Cuando uno se pone a hurgar entre las telarañas que va dejando el tiempo, a veces se encuentra con nombres de los que puede desconocer su historia aunque se valore su obra. Para ser más concreto: todos conocemos discos muy famosos entre los coleccionistas y que sin embargo corresponden a grupos o músicos de los cuales probablemente no sabemos o no recordamos nada. En el mercado sajón hay ejemplos a cientos: el disco de Octopus, el de July, Billy Nicholls, etc. O sea: “el disco”, no “el autor”. Bueno, pues también hay casos parecidos en nuestro país, aunque por supuesto a una escala más reducida; suele tratarse de grupos catalanes (Om, Tabaco, etc), pero también hay algunos de otras “comunidades autónomas”, como se dice ahora. Y hoy vamos a rescatar a dos de esos grupos que por desgracia solo son valorados por los coleccionistas: Tartessos y Edelweiss. Los primeros fueron relativamente conocidos en su época, mientras que de los segundos no sabemos casi nada.
La historia de Tartesos (con una sola “s”) comienza a finales de los años 60 en Huelva, con la creación de un grupo llamado los Keys, que cambiarán su nombre en 1972: las voces principales son las de Pepe Roca y José Barros, que además son los guitarristas, mientras que el bajo es Eliseo Alfonso. Y hay dos sevillanos: a la batería tenemos al ex Nuevos Tiempos Antonio Moreno y el teclista es Manuel Marinelli, un ex Gong que luego militó en Cerebrum. Sus aficiones van en la onda del progresivo melódico, incluso con tintes pop, y a principios de 1973 nos encontramos con su primer single : “Ven a mi /Creo en ti”. Especialmente la cara A, con ese tono de balada folk pop con aires progresivos, puede considerarse un antecedente de lo que pronto será el pop rock sinfónico andaluz (aunque sea una de las primeras composiciones de José Luis Perales). Ese mismo año llega el segundo, “Campos de algodón / Buen hombre”. Por alguna razón la primera me recuerda a Lone Star, tal vez por la voz y la manera de llevar la guitarra; la cara B, más flojita, tiene un rango melódico pasable. En 1974 hay dos singles más, el primero cantado en inglés: “Well allright” es de cosecha propia, un tanto "desenfadada" de más, mientras que “Come and go blues” es una versión mediocre de la original de los Allman Brothers. En el segundo la cara A, titulada “Bandolera” parece aspirar a un puesto en alguno de los festivales de la época, con esa suma de melodía, letra y coros tan “juveniles”; la B es una especie de balada orquestal pasable, sobre todo por el piano y la guitarra. Pero en conjunto, los singles de Tartesos son perfectamente olvidables. Lo bueno llega el año siguiente.
Porque en 1975 se publica un disco grande que los va a redimir de todas las mediocridades que habían hecho hasta entonces. Philips, su sello, parece satisfecho con las ventas que han conseguido sus singles, especialmente el último: ya saben ustedes que una cosa es la calidad y otras las ventas; y al menos el último single, el festivalero, se vendió bastante. Parece ser que la mayoría de las canciones publicadas hasta ese momento habían sido imposiciones, y ahora les da carta blanca para grabar el material que ellos quieran. Pues bien, los muchachos añaden una “s” al topónimo y nos demuestran que merecían esa oportunidad, porque “Tiempo muerto”, que así se llama el Lp, acabará convirtiéndose en otra leyenda del underground nacional (como el segundo disco de Tilburi, ya puestos). Por otra parte tiene momentos en los que se anticipa lo que pronto será el progresivo sinfónico andaluz, también como el de Tilburi, aunque este es un año anterior. Despista un poco la canción que abre el disco, titulada “En algún lugar”, una especie de progresivo melódico y orquestal que no cuadra mucho con el resto, pero está muy bien hecha (otra vez Perales). La segunda, que da título al disco, me recuerda a unos Modulos muy evolucionados, y luego tenemos varias tonalidades, desde las influencias de Caravan o Yes (“To your eyes”, “Tan lejos como puedo ver” o “Living for the moon”) hasta momentos en que de nuevo me recuerdan a Lone Star, como en “Vuelvo a cantar”. Pero en conjunto estamos ante un disco de mucha categoría… que pasó sin pena ni gloria, como casi siempre. Eso sí, serán uno de los grupos integrantes del “cochambroso” festival burgalés.
Tartessos, a los que la doble “s” no ayudó, desaparecen poco después. Pero su esencia es el origen de los futuros y muy exitosos Alameda, ya que esa banda será creada en 1977 por Roca, Marinelli y Moreno junto con otros veteranos andaluces. Creo que aquel disco grande es realmente valioso, y aquí queda; he añadido los singles, aunque son bastante prescindibles y suenan de aquella manera: el material de Tartessos no ha sido reeditado en CD, al parecer por “problemas técnicos”. Este es un eufemismo que suele significar que las cintas están inutilizables o, más frecuente aún, se han perdido. Otra explicación no hay, ya que se han reeditado cosas mucho menos interesantes.
Edelweiss (sí, también con dos eses) son un verdadero enigma. Lo único que se sabe a ciencia cierta es que se trataba de un trío que consiguió un contrato con Columbia en 1973, fueron asignados al subsello Top para nuevos valores y allí grabaron un Lp del que se extrajeron dos singles. Algunas fuentes los citan como “de origen vasco”, aunque el único que luego sería medianamente conocido por una discreta carrera en un dúo (Atlántida) y luego en solitario es catalán: se trata de Eduardo Martí, voz y compositor principal. Quizá Edelweiss fuesen un primer intento de Martí, que por entonces tenía veinte años, por introducirse en el mundillo musical. Fernando Granados y Roberto Castañeda, tal vez vascos a pesar de los apellidos, son los otros dos integrantes. Figuran también como compositores en algunas canciones, pero no sé qué instrumentos tocan; de hecho, no sé nada de ellos ni antes ni después de la existencia de este trío, que durará muy poco. Como ven, la información es tan escasa como su producción.
Ya que el único personaje sobre el que se puede rastrear un poco más es Martí, sigamos con él. Su espléndida formación incluye desde la música clásica hasta los juegos de voces americanos y el progresivo melódico británico: todas esas herencias quedan reflejadas en este disco, cantado en español e inglés y que por momentos nos lleva desde el folk de cantautores con buenas voces que podría recordar a unos Aguaviva (incluso en las letras) hasta los sonidos electrónicos y progresivos de los Moody Blues cuando no se ponían demasiado moñas. El disco se titula “En el principio”, y su nivel es sobresaliente teniendo en cuenta la media nacional. Pero supongo que Columbia no se gastó un duro en promoción (no conozco a nadie que supiese de ellos en aquel momento), y ni el disco grande ni los dos singles llegaron a ninguna parte. Tampoco Martí fue mucho más lejos en sus intentos posteriores: lo poco que he escuchado de él es la obra de un músico de gran calidad pero con tendencias de cantautor en una época (finales de los 70 / principios de los 80) en la que ese camino ya era muy difícil. De todos modos hay que reconocerle la perseverancia, porque aún está en activo: junto a otro colega (Fernando Salas) se presentan bajo el nombre de Carretera y Manta en pequeños locales en los que recrea el repertorio de los Creedence, John Denver, Eagles y compañía. En cuanto a nosotros, para mantener el suspense no voy a comentar ni una canción de este disco; si la breve semblanza que he hecho de él les resulta suficiente, ya saben…
(15.02.18) Un amable anónimo ha añadido un comentario que amplía algunos datos y confirma otros. Estas son sus palabras:
"El grupo Edelweiss surgió del dúo formado por Eduardo Martí y Rafael Castañeda a los que se les unió posteriormente Fernando. Ninguno es vasco. Al disolverse el grupo Eduardo y Rafael continuaron durante algún tiempo como Atlántida. Actualmente Eduardo Martí es el único que sigue dedicado a la música con el grupo Carretera y Manta."
Ya que el único personaje sobre el que se puede rastrear un poco más es Martí, sigamos con él. Su espléndida formación incluye desde la música clásica hasta los juegos de voces americanos y el progresivo melódico británico: todas esas herencias quedan reflejadas en este disco, cantado en español e inglés y que por momentos nos lleva desde el folk de cantautores con buenas voces que podría recordar a unos Aguaviva (incluso en las letras) hasta los sonidos electrónicos y progresivos de los Moody Blues cuando no se ponían demasiado moñas. El disco se titula “En el principio”, y su nivel es sobresaliente teniendo en cuenta la media nacional. Pero supongo que Columbia no se gastó un duro en promoción (no conozco a nadie que supiese de ellos en aquel momento), y ni el disco grande ni los dos singles llegaron a ninguna parte. Tampoco Martí fue mucho más lejos en sus intentos posteriores: lo poco que he escuchado de él es la obra de un músico de gran calidad pero con tendencias de cantautor en una época (finales de los 70 / principios de los 80) en la que ese camino ya era muy difícil. De todos modos hay que reconocerle la perseverancia, porque aún está en activo: junto a otro colega (Fernando Salas) se presentan bajo el nombre de Carretera y Manta en pequeños locales en los que recrea el repertorio de los Creedence, John Denver, Eagles y compañía. En cuanto a nosotros, para mantener el suspense no voy a comentar ni una canción de este disco; si la breve semblanza que he hecho de él les resulta suficiente, ya saben…
(15.02.18) Un amable anónimo ha añadido un comentario que amplía algunos datos y confirma otros. Estas son sus palabras:
"El grupo Edelweiss surgió del dúo formado por Eduardo Martí y Rafael Castañeda a los que se les unió posteriormente Fernando. Ninguno es vasco. Al disolverse el grupo Eduardo y Rafael continuaron durante algún tiempo como Atlántida. Actualmente Eduardo Martí es el único que sigue dedicado a la música con el grupo Carretera y Manta."


