Marc Feld (1947-1977)
Mmmm... ya tenía yo ganas de hablar de ti, Marc. Claro, primero hay que citar a los grandes, a los preferidos, a los más queridos, a todos esos que han salido aquí hasta ahora y a los que vendrán. Pero tú también estás invitado, y con los mismos honores que los demás: contigo entendí que no todo es alucinar con las grandes obras de los genios, elevarse hasta el infinito con los Maestros, sino que todo arte es, antes que cualquier otra cosa, pasión, o emoción. Y si Groucho Marx para mí no es menos importante que Nietzsche o cualquier otro santón del gremio, con esa misma razón te traigo hoy aquí. Tú no eres menos que nadie.
Saltaste a la fama cuando mi generación andaba a medio camino entre la infancia y la adolescencia. Nos creíamos la élite: en mi pequeña ciudad solo cinco o seis conocíamos, por ejemplo, a King Crimson o a Pink Floyd (y para eso, uno o dos discos sueltos: entre la penosa distribución discográfica de entonces y que no había Internet, ya me contarás). Si había que montar una fiesta, el nivel medio imprescindible eran los Creedence o Deep Purple. A mí, por la edad, las chicas aún no me hacían caso, así que yo era el que ponía los discos y gracias; me limitaba a soñar con tórridos manejos entre la poderosa delantera de una tal María Jesús (qué habrá sido de ella) y las razonables caderas de otra tal Carmencita (ídem). O de la que se me pusiera delante: a esa edad, ya sabes, vale todo.
El caso es que comenzaban los años 70: los mayores ya empezaban a hablar de la decadencia del rock, del hundimiento de los hippies, de que la Edad de Oro estaba pasando y que ahora, para nosotros, quedarían las migajas. Y en eso estábamos cuando apareció T. Rex. Más adelante supe que ya llevabas unos años en el negocio y que, por ser fan de Bob Dylan, tu apellido de guerra era la suma de "Bo"más "lan". Al principio no entendí qué tenías tú que ver con ese señor, hasta que oí tus grabaciones anteriores y me enteré de que tus gustos iban desde el rock and roll clásico hasta el folk psicodélico de Donovan, otro de mis fetiches. Con tu primera banda "seria", los John's Children, ya tuviste un single decentillo; y luego montaste Tyrannosaurus Rex, básicamente un dúo con tu colega Steve: un poco coñazo, la verdad. Intentabas llegar al nivel de Donovan, y eso es muy difícil. Tus discos de esa época se resienten. Y tú lo comprendiste perfectamente, así que cambiaste de nuevo y con esa extraña mezcla de rock and roll y pop que llevabas en la cabeza te lanzaste a una aventura que te hizo de oro; y del Tiranosaurio quedó solo la T, y se marchó Steve, y de un dúo saltaste a un grupo completo. Tu amigo Bowie era esta vez la gran referencia, o los más lejanos Lou e Iggy, junto a tu afición por el boogie y ese nuevo "estilo de vestir"; la decadencia, el final de los sueños sesenteros reflejados en todo su esplendor. El maquillaje, lentejuelas, promiscuidad, confusión de sexos, el burdel del rock: el glam. Eso fue T. Rex.
Y comenzaron a llegar vuestros singles, seguidos por los de Sweet, Slade, Mud, el mismo Bowie de la época, y los guateques cambiaron. Y nuestra mentalidad también: las barbas para los progres, para los viejos rockeros; para otros, el rimmel. Aquella actitud desafiante, bastarda, me encantó: yo seguía siendo un crío, pero tomé buena nota de que lo que no se renueva muere. Y, sobre todo, ver esa cara de cabreo entre los hermanos mayores, tan serios, tan de trenka y Carlos Marx, tan elevados... ellos eran ahora los reaccionarios. Qué feliz me sentí oyendo vuestra "basura amariconada", como decían algunos. Cuántas veces habré escuchado el "Get it on", por ejemplo...
Y luego la cosa decayó, porque el glam mucho fondo no tenía; de hecho, tu momento de esplendor fue de un par de años, no más. Y eso dio para seis o siete grandes singles: poca cosa, pero intensa. Y luego la decadencia, y luego te matas a bordo del Mini que conducía Gloria, probablemente colocada: un árbol, zas, ya está. Te faltaban dos semanas para cumplir los treinta años. El espectáculo había terminado. Ya casi no nos acordábamos de ti cuando eso pasó, pero sigo teniendo aquellos singles, te juro que sigo oyendo a T. Rex de vez en cuando: es muy saludable.
Ya ves, esta vez casi no he dado datos. Para qué. Lo tuyo era un sentimiento: el pop no necesita diccionarios, sino un alma juvenil que lo disfrute sin fechas, sin nombres, sin nada más que las ganas de embobarse durante unos minutos; y luego a poner otro single, a seguir sudando. Y soñando. Gracias Marc, por tus minutos de gloria.
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Diccionario de urgencia (escueto, como este género musical)
Steve "Peregrin Took": bongos, percusión y "teclados" de Tyrannosaurus Rex
Bowie: David
Dylan: Bob
Lou: Reed
Iggy: Pop
Gloria: Jones. Cantante americana de soul-pop-Tamla que fue esposa de Marc. Su mayor éxito fue "Tainted love", un verdadero himno del Northern Soul británico a finales de los años 60, rescatado en los 80 por Soft Cell.
Saltaste a la fama cuando mi generación andaba a medio camino entre la infancia y la adolescencia. Nos creíamos la élite: en mi pequeña ciudad solo cinco o seis conocíamos, por ejemplo, a King Crimson o a Pink Floyd (y para eso, uno o dos discos sueltos: entre la penosa distribución discográfica de entonces y que no había Internet, ya me contarás). Si había que montar una fiesta, el nivel medio imprescindible eran los Creedence o Deep Purple. A mí, por la edad, las chicas aún no me hacían caso, así que yo era el que ponía los discos y gracias; me limitaba a soñar con tórridos manejos entre la poderosa delantera de una tal María Jesús (qué habrá sido de ella) y las razonables caderas de otra tal Carmencita (ídem). O de la que se me pusiera delante: a esa edad, ya sabes, vale todo.
El caso es que comenzaban los años 70: los mayores ya empezaban a hablar de la decadencia del rock, del hundimiento de los hippies, de que la Edad de Oro estaba pasando y que ahora, para nosotros, quedarían las migajas. Y en eso estábamos cuando apareció T. Rex. Más adelante supe que ya llevabas unos años en el negocio y que, por ser fan de Bob Dylan, tu apellido de guerra era la suma de "Bo"más "lan". Al principio no entendí qué tenías tú que ver con ese señor, hasta que oí tus grabaciones anteriores y me enteré de que tus gustos iban desde el rock and roll clásico hasta el folk psicodélico de Donovan, otro de mis fetiches. Con tu primera banda "seria", los John's Children, ya tuviste un single decentillo; y luego montaste Tyrannosaurus Rex, básicamente un dúo con tu colega Steve: un poco coñazo, la verdad. Intentabas llegar al nivel de Donovan, y eso es muy difícil. Tus discos de esa época se resienten. Y tú lo comprendiste perfectamente, así que cambiaste de nuevo y con esa extraña mezcla de rock and roll y pop que llevabas en la cabeza te lanzaste a una aventura que te hizo de oro; y del Tiranosaurio quedó solo la T, y se marchó Steve, y de un dúo saltaste a un grupo completo. Tu amigo Bowie era esta vez la gran referencia, o los más lejanos Lou e Iggy, junto a tu afición por el boogie y ese nuevo "estilo de vestir"; la decadencia, el final de los sueños sesenteros reflejados en todo su esplendor. El maquillaje, lentejuelas, promiscuidad, confusión de sexos, el burdel del rock: el glam. Eso fue T. Rex.
Y comenzaron a llegar vuestros singles, seguidos por los de Sweet, Slade, Mud, el mismo Bowie de la época, y los guateques cambiaron. Y nuestra mentalidad también: las barbas para los progres, para los viejos rockeros; para otros, el rimmel. Aquella actitud desafiante, bastarda, me encantó: yo seguía siendo un crío, pero tomé buena nota de que lo que no se renueva muere. Y, sobre todo, ver esa cara de cabreo entre los hermanos mayores, tan serios, tan de trenka y Carlos Marx, tan elevados... ellos eran ahora los reaccionarios. Qué feliz me sentí oyendo vuestra "basura amariconada", como decían algunos. Cuántas veces habré escuchado el "Get it on", por ejemplo...
Y luego la cosa decayó, porque el glam mucho fondo no tenía; de hecho, tu momento de esplendor fue de un par de años, no más. Y eso dio para seis o siete grandes singles: poca cosa, pero intensa. Y luego la decadencia, y luego te matas a bordo del Mini que conducía Gloria, probablemente colocada: un árbol, zas, ya está. Te faltaban dos semanas para cumplir los treinta años. El espectáculo había terminado. Ya casi no nos acordábamos de ti cuando eso pasó, pero sigo teniendo aquellos singles, te juro que sigo oyendo a T. Rex de vez en cuando: es muy saludable.
Ya ves, esta vez casi no he dado datos. Para qué. Lo tuyo era un sentimiento: el pop no necesita diccionarios, sino un alma juvenil que lo disfrute sin fechas, sin nombres, sin nada más que las ganas de embobarse durante unos minutos; y luego a poner otro single, a seguir sudando. Y soñando. Gracias Marc, por tus minutos de gloria.
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Diccionario de urgencia (escueto, como este género musical)
Steve "Peregrin Took": bongos, percusión y "teclados" de Tyrannosaurus Rex
Bowie: David
Dylan: Bob
Lou: Reed
Iggy: Pop
Gloria: Jones. Cantante americana de soul-pop-Tamla que fue esposa de Marc. Su mayor éxito fue "Tainted love", un verdadero himno del Northern Soul británico a finales de los años 60, rescatado en los 80 por Soft Cell.

