martes, 14 de abril de 2015

España: ascensión y caída (XXI)



Llegados al universo de los cantautores conviene recordar la disyuntiva de la que hablé el otro día entre la escuela yanqui -más orientada al folk- y la francesa -más “existencialista”; esa diferencia de mentalidades nos recuerda el viejo debate entre fondo y forma que ha marcado al Arte desde el principio de los tiempos. En el caso español hemos de reconocerle a los cantantes de protesta el mérito que tuvieron, ya que su tarea no era fácil: intentar colar mensajes de contenido social o político en un entorno hostil como fue el de la dictadura franquista demuestra valentía, aunque no sea asunto nuestro -ya saben ustedes que en este tugurio prestamos más atención a la música que a las letras. De todos modos hay algunos personajes que supieron moverse con soltura entre dos aguas, y en concreto nuestro invitado de hoy supo mezclar muy inteligentemente las letras con carga social junto a otras más poéticas, buscando siempre la melodía y subrayando el conjunto por un buen acompañamiento musical; esa búsqueda del equilibrio lo llevó a ser el más popular entre los de su estilo y, en poco tiempo, a convertirse en una de las grandes voces españolas, a la misma altura que sus competidores del sector rockero o cualquier otro: efectivamente, se trata de Joan Manuel Serrat. 

En Cataluña ha habido siempre un fuerte sentimiento patriótico, incluso en los peores momentos del franquismo; lo cual es debido en gran parte a su potente burguesía, tanto económica como social e intelectual, que sabe influir en las clases populares. Y teniendo un idioma propio, era de esperar que en cuanto la dictadura aflojase un poco lo reivindicarían: a finales de los años 50 algunos personajes destacados de varios sectores comienzan a pedir a sus trovadores “nuevas canciones”. Los acontecimientos se precipitan y en 1961 ya hay un sello discográfico que se ocupará de publicar a los artistas que se expresen exclusivamente en catalán: ese sello se llama Edigsa, y el conjunto de músicas recibe el nombre de “Nova Cançó”. Aunque se admite todo tipo de estructura, grupal o solista, piezas originales o versiones actualizadas, lo cierto es que al menos en sus primeros años ese movimiento estará representado mayoritariamente por un colectivo de cantautores conocido como “Els Setze Jutges” (“Los dieciséis jueces”, un trabalenguas clásico catalán). Una de sus influencias principales es Georges Brassens, que supo alternar su afición por la “chanson” francesa junto a piezas de creación propia y contenido político. Hay por tanto un factor ideológico que los llevará a frecuentes enfrentamientos con algunos “disidentes”, pero es innegable su proyección: como idea comunitaria, son lo más recordado de aquella época; y aunque muchos abandonaron pronto, hubo otros que fueron ampliando su base tanto musical como literaria y se han mantenido durante varias décadas -María del Bonet o Lluis Lach son los mejores ejemplos, además de nuestro invitado de hoy. 

Joan es otra figura del Poble Sec, un barrio que imprime carácter. En 1965 ocurren dos hechos contradictorios: termina sus estudios de perito agrícola, pero ya sospecha que su verdadera vocación es la música; antes, en la mili, había escuchado a Enric Barbat, uno de los primeros Jutges, e influido por esa escucha comenzó a escribir sus propias canciones. Tras una pequeña temporada acompañado por unos antiguos compañeros militares, decide presentarse en solitario a un programa musical dirigido por Salvador Escamilla, una “figura multimedia”, como se dice ahora, que poco antes había creado el programa “Radioscope” en Radio Barcelona y que se convierte en uno de los mayores publicistas de la Nova Cançó. Escamilla, tras escucharlo, no lo duda y lo recomienda a Edigsa: antes de que termine 1965, con veintidós años, Serrat es el número trece de los Dieciséis Jueces y presenta su primer EP, de tipo intimista y donde la estrella es “Una guitarra”, homenaje a ese instrumento que le había comprado su padre años antes y que le cambió la vida; en 1966 llega su segundo disco, en el cual viene contenida “Ara que tinc vint anys” otra futura clásica, una especie de oda juvenil que también dará título a su primer LP, publicado en 1967 y que gana el Gran Premio del Disco Catalán. Para entonces, Serrat ya es el más popular de los Jueces y su fama comienza a extenderse por toda España aunque no se le entienda; lo cual demuestra una vez más que con instinto musical y buenas melodías el idioma puede ser un obstáculo salvable. 

La confirmación llega poco después -aún en 1967- con la publicación de su tercer EP, cuya pieza principal es “Cançó de matinada”. Se trata del primer número uno español cantado en catalán: el empeño de Serrat por acompañar sus letras de una base musical sólida, casi orquestal, ha hecho el milagro. Y como era de temer, comienzan los líos: dejando aparte las veladas críticas en el entorno de los Jueces por una supuesta actitud “comercial” de nuestro amigo, los sectores ultras españoles empiezan a incomodarse ante la pujanza de un cantante que se obstina en usar su idioma "separatista". Durante su infancia y primera juventud Serrat tuvo el catalán como lengua primordial, pero por el uso lógico en su entorno y no por militancia: hijo de catalán y aragonesa, también cantaba con su madre las canciones más populares de la época, mayoritariamente en castellano. Y en homenaje a ella se le ocurrió incluir una estrofa que pertenece al cancionero popular aragonés en su “Cançó de bressol”, que figura en su último disco del 67 (su primer single, por otra parte). En una de sus primeras actuaciones en Madrid la canta, esperando que esa estrofa le sirva para congraciarse con un público que mayoritariamente no entiende sus letras, pero el resultado es el contrario: hay un fuerte abucheo por su acento y supongo que por mala leche de cierta parte del personal. Esto ocurre a principios de 1968, uno de los años más convulsos y al mismo tiempo más productivos de su carrera; Serrat se encuentra entre dos fuegos, ya que sus colegas catalanes tampoco ven con buenos ojos esa estrofa ni la deriva general que está tomando, pero no se amilana y decide que a partir de ahora nadie le va a dar órdenes: cantará lo que quiera y en el idioma que quiera. Y luego llega una sucesión de hechos que a los Jueces les suena a provocación: ficha por Novola para publicar el material que vaya a grabar en español, publica su primer single en ese idioma y con el aval de su cara A (“El titiritero”), que alcanza un nivel de ventas notable, presenta su candidatura al festival de Eurovisión. 

Lógicamente, la jugada no le sale gratis: Edigsa, presionada por los Jueces y demás guardianes de la ortodoxia, suspende por un tiempo la publicación de su nuevo LP con canciones tradicionales del repertorio catalán, ya que a la decisión de Serrat de ir a Eurovisión se suma el hecho de que, recuerden, “el folclore es reaccionario” (Curiosamente, cuando ya haya pasado el aciago festival y por fin se publique, la mayoría de los catalanes reconocerán el gran mérito que tiene al actualizar piezas tradicionales para las nuevas generaciones). Mientras tanto, el Dúo Dinámico recibe el encargo de escribir una canción, “La, la la”, que puede encajar en el estilo de Serrat perfectamente: no es una balada boba sino más bien un canto a la vida; aséptico tal vez, pero aceptable. Serrat comienza a grabarla en varios idiomas, como es norma; pero cuando solo faltan dos semanas para el festival cede y plantea una exigencia que sabe, o debe saber, que es inaceptable: al menos una estrofa ha de ser cantada en catalán. Como es lógico se busca a toda prisa una alternativa, que será Massiel; pero esta salida por la calle de enmedio cabrea tanto a los patriotas catalanes como a los españoles (Fraga prohíbe su presencia en radio y televisión hasta nueva orden), y durante un tiempo Serrat parece un apestado entre las élites de ambas latitudes. Por suerte, al pueblo llano no le importa porque en realidad el pueblo llano, tanto catalán como español, ya no puede pasar sin sus canciones. Y probablemente él ya lo sabe. 

Los dos años siguientes son apoteósicos: tras “La paloma”, versión sobre un poema de Alberti que de single pasa a ser también el título de su primer LP en castellano -en esencia una recopilación de sus primeras canciones en este idioma- llega el legendario “Dedicado a Antonio Machado, poeta”, que será el disco grande más vendido en España hasta entonces. Algunos puristas objetan pequeños cambios de palabras y de ritmo, lo cual demuestra eso, que son puristas: gracias a este disco mucha gente común comenzó a leer a Machado y a otros; comenzó a leer poesía, lo recuerdo perfectamente. Y esa carga poética pero al mismo tiempo social superó las barreras del Régimen, que veía impotente cómo crecía su popularidad a un ritmo imparable; un ritmo que pronto lo llevó a Hispanoamérica, una zona donde por las especiales circunstancias de la época se convirtió en un tótem, una zona a la que ha amado desde entonces. Y en la próxima década se consolidará definitivamente, pero esa ya es otra historia; de momento aquí les dejo unas muestras de sus primeros años, triunfales casi desde el principio, donde se va notando la evolución desde una simple guitarra en sus inicios a un frondoso acompañamiento orquestal tras el que suele estar la mano experta de Ricard Miralles. Serrat es la suma de unas letras magníficas y una música muy refinada, más de lo que puede parecer en una primera escucha. 



20 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo en eso que dices, Unas letras magníficas, una música refinada que va más allá de una primera escucha, sobre todo en los primeros discos. Yo tengo especial devoción por el "Per el meu amic" de principios de los 70. Me llama la atención eso que dices de la burguesía, más o menos como en Valencia y, sin embargo, con un efecto bastante diferente. Salud.

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    1. El asunto de la burguesía es determinante en Cataluña porque esa burguesía tiene aspiraciones separatistas desde hace siglos: los burgueses catalanes se sienten más cercanos a Francia (o, más atrás, a Génova) que a España. Se trata de una burgesía industrial que en su época adelantó a Cataluñacon respecto a España. El caso de Valencia es al revés: el Cid está muy presente y su burguesía es rancia, ultraespañola. La patria por encima del dinero. Y eso es lo que hay. Menos mal que con el paso del tiempo tanto unos como otros se irán aplacando, espero.

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  2. Por aquí no entro mucho. Mis hermanas mayores eran fans de Serrat y conozco bien sus canciones, sobre todo las de su primera época. Pero... nunca ha sido plato de mi gusto; aún reconociendo su valentía para la época, su valor como músico y letrista y su saber escoger a los colaboradores ( Ricard Miralles, por ejemplo, como muy bien apuntas).

    Yo tiré más hacia la "onda" de Sisa (Ricardo Solfa-El Viajante, qué gran disco-libro) y Pau Riba, y luego ya, Kiko Veneno. Cuestión de gustos, no? Lo que no quita que este sea un gran artículo "divulgativo", como siempre ( y me haya enterado de algunas cosillas que no sabía).

    Saludosssssssssssssssss

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    1. Ya, mister Babelain, lo mismo nos pasaba a casi todos los rockeros o poperos, me temo. Tampoco yo soy muy fan, pero creo que es obligatorio incluirlo en cualquier repaso un poco serio que se haga a la música española. En cuanto a Sisa y Pau Riba, por supuesto que saldrán aquí, y de inmediato además: esos dos sí que los queremos mucho, ¿verdad?

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  3. Decir a estas alturas que Serrat forma parte intrínseca de nuestra vida (la de los mayores de 60 años) sería una nimiedad. Creo que, a la larga, sus raíces catalanas le han ayudado más que perjudicado porque, a pesar del esfuerzo de unos cuantos porque no sucediera, ha representado fielmente la inequívoca realidad del seny catalán y de su ligazón natural con la cultura popular española de los últimos 50 años. Creo, y es una opinión personal que pienso compartirán muchos, que es el cantante moderno más importante en la historia de este país. Su música, para mí en gran parte de mucha calidad, ha sido ya superada ampliamente por la personalidad del autor. No podía de ser más que merecidísima esta entrada.
    Saludos,
    JdG

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    1. Totalmente de acuerdo, don Javier: aun admitiendo que no es un músico por el que haya sentido mucha empatía, es evidente que forma parte de la banda sonora de todos los de aquella quinta y de otras dos o tres quintas más. E incluso como "cantante moderno", tal y como dice, tiene mucha más profundidad que un Miguel Ríos, pongamos por caso.

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  4. Sí. Pese a quien pese, Serrat es ya parte fundamental de la historia de la música en España (¿se puede mentar aquí ese lejano y bochornoso país?). Coincido especialmente en la valoración de una música y unas letras que precisan ser revisitadas para poder disfrutarlas con justicia.

    Los finos bigotillos -y otros fundamentalistas- recelaban de sus intenciones, pero este tipo sólo es culpable de contribuir a la normal coexistencia de las dos culturas, permeabilizándolas. Por ello recibió –y sigue recibiendo- ataques desde todas las trincheras; pero parece ser verdad que la persona trasciende al personaje: es un tipo de carne y hueso, que da más importancia a limpiarle el culo a un padre anciano que a creerse por encima de los mortales; como les ha ocurrido a tantos, hasta el ridículo.

    En mi caso, le debo que la canción española que más me ha gustado sea en catalán: Paraules d’amor.

    Saúde.

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    1. Sastamente, mister Pez. Ya digo, no es que sea uno de mis favoritos, pero su inclusión aquí resulta obligatoria. Y es muy cierto que contribuyó a desdramatizar el "asunto" catalán-español, hasta tal punto que ya no creo que en la actulidad se le ataque salvo en algunos círculos integristas de ambos bandos, pero ya sabe: numantinos los hay siempre.

      Otra cosa son mis preferidas en catalán: sintiéndolo mucho, yo, al igual que mister Babelain, soy de Pau Riba y Sisa.

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  5. Hola RicK:
    Esta vez si que voy al matadero de cabeza sin nadie que me consuele, pues Serrat no entra en mis gustos, aunque lo haya oido (involuntariamente) hasta la saciedad, pues en aquellos años yo vivía en Cataluña, y allí es o era un icono.
    Le tengo mucho respeto no obstante y estoy de acuerdo con Pez ätomo que es parte fundamental de la historia musical española, aunque no me guste, que se le va a hacer.
    Saludote
    Jose

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    1. Bah, no se preocupe, don José: como ya he dicho antes, la inclusión de Serrat es obligatoria pero no implica que nos tenga que arebatar a todos los presentes en este tugurio. Cada uno es cada uno. Espero, eso sí, que Pau Riba y Sisa sean de más de su agrado...

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  6. Me hace gracias cuando subrayas que éste es un territorio de músicas y no de letras como si fuesen territorios divisibles y uno, la música, adquiriera mayor valor que el otro pero bueno ésta es una vieja discusión. En el caso de Serrat es obvio que lo segundo es más importante que lo primero porque aquellos arreglos orquestales de sus maravillosos discos de finales de los 60 dejan mucho que desear. No sólo por las letras de Miguel Hernández o Machado es que es él era un creador nato a al altura de un Bob Dylan de dimensión latina. Yo escucho y rescucho temas de una genialidad absoluta como éste:
    https://www.youtube.com/watch?v=fuAKenLRV3E
    y no encuentro nada semejante y de tanta calidad dentro o fuera de España.
    Por eso es tan dolorosa la caída a partir de los 80 con refritos, discos flojos y la inevitable pérdida de voz.
    Cuando fue grande, fue el más grande con el mejor disco, Mediterráneo y ahora es una maravillosa vieja gloria.
    Saludos

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    1. Cuando se habla de Serrat, casi nunca se propone el Romance de Curro el Palmo, y creo que en este tema Joan Manuel demostró que es capaz de tomar riesgos con naturalidad y solvencia. Es de lo mejor que he escuchado nunca.

      El genial creador es Serrat, y su interpretación es portentosa. Dicho esto, me emociona la versión de Antonio Vega, quien al parecer la grabó al poco de la muerte de su mujer:

      https://www.youtube.com/watch?v=fDx9vu-yFLc

      Saúde.

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    2. Pués sí lo subrayo, herr doktor: este es un territorio de músicas. Entre otras cosas porque a mí siempre me ha dado igual que una canción estuviese en español, inglés, catalán o chino: lo que me importa es su melodía y su música. Si además tiene una buena letra y aún encima la entiendo, mejor; y si no, no pasa nada.

      Esa pieza de Curro el Palmo es una buena demostración de su versatilidad y de su clase, atacando un palo que en teoría no tiene nada que ver con él. Eso solo lo pueden hacer los grandes. Y efectivamente, los años 80 no le sentaron bien. Pero eso le ha pasado a casi todo el mundo, la edad no perdona.

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    3. Vaya, Mister Pez. Veo que también a usted le ha impresionado Curro. Pues muy bien. En cuanto a Antonio Vega, qué quiere que le diga: soy un tipo tan extraño que nunca me ha gustado. Pero tranquilo: según creo, soy el único español aquejado por esa anormalidad y lo sé sufrir en silencio, como las hemorroides.

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  7. Yo no soy muy amigo de cantautores, sobre todo de ésos que dan más importancia a la letra y te endosan cualquier melodía trapera, pero el caso de Serrat es la excepción que confirma la norma. Como acertadamente dices, el nivel literario y el musical van a la par en sus grandes canciones. Yo estoy un poco saturado de su música y su orquestación algo pesada, pero me quito el sombrero ante el ramillete de temas inolvidables que atesora.
    Y el disco de Machado ha hecho más por la difusión por la poesía que todos los certámenes líricos que se han celebrado en los últimos cincuenta años.

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  8. Eso mismo me pasa a mí, mister Chafardero: los juglares, en general, no son de mi agrado. Y también a mí me acaba cargando un poco la orquestación un tanto recargada que usaba Serrat a veces, pero de todos modos está muy por encima de la mayoría de los de su gremio. En fin, que sus méritos son muchos y poco frecuentes, teniendo en cuenta el sector en el que trabaja.

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  9. Tengo que reconocer que para mi, Serrat fue un descubrimiento tardío. En mi primera juventud no me gustaba, bueno, para decir la verdad es que pasaba mucho de él, por que yo estaba embelesado con el rock el blues y toda aquella música que me fascinaba y que descubría todos los dias, pero de unos años a esta parte la cosa ha cambiado y en la actualidad siento una admiración muy grande por él y sus canciones han conseguido emocionarme (parte de la culpa la tiene mi mujer, que es una gran admiradora de Serrat).
    Me gusta sobre todo su primera etapa hasta los ochenta. Incluso lo he visto actuar un par de veces en directo y me he emocionado mucho.
    Tengo que reconocer que este catalán me cae bien.

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    1. Creo que Serrat como "descubrimiento tardío" es una característica muy de la gente como nosotros, que efectivamente estábamos en otras músicas en la juventud. Y también es cierto que este tipo de canciones nos pueden venir inducido por las mujeres: a mí, como a otros muchos, me pasó con Cat Stevens.

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  10. Les aporto otra mirada: Desde América Latina, más precisamente Argentina. Aquí lo amamos, porque supo estar con nosotros, aún ausente tantos años, durante la dictadura militar. Y nos dejó clara muestra de lo que nos entendió, en la canción "Algo personal" que en su origen aludía a esa dictadura,al terrorismo de Estado, los abusos del poder, el doble discurso de los que mandan, etc. (en un sentido más amplio, se puede interpretar que habla también de los políticos, por supuesto). Nos hizo amar tanto a España como a Cataluña (no hay verdadero fan de él que no conozca "al dedillo" su obra en catalán). Siendo sus últimos discos más desparejos, siempre se encuentra en ellos joyas poético-musicales. Y el último, de canciones con textos propios ("Mo" en catalán") es excepcional en su totalidad. En sus actuaciones de este año en Argentina, lo vimos entero, vivo, mejor de la voz (hay que recordar que padeció tres cánceres, dos de ellos de pulmón). Una de las cosas que más me gusta de esta nota, es que saben apreciar el lado musical de sus canciones. Ejemplo de ello, son los discos del jazzista Teté Montoliu y de la London Philarmony Orquestha dedicadas exclusivamente a sus melodías. Gracias por el espacio.

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    1. Ese concepto, "entero", es mucho más amplio de lo que pueda parecer, porque de los que pertenecen a su promoción es de los muy escasos que siguen adelante, mientras que la mayoría han abandonado, si no han muerto. Y esa vocación universal que tienen sus letras es muy de agradecer. No recuerdo ahora si "Algo personal" es su canción más combativa en lo referente al Poder (entendido en esta caso como poder político), pero han sido frecuentes sus diatribas contra los poderes en general, al mismo tiempo que inventaba otras letras de vocación puramente poética que, sumadas a las otras, nos da un artista intemporal, al margen de las modas porque todo lo que él canta está siempre de moda: es clásico, por lo tanto. Y supongo que junto a Sabina, que pertenece a la generación siguiente, todavía dará guerra mientras el cuerpo le aguante.

      Yo, como he dicho arriba, no soy muy fan de Serrat porque mis músicas preferidas son otras. Pero nadie en su sano juicio -y menos aún siendo español- puede negar la inmensa valía de un personaje como él; un personaje que como bien apunta usted, supo trabajar desde la perspectiva catalana y española. Con ello se ganó la enemistad de los radicales de ambas banderas, pero eso a la mayoría de la gente normal le trae sin cuidado: en su corazoncito ácrata -que lo tiene- sabe que las banderas no son un buen invento. Ah, y totalmente de acuerdo en lo musical: Tete Montoliú fue precisamente quien le presentó a Ricard Miralles. En los primeros tiempos fue el propio Montoliú quien lo acompañaba al piano, pero tenía otros proyectos y además, a su edad, no tenía muchas ganas de andar a salto de mata: hoy nos prohiben el concierto, mañana ya veremos.

      Y muchas gracias por su visita austral.

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