jueves, 15 de enero de 2015

España: ascensión y caída (IX)



Comenzar un nuevo año con la presencia de un conjunto tan aguerrido como los Salvajes es muy saludable, creo yo: entre los nombres más populares de Barcelona en los años 60, su carrera fue relativamente corta si la comparamos con Gatos Negros, Sírex, Mustang y no digamos ya Lone Star, pero hoy en día son los más respetados junto al grupo de Pedro Gené. Aunque la mayor parte de su repertorio son versiones, casi siempre están bien elegidas y con frecuencia a la altura de la original e incluso superándola -lo cual, de un modo u otro, implica también originalidad. Sus piezas propias suelen ser muy buenas, y ese punto de arrogancia callejera que lucen Gaby Alegret y sus colegas les da un cierto encanto y los aproxima a un público que ya comienza a admirar la mala leche de algunas bandas isleñas de cuyas gamberradas vamos viendo algunos ejemplos en la prensa musical de por entonces. 

Antes de nada, recuerden aquel párrafo que comenzaba con “Antes de nada…” en el post relativo a la primera época de estos muchachos: los Mustang intentaron parecer los Beatles españoles, pero los Salvajes NO eran los Stones. Esa leyenda es obra de EMI, y por desgracia mucha gente quiso creérsela sin darse cuenta de que las influencias de este conjunto son mucho más amplias: el estilo americano de Jagger y sus socios no es tan frecuente en los Salvajes, mucho más cercanos al sonido beat o mod. Aquí entre nosotros, sin que nadie se entere, me atrevo a decir que los Salvajes eran nuestros Who, pero en cualquier caso ese tipo de comparaciones no beneficia a nadie. Y dicho esto, llegamos a 1966 viendo a nuestros amigos instalados cómodamente en el top 10 de las listas gracias a su tercer EP, cuya inclusión del “Satisfaction” hace que EMI se gaste sus buenos cuartos en promocionarlos pensando que ya tiene a los Stones españoles (es la versión más calcada que harán de ellos, casi una cover, al estilo de los Mustang); y a partir de ahora les permitirá grabar algunas piezas propias, contando con que seguirán ese camino. 

Pero no. El año más brillante en la carrera de los Salvajes se inaugura con un EP cuya primera pieza es instrumental, de cosecha propia y que abrirá sus actuaciones a partir de entonces: “Al Capone”, que comienza con el inconfundible sonido de las lúgubres Thompson y luego una escala guitarrera de escuela mod que da pie a la presentación del título seguido por el nombre del grupo. Tras un dibujo de órgano que va cerrando la melodía, yo al menos creo hallarme ante uno de los mejores momentos del pop nacional, a la altura del isleño (ya me gustaría saber qué hubiera sido de esa pieza si la lanzasen los Who, que claramente son su principal referencia). Y aunque las otras tres son versiones, los Salvajes demuestran ser en estos momentos los mejores de España en esa disciplina: el “Paff… bum” de Lucio Dalla no es nada al lado de la interpretación que hacen ellos -de nuevo al estilo Who, por cierto; “A la buena de Dios”, que comenzó su andadura con Antonio Machín, es otra pieza Who como la copa de un pino, y “You were on my mind” no tiene nada que envidiar al estilo de ninguno de los guiris que la ha cantado. Por tanto estamos ante una verdadera “delicatesen” de cuatro canciones, y dos al menos han de quedar aquí: 




Como dije antes, 1966 es su mejor año. Y con diferencia: tras la maravilla anterior llega otra que no tiene nada que envidiarle y que aún encima contenta a EMI con una nueva versión de los Stones. Esta vez se trata de la Decimonovena crisis nerviosa, que ellos titulan “La neurastenia” y que supera de largo las ventas en España de sus autores. Algunos grupos han demostrado que no es difícil superar a Jagger y Richards con sus propias piezas, pero lo de los Salvajes tiene más mérito porque a fin de cuentas son unos humildes españolitos; que también atacan el “Keep on running” de los Spencer Davis Group con todo éxito, y no digamos la blandita canción de las botas de Nancy Sinatra. La guinda es, lógicamente, su segunda canción propia: “Soy así”, que ha quedado como la más definitoria de este conjunto y cuya letra es una especie de versión suave, adaptada a las estrecheces nacionales, de una “My generation” (aunque en lo musical hay resabios de los Stones). Poco después llega un nuevo Ep: su versión del “Paint it black” no supera a la que han hecho los Animals, pero de nuevo tenemos también a Spencer Davis Group con su “Somebody help me”. Su tercera versión corresponde a uno de los grupos de moda: los Troggs, con la inevitable “With a girl like you”, y la pieza propia es un nuevo alegato, “Es la edad”, donde una vez más Gaby y sus secuaces demuestran su admiración por la actitud reivindicativa de sus amados Who. 




La llegada de 1967 es también la llegada de la psicodelia; eso descoloca a muchos grupos que se defienden bien en el beat o el garaje pero que no tienen mentalidad “lisérgica”, y por desgracia ese es el caso de los Salvajes: siempre a la última, siempre siguiendo el rastro de las novedades isleñas, cambian de aspecto, se visten de colorines, se agencian un sitar y adoptan un estilo cercano al pop psych que no les hace ningún favor, creo yo. Sus discos comienzan a flojear, tanto en la elección de versiones como en las piezas propias; pierden el favor de sus antiguos seguidores, que no son reemplazados por otros nuevos, y EMI comienza a impacientarse: tras dos nuevos EPs que caen estrepitosamente en las listas, los obliga a versionar piezas de Bee Gees -la banda de moda-, alguna otra de los Stones y éxitos foráneos de categoría indiscriminada como “Baby come back” o “Judy con disfraz”, tratando de volverlos al redil donde se hallan desde siempre los Mustang, la marca estrella del sello. Pero esa táctica acaba con ellos, y en 1969 presentan un último single que podemos olvidar con toda tranquilidad. Quedan por medio algunas canciones propias realmente curiosas, como las dos que les dejo aquí: no es que sean joyas, pero por momentos lucen unos desarrollos bastante decentes. 




Y esta es la historia de un grupo cuya época dorada no pasó de un trienio (1965/67) pero cuya leyenda, tanto por actitud como por sus directos, los ha agigantado hasta el punto de convertirlos en un mito del pop nacional: son nuestros Who de andar por casa, y eso es decir mucho.



10 comentarios:

  1. Es cierto que las comparaciones son odiosas, yo siempre procuro evitarlas pero a veces son evidentes como en el caso de Los Salvajes. De todas formas aqui queda bien claro a quien se parecen.
    Me ha sorprendido mucho conocer la historia de este grupo cuyas versiones son excelentes, sin duda. Tambien me he llevado una sorpresa al saber que "La Neurastenia" es de ellos, pues es un tema que recuerdo desde niño con agrado.
    Buscando en youtube, he encontrado auténticas joyas de Los Salvajes y he disfrutado de lo lindo.

    Estupendo post, amigo Rick.

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    1. Nunca es bueno recurrir a las comparaciones; pero menos aún en casos como este, cuando hay una evidente diferencia de categoría entre los foráneos y los nacionales. Por eso, y aun citando de pasada a los Who, creo que hasta yo debería haberme callado: cada grupo es cada grupo, y ya está.

      En cuanto a la versión de "La neurastenia", creo que no tiene nada que envidiar a los Strones, pero tampoco me haga mucho caso: le tengo manía a los Stones. Soy demasiado subjetivo a veces. O casi siempre.

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  2. Empezamos fuerte el año:
    Creo que Salvajes es uno de los conjuntos mas respetados y merecidamente, pues tienen un buen montón de buenas canciones y un sonido aguerrido.
    Me gusta sobre todo las canciones casi filosóficas, que son como una declaración de principio, por ejemplo, "soy así" y "es la edad".
    Vamos, que Los Salvajes están en el olimpo de los yeyeses españoles.
    Saludo y que no baje el nivel
    Jose

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    1. Pues sí señor, empezamos a cañón, como debe ser. Los Salvajes son un grupo muy decente, de esos que te reconcilian un poco con el país. Y es cierto que esas canciones de tipo "filosófico" tal vez suenen un poco infantiles hoy en día, pero en su momento tuvieron mucho tirón. Así que bien.
      Lo del nivel... no sé qué decir: ahora tocan los Sirex y los Mustang. Pero después vienen cosas mejores....

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  3. También a mi me parecen de lo mejor de aquella época. Y si que hacían versiones muy apetecibles, pero sus originales son buenísimas. Yo los disfruté a tope en su tiempo y cuando vuelvo a oírlos ahora, me da un subidón... Soy así... Es la edad... y

    Una ovejita,
    Dos ovejitas,
    Tres ovejitas,
    Cuatro ovejitas.
    Ya estás dormido,
    No ronques, por favor.
    Se marchan Los Salvajes
    Hasta la próxima canción.

    Si se puede dormir...

    Saludossssssssssss

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    1. Ahí, ahí. La de "Las ovejitas" puede parecer una tontería, pero musicalmente está muy bien hecha. De todos modos, las letras de los Salvajes, sin ser para premio Nobel, también tenían su gracia.

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  4. Comparar a ese coñazo de los Mustang con este grupo es casi insultante y lo digo desde la perspectiva de que no soy enamorado del rock que se hacía en Cataluña en aquellos años. Los Salvajes son frescos y divertidos, están bien y no me preocupa mayormente si se parecen o no a tus odiados Stones o a tus admirados Who, (se te notan tus manías :) Por cierto yo siempre he visto muchas concomitancias entre el estilo del cantante en su canción emblemática, Soy así, y el que luego "heredarían" los Burning aunque éstos habían pasado por el tamiz del glam.
    Saludos

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    1. Sí, la verdad es que los Salvajes estaban bastante por encima de los Mustang (no sufra mucho, herr doktor: son los que vienen ahora). Y a mí me pasa lo que a usted, que prefiero a los de Madrid: somos unos asquerosos centralistas. Pero el parecido, mayor o menor, denota un estilo determinado, y por eso me alegro de que se parezcan más a los Who que a los Stones. A quienes sí se parecen más los Burning, de todos modos: ese toque glam del que usted habla viene traído más bien de las actitudes equívocas de Jagger que de los grupos glam de principios de la década de los 70, creo yo.

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  5. Pues yo los conozco poco más que de nombre, había oido la de Es la edad, no las demás. Son realmente potentes para la época. Como siempre, lamentable la política de las disqueras de la época, obligando a meter algún tema original de tapadillo y poco más. Se merecen estar donde están ahora.

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    1. Eran potentes y marchosos, mister Chafardero. No sé ahora mismo qué proyección tendrán en los aficionados actuales, pero en su época fueron el puente entre el mundo de los grupos más populares y el de los garajeros. Y en cuanto a los sellos.... todo lo malo que se pueda decir sobre ellos es poco, puede usted creerme.

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