jueves, 12 de enero de 2023

Bye, Mr. Beck

La guitarra eléctrica es un invento de los años 30 del siglo pasado. En sus primeros tiempos no era más que una acústica con un pequeño amplificador adaptado, hasta que en los 40 el señor Les Paul integra todo en un cuerpo sólido que, con unas cuantas variaciones, ha llegado hasta hoy. Pero por entonces la gente de orden, acostumbrada al melodioso vibrar de las acústicas, sintió que aquel invento no era más que una pequeña travesura con fines poco menos que circenses: ese sonido electrificado, falso, casi chirriante, resultaba antinatural, ridículo. Así que cuando un niño de seis años llamado Jeff Beck la escuchó por primera vez en la radio y le preguntó a su mamá qué era aquel sonido, ella le informó, tan digna como displicente: “¿Eso...? Eso es una guitarra eléctrica. No es más que un montón de trucos”. A lo que él, deslumbrado, replicó: “¿Ah, sí? Pues yo quiero una para mí”. El pequeño Jeff acababa de encontrar un sentido a su vida. Y así hasta hace dos días, que se nos ha muerto. 

Esto va a gustos, como todo, y por lo tanto cada aficionado tiene su guitarrista preferido, su bajista preferido, etc. etc. Pero hay un acuerdo más o menos generalizado en que, en el mundo del rock, el más grande de los guitarristas fue Jimi Hendrix, ¿verdad? Bien, pues si respetamos las pautas que nos hacen decidir eso, creo que lo más lógico es aceptar que, tras su muerte, el sucesor fue Beck. Porque Beck, al igual que Hendrix, dominaba todos los recursos de la guitarra eléctrica y sabía arrancarle todo tipo de sonidos, crear todo tipo de ambientes. Los grandes guitarristas buscan matices, crean vida con solo tres o cuatro notas, evitan la ordinariez de esas figuritas rockeras que se creen que son buenos porque son muy rápidos, porque hacen miles de filigranas en el mástil, porque hacen punteos interminables que no van a ningún sitio. El mundo está lleno de gimnastas de la guitarra. 

En fin, que se ha muerto Jeff Beck, el más completo de los guitarristas vivos. Un fulano que, por otra parte, no tenía mucho interés añadido: iba siempre a su bola, no era precisamente una persona muy empática, que digamos. Rod Stewart dijo de él que “en todo el tiempo que estuve en su banda no me miró a los ojos ni una sola vez”. Sus aficiones eran la guitarra y los coches de carreras, hasta que un día se cansó de llevar trastazos: poco más. Pero eso a los fans de verdad no nos importa, porque lo que cuenta es la obra. Y su obra es tremebunda. Si Hendrix hubiese llegado hasta estos tiempos, igual ahora estaríamos discutiendo cuál de los dos era más brillante. Pero eso no es posible. Así que, sintiéndolo mucho, el cetro queda ahora a disposición de Clapton, Page… uno de esos. Ya da igual. Suerte al otro lado, Jeff. Como persona nunca me has atraído mucho, pero como guitarrista eras sencillamente genial. 

Y en cuanto a ustedes, aquí les dejo un pequeño recordatorio de su vida y milagros. Él ya no está, pero, como siempre, queda la obra inmortal. 
 



viernes, 6 de enero de 2023

Un año más hemos conseguido salir indemnes de las trampas que nos va poniendo el destino: después del virus, que aún anda por ahí, en 2022 hemos tenido y estamos teniendo una guerra en Europa (por no hablar de las guerras crónicas que hay en otras zonas del planeta). Da miedo pensar qué será lo próximo. 

Pero seguimos en pie, y aquí las tradiciones se mantienen: cada año comienza con la visita de Sus Majestades Los Reyes Magos, que por supuesto han dejado un regalito aquí para todos los parroquianos. Espero que lo disfruten y les ayude a encarar con mejor actitud lo que viene a partir de mañana, sea lo que sea. 

Salud y suerte.