lunes, 11 de junio de 2018

Estados Unidos: los últimos 70s (XVII)

Si hablamos de la década de los años 70 California es la alternativa natural a Nueva York por varias razones, desde el clima hasta la gran variedad de oferta que hay allí: Tom Petty lo resumía perfectamente, en aquella frase sobre los sellos discográficos y el mundo de la imagen. A fin de cuentas es un estado con varios centros neurálgicos, mientras que Nueva York solo tiene un área de influencia que como mucho abarca a Nueva Jersey (no digamos ya Detroit o Boston, que son “micromundos” aislados, por mucha influencia que ejerzan en algunas épocas). Y además de esos solistas que llegan allí desde todas partes del país para buscarse la vida, hay también bandas que por esa variedad pueden sobrevivir aunque su propuesta musical no cuadre mucho con el momento en el que surgen, como fue el caso de Jonathan Richman con los Modern Lovers. Lo mismo pasa con las Runaways o los Rubinoos: aunque parezcan estar al margen de la actualidad, acabarán siendo otros dos referentes para el futuro.



Las Runaways son la primera banda femenina realmente popular a escala internacional. No se puede negar que su condición y su actitud son parte del encanto, pero su música es un magnífico compendio de rock and roll enriquecido con las influencias del glam británico de los primeros años 70, e incluso la escuela de Detroit; hasta cierto punto podrían considerarse como la versión californiana de los New York Dolls aun admitiendo que la raíz de estos últimos son los Stones. Hay momentos en los que se distingue la sombra de Suzi Quatro, y resulta curioso recordar que Suzi había comenzado su carrera en Detroit a mediados de la década anterior con las Pleasure Seekers, otra banda femenina, que ni de lejos llegó a la altura de estas sucesoras suyas. Parte del mérito corresponde a Kim Fowley, ese personaje todo terreno que además de grabar sus propios discos lanza y produce a otros músicos: a través de él se conocen en 1975 la guitarrista Joan Jett y la batería Sandy West, que son las creadoras del grupo. Muy poco tiempo después Fowley les consigue un contrato con Mercury, que publicará “The Runaways” en verano del 76. Para entonces, la formación se completa con Lita Ford como guitarra solista, Jackie Fox al bajo y la cantante Cherie Currie. Jett y Currie son las compositoras de la mayor parte del repertorio, con ayuda de Fowley. 

“Cherry bomb”, un cruce entre glam y hard rock, es la canción que abre ese primer disco y sintetiza su contenido; en un primer momento puede sonar un poco desfasada teniendo en cuenta la época, pero pronto se convierte en otra de esas piezas que conforman el saco sin fondo llamado “protopunk”. Y a continuación dejan claro que no solo han escuchado a Suzi, sino también a Slade o a Sweet: si hubiese sido publicado en 1972 en la Isla, sería plenamente contemporáneo (no es de extrañar que tuviese más ventas en Europa o Japón que en su tierra). A principios del 77 llega “Queens of noise”, que abandona la esencia glam y nos muestra a una banda hard con ramalazos heavy, e incluso hay alguna balada en ese tono. La evolución hacia un sonido más denso y complejo es deseo de las Runaways contra el criterio de Fowley (con el que comienzan a tener problemas musicales, personales y de gestión económica), y aciertan porque superan sus ventas en Estados Unidos y las giras son continuas. Es de resaltar el caso de los fans japoneses, que las adoran: su presencia allí es recibida con una euforia sorprendente ya en el aeropuerto, y Joan recuerda que “aquello fue alucinante… como la Beatlemanía, o algo así”. 

Pero también hay problemas entre ellas: poco después de volver de Japón (con disco en directo incluido) se marcha Jackie Fox a causa de unos “encontronazos” con Fowley. Jackie abandona el mundillo musical para dedicarse a sus estudios, y en su lugar entra Vicky Blue. También se da de baja Cherie Currie, que ha tenido unas cuantas broncas con Lita Ford; Cherie se asocia con su hermana y seguirán en el negocio por un tiempo. Joan Jett pasa a ser la voz principal del ahora cuarteto, que publica “Waiting for the night” antes de que termine 1977; y además de un trasfondo hard hay un ligero aroma a boogie rock en muchas canciones que nos muestra su carácter, porque ahora es ella la compositora principal. En todo caso el fenómeno Runaways comienza a decaer, y su último disco “And now… The Runaways” publicado en 1978 es casi anecdótico: para entonces cada una ya estaba preparando su futuro; un futuro en el que solo Joan Jett conseguirá una cierta relevancia (aunque Lita Ford llegó a ser una especie de icono en el mundo heavy). Su herencia no es solo musical, sino que deja un poso: gracias a ellas llegaron luego unas cuantas muchachas a las que les resultó un poco más fácil ocupar su sitio en un negocio que tal vez sigue manteniendo algunas actitudes machistas a día de hoy. 




Si las combativas Runaways comienzan actualizando el hard glam, los Rubinoos se internan en los años 60 y rescatan el pop melódico mezclándolo con ingredientes tan diversos como el beat isleño, el rock and roll tradicional, algunos momentos de r’n’b e incluso funk; la suma de todo ello cuadraría, más o menos, en ese término tan difuso y opinable llamado “power pop”. Y aquí debemos hacer referencia a los Raspberries, el grupo de Cleveland que tuvo una relativa popularidad en el primer quinquenio de la década, ya que los Rubinoos son claros sucesores suyos. Las dos bandas surgen casi en la misma época -sobre 1970- pero la inspiración de los Raspberries estaba en el tiempo inmediatamente anterior: salvo algunas piezas rockeras su principal referencia eran los Beatles de la época “Let it be”, y tenían predilección por los arreglos orquestales; su repertorio es de categoría, aunque un tanto dulzón y recargado a veces (a quien conozca a Badfinger yo le diría que son la versión yanqui, al menos en sus primeros tiempos, y tal vez por eso estaban en Capitol/EMI). Los Rubinoos en cambio van más atrás y consiguen tener más mordiente, por decirlo así: hay momentos en que parecen los Flamin' Groovies haciendo pop. 

El grupo, creado y dirigido durante toda su existencia por el cantante y guitarra rítmica Jon Rubin junto al guitarra solista Tommy Dumbar, no se consolida hasta mediados de la década. En los primeros años llevan una trayectoria itinerante, y la mayor parte de su repertorio son versiones del rock and roll tradicional e incluso éxitos del chicle pop; aunque ya tienen un cierto prestigio como teloneros, hasta 1977 solo graban un single, que pasa desapercibido. Pero se han ganado unos cuantos amigos como Jonathan Richman y algunos miembros de Earth Quake, que los fichan para el sello Beserkley. Para entonces la formación se ha estabilizado con el bajista Royse Ader y el batería Donn Spindt, que a veces también canta; y el “nuevo primer single”, una versión de la incombustible “I think we’re alone now”, se convierte también en el primer éxito local del sello. Poco después se publica el primer disco grande, a su nombre, que se abre con esa versión y en el que el rango va desde piezas tremendamente poderosas como la irónica “Rock and roll is dead” hasta las baladas pop de ritmos contagiosos como “I never though it would happen” o “Make it easy”, que en cierto modo son el nexo de unión entre los Raspberries -el pasado- y las nuevas glorias isleñas como Nick Lowe o Elvis Costello. La crítica lo ensalzó, aunque las ventas fueron discretas: malos tiempos para la elegancia. Hoy, a salvo ya de las urgencias de la época, da gusto revisitar una obra así. Que por cierto, fue publicada en España también. 

En 1979 llega “Back to the drawing board”, del que su tema estrella “I wanna be your boyfriend” fue asiduo en las emisoras de radio de medio mundo. Aunque en esencia mantiene el estilo de su primer disco se nota la interacción con la Isla, y el resultado es una colección de canciones con más nervio: el tono yanqui de “Operator” o “Jennifer” se equilibra con el aroma british de “Arcade queen” o “1,2,3 forever”. Resulta lógico que la gira estadounidense de Costello en ese año se complete con los Rubinoos como teloneros: eso se llama justicia poética. Sin embargo el público yanqui sigue interesado en otras cosas y no les presta mucha atención. En 1980 comienzan a grabar el repertorio para un tercer disco que finalmente no se publica, así que los Rubinoos parecen haber llegado a su fin ante la indiferencia de la mayoría de sus paisanos. En 1983 Rubin y Dumbar quedan solos y fichan por Warner, que publica un Ep de cinco canciones titulado “Party of two”. La producción ejecutiva corre a cargo de Todd Rundgren, con el resultado esperable: todo suena muy bien pero no son los Rubinoos, vampirizados en un intento por entrar en el juego del pop tecno tremendista tan de aquellos años. Ahí termina su segunda época; mucho después, ya en los 90 y bajo el dylaniano título de “The basement tapes”, saldrán a la luz las grabaciones “perdidas” de diez años antes, que le dan mil vueltas a aquel pestiño. Así es la vida. 

Los Rubinoos -o sea, Rubin y Dumbar junto a otros- se han reagrupado varias veces desde entonces, y de su escasa discografía posterior tienen al menos un disco que vale la pena recordar: se titula “Paleophonic”, es del 98 y suena tan clásico, tan suyo, que no parecen haber pasado veinte años desde su mejor momento. 




14 comentarios:

  1. Tengo que confesar que descubrí a las Runaways a través de la película biográfica que se realizó en 2010. Sí, soy muy simple.
    Sabía quién era Lita Ford porque había visto algún directo suyo en vídeo que me había pasado mi profesor de guitarra, y había escuchado la versión archiconocida de Joan Jett y los Blackhearts de I Love Rock and Roll, pero nada más.
    Así que bienvenida sea la película, que pese a que a lo mejor tenía un propósito muy comercial y una clara intencionalidad de posicionarse a favor y en contra de ciertos protagonistas de la historia, me descubrió la discografía de esta banda (a mi y a much@s otr@s jovenzuel@s, seguro). Queens Of Noise me parece maravilloso.
    La verdad, hace tiempo que no las escucho y me han entrado ganas.

    Confieso también que te leo poco, ¡debería entrar más por aquí!
    Cierro la puerta al salir.
    Un saludo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bienvenida de nuevo. Y no, no eres tan simple: en primer lugar, no todo el mundo las conoce; y en segundo, menos aún han vito la película, así que...

      Es verdad que cualquier biopic tiene siempre alguna carga hacia un bando u otro, pero esta película en concreto no es de las peores en ese sentido: la de Ike & Tina Turner, o aquella de Janis Joplin, o algunas más... esas sí que dan repelús.

      Saludos mil.

      Eliminar
  2. Me parece que como no espabile me va a quedar alguna asignatura pendiente para Septiembre. Ya el primer aviso fue con Richman, muy cogido con alfileres, pero ahora con Runaways y Rubinoos la cosa se pone del revés. Conocer las/los conozco. Suzy Quatro, Joan Jett, a la propia banda femenina, igual que a ellos, los Rubinoos, pero me ocurre como a los malos estudiantes, que conocen la asignatura solo por el forro del libro, no se han puesto a estudiar, aunque sea para un aprobado justito. Ya estoy pidiendo apuntes prestados a los colegas, aunque me temo que muchos de ellos harán mutis por el foro.
    Nota: encuentro entre líneas un cachetillo a mi amigo Rundgren.
    Saludos,
    JdG

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno, tampoco estamos hablando de grandes bandas de primera línea, aunque tienen su encanto. Por otra parte cada uno tiene sus inclinaciones, y no se puede estar a todo. En cuanto a Rundgren, siempre me ha parecido un buen músico pero un productor deficiente, por esa manía de llevar a su estilo todo lo que toca: ya le pasó con Grand Funk y algunos más. Un productor debe realzar al músico y potenciar su estilo, no hacerlo sonar como él quiere.

      Saludísimos,

      Eliminar
  3. No distingo mucho a estos grupos, me suenan de finales de los 70 pero me pierdo en sus peculiaridades. Supongo que es culpa mía, pero los veo como un fenómeno de transición y ligeramente manieristas, buscadores de un tesoro que a lo mejor nunca encontraron al coincidir en el tiempo o al menos en su final con fenómenos musicales más contundentes.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya digo que no se trata de personajes imprescindibles, pero tienen su encanto y merecen ser citados en cualquier "listado" mínimamente serio. Para una recopilación son excelentes,incluso.

      Eliminar
  4. Pues si que estamos bien todos, tendremos que contratar a un profesor particular entre todos que sino no llegamos. A mi tambien me suenan vagamente las Runaways y Joan Jett y los Rubinoos es la primera vez que los escucho (seguro que estos últimos no te los estas inventando Rick? :)
    Bromas aparte tengo que reconocer que las Runaways me han gustado bastante, al menos los dos primeros discos me parecen muy interesantes. Próximamente me pondré con los Rubinoos. Recomiendas algun disco en especial? Supongo que el primero, no? Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bah, no te preocupes, que ya casi acabamos y luego os dejaré un tiempo para hacer la digestión. Y los Rubinoos, como sus antecesores los Raspberries, te interesarán si eres aficionado al pop; si eres rockero, mejor evítalos.

      Saludos mil

      Eliminar
  5. A las Runaways las tengo poco oídas. Y además ha sido ya en época de internet cuando me interesé por ellas, cuando empezaron a reivindicarlas como pioneras de las bandas de chicas. De los Rubinoos tengo el “Back to the drawing board” que nombras y tampoco lo he oído mucho. En estos últimos días, desde que publicaste este post, los he "revisitado", como dices, y me han parecido bastante apetecibles, casi más que entonces. Me ha pasado al revés que en otras ocasiones. Seguimos tomando nota.

    Saludossssssssss

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo era -y soy- aficionado al glam, y cuando aparecieron estas muchachas como una especie de banda de homenaje a aquel estilo, me atrajeron. Luego ya se fueron pasando al hard-heavy, y la cosa perdió parte de su encanto, pero sus primeros tiempos son muy agradables.

      Y los Rubinoos, ya digo: yo soy poppy, así que me encantan también.

      Eliminar
  6. Hacía tiempo que no escuchaba a las Runaways y también he hecho los deberes. Tienen unas cuantas canciones que me gustan, comenzando por 'Cherry Bomb'. Es difícil clasificarlas desde la perspectiva actual, donde se abusa de catalogaciones en subgéneros a veces tan cuartelados que ignoran las particularidades de cada grupo. Personalmente no me gusta hablar de 'protopunk', pero nos entendemos. Por otro lado, es verdad que las Runaways le dieron bastante al hard rock, y su segundo álbum tiene temas (por ejemplo 'I love playing with fire') que podrían compararse con lo que hacían los Kiss por aquel entonces (Love gun). 1977, como bien nos has mostrado tanto en la música británica como americana, fue un año de inflexión, pero el hard rock tenía ese continuismo en cierta forma con el rock duro británico, el glam, el teatral show de Alice Cooper en Estados Unidos, etc. Parece que las Runaways anduvieron a caballo entre las influencias de su tiempo más cercanas al punk y la moda heavy. Y no les salió mal.

    En cuanto a lo que se llevaba en cada año, y la razón de por qué las Runaways andaban musicalmente desfasadas cuando surgieron, he de admitir que me pierdo un poco, así que tendré que creerte. Me fío del que sabe.

    Qué pena que no haya habido más grupos de mujeres en el mundo del rock. En el punk sí hemos tenido artistas, pero hay géneros en donde han sido una excepcionalidad. Y dicho todo esto, tenía su morbo Cherie Currie.

    Sobre los Rubinoos ni idea, primera vez que los oigo. Me gusta la canción que has dejado.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La primera época de las Runaways es claramente "neo glam", por decirlo en fino, y luego efectivamente son una banda hard. Para entender lo del desfase hay que meterse un poco en la perspectiva de aquella época, en la que todavía las modas iban muy rápido: el beat duró aproximadamente cinco años años, para ser sustituido por el pop rock (lo que ahora llaman freakbeat) del 65/67. Y luego llega la psicodelia, que dura otros dos años, y luego el rock clásico, que no pasa de cinco... Estamos hablando de la época más brillante de la música popular, una época en la que la creatividad resultaba abrasadora. Ahora cualquier grupo dura veinte años por lo menos, algo impensable en los 60 salvo por las tres o cuatro bandas que todos conocemos.

      Por eso el glam estaba desfasado; su época dorada fue del 71 al 73, nada más. Y el hard clásico son otros dos o tres años, y así sucesivamente. O sea, que en el 77 las Runaways estaban efectivamente desfasadas; pero se vivió un curioso fenómeno de regresión, una recreación que permitió a las bandas de ese tipo pasar de la categoría de rezagadas a vanguardistas porque de nuevo se demuestra que lo clásico llega a ser moda cíclica. No sé si me explico.

      En cuanto a morbo, yo elijo a la encantadora Joan Jett, que por otra parte era el cerebro de la banda. Y sobre los Rubinoos, ya he avisado por ahí arriba: si no eres poppie, no pierdas el tiempo.

      Eliminar
  7. Rick:
    Veo que la parroquia se te está despendolando, y pensamos ya en las vacaciones. Me incluyo, de las runnaways, la verdad es que casi no me acuerdo de ellas, solo que la leyenda de las chicas supero a su música, de las primeras en hacer música que solo hacían los chicos.
    De Rubinoos,solo me suena el nombre, así que para septiembre.
    Estoy con el amigo Comendatore en eso de contratar un profesor particular este verano, si no fuese por tu demostrada fidelidad a las fiestas y vacaciones, te echaríamos los tejos.
    A ver si cambia pronto la serie, que no hago mas que pillar.
    Saludos
    Jose

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Aguanta, Jose, que ya queda poco! En serio, a finales de mes terminamos y nos vamos de vacaciones. Luego ya os queda todo el verano para repasar, y aún encima no habrá exámenes de Septiempre ¿De qué os quejaís, si os doy el aprobado por el morro?

      Ay Señor, qué juventud esta...

      Eliminar

Cierren la puerta al salir.