miércoles, 4 de noviembre de 2015

1973 (XI)

El tránsito entre 1968 y 1969 significa el comienzo de la decadencia del blues rock como escuela. Los nuevos grupos que surgen a partir de ese momento y cuyo espíritu es básicamente rockero, se están apuntando a la derivación “entre dos aguas” que han creado las bandas como Free: el hard rock. Aunque, como es lógico, a medida que pasa el tiempo esa raíz se va desdibujando para que cada uno, si realmente tiene carácter, adquiera su propio estilo. Recordarán ustedes que las dos bandas más representativas de esa época en este tugurio son Humble Pie y Mott The Hoople, que nos visitan con regularidad desde el principio de su carrera y a las que con todo cariño hemos llamado “respetables segundonas”: su principal fuente de ingresos estaba en las actuaciones, ya que sus discos rara vez pasaban del top 20. 



Humble Pie, la banda dirigida actualmente por nuestro amado Steve Marriott, quedó bajo su mando exclusivo tras la marcha de Peter Frampton a mediados del 71; hasta entonces había un equilibrio, con los matices que se quiera, entre sus preferencias actuales, claramente rockeras “pantanosas”, y las de Frampton, más cercano a las baladas y las piezas de tiempo medio. Por otra parte su historia nos recuerda que Marriott se hizo respetable por haber creado a los legendarios Small Faces, uno de los grandes orgullos de la Corona británica, lo cual explica que la mayor parte de su música actual esté teñida con esos tonos negroides que siempre le han gustado tanto. Aunque la pérdida de Frampton significó un gran revés para él -ya que además de su talla como músico eran amigos personales- la entrada del eficiente Dave Clempson estabilizó el grupo, mientras que Shirley y Riddley son un valor permanente. Esto quedó demostrado poco después con la publicación de “Smokin”, uno de sus discos más notables, y ahora el bueno de Steve parece decidido a superarse a sí mismo: en 1973 nos presenta “Eat it”, un doble. Es una apuesta arriesgada teniendo en cuenta que estamos ante, recuerden, una respetable segundona: su doble directo del 71 fue muy popular, porque sus directos eran imbatibles. Pero un doble en estudio de los Pie puede resultar un poco excesivo. 

Y sin embargo no lo es. Hay que reconocer que tiene su parte de truco, ya que la cuarta cara es en directo, como intentando dejar un buen sabor de boca a los que prefieren ese aspecto suyo. En esa hay tres canciones: la primera, “Up our sleeve”, es de cosecha propia, seguida por una “Honky tonk woman” que parece también suya y el “Road runner” de toda la vida, aunque demasiado larga para mi gusto. Pero la fiesta comienza justo cuando suena la primera nota de la cara A del primer disco: “Get down to it” es una joya intemporal de soul rock que, con los coros de las tres negritas reclutadas para esta ocasión (a las que Steve bautiza como las Blackberries), te atrapa y no volverá a soltarte en tu vida, seas quien seas. A Marriott, como buen mod, siempre le gustaron los coros de voces negras femeninas (Los Small Faces atacando “Tin soldier” acompañados por P.P. Arnold… Ese momento es digno de figurar entre las memorias del replicante de “Blade Runner”), y en este primer disco todas las canciones quedan tocadas por esa magia que solo ellas pueden conseguir, convirtiendo incluso las piezas más rockeras como “Good booze and bad women” o “Drugstore cowboy” (con tonos guitarreros muy en la onda Stone) en una magnífica mezcla de espíritus. No digamos ya piezas como “Is it for love?”, que por momentos se acerca al góspel, o la versión del “Black coffee” de los divinos Ike & Tina Turner. En cuanto a la tercera cara, es decir, la A del segundo disco, la cosa se vuelve mucho más recogida: ahí es donde encontramos la vertiente acústica de este grupo, más cercana al country folk americano, que había quedado un poco olvidada tras su salida de Immediate para fichar por A&M. Es agradable, aunque por supuesto prefiero el primer disco. Sí, soy mod. ¿Pasa algo? 

Como era de esperar, de nuevo hubo una mejor recepción en los States que en la Isla: las giras allí eran continuas. Y aunque por desgracia a los Pie no les queda mucha cuerda, ya que pronto comenzará su decadencia, ahora estamos disfrutando de uno de sus momentos más brillantes. Carpe diem: ya llegará la vejez. 



Mott the Hoople vivieron una mágica vuelta a la vida el año pasado, cuando ya circulaba el comunicado informando de su desaparición. Recordarán ustedes que David Bowie, fan a muerte del grupo, les había ofrecido “Sufragette City” poco antes para relanzar su carrera, y que el altivo Ian Hunter la rechazó en favor de “All the young dudes”, compuesta por su benefactor para él y ante él. Esa canción dio título a su disco de resurrección, producido por el propio Bowie; cuya influencia no termina ahí, ya que las nuevas fotografías de los Hoople nos muestran a un grupo glam: esa es la moda, y a ella se prestan gustosamente. Otra cosa es el aspecto musical, que no se altera mucho ya que la devoción de Hunter hacia Dylan y The Band sigue presente. Sin embargo el repertorio es un poco más variado; y en parte por el glamour que imprime Bowie, en parte por la calidad del disco, resultó ser el más vendido en su carrera hasta ese momento. Lo cual tampoco era muy difícil, teniendo en cuenta que su media estaba en el top 50; pero un salto hasta el top 20 es muy de agradecer, ya que asienta al grupo ante sí mismo y ante el sello CBS, que los había admitido por expresa intervención de Bowie (tras el final de su contrato con Island, que con bastante lógica los había dado por muertos). De todos modos hay algunos problemas creados por el excesivo protagonismo de Hunter: el teclista Verden Allen se marchó a finales del año pasado al ver rechazadas -otra vez- algunas canciones suyas, y ha sido sustituido por Morgan Fisher, que de momento no figura oficialmente como miembro del grupo pero que ya participa en la grabación de un nuevo disco. 

Ese nuevo disco llega a las tiendas en verano del 73 y se titula “Mott”. No hay grandes diferencias con el anterior y confirma que la banda ha mejorado en sus composiciones, menos grises que en su época con Island: “All the way from Memphis” y “Driving sister”, las canciones que abren cada una de sus caras, y especialmente esta última, son dos grandes piezas de rock and roll en la más pura línea Hoople. La tendencia a los himnos, tan queridos tanto por Hunter como por Bowie, tiene una buena representación en “I wish I was your mother”, que cierra el disco muy apropiadamente con sus mandolinas y sus armónicas; también, por supuesto, “Hymn for the dudes” (aprovechando la estela que dejó su predecesora), y “Ballad of Mott the Hoople”, donde las similitudes con Dylan se acentúan incluso en las letras, que para Hunter han sido siempre tan importantes como para su maestro (con frases lapidarias como “El rock and roll es un juego de perdedores”). En conjunto puede considerarse como una buena prolongación de su obra anterior, y el resultado fue realmente magnífico: sus ventas lo superaron, rozando el top 10. 

Sin embargo, el estilo dictatorial de Hunter comienza a hacerse insoportable: poco después se marcha Mick Ralphs, y esa gran pérdida es reparada solo a medias por la llegada de Luther Grosvenor, un ex Spooky Tooth que ha de cambiar su nombre por razones contractuales: ahora se llamará Ariel Bender, y tampoco estará mucho tiempo en una banda que comienza a desintegrarse (mientras que Ralphs se hará de oro, junto a otros ilustres huidos, en la superbanda Bad Company). Pero digo lo mismo que con los Pie: a vivir, que son dos días. 



18 comentarios:

  1. "Bandas segundonas" y "decadencia del blues rock como escuela", es usted único a la hora de resumir conceptos y sintetizar, completamente de acuerdo, no manejo mucho este rollo, me pierdo, no me interesaron hasta bien tarde muchas de estas bandas, pero estoy en ello... Humble Pie, uno de los primeros "supergrupos" , Creo que me quedo con "Smokin" pero reconozco que aqui Marriot demuestra maestría y versatilidad , toques de Boogie-Rock , con notas de Golspel y (tal vez) Soul..,

    En cuanto a Mott, leí por ahi que Ian Hunter y Mick Ralphs se llevaban a matar, la previsible salida del combo de Ralph afectaba las sesiones, y si bien su trabajo es digno y limpio, no termino de conectar, pero es cosa mia, los he disfrutado a ratos y los considero de "Qualité", me ha gustado recuperalos hoy, de hecho los escucho en este momento.

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    1. Gracias por las alabanzas, señor Sebas. Pero la cosa no es difícil, ya que estamos hablando de una época en la que se veían las corrientes con mucha más nitidez que ahora (si es que ahora hay alguna, que lo dudo). De estas dos bandas yo prefiero a los Pie, tal vez por mi querencia hacia la vida y obra de San Steve Marriott; pero ambas eran muy solventes, y creo que deben ser reivindicadas.

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  2. Hola amigo:
    Pues parece que este 73 es el año de decadencia por lo que llevamos visto, con sus gloriosas excepciones. El lastre del Fillmore de los Pie era demasiado grande, aunque creo que salvaron el papel dignamente, aunque en su sonido se nota algo de enquilosamiento, También es cierto que por lo general si un grupo hace siempre lo mismo le criticamos, pero si cambia, todavía más. Hay que ver como somos.
    Los Mott siempre fueron muy suyos, a pesar de criticar en exceso al Hunter por imitar al Dylan cantando, particularmente me gustan bastante todos sus discos, y todavía mas la carrera en solitario de su cantante.
    De todas formas pregunto: ¿No había nada mas interesante en este 1973 que las viejas glorias?.
    Un saludo
    Jose

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    1. Muy buenas, don José:

      El que avisa no es traidor, y ya avisé de que este año 73 era el fin de un ciclo. Y aun así, tanto los Pie como los Hoople seguían defendiéndose casi hasta el momento de su desaparición. Que por cierto, no prolongaron demasiado, como otros que siguieron desesperadamente agarrados a las giras trantando de hacer caja unos años más.

      Y sí, supongo que habrá algo más interesante en este año. Pero ya sabe usted que aquí vamos por orden de antiguedad en el negocio, lo cual siginifica que las novedades, si las hay, llegarán al final. Mientras tanto, paciencia. Y saludos.

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  3. Pues a los Humble Pie los he escuchado mientras estaba ocupado en otros menesteres y me olvidado de ellos hasta que ha sonado Honky tonk woman. La de Get down to it también es de recibo y alguna pieza más en plan roquero, pero la tendencia soul al desgarro melodramático me satura pronto.
    A Mott the Hoople he podido dedicarles más tiempo, un disco apañado sin más, de los que puedes escuchar mientras haces las engorrosas tareas caseras. No queda muy roquero pero ayuda a menear la escoba.

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    1. Comprendo que este tipo de grupos no es de su cuerda, mister Chafardero. Lo cual da más valor a su voluntarismo por escucharlos. Los Hoople, de estos dos, deberían ser los que más le interesas por el tono negroide de Marriott. Y porque estoy seguro de que usted ha de ser fan de los Samll Faces. ¿A que sí?

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  4. No pasa nada, yo también soy mod, desde que oí en mi tierna infancia el My Generation de The Who. A Small Faces si les seguí la pista con gran disfrute por mi parte. A Humble Pie no les seguí de cerca en su momento. Oía aquí y allí alguna canción suelta, pero no como a los Small Faces. Ahora, cuando los oigo, veo que eran algo más que unos segundones.

    Y con Mott the Hoople (y con Ian Hunter) me pasa lo mismo. Es un buen momento para repasar ambas carreras. Tomo nota de la información que aquí se detalla. Un lujo.

    Gracias.

    Saludosssssssssssss

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    1. Bien, mister Babelain: no esperaba menos de usted. Un aficionado a Kinks suele serlo también a los Small Faces, porque en el fondo tienen puntos en común. De todos modos comprendo que Humble Pie ya es otra historia, puesto que del tono pop que tenían las bandas mod pasamos a un estilo mucho más rugoso, más americano. Y algo parecido pasa con los Hoople, aunque ahí la similitud viene por parte de Dylan y su estilo.

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  5. Ese disco de Humble Pie está muy bien aunque prefiero los dos anteriores "Rock on" y "Smokin", una magnífica banda muy infravalorada. Ese que tan bien comentas Mott no lo controlo pero el anterior "All the young dudes" me encanta. Como siempre un placer ilustrarme por aquí. Salud.

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    1. Yo no sabría decidirme entre esos tres discos, mister Johnny: tal vez me quedaría con "Rock on" en conjunto, pero la cosa es difícil. En cuanto a los Hoople, le recomiendo un paseo por su primera época, que también tiene momentos relamente buenos: su primer disco, por ejemplo, me parece perfectamente a la altura de estos dos últimos.

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  6. Salvo escasas excepciones, las canciones de los invitados de esta entrega no son lo mío. Yo me lo pierdo.

    Saúde.

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    1. A juzgar por la cantidad de veces que he visto "Yo me lo pierdo" escrito en sus comentarios, me temo que se pierde usted muchas cosas, señor Pez. Salga del agua un rato y ya verá cómo también al aire libre se disfruta.

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    2. Tampoco me gustan los callos, ni las judías, incluso tampoco los monaguillos, por muy tiernos que estén. Pero ahí no tengo sensación de pérdida.

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    3. Bah, si es por eso no se preocupe: tengo entendido que en cuestión de pérdidas la medicina ha avanzado mucho.

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  7. Ese “Eat it” es un discazo para todo los gustos y dia a dia le encuentro algo distinto . Los Mott no los controlo mucho y sera cuestion de poner remedio . Un saludo

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    1. Un gran disco, de los mejores en la carrera de los Pie. En cuanto a los Hoople, le recomiendo que empiezce por su primer disco (de la época Island) y luego vaya a estos dos últimos. Con ese total de tres tiene suficiente para hacerse una buena idea de lo que eran estos señores. Saludos.

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  8. A mandar. Y de maestro nada: simple aficionado viejuno.

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