jueves, 22 de octubre de 2009

Marc


Marc Feld (1947-1977)


Mmmm... ya tenía yo ganas de hablar de ti, Marc. Claro, primero hay que citar a los grandes, a los preferidos, a los más queridos, a todos esos que han salido aquí hasta ahora y a los que vendrán. Pero tú también estás invitado, y con los mismos honores que los demás: contigo entendí que no todo es alucinar con las grandes obras de los genios, elevarse hasta el infinito con los Maestros, sino que todo arte es, antes que cualquier otra cosa, pasión, o emoción. Y si Groucho Marx para mí no es menos importante que Nietzsche o cualquier otro santón del gremio, con esa misma razón te traigo hoy aquí. Tú no eres menos que nadie.

Saltaste a la fama cuando mi generación andaba a medio camino entre la infancia y la adolescencia. Nos creíamos la élite: en mi pequeña ciudad solo cinco o seis conocíamos, por ejemplo, a King Crimson o a Pink Floyd (y para eso, uno o dos discos sueltos: entre la penosa distribución discográfica de entonces y que no había Internet, ya me contarás). Si había que montar una fiesta, el nivel medio imprescindible eran los Creedence o Deep Purple. A mí, por la edad, las chicas aún no me hacían caso, así que yo era el que ponía los discos y gracias; me limitaba a soñar con tórridos manejos entre la poderosa delantera de una tal María Jesús (qué habrá sido de ella) y las razonables caderas de otra tal Carmencita (ídem). O de la que se me pusiera delante: a esa edad, ya sabes, vale todo.

El caso es que comenzaban los años 70: los mayores ya empezaban a hablar de la decadencia del rock, del hundimiento de los hippies, de que la Edad de Oro estaba pasando y que ahora, para nosotros, quedarían las migajas. Y en eso estábamos cuando apareció T. Rex. Más adelante supe que ya llevabas unos años en el negocio y que, por ser fan de Bob Dylan, tu apellido de guerra era la suma de "Bo"más "lan". Al principio no entendí qué tenías tú que ver con ese señor, hasta que oí tus grabaciones anteriores y me enteré de que tus gustos iban desde el rock and roll clásico hasta el folk psicodélico de Donovan, otro de mis fetiches. Con tu primera banda "seria", los John's Children, ya tuviste un single decentillo; y luego montaste Tyrannosaurus Rex, básicamente un dúo con tu colega Steve: un poco coñazo, la verdad. Intentabas llegar al nivel de Donovan, y eso es muy difícil. Tus discos de esa época se resienten. Y tú lo comprendiste perfectamente, así que cambiaste de nuevo y con esa extraña mezcla de rock and roll y pop que llevabas en la cabeza te lanzaste a una aventura que te hizo de oro; y del Tiranosaurio quedó solo la T, y se marchó Steve, y de un dúo saltaste a un grupo completo. Tu amigo Bowie era esta vez la gran referencia, o los más lejanos Lou e Iggy, junto a tu afición por el boogie y ese nuevo "estilo de vestir"; la decadencia, el final de los sueños sesenteros reflejados en todo su esplendor. El maquillaje, lentejuelas, promiscuidad, confusión de sexos, el burdel del rock: el glam. Eso fue T. Rex.

Y comenzaron a llegar vuestros singles, seguidos por los de Sweet, Slade, Mud, el mismo Bowie de la época, y los guateques cambiaron. Y nuestra mentalidad también: las barbas para los progres, para los viejos rockeros; para otros, el rimmel. Aquella actitud desafiante, bastarda, me encantó: yo seguía siendo un crío, pero tomé buena nota de que lo que no se renueva muere. Y, sobre todo, ver esa cara de cabreo entre los hermanos mayores, tan serios, tan de trenka y Carlos Marx, tan elevados... ellos eran ahora los reaccionarios. Qué feliz me sentí oyendo vuestra "basura amariconada", como decían algunos. Cuántas veces habré escuchado el "Get it on", por ejemplo...

Y luego la cosa decayó, porque el glam mucho fondo no tenía; de hecho, tu momento de esplendor fue de un par de años, no más. Y eso dio para seis o siete grandes singles: poca cosa, pero intensa. Y luego la decadencia, y luego te matas a bordo del Mini que conducía Gloria, probablemente colocada: un árbol, zas, ya está. Te faltaban dos semanas para cumplir los treinta años. El espectáculo había terminado. Ya casi no nos acordábamos de ti cuando eso pasó, pero sigo teniendo aquellos singles, te juro que sigo oyendo a T. Rex de vez en cuando: es muy saludable.

Ya ves, esta vez casi no he dado datos. Para qué. Lo tuyo era un sentimiento: el pop no necesita diccionarios, sino un alma juvenil que lo disfrute sin fechas, sin nombres, sin nada más que las ganas de embobarse durante unos minutos; y luego a poner otro single, a seguir sudando. Y soñando. Gracias Marc, por tus minutos de gloria.

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Diccionario de urgencia (escueto, como este género musical)
 
Steve "Peregrin Took": bongos, percusión y "teclados" de Tyrannosaurus Rex 
Bowie: David
Dylan: Bob
Lou: Reed
Iggy: Pop
Gloria: Jones. Cantante americana de soul-pop-Tamla que fue esposa de Marc. Su mayor éxito fue "Tainted love", un verdadero himno del Northern Soul británico a finales de los años 60, rescatado en los 80 por Soft Cell.

martes, 6 de octubre de 2009

Randy


Randy Craig Wolfe (1951-1997)


... conocido como Randy California: otro hermano del alma. El sentimiento que tuve y que tengo con tu vida y con tu muerte es muy parecido al que me acompaña con Steve o Rory. Te descubrí tarde -como casi todos los aficionados españoles, por culpa de la puñetera CBS-, ya íbamos por el año 78 o o 79... pero, teniendo en cuenta que en esa época lo que molaba era el punk, el after-punk, la new wave, la cold wave, los siniestros, el tecno, todas esas luminarias, descubrir y enamorarse de una banda como Spirit, tan sesentera, tan de otra época, no me negarás que tiene su mérito. Perdóname, Randy, por la tardanza. Aún no había Internet.


Tú eres otro de los que sólo podía ser músico: desde pequeñito viviste rodeado de ellos gracias a que tu tío Ed, el hermano de tu madre, era el dueño del Ash Grove. Ese lugar era oficialmente uno de los locales de folk más importantes de Los Angeles, pero al final allí había de todo: gente del blues, del jazz... y todos te enseñaban trucos, maneras de pinzar una cuerda para que suene de esta manera o de la otra. Y en 1965 ya formas tu primera banda con tus colegas Mark y Jay, Los Gallos Rojos. Pero tu madre se lía con un músico, un batería de prestigio que ya había tocado con grandes del jazz, se lía nada menos que con otro Ed, y al final se casan y al año siguiente os vais a vivir a Nueva York porque el gran Ed tiene trabajos allí.

El primero de la lista de personajes de mi blog, como ya sabes, es Jimi. Y lo que no cuadraba contar antes cuadra ahora: tú estabas en Manny's Music Store, una tienda de guitarras, cuando apareció él. Y os pusísteis a hablar. Tú, Randy, tú tenías quince añitos, y con quince añitos tocaste unas notas delante de Jimi... y Jimi flipó, y os caísteis bien; y Jimi tenía una banda, los Blue Flames, y te ofreció tocar con él... de segundo guitarra, claro. Sólo había un problema: había otro Randy, el bajista, que era de Texas. Y Jimi dijo:


- Pues ya está: tú, Randy, te llamarás Randy Texas; y tú, Randy, te llamarás Randy California.


Y desde entonces, tú te llamas Randy California: a ver quién es el valiente que le discute algo a Jimi.

Pero a Jimi lo descubre Chas y se lo lleva a La Isla. Y tú te vuelves a Los Angeles porque tu padrastro ya terminó el contrato, Chas sólo quiere a Jimi -aunque Jimi hubiese querido llevarte con él- y tu madre no consiente que un crío de quince años ande por ahí a esas horas de la noche. Bueno: visto con el paso del tiempo, fue lo mejor. Porque tu padrastro, una autoridad, se da cuenta de que eres muy bueno, pero que muy bueno, con la guitarra; y no sólo eso, sino que además eres muy creativo. Así que te anima a formar una banda. Bien, pues si ya tienes un batería -un monstruo, para ser exactos- que además es de la familia, el resto es fácil: recuperas a Mark y a Jay, buscas a un teclista -el bueno de John- y ya está: Spirit ha nacido. Y en Enero de 1968 aparece vuestro primer disco.

A partir de ahí, siempre con tu padrastro detrás ("¡Cuidame bien al niño, Ed!", debió de decirle tu madre, "o cuando lleguéis a casa hay rodillo para los dos"), Spirit se convirtió en La Gran Banda Americana Desconocida, y a mucha honra: salvo vuestro cuarto disco, el resto vendió regular; pero lo suficiente para vivir de este negocio, para recorrer América y Europa -donde fuísteis más apreciados que allí-, para dejar la impronta de grupo versátil que lo mismo hacía jazz-rock que psicodelia, y que nunca fue inferior en calidad a los supuestamente "grandes". Spirit fue una de las bandas más equilibradas de América, lo cual no era difícil teniendo en cuenta vuestro nivel musical, vuestra destreza con los instrumentos, muy superior a la mayoría: siempre con Ed a tu lado, has escrito una de las páginas más gloriosas del rock de calidad, del que no pasará nunca. 

Y el espíritu de familia, tan presente en ti, te honró hasta en tu muerte: te llevó una corriente cuando estabas con tu hijo de doce años haciendo surf, otra de tus aficiones; en realidad la corriente se lo estaba llevando a él, pero tú te lanzaste y conseguiste sacarlo hasta cerca de la orilla. Y el océano, cabreado por habérselo quitado de las manos, te llevó a ti.

Spirit. Sí señor, qué nombre tan ajustado para lo que tú y Ed érais. Aún hoy te vela junto a tu madre, y te velamos miles y miles, millones de familiares repartidos por todo el mundo. Seguro que tú y Jimi estáis ahí arriba haciendo duetos, y en ratos libres surfeas las nubes: ahí no hay peligro, mi amado Randy. California.

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Diccionario de urgencia

Ed (Pearl): tío de Randy, hermano de su madre Berenice y dueño del Ash Grove
Mark (Andes):
bajista de los Red Roosters y luego de Spirit

Jay (Ferguson): cantante, percusionista y compositor, primero con los Roosters y luego con Spirit; la mayor parte de la obra de esta banda es de Randy y suya.
Ed Cassidy (Chicago, 1923)):
también llamado "Cass". Empezó haciendo música dixie en los años cuarenta, y ya en los cincuenta era un especialista que acompañó a personalidades del jazz como Art Mulligan o Roland Kirk, por nombrar sólo a dos. Luego, a principios de los sesenta, tocó con el venerado Ry Cooder, también entre otros. En resumen, un monstruo que fue influencia por su especial manera de tocar los palos para baterías como John Bonham, de los Zeppelin. Bonham por lo menos lo reconoció; otros no. La envidia es como la tiña.

John (Locke):
teclista y base electrónica de Spirit.