lunes, 1 de febrero de 2016

1973 (XX)



Los profesionales más astutos de este negocio sospechan que la música popular está entrando en una fase de transición, que el poder absoluto ejercido por el rock clásico desde finales de la década anterior se debilita: la mayor parte de los grandes nombres está desapareciendo o hundiéndose en la mediocridad, y no se ven sustitutos de verdadera talla. Sus confidentes callejeros les informan de que las nuevas bandas que se oyen en los tugurios son mucho más simples y directas, que tal vez se esté creando una especie de revival garaje o algo así, pero en cualquier caso parece que aún están muy verdes. Hay que esperar. Sin embargo la industria está obligada a buscar alternativas continuamente, y es en esta época cuando se consolida una de las más relevantes: el reggae, un género hasta ahora minoritario, pasa a tener un notable potencial comercial, como diría Zappa. Algunos sellos habían conseguido pequeños éxitos de ventas con intérpretes de ska y rocksteady en los últimos tiempos del movimiento mod, y aprovechando esta situación actual de “vacío de poder” tal vez sea el momento de volver a insistir con la música de Jamaica. Hay, de entre todos los empresarios isleños, uno que siempre ha llevado esos ritmos en su corazón, ya que vivió durante mucho tiempo en aquella otra isla: se trata de Chris Blackwell, creador y jefazo de la bendita Island Records Ltd. Quién si no. 

Blackwell vivió en Jamaica desde su tierna infancia hasta los veinte años -con un breve intervalo en Gran Bretaña- debido a la profesión de su padre, miembro del regimiento británico en aquella isla, que por entonces pertenecía aún al Imperio. En 1958, poco antes de volver a su patria de origen, sufrió un accidente que pudo costarle la vida: la barca en la que pescaba encalló y tuvo que nadar hasta la orilla; allí, agotado y al borde de la insolación, fue descubierto por un pescador rastafari que lo salvó curándole las heridas y restaurando su salud por medio de la dieta alimentaria Ital, que como ya pueden ustedes suponer es propia de los afectos a esa religión, filosofía o lo que fuere. Nuestro amigo, muy impresionado, comenzó a interesarse por ella y, sobre todo, a disfrutar con su música. Poco después, ya de vuelta a su isla natal, crea Island Records con el dinero que le han prestado sus padres y en 1959 presenta a los británicos a Laurel Aitken, el llamado “Abuelo del ska” (que pronto pasa al sello Blue Beat, el primero en Gran Bretaña -ya a finales de los años 40- que se ocupa de los ritmos tradicionales caribeños como el calipso o el mento). Sin embargo, y aunque continua lanzando a las figuras jamaicanas más destacadas, es consciente de que esa música no conseguirá, al menos de momento, conquistar las listas occidentales porque su espíritu es muy diferente. Y como su objetivo es hacer de Island Records el sello independiente más fuerte de Gran Bretaña, pronto comienza a ampliar la oferta: a finales de los años 60, en Island están grabando entes tan dispares como Traffic, Jethro Tull, King Crimson, Fairport Convention, Cat Stevens, Free, Spooky Tooth... un universo de puro ensueño para un fan enloquecido como el que esto suscribe. Pero ahora, tras Roxy Music, el último fichaje sonado (y casi por pura casualidad), Blackwell también es consciente de que el negocio está débil. 

También a finales de la década anterior surgió en Jamaica un nuevo estilo, la fusión del calipso y el ska enriquecidos con tonos de r’n’b y una fuerte preponderancia del bajo (herencia dulcificada del slap bass típico en el ska): ese estilo se llama reggae, y a estas alturas Blackwell ya ha presentado ante sus compatriotas a Jimmy Cliff, Toots & The Maytals y algunos más, que van consiguiendo pequeños y escasos éxitos en las listas británicas. Aunque dio la casualidad de que la primera canción que hizo conocido ese género no está en Island: se trata de la legendaria “Israelites”, grabada por Desmond Dekker & The Aces en 1968 y número uno casi mundial al año siguiente (Desmond había grabado algunas canciones en Island años antes, pero finalmente desarrolló gran parte de su carrera en la jamaicana Pyramid). Y ahora va a apostar por un grupo con diez años de carrera en su isla: los Wailers, que tienen ya cuatro Lps publicados allá y que reúnen gran parte de las condiciones necesarias para triunfar en Occidente. Esas condiciones son: conocimiento del mercado occidental, estructura musical más contundente y una imagen reconocible, icónica. La banda ya era conocida en Gran Bretaña, puesto que su segundo disco (“Soul rebels”, 1970) había sido publicado también en ese mercado por Trojan, un clásico entre los sellos raciales; pero la capacidad de promoción de ese sello era muy limitada, y finalmente pasó casi desapercibido salvo entre la colectividad jamaicana y algunos fans occidentales. En este momento se encuentran en Londres sin un duro, desesperados; y es entonces cuando su personaje central, el guitarrista, cantante y compositor Bob Marley, recuerda que Blackwell conoce perfectamente la música jamaicana y que ha introducido en Europa a la mayor parte de las figuras de su país. Así que Marley da el primer paso presentándose ante él y pidiendo ayuda. 

A partir de aquí, la cosa va rodada: en 1973 se graban “Catch a fire” y “Burnin”, los dos discos que encienden definitivamente la furia occidental por el reggae. En 1974 se produce una escisión de calado, ya que Peter Tosh, uno de los elementos fundamentales de los Wailers (y compositor junto a Marley) abandona el grupo para seguir su propia carrera; una consecuencia colateral es que a partir de ese momento el nombre del grupo figura a continuación del de Marley, que ahora ya es su líder indiscutible. Y la ristra de éxitos absolutos en todo el orbe prosigue hasta su muerte en 1981; a la sombra de Marley, el propio Tosh, los Maytals, Burning Spear o incluso las viejas glorias como Nash o Cliff se benefician de esta moda y de paso constituyen un importante apoyo económico para Island en esta fase de transición que comienza ahora y durará dos o tres años. El reggae es un estilo que, al menos en aquella época, creó una división entre los aficionados: unos lo amaban y otros lo detestaban. Yo soy de los que lo detestan (salvo contadas excepciones), tanto el estilo como la filosofía santurrona e infantil que lo apoya; pero durante unos años las ventas de Marley y compañía fueron enormes, la prensa musical estuvo rendida a sus pies (saben oler el dinero como nadie), su presencia en radios y bares llegó a hacerse asfixiante… es decir, que en términos económicos no hubo nada parecido hasta finales de la década. Y eso hay que reconocerlo. 




16 comentarios:

  1. Un genero que no controlo lo bastante que quisiera pero siempre lo emparento con el blues en el sentido de que preciso la dosis blanca para un mayor conocimiento en el reggae y un resurgir en el blues .
    Hay discos escenciales en el genero como "Exodus" de Bob ,"Legalize It" de Tosh y "Red de los Black Uhuru que estan mano a mano con cualquier de otro campo . Coincido contigo en la falsa exposicion que ejercen muchos y que del catalogo de Marley no salen ; de este tio he visto mas poster pegados en paredes de dormitorio que del mismisimo Che Guevara jaja . Un abrazo y buena semana

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No tengo yo muy claro lo de la "dosis blanca" en este caso, mr. Luther. Es indiscutible en el caso del blues, porque de alguna manera los blancos consiguieron desarrollar las escalas primarias de las cinco notas y hacer algo más florido; pero en el caso del reggae creo que más bien fueron hacia atrás: casi se hacen más soportables las incursiones blancas en el ska (los Beat y compañía) que en el reggae puro. Y de los inventos patrios del tipo Ska-p, casi mejor no hablamos. De todos modos, como dije arriba, no es lo mío y prefiero no opinar.

      Y un saludo.

      Eliminar
  2. Hola Rick:
    Cuando salió el reggae, a los rokeros de pro ni fu ni fa, nos era ajeno totalmente y así nos sigue pareciendo. Aunque lo que mas admiro del reagge es su parte "filosófica", que aunque como tu dices sea santurrona e in fantil, si que supo calar en buena parte de la juventud, mas que nada por el culto a la marihuana. También se le ha de reconocer como una de las grandes revoluciones musicales del siglo pasado.
    Pues yo tengo mi Bob Marley Gratest Hits que suena una vez cada diez años, que no está mal y un doble en directo que recuerdo era bastante bueno, pero que hace siglos que no escucho.
    Lo del catálogo de Island de principios 70, de lo mejor que había.
    Un saludo
    Jose

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso me pasa a mí, que me sigue pareciendo completamente ajeno; mucho más que el blues, por ejemplo. De todos modos, hay algunas canciones del género que me gustan, empezando por "Israelites".

      Pero eso sí: sobre el catálogo Island, seguro que estamos todos de acuerdo. Menudo material...

      Eliminar
  3. Tengo ya olvidados estos discos, que escuché muy poco, pero todavía me gustan mucho por ejemplo 'Jammin' y 'Natural Mystic' del Exodus (1977). Muy interesante en cualquier caso, guste o no. De interés musical y sociológico, supongo, porque si no me equivoco Bob Marley fue el primer 'rock star' (entiéndase el término fuera de las estrechas etiquetas musicales) del tercer mundo. Ya que músicos como Ravi Shankar, pese a su relativo éxito en Occidente, no correspondieron con esa imagen en absoluto. Respecto a la religión rastafari jamaicana, yo quizás no la llamaría infantil, pero otra cosa es la versión adoptada por los fans occidentales; es muy curioso que una secta que solo puede entenderse en un contexto muy particular más o menos se adoptase por jóvenes en países occidentales, mezclándose en la salsa del new age y del mercado de creencias y símbolos para tomar en plena época de crisis y cambios generacionales.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Vuelvo a lo de antes. Hay algunas canciones sueltas que me gustan, pero no siento ni de lejos la empatía que puedo sentir con el blues. Sobre el asunto "Rock star" y "Tercer mundo", bueno, habría mucha tela que cortar: a fin de cuentas, Marley y su banda ya llevaban un buen tiempo en Europa, trabajando bajo criterios occidentales, pero no hay problema: se admite. Y en cuanto a las creencias y los símbolos, me parece que pensamos igual, ¿verdad? Bueno, pues mejor nos callamos por si acaso...

      Eliminar
  4. Mi problema con esta música es que no solo no me gusta, es que me molesta, me desagrada oírla en cualquier lado. Evidentemente es mi culpa, no de Marley y compañía; es una de mis muchas fobias de mente enfermiza.

    Saúde.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Algo parecido me pasa a mí, mister Pez. Qué le vamnos a hacer...

      Eliminar
  5. No se de donde sacas tanta información. Y mira que yo era de esos que compraban revistas y fancines especializados en música. Pero algunas cosas se me escapaban y otras las he olvidado (cosas de la edad).

    Menudo catálogo el de Island, también yo era un fan empedernido de esos grupos que nombras y tenía discos de ellos con ese logotipo en el vinilo: Traffic, Jethro Tull, King Crimson, Fairport Convention, Cat Stevens, Free, Spooky Tooth...

    Y a mi si me gusta el reggae, tenía los primeros discos de Toots & The Maytals (para mí, de lo mejorcito) y algún grandes éxitos de Jimmy Cliff. Curiosamente, Bob Marley no me impresionó demasiado, aunque algunos de sus discos si que los machaqué en el todadiscos, sobre todo Kaya.

    Que siga la fiesta.

    Saludosssssssssss

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo de la información no tiene ningún mérito, Bab: dejando aparte que siempre tuve complejo de maruja con el asunto este de la música ratonera (quería saberlo todo de mis ídolos), y que, como tú, me compraba toda cuanta revista había, hay que tener en cuenta que en la actualidad la cosa es muy fácil: Internet.

      Veo que sobre el reggae tienes un criterio más abierto que yo: de Jimmy Cliff aún me queda algún disco, y el "Natty dread" de Marley. Poco más, creo.

      Eliminar
  6. Sobre Chris Blackwell el primer artista británico que tuvo fue John Martyn, le gustaba como cantaba y como tocaba la guitarra. No me extraña lo que cuentas sobre como acogió a Marley. En cierta ocasión dijo que se podía permitir el lujo de perder dinero con John Martyn con lo que ganaba con Cataluña Stevens y Jethro tull.
    En cuanto al reggae Marley fue un genio y su discografía aunque estuviera basada en recrear al gusto británico los muchos éxitos que ya tenía fue una maravilla hasta "exodus". Chris fue un genio pues hizo con Marley los mínimos cambios de producción para en cierto modo rock eriza el reggae y hacerlo muy popular.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Blackwell, en los primeros años de Island, tuvo exclusivamente artistas jamaicanos. Pero en 1967 ya tenía a unos cuantos blanquitos grabando en su sello: los VIPS, que luego pasaron a ser Art (posteriormente Spooky Tooth) o Traffic ya habían grabado antes que Martyn. En cualquier caso fue el primer cantautor, eso sí, antes de Cat Stevens o Nick Drake.

      Y en cuanto a Marley, el respeto de Blackwell por su estilo llega hasta el extremo de que durante un buen tiempo las grabaciones siguieron haciéndose en Jamaica y se retocaban muy ligeramente en los estudios de Island. Tenían claro que no se necesitaba hacer grandes areglos, sino que el gancho de ese estilo estaba en la base.

      Eliminar
  7. A mí también el reggae me dejaba bastante parado, me resultaba cansino y pegajoso. Creo que es una música para escuchar fumado. Me va más el ska, la verdad.
    Y sobre Marley y la filosofía que le rodeaba pues lo mismo, me parecía un santurrón inofensivo pero le tenía cariño. Se agradecía un tipo que no destilara testosterona, para variar. Y las rastas siguen de rabiosa actualidad.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso mismo pienso yo, mister Chafardero: una música para escuchar fumado. Y aun así, me acaba aburriendo, precisamente porque también estamos de acuerdo en que es cansino y pegajoso. Sobre la "filosofía", peor aún me lo pone. En fin, que casi mejor me callo.

      Eliminar
    2. Yo, la verdad, no soy muy aficionado al género, pero debo confesar que el Kaya es, para mi, una obra maestra. Curiosamente, yo no lo asocio con ir fumado, para mi lo mejor es escucharlo con mucho calor, tarde de verano con 37 a la sombra, poner el disco y disfrutarlo como un enano sudao.

      Sobre Island he llegado a comprar discos sólo por ser del sello (y de la época), una garantía de que te iba a gustar.

      Salud (y força jejeje)

      Eliminar
    3. Sí, el reggae también es fácilmente asociable al verano por el estilo lánguido y amodorrado que tiene. A mí el que más me gustaba era "Natty dread", pero en fin, son todos parecidos.

      Y veo que con la Island no era yo el único. Efectivamente, solo con ver el sello ya sabías que iba a ser interesante; luego te gustaría más o menos, pero interés tenía. Eso mismo pasó durante una época con otros sellos independientes como Chrysalis, Virgin y algunos más. Qué tiempos...

      Eliminar

Cierren la puerta al salir.

Perseguidores