martes, 13 de abril de 2021

Estados Unidos: los primeros 80's (XII)

"Cuando un sello grande oye a alguien como Scott o yo, piensan que "eso no suena a nadie en concreto" y no saben en qué sector de mercado meternos. Hay veces en que la originalidad es tu peor enemigo".

Michael Quercio 

Ese Scott del que habla Quercio es Scott Miller. Si hubiese justicia en este mundo, al leer ese nombre la mayoría de ustedes lo habrían recordado sin la menor duda como uno de los más grandes compositores de pop independiente (por definirlo de alguna forma) de los años 80, 90 y más allá; alguien a la altura de los mejores, perteneciente a esa reducida élite. Pero seguramente le sonará a muy pocos, y no es culpa suya: durante muchos años la mayoría de los discos publicados por los dos grupos más relevantes que creó estuvieron descatalogados, hasta no hace mucho. Y no resulta extraño, porque si en sus primeros tiempos utilizó un sello propio luego grabó en otros (Enigma, sobre todo) que tampoco tenían envergadura suficiente. Y a eso hay que sumar el propio criterio artístico de Miller, que le hacía ser demasiado escrupuloso con su obra: más de una vez rechazó propuestas de reedición. Así que Game Theory y The Loud Family son casi un arcano para iniciados, a pesar de las rendidas alabanzas de casi toda la crítica especializada y de muchos músicos tanto de entonces como de ahora. Ya digo, en este mundo no hay justicia.

Miller es otro personaje a quien el concepto "paisley underground" no le hacía ninguna gracia, pero la época, la zona y sus amistades acabaron por etiquetarlo (entre esas amistades estaba Quercio, por ejemplo). Así que este es uno de los ejemplos de supuesto paisley en los que cuenta más el ambiente que la música. Porque esa música, de una originalidad desbordante, retrata a un espíritu libre, admirador de grandes clásicos como Beatles pero en quien las escasas influencias reconocibles se actualizan por completo. De hecho solo le iguala a los grandes de la década pasada su prodigiosa habilidad para crear melodías, como mínimo a la altura de unos Big Star, R.E.M. o el mismo Prince, ya puestos. Una habilidad muy británica, tal vez. Por otra parte tiene también una formación literaria que se deja sentir en sus letras, de una gran agudeza; a veces crípticas, a veces conmovedoras, pero casi siempre con sentido del humor, ironía, sensibilidad... Y todo ello en "mi voz detestable habitual", como él decía (hombre, Sinatra no era; pero he oído a algunos más famosos que él y bastante peores). Miller era otras cuantas cosas más, entre ellas programador informático e incluso escritor musical; pero su verdadera pasión era crear música, y su amplio conocimiento queda patente incluso en las versiones que hacía, tan distintas entre sí como inesperadas. 

Al poco tiempo de entrar en la universidad, sobre 1977, crea su primer grupo con unos compañeros de estudios: Alternate Learning, frecuentemente citados como ALRN. Por esa época ya está comenzando a grabar piezas experimentales en un pequeño estudio que se ha hecho en su casa, y en 1979 publican un primer Ep con cuatro canciones en el que no hay todavía un estilo definido pero sí una clara vocación por salirse de las pautas más trilladas: la estructura rítmica de la apertura en "Green card" podría recordar vagamente a CAN, mientras que las otras tres son una extraña pero agradable mezcla de new wave con la intensidad post punk. A finales de 1981 el estilo se define un poco más en su único Lp, titulado "Painted windows", donde comienza a destacar su vocación por las armonías muy elaboradas y una gran variedad de ritmos. Aquí les dejo aquella curiosa "Green card" y dos piezas de ese primer Lp que, sin llegar a la altura de lo que vendría luego, me parece un debut bastante decente para la época teniendo en cuenta que ellos mismos lo "producen" en el estudio casero (incluso confeccionan la portada).





Poco después Miller se despide de sus antiguos colegas y crea Game Theory, una banda que comenzará publicando a través de Rational Records, el sello que había creado en la época de Alternate Learning. Junto a él, que canta y toca la guitarra, están la teclista Nancy Becker, Fred Juhos como bajista y Michael Irwin en la batería. El primer Lp se publica en verano del 82 con el título de "Blaze of glory"; una vez más, va autoproducido y lleva una portada casera. Pero aquí ya tenemos una de esas perlas que trascienden a su época, la primera prueba de que la solidez creativa de Miller está alcanzando un sorprendente equilibrio entre cerebro y corazón, además de la notable categoría instrumental del grupo, que sigue sus pautas como si llevasen mucho tiempo juntos. Por entonces, cuando el término "paisley underground" aún no era de uso común, se le solía incluir en el mundillo del college rock, pero ninguna etiqueta va a ser suficiente -por no hablar ya de "power pop"- para describir bien a un personaje tan amplio y ajeno a los cánones habituales, un músico que por momentos parece estar más influido por los grupos de art pop británicos de la new wave que por sus compatriotas (en su caso, el ingrediente psicodélico me recuerda a los Soft Boys o incluso a XTC). De todos modos no me cabe duda de que es mejor escuchar su obra que ponerse a definirla:


Irwin se marcha poco después, dando entrada a Dave Gill. En 1983 llega un Ep de seis canciones titulado "Pointed accounts of people you know". Comienza a perfilarse un estilo reconocible, muy variado y personal, que va desde un encantador todo de jangle pop en la cara A hasta el marcado protagonismo de los teclados en las dos primeras piezas de la B, aunque su calidad es igual o mayor aún que la de su debut. Algo parecido pasa con "Distortion", un nuevo Ep que saldrá a principios del año siguiente y que produce Michael Quercio, lo que para alguna prensa es la señal que necesitaban: Game Theory comienza a aparecer en las críticas como perteneciente al movimiento de moda en Los Angeles, le guste o no a Miller. Dejando eso aparte se nota el influjo de Quercio (que hace coros en algunas canciones), porque tanto la entonación de Miller como los arreglos tienen un marcado punto de dulzura pop a pesar del ambiente denso que alcanzan las guitarras por momentos. ¿Qué tal dos ejemplos de cada disco?




La consagración de Game Theory como grupo de culto entrañable (no todos los grupos de culto lo son) es la publicación en 1985 de "Real nighttime", su segundo disco grande; para entonces son ya uno de esos nombres más venerados en Europa que en su país (que yo recuerde fue el primero en publicarse en España). Su fichaje por el sello Enigma mejora un poco las penurias de distribución; y ese salto de categoría se completa con la producción del hoy legendario Mitch Easter, que por entonces ya ha producido a R.E.M. además de crear Let's Active, un grupo de estilo parecido en el que canta y toca la guitarra. Bien, pues el señor Easter pronto se declarará rendido fan de Miller, y a partir de ahora será su productor de cabecera. La suma creativa de ambos personajes, cada uno desde su posición, da como resultado uno de las mejores obras del grupo, que a estas alturas comienza a considerarse como una alternativa pop a R.E.M, tal vez porque fue el propio Miller quien buscó a Easter tras escuchar su trabajo con ellos (no dudo que esa es una alabanza, pero me parece imperfecta, desajustada. Aunque tal vez será porque le tengo manía a Stipe y su grupo, a los que considero un tanto mesiánicos, una especie de U2 yankis). Pero teniendo en cuenta que me he pasado con el rollo y las alabanzas, aquí se lo dejo completito, para que hagan ustedes su propia valoración.

Game Theory entran en el segundo quinquenio de los 80 como una de las bandas más exquisitas en el catálogo del pop/rock yanki, aunque su popularidad nunca llegará a la altura de su calidad. Ya estamos acostumbrados: por desgracia esa es una situación bastante frecuente en este negocio tan desagradecido. Pero no nos importa, y por supuesto el señor Miller volverá a visitarnos para entonces.


lunes, 22 de marzo de 2021

Estados Unidos: los primeros 80's (XI)

Si nos ponemos a recordar los nombres más notorios de aquel maremágnum conocido como "paisley underground", es evidente que el primero ha de ser el de Michael Quercio, ya que fue él quien acuñó el término. Por otra parte, y salvo otros dos o tres grupos además del suyo, la etiqueta es cuando menos discutible en la gran mayoría: anda por medio otra llamada Nuevo Rock Americano, por ejemplo. Y como suele suceder, hay también gente que se crea su propio mundo y pasa ampliamente de unirse a ese tipo de cofradías, sean o no de Los Angeles. Por otra parte, con el paso del tiempo ha habido una "redefinición" del término que se aleja un poco del sector más claramente pop: hoy en día, los más recordados son los músicos rockeros de la onda country, psicodélica o garajera (y que por lo general grababan en sellos de cierta envergadura, aunque se hiciesen llamar indies). Con lo cual acabaremos perdiéndonos a personajes como, precisamente, el mismo Quercio. 

Tras una formación en cierto modo a la sombra de su hermano mayor, fan de la melodía antes que el ritmo, Quercio ha de pasar sin embargo por el sarampión punk garajero que se le presupone a todo adolescente que llegue al negocio entre finales de los 70 y principios de los 80. En 1981 crea un grupo llamado The Salvation Army que cumple con esas premisas, y la publicación de su primer single lo confirma. Es por entonces cuando coincide con Lina Sedillo y sus Group, y surge el comentario que en poco tiempo se convertirá en la etiqueta de moda; aunque tal vez esa etiqueta solo sea un subterfugio para denominar a todos aquellos músicos que se sientan equidistantes entre los dos extremos que establecen el hardcore y el pop electrónico, los nuevos protagonistas de la actualidad yanqui, no solo de Los Angeles. Así que en resumen el paisley undergound es una vuelta a las tradiciones: el hardcore es la evolución "sangrienta" del punk, mientras que el tecno es un amaneramiento del pop; y ambos proceden de la Isla, es decir, son ajenos. En cualquier caso cuando llega el Lp de los Army, a mediados del 82 y con título homónimo, ya se les nota una cierta madurez que los irá acercando al power pop con un marcado tono psicodélico. Aquí les dejo la cara A de aquel primer single y una de las piezas más brillantes de su primer Lp, que incluye las dos piezas del single actualizadas.




Poco después el Ejército de Salvación solicita a Quercio y sus colegas que cambien el nombre del grupo para evitar malentendidos. A partir de ese momento serán The Three O'Clock, y de la formación original solo queda él, que canta y toca el bajo además de ser el compositor principal junto con Louis (Gregg) Guiterrez, guitarra y segunda voz; a las teclas está Mike Mariano (que a veces echa una mano en la composición y hace voces) y el batería es Danny Benair. El debut con el nuevo nombre es un Ep titulado "Baroque hoedown", a finales del 82, y aunque suena demasiado comprimido ya demuestra una evolución notable hacia un power pop enérgico y con ese sonido "jingle jangle" que tenían las guitarras de los primeros Byrds (que se atrevan además con el "Sorry" de los Easybeats ya es para nota). El año 83 la banda sube a primera división con "Sixteen tambourines", un delicioso puñado de canciones pop en las que se consigue un excelente reparto del trabajo entre guitarras y teclados, dependiendo del tipo de pieza. Y hay varios tipos, porque el rango va desde la apertura casi épica de "Jet fighter" -uno de sus escasos y relativos éxitos en single- hasta esa especie de funk blanco que representa "When lightning starts" e incluso influencias evidentes del pop europeo como en "Seeing is believing". Lo que parece claro es que de aquellos orígenes de new wave psicodélico hemos llegado a un grupo muy abierto, en el que el objetivo fundamental es la melodía pero revestida por muchos tipos de sonido diferentes.


En 1985 llega "Arrive without travelling", la continuación de su época más brillante. Acaban de fichar por la IRS, que echa la casa por la ventana y los lleva a grabar a Alemania bajo la dirección de Mike Hedges, que había comenzado su carrera de productor con el primer single de los Cure (ha trabajado con gente tan dispar como Siouxsie o U2). El resultado es brillante, porque consigue una mayor contundencia pero muy bien equilibrada. Y contra lo que podría parecer no es el típico disco de power pop de esa época, sino que tiene un estilo en el que se funden perfectamente las dos escuelas -la isleña y la yanki- con una sorprendente simpleza, sin que nada suene impostado (resulta muy difícil averiguar su nacionalidad). Pero una vez más la promoción y las alabanzas de la crítica no son suficientes: precisamente el hecho de no pertenecer a una escuela concreta, a una etiqueta determinada, ahuyenta a una buena parte de los compradores. Lo mismo pasará en 1986 con "Ever after", el siguiente, aunque aquí hay que reconocer que tanto la producción (Ian Broudie, más convencional que Hedges) como el repertorio son un tanto mediocres. Su mejor época termina al mismo tiempo que su contrato con IRS; para entonces el grupo vive casi exclusivamente de las actuaciones, ya que siguen teniendo mucho tirón en California.


Y aquí entran en escena sus amigas las Bangles, por entonces protegidas de Prince, que le cuentan maravillas al emperador sobre las cualidades y el tirón californiano de los Three O'Clock. No está muy claro que Prince hubiese escuchado ni una sola canción del grupo, pero el caso es que decidió ficharlos para su sello. Se equivoca, claro: un grupo de vocación independiente, sin una escuela clara, definible, y por lo tanto no asimilable al mercado convencional, está condenado al fracaso si trabaja con los criterios industriales de las grandes estrellas. El resultado se llama "Vermillion" y es su último disco, a mediados del 88. Es verdad que ya estaban en franca decadencia y el material no tenía la brillantez de sus buenos tiempos; pero si a eso se le suma un sonido tan inflado como vacío, tan de la época, el resultado no es defendible. En fin: dentro de la apatía general, al menos consiguieron unos ingresos decentes con "Neon telephone", una pieza compuesta por Prince para ellos y que además de formar parte del Lp se publicó en single. Como era de esperar, los fans completistas de Prince corrieron a por él. No pega con el estilo de Quercio y los suyos, pero ya da igual.

Quercio liquidó a los Three O'Clock poco después. Desde entonces ha seguido participando en algunos grupillos de la zona y más de una vez ha resucitado a su banda original para algunas pequeñas giras. Pero como siempre, lo que cuenta son sus primeros discos, realmente defendibles y dignos de mejor suerte que la adoración exclusiva por parte de un pequeño contingente de frikis. 

En otro orden de cosas: se acerca la Semana Santa, tiempo de recogimiento e introspección, de ayuno y cilicio. Espero que sea de provecho para el espíritu de ustedes, y con tal excusa este local permanecerá cerrado hasta después de Pascua. Sean buenos.