martes, 21 de febrero de 2017

España 70's: la Tercera Vía,o algo así (VII)



Sí señores, Cecilia. Estamos ante la figura más popular de toda esta serie, la única que consiguió mantenerse con cierta regularidad en las listas de ventas, dignificando aquella ordinariez general con su folk de autor que, a diferencia de la mayoría de los de su estilo, iba combinado con la brillantez de sus melodías y unos arreglos musicales redondos, tan en la línea de las grandes cantantes yanquis como Carole King, Melanie y compañía. Cecilia fue otro de esos lujos que tal vez no nos merecíamos, que no supimos apreciar en su momento y que por desgracia no estuvo mucho tiempo entre nosotros. 

Evangelina Sobredo, hija de marino y diplomático, pasó su infancia y adolescencia recorriendo medio mundo, aficionándose a cantar acompañada de guitarra acústica tanto en español como en inglés. Y aunque gran parte de sus años escolares transcurrieron en escuelas católicas, pronto nació en ella (de naturaleza tímida y solitaria) una clara afición por la poesía existencialista al estilo Sartre; esas influencias quedarán marcadas en sus letras, muy frecuentemente de tono dramático o incluso tenebrista. Asentada ya en España comenzó a estudiar Derecho, pero no fue más allá del segundo curso: pronto echó de menos la guitarra, y tras unas cuantas actuaciones en colegios mayores decidió cambiar de bando. En la Facultad había conocido a Joaquín Díaz, el pope del folk nacional, que la animó a seguir por el camino de la canción y le presentó a Nacho Sáenz de Tejada (NPM) y Julio Seijas (Aguaviva y otros grupos), con los que formó un trío fugaz pero suficiente para que en Movieplay (otra influencia de Díaz) grabe en 1970 su primer single, cantado en inglés: bajo el nombre de Expresión, tenemos “Try catch the sun / Have you ever had a blue day”; ambas son realmente buenas, la primera al estilo Janis Ian, por decir algo, y la segunda un blues acústico. El single pasó sin pena ni gloria pero poco después la escucha Tomás Muñoz, el jefe de CBS, la ficha de inmediato -en detrimento de Vainica Doble, que también le habían interesado- y en 1971 se publica su primer single ya como Cecilia, homenaje a sus queridos Simon y Garfunkel. En la cara A figura “Mañana”, una balada orquestal muy de la época, y en la B un homenaje a sus también muy queridos Beatles, que un año antes habían confirmado su separación: “Reuníos”. La canción, de estructura casi psicodélica, remata con su interpretación de un pequeño fragmento de “Dear Prudence” que la hace emocionante. 

Su sello está dispuesto a volcarse con ella, y ese single ya se escuchó bastante en la radio. En 1972 se presenta su primer disco grande, donde vienen sus primeras clásicas como “Dama, dama”, una ironía sobre las “dignas señoras” de corte decimonónico que todavía por entonces eran personajes muy frecuentes en España y que resultó ser su primer éxito en single; “Nada de nada”, una hermosa canción que podría resultar autobiográfica teniendo en cuenta su carácter, o “Portraits and pictures”, cantada en inglés y que fue la canción que interesó a CBS, con ese aire inconfundible de cantante yanqui, con esos arreglos a medida. La dirección musical corre a cargo de Juan Carlos Calderón, tan brillante como recargado por momentos, y el conjunto suena irregular a veces. Pero entre su estilo tan novedoso en nuestro país, las letras que suenan casi irreverentes en la boca de una supuesta niña bien y la belleza de la mayor parte del material, el disco tuvo unas ventas magníficas y convirtió a Cecilia en una de las grandes promesas nacionales. Una promesa que se confirma el año siguiente con “Cecilia 2”, cuya producción corre a cargo de Pepe Nieto, y se nota: los arreglos son más medidos, a tono con un material más serio, un tanto oscuro a veces, sin canciones de gancho como el anterior, sino con un espíritu casi unitario y compacto. Como era de esperar, las ventas decaen mientras que sus fans consideran que este es su mejor disco. Yo también lo creo. Y aunque ya digo que el espíritu es casi “conceptual”, mi preferida es la última: “Equilibrista”, supuestamente naif pero con una construcción musical soberbia. 

Para entonces, con más o menos ventas, Cecilia es una artista consolidada, con un terreno propio, equidistante de los cantautores y de las baladistas... pero eso sí, en cuyas canciones se reconocen, de vez en cuando, influencias de Vainica Doble (“Mi gata Luna” o “Equilibrista”, sin ir más lejos). Las actuaciones son constantes, y su popularidad llega a al extremo de que Televisión Española la selecciona para “representarnos” en el temible festival de la OTI; ella intenta resistirse, pero al final no hay más remedio y le consienten al menos que la canción sea suya. “Amor de medianoche” es una pieza de compromiso, festivalera, dirigida por el inevitable Juan Carlos Calderón, que consigue quedar de segunda. Pasemos a otra cosa: en 1975 llega su tercer Lp, “Un ramito de violetas”, más costumbrista y tal vez más luminoso al mismo tiempo, confirmando su categoría como letrista aunque se pierda parte de su tono folk a favor de una mayor orquestación (sí, vuelve el señor Calderón); ahí vienen algunas clásicas como la que da título al disco, uno de sus mayores éxitos en single, aunque un tanto edulcorada; “Mi querida España”, que abre el disco y es una síntesis perfecta de la ambivalencia de sus sentimientos por el país, o “Esta tierra”, al estilo "machadiano". Hay otras menos populares pero encantadoras como “Si no fuera porque”, un tanto siniestra, casi premonitoria pero al mismo tiempo humorística, o la deliciosa “Cuando yo era pequeña” (y vuelve a pasar el aura de las vainicas por ahí). 

Su última actuación fue en Galicia, en verano del 76: a la vuelta, un accidente de tráfico acabó con su carrera y la de su batería Carlos De La Iglesia, el ex-Grimm; Cecilia tenía 27 años, y es por tanto integrante involuntaria de ese club tan selecto como siniestro. El sello sacó luego un recopilatorio y varios años después, tras ser reivindicada por algunos músicos de la Nueva Ola (como las vainicas), se intentó hacer caja con canciones a medio terminar y versiones con otros cantantes, pero para mí todo ese material no cuenta: quedan sus tres discos grandes y algunos singles, obra suficiente como para admirar a una cantante de clara influencia yanqui pero con un encanto especial y que supo crear su propio mundo. Y eso es lo que tienen ustedes aquí





20 comentarios:

  1. Desconocía lo del homenaje a Beatles. Bueno, y más cosas. Un lujo siempre ilustrarme por aquí. Abrazos.

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    1. Gracias, Johnny. Creo que es una de esas "artistas" que merece ser rescatada, porque hay gente que solo escuchó sus singles -que no eran lo mejor de su producción- y tal vez se hayan formado una idea equivocada.

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  2. La primera impresión, tanto musical como de pura imagen, que tuve de Cecilia fue la de que se trataba más bien de una chica más americana que española. Su larga melena, partida por la mitad, la configuración de su rostro con una fisonomía no tan racial, su retrato, en tantos medios de la época, agarrada a su guitarra acústica, la forma de cantar, crearon en mi la impresión de que se trataba de un producto de importación. Sus grandes canciones nos acompañaron durante todos aquellos años como banda sonora de nuestra existencia, inevitable un recuerdo amable que se ha prolongado a lo largo del tiempo.
    Tengo como asignatura pendiente (¡una de tantas...!) hacerme con algo de su discografía. Sería un merecido homenaje a la artista y, porqué no decirlo, a mí mismo.
    Saludos,
    JdG

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    1. Esa misma impresión tenía yo, y supongo que muchos otros; la influencia cosmopolita de sus primeros años era evidente. Era medio yanqui medio española, lo cual la hacía una especie de semidiosa teniendo en cuenta los patrones estéticos nacionales.

      En cuanto a su discografía, ya sabes por dónde empezar...

      Saludos mil

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  3. La adoro, cada día que pasa suena mejor incluso en aquello que pueda sonar más anticuado por el cambio de los tiempos y las formas.

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    1. Yo también creo que se mantiene muy bien, a pesar de algunas canciones un tanto desfasadas. Esa es la ventaja de los músicos que otorgan preferencia a la música, precisamente, sobre las letras.

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  4. Lo ha conseguido usted, Rick: me siento enormemente culpable. ¿Cómo es que no me di cuenta de lo que teníamos al alcance de la mano?

    ¡Claro que me gustaba! Pero me limité a lo fácil: Dama, dama; Un ramito…; Mi querida España; Nada de nada y poco más. Y era mucho más.

    También ha conseguido usted que le tenga un poco más de manía a Juan Carlos Calderón, el pobre…

    Saúde.

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    1. No se flagele, hombre, que luego le saldrán ronchas. Su caso es bastante frecuente; y en cierto modo parte de la culpa la tiene CBS,que atendiendo solamente a razones económicas publicó en single las canciones más comerciales, que desde luego no solían ser las mejores. Tal vez la única excepción, al menos para mí, sea "Nada de nada", que lo tiene todo.

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    1. Muchas gracias por tu visita y tus palabras.

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  6. Hola Rick:
    Pues ya lo siento,pero Ceilia nunca fué santa de mi devoción, quizas por mi espiritu rebelde (tocagüevos) ya que a mis padres les gustaba por lo bien que cantaba, lo formal que era y lo bien peinada que iba.
    Tampoco Melanie ni Karole King me han ido mucho, así que la cosa será cuestión de gustos.
    He ecuchado los discos religiosamente, a pesar de los, otra vez, comentarios de desaprobación familiar, algún tema se puede oir, pero uno detrás de otro...
    Bueno,a ver si la semana próxima pillo cacho.
    Saludos
    Jose

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    1. Vaya, pues yo pensaba que podría hacerte gracia este recordatorio, porque quieras o no, bajo esa imagen de rockero irredento tienes tu corazoncito folkie, que lo sé yo. En fin, no sepuede contentar a todos...

      Saludos mil.

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  7. Que poca imaginación tengo, iba a poner lo mismo que Jose K. "no fue santa de mi devoción", aunque se reconocía su frescura. En cambio, Melanie y Carole King y, sobre todo, Joni Mitchell, si que eran asiduas en nuestra buhardilla de Malasaña, ya que si eran (y son) santo de la devoción de Mavi.

    Había muchas cosas que desconocía de Cecilia. Yo también me limité a lo fácil, como Luis; y ahora es complicado que entren con naturalidad. Siempre viene bien darle un repaso a nuestra historia musical.

    Saludosssssssssss

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    1. Bab, me has sorprendido. Conocido tu acrisolado gusto por las texturas musicales, imaginaba que Cecilia podría interesarte, pero.... snif. ¿Y si le das otra oportunidad? Insisto en lo que ya dije antes, que la Cecilia de los singles es una cosa y la de los Lps otra.

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  8. La recuerdo vagamente tomando café en el Morrison de Arapiles (¿Mayo del 74?).

    Era nuestra base de operaciones. Llamábamos "Kitt Peak" al piso alto de la cafetería, el observatorio de las estrellas. Y por allí andaba ella.

    Recuerdo su porte algo desgarbado; caída de hombros; una silueta sólida que disimulaba lo alta que era en realidad; las manos grandes y fuertes; la mirada con un leve aire amenazador que sin duda usaba —como todos lo hemos hecho— para ocultar su timidez; ese intento de esconderse tras la melena suelta y a la vez ese gesto de desafío en la mirada. Todo se transformaba cuando hablaba, su voz diluía el aire y lo convertía en una nube de la que no queríamos salir.

    Gracias por haberla traído de vuelta a mi memoria.

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    1. Mister Entangled, bienvenido a este humilde tugurio. Y envidia me da usted por haber conocido, aunque fuese fugazmente, a esta señorita. Yo he visto unas cuantas actuaciones suyas en la televisión de entonces y escuché alguna entrevista en la radio. Aunque con ese material creo que llegamos a la misma conclusión: timidez, sí, y en consecuencia un cierto aire desafiante; pero también mucho equilibrio en sus comentarios, mucho mundo. El que tenía, por otra parte.

      Y gracias a usted por la visita.

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  9. Cuando yo era pequeña es deliciosa, a pesar de otras grandes canciones sigue siendo mi preferida.
    El problema con Cecilia es la sobre exposición. Cuando acabas oyendo Ramito de violetas hasta en el pasillo de conservas y encurtidos del supermercado, pues como que su música pierde parte de su magia. Pero eso no es culpa suya.

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    1. Has ido a nombrar una de mis preferidas, también. Y estamos de acuerdo en lo de la sobreexposición, otro de los problemas en el mundo binario de las radiofórmulas: o te olvidan o te queman. Y a esto hay que añadir lo que ya he dicho más arriba, el discutible criterio de selección que siguen los sellos discográficos para publicar los singles y que a veces dan una idea equivocada sobre el músico.

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  10. Pues para mí ha sido santísima de mi devoción. Recomiendo canciones como "Llora", "Canción De Desamor". Me recuerdan un poco al Álbum Blanco, quizá por esa miniversión tan especial de "Dear Prudence". Este primero es mi disco preferido (que incluye joyas como "Nada De Nada" o "Fui"), seguido por los otros dos en el mismo orden de salida (me gusta la canción "Un Ramito De Violetas", pero lo veo un trabajo más como cuadros de una exposición, menos comprometido. Solo tres LPs y un puñado de temas sueltos (muy buenos "Tú Y Yo" o la de Mocedades "Desde Que Tú Te Has Ido", horrible "Amor De Medianoche"), con otro LP de cosas inéditas, de las que muchas se salvan "Nana Del Prisionero", "El Juego De La Vida", "Soldadito De Plomo"...) que dejaron una corta pero muy intensa y contestataria obra.
    Si alguien necesita algo...

    kk

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  11. Yo dudo entre su primer y su segundo disco, que me parece más medido, por decirlo así. En cualquier caso, los dos son muy buenos; incluso el tercero lo es, aunque tal vez por los arreglos de Calderón el resultado queda un poco "blando". Y reitero lo que dije antes: tal vez si su sello no hubiese ido siempre a lo fácil, a las canciones más comerciales, el legado de Cecilia habría sido más profundo. Por desgracia, a efectos comerciales y de afición, en aquella época la música española era asunto de singles.

    Y si alguien más lee esto, que recuerde que el señor Kateto tiene probablemente la discografía completa de esta señorita. Vayan a su blog y asómbrense.

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