«Estaba en el Avalon, viendo cómo se marchaba la gente después del concierto de los Airplane, cuando Jack, el bajista, se acercó y, sin más, me dijo: “¿Qué te parecería ser nuestra cantante?”. Mi reacción fue tranquila, intentando parecer indiferente: “Sí, podría funcionar…”.
Grace Slick
“Era igual que nosotros: le daba a las drogas y al alcohol, era libre, atrevida, escandalosa… Encajaba de maravilla”.
Marty Balin
A finales de 1965 hay un grupillo circulando por San Francisco, muy en la onda del momento, que se llama The Great Society. Los fans se refieren a ellos como “la banda de la familia Slick”, ya que fue creada a mediados de 1965 por el matrimonio compuesto por el batería Gerald “Jerry” Slick y su esposa Grace, que es la cantante y frontwoman; el tercer Slick es Darby, un hermano de Jerry que se encarga de la guitarra y es compositor. Junto con otros miembros, forman parte de la escena hippie desde poco antes y son asiduos en The Matrix. En diciembre Tom Donahue y Sly Stone presentan en la ciudad un nuevo sello discográfico, llamado Northbeach, los Society son uno de sus fichajes y en febrero del 66 se lanza un single que contiene “Someone to love” y “Free advice”; ambas son obra de Darby. Al igual que está sucediendo con las demás grabaciones de esta primera oleada, las ventas no trascienden mucho más allá de la ciudad; sin embargo su prestigio crece y, tras actuar como teloneros de los Airplane, el sello Columbia los sondea con la intención de contratarlos. Aquí tenemos aquellas dos canciones:
Sin embargo, fue precisamente ese trabajo como teloneros lo que liquidó la existencia de los Society. Por entonces Signe Anderson ya había avisado de que pensaba abandonar; tanto Balin como Kantner estaban buscando afanosamente una sustituta, pero fue Cassady quien tuvo la idea al ver el poderío escénico de Grace Slick (“¿Qué pensé de verdad, cuando vino Jack con la oferta? ¡Joder, aquello era como subir a la puta Primera División! No lo dije en voz alta, pero para mí fue una invitación a ocupar lo que siempre había considerado un puesto reservado solo para supermodelos, estrellas de cine y otras grandes bellezas físicas. Me pareció que la zorra sarcástica, de pecho plano y pelo castaño rizado, estaba derribando otra barrera en el país de Barbie”), Y Grace abandonó a su grupo para convertirse en un referente imprescindible en la trayectoria de los Airplane: el 16 de octubre, el día siguiente a la última actuación con Signe en el Fillmore, la señora Slick se presentaba en su lugar (que por cierto, pronto dejó también de ser la señora Slick porque hubo divorcio poco después, pero eso no es asunto nuestro).
Estamos ante un personaje de carácter desbordante, que en un principio ni siquiera había decidido dedicarse a una única ocupación: hija de un inversor en bolsa y una cantante, con una sólida formación cultural e inquietudes sociopolíticas, en ese momento compaginaba la música con su debilidad por las artes plásticas, y poco antes había trabajado como modelo en unos grandes almacenes. Grace viene siendo algo así como un compendio renacentista y de vanguardia al mismo tiempo, una magnífica representante de aquella época y aquel lugar. Y tras asentarse como la nueva figura del grupo (eclipsando hasta cierto punto a Balin), tan solo dos semanas después comienzan las sesiones de grabación. En los primeros días de enero del 67 se presenta el primer single con ella como novedad, aunque ese single suena un tanto lejano al momento actual de los Airplane. La cara A es una balada folkie titulada “My best friend” y es obra de “Skip” Spence, que se había ido medio año antes; lógicamente, aquí el batería ya es Dryden. La línea melódica resulta un tanto “dulce”, tal vez en la onda de unos Mamas & The Papas, y desilusionó a los fans, que esperaban algo más fuerte. En cuanto a Grace, su papel es discreto como acompañante en un juego de tres voces. La cara B, titulada “How do you feel” no mejora esa sensación, ya que suena parecida; la escribió un tal Tom Mastin, que al parecer era un amigo del grupo.
En menos de un mes (noviembre del 66) queda rematado el material para un nuevo disco grande, que llegará a las tiendas a principios de febrero del 67 acompañado, con muy pocos días de diferencia, por un single que nos presenta la recreación de “Someone -ahora “Somebody”- to love”, así que empezaremos por ella: es una canción que ya en origen mostraba potencial, con esa vena folk rock que le daba una belleza contenida a pesar de magnífico rasgueo de la guitarra. Pero ahora, en manos de los Airplane, se convierte en toda una proclama, con base rítmica muy densa y potente, dirigida por la “nueva” Grace Slick que aquí ya muestra ese estilo declamatorio y orgulloso que lucirá a partir de ahora, acompañada por una guitarra igual de poderosa que ella. La cara B es “She has funny cars”, con letra de Balin y música de Kaukonen, que tanto aquí como en otras piezas suyas nos demostrará su admiración por Bo Diddley; la base rítmica parte de esa escuela, aunque está completamente remozada y de nuevo muestra la tremenda potencia de este grupo, además del perfecto engranaje que constituye esa especie de “cántico dialogado” entre Balin y Slick. Por cierto, que han conseguido quitarse de encima a Matthew Katz, tanto como manager como supuesto productor: de momento los dirige Rick Jarrard, músico reconvertido que ha entrado en la nómina de RCA poco antes.
El disco grande se titula “Surrealistic pillow” y es la muestra palmaria del poderío que han alcanzado, porque no es solamente la obra cumbre en el llamado “sonido de San Francisco”: si el “Pet sounds” de los Beach Boys podría considerarse como la visión amable, refinada, un tanto relamida, de aquella época, este va más allá del patrón musical de la psicodelia o del ideario hippie, sobre el cual ya ellos comienzan a mostrar algunas observaciones un tanto irónicas. Y sumando ambos discos, ahí tenemos la respuesta estadounidense al “Sg. Pepper’s” de los Beatles, con permiso de los Byrds y de quienes ustedes quieran, me da igual. Porque, entre otras cosas y a diferencia de la prodigalidad de los chicos de Liverpool, que deberían haber incluido en ese disco aquellas dos canciones que todos sabemos, los Airplane no cometen ese error e incluyen sus dos joyitas del single, siendo además su cara B la que abre este disco, con todos los honores. Tras esas dos y la que había aportado Spence en el anterior llegan dos de Balin: “Today”, una preciosa balada de fondo acústico compuesta a medias con Kantner, coloreada por el delicado contrapunto de Jerry García con la eléctrica; le sigue “Comin’ Back to Me”, de tono parecido, ensoñadora, en la que Slick hace un casi imperceptible apoyo con la flauta. La cara B empieza fuerte con “3/5 of a mile in 10 seconds”, puro rock psicodélico, que también es de Balin (confirmando de este modo su versatilidad); ese sonido de eco, ese juego de cuerdas y de voces configuran otro de los momentos clásicos de este grupo. En “D.C.B.A.-25” parecen invertirse los papeles, ya que esta curiosa mezcla de folk rock “deconstruido” es obra de Kantner, haciendo un bonito juego de voces con Slick. Tras aquella pieza de Mastin que ya figuraba en el otro single viene “Embrionic journey”, una pequeña obra de arte instrumental creada por Kaukonen, demostrando su dominio con la guitarra acústica mientras crea un ambiente casi onírico. “White rabbit”, que Slick traía de su época con los Society, suele considerarse como su momento cumbre como compositora y yo creo que también como vocalista: ese bolero psicodélico eleva su tono de dramatismo con su entonación potente, creciente, segura de sí misma, grandiosa... En fin, qué más se puede pedir. El cierre llega con “Plastic fantastic lover”, de Balin; dejando aparte la letra, en plan androide futurista, esta es otra demostración de ese ritmo medio arrastrado, con ese fantástico juego de cuerdas que solo ellos saben hacer. Y esta vez sí, las listas de ventas se rindieron al embrujo de una banda superlativa.
1967 es el año central de toda una época, y Jefferson Airplane acaban de consolidarse como uno de los fetiches musicales más destacados en ella. Pero San Francisco tiene más sorpresas reservadas para nosotros, y de momento ya hemos cumplido con estos muchachos: vamos a por más. De todos modos, dentro de un tiempo, cuando volvamos por la ciudad, ellos seguirán allí.


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