martes, 3 de febrero de 2015

España: ascensión y caída (XII)



Los Bravos. Palabras mayores, también. Se trata de un producto diseñado al milímetro casi desde el momento de su fundación, siguiendo en muchos aspectos el esquema de los Brincos; con la diferencia de que el grupo de Fernando Árbex es el creador de todo su repertorio, mientras que los Bravos se mantienen a base de versiones y piezas de compositores profesionales. Y no son dueños de su destino: tras ellos está Alain Milhaud, que comienza a ganarse un nombre como “brujo” del negocio en fuerte competencia con Maryni Callejo. Son por tanto la imagen más estándar del pop: montaje, truco, envoltorio. Pero para que eso funcione el repertorio ha de ser de primera calidad, y los Bravos tienen al menos una docena de piezas divinas, muy bien elegidas por el señor Milhaud, que arrebataron la adolescencia de muchos incautos como el que esto suscribe. Soy poppy desde pequeño, qué le voy a hacer. Y como ya dije otras veces, a nuestra tribu le gusta el engaño. 

Ya vimos, a finales del primer quinquenio, que los Sonor y los Runaways pasaban a mejor vida y que algunos músicos de esos dos conjuntos se reunían con la idea inicial de mantenerse bajo el nombre del primero. Aquí entra en escena Manolo Díaz, un antiguo Sonor -luego en los Polaris- que a estas alturas andaba muy ocupado, ya que además de trabajar para Columbia como cazatalentos había decidido convertirse en cantautor además de componer piezas para otros artistas; conocía el nivel técnico de sus antiguos compañeros (en sus últimos tiempos los Sonor fueron un conjunto eminentemente instrumental), y ahora se queda asombrado del chorro de voz que posee el cantante alemán que aportan los Runaways. Comprende que con un buen repertorio pueden llegar muy arriba y se los presenta a Alain Milhaud, que a estas alturas ya comienza a tener una gran capacidad de maniobra en el sello y anda buscando una alternativa a los Brincos. Estamos en 1966: siguiendo un plan que ya tenía diseñado para otros muchachos de los que hablaremos más adelante, la primera decisión es cambiar el nombre del grupo para dar la imagen de algo absolutamente nuevo; y en la posibilidad de atacar el mercado británico, tiene uno que los identificará con la supuesta “garra española” del mismo modo que Maryni se inventó un vestuario de capa y cascabeles para los Brincos. Puestos así, no me negarán ustedes que la palabra “Bravo” es de lo más racial: la sugerencia de Manolo Díaz había sido aceptada de inmediato. Y ahí comienza un tremendo montaje publicitario a medias con la cadena SER, presentando en El Gran Musical, en directo, a un grupo que “no sabe su nombre” y pidiendo a los seguidores del programa que busquen uno; convenientemente, “una fan desconocida” propone “Los Bravos”: ¡Bieeeenn…! 

En esa actuación se graba la cara A de lo que será su primer single: una versión de “It’s not unusual”, que había hecho famosa Tom Jones. Hay algunos chillidos ocasionales de los fans por medio dando la sensación de que han sido metidos con calzador, pero en fin. La cara B es precisamente la melancólica “No sé mi nombre”, compuesta por Manolo Díaz supongo que adrede para la ocasión. Pero no menos adrede fue planificada la cara A, donde se demuestra el nivel técnico del grupo y sobre todo la potencia vocal de Mike, a quien se le ve cercano al mismísimo Tom Jones. Sobre esa potencia edifica Alain Milhaud la estrategia a seguir: buscando compositores británicos y versiones adecuadas, el objetivo es conquistar el mercado sajón con una voz a la altura de los grandes, tanto isleños como yanquis -como Gene Pitney, un claro referente, que con una voz menos agraciada que la de Mike está consiguiendo éxitos a ambos lados del océano. Y contra el tono un poco rancio de esas estrellas, Alain presenta a la voz al frente de un grupo pop, lo cual le da un aire de modernidad muy refrescante. A continuación se va a Londres, firma la distribución isleña con Decca y se trae algunas piezas para sumar a las que le proporciona Manolo Díaz, más aptas para el mercado nacional. Hay que reconocer que la capacidad de Manolo como compositor está despertando aún y que muchas de sus propuestas son un poco infantiles: canciones como "La moto" o "La parada del autobús" pueden tener su gracia y vendieron mucho, pero dan una imagen un tanto naif del grupo (por no hablar de la desastrosa pronunciación de Mike, que no consiguió hablar bien el español en toda su vida). En cualquier caso, la mayoría de ellas fueron publicadas también en inglés aunque con arreglos ligeramente distintos. 

Poco después se graban en la Isla temas suficientes para un LP. Sobre el manido asunto de que “los Bravos no tocaban en las grabaciones”, hay que concretar: en las grabaciones británicas. Y ya puestos añadir que tampoco tocaron allí los respetadísimos Canarios (por poner un ejemplo), ya que da la impresión de que solo a los Bravos se les imputa ese hecho. Las sesiones de grabación estaban “intervenidas” por el muy patriota sindicato de músicos, que en el caso de extranjeros solo permitían las voces y los coros de los artistas originales: los instrumentos quedaban a cargo de músicos de sesión. Era una práctica mafiosa, puesto que con un buen dinero se podía arreglar (los Brincos lo hicieron); pero Milhaud, muy inteligente, decidió que si había que sobornar a alguien lo mejor era hacerlo con Nick Solomon, un irlandés que poco antes se había convertido en el nuevo jefazo de Radio Caroline, la emisora pirata más famosa. Es cierto que las emisoras piratas vivían de los sobornos más que de la publicidad, pero también hay que reconocer que eran efectivas: cuando se publica “Black is black”, suena a todas horas en ese barco, y poco después llega al número dos de las listas británicas. Supongo que por medios parecidos, alcanza el top 5 en los States (muchos oyentes de aquel país creyeron que era Pitney), calificaciones similares en medio mundo -incluido Japón- y por supuesto el número 1 aquí. Estamos ante la canción “española” más recordada por los guiris yeyés, aunque de española tiene poco: letra, compositores y músicos británicos, cantante alemán, productor franco-suizo… y con leyenda incluida, ya que tanto Milhaud como Mike aseguraban que la guitarra la había grabado Jimmy Page. Pero no es cierto: se trata de “Big” Jim Sullivan, un clásico de enorme trayectoria cuya digitación no tenía nada que envidiar a la de Page. Y siguiendo con las clásicas añadiré “Trapped”, que abría aquel primer LP y que eleva los corazones: solo con el estribillo, el toque de campana y la trompeta queda definido el pop en menos de diez segundos. 




En 1967 y al más puro estilo Beatles, llega la primera película de los Bravos con su banda sonora correspondiente: “Los chicos con las chicas”, una historia casi infantil con guión de mero compromiso para mostrar las nuevas composiciones del grupo. Pero en el extranjero ya no volverán a conseguir otro éxito de ese calibre, y Milhaud trata de concentrar el trabajo manteniendo el peso sobre Mike, lo cual comienza a crear tensiones en el grupo: su cantante, endiosado, suele dar muestras de su poca cabeza faltando a ensayos o llegando en “malas condiciones” a actuar. Y 1968 es el último año triunfal, con una nueva película un poco más entretenida que la primera; se trata de “Dame un poco de amooor”, con mafias chinas y todo, cuya banda sonora está presidida por su tema estrella, la legendaria “Bring a little lovin'”. Pertenece a un grupo de piezas de los Easybeats elegidas por Milhaud, que también había escogido algunas de los Bee Gees, y es la demostración ideal de lo que pueden hacer unos buenos arreglistas: una canción gris que figuraba en el sexto LP de los australianos casi por casualidad, se convierte en una de esas obras cumbres del pop que a los fanáticos del género nos estremece ya en su arranque. Pero poco después tiene lugar el suicidio de Manolo Fernández, el teclista, como culminación de una tragedia que tuvo en vilo incluso a la prensa del corazón (su reciente esposa -llevaban casados dos meses- muere en un accidente de tráfico causado por la excesiva velocidad a la que Manolo conducía su coche, de camino a la boda de Miguel). Viene luego un episodio rocambolesco para presentar al sustituto, que se presenta encapuchado a la plebe como si tratase de un Mozart; pero pronto se marcha y es sustituido, esta vez definitivamente, por Jesús Gluck, un teclista de carrera. Poco después graban su cuarto y último LP: “Ilustrísimos Bravos”, que se abre con “Just holding on”, otra maravilla de laboratorio. 




Ese disco, bastante irregular, marca el final de una época. La situación interna es insostenible y Alain Milhaud decide sacar a Mike del grupo para lanzarlo en solitario con el apellido artístico "Kennedy": no durará mucho. Los demás tampoco quieren saber nada de Alain, se separan de él y siguen adelante. El año 69 termina con un single cuya cara A es la magnífica “Individuality”, compuesta por Robert Wright, su nuevo cantante, que sin embargo se marcha poco después para ser sustituido por Andy Anderson (el hermano de Jon, el de Yes). La situación se apacigua durante dos años, pero luego vuelve el trasiego de cantantes y en cualquier caso su producción discográfica ya es muy escasa hasta la separación en 1974. Luego, claro, hubo varias vueltas y revueltas que ya no importan. En resumen, tenemos tres años gloriosos liquidados por una tragedia y seguidos por un recital de malos rollos y decadencia. Pero aunque los Bravos puedan parecer el grupo de acompañamiento para un cantante de voz extraterrestre y poca talla ética, aunque la mayor parte del repertorio estaba pensado para el lucimiento de Mike -sobre todo en los discos grandes- fueron los primeros y casi los únicos que pasearon el nombre de España por esos mundos, y eso siempre es de agradecer. Aquí les dejo las dos últimas grandes canciones del grupo, cuando finalmente fueron de verdad un grupo: la citada “Individuality” y “People talking around”, de 1970, con Andy Anderson, con la que ganaron el por entonces famoso festival Barbarella, organizado por la discoteca mallorquina del mismo nombre. 




Alain Milhaud fue un personaje hiperactivo en el segundo quinquenio de los años 60. Con los Bravos muestra un sistema de dirección bastante discutible -tal vez porque ninguno de los integrantes tenía suficiente carácter como para plantear alternativas- pero su trabajo como productor incluye a otros grupos no tan manejables como este, grupos con las ideas muy claras. En 1966, sin abandonar Columbia, comienza a trabajar también para Sonoplay/Movieplay y para la filial de la francesa Barclay, que acaba de establecerse en España, así que se ha convertido en pluriempleado. Bueno, pues tiene que buscar grupos nuevos: ¿qué tal si empezamos con los Canarios? 



14 comentarios:

  1. Como siempre, mucha Información valiosa que se nos escapaba. Se me había olvidado Radio Caroline (qué tiempos). A mi con los Bravos me pasaba una cosa: los disfrutaba en los guateques para bailar y esas cosas, pero a la hora de poner música en el tocata de mi habitación, los dejaba de lado. La voz de Mick siempre me ha dado un poco de repelús. Alain Milhaud si que los llevó por el camino del éxito buscándole canciones que fueron auténticos pelotazos, aunque como bien dices, con un sistema de dirección bastante discutible.

    Un buen recuerdo de mi adolescencia.

    Saludosssssssssssssss

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    1. Muy buenas, mister Babelain. Radio Caroline, sí; y Radio London, y Radio Veronica, todas aquellas que aquí eran imposibles de catar: aquí, por entonces, la cadena SER y poco más.
      Comprendo que le diese un poco de repelús la voz de Mike, porque es de las que crean sensaciones encontradas: o te encanta o la detestas. A mí me encantaba, supongo que por el hecho de ser poppy. Los rockeros tienen otros gustos. En todo caso, "un buen recuerdo" ya es algo, ¿verdad?

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  2. Bien, hemos vuelto a la época Cuéntame y créame: qué enganchado estoy a ella y cómo de bien sonaban Los Bravos: está claro que no eran los Beatles, ni mucho menos, pero sabían lo que hacían; y eso, en aquella época, difícil difícil. Un abrazo, Rick, magnífico, como siempre.

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    1. La verdad es que "Cuéntame" podría cuadrarle mucho a esta serie, sí. Los Bravos sonaban bien, eso es indiscutible: entre los estudios británicos de grabación y la exquisita producción de Milhaud, el resultado era brillante. Como mínimo debemos reconocerles eso, que ya es mucho.

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  3. Ooootros para todos los públicos:
    Realmente tienen temazos, pero también tienen cosas bastante flojas, eso si, sus mayores éxitos: el "Black is Black" y el "Bring a little lovin" son indiscutibles, incluso la última me gusta mucho mas que la original de los Easybeats.
    Pero he de decir que de Mike Knnedy lo que mas me gusta es cuando estuvo en los "Runnaway" en todos sus nombres, los dos lps germanos son unas joyas.
    De todas formas, otros de los grandes, aunque creo que en el ranking hispanos hay bastantes que les sobrepasan.
    Si continuas con Los Canarios, te auguro fuertes discrepancias entre tu parroquia.
    Saludos
    Jose

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    1. Como le decía a mister Babelain, comprendo que las opiniones sobre los Bravos dependen mucho de si se es poppy o no. Pero en cualquier caso, y aun aceptando que tienen bastantes canciones de relleno, hay unas cuantas imbatibles. Y estamos completamente de acuerdo sobre "Bring a little lovin", por eso digo que ahí es donde se nota el valor de unos buenos arreglos.

      Y sí, los Runaways eran un gran conjunto, teniendo en cuenta la época, y demostraban además que no era solamente la voz de Mike: técnicamente sonaban muy bien.

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  4. Creo que Black is black en el olimpo del pop ocupa un lugar destacado. A pesar de las veces que la he escuchado sigue haciendome perder la cabeza. Y el resto de piezas lo mismo, aquello era pop de otra galaxia.
    A pesar de ser un montaje, sus logros son indiscutibles. Lo que usted dice, que nos gusta que nos engañen si éste es el resultado.

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    1. "Black is black" es una obra superior, mister Chafardero: una de las grandes joyas del pop de por entonces. Y eso aunque en mi caso, por ejemplo, prefiero "Bring a little lovin", pero de todos modos no se puede negar que estamos ante algo de otro mundo.

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  5. Hola Rick:
    Ya esperaba con impaciencia a que Los Bravos aparecieran por este blog, por que se trata de mis idolos de la niñez.
    Con este artículo tan amplio e interesante me he enterado de cosas que desconocía, por ejemplo, me ha parecido sorprendente que no tocaran ellos en las canciones britanicas, ¿que tipo de chapuza es esa? Me parece increíble esa politica.
    Me encantaban sus peliculas, y mi canción favorita es "Sympathy".

    Buen post, he disfrutado mucho

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    1. Gracias, don Antoni. Veo que fueron los ídolos de muchos mozalbetes de la época, lo cual indica que estamos ante un grupo muy particular. Y por otra parte muy denostado: se les echaba en cara el no tener piezas propias, ser un grupo teledirigido, pero... qué momentos más felicies nos hicieron pasar a los frikis, ¿verdad? Es la maravilla del pop, y no hay más que hablar.
      Y también a mí me encantaba "Sympathy", una pieza medio nostálgica medio tremendista que, como las demás clásicas, suyas, tenía un gancho iresistible. Luego ya las películas, bueno, en fin, eran de calidad discutible, pero... daba igual: eran los Bravos.

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  6. Antes de cumplir 10 años miraba y admiraba aquellos discos de Los Bravos y más después de un concierto en que pude verlos junto a los Pop Tops en las gradas de Riazor. Fui casi un ye-yé prenatal.
    Más allá del lado legendario como ese supuesto ejemplo de democracia directa en la elección del nombre del grupo y lo de la nula participación en las grabaciones londinenses estamos en un grupo que marcó una época sea trabajo de Milhaud. Respecto a Manolo Diaz me parece una figura de singular trascendencia para la música popular española tanto por lo que hizo con este grupo como por la creación de ese otro tan extraordinario llamado Aguaviva al que también tuve la suerte de ver en directo. Además hay que recordar que fue el capo en España de varias de las grandes multinacionales discográficas: CBS, Sony etc...

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    1. Veo que hemos pasado una infancia parecida, herr doktor: también yo los vi en directo, en Lugo, uno o dos merses antes de la muerte de Manolo. Salí del pabellón embobado, como ya se puede usted suponer. En cuanto a lo demás, el hecho de ser un grupo de diseño a estas alturas ya da igual, pero en todo caso refleja la buena mano que tenía Milhaud para el pop. Y Manolo Díaz destacará poco después, temnto en sus grabaciones personales como en sus piezas para otros: de momento, con los Bravos aún estaba un poco verde.

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  7. Ya sólo con "Bring a little lovin" -y su tremebundo inicio- justifican su presencia en el Olimpo del pop español.

    Muy interesantes los entresijos de la industria discográfica en España -y en el Reino Unido- que hacen disfrutar a una Maruja como yo.

    Saúde.

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    1. Totalmente de acuerdo, mister Pez, obra cumpbre del pop. Lo de "español", en fin, sería más discutible, pero podemos apropiárnosla sin remordimientos: los ingleses lo harían sin dudarlo. En cuanto a las marujadas, un poco de culebrón nunca viene mal para mantener la emoción.

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