lunes, 6 de diciembre de 2021

España en los años 80 (XV)

"Estoy harto de la expresión «movida madrileña». La explosión de grupos se dio en todas partes. Había escenas en Valladolid, en Murcia, en Barcelona, en Valencia, Asturias, Galicia… en todas partes. Era cosa del baby boom tardío, que en EE. UU. fue en los cincuenta y aquí fue diez años más tarde". 
Alejo Alberdi 

Bueno, aquí el señor Alberdi se lía un poco con las fechas, pero se entiende perfectamente lo que quiere decir: a finales de los años 70, la furia ratonera estaba prendiendo ya en media España. Otra cosa es que algunos valientes (como Poch, por ejemplo) se hubiesen atrevido ya por entonces a bajar a Madrid, donde estaba el caldo principal, pero caldos comenzaba a haberlos en otras partes. Por ejemplo en Vigo, Galicia, en la lejana y frecuentemente olvidada esquina noroeste del mapa: en esa ciudad que ahora es De Las Luces por cortesía del Amado Líder, surgió un grupillo llamado "Mari Cruz Soriano y los que afinan su piano". No cabe duda de que sus componentes debían de ser muy simpáticos: luego nos fuimos enterando de que ya habían usado otros nombres igual de chuscos pero que, siguiendo la estrategia de Jethro Tull en sus orígenes, cambiaban el nombre con frecuencia para despistar al posible público desencantado de sus escasas actuaciones. Y aunque al parecer eran muy aficionados a estilos tan respetables como el rock progresivo o el blues -tenían una gran formación ya por entonces- comenzaban a darse cuenta de que el futuro iba por otro lado. El caso es que a finales de 1981 se atreven a grabar una primera maqueta con tres canciones; el sonido es bastante horrible y no se entiende muy bien cuál es el estilo predominante (¿new wave, punk pop...?), pero la gracia que no falte: he aquí dos de ellas. Hoy, en esta actualidad tan "libre" que vivimos, no se hubieran atrevido a cantar estas cosas, pero en aquella época mandaba la irresponsable UCD.



En aquel grupo ya estaban los cuatro personajes que poco después se harán populares bajo un nuevo nombre. Tres de ellos son amigos de hace tiempo: Julián Hernández, Alberto Torrado y Miguel Costas. Poco antes los tres se hacían pasar por guitarristas, pero finalmente Julián será el batería (aunque también ataca teclados), Alberto el bajista y la guitarra será para Miguel, que además canta cuando no hay más remedio. Sin embargo Julián y Miguel alternan su militancia como "afinadores" con la participación en "Coco y los del 1500", donde el cantante es Germán Coppini. Y finalmente lo convencen para asociarse los cuatro en el primer grupo, que poco después de la grabación de aquella maqueta pasa a llamarse Siniestro Total: ese fue el dictamen de la compañía de seguros tras un accidente de tráfico que los tres amigos (y otros tres más) habían sufrido en un R-12 familiar pocos meses antes, sin demasiadas secuelas. Y a principios del 82, ya bajo ese nuevo nombre, Julián (que por entonces estudia en Madrid) entrega otra maqueta a Ordovás, que tras escucharla queda un poco horrorizado: el sonido tiene un pase y el tonillo medio punk electrónico también, pero las letras son salvajes. Así que, por si acaso, comienza radiando las menos conflictivas. Y resulta que el público quiere más. Y finalmente las emite todas, y el efecto es demoledor: Siniestro Total son la nueva maravilla para los frikis de Radio 3. Comienza el "puente" Vigo-Madrid, cada vez con más actuaciones en la capital, y a finales de la primavera de ese año completan la regrabación casera de cuatro canciones; de común acuerdo (sin contrato aún) Servando Carballar las publica con formato EP en DRO bajo el título genérico de "Ayudando a los enfermos" y en poco tiempo se convierte en leyenda. El disco se abre con "Allatollah!", seguida por "Matar jipis en las Cíes"; en la cara B están "Mario (encima del armario)" y "Purdey". No hace falta decir más.



Tras la conmoción que causa ese Ep entre las fuerzas vivas nacionales, el grupo decide gastarse el dinero que han conseguido con él en la grabación de un disco grande, que en esencia es la reunión de las mejores canciones que ya tenían preparadas, incluyendo las dos de ahí arriba. La idea es de Carballar, el dueño de DRO, que gracias a ellos está consiguiendo asentar el sello, y el grupo acepta de inmediato. El sonido sigue siendo bastante flojo, ya que cincuenta mil pesetas de la época tampoco daban para mucho; el disco se titula "¿Cuándo se come aquí"; la portada es bastante sencilla y no excesivamente original, pero se convirtió enseguida en un icono de la nueva ola (que no de los punkis: para ellos aquella portada era una especie de traición). En cuanto a las canciones, hay que admitir que a veces hacen pequeñas trampas: "Las tetas de mi novia", por ejemplo, es una versión "libre" del "I'm a rocket" del Gruppo Sportivo. En la galleta dice que está arreglada por Siniestro, pero no dicen de quién es. De todos modos en su página web (de las mejores que he visto en cuanto a grupos nacionales) hay un apartado en el que hacen una relación de grupos o músicos de los que han hecho versiones. Otras veces, cuando no está claro de dónde han sacado la idea, se atribuyen directamente la autoría y listo. Pero en fin, tampoco importa mucho. El caso es que se publica a finales de 1982 y, tras su presentación en el Rock Ola en Enero del 83, Siniestro Total son ya el grupo punk más popular del país. Por otra parte esa fusión entre los ritmos tradicionales del género, unas letras quizá más enloquecidas que salvajes y su propia actitud personal, hace que durante un tiempo sean considerados como pertenecientes a las Hornadas Irritantes, con quienes además mantienen una buena relación. Aquí tienen ustedes dos de las primeras canciones que había seleccionado Ordovás para su programa por ser las menos espinosas, y que dejaron al personal con ganas de más.



En las actuaciones había un problema recurrente: debido a que entre el público de todo pelaje solían infiltrarse unos cuantos "incontrolados", con frecuencia había broncas o les arrojaban todo tipo de objetos, además de escupitajos. Un primer percance lo habían tenido ya en Madrid cantando lo de matar jipis: resulta que había un chaval melenudo en la sala, y llevó unos cuantos golpes por parte de algunos exaltados. Y en Zeleste una botella voladora le rompió una pierna a Coppini, que por otra parte ya estaba dudando si aquel estilo era realmente el suyo (a pesar de que su voz y su actitud en directo parecían inmejorables para una banda como Siniestro). El caso es que mientras duraba su convalecencia entró en conversaciones con Teo Cardalda, antiguo compañero de colegio, y comenzaron a dar forma a un nuevo proyecto al que llamaron Golpes Bajos; durante un tiempo estuvo compaginando su presencia en los dos grupos, hasta que finalmente abandonó Siniestro en un ambiente de cierta acritud por no haber aclarado bien el asunto. Sin embargo su última participación con el grupo es inmemorial: se trata de un single con dos canciones que iban a ser presentadas en un programa de televisión pero que no llegó a emitirse por coincidir en el tiempo con el famoso episodio de las Vulpess, que le costó el puesto a Carlos Tena, director del programa "Caja de ritmos". Pero gracias al dinero de TVE la portada, abierta, es lujosa (un homenaje por partida cuádruple al "London calling" de los Clash). Y las dos canciones son otros dos hitos en su carrera: "Me pica un huevo" y "Sexo chungo". Ya digo, tras el asunto de las Vulpess era casi inevitable que la presencia de Siniestro quedase postergada para mejor ocasión, pero este es uno de los singles más brillantes de toda su discografía; mal que le pese a Miguel Ríos, que vino a decir algo así como a dónde íba la juventud española con letras tan tontas como esas... Menos mal que ya estaban él y sus amigos para salvar el mundo.



El trío original sigue adelante abandonando el concepto de frontman único, aunque muchos seguidores y alguna prensa temen que, sin Germán, estén acabados (volvemos a lo de antes: su voz y su actitud eran decisivas). Sin embargo, y con el apoyo de Paco Trinidad, consiguen rehacerse y alcanzar un nuevo perfil. Antes de que acabe 1983 llega su segundo Lp, titulado "Siniestro Total II (El regreso)", que entre otras cosas y gracias a Trinidad cuenta ya con una producción razonable. Por otra parte destaca la soltura que alcanza Miguel Costas como cantante: si habían tenido a Germán era porque ninguno de ellos quería cantar, pero ahora sabe hacer de la necesidad virtud e incluso demuestra tener soltura para cambiar de registros. El disco puede considerarse como un gran avance hacia la mayoría de edad: del punk toman su inmediatez y la brevedad de las canciones (veinte más una: no sé si puede considerarse como canción el cierre con esa especie de "a capella" fonética en la que convierten "Carol", del señor Berry), pero lo van diluyendo entre otros ingredientes de corte más rockero, e incluso hay piezas cercanas al garaje o la new wave (además de una nueva versión del Gruppo Sportivo y otra de los Rezillos). Ah, y la vocación de "gallegos reivindicativos" ya va ganando peso con la encantadora versión de "O tren", del recordado Andrés Dobarro. Las letras se suavizan un poco, aunque por supuesto siguen en el ámbito de la comicidad. Y aunque las ventas bajaron un poco, en comparación con el supuesto desastre que se les había augurado hay que reconocer que la cosa salió bastante bien. Por supuesto hay un nuevo puñado de futuras clásicas, como estas dos sin ir más lejos (aclaración para los no gallegos: aquí todo el mundo sabe que la canción más famosa de Deep Purple se titula "Soy de Monforte"):



Por esa época, cuando aún no estaban seguros de si el trío tendría continuidad, cada uno organizó proyectos paralelos de los que solamente Costas consiguió una cierta proyección con Aerolíneas Federales, que entre altas y bajas tiene (o tenía) ya un buen historial. Pero en vista de que la prueba de fuego que constituyó para Siniestro su segundo disco había sido superada, siguieron adelante. En 1984 publican "Menos mal que nos queda Portugal", la confirmación de lo anterior: ya solo con "Miña terra galega", la versión de los Skynyrd, es suficiente para pasar el examen con nota. Y Julián se anima también a cantar, y luego entra el viejo amigo Javier Soto, y el grupo seguirá en activo posiblemente hasta hoy mismo con algunos ajustes de personal: la marcha más notable fue la de Costas, ya casi a mediados de los noventa. Para entonces Siniestro eran un grupo con más densidad, prácticamente un reflejo de la evolución personal de Julián Hernández, que además de sus conocimientos musicales tiene un bagaje intelectual que lo apoya. Pero nosotros nos despedimos de ellos en su época más gamberra echando mano una vez más de "Navidades radioactivas": también ellos celebran esas fechas tan señaladas con el júbilo que es de suponer.



lunes, 29 de noviembre de 2021

España en los años 80 (XIV)

"Fue una charlotada. Una noche, en un bar, creamos el tribunal de las Hornadas Irritantes, acompañado de un manifiesto contra los babosos. Fue una gilipollez que trascendió porque se hicieron eco los periodistas, que en aquella época se hacían eco de hasta cuando te tirabas un pedo, y ha quedado como si fuese todo un movimiento artístico. Si me llegan a decir aquel día en el Iris, con los canutos y los botellines, que aquello iba a ser recordado treinta años después, habría pensado que mi interlocutor estaba loco. Se ha magnificado hasta el delirio".
Alejo Alberdi 

Bueno, pues hoy terminamos con el asunto "Hornadas/Babosos", que como ya ven ustedes tiene parecida talla intelectual que el concepto "Movida" y otras cuantas bobadas alimentadas por el periodismo de titulares urgentes. Y lo hacemos con el otro grupo más destacado en el cartel Irritante (hasta el punto de que fue uno de sus miembros quien inventó el término): se trata de Glutamato Ye-Yé, que en su mayoría estaban presentes junto a los de Derribos Arias aquella noche infausta en aquel bar. Había una especie de hermandad entre ellos: en lo musical no se parecían mucho, pero su modo surrealista de ver la vida y de actuar en consecuencia era bastante parecido. Ambos grupos fueron protagonistas destacados -junto a otros- en los garitos del Madrid moderno durante un tiempo, y si la figura de Poch se convirtió en icono la de Iñaki Fernández también. 

Iñaki formaba parte de una pandilla que frecuentaba el Retiro, y allí conoció a Ramón Recio, aficionado a escribir poesías, que lo convence para crear un grupo. Eso ocurre en 1979; el propio Ramón propone como guitarrista a su hermano Manuel, a partir de ahora conocido como Patacho, mientras que Iñaki lo hace con Alberto Haro Ibars, que pronto se marcha para crear Sindicato Malone y es sustituido por su hermano Eugenio. A lo largo de la existencia de Glutamato han pasado por ahí docenas de músicos, pero centrémonos en la época en la que comienza su popularidad, sobre el 80/81: junto a Iñaki (frontman y voz) y las guitarras de Patacho y Eugenio, el bajista es Jacinto Goderos y el batería Carlos Durante: ambos son ya conocidos de otros grupos contemporáneos. Y con el apoyo creativo de Recio, personaje en la sombra pero autor de gran parte del repertorio e incluso del nombre del grupo, Iñaki y sus colegas comienzan a hacerse con el público moderno gracias a unas canciones de tono pop pero con letras y ritmos enloquecidos, ajenos al tiempo, mientras canta sobre el escenario vestido con una gabardina larga cerrada y un bigotillo hitleriano que dio que pensar a más de uno (aunque también hubo comparaciones con Charlot: quizá fuese una mezcla de ambos). Era inevitable verlos como una especie de alter ego de Derribos, y de aquella amistad surgió el concepto Hornadas Irritantes, inventado por Patacho en una noche de fiesta. En cuanto a la pata de pollo, no fueron ellos solos: con frecuencia la llevaban colgando (al cuello, de la cintura o de alguna prenda) Poch e Iñaki; pero también Germán Coppini, de los Siniestro, a quienes durante un tiempo se les incluyó en las Hornadas.

En un principio fichan con el sello independiente Spansuls, especializado en punk, que poco después vende los derechos a DRO. Y ahí se publica, a principios de 1982, un primer Ep en el que se puede decir sin exagerar que sus cuatro canciones son clásicas inevitables en la historia de Glutamato. "Corazón loco", la primera, es la que suele usarse como título genérico para el disco, y sin ser la más "loca" ya nos da una idea del potencial de grupo: es una especie de punk pop que podría incluso recordar a los Ramones pero con una producción muy "elegante" y cálida (a cargo del sello, el propio grupo y Poch, que también interviene aunque no se cita en la galleta). También ayuda Jaime Urrutia con su guitarra, y es además el co-autor junto con Eugenio Haro. Le sigue "Holocausto caníbal", la canción en la que se afea la conducta del caníbal que aprovecha la amistad del cantante para ir comiéndose a su familia, con un ritmillo new wave encantador, a tono con la situación. Llega luego "Un hombre en mi nevera", una nueva preocupación gastronómica que se acabó convirtiendo en el emblema del grupo: el protagonista sospecha que un hombrecillo se ha metido de okupa en su nevera y la está vaciando. Dejando aparte el juego de ritmos de la canción, realmente brillantes, destaca el cuajo de Iñaki cantando la cantidad de sinsentidos que canta y su entonación tan particular; también en eso hay una comunión de espíritu con Poch. Por último (pero no menos importante, como suele decirse) está "Narcosis", un caso aparte: a juego con la letra, en la que el protagonista se siente "muy raro" cada vez que está con una chica y se pregunta si no será que Dios lo narcotiza para evitar que caiga en pecado, la música suela como desvaída y la propia voz de Iñaki lleva el tratamiento electrónico que la hace sonar desmayada, líquida, fantasmagórica: pop experimental, del que no hay.



Muy poco después Iñaki es requerido por la Patria, y eso afecta a las grabaciones: estaba previsto un disco grande antes de finalizar aquel año 82 para aprovechar el rebufo del Ep, que se había vendido bastante bien, pero por culpa de la situación militar de nuestro amigo la cosa queda reducida a un mini Lp de siete canciones con el título de "Zoraida". Y aunque pieza por pieza tal vez no alcance la altura de aquellas cuatro primeras, mantiene el tipo con mucha dignidad teniendo en cuenta las circunstancias. La canción que lo abre y le da título es una prueba más de que Glutamato son una especie de centrifugadora musical en la que puede mezclarse todo: entrando con un ritmo contundente, tenemos a Iñaki anunciando con su "aaaahhh" una melodía que recuerda al Magreb, con una letra más o menos a juego, que por supuesto pasa a ser otra clásica en el repertorio del grupo. Luego llega "Europa", resultado de la colaboración entre ellos y Derribos: está compuesta por Iñaki, Poch y Patacho, y figurará también en el Lp de Derribos. Obviamente la diferencia de estilo es clara, estando aquí mucho más cerca del pop convencional que en el grupo de Poch, donde el ambiente es entre oscuro y melancólico. Otra clásica es "Algo suena tic tac", muy en la onda del primer punk que fue uno de los puntos de contacto entre la mayoría de estos grupos, y la despedida llega con una pieza sorprendente que en cierto modo tiene algún tipo de relación exótica con la primera: esta vez se trata de una especie de punk hindú enloquecido cuyo título es "Hare Krashni" (sic) y que, al estilo tradicional, se limita a repetir continuamente ese mantra que todos conocemos y que va acelerándose como un camión hacia el abismo, apoyado por sonidos discordantes, el apoyo de Ulises Montero a los vientos e Iñaki aullando al estilo "indio" (o sea, piel roja). Un cuadro. La más ajustada descripción de quiénes eran Iñaki y sus colegas.



Con aquel disco y la creciente cantidad de actuaciones por media España, Glutamato entran en 1983 consolidados como uno de los grupos alternativos más populares a escala nacional. Por otra parte Recio ha decidido meterse en el proceloso mundo empresarial y crea el sello Goldstein, donde por supuesto tendrán más libertad. Sin embargo, y debido en parte a la cantidad de actuaciones que tienen en esa época, el año se salda con un solo single... Pero qué single: en la cara A está "Comamos cereales", que los acabó llevando a los programas de la Primera y a los 40 Principales; no es su mejor canción ni de lejos, pero entre la letra (una parodia de los consejos alimentarios sobre los cereales) y un ritmillo popero muy contagioso acabaron arrasando. Fue el momento de mayor popularidad del grupo a todos los niveles, pero para los fans de siempre la joya de la corona estaba oculta en la cara B y dio un verdadero toque de distinción al grupo: La balada de Karen Quinlan. Recordarán ustedes (o no) que Karen saltó a la fama involuntariamente en 1975, con veintiún años, a causa de una desgracia que la dejó en estado de muerte cerebral (es decir, vegetativo). Por aquel entonces, y al menos en España, corrió la versión de que era una hippie que se había pasado con las drogas, lo cual, dicho así, era falso. En realidad, por una serie de reveses personales que influyeron en su mentalidad depresiva, Karen comenzó a aficionarse al alcohol y los tranquilizantes; una de sus obsesiones era el exceso de peso, y después de unos días prácticamente en ayunas salvo por el alcohol y las pastillas entró en crisis. De ahí pasó a un respirador artificial hasta que sus padres consiguieron legalmente una desconexión, pero siguió viva otros cuantos años con alimentación asistida, ya que la ley del momento en Estados Unidos (como en casi todas partes) prohibía la muerte asistida. El caso es que Ramón Recio e Iñaki, basándose en la "versión hippy", componen una canción de letra estremecedora pero realmente hermosa que le va como un guante a una melodía de tiempo medio con unos "crescendos" que impresionan. Para mí es la mejor canción del grupo.



En 1984 llega un nuevo mini, titulado "Todos los negritos tienen hambre y frío", que en parte por el rebufo de aquel single anterior y en parte por el hecho de haber pasado a un sello grande como Ariola (más dinero para promoción) alcanza un número de ventas notable. Sin embargo, y como suele suceder, su ascenso en popularidad es la señal de que se están adocenando: puede hacernos gracia una canción como la que le da título, con esa letra de buen rollito que los fans tradicionales supondrán que va de coña y a lo mejor los recién llegados creen que no, pero publicada en single fue éxito también. "Recuerda Formentera", la siguiente, con ese hippismo de andar por casa, da un poco de repelús; de ahí saltamos a "Temblando despertaré", una especie de tecno pop muy de la época. En fin, tal vez a los que recuerden a Voces Amigas puede hacerles gracia la versión de "Canta con nosotros" y seguir dudando si están en serio o de coña. No sé. Muchos quedamos decepcionados. En el 85 publican "Guapamente", en una onda pop rock muy del momento que sin embargo ya se aleja de lo que fueron Glutamato, lo cual los sitúa en tierra de nadie: las ventas decaen; y lo harán más aún al año siguiente con "Vive subida". El grupo va aguantando, con deserciones y recambios, hasta finales de la década. En 1987 hay una especie de despedida con un doble en directo en honor a Ramón Recio, que morirá meses después a causa de una larga enfermedad. Desde entonces ha habido algunas reuniones posteriores, fugaces, que solo importan a los muy fans.


Glutamato Ye-Yé es un grupo que estuvo nadando siempre entre dos aguas, ya que como dije antes hay una buena parte de su repertorio que no sabes si tomártelo en serio o en broma. Sin embargo, al menos en sus dos o tres primeros años supieron mantener ese equilibrio muy bien, y han dejado un puñado de canciones muy divertidas junto a esa perla dedicada a Karen que por sí sola ya podría justificar su existencia. Así que muchas gracias. Y sí, también nos despedimos de ellos con su participación en aquel descacharrante Lp titulado "Navidades radioactivas", una especie de Gotha de la modernura en los primeros años 80.