lunes, 2 de noviembre de 2020

1980-81 (XV)

La onda siniestra, cuyo origen se debe preferentemente a la influencia de Siouxsie y sus Banshees, comienza a ser una de las modas con más adeptos del país. Buen ejemplo de ello es Robert Smith, un muchacho que al frente de su banda -los Cure- comenzó su carrera musical en los terrenos del post punk y luego, en vista de por dónde iban los tiros, no tuvo inconveniente en ir reciclándose a toda prisa. Con el paso del tiempo Smith será considerado como el personaje más representativo del estilo, ya que a Siouxsie se le ha terminado encajonando en el gótico; sin mucha lógica, a mi parecer (y aunque es mejor que él en el estilo que sea). Pero hay que reconocer que los Cure dan muy bien la imagen de grupo siniestro, e incluso gótico también: además de su estética, Smith sabe hacer frases que en cierto modo son una vuelta de tuerca sobre ese tipo de mentalidad. Y hay una que me encanta: "Nos llamaban depresivos, pero en realidad lo único que reflejábamos era apatía". Así se entiende mejor la obra de este grupo, elevado a la categoría de gloria nacional pero que a los de nuestra quinta nos escamó bastante porque aquí se encuentran algunos rasgos de la decadencia que comienza a oscurecer la Isla. En fin, no me hagan mucho caso: me caen bastante mal, es cierto, pero no se puede negar la evidencia de que tuvieron -y tienen- una verdadera legión de seguidores. 

El señor Smith, que tiene estudios musicales, domina con cierta solvencia algunos instrumentos de cuerda (guitarra, bajo, violín) y teclados (piano, organo). Aunque también tiene un buen tono de voz, cuando comienza a participar en algunos grupillos familiares prefiere que canten otros. Entre 1976 y el 77 forma su primer grupo estable, el cuarteto Malice, luego llamado Easy Cure y finalmente, como trío, The Cure en 1978; para entonces Smith ya es el cantante y guitarrista, junto al bajo Michael Dempsey y el batería Lol Tolhurst. Los tres participan en la composición, aunque está claro que es Smith quien dirige la línea musical. Y han conseguido un manager de campanillas: el neozelandés Chris Parry, que en sus tiempos fue el batería de los añorados The Fourmyula, el grupo beat más famoso de aquella isla. Parry además tiene vocación de productor y está montando un sello propio, Fiction Records, que se integrará en el conglomerado Polydor. En los últimos días de Diciembre Fiction publica el debut en single del grupo:"Killing an arab". Con semejante título era de esperar que hubiese lío, y Smith tuvo que dar explicaciones: no, no es racista. Es que lee a Camus, y en su novela "El Extranjero" le llamó la atención la frialdad con la que Meursault asesina a un árabe. Y en esencia la letra refleja precisamente esa escena, pero siempre hay gente que se escandaliza sin saber de qué. El caso es que entre la calidad de la canción -un típico ejemplo de post punk de final de década con algunas escalas "magrebíes" a cargo de la guitarra- y la publicidad "involuntaria" causada por su título, el single se vendió bastante bien. A ver ustedes qué opinan...




En verano de 1979 tiene lugar la puesta de largo de los Cure con "Three imaginary boys", bajo la producción de Parry. La estructura de la mayor parte del material está todavía bajo la influencia postpunk, pero ya se distinguen rasgos de lo que será el grupo en el futuro: junto a piezas muy del momento como "Object", "So what", "Grinding hall" o la que da título al disco, hay también momentos de oscuridad atmosférica -resulta sorprendente que un disco de debut se inicie con "10-15 Saturday night", por ejemplo. Y no menos extraño es que se incluya una versión de "Foxy lady", que además va en formato de prueba de sonido (canta Dempsey); a mí me parece mediocre, no sé qué opinarán sus fans. Smith reniega de esa selección, como de algunas más. De hecho no sabemos cuál sería la lista de canciones que hubiera aprobado el grupo, ya que son los señores de Polydor quienes deciden tanto esa lista como la portada. La crítica del momento, dividida, mostró aprecio por el grupo pero sin mucho entusiasmo; las ventas rondaron el top 30. Pero Smith ya estaba cambiando de perspectiva, y la gira que hizo el grupo en otoño de ese año como teloneros de su adorada Siouxsie terminó de asentarlo. Por otra parte en esa gira tuvo trabajo doble, ya que los Banshees se habían quedado sin guitarrista y fue el propio Smith quien cubrió el puesto: "Ahí es donde me di cuenta del poder de un grupo como ese. Ese es el tipo de música que yo quería hacer". Resulta altamente recomendable, tanto para los fans de Siouxsie como para los de Cure, la visión de "Nocturne", compuesta por dos actuaciones en el Royal Albert Hall con Smith a la guitarra: de ahí salió el doble en directo y la filmación, disponible en DVD.




Smith, ya en su nueva piel, se erige en compositor único; y la deriva de su estilo creativo desagrada a Dempsey, que finalmente ha de marcharse para ser sustituido por Simon Gallup. Junto a Gallup entra también el teclista Matthieu Hartley, colega suyo en los Magspies, un grupillo que solía tocar junto a los primeros Cure. Con el refuerzo de las teclas Smith recrea completamente el sonido del grupo, que publica el segundo Lp en la primavera del 80 con el título de "Seventeen seconds". Ahora el control de Smith es total; no solo por el listado de canciones, sino también porque dirige la producción ayudado por Mike Hedges, un ingeniero de sonido que comienza su carrera como productor justo aquí. Y aunque resulta evidente la influencia de Siouxsie (especialmente el aura de los casi contemporáneos "Join hands y "Kaleidoscope"), Smith busca un ambiente que sea al mismo tiempo más ligero, atmosférico, sin la densidad de los Banshees pero con una base rítmica parecida. Es decir, que el toque personal está en los teclados y la guitarra, que por momentos resulta casi minimalista, como un refuerzo cromático para el bajo. El tono general es frío, desapasionado... apático (tenía razón cuando soltó aquella frase). "Play for today", "A forest" o "M" suenan a transición entre su primera época y esta, mientras que el resto ya pertenece a su nuevo mundo. De momento las ventas siguen siendo flojas, pero a partir de aquí irán mejorando porque cada vez hay más gente joven que se siente igual de aburrida que ellos: los emos europeos -más sositos que los yankis- son un buen ejemplo de tribu que adora a los Cure.



Y esa es la gran diferencia entre Smith y Siouxsie, aunque sus carreras volverán volverán a coincidir en algunas épocas: mientras las canciones de ella serán mejores o peores pero siempre demuestra tener vida, echarle pasión a lo que hace, Smith a mí me cansa, como la mayor parte de esos discípulos musicales que les van a salir a partir de ahora y que confunden la sosería con el existencialismo, ya que estamos con Camus. Incluso definir a muchos de ellos como "siniestros" o "góticos" me parece una exageración, casi un cumplido. La mayoría no llegan a tanto. Pero pronto los Cure serán otra banda de masas, aunque Smith diga -como McCulloch el Bunnyman- que él no quería eso. Son fiel reflejo de una década un tanto histérica, que lo mismo nos lleva a la nadería del pop electrónico insulso pero con pretensiones "artísticas" (Duran Duran, Spandau Ballet), como nos abruma con los grupos pastoreados por profetas (Simple Minds, U2) o con esta nueva tendencia mortecina, ni depresiva siquiera -cualquier comparación con unos Joy Division está fuera de lugar-, que inauguran Smith y su gente. Bueno, pues allá ellos. Pero para que su despedida no sea tan gris, aquí les dejo la única canción que me gustaba de "Faith", su tercer disco grande, el ultimo que entró en mi casa.



12 comentarios:

  1. ¡Que bien!
    Otra lección que me pico, pues ya esperaba estos discos, que también me los se de memoria, Creo que después de los inabordables Joy Division fueron los mejores de esta movida.
    Cuando salió Killing an arab, ya se veía que algo gordo se nos avecina. El primer disco suena a eso, a primer disco, con toda la energía intacta, de esta que te atrapa quieras o no quieras.
    El segundo quizás sea mi favorito, me encanta este sonido frio, casi glacial, siempre me ha sorprendido la forma de usar la batería cogiendo un ritmo y no cambiandolo en todo el tema con total ausencia de florituras, lo que contribuye en gran medida a crear es atmósfera.
    En fín, otros dos discos para la historia.
    ¡Estamos en racha!
    saludotes
    Jose

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    1. Hola, José. Yo con estos señores ando entre aguas: me gustan sus primeros discos, pero no me gusta casi nada de lo que representan. Y antes que ellos prefiero a Siouxsie mil veces. Pero todo va a gustos, claro.

      Saludos mil.

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  2. Cuantas horas pasadas con el "Happily Ever After" (sus dos primeros "Seventeen Seconds" y "Faith" en un único formato de disco doble) contemplando a las chiquitas de la escenografía inicial de los Juegos de Montreal en 1976..., o el "Pornography", emulando el ácido del "Goat´s Head Soup" de los Rolling, también el magnífico ejercicio de títeres del "The Head On The Door". Bueno, pues a mí estos tíos me gustaban, ni más ni menos que la Siouxsie, aunque reconozco que esta última tenía un toque más atractivo, menos "apático" que el bueno de Robert Smith. Después fue engordando, pintándose los labios, sombras en los párpados, una suerte de Boy George más siniestro. Siempre tendrán un hueco en mi baúl de los recuerdos.
    Saludos,

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    1. Empezaron bien, y tenían nervio, pero luego fueron sufriendo una evolución que cuadra mucho con esa imagen que tú das de Smith: gordo, fofo, pintarrajeado, una parodia de sí mismo. En fin, no soy yo el más indicado para describirlos, me temo.

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  3. A mí me aburrían mucho, pero si querías ser moderno había que decir lo que molaban, así que como las hemorroides, los sufría en silencio mientras los amigos flipaban con ellos. El rollo siniestro en general no era más que una forma de darse importancia, mira qué sensible soy, qué atormentado vivo y demás pamplinas.

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    1. Pues sí, algo de eso había. Conste que empezaron más o menos bien, y creo que sus primeros discos siguen siendo defendibles. Luego ya son asunto de fieles s su estilo.

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  4. Hola Rick:
    Tuve la suerte de ver en directo a los Cure en la plaza de toros de Valencia. No recuerdo el año pero calculo que sería a mediadoso finales de los ochenta. Estaba abarrotado de gente y encima llegamos tarde y nos tocó verlo desde lo más alto del ruedo. El caso es que entre los fantásticos juegos de luces y el potente sonido, (el bomobo de la batería sonaba como los petardos de una mascletá), flipamos en colores. No recuerdo lo que habíamos consumido, pero la experiencia fué alucinante.
    Gran banda, sin duda que marcó toda una época.

    Saludos.
    Antoni.

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    1. Bueno, esa es otra perspectiva: si uno va convenientemente "concienciado" la sensación puede ser agradable; de hecho todos nos henos divertido alguna vez con grupos del montón que en directo nos pillaban receptivos y disfrutábamos la noche. Es lo que tiene el directo, que las exigencias no son muchas.

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  5. No les conocía más que de nombre, así que, una vez más, solo puedo comentar acerca de una primera impresión. Lo poco que he escuchado aquí no me ha sonado nada mal. Me quedo con 'The object'. Youtube me ha recomendado 'A forest', montada sobre una melodía muy sencilla, pero que asimismo me ha gustado.
    Es interesante lo que cuentas de cómo los futuros 'emos' surgieron de esta línea musical. Si pienso en ese término, me vienen a la mente grupos posteriores como 'Placebo' que, esos sí, nunca he tragado.

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    1. Pues lamento no ser yo uno muy fan, porque ya has visto que mi opinión es bastante "tibia". De todos modos insisto en que al menos sus dos primeros discos valen la pena. Y luego, ir escuchando los demás uno por uno tal vez nos depare alguna sorpresa. En cuanto a Placebo tampoco soy yo etc etc... Otra banda británica más de los 90/00.

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  6. A los “apáticos” The Cure no les presté mucha atención en su momento. Me parecía que tenían su aquél, pero no me entraban del todo. Aun así, hubo algunas canciones que me gustaron bastante. Le he dado un repaso en YouTube ahora y me vuelve a pasar lo mismo, no me llegan a atrapar del todo (con excepciones).
    Saludos.

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    1. Hola, Bab. Ya habrás visto que yo a estos señores tampoco les tengo mucho amor, pero hay que reconocer que sus primeros discos estaban bastante bien. Este tipo de música es muy "clasista", digamos: solo le gusta realmente a una determinada clase de aficionados. O algo así...

      Saludos mil.

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