lunes, 26 de abril de 2021

Estados Unidos: los primeros 80's (XIV)

Otra de las grandes bazas del paisey underground, junto con el art pop de Miller o Quercio y el rock actualizado de Dream Syndicate, es la psicodelia. Y en ese mundo destacan con nitidez los Rain Parade, que como los grupos anteriores están muy por encima de esa bandera de conveniencia. De hecho incluso el término "psicodelia" les queda corto: su música es un compendio de varias escuelas distintas, demostrando una vez más que si en algo coinciden los integrantes del dichoso paisley es en su conocimiento enciclopédico de los años 60: en la corta carrera de Rain Parade (o para ser más exactos mientras David Roback estuvo presente) hay un sorprendente equilibrio entre las influencias del rock psicodélico y melódico de la costa oeste, desde el estilo cantarín de voces y guitarras de los Byrds hasta el sentimiento de unos Love o incluso los Doors; pero también sorprende adivinar por momentos el espíritu lejano de unos Pink Floyd, e incluso algunas estructuras que podrían recordar a los Beatles. Así que estamos ante uno de los últimos grupos realmente clásicos de la costa oeste. Y si tenemos que apechugar con lo del paisley, no me cabe duda de que esta banda es la más representativa de todas: una mezcla gozosa entre el rock y el pop de la vieja escuela. 

Lo primero que sorprende en los Parade es la rapidez con la que evolucionaron hasta llegar a donde querían. En 1981 hay un trío llamado Sidewalks formado por los hermanos Roback (David: voz y guitarra; Steven: segunda voz y bajo) junto a Matt Piucci, que también canta y toca la guitarra junto a la armónica. Por entonces son devotos de la escuela británica, desde el beat de Liverpool hasta el r'n'b al estilo de los primeros Stones; Steven decía que al mismo tiempo que disfrutaban con esos estilos admiraban también el sonido de las guitarras clásicas como Gretsch o Rickembacker. Y en poco más de un año, tras la configuración como grupo estándar con la entrada del teclista (entre otros instrumentos) Will Glenn y el batería Eddie Kalwa, se pagan la publicación de un single en el sello Llama que demuestra eso, lo rápido que aprenden. La cara A, titulada "What she's done to your mind", debe tanto a las guitarras y las armonías de los Byrds como a una de las escuelas vocales de la que los propios Byrds aprendieron, que son los Beatles. Y "Kaleidoscope", la B, da un salto en el tiempo y el espacio con una percusión y unas voces muy a lo Pink Floyd acompañadas por unos teclados que, junto al sitar, casi evocan el espíritu de la raga hindú que tanto tirón había tenido en la costa oeste a finales de los 60.


Este single tuvo una repercusión enorme en los ambientes universitarios californianos y propició que el sello Enigma los fichase: a mediados del 83 publican "Emergence third rail power trip", un Lp que con ese título ya deja claro que la psicodelia va a ser uno de sus ingredientes básicos. Se incluyen las dos canciones del single, que ahora, junto a las otras ocho, demuestran lo perfectamente articulado que estaba ya su repertorio cuando lo grabaron: en muchos grupos que incluyen en su primer disco grande canciones de singles anteriores se notan desajustes temporales o estilísticos, pero no en este. Es un todo armonioso, casi lógico, un pequeño mundo en sí mismo, y aquel single fue la llave que nos permite ahora entrar en él como si ya lo conociésemos de siempre: sí, vuelven a surgir muchos de los nombres sagrados de los años 60, pero con esa recreación delicada, amorosa casi, que demuestra la tremenda categoría de Roback y sus colegas (el repertorio es obra del trío original). Y entre algunos pequeños detalles que de momento parecen no tener importancia, vemos que Kendra Smith hace coros ocasionalmente. Otra curiosidad son las alabanzas que prodiga Scott Miller sobre este disco, destacando "1 hour 1/2 ago" como una de las mejores de aquellos tiempos, y además un símbolo perfecto del paisley undergound. Por otra parte alcanzó el top 5 de las listas independientes, lo cual no es más que un destello de pura justicia.


Un detalle no tan pequeño es el tono de melancolía un tanto soñadora, hipnótica, que a veces envuelve la voz de David Roback revistiendo a sus canciones de un aura especial. Pronto llegará la prensa relacionándolo con Syd Barrett o inventando nuevas etiquetas como "sleepy music", "dream pop" e incluso la aparentemente británica "shoegaze" y citando a Roback como uno de sus primeros referentes. Y aunque el concepto "somnoliento" en su caso sea muy discutible, sí es verdad que su carácter es un tanto especial e introvertido ya por entonces: además de su nostalgia por la grandeza de las viejas bandas de los 60 destaca su tendencia a la soledad, sus dificultades para encajar por mucho tiempo en una agrupación "democrática", por decirlo así (la producción del disco fue mayoritariamente cosa suya). Así que poco después abandona o le obligan a abandonar el grupo: en realidad la cosa es más complicada, pero ya nos lo contará él en su próxima visita. Sus antiguos compañeros salen del paso publicando ya en 1984 un mini Lp titulado "Explosions in the glass palace", y para sorpresa de todo el mundo resulta que es una perfecta continuación del Lp. Como es lógico digo lo de la sorpresa porque muchos aficionados pensaban que los Parade no podrían sobrevivir sin él, pero aunque solo sean cinco canciones son suficientes para mantener la magia un poco más. Incluso el cierre con la fantástica "No easy way down" está considerada como la quintaesencia del sonido Parade, aunque tal vez sea porque es la única en la que aún participa el ausente.


Poco después entra John Thoman, un nuevo guitarrista para reforzar el sonido, casi al mismo tiempo que se marcha Kalwa entrando Mark Marcum en su lugar. Ahí se pierde otro de los elementos distintivos del grupo, que poco después, a principios del 86, publica el que será su último disco: "Crashing dream", que por desgracia me parece un título muy ajustado. Una vez más, estamos ante las consecuencias de la temible mezcla "grupo equivocado + sello equivocado": sin lógica alguna, los Parade han aterrizado en Island. Y ya la apertura con "Depending on you" nos muestra a una banda desconocida, con un sonido pulido, brillante pero convencional, muy de la época. Aunque no toda la culpa es del sello: las canciones, obra exclusiva de Piucci y Steven Roback, parecen desnaturalizadas, como si fuesen de otros. Hay momentos en que podrían recordar vagamente a lo que fueron ("Don't feel bad" o "Mystic green", por ejemplo), pero también dan la impresión de querer ser otra cosa, y lo triste es que no se sabe lo qué. El resultado fue el previsible: Island los echa y el grupo desaparece poco después.


Tras la desaparición de Rain Parade hay algunos grupos en los que sus antiguos miembros fueron buscando acomodo, y no sorprende que aquellos protagonizados por David Roback sean los más alabados. Nosotros no nos saldremos de esta década, pero le desearemos la mejor de las dichas en su próxima visita, dentro de unos días.


martes, 20 de abril de 2021

Estados Unidos: los primeros 80's (XIII)

De entre todos los grupos pertenecientes a la hermandad del paisley underground, no cabe duda de que los más recordados son los Dream Syndicate. Lo curioso del asunto es que, contra los teóricos planteamientos iniciales del "género", que comenzó siendo una reivindicación preferente del pop y la psicodelia, los Syndicate son una banda de rock con escasa querencia psicodélica (otra cosa será su rumbo actual) pero fuertemente influenciada por el estilo eléctrico y melódico que se ejemplariza en los neoyorkinos Velvet Underground. Por otra parte Steve Wynn, su líder y compositor principal, es una especie de discípulo de Dylan (ha publicado al menos dos discos de versiones suyas), con lo cual la mezcla puede resultar muy interesante. Y desde luego son una banda de guitarras al estilo clásico, sin nada que ver con las tendencias de aquel momento, sin un sola nota de teclados. Por ello los Syndicate cuadrarían antes en la etiqueta del nuevo rock americano (alternativo o no ya es otra cuestión, pero ellos son una de sus primeras referencias) que en la del paisley, aunque a diferencia de muchos de sus colegas Wynn sigue defendiéndola. Y si él lo hace no vamos nosotros ahora a discutírselo. 

Wynn y su amiga Kendra Smith se conocieron en 1977 en la universidad y pronto formaron su primer grupo, junto con colegas como Russ Tolman y Gavin Blair, luego en True West. Ese grupo se llamaba Suspects, se pagaron la grabación de un single y por él vemos que parecían talmente una banda new wave británica, comenzando ya por la voz de Kendra; ambas canciones son de Wynn, lo cual demuestra que sus gustos por entonces no eran muy yankis precisamente (la impresión se confirmó tiempo después, cuando se publicaron algunas actuaciones del grupo y en ellas hay versiones de T. Rex, los Stones o... sí, la Velvet). Los Suspects estuvieron en activo hasta el 81, cuando Wynn y Smith deciden dar un salto de categoría y crear una nueva banda. Pero hay por el medio un breve lapso de tiempo en el que Wynn entra en contacto con Scott Miller y sus Alternate Learning para grabar un único single bajo el nombre de 15 Minutes; lo producen a medias Wynn y Miller, y ahí tenemos la primera versión de "That's what you always say", que más tarde será una clásica. Así que vamos con las dos caras A, la de los Suspects y esta.



A finales de 1981 se forma Dream Syndicate. Junto a Wynn (voz y guitarra) y Smith (bajo y segunda voz) está el solista Karl Precoda y el batería Dennis Duck, que es quien sugiere el nombre del grupo en honor a la agrupación de Tony Conrad. En la primavera del 82 debutan con un Ep de cuatro canciones en el que ha desaparecido el aura new wave y la influencia de la Velvet es evidente; incluso hay momentos, como en la apertura con "Sure thing", en que parece que Wynn está imitando la voz y la manera de cantar de Lou Reed. Hay una nueva versión de aquella cara A con los 15 Minutes, ya más perfilada y cercana a la que será la definitiva (además de un primer diseño de "When you smile"), y aunque el sonido todavía parece a medio hacer no hay duda del progreso que han seguido en menos de un año. Claro que tampoco hay duda de que aquello ya es casi un proyecto personal de Steve Wynn, que por otra parte es quien canta en todas las canciones.


En otoño llega "The days of wine and roses", el que acabará siendo legendario primer disco grande de los Syndicate (y probablemente el mejor de su carrera). Lo produce Chris D., un músico y comentarista de formación punk, que le da un tono rasposo a las guitarras aumentando su poderío -muy al estilo Neil Young- y equilibrando perfectamente el punteo de Precoda con las ráfagas de la rítmica de Wynn: este sonido, y esa intención, tienen poco que ver con el supuesto espíritu paisley. Y lamento repetirme tanto, pero no me cabe duda de que estamos ante la versión "costa oeste" de los Velvet, con todas las actualizaciones estilísticas que se quiera. En cualquier caso suenan ensamblados, poderosos, en una colección de piezas muy variada pero compacta: además de la espléndida revisión de las dos canciones ya conocidas por su debut, está la sobresaliente "Halloween" (mi preferida) o, en otro tono completamente distinto, "Until lately" o la única canción en la que canta Kendra Smith, "Too little too late", con una vaga pero perceptible cercanía a... Nico.


Por desgracia ese disco, que se convirtió de inmediato en un clásico dentro de las modestas perspectivas comerciales de un grupo independiente, también fue para Kendra la señal de que debía seguir su camino: como ella dijo, "fue la plena realización de las ilusiones de Steve, pero yo quería hacer algo más que tocar el bajo" (prácticamente todo el repertorio está escrito por él). Y no, esto no tiene nada que ver con Nico despidiéndose de los Velvet: Kendra tiene una categoría que demostrará muy pronto en este mismo bar. La sustituye David Provost, que ya había tocado con Tolman, y tras un año 83 pleno de giras el grupo comienza a preparar un nuevo disco. Para entonces han ascendido de la independiente Slash a la major A&M y su productor será nada menos que Sandy Pearlman, que por entonces ya ha producido a bandas como los Clash. Es decir, los Syndicate tienen ahora consideración de banda de primera línea; y a principios de 1984 publican "Medicine show", compuesto ya exclusivamente por Wynn. Pero las esperanzas del oyente por disfrutar de la estela iniciada con el disco anterior se hunden mucho antes de acabar su escucha. Es comprensible que Wynn se sienta presionado, pero la decepción es enorme: dejando aparte -y es mucho dejar- que el sonido y la producción, demasiado "profesionales", les quita el atractivo casi salvaje que tenían, las canciones son en su mayoría insulsas, muy alejadas del espíritu abrasador que mostraban hace no tanto tiempo. Ahora son otra banda americana media de hard rock, sin más.


Aunque poco después comienzan una primera gira europea en la que demuestran que el poderío de sus guitarras sigue intacto, lo demás no se mantiene: el sello A&M los despide, Precoda abandona la música y Wynn decide disolver la banda ese mismo año. La recrea en 1986 intentando recuperar la magia de sus primeros tiempos, y por medio de Chrysalis publica "Out of the grey": es agradable, se deja oír. En 1988 llega "Ghost stories", que en parte recupera la esencia de sus primeros tiempos sin su brillantez. Y en el 89 los Syndicate desaparecen... hasta el próximo siglo, en el que inesperadamente resucitarán como una de las más brillantes bandas de rock psicodélico de la época. Una agradable sorpresa, que demuestra las incontables vidas del gato Wynn. Será verdad eso de que los viejos rockeros nunca mueren..