martes, 29 de noviembre de 2016

1974/75 (XI)



De todos los grupos que surgieron a principios de los años 70 como resultado “colateral” de la moda glam, el más interesante es Roxy Music. Si Bowie ejemplariza el cambio de época porque él mismo procede de los años 60 y está haciendo ese viaje, los Roxy son una confluencia de varios estilos anteriores y actuales: junto al glam que triunfa cuando ellos arrancan hay que sumar una influencia progresiva que transforman en avant garde con sus dos primeros discos (el espíritu de Brian Eno), pero también su querencia por el art pop y el cabaret. La suma de todas esas corrientes da como resultado la primera gran banda de tránsito entre el primer y el segundo quinquenio de esta década, una banda que con el tiempo se convertirá en referente: su primera época con Brian Eno impresionó a los Talking Heads, y algunas músicas de los primeros años 80 (los nuevos románticos, por ejemplo) les deben mucho. Bryan Ferry, líder y compositor principal, dejó claro con el tercer disco que no les había perjudicado la marcha de Eno: perdieron parte de su inclinación vanguardista (que a veces se hacía un poco densa), pero a cambio reforzaron su esencia de vodevil pop, sofisticándolo. Por otra parte, la estética glam desaparece y lo que tenemos ahora es un grupo de músicos muy profesional en el que Ferry adopta una pose de galán, de “conquistador de casino” que tal vez le venga un poco grande: ese cruce estético entre la apariencia bohemia de Kevin Ayers y los trajes perfectamente cortados de Bowie resulta dudoso. 

Pero lo que a nosotros nos importa son las canciones, y a finales de 1974 llega la confirmación de que la banda pasa por un gran momento con la publicación de “Country life” (ni que decir tiene que en España hubo problemas con esa fotografía, que salió recortada). En algunos aspectos la marcha de Eno ha servido para mejorar la situación interna, ya que los demás músicos coincidían con él en la excesiva autoridad de Ferry: la autoría de las canciones se va repartiendo entre él, Manzanera y Mackay gradualmente. Por otra parte el puesto de bajista, que había sido casi itinerante en los primeros tiempos, parece confirmarse a favor de John Gustafson, al que vemos por segunda vez en los créditos; como también se confirma Eddie Jobson, el sustituto de Eno, que ha ampliado el rango de sonido en la banda gracias a su dominio del violín junto a todo tipo de teclados. Como ya es norma de la casa, el disco se abre con una pieza frenética: “The thrill of it all”, que además viene apoyada por ese violín y las voces de Ferry envuelto en el ritmo de la batería y las notas “enroscadas” de la magnífica guitarra de Manzanera. Pero en ese estilo la supera “All I want is you”, una de sus mejores composiciones, que lo tiene todo: línea melódica, los coros, el estribillo, ese punteo cósmico… un top 5 en singles, como era de esperar. Otra pieza brillante es “Prairie rose”, la que cierra la cara B, con un espléndido desarrollo en el que el protagonismo lo llevan los teclados y el saxo, aunque de nuevo Manzanera nos deja una de sus exhibiciones y por supuesto las voces y los coros son de categoría (hay que reconocer que los Roxy son un grupo con un sonido muy equilibrado, sin fisuras, gusten más o menos). Hablando de coros, hay un curioso ejercicio a medio camino entre música medieval y efluvios de su época avant garde en “Triptych” que vale la pena. Las piezas de medio tiempo están brillantemente representadas con “Three and nine”, “Out of the blue” o “Casanova”, y en conjunto yo diría que estamos ante uno de los mejores discos de los Roxy. 

Sin embargo, Ferry no estaba plenamente satisfecho. Las ventas alcanzaron un buen nivel en la Isla y Europa (un top 5 de media), pero en Estados Unidos la portada no fue del gusto de todos y llegó a ser boicoteada, lo cual afectó al contenido ya que se escuchó muy poco en las emisoras de radio. Ni que decir tiene que aquel inmenso país era el anhelo del bueno de Bryan, y no solo por el dinero: una de sus fantasías era convertirse en un nuevo Frank Sinatra, un gran crooner de los 70. Su carrera en solitario, paralela de momento a los Roxy, había comenzado en 1973 con “These foolish things”, un disco de versiones que es todo un homenaje al género, y vuelve a repetir la jugada en 1974 con “Another time, another place”, publicado justo antes de comenzar la grabación con los Roxy. En esos dos discos la mayoría de las canciones son yanquis, especialmente en el segundo (aunque la canción que lo cierra sea suya), y tuvieron una aceptación razonable, sin estridencias. Ferry piensa que tal vez en aquel país la imagen de su banda, tan decadente, tan europea, sea un obstáculo para sus planes; que posiblemente le interese seguir su camino en solitario… 

Y en 1975 llega el que será el último disco en esta fase de los Roxy: “Siren”, que se publica en otoño y que no muestra grandes diferencias con el anterior aunque el sonido es un poco más compacto. Resulta inevitable una mención especial a “Love is the drug”, la canción que lo abre y que fue un éxito planetario al mismo tiempo que desagradó a muchos seguidores tradicionales del grupo, que vieron una descarada inclinación a la comercialidad en ese ritmo casi funky (de todos modos la ejecución es soberbia, como siempre). Además del sonido también se nota una mayor “presencia” de Ferry, aunque las demás canciones siguen la línea básica trazada en el disco anterior: “Whirwind”, la que abre la cara B, parece inspirada en la apertura de aquel disco, mientras que “Sentimental fool” e incluso “Both ends burning” cumplen con la cuota de pop vanguardista. Los ritmos medios están bien representados con “Could it happen” o “Just another high”, que cierra el disco con mucha dignidad. En conjunto estamos ante otro superventas que incluso en los States elevó el nivel medio de popularidad de la banda, aunque a algunos nos decepcionó un poco: hasta cierto punto, da la impresión de que todo gira alrededor del hombre de la pajarita. 

Tras una nueva gira, a mediados de 1976, se anuncia la baja de Roxy Music en el censo. Dicen que Jerry Hall, la sirena que vemos en el último disco y que era novia de Ferry por entonces, fue quien le animó a dar ese paso, aunque es evidente que lo habría hecho de todos modos. Por entonces se publica “Viva!”, un resumen de tres actuaciones habidas entre 1973 y 1975 en la Isla; no está mal, aunque algunos pensamos que las bandas como esta brillan más en estudio. Pero las ilusiones de Bryan no se cumplirán plenamente: sus discos en solitario seguirán vendiéndose más o menos bien en Europa y muy poco en los States; ah, y la pérfida Jerry lo abandonará para irse con Mick Jagger. Los Roxy tendrán una segunda vida entre 1977 y 1983, haciendo mucho dinero con su novedoso estilo soft pop (Ferry seguirá alternando su carrera en solitario con sus obligaciones en la banda). Y por supuesto, volvieron a intentarlo en este siglo. Pero a estas alturas ya da igual: los Roxy que nos gustan son los del siglo pasado, ¿verdad? 


12 comentarios:

  1. Hola Rick:
    Pues si que me iban los Roxy Music y aún hoy en día voy poniendo sus discos, creo que fué una bocanada de aire fresco que se dice ante la invasión de sinfónicos, progresivos y demás géneros culto-musicales.
    Todos los discos me gustan mas o menos por igual, y estos dos no son la excepción.
    Creo que Roxy Music fueron de vital importacia en el devenir de la música setentera.
    Por cierto el Lp de las dos señoras, recordarás que salió con la portada censurada, solo una cuarta parte de la original (la de abajo no, mal pensado), pero conocía una tienda de discos de importación que cuando los discos se publicaban en España los rebajaban bastante y así me pude hacer con la copia sin censurar.
    Bueno Rick, me has dado dos post de tregua, a ver si no pillo en el siguiente.
    Saludotes
    Jose

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    1. Muy buenas, Jose.

      Yo también creo que los Roxy nos hicieron un favor, teniendo en cuenta lo cargado que estaba el ambiente por entonces. Luego ya con el paso del tiempo se fueron ablandando, pero empezaron muy bien. Y sí, recuerdo el asunto de la portada porque yo tenía la edición española; era muy típica de nuestra querida censura, esa manía de cortar fotografías...

      Y tranquilo por la tregua: solo queda una entrada y seguro que te interesa.

      Saludos mil.



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  3. Otras veces me he sentido culpable de que un artista no me guste, pero en el caso de Ferry no ocurre así. Aún sabiendo que soy tremendamente injusto –y después de volver a escuchar varios temas suyos hoy-, sigo creyendo que su aparente sofisticación contribuyó a banalizar la música popular. Esa imagen, esa pose y ese irritante vibrato vocal, no me permiten apreciar las hipotéticas virtudes del resto de los intérpretes.

    Es más que probable que a mí me falte cintura para adaptarme a la evolución musical o capacidad para reconocer la calidad, pero sigue desagradándome tanto como antes.

    Saúde.

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    1. Hombre, tanto como sentirse culpable... Esto es una simple afición nada más, no hay vidas ni haciendas por medio (o sí, pero da igual). Cada uno puede tener los gustos que quiera, faltaría más.

      Otra cosa es el asunto de la banalización, con el que no estoy de acuerdo; pero no por los Roxy o cualesquiera otros, sino porque la música popular, por su propio nombre, no tiene obligación alguna de ser "seria". Recuerda, yo soy poppy; o sea, lo peor, lo más bajo de la escala humana. Y aún en esas bajezas en las que nos movemos hay calidad, por supuesto que sí. Volvemos al principio: esto es una cuestión de gustos, nada más.

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  4. Buena definición de Ferry como conquistador de casino.
    Yo conozco la etapa más melíflua de Roxy Music, estos discos me están sorprendiendo por la variedad y garra de los temas. Queda bien el toque cabaretero, y If It Takes All Night me encanta.

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  5. Es que el hombre este se pasaba un poco con tanto postureo y tanta pose, hasta el punto de llegar al ridículo. Ahora, si los discos que tú conocías eran únicamente los de su segunda etapa, felicidades: espero que llegues a la conclusión de que los cinco primeros deberían estar en tu casa junto a los otros.

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  6. En su día fui muy fan de la Roxy pero con el tiempo no me genera la satisfacción que sentía antiguamente, me llama bastante la atención eso. Es cierto que la primera época con Brian Eno es la que en su momento más podía impresionar pero yo creo que los álbumes que mejor envejecen son precisamente los dos posteriores, el Country life y sobre todo el Stranded. Me gusta que destaques "Prairie rose", una de las canciones más maravillosas que se han escrito y una de las que mejor definen aquel período de la Roxy. Abrazos.

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  7. Este tipo de grupos tiene un sonido muy determinado, y tal vez sorprenden a cualquier aficionado en primera instancia pero luego la cosa depende de los gustos personales. Sus primeros discos, por ejemplo, quedarán en la memoria de los fans del avant garde y el progresivo, mientras que los siguientes son más tradicionales y caen en el sector de los aficionados al pop/rock. Pero esto es una simple teoría, tampoco me hagas mucho caso. Y sí, "Prairie rose" es uno de sus momentos más gloriosos, una verdadera joya.

    Saludos mil.

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  8. Debíamos unas copas en una discoteca que nos fiaba y mi hermano, harto de que le llamaran la atención una y otra noche, decidió ir a la calle Pelayo a vender varios de los Lps que formaban entonces nuestra colección y zanjar así la deuda. Uno de los discos de los que había decidido deshacerse era el "Stranded" y cuando lo ví, separado junto al resto y ya preparado para el "último viaje", le monté tal pollo que al final ni el mencionado ni ningún otro salió de casa (al final vendimos parte de la colección de Lps de música clásica de mi madre). Recuerdo también que en la primera época de la tan denostada (no por mi, ciertamente) "Movida" Roxy Music fueron un grupo de referencia imprescindible.
    Prefiero su "Stranded" (por razones obvias) y sus dos primeros con Eno, plenos de imaginación y de fuerza, de colorido melódico y de atrevimiento. Su "Country Life" me gusta también aunque creo que no supera a los tres primeros. El resto de su producción (a la que solo alcanzo hasta su "Flesh + Blood")me parecen buenos trabajos, aunque pasado el tiempo, cuando los escucho, me dejan un poso de "demasiado mirarse al ombligo de Ferry", valga la expresión, "encantados de conocerse" o algo así. Sin detrimento, por supuesto, de su calidad, que la tienen.
    Saludos,
    JdG

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    1. Pues lo siento por la colección clásica de tu madre, pero resulta evidente que cada generación tiene sus propias prioridades. "Stranded" es uno de los discos más brillantes de su carrera, de eso no hay duda; resulta una magnífica transición entre la primera época y lo que vino luego.

      En la segunda época, el problema es precisamente "el ombligo de Ferry". Ya que su carrera en solitario no iba bien, lo que en realidad fueron esos Roxy era su banda de acompañamiento. Son discos muy pulcros, pero un poco empalagosos.

      Saludos mil.

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