miércoles, 20 de octubre de 2021

España en los años 80 (VIII)

“Nunca he vuelto a ver un grupo como La Mode. La verdad es que no creo que el pop español haya vuelto a ser lo mismo desde aquellos días en que La Mode tuvo su breve e intenso reinado”.
Mario Pacheco

Fernando Márquez, más conocido como El Zurdo, es otro personaje imprescindible en la historia de la nueva ola nacional, ya que como vimos a finales de la década anterior fueron él y Alaska los primeros nombres destacados en aquel magma bullicioso que agrupaba a dibujantes, escritores y músicos primerizos en el Madrid inmediatamente posterior a la muerte de Franco. Como cantante nunca fue una maravilla, pero como compositor hay que reconocerle un gran mérito: entre sus primeras creaciones descacharrantes con Kaka de Luxe y el ascenso a la posteridad creando la legendaria "Para ti" al frente de Paraíso, no pasó mucho más de un año. Y una vez desaparecidos aquellos dos grupos tan erráticos, necesitaba uno nuevo en el que pudiese elaborar ese disco grande que, junto al primero de Radio Futura, el de Parálisis Permanente y muy pocos más, condensa el espíritu de aquellos tiempos y demuestra su talla como artesano de canciones y melodías que llevan el pop a un ámbito ensoñador, nostálgico y melodioso pero también con ritmo e ironía como muy pocos han sabido, al menos en España. Ese nuevo grupo se bautiza con el nombre de La Mode, y que es el que nos visita hoy. 

En la primavera del 81, tras la liquidación sucesiva de Paraíso y algunas agrupaciones "colaterales" que por lo general duraban lo que un suspiro, Márquez está ya un poco harto de tanta inconsistencia: necesita estabilidad para trabajar, y aquel continuo ir y venir de músicos, cada uno con sus originales ideas y sus problemas de entendimiento con los demás, le resulta insoportable. Acaba de sufrir otro fiasco en directo intentando montar un performance al frente de Pop Decó, una agrupación que parecía tener futuro pero que de nuevo se quedó en nada, y tiene unas cuantas canciones a las que dar salida. Es entonces cuando comienza a funcionar el sello Nuevos Medios, con filosofía independiente pero una planificación más seria, al estilo del británico Rough Trade, y llegará a ser uno de los más prestigiosos en la historia discográfica española (empezando por su logotipo, un dibujo hecho expresamente por Miró). La cabeza visible era el matrimonio formado por Mario Pacheco y Cucha Salazar, muy aficionados al flamenco; los primeros fichajes son de ese mundillo, pero pronto amplían su perspectiva. Pacheco, convencido de la categoría de Márquez, le ofrece un contrato, este busca músicos para un nuevo proyecto y por fin hay suerte: el guitarrista Antonio Zancajo y el teclista Mario Gil, que habían sido los dos más constantes en Paraíso -precisamente por tener la misma visión que Márquez-, se asocian con él. La Mode debuta en directo a finales del año y por primera vez todo sale bien. Por entonces no hay bajo ni batería fijos, sino que, junto a las voces para coros, van pasando por esos puestos algunos músicos que, para evitar nuevos líos de incompatibilidades, figurarán siempre como contratados: a efectos oficiales, La Mode es un trío.

Después de unos meses preparando material, ensayando y con actuaciones bastante decentes que comienzan a encandilar a una afición que suspira por unos nuevos Paraíso, a finales de verano del 82 entran en el estudio. Y en Octubre llega la primera entrega: un maxi single que contiene "Enfermera de noche" en la cara A y un mix de tres canciones en la B, la última de las cuales es "Aquella canción de Roxy", que junto con la A constituye su primera pareja de clásicas. Esto del mix tal vez hoy en día no se entienda bien: por entonces era un recurso muy popular en el mundillo de la música para discotecas, pero puede parecer extraño que dicho recurso se utilice para un grupo pop "normal", por decirlo de algún modo. Y sin embargo la cosa tiene su lógica, ya que los grupos de tecno pop con ocasionales influencias funk como La Mode creaban canciones tan válidas para escuchar como para bailar, y por entonces ya se estaba generalizando la ayuda de teclados electrónicos con cajas de ritmos, al estilo de las bandas isleñas equivalentes. Otra cosa es que con ellos y en este caso la estrategia del mix fuese la más indicada, ya que entre sus fans había mucho snob y a esos les horroriza este tipo de "horteradas", pero aun así las ventas fueron sobresalientes. De todos modos ese avance ya mostraba con toda claridad el nuevo estilo de Márquez, justo a medio camino entre las melodías hermosas pero con gancho y los ritmos perfectamente bailables de gran parte del repertorio, además de unas letras exquisitas; tan esteticistas como las de los Auserón y por momentos incluso más, pero siempre inteligentes y en su mayoría deliciosamente irónicas.




En vista del éxito inmediato que había tenido el maxi, antes de que acabe el año llega el debut en disco grande: "El eterno femenino", otro de esos artefactos fantásticos que puede justificar por sí solo toda una carrera y que desde luego figura en el Olimpo de las grandes obras nacionales de esa década, las anteriores y las que vengan luego. Todo es brillante en él empezando por la portada, una magnífica exhibición de arte moderno a cargo de Montxo Algora, un dibujante cuya obra de aquel tiempo en su mayoría aún se sostiene ahora mismo. Y qué decir de la producción, excelente, muy por encima de la media nacional: es obra de Yayo Aparicio, socio del matrimonio que dirige el sello, que ya había producido el maxi anterior y que producirá toda la discografía de La Mode. Ya la apertura con "Wild puppets" va a lo grande, con esa marchita venenosa que llegó a hacerse consustancial a las noches modernas de la época, tanto en bares como en las discotecas de categoría; "Cita en Hawai", la siguiente, era una de las estrellas en Radio 3 con su ritmo de medio tiempo, melódico, con una preciosa letra de desamor, y luego llega la ya conocida "Aquella canción de Roxy", y la cara A se cierra con la casi épica "El único juego en la ciudad". La cara B arranca con "Aquella chica", otra de esas piezas de ritmo pausado pero vivo, con su letra casi melancólica y entrañable, tan del Zurdo; "La teoría de la relatividad", muy en la onda del cierre de la cara A, va seguida por "Las chicas de la Inter", una pieza casi estándar en una pista que da paso a "Mi dulce geisha", otra perla de tiempo medio y letra de irónica dulzura, y llega y pasa en otro soplo de melancolía animada la canción que da título al disco... Y cuando termina, de pronto me doy cuenta de que es la última y de que el tiempo se me ha pasado en soplo, y de que tal vez no he estado aquí.




Cuando un disco alcanza la categoría de leyenda en su propia época puede oscurecer la trayectoria posterior de los músicos que lo hicieron; y eso es lo que sucedió en este caso, aunque no por una sola razón. Márquez estaba viviendo el momento más dulce de toda su trayectoria al frente de un grupo que solo con su debut era ya uno de los más respetados del panorama nacional, y tanto las actuaciones como su presencia en los medios eran constantes. Y justo entonces, a mediados del 83, anuncia que debe retirarse del directo a causa de una insuficiencia bronquial congénita. Decide seguir componiendo para el grupo y que se busque un sustituto para el directo, aunque de momento podrá seguir participando en las grabaciones. Lo primero que se publica es un maxi que, honradamente, creo que es mejor evitar: con tres piezas mediocres, como para salir del paso, podría dar la impresión de que las hubiera escrito influido por el posible desánimo ante su situación personal. Y algo de eso debe de haber, ya que a principios de 1984 llega el segundo disco grande -cuyo título es el propio año- y se nota un oscurecimiento en el tono general del repertorio. No es un mal disco, ya qué en él vienen perlas como "En cualquier fiesta", una de sus mejores composiciones, una verdadera obra maestra en la que sin embargo se nota ese aire nostálgico, como de despedida (reforzada por una hermosa letra), que quedará como la última gran canción de La Mode. También brillan a gran altura "La cólera" o "Imperios", en tonos parecidos, de tristeza y densidad. Pero no hay canciones con la energía chispeante de aquel primer disco, y que se incluya de nuevo ese pequeño horror supuestamente bailable que es "Negro y amarillo" (ya venía en aquel maxi para olvidar) desluce bastante el conjunto.



Como era de esperar, "1984" alcanza buenas ventas pero no llega a la popularidad del anterior. Y poco después Márquez se despide de La Mode con un último single, pasable -mejor que el maxi de marras- pero sin demasiado impacto. El grupo seguirá adelante con el por entonces semidesconocido Daniel Ballester y grabarán otros dos discos antes de su desaparición en 1986; una desaparición "cantada" como suele decirse, ya que esos dos discos, mediocres, sin la genialidad de Márquez, ya no interesaron a nadie. Y él siguió adelante alternando su faceta de compositor para otros, tertuliano y participante en medios de comunicación con algunos proyectos de corto recorrido pero de los cuales algunos valen la pena. Y a ello dedicaremos la próxima semana. Mientras, les recomiendo un repaso a aquel primer y fastuoso Lp: pocas veces el pop nacional llegó tan alto.


11 comentarios:

  1. No puedo más que darte la razón en casi todo. Aunque disfruté mucho la música de la movida de los ochenta, a día de hoy estoy bastante desconectado de ella, en general la siento lejana, cuando no viejuna. Pero La Mode ha resistido el paso del tiempo sin perder un gramo de vigencia. El eterno femenino es el mejor disco de la época (ni comparación con los rancios de Gabinete) y casi del pop en general. Temas bailables, melodías elegantes, letras inteligentes, clase a raudales, La Mode era y es de esos grupos que embellecen tu vida. Me gustan casi todos sus temas, incluido Negro y amarillo, desde su cínica Enfermera de noche hasta la atemporal En cualquier fiesta, su melodía define como ninguna la tristeza de una separación. Como bien dice la cita, no había otros como ellos, estaban a otro nivel.

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    1. La música de los 80, para mí, se divide en dos bloques temporales (y esto vale tanto para España como para La Isla o los States): del 76 al 81 y del 82/83 en adelante. A mí me resulta mucho más viejuna la segunda época, afectada, con un falso tono barroco, de medio euro, que la primera, burbujeante, llena de vida. Esa primera es la que me sigue interesando y que para mí, en su gran mayoría, no ha perdido el pulso. Y la obra del Zurdo (la obra de categoría) pertenece a esa época. Aunque hay algunas cosillas posteriores sueltas que valen la pena, y de eso va la siguiente entrada.

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  2. Hola Rick:
    Sabía que tocaban estos, tenía que haberme apostado unas mirindas.
    Grupazo y punto. Creo que pocos discos pueden competir con el maxi, que es de lo mejor que se ha grabado en este país. Y su primer Lp, otra obra maestra.
    Un grupo que creo ha envejecido bien, pues por ejemplo si escuchas ahora aquella canción de Roxy, te sigue poniendo como una moto, igual que la primera vez que lo escuchas.
    En fín, esta serie en vez de un cursillo, es todo un master, pero es que había imaginación a punta pala.
    Entrada redonda.
    Para el siguiente me apuesto unas mirindas por un grupo de un pueblo cerca del tuyo (Y no vale cambiarlo pillín)
    Saludotes
    Jose

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    1. Hola, José. Sí, estos tenían que caer ya. Incluso aunque se sea más rockero que poppie, los discos como estos son de obligado uso y disfrute, como suele decirse. Y por eso envejecen tan vbien, porque en realidad no envejecen.

      Siento que no aciertes con el grupo siguiente, y no porque lo haya cambiado para fastidiar: los de Vigo pertenecen a una segunda fase, muy cercana en el tiempo a los pioneros, pero tras ellos. Y todavía quedan algunos pioneros por salir. De todos modos, sé que los que van a salir tras el Zurdo son de tu gusto, ya lo verás...

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  3. Este grupo me ha enganchado, en una primera escucha, bastante más que Radio Futura, del que me interesó más lo que contabas en tu entrada que algunas de las canciones en sí, y lo digo desde el respeto y sin desmerecer. Simple cosa de gustos.

    Los defines bien desde el principio con ese 'ensoñador, nostálgico y melodioso'. Me ha llamado la atención que varios de los temas que has dejado, en especial los del primer maxi single y 'Wild Puppets', que abre el primer LP, parecen montarse compositivamente sobre progresiones típicas del punk-rock (son las progresiones más utilizadas) y ya los marcan desde el principio los acordes de guitarra. Luego, el ritmo, las melodías tan coloridas y a veces vagamente melancólicas, esas letras tan buenas y la batería electrónica, de esas que te remiten directamente a los ochenta, lo rematan muy bien. Por lo que dices, fue un proyecto más o menos efímero, de solo dos discos grandes y un par de singles, pero a veces lo bueno si breve...

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    1. Bueno, el que unos prefieran a La Mode y otros a Radio Futura es un mero tecnicismo, porque generalmente se parte de la base de que los dos brillan con parecida potencia y luego ya entra la tendencia personal a inclinar la balanza a un lado u otro. Yo creo que tan imprescindible es el primero de unos como el de los otros, e incluso los veo complementarios.

      Las escalas del Zurdo (al menos en sus primeros tiempos) son en efecto bastante usuales, pero con una originalidad muy suya. Y por otra parte los arreglos suelen funcionar muy bien en sus discos. En cuanto a la brevedad yo también pienso que es un mérito, aunque nunca sabremos qué habría sido de ese grupo si el Zurdo no hubiese tenido que dejarlo: la enfermedad lo marcó, y sus proyectos posteriores nunca llegaron ya a la altura de La Mode. No digamos ya a La Mode posterior, sin él, que es totalmente prescindible.

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  4. LA MODE, con MAYÚSCULAS, fueron el grupazo por antonomasia para servidor durante la Movida. El Zurdo, un grandísimo compositor, a la altura de un Santiago Auserón, que no iba manco
    precisamente. Su obra, desde sus primeros Eps (a mi particularmente, ese denostado "Sete", con sus tres temas "Intenciones", "Negro y Amarillo" y "Asuntos Exteriores") me sigue pareciendo magnífico. Apunto aquí la influencia del gran Yukio Mishima (aparece en la contraportada) en la obra de Márquez, un artista totalmente abierto a algo más que las corrientes musicales. Como ejemplo, en "1984" rinde debido homenaje a la obra homónima de George Orwell, también a los comics de la época (conservo varias copias de un comic del mismo título editado en Barcelona), a Montxo Algora, con esa continuidad estilística de la denominada "línea clara", que contribuye aquí (y, por supuesto, con sus dibujos en "El eterno femenino") a dar mayor realce artístico a la obra artística de la banda. De "El eterno femenino", manifiesto mi amor eterno e incondicional. La Biblia pop hecha música, una auténtica gozada sentimental, digo bien, una mayúscula elevación orgásmica que, la defines perfectamente, al terminar de escucharla notas que te ha dejado mareao.
    Por cierto, estuve en el concierto de Pop Decó en el (creo recordar) Colegio Mayor Chaminade, una auténtico fracaso pese a la enorme expectación que había causado. Según mis neuronas (que pueden estar afectadas) esa formación es posterior a la separación de La Mode, como un último intento del Zurdo por recuperar el tiempo perdido. Un recuerdo especial también para el gran Ulises Montero, saxo excelso que participó en el primer concierto (Sala Morasol) en el que Daniel Ballester sustituyó a un ya medio mudo Máraquez.
    Para finalizar, ¡cuantas noches de farra terminar con "Aquella canción de Roxy" y/o "En cualquier fiesta".
    Saludos cordiales,

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    1. Desde luego, si nos ceñimos al pop, solamente con ellos y los primeros Radio Futura tenemos lustre suficiente para resumir toda la época. Y son los más representativos no solo por el tipo de música, sino también por sus letras y el aura que desprenden: la Movida esté perfectamente descrita por ellos.

      Lo de Pop Decó ya es otra cosa, claro. Pero hay que tener en cuenta que, más que una colección de canciones para un disco, era como digo arriba una especie de banda sonora para acompañar un libro y una sucesión de imágenes. Supongo que ese matiz marca bastante la composición. El fracaso fue tanto en su primera representación del 81 como luego, efectivamente en el 86, tras la separación de La Mode.

      ¡Cuantas noches de farra con el disco entero!

      Saludos mil...

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  5. Muchos tenemos una deuda emocional con La Mode y esa maravilla llamada El Eterno Femenino porque es nuestra magdalena proustiana particular que nos retrae a momentos y situaciones. Es lo que tiene El Zurdo con esa voz quebradiza, ese acompañamiento musical acojonante y esas letras tan extraordinarias. Siempre te dejan poso.

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    1. Sí, este disco especialmente va muy ligado a una época muy concreta y por supuesto siempre nos afectará más a los de nuestra quinta que el resto porque aquí no solo hay música sino también nostalgia. Y para eso están, en efecto, las hermosas letras del Zurdo, un compositor a la altura de Auserón y yo casi diría que complementario a él para describir aquella década.

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  6. Para mí también es uno de los grupos punteros de la época. Qué facilidad para crear canciones pop sencillas y directas a la diana. Estoy de acuerdo en lo de que esto es un máster, como dice Korto, más que un cursillo. Y encima con los comentarios de los habituales redondeando la entrada. Voy a poner de nuevo sus discos para disfrutar un rato de ellos en esta mañana tan soleada por aquí.
    Saludos.

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