proyecto de pelicula no llegara a realizarse, pero en fin, asi son las cosas, hoy en dia sería un gran documento.

    Espero impaciente los siguientes álbums.

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    1. Es lo malo de tener amigos, don Antoni: aún encima tienen los mismos gustos. Ese disco de los Stones, junto a otros cuantos, es de posesión obligadas; luego se oirá más o menos, pero hay que tenerlo. En cambio el de los Kinks no es tan obligatorio como muchas obras suyas de los años 60. Y lamento decir esto, ya que les tengo mucho cariño, pero es lo que hay. De todos modos insisto en que aún les quedan algunos discos realmente magníficos.

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  4. Hola Rick:
    Lo primero, te ingreso unos euros en tu cuentas para que pongas música en la sinfonola, lo dejo a tu gusto, pues desde que Sam abandonó el bar, esto está demasiado tranquilo.
    Buena la intro "The Who", supongo que teniendo en la cabeza "Quadrophenia" es dificil centrarse en otra cosa, pero el "“Join together” ameniza la espera, ¡temazo!.
    De los Rollings, me han gustado siempre, sin matarme eso sí, pero considero que siempre han estado en un universo musical paralelo, y nunca se les ha podido comparar con nadie, Este disco, cuando salió fué sin duda mi preferiido y creo debe serlo, a mi me pasa como a Antoni, debía estar en su estantería pero no está, y eso que yo era de los rancios que no prestaba discos.
    El de los Kinks me lo escuché otra vez anoche en la cama, yo soy de los defensores de la época post 60 suya, creo tienen buenos discos y se adaptaron a la época. Creo que este es simplemente un buen disco, aunque aparte del "respeto a la veteranía" que dices tu en este año hay muchísimos discos mejores, Como curiosidad en esta escucha he encontrado parecidos con Mott the Hoople e Ian Hunter, que por cierto ya merecería un reconocimiento por su impecable trayectoria en solitario, pero supongo habrá que esperar hasta el 75..
    Saludote
    Jose

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    1. Hola, don José. Gracias por su desinteresada colaboración económica, pero en estas series anuales no suelo poner música porque los discos que trato son tan clásicos que o bien ya los tiene todo el mundo o son muy fáciles de pillar. En cuanto a los Who…. ay, cómo los quiero….

      Sobre el “Exile…” ya digo, hay opiniones. De esta época algunos preferimos el “Sticky fingers”, pero como dije en la entrada tal vez porque es un sencillo. Tal vez el doble a algunos nos parezca excesivo, no sé. Y los Kinks, bueno, aún tendrán tiempos mejores. Aunque para este año sí, tal vez el nuevo de Mott the Hoople sea una buena alternativa.

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  5. Exile es muy grande porque los temas son muy buenos. No hay más. A ver si ahora va a resultar que Torn & Frayed, Shine a Light o Loving Cup son canciones hechas a boleo. Un poco de seriedad, señores. Si a eso le añades la musicalidad que aportaron los diferentes colaboradores en el disco tenemos delante al disco de los Stones más inagotable de todos. ¿Qué eso no les resulta suficiente? Lo siento por ustedes, que son quien se lo pierden. La opinión de Jagger no cuenta; es el único disco en que perdió completamente el control de la grabación y siendo su carácter el que es lo raro sería que tuviese una buena opinión del disco.

    Si coincido en que el disco de los Kinks es flojete.

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    1. “Exile es muy grande porque los temas son muy buenos. No hay más”. Vale. Y nadie ha dicho que esas canciones que usted cita u otras cualquiera hayan sido compuestas a boleo. Nadie ha dicho una sola palabra sobre que los Stones sean malos, buenos o regulares. No sé qué tiene que ver lo que yo he dicho con la seriedad o la ausencia de ella. ¿Es un disco inagotable? Para sus fans, seguro que sí.

      Pero los que no somos fans volvemos a lo de siempre. Y lo de siempre, señor Fernández, es que los gustos, al menos de momento, son libres, y que para nosotros los Stones no son la medida de todas las cosas. Qué le vamos a hacer. Efectivamente, nosotros nos lo perdemos, como otros seguramente se perderán otras cosas (aunque la mayoría de los aquí presentes tenemos ese disco en casa, junto con otros muchos que se reseñan en este local). Pero no se preocupe usted: sabremos llevar nuestra tara con dignidad.

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  6. Contesto por alusiones: el festival fue en el 72. Y ¿recuerdos? muchos, algunos un pelín difuminados. Hay que tener en cuenta la edad, la época, el lugar, las circunstancias, es decir, que la hierba corría en todas direcciones, de todas las clases. Te pasaban canutos por todos los lados. Los tripis eran de gran calidad. Se vendían en tiendas de campaña. Incluso había información (periódico del festival) que advertía de alguna "marca" que no estaba en buenas condiciones. y claro, whisky, mucho whisky. Tres días así, aunque sea uno muy jovencito, te "descoloca" un pelín. Pero bien, vamos. Uno se lo pasó genial. Como para escribir un librito con las anécdotas. Lo que mejor recuerdo, aparte de la fantástica actuación de The Kinks, con un Ray Davies cachondísimo cantando Lola y el público descojonándose; aparte de eso, decía, recuerdo estar viendo a los Dead en el escenario,"tejiendo" poco a poco una red musical que nos iba atrapando a todos y transportándonos a su mundo, mientras en una gran pantalla podíamos ver el mástil de la guitarra de Jerry García, haciendo magia con sus dedos regordetes. No sigo, que si no no paro.

    Saludossssssssssssss

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    1. Lo dicho, mister Babelain: los dientes largos.

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  7. Muchos se plantean si fue primero el huevo o la gallina y yo en el mundo del rock me planteo que quedará al final, cuando todo haya pasado; los discos o la personalidad de los grupos.
    A ver si me explico, creo que hay grupos definidos por su discografía, sus huevos por llamarlo así, frente a otros cuya personalidad se impone sobre su obra discográfica. Creo que los Rolling Stones están por encima de sus discos y también Los Kinks y si no le ocurre a Los Who es por su loable empeño en ofrecer obras conceptuales. Nadie duda de que Afttermath, Their Satanic Majesties, Let it Bleed, Sticky Fingers o este Exile on Main St. marcan la personalidad del grupo pero es indudable que lo marcan mucho más sus canciones, sus conciertos, sus personalidades y sus múltiples historias durante 50 años. Un LP de los Rolling Stones es solo un segmento de la enorme multiplicidad del grupo. Exile on Main St. es un buen disco, muy buen grabado y con una producción magnífica y creo que Gram Parsons además de sus chutes de caballo tuvo mucho que decir al respecto.
    La conceptualidad de los KInks es consustancial al propio grupo y menos a sus discos incluso en éste donde como tú dices siguen predominando las canciones sobre el conjunto global. Pero es que desde mi punto de vista hay muy buenas canciones: Lola, por supuesto, pero también joyas como Holiday, You Don't Know My Name o Look A Little On The Sunny Side. Ese estilo de orquesta de Nueva Orleans decadente es impagable.

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  8. Imagino, herr doktor, que en lo referente a las grandes bandas quedará un conglomerado: su obra y sus rasgos sociológicos, por decirlo así. No es posible describir a Beatles, Stones y otros cuantos únicamente por los discos, ya que sus vivencias y sus circunstancias personales se retroalimentan junto a su música. Y esto vale para otros cuantos grupos históricos.

    Luego, aparte de esos grupos punteros, quedarán algunas bandas de segunda línea donde se recordará posiblemente a su líder y sus dos o tres mejores discos. Y por último, algunos discos sueltos de grupos menores. Ya sabe, ese disco milagroso en el que lo único que importa ya es su contenido y nadie recordará poco más.

    Imagino, en conjunto, que la cosa será muy parecida a cualquier otro arte: esta escala suele ser siempre la misma.

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  9. Aun reconociendo que son tres grandes grupos, ninguno de estos discos me entusiasma. Claro que les exijo, sobre todo a los Kinks y a los Who, que estén siempre geniales a mi gusto; y eso no es justo. Los Rolling son un gran grupo, pero, no son lo mío.

    Salud.

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    1. Tranquilo, señor Pez: a los Who no tendrá que pedirles nada hasta el año quie viene. Y entonces seguro que habrá de quedar usted satisfecho. En cuanto a Stones y Kinks, el doble de los primeros es de los que hay que tener aunque no se sea muy aficionado; el de los Kinks en cambio -y esto se lo dice un aficionado a los Kinks- no es de los imprescindibles, qué quiere que le diga.

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  10. Esta semana he andado mal de tiempo para escuchar los discos que nos propone. Tirando de memoria, el de los Stones para mí era de los que sin ser malo iniciaba su lento declive. Hace años que no lo escucho, no sé cómo habrá envejecido. De el de los Kinks no tengo más referencias que las que usted me da, pero son de los que se merecen que saque un rato para escucharlos.

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    1. El de los Stones es un clásico, señor Chafardero. Luego ya los Kinks, aun con el cariño que les podamos tener, este año no se lucen especialmente. Así que usted verá. Recomiendo el de los Stones, en cualquier caso.

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