martes, 5 de abril de 2016

España 70's: de vuelta al desierto (VII)



La canción de autor es una de las novedades que surgen en la segunda ola de la música popular en nuestro país; lo cual tiene su mérito, ya que atreverse a escribir letras “imaginativas” en una época en la que el franquismo comenzaba a verse acorralado -y por lo tanto sus coletazos podían resultar temibles- no era una opción cómoda. Sin embargo, hubo unos cuantos valientes que ya a mediados de la década anterior se esforzaban en ofrecer al público canciones con un acompañamiento literario que podía ir desde la lírica a la protesta más o menos encubierta; y quien mejor supo equilibrar la música con el mensaje -convirtiéndose en el más popular de todos nuestros cantautores- fue Joan Manuel Serrat, a quien ya hemos visto alcanzar el éxito casi desde el principio de su carrera. 
 
Lo habíamos dejado despidiendo la década de los 60 en lo más alto de las listas gracias a aquel disco que ponía música a algunos poemas de Antonio Machado y que fue un éxito inenarrable, tanto en España como en Hispanoamérica (donde sus giras son casi continuas, por cierto). La presión que ejerce ese éxito consigue que se vaya olvidando el asunto de su espantada en Eurovisión dos años antes, y las emisoras de radio vuelven a emitir sus canciones con relativa libertad; en el otro bando sin embargo, los sectores más catalanistas no le perdonan aquel desliz y puede que no lo hagan nunca. De todos modos, está claro que a él no le importa: seguirá cantando en español o catalán según le plazca, porque ya ha demostrado que no acepta injerencias de nadie. Una nueva prueba de ello (y de su brillantez creativa) es que en 1970 publica dos discos, uno en cada idioma: a mediados de año llega “Serrat 4”, en catalán y superando las ventas de sus anteriores discos en ese idioma, lo cual demuestra que el anatema lanzado por los sectores radicales no surte efecto; y a finales de año llega “Mi niñez”, en español, uno de los discos más brillantes en su carrera. De nuevo los arreglos de Miralles redondean en ambos casos un conjunto de canciones cuyas melodías son magníficas. Sobre las letras, del catalán no puedo decir mucho -tendría que ponerme a traducirlas- aunque suena un poco más intimista (el propio sonido lo es), sin grandes diferencias con el “nacional”. Eso sí: tanto en uno como en otro, algunas letras tienen problemas (“Fiesta”, una de las más populares por su ritmo y por figurar en single, tuvo que modificar algunas estrofas para ser publicada). La gran mayoría se convirtieron en clásicas. 

Estamos en la época más vibrante de su carrera, y no solo por su trayectoria artística: pocos días después de la publicación de su último disco, en Diciembre del 70, tiene lugar el famoso Proceso de Burgos, en el que se condena a muerte a seis militantes de ETA; el día 12 de ese mes Serrat es uno de los trescientos artistas e intelectuales catalanes que se encierran en el monasterio de Montserrat en protesta por ese juicio. Aquella actitud le pasa factura, desde luego: vuelven las represalias en prensa, radio y televisión, además del boicot a gran parte de sus actuaciones. Durante casi medio año trata de olvidarse de la situación interna con una nueva gira hispanoamericana, y a la vuelta anuncia una retirada transitoria que se concluye a finales de 1971 con la publicación de “Mediteráneo”, que pasa por ser su mejor obra (y desde luego la más popular). No hay duda de que ese retiro le ha venido muy bien para centrarse y escribir con relativa tranquilidad el material; pero aun así resulta asombrosa la creatividad que demuestra, superándose de nuevo después de sus dos discos en 1970 y de toda la situación ambiental que le rodea. Ahí está condensada la esencia artística de Serrat, en diez canciones que resumen la nostalgia, los amores y ese punto ácrata que siempre ha tenido, diez canciones perfectas que incluso a mí me emocionan aún sin ser muy de su cuerda. Ah, y el equilibrio orquestal corre a cargo de Juan Carlos Calderón, que durante un tiempo sustituye a Miralles. 

Tras unos meses de muchas giras y algunos proyectos fallidos (entre ellos un doble disco en el que interpretaría piezas clásicas del repertorio hispanoamericano y que no se verá hasta mucho tiempo después), a principios de 1972 Serrat repite la jugada de poner música a los poemas de un clásico de nuestra lengua: primero fue Machado, ahora será Miguel Hernández. Y el resultado es muy parecido, ya que el disco, cuyo título es simplemente el nombre del poeta, se convierte en otro éxito masivo a pesar de que una vez más “el Régimen” se pone nervioso: Hernández es una de las más negras sombras en la memoria del franquismo -por ser culpable directo de su muerte- y a regañadientes permite la publicación de una obra en la que Serrat ha escogido con cuidado el material, más o menos “limpio” de ideología para que la censura no pueda objetar. En lo musical no hay grandes diferencias con sus obras anteriores, aunque los arreglos van a cargo de Francesc Burrull; junto a la contención de la voz, tal vez el resultado final sea un poco más “académico”, sobrio, por la influencia de la situación y del espíritu del poeta. Y esa misma influencia hace que aquí estemos ante una obra de la cual los aficionados al single tienen pocas canciones recordables: este es un disco mucho más orgánico que la colección de poemas de Machado, o al menos eso me parece. 

El trienio más brillante de Serrat termina aquí, aunque por supuesto seguirá siendo por mucho tiempo nuestro cantautor principal (casi lo es aún hoy). Su despedida de Novola se formaliza en 1973/74 con “Canción infantil”, un tanto más oscuro que los anteriores pero donde nos encontramos con obras magnas del calibre de “Romance de Curro el palmo”. Su llegada a Ariola coincide con nuevas complicaciones en su relación con la censura, hasta el punto de tener que vivir fuera de España durante un tiempo a causa de sus manifestaciones sobre los últimos fusilamientos del franquismo. Tras la muerte del dictador vuelve gracias a una amnistía y durante un tiempo se dedica a recorrer Cataluña en pequeñas giras, hasta que vuelve la normalidad. Sin embargo los tiempos comienzan a cambiar, las letras “comprometidas” van perdiendo su actualidad, el rock y la nueva ola se están haciendo con el mercado y los personajes como él comienzan a pasar a segundo plano. Su historia, ya digo, podría seguir contándose hasta ahora mismo, pero nosotros lo dejaremos aquí, con una selección de canciones que cubren aquel trienio. 


14 comentarios:

  1. Otro repaso a la historia musical de país contado con soltura; vamos, que para una enciclopedia musical vendría que ni al pelo.

    Siempre admiré al Serrat persona. Al escritor de canciones lo he respetado porque no podía ser de otra manera; ha sido también el cantautor favorito de mis tres hermanas mayores, pero... a mi nunca me entusiasmó. Soy más de Pau Riba y de Sisa, como creo que ya hemos comentado en otras ocasiones.

    Saludossssssssssssssss

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    1. "El Serrat persona", como tú dices, viene siendo una cosa parecida al Miguel Ríos persona y otras cuantas personas más: un modo de hablar que utilizamos cuando no nos sentimos muy animados a alabar la obra de un músico o artista en general. Eso nos pasa a casi todos los que andamos por aquí, me temo: que en lo musical estamos un poco lejos de su estilo. Pero algunos nombres son inevitables, así que nobleza obliga.

      Pero tranquilo: el próximo cliente del bar ya es de nuestra cuerda....

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  2. Tampoco este estilo musical es exactamente lo mío, pero Serrat es un tremendo artista. Para mí, sólo con el Romance de Curro el Palmo (¿copla, canción popular catalana, neorrealismo italiano…?) ya hubiera justificado su altura de genio, pero es que hizo tantas y tantas otras maravillas que muy pocos pueden competir con su producción. Hizo canciones aparentemente simples (Lucía, por ejemplo), comparadas con las de otros músicos catalanes de la época; pero es que esa sencillez es muy difícil de lograr.


    En tiempos tan tumultuosos como los que vivimos, una y otra vez su tema Mediterráneo es votado por la gente como la mejor canción española de todos los tiempos. Estos plebiscitos no tienen valor alguno, pero en este caso me atrevo a suponer que la gente ha visto en él a un artista al margen de nacionalismos excluyentes (ni catalán ni español).

    Se da el caso, además, de que sus canciones resisten perfectamente el ser interpretadas por otras voces.

    Pues menos mal que no es la música que más me gusta...

    Saúde.

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    1. Pues menos mal, digo yo también. No tengo nada que objetar a esas clasificaciones tan frecuentes de "la mejor canción", "el mejor disco", etc. Pero ya sabes que son muy subjetivas: todo depende que qué tipo de música escucha cada uno.

      El que viene ahora, por ejemplo, me gusta mucho más que Serrat... y vaya, tiene un disco considerado como el mejor en la historia del rock catalán... ¿hacemos caso a esaa afirmación o no?

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  3. Hola Rick:
    Copio y pego lo de Babelain menos lo de los hermanos::
    Siempre admiré al Serrat persona. Al escritor de canciones lo he respetado porque no podía ser de otra manera, pero... a mi nunca me entusiasmó. Soy más de Pau Riba y de Sisa, como creo que ya hemos comentado en otras ocasiones.

    Saludossssssssssssssss

    Jose

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    1. También yo copio y pego mi respuesta a Bab: estamos empatados. Y en cuanto a Pau Riba y Sisa... hasta aquí puedo leer.

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  4. Yo no me fio mucho de los que priman la letra sobre la música,pero Serrat es de los pocos del gremio que no descuida lo segundo. La etapa que describes con tu habitual brillantez también es la más brillante de este hombre, pero a mi me suena añeja, como muy de otra época ya pasada. Gran parte de culpa la tienen los arreglos orquestales, que nunca me gustaron. Pero sí, impresiona el repertorio que tiene.

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    1. Yo tampoco, mister Chafardero: a mí lo que me interesa son las músicas. Pero si traen una buena letra, miel sobre hojuelas. Y en el caso de Serrat estoy totalmente de acuerdo también en el asunto de la orquestación: su sonido ha quedado un poco acartonado por ella. Se salva gran parte del repertorio por la calidad que tiene, pero no por los arreglos.

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  5. Sí, estoy de acuerdo con eso de que es su período más brillante aunque yo siempre digo que su mejor disco es en catalán, y del 73, hablo de "Per al meu amic", a mi gusto supera incluso a "Mi niñez". Saludos.

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    1. Ese disco es de los grandes, no hay duda. De todos modos, su producción entre el disco de Machado y su marcha de Edigsa es impresionante, y resulta difícil elegir un solo disco suyo. Así que cada uno tendrá su debilidad personal, supongo.

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  6. Debo decir que Serrat nunca ha sido uno de mis autores musicales preferidos, en general creo que cantautores que me gusten hay pocos... ¿Cristinah Rosenvinge cuenta? ¿Sigue añadiendo esa estúpida h al final de nombre? Maldita snoob Jajajaja

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    1. Yo tampoco soy muy fan de los cantautores, básicamente por lo que dice Cahfardero, que suelen descuidar lo más importante para mí, que es la música, en detrimento de las letras. Pero en al caso de Serat la cosa iba muy equilibrada.

      En cuanto a Christinita (la "h" va detrás de la "C"), que ponga su nombre como quiera: con lo guapa que es, se le consiente todo. Menos asistir a un concierto suyo de estos últimos años, que puede resultar un poco pesadito; porque sí, también ella se ha vuelto cantautora. Parece que la gente le tiene miedo a la electricidad... ¿o es que el acústico resulta mucho más barato? Va a ser eso...

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  7. Hola Rick:
    Me alegro mucho de que le hayas dedicado un capítulo a Serrat. A mi personalmente si que me gusta como artista y como persona, aunque tengo que reconocer que esta admiración por él me llegó tarde, ya que en mi jueventud no me gustaba especialmente pasó bastante desapercibido.
    En la actualidad es uno de los habituales que escucho en casa y además me acompaña mi mujer a la que le encanta de siempre, y eso es de gran ayuda. Tengo toda su discografía y la conozco bien, a pesar de eso, todavia sigue emocionándome.
    Me alegro de que no fuera a Eurovision.

    Muy bueno tu artículo.
    Saludos.

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    1. Gracias, Antoni. En realidad, como le pasa a Bab, José y casi todos los que han comentado, Serrat no es precisamente de nuestros favoritos; pero resulta inevitable citarlo, ya que es uno de los escasos grandes nombres de la música popular española. Y eso hay que tenerlo en cuenta. Ah, y sí, mejor que no apareciese por Eurovisión; hubiese sido una mancha difícil de limpiar en su carrera.

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