martes, 29 de septiembre de 2015

1973 (VI)

Hoy nos visitan Traffic y Family, las otras dos divinidades que junto a los Floyd forman esa segunda trinidad isleña, supervivientes de la cosecha del 67. Pero por desgracia su situación actual no se parece en nada a la de Waters y sus socios: Family se despiden de nosotros este mismo año, y Traffic lo harán en el siguiente. 



La decadencia de Family comenzó a sentirse después de tres discos geniales, cada uno de ellos con su propio carácter: la publicación de “Anyway”, el cuarto, nos mostró que la banda de Roger Chapman estaba perdiendo su magia y se había convertido en una buena atracción para el circuito de hard rock, simplemente. Eso significa, por lo general, que su interés está en el directo y ya no tanto en los discos, ahora carentes de la capacidad de sorpresa que tenían antes (como le ocurre a la mayor parte de las grandes bandas veteranas). Por supuesto es una opción tan respetable como cualquier otra, pero duele un poco verlos acomodados en la medianía tratándose de un grupo tan imaginativo y sorprendente como habían sido. Por otra parte, a las dos sensibles bajas que se produjeron el año pasado (John Wetton y “Poli” Palmer) hay que añadir su despedida de Reprise, que decide no renovarles el contrato ante las decepcionantes ventas de sus últimos discos. Chapman y compañía deciden intentarlo una vez más y ponen en marcha Raft, su propio sello; el resultado es “It’s only a movie”, que se presenta a principios de otoño de 1973. 

Este disco no es mejor ni peor que los dos anteriores: la canción que lo abre y le da título, una de las más brillantes, tiene un ritmo rockero muy yanqui marcado por ese piano de pared en plan honky tonk y la omnipresente guitarra de Whiney; los juegos de cuerdas eléctricas y acústicas en “Leroy” o “Buffet tea for two” son muy agradables, también lo es la marchita de medio tiempo de “Banger”… en fin, que los fans lo compramos igual que hicimos con los anteriores, pero reconociendo que no hay nada nuevo. Y ya no debíamos de quedar muchos para entonces, porque las ventas son minúsculas tanto en Europa como en los States. Family anuncian una última gira de despedida y en otoño de 1973 la banda se disuelve; poco después Chapman y Whitney crean los Streetwalkers, una nueva banda de hard rock bastante previsible que durará tres o cuatro años: su primer disco es pasable, los demás aburren. Ashton colaboró durante unos años con su amigo Jon Lord; a Cregan lo vimos luego en Cockney Rebel, y a Rob Townsend en Medicine Head. Hubo una fugaz reunión en 2013, con motivo del 40 aniversario de la muerte del grupo, pero por suerte la cosa quedó ahí: Family es un cadáver exquisito, y como tal ha de ser respetado. Aunque en España fueron casi desconocidos, ya que la infame Hispavox únicamente publicó “A song for me” con portada simple y el listado de canciones yanqui, sin gastar un duro en promoción: pronto pasó a ocupar un sitio en el cajón de las rebajas. Triste destino para una de las bandas más grandes que ha parido la Isla. 



En cuanto a Traffic, la situación comienza a ser inquietante: después de casi un año en blanco por la enfermedad de Winwood, esperábamos que ese tiempo les hubiera servido para preparar un buen material; sin embargo, cuando llega a las tiendas su nuevo disco quedamos un poco decepcionados. Se titula “Shoot out at the fantasy factory” y resulta ser una continuación del anterior incluso en la portada, también biselada, con imagen pretendidamente tridimensional y la misma funda interior que “The low spark…”. Pero no alcanza su brillantez: cada vez más escorados hacia el jazz rock intimista (cercano al “smooth jazz”, como se dice ahora), parecen decididos a consolidar el mercado yanqui ante el hecho de que en la Isla sus ventas decaen a ojos vista. Y su estrategia, ya digo, es mantener la estela del anterior, que en los States ha funcionado muy bien. Como hicieron Family, abren el disco con la canción que le da título y es de las mejores, con todos los ingredientes de ese ritmo tan suyo marcado por la excelente percusión que los define en esta última época. Viene luego “Roll right stones”, decentilla… si no fuese tan larga (más de once minutos aburren a cualquiera). Para mí solo hay una pieza realmente notable: la instrumental “Tragic magic”, que me recuerda a la perfección formal de unos Weather Report, por ejemplo; sabiendo lo que van a publicar el año próximo, yo diría que esta es una de las últimas grandes de Traffic. Y lo curioso del asunto es que no se trata de una obra de la pareja habitual Winwood-Capaldi, sino de Chris Wood. No sé si eso significa algo, pero hay que recordar que es la única canción compuesta por él en estos últimos años del grupo. 

En la gira de presentación del disco graban algunas actuaciones y finalmente eligen una, en Alemania, para lanzar un doble que sale a la venta en Octubre; se titula “On the road” y es tan aburrido como casi todo lo que grabó Traffic en directo (algunos pensamos que son un grupo de estudio). Lo mejor está al principio, con un recuerdo a “John Barleycorn…”, el disco más interesante y el que inauguró la segunda época de la banda: hay una interpretación muy solvente de “Glad” seguida por “Freedom rider” (una pareja un tanto excesiva, ya que ocupan toda la cara A del primer disco). Pero a partir de ahí la cosa va decayendo, ya que lógicamente están obligados a recrear sus últimas grabaciones, los dos discos “gemelos”. Y aunque procuran recurrir a las mejores piezas, esa manía por los desarrollos largos acaba con la paciencia de cualquiera: que solo haya seis canciones para dos discos ya lo dice todo. Solo nos queda confiar en que su próximo disco levante el vuelo un poco, pero da la impresión de que la deriva que llevan no anuncia nada bueno; tal vez a Traffic, como a Family, les ha pasado su tiempo. 

Comienza a resultar evidente que 1973 es un año decisivo para la historia del rock clásico: de seis bandas que nos han visitado, las seis grandes hasta hace poco, solo dos parecen seguir en plena forma. Y no hemos hecho más que empezar...

10 comentarios:

  1. Al fin me han soltado del Cotolengo de Cabo Cruceiro, a tiempo para comentar tonterías sobre lo que nos ha avanzado hasta ahora de este glorioso año.

    En 1973 –con 15/16 añitos- desperté al mundo de la música ratonera; por ello, no solo descubrí las novedades del año, sino que tuve la fortuna de condensar en unos pocos meses muchas maravillas de años anteriores. Entre esas maravillas estaban, por supuesto, Traffic y Family. Bien es verdad que sus discos de este año, aunque buenos si los hubieran sacado otros, desmerecen de su genio. Con respecto a Pink Floyd, ¿pijaditas electrónicas como On the run? Discrepo totalmente. No soporto las tremendas pajas mentales a las que nos sometieron esos tipos. Para mí, tras la marcha de Sid, solo se redimían cuando aceleraban el ritmo como en On the run. Y sí, tal vez el disco de las vacas sin cuernos, junto con el icónico del prisma, sea mi favorito.

    Saúde, joven.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bienvenido a la vida civil de nuevo, señor Pez. Espero que siga con total rigor las instrucciones relativas a su medicación. En cuanto a las dos excelsas agrupaciones músico-vocales que nos visitan, es evidente que han conocido tiempos mejores y que en realidad estos últimos discos suyos pertenecen más bien al fondo de armario, solo interesantes para los muy fans. Pero aun así, se nota un cierto poderío. Y bueno, eso de "acelerar" es un concepto muy atrevido en el caso de los Floyd, pero en fin.

      Eliminar
  2. El primer disco de Family que compré fue “A Song For Me” en el 70. Me encantó. Es el que más me gusta, aunque reconozco que no debe ser el mejor. Luego ya me hice con "Music in..." del 68, el "Entertaiment", y por último con "Anyway". Y ahí me quedé. Luego conseguí algo de Chapman en solitario, en cinta, que no estaba mal. Para mi fueron un gran grupo, al menos en estos cuatro primeros discos.

    De nuevo coincidimos con Traffic. Me encantan "John Barleycorn Must Die", "Mr Fantasy" y "Traffic". Canciones: Pearly Queen, Feelin' all right, Mendicated Goo, Paper Sun, Glad, John Barleycorn... en fin, muchas maravillas. Este disco que comentas también o compré, pero se me hace un pelín pesado. Y eso que soy admirador de Winwood, Capaldi y Wood (Y Mason). A Winwood lo vi hace unos años en Málaga y estaba en plena forma con su destartalado Hammond (que por cierto se estropeó en medio de un tema y Winwood no se cortó, le sacaron una Fender blanca y siguió el tema con la guitarra como si tal cosa).

    Y la cosa sigue...

    Saludossssssssssssssss

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Imagino entonces que se tratará del español, que difería en dos o tres canciones del británico. Pero en todo caso es uno de los tres grandes, así que fue un buen comienzo: precisamente por ser tan grandes -y tan distintos a la vez- es muy difícil destacar uno sobre los otros dos. Chapman en solitario resulta entretenido, pero más para el directo que por sus discos, que son bastante justitos.
      Y en cuanto a Traffic, les pasa na cosa parecida: muy buenos sus primeros años, pasables los últimos. Esto es muy frecuente, siempre lo ha sido, al cabo de un tiempo parece que las ideas comienzan a escasear. Pero que les quiten lo bailado, ¿verdad?
      Ya me gustaría haber visto a Estebancito, solo o con otros, pero por desgracia fue uno de los que se me escapó...

      Eliminar
  3. Como casi. siempre me ocurre, conozco mejor la primera etapa de estas bandas. En el caso de Family me gusta especialmente el "Music In a dolls House" de 1968 que creo que es el primero.
    Respecto a Traffic me ocurre lo mismo y coincido con babelain, me quedo con la primera etapa. Eso no quita que sienta curiosidad por volver echar un vistazo a estos dos discos que ya escuché en su momento y que tenía olvidados.

    Un saludote.
    Antoni.

    ResponderEliminar
  4. Pues entonces conoces la mejor etapa de ambas. Como he dicho antes, estos dos grupos, como la mayoría, comenzaron muy fuerte y luego se fueron desinflando: pura ley de vida.

    ResponderEliminar
  5. El año de mi nacimiento ! de Family nada y los Traffic solo escuche el “On the road” que no lo considero un mal directo aunque coincido en que los estudios le sentaban mejor .
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  6. Pues ya ve, mister Luther: buen año para nacer, pero malo para otras cosas. No se puede tener todo. En cuanto a Family, le recomiendo fervientemente sus tres primeros discos; luego ya verá usted si le conviene seguir adelante o no. Y algo parecido sucede con Traffic, aunque en este caso son los dos primeros y el cuarto: el tercero, titulado "Last exit", es un refrito de singles ya publicados, una canción sobrante del primero y una cara en directo prescindible.

    ResponderEliminar
  7. Hola Rick:
    Ya llego tarde, entre el trabajo y que estoy hecho polvo de salud, no encuentro un momento, pero bueno, todo llega.
    De family, aunque tengo varios discos suyos, son de esos que me cuesta escuchar y como ya te comengté otra vez, la voz del Chapman, me resulta tambien dura de oir, a pesar de ser considerado de los mejores cantantes de la época.
    De Traffic, como del cerdo, me gusta todo, y me gustan todos sus discos por igual, creo que de fueron moldeando a la época sin perder personalidad.
    La vow del Winwood, todo lo contrario del Chapman, me encanta, con este feeling que tiene, no hace falta tener vozarrón para conseguirlo.
    Un saludo y me paso al post de hoy
    Jose

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Nunca es tarde si la dicha es buena, dicen. Y por otra parte tranquilo, que no es obligatorio comentar: hay cosas más importantes que venir aquí. La salud y el trabajo, por ejemplo. Que haya suerte y se vaya areglando todo.

      Family es un grupo muy particular, con fans a muerte y otros que no tanto. Pero por lo general todo el mundo los respeta, lo cual significa que son buenos. Yo sigo pensando que sus tres primeros discos son de lo mejor que se ha hecho en la Isla, pero como siempre la cosa va a gustos. En cuanto a Traffic, creo que les pasa lo mismo, que los últimos son son más flojos. En cualquier caso, ambos grupos son notables. Y las voces de sus cantantes efectivamente son muy distintas, pero con matices en común: ambos saben desgarrarse cuando quieren.
      Salud y buen curro.

      Eliminar

Cierren la puerta al salir.

Perseguidores