Yo creo que con la entrada de hoy será suficiente para cumplimentar la invasión hispanoamericana y empezar con los nuestros, que a fin de cuentas es el objetivo de este culebrón: solo con los grupos mexicanos ya tendríamos para un buen rato, pero únicamente los Teen Tops alcanzaron un éxito masivo aquí. El resto tuvo una publicación discográfica muy fragmentada y por lo general interesaron más a nuestros músicos, para tomar notas, que al gran público. Por otra parte la mayoría carece de un espíritu propio, y a veces resulta difícil distinguir las canciones de unos de las de otros. Así que nos despediremos de ese país citando a los Apson: un grupo muy completo, que tocó muchos palos y mereció más atención de la que tuvo entre nosotros, pero que llegó un poco tarde.
Los Apson forman parte de una segunda generación de grupos que proceden del norte del país y se van alejando del rock and roll tradicional o integrándolo con nuevos estilos. En 1963, dos años después de su formación, aparece su primer disco grande: “Llegaron los Apson”. Es totalmente instrumental a pesar de que cuentan con dos excelentes vocalistas, pero en ese momento los grupos instrumentales -sobre todo con sonido surf- están de moda en todas partes y su sello discográfico prefiere no arriesgar mucho. Se notan las dudas de una época en la que no está claro por dónde tirar, ya que es un compendio de géneros que van desde el “Twist hawaiano” hasta aproximaciones al blues como “Fumando”. Y aunque no es un gran éxito, los hace suficientemente conocidos como para publicar el segundo ese mismo año: “Bailando y cantando”, que inaugura un enorme reguero de grabaciones en el que se hallan comprendidos prácticamente todos los estilos imaginables, desde Chuck Berry hasta los invasores británicos. Porque esa es otra: los Apson comienzan a trabajar el beat y el rhythm’n’blues isleño casi desde su nacimiento, siendo de los primeros grupos hispanoamericanos que se atreve, y con éxito además: su carrera dura toda la década. Y para que vean lo bien que se desenvuelven con ese material, aquí les dejo “El microscópico bikini”, “Por tu amor” y “Estoy clavado”. No hace falta que les diga cuáles son las originales, ya lo verán. Ah, y fíjense en las letras, que tienen mucha gracia, sobre todo la del bikini: era otro de los puntos fuertes de los Apson... las letras, no el bikini.
Bajemos de nuevo a Cuba, porque además de los Llopis y algunos solistas hay otra agrupación que también nos invadió con todos los honores: las legendarias Hermanas Benítez, verdaderas precursoras de las Supremes. Comenzaron a mediados de los años 50 y siendo cinco, aunque su formación más popular (sobre todo en España) es la de trío. Al igual que los Llopis, su repertorio es muy amplio y va desde el folclore caribeño hasta versiones de la Motown o la factoría de Phil Spector, pero su popularidad superó con mucho a los abueletes: en 1957 hicieron su primera gira en los States, que las llevó luego a México para, desde ahí, arrasar en prácticamente toda Hispanoamérica y por supuesto España, a donde llegaron a principios de 1960. Durante varios años fueron asíduas de nuestra televisión y de las más famosas salas de baile; su éxito aquí fue de tal calibre que decidieron quedarse a vivir, y aunque su época dorada comenzó a decaer a mediados de los sesenta todavía siguieron actuando casi otros veinte años más. Su canción más recordada es “Corazón de melón”, un hit planetario del calibre de “La Pachanga”, con tantas versiones como ella (procedente de una de las muchas películas mexicanas en las que intervinieron) y que pueden ustedes admirar en Youtube aunque inexplicablemente solo he encontrado una actuación defectuosa de sonido y metraje, además de ser posterior en varios años a su publicación. Y en lo que respecta al material más cercano a los gustos de este tugurio, aquí tienen ustedes dos lindas versiones: “Tú serás mi baby”, que evidentemente corresponde al “Be my baby” de las cósmicas Ronettes, más “Chao, chao”, el equivalente latino de “Downtown”, de la gran señora british Petula Clark. Ninguna de ellas llega a la altura de las originales (eso es imposible), pero dieron pie a algunas señoritas hispanas para hacer sus propias versiones.
Y el último gran nombre de la invasión hispanoamericana que se me ocurre son los TNT. Son tres hermanos de origen italiano cuya familia se asentó en Uruguay; dan el salto a Argentina a finales de los 50, allí comienzan a grabar una ristra de éxitos que se extiende por toda Sudamérica y en 1962 aterrizan en España. Al igual que pasó con las Hermanas Benítez su popularidad entre nosotros los decide a fijar aquí su residencia, fichan inmediatamente por el sello Belter y llegan a representar a nuestro país en el festival de Eurovisión del 64 con "Caracola", una canción bastante pesadita. Aunque su repertorio, muy amplio, va desde el country hasta las baladas, sus piezas más populares podrían encuadrarse en un pop primitivo que dejó algunos éxitos tan inolvidables como estos dos: “Media novia”, compuesta por el inefable Palito Ortega (un invasor argentino cuyo repertorio no cuadra mucho aquí), que ellos convierten en un rock and roll “de aquella manera”, y el gran cañonazo que aún se oye ahora en algunos programas deportivos o humorísticos titulado “El partido de fútbol”, versión de “La partita di pallone” que hizo Rita Pavone (una de las grandes embajadoras italianas de la canción ye-yé). Tal vez si algún jovenzuelo se ha parado a oir a las Hermanas Benítez y ahora se encuentra con los TNT pensará que chocheo, pero posiblemente los de mi quinta lo agradezcan. Además, ya lo he dicho muchas veces: lo mío es el pop, aunque no lo parezca; el pop es un concepto muy amplio, y esto es Historia pura.



