lunes, 12 de junio de 2017

Estados Unidos: los primeros 70s (IX)

Antes de emprender el vuelo hacia otras latitudes, hoy recordaremos a dos espíritus libres que sin embargo se convertirán en distinguidos referentes de la costa Oeste, al menos en los primeros años de su carrera. Se trata de Joni Mitchell y Neil Young, dos canadienses que ya se habían conocido en su país y que llegaron cada uno por su cuenta a California en momentos distintos. El primero fue Young, que se había dirigido allí premeditadamente, mientras que ella lo hizo por casualidad; pero se aclimataron hasta el punto de que ambos pertenecían a la élite musical de Laurel Canyon: más no se puede pedir. A diferencia de los personajes como Gram Parsons ellos no son abanderados de un estilo concreto, y por eso mismo su proyección resulta intemporal. Su carrera va creciendo y desarrollándose poco a poco, con independencia de las modas que pueda haber allí o en cualquier otro sitio. 

Joni Mitchel, cuya formación ya abarca desde el folk al jazz cuando aún es muy jovencita, abandona su país y decide establecerse en el circuito folkie de Estados Unidos a mediados de los años 60. David Crosby la escucha en una actuación en Florida y se la lleva a California, donde con su influencia no le resulta difícil conseguirle actuaciones y un contrato discográfico con Reprise, el sello de moda en aquella zona. A principios del 68, cuando algunas canciones suyas ya están siendo interpretadas por músicos de categoría, publica “Song to a seagull” y el año siguiente “Clouds” (ahí aparece “Chelsea morning”, una de las primeras clásicas en su carrera, aunque ella parece no darle mucha importancia). En teoría lo suyo es la “canción de autor”, de escuela folkie y con unas letras cercanas a la alta poesía, pero llama la atención su exquisita finura tanto en la voz como en los arreglos y una magnífica ejecución por su parte y la de sus amigos, entre los que vemos a Crosby y Stills por citar solo dos. Su ascenso al estrellato se confirma en 1970 con “Ladies of the Canyon”, una delicia en la que ya se nota la mayoría de edad artística, su dominio de cuerdas y teclados, sus escalas tan ricas y sorprendentes, con una sofisticación que va enriqueciendo sus raíces folkies y cuyas letras parecen ir a juego, porque los temas se van ampliado. Solo con cuatro perlas como la que da título al disco, “Morning Morgantown”, “Woodstock” y “Big yellow taxi” ya sería suficiente de sobra para comprarlo, pero las demás no desmerecen en absoluto. 

Así que los años 70 se anuncian brillantes para la señorita Mitchell. Es posible que su evolución musical se hubiese producido del mismo modo en cualquier sitio, ya que no hay una influencia determinante del medio en su obra; y aunque su intrincada vida personal ya sería materia suficiente para sus letras (a veces incluso demasiado sinceras), ahora se enriquecen también con sus inquietudes sociales. Pero en algunos aspectos, su llegada a California fue fundamental por la gran hospitalidad que encontró, por ese clima y esa geografía, por ese ambiente relajado que tanto necesitaba después de unos infelices antecedentes personales. Tampoco es que en su nueva patria todo fuese de color de rosa (hay varios desengaños en su accidentada vida sentimental), pero si hubo una verdadera Lady of the Canyon sus amigos trataron de hacerle sentir que era ella. Los dos discos siguientes afianzan su poderío vocal (sobre todo esa exhibición que es “Blue”, del 71) y en el 73 publica “Court and spark”, que no solamente es su disco más popular sino que además sugiere un cambio de perspectiva: su acercamiento al jazz, que se define con más claridad el año siguiente con “Hissing of summer lawns” y se solidifica en la sucesión de discos que irá presentado hasta finales de la década. Luego su carrera se ralentiza, sus discos serán más espaciados, pero seguirá añadiendo nuevos tonos a su sonido (incluso acercándose al pop, al rock y a los sonidos electrónicos) y a su poesía. Ah, y por supuesto que ha dejado estela, al menos en dos californianas: cuando escucho a Rickie Lee Jones me parece estar escuchando a una sobrina suya (hasta se parecen físicamente), y tampoco Suzanne Vega puede negar su influencia; por no hablar de la rusa Regina Spektor, que comenzó a escribir canciones tras conocer su obra. 


Neil Young es otro personaje de vida complicada que tras la disolución de los Mynah Birds, grupo “seminal”, como se dice ahora, emprende camino hacia la costa Oeste yanqui junto a Bruce Palmer, bajista de ese mismo grupo, a bordo de un espacioso coche fúnebre (Mort, para los amigos). Una pequeña conversación en un embotellamiento marca su futuro, pues a bordo de otro coche viajan Stephen Stills y Richie Furay: el resultado es Buffalo Springfield. Sin embargo las discusiones continuas lo empujan hacia una carrera en solitario que emprende en 1968 con un primer disco irregular, a medio camino entre la canción de autor, el folk y muy ocasionalmente momentos rockeros como “The loner”, que resultó ser la más popular. Más tarde confesó que no se sentía aún con la confianza necesaria (tampoco le gustaba su propia voz), y que tal vez aquel disco sonaba un poco “miedoso”. Y sí, posiblemente fue miedo escénico: no hay grandes diferencias con el espíritu que ya había mostrado en su época anterior, así que tal vez lo que necesite sea sentirse acompañado por una banda aunque a sus órdenes: Crazy Horse será esa banda, y la mejoría resulta patente con “Everybody knows this is nowhere”, del 69, una colección de piezas inolvidables que suenan como si los Springfield hubiesen resucitado, pero con más densidad. Justo entonces al señor Ertegün, factótum de la Atlantic, se le ocurre que Young sería un buen añadido para C, S & N, que tienen carencias de sonido, y aunque al trío no se le ve muy contento lo ficha, con libertad para compaginar ese trabajo con su carrera al frente de los Horse. Como era de esperar, la cosa no dura mucho y el cuarteto se separa a mediados de 1970: primero despiden a Stills, que está en plena fase megalómana, y casi por consecuencia desaparece la marca comercial; aunque con el paso de los años se han reunido de vez en cuando, los cuatro o por partes. De aquella época, el resultado es el magnífico “Déjà vu” y un doble en directo pasable, sin más. 

La confirmación definitiva de Young tiene lugar precisamente en 1970, con “After the gold rush”, que para muchos de sus fans es el mejor de toda su carrera; es claramente un disco de rock, aunque con una gran cantidad de matices y unas composiciones soberbias -es casi una colección de clásicas- en las que Crazy Horse cede gran parte del protagonismo a otros músicos como Stills, Nils Lofgren o Jack Niztsche. Luego hay un giro hacia el country con “Harvest”, que se publica en 1972 y resulta ser su disco más popular en España aunque no tanto en los States; de nuevo la colección de colaboradores es impresionante, y “Heart of gold” se convirtió en su single más vendido. Los años siguientes son un poco sombríos, con unas grabaciones en las que refleja parte de sus tragedias personales, y levanta el vuelo de nuevo en 1975 con “Zuma”, que en cierto modo resucita la vocación eléctrica que se contenía en su tercer disco. En el segundo quinquenio de esa década habrá colaboraciones con Stills, idas y vueltas sobre el country, muchas giras y de nuevo una obra brillante antes de llegar a los 80: “Rust never sleeps”. Esa nueva década no le sienta bien, navegando entre el country, los sintetizadores o el rockabilly sin una dirección clara, hasta que parece revivir justo en el 89 con “Rockin’ in the free world”, que junto a otros dos o tres discos de esa época serán reivindicados por las nacientes tribus grunge; y luego vuelta al country con “Harvest moon”, y colaboraciones con gente joven, y otra vez con los C, S & N, y así sucesivamente: este año, nuevo disco. 


18 comentarios:

  1. Hola Rick:
    Ando yo bastante perdido con la música norteamericana de primeros de los setenta. De todos los que han ido apareciendo en las últimas entradas, conozco solo un poquito de cada uno, es por eso por lo que no he comentado nada ultimamente. De todas formas agradezco toda esta información sin la cual yo seguiría siendo casi un ignorante.
    De la Señora Mitchel me gusta algun que otro tema suelto como por ejemplo "Morning Morgantown" que es una verdadera delicia. Claro que a Neil Young lo conozco bastante más, aunque no creas que es santo de mi devoción, a pesar de su fama mundial.
    Claro que todo es ponerse a repasar.

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    1. Muy buenas, Antoni. No te creas que yo soy muy aficionado a ese tipo de músicas, tampoco. Pero siempre hay algo que rascar en casi todos los estilos, y la gente como Manassas o los trabajos de Gram Parsons yo creo que valen la pena.

      Los dos personajes de hoy ya son otra cosa, claro; están por encima de clasificaciones y categorías, gusten más o menos. Tanto una como el otro pueden resultar indigestos en grandes dosis, pero tienen unos cuantos discos memorables.

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  2. Muy de acuerdo con tus apreciaciones sobre Joni, un verdadero portento compositivo, aunque la he seguido más en la distancia, sin entrar demasiado en su carrera discográfica, tan solo con "Blue" y "Court and Spark", dos discos que gustaron mucho aquí en su momento.
    De Neil no podría ser objetivo, siendo para mí el más grande, el verdadero número UNO, por encima del de Duluth, de los liverpudienses y de todo Londres, Nueva York y Detroit juntos. Conozco extensívamente su discografía, tanto la oficial como la que no lo es. He leído varios de sus libros, le he visto en concierto, le amo, aunque a veces se haya comportado como un verdadero cabrón...¡¡eso no se le hace a Peggy, Neil!! Sus "Harvest" (aquí se vendió muy bien), "After the Gold Rush" y "Tonight´s The Night" forman mi triángulo de las Bermudas preferido, sin desmerecer muchas de sus otras obras. Reconozco también al Neil de Buffalo y al de CSN, aunque prefiera a los primeros, una de las más grandes bandas jamás creadas. Sus últimas creaciones no son, ni de lejos, comparables a sus otras obras. No obstante, sigue conservando punch para convencerme. Insisto, no puedo ser objetivo con tamaña bestia.
    Saludos,
    JdG

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    1. Joni puede llegar a resultar un tanto intimista de más, sobre todo en sus primeros años, pero a mí por lo menos me admira el exquisito sentido que tiene de la melodía y los arreglos: en cada canción suya se nota su gran formación, dejando aparte la categoría literaria.

      En cuanto a Neil reconozco que estamos ante un monstruo de grandes proporciones, amado por medio planeta, seguido por millones de personas, adorado casi. No tengo nada que objetar y algunos de sus discos me parecen soberbios, especialmente "After the gold rush", que ya sería suficiente para consagrarlo. De todos modos, a veces me acaba cansando un poco y su producción me parece excesiva. Pero ya sabes, cada uno tiene su manera de ser.

      Saludos mil

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  3. Soy de esos fans de Neil Young que prefieren el "After the gold rush" a cualquier otro de su extensa discografía. Una joya de disco, en mi opinión. Y en segundo lugar, Harvest. Luego hay unos cuantos más que depende del día. Un gran músico que ha sabido mantenerse en su sitio, pese a quien pese. Con sus momentos álgidos y sus "caprichos" varios, como cualquier hijo de vecino.

    Tambien soy admirador de Joni Mitchel (Mavi más). Pero tengo que escoger el momento adecuado para oírla. Me gusta también su vertiente más jazzística. Los discos que más he oído de ella son Song To A Seagull Cover, Clouds y Blue, que me parecen magníficos. Reconozco también que a veces me cansa un pelín.

    Seguimos las "clases" con mucho interés, se aprenden muchas cosas por aquí, aunque luego se olvidan otras. Es la edad, que decían Los Salvajes, aunque en otro sentido.

    Saludossssssss

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    1. Veo que coincidimos en el disco preferido, Bab. Como le digo a Javier, solo con ese ya sería suficiente para ponerlo en el santoral. "Harvest", que tanto gustó al público español, no esdemis preferidos aunque tiene algunas canciones magníficas. Y en cuanto a Joni, que reconozco espara momentos determinados, me parece una compositora magnífica. Casi me gusta más su primera época que la jazzística, pero cualquiera de las dos es muy buena.

      Olvidar no es malo: es una defensa de la mente contra los malos recuerdos. Aquí tratamos de quedarnos solo con los buenos.

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  4. Tontostoy!
    Con lo bien que me había quedao el comentario voy y lo borro.
    En fín decí que no soy muy amante de las cantantes femeninas y esta no iba a ser la excepción, he oido cosas sueltas, pero me cuesta.
    Del Young, como del cerdo, me gustan hasta los andares, es de los pocos músicos que he seguido su carrera hasta la actualidad, como todos, creo, empecé con el Harvest.
    Tiene un buen montón de discos impresionantes, aunque yo prefiero los cañeros con "Crazy Horse", no voy a citar discos aunque si me gustaria reivindicar uno, el "Living With War" del 2006, que pasó sin pena ni gloria y que a mi es el que mas me pone los pelos de punta.
    Todo un personaje de la música de los últimos cincuenta años.
    A ver con que nos sorprendes ahora.
    Un saludo
    Jose

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    1. Tranquilo, José,que este comentario te ha quedado de lo más pasable. Y en cuanto a Joni, si eliges bien los discos, tiene que haber más de uno que te guste; a tí te va el folk, y esta señora anda cerca de esos planteamientos en su primera época.

      En cuanto a Neil, ya me suponía que era una de tus debilidades. Lo cual me parece muy bien, porque casi siempre (menos en los 80) ha mantenido un gran equilibrio entre música y composición, y no importa que algunos seamos un poco tibios con este tipo de personajes. Ya sabes, unos fans son más rockeros que otros.

      Y la "sorpresa" que viene ahora no creo que te interese mucho; de hecho ni siquiera a mí me interesa demasiado hoy en día, pero a veces hay que poner la fidelidad a la historia por delante de las preferencias personales. Estás avisado.

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  5. Creo que efectivamente Joni Mitchell dejo una estela pero no solo en California, de alguna forma pienso que es el más importante antecedente de la corriente indie más acústica de la música actual. Las cantantes españolas Cristins Rosenvinge, Russian Red o Anni B Sweet, por pones varios casos y no de los mejores, se han embriagado aunque no para bien de su estilo. Joni sigue siendo la reina del pop femenino.
    Meter en la misma entrada a Neil Young es mucho meter. Como casi todos, entré en su mundo con Harvest, uno de esos discos imprecindibles en nuestra juventud pero luego siempre ha tenido una enorme capacidad para sorprendernos tanto en sus formaciones acústicas como en las instrumentales. Grande también en sus directos.

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    1. Efectivamente, herr doktor, la estela de Joni o Neil están muy por encima de una zona o una época determinada, y por eso los he separado del resto. Luego ya el asunto de las influencias, depende: yo veo más escuela en las intérpretes de corte más técnico, más puramente musical, y en ese sentido cito a las tres que he puesto en el comenario, las tres con estudios musicales. Su faceta "cantautora" también tiene descendientes, pero ahí no resulta tan diferenciable de otras.

      Y meto a los dos en una sola entrada porque como digo con frecuencia este local se centra preferentemente en los isleños. Young arrasó aquí con Harvest, pero yo sigo prefiriendo "After the gold rush", que me parece mucho más completo y revelador. En cuanto a los directos, ahí sí que tiene categoría siempre: usted y yo seguramente coindicidimos en el de los dos mil años, y a principios de este siglo volvió a Coruña con otra actuación demoledora, de casi tres horas.

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  6. Qué discazo y qué período de gloria a partir de la confirmación con "After the gold rush". Palabras mayores Neil Young para mí. Abrazos.

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  7. En eso estoy yo también, mister Johnny: "After the gold rush" es una maravilla. No sé si sus fans más acérrimos lo consideran el mejor, pero para mí no hay duda.

    Saludos mil.

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    1. Bueno, pero no te quejes: el que avisa no es traidor.

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  9. Trolling Like Crazy22 de junio de 2017, 20:29

    Joni Mitchell. Oí por primera vez una canción suya (Tin Angel) en el programa de madrugada de Kid Jensen, en Radio Luxemburgo y me quedé con la boca abierta. Pedí de inmediato sus dos primeros discos. Seguí su trayectoria pero después, Blue me pareció un disco demoledor. Próxima a la crisis de los 30, rota su relación con Graham Nash, Joni entendió que nunca tendría una vida ni una familia normales y corrientes. Le cayó encima como una losa el recuerdo de la hija que tuvo que dar en adopción. Y Blue fue el resultado de una depresión que asustó a los propios ejecutivos de Reprise Records. Su mejor canción vendría años después: Amelia. (IMO).

    Mencionas la calidad de sus arreglos. Realmente tuvo que hacer de la necesidad virtud. La poliomielitis que padeció de niña le dejó sin fuerza en la mano izquierda, por lo que aprendió a usar afinaciones atípicas en la guitarra que le facilitaran los acordes, lo cual acabó convirtiénose en su marca de fábrica.

    Fui en peregrinación a Fort McLeod, pero no conseguí localizar su casa natal.

    Y de las damas de aquella época echo a faltar a la gran olvidada: Laura Nyro. Pero no se puede tener todo.

    Gracias y saludos.

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  10. Dicen las viejas que "A veces Dios escribe recto con renglones torcidos", y algo así pasó con Blue: esas circunstancias son las que hacen que Joni cante con ese tono de voz, apabullante, de lo mejor de su carrera. Y Laura Nyro no es la única olvidada, y de otras/otros cuantos se podría escribir con más detenimiento. Por eso insisto en que debería usted dedicarse también a esto: ser troll puede ser muy divertido para un rato, pero quien sabe cosas debería contarlas. Venga hombre, salga del Lado Oscuro...

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    1. Trolling Like Crazy26 de junio de 2017, 17:00

      Muy amable, monsieur, pero mis conocimientos son muy puntuales, me gustan algunas canciones de algunos artistas, lo cual dista mucho de su saber enciclopédico. Ya hice un intento de algo parecido a un blog sobre música en 2009-2012 pero no tuvo mucho éxito. Así que seguiré a lo mío: troll by the grace of God.

      Pero mucho agradezco sus palabras.

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    2. Bueno, pues por lo menos lo he intentado...

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