lunes, 14 de abril de 2014

El planeta Glam (V)



El otro día salió a relucir un dúo de compositores que resultaron fundamentales en la carrera de Sweet, pero no solo de ellos: otra de las características del glam es que en muchos casos las figuras que integraron esa moda aportaban su presencia más o menos impactante, su voz o su dominio de algún instrumento, pero no tenían talla para componer canciones. Por eso en el primer capítulo de esta saga dije que en cierto modo volvíamos al más puro estilo pop de los años 60, ese Brill Buiding de vía estrecha con el toque isleño: sonido “barato”, comprimido, con eco, recordando al estilo de la mayoría de los singles británicos en aquella década. Michael Chapman y Nicholas Chinn, un australiano y un londinense, se reúnen en 1970 para crear una gran cantidad de éxitos que vitalizaron la carrera de algunos músicos que de otro modo tal vez no hubieran llegado a nada. Y aunque su obra se extiende durante toda la década y más allá, ahora estamos a lo que estamos: el glam. Aparte de Sweet, los otros dos nombres más exitosos que estuvieron a su cargo fueron Mud y Suzi Quatro; que de todos modos son dos glorias menores, así que no hará falta mucho rollo. 

La historia de Mud arranca en Surrey allá por 1961/62. El guitarrista Rob Davis, fan de los Shadows, dirige una banda llamada los Apaches y ficha a Dave Mount como batería; luego los Apaches serán los Barracudas (ya se les ve la querencia, ya) y finalmente Remainder, donde entra un antiguo estudiante de Arquitectura que ha decidido abandonar la carrera y colgarse un bajo: Ray Stiles. Hay otra banda en la zona, los Mourners, que se dedican al jazz y al rock and roll, donde milita un trompetista cantante llamado Les Gray. Da la casualidad de que los cuatro eran amigos de la infancia, y a finales del 66 deciden formar una nueva banda; que se llamará Mud, claro. En 1967 la CBS se fija en ellos y les da dos oportunidades: la cara A del primer single, “Flower power”, es talmente eso, una ensoñadora balada hippie pop; el segundo, “Up the airy mountain”, ya en el 68, es una bobadita pop coral con marcha militar, muy del estilo que reinaba en las listas más populacheras de la época, pero ni uno ni el otro consiguen nada. Todas las canciones están compuestas por Rob Davis, es decir, son propias, así que no hay excusas: CBS los echa. Y caen en Philips, que también les da dos oportunidades entre 1969 y 70 aunque las piezas corren a cargo de la casa: “Shangri-La” es otra pijada tan de la época, con coros y arreglos orquestales, mientras que “Jumping Jehosaphat”, un poco más marchosa, tampoco va a ninguna parte. Las caras B, por cierto, son igual de evitables. Y Philips hace lo mismo que CBS. 

Mud se echan casi tres años de travesía en el desierto, a base de actuaciones en cualquier sitio interpretando todo tipo de material ajeno, hasta que a finales del 72 Chapman y Chinn los descubren y les ofrecen un contrato de management que incluye otro con RAK Records, que comenzó a funcionar en 1970 dirigido por Mickie Most, un músico reconvertido en productor (desde Donovan a Jeff Beck pasaron por su manos) y ahora jefazo del sello. Como siempre, lo que buscan son buenos músicos: los éxitos ya los pone el dúo. Y, si consideramos el “exceso visual” que pueden representar Sweet, lo de Mud es perfil bajo: por lo general recurrían a los clásicos uniformes horteras que habían usado muchas bandas de baile años antes, pero poco más (salvo los bonitos collares o pendientes que lucía a veces Rob Davis). El caso es que su entrada en las listas se produce en Enero del 73 con “Crazy”, el primer single de la época Chapman-Chinn, que llega al top 15; es una especie de pop rock que no aporta nada pero resulta agradable de oir; algo parecido sucede con “Hypnosis”, la siguiente, y a finales de año consiguen un top 5 con “Dyna-mite”, una pieza que habían escrito para Sweet: el estilo se endurece un poco, aunque no pase de ser un pop rock con coros. 

Sin embargo sus apariciones en televisión tienen mucho gancho entre los aficionados al glam menos exigentes, con aquella coreografía de baile al unísono, y en 1974 llega el primer número uno: “Tiger feet”; no es que sea una joya, pero tiene una marchita rockera muy propia para discotecas y vendió un montón de copias tanto en la Isla como en el continente. Vino luego “The cat crept in”, un número dos muy parecido a la anterior, y durante el 74 y 75 Mud estuvieron permanentemente en las listas con canciones de todo tipo, desde meras copias de los éxitos anteriores a baladas, pasando por imitaciones del estilo de Elvis. Luego, tras romper con el dúo de compositores, siguieron manteniéndose a duras penas en el negocio hasta su separación a finales de la década, aunque Les Gray siguió adelante con el nombre durante unos cuantos años más. En fin, ya digo, es una banda menor; pero creo que vale la pena oir al menos las dos piezas que me parecen más marchosas. Y recuerden, esto es música de baile: es necesario un cierto grado de benevolencia. 



Una mujer en un mundo de hombres, esa es Suzi Quatro en el glam, el negativo exacto de esa imagen. Para que el contraste sea total, mientras sus colegas masculinos se presentan con aspecto equívoco, afeminado, ella va a la contra: su vestimenta en cuero negro al frente de su banda colgando el bajo y sus canciones rockeras le dan un aire machote que es la antítesis perfecta a los demás (aunque también usaba monos de color blanco o metalizado). Y aún encima es americana, de Detroit nada menos: fue allí cuando, con quince años, entró en las Pleasure Seekers, una de las primeras bandas de rock femeninas que se recuerdan y donde también militaban sus hermanas Patti y Arlene. Llegaron a grabar dos singles: el primero, a finales del 65, es un cruce entre pop y garaje muy agradable, y lo mismo pasa con el segundo, a principios del año siguiente, aunque suena un poco más al pop isleño de la época. Ambos aparecen en algunos recopilatorios y están en Youtube: valen la pena, pero no tuvieron un éxito suficiente como para ilusionar a su sello. Después de unas cuantas giras en dos años por medio país deciden darle un tono más rockero a la banda, y en 1969 pasan a llamarse Cradle. Michael, hermano de las Quatro, es su manager y convence a un turista bitánico llamado Mickie Most para que acuda a una de sus actuaciones, donde queda impresionado con el carácter de Suzi y le ofrece un contrato en la Isla (con RAK, claro): Suzi acepta y las Cradle se quedan sin su muy bajita bajista. El caso es que Jac Holzman, de la divina Elektra, había visto en ella a “la nueva Janis Joplin”, pero la idea no gustó a Suzi: “Yo no quería ser la nueva nadie, y Mickie me ofreció ser la primera Suzi Quatro”. 

Tras un año de aprendizaje, tutelada por Most, en 1972 comienza su carrera en la Isla. “Rolling Stone” un primer single un tanto popero, pasa sin pena ni gloria, y entonces el jefe decide “entregársela” a Chapman y Chinn; que para el verano del año siguiente tienen preparado el primer cañonazo de Suzi: “Can the can”, un número uno inmediato en la Isla y media Europa (sí, también en España fue casi la canción del verano). Luego llegó “48 crash”, con un ritmo parecido: un top 5. Termina 1973 con “Daytona demon”, que se queda en el top 15 pero que confirma el poderío de Suzi como rockera pura, con mucha más intensidad que unos Sweet y no digamos ya unos Mud. Ese sonido comprimido que dije antes, oscuro, presidido por su bajo omnipresente, tiene un gancho fantástico, aunque la mayoría de los críticos de la época sentían tan poco aprecio por ella como por los demás miembros de esta saga exceptuando tal vez a T. Rex: ya saben, la música de baile es un subproducto para el consumo masivo de gente con pocas luces. 

En 1974, tras una versión del “All shook up” muy a su estilo pero que no llegó a las listas, tiene un nuevo número uno con “Devil gate drive”; aunque pronto su carrera comienza a flojear porque Chapman y Chinn no saben salir del círculo que han creado para ella: casi todas sus canciones suenan muy parecidas, algo que también le pasa a Mud. Suzi comienza a usar piezas de otros, pero su época glam ha pasado. Y a partir de ahí prueba con todo tipo de géneros, desde el funk hasta la balada, mientras alterna su carrera discográfica con apariciones en algunos shows televisivos y de radio, tanto en Europa como en los States. El caso es que aún hoy sigue al pie del cañón, e incluso a veces se enfunda su mono de cuero negro aunque “se suda mucho ahí dentro”. Y yo recurro a dos de sus piezas más populares, pero tal vez no sea necesario pedirles benevolencia con Suzi: ella es una rockera de la cabeza a los pies, le va a dar igual lo que digamos. Así me gustan a mí las chicas de Detroit, con poderío. Por no hablar de su valor como pionera: Kim Fowley (otra vez él) se fijó en ella para lanzar luego a las Runaways.  




14 comentarios:

  1. No se cómo explicarme sin que haya malentendidos. Lo intento: En primer lugar, Rick, leo todos tus "artículos" de cabo a rabo con sumo interés. Me interesa la historia de la música y estoy en esto desde 1963 (cuando oí por primera vez, siendo un adolescente, " I Saw Her Standing There" de The Beatles) y ya ha llovido mucho desde entonces. Siempre descubro en tus escritos algo que no sabía y algo que se me había olvidado. Al margen de que la música de la que hablas en cada artículo me interese más o menos. En el caso del glam, ya comenté que casi solo me interesaban los Lou Reed, Bowie, Marc Bolan... Los demás, por las razones que sean, no me llamaron la atención, ni antes ni ahora. Puede que sea cuestión de la época y la edad con que afrontas esa época. Mi época de discoteca correspondió con James Brown etc... y bailaba el "Get Up (I Feel Like Being A) Sex Machine". Cuando les tocó el turno a Slade, Sweet...yo estaba en otra historia y no me llegó a calar nunca esa música. Es más, la pongo ahora en plan "estudioso" y me dice muy poco. Pero, ya te digo, comprendo que soy yo el que no "encaja". Y, por supuesto, siento el máximo respeto por "todos" los músicos que han significado en la historia y por los que hacen lo que saben hacer con la mayor dignidad y sinceridad.
    Y claro que el glam se merece que le dediques tus magníficos artículos, lo mio no deja de ser solo una humilde opinión entre tantas.
    Esperaremos a los próximos post y veremos que nos preparas.
    Por cierto, ni Suzi ni Mud me hacen mucho tilín y se los pongo a Mavi y me dice lo mismo (somos de la misma época y hemos oído la misma música siempre jejeje)
    Que nadie se ofenda por que no me hace mucha gracia cierta música, ¿O.K.?

    Saludosssssssssssssssssssssss

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    1. Señor Babelain, tiene usted en alta estima el sentido de la educación. Es algo que le honra, pero no se preocupe si de vez en cuando lo que oye le parece un churrro: no se corte, hombre, dígalo. Porque como ya he dicho yo algunas veces, el glam es una simple colección de piezas de baile, poco más. Y no hay que buscarle tres pies al gato: una cosa son Bowie, Reed y compañía, y otra cosa son estos personajes que estamos recordando ahora.

      Así que no es una cuestión de "encajar" o no: simplemente, estamos ante unas canciones a las que no hemos de exigirles nada más que su aptitud para el baile. Y si ya entre los aficionados hay facciones que enfrentan al progresivo con el garaje, al pop con el rock, con mucha más razón puede usted decirlo abiertamente: este tipo de canciones me la suda. Y ya está. ¿Ve qué fácil?

      Mi norma es también la del máximo respeto a cualquier opción, que conste. Pero también a mí de vez en cuando se me escapa alguna opinión discordante con esa máxima, y me quedo tan pancho. Así que no se agobie: aún le quedan algunos capítulos de esta saga que tal vez se le hagan pesaditos. Y casi le diría que con razón: a veces pienso que hay que ser un poco infantil para disfrutar con estas cancioncillas.


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  2. Hola Rick:
    Pues ya estamos de lleno metidos en los terrenos fangosos, como se pronosticaba, ya lo siento,ni Mud ni Suzy, aunque esta zagala me caía mas simpática, aunque creo que era bastante artificial, no se si su pose y su estilo, estaba impuesta por las discograficas, para apuntarse un tanto y colarse en esta movida, pero cuesta bastante creersela.
    Pues al igual que con los Sweet, gracias por hacerme oir un par de canciones de la Suzi, que puede ser que sea la última vez que las oiga en la vida.
    Un saludo.
    Jose

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    1. Muy buenas, don José. Antes de nada reitero lo que le he dicho al señor Babelain: ustedes digan lo que quieran,. que están en su casa, y los veo yo repetuosos de más. En cuanto a Suzi, no se crea: era rockera de verdad. Otra cosa es que muchas de sus canciones no den la talla, pero lo suyo tenía menos de pose que lo de otros.

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  3. Mentiría si no dijera que Mud me dice bien poco. Es más he escuchado los temas que citas tanto de su época Preglam como de la posterior y agradeciendo el aire festivo del Tiger Feet me parece de mejor calidad ese Shangri-La que el resto de temas que nombras. Un grupo que hizo lo que pudo para sobrevivir y sin excesivas pretensiones. Me parece que esta actitud los justifica frente a proyectos más ambiciosos pero fracasados.
    De Suzy Quatro a veces nos olvidamos lo que lo supuso en su momento que aterrizase en el hipermachista mundo pop una mujer inequívocamente rockera abriendo paso a todas las que vinieron después. Aunque solo fuese por eso habría que tenerla en cuenta pero es que además es una cantante estupenda y por mucho que sus temas nos parezcan machacones y repetitivos tiene otra clase de temas como esta preciosa balada que reventó las listas: http://www.youtube.com/watch?v=iGaF4tKUl0o
    Creo que con demasiada frecuencia asociamos voces femeninas con comercialidad y en cambio somos indulgentes con grupos y cantantes masculinos procedentes del mismo entorno. Ese puede ser un buen motivo para que las mujeres hayan tardado en llegar y hayan mostrado bastante reticencia al rock.
    Saludos

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    1. Mud son, como muchos otros nombres de esta saga, un grupito del montón. Hay poco que discutir en eso, herr doktor. Y "Shangri-La" tampoco es que fuese una maravilla, pero en fin, tiene un pase. De todos modos, en eso estamos: en que Mud, como los demás, sobrevivieron todo el tiempo que les fue posible.

      Y estoy igualmente de acuerdo con Suzi: puede parecer una chorrada, pero efectivamente esta chica fue una precursora. Otra cosa es que, como en el caso anterior y muchos más, sus dificultades como compositora acabasen haciendo que su carrera resultase casi anecdótica, pero ese valor al menos hemos de reconocérselo.

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  4. De los primeros no tengo nada que decir: no he conseguido conectar con ellos. Peor para mí.

    Suzy sí consiguió conquistarme ya por entonces. Salvo Janis, que era única e inclasificable, las mujeres tenían vedado el acceso a aquella música de machotes. En el soul y el jazz, vale; en el pop y el folk, bueno; pero en el rock no. Así pensaba yo por entonces y creo que muchos más: estaba limitado hasta que apareció la Quatro (Usted conocerá muchos más casos, claro). Suzy era buena y hacía cositas como ésta con Salvador. La voz parece un poco escasa, pero debe de ser el directo:

    https://www.youtube.com/watch?v=3qgtPsNT6vA

    Salud.

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    1. Me ha sorprendido usted, señor Pez: no tenía ni idea de esa curiosa asociación entre Suzi y el incombustible Salvador. Una asociación que por otra parte demuestra que tanto uno como el otro eran tremendamente versátiles. Y no se crea usted que antes de ella hubiese muchos grupos femeninos: los pocos que hay son tan anecdóticos, al menos a efectos de "trascendencia" como las Pleasure Seekers, así que no. Pero ya digo, gracias a ella llegaron luego las Runaways y algunos grupos más; por no hablar de las bandas con chica al frente, como Pretenders o Blondie... o Siouxsie con sus Banshees, por cierto.

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  5. Aquí un incondicional de Suzy que todavía guarda en algún rincón del desván singles suyos. Para la época era la bomba, mujer de rompe y rasga embutida en cuero. Es verdad que sus canciones eran todas iguales, pero me ponían un montón. Después se pasó a las baladas y no era lo mismo. Recuerdo un single suyo que se titulaba demasiado joven para el amor (o algo así) que en su día giró y giró en mi tocata.

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    1. Muy bien, mister Chafardero: lo mismo me pasa a mí. Tengo sus dos o tres primeros singles, y no pienso deshacerme de ellos. Luego ya cuando se pasó a las baladas y el funky dejé de seguirla, pero seguramente habrá algunas canciones interesantes. A ver si un día me pongo. Y sí, esa estética de cuero era un shock para la época: pura liberación femenina, y lo demás son coñas.

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  6. Pues a mi los Mud tampoco me sonaban de nada, he escuchado los temas y tampoco los conozco. No puedo decir lo mismo de Suzy Quatro que de la que si guardo buenos recuerdos, recuerdos de máquina de discos del bar Capri de la Playa de San Juan, donde mi hice mis primeras partidas de dardos, acompañadas por las primeras pintas de mi vida. En fin, tampoco es que me volviera loco su música, aunque su aspecto de chica rubia y dura, embutida en cuero negro, nos ponía bastante cachondos. Claro que en aquellos años no había mucho en que inspirarse.

    Saludos.

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    1. Ahí, ahí: Suzi como símbolo sexual, sí señor. Si es lo que decía antes, que para la época esta chica fue una crack. Es una pena que se le recuerde tan poco hoy en día, pero esa estética es impagable. Ay, qué tiempos....

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  7. El glam tiene su cosa, por ejemplo esa foto de Marc Bolan que has metido es sencillamente genial y además se puede pasar un buen rato escuchando sus temas. De todas formas, soy de la opinión que algo como la música que es puro arte, si se hace con clase te puede gustar mas o menos pero eso no quita, que se reconozca cuando esta bien hecho.
    Un abrazo, Rick.

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  8. La música puede ser puro arte o puede ser también puro entretenimiento, miss Jane. Las capacidades de un arte son muy amplias, y suelen depender de la exigencia de cada aficionado. En este caso, el del glam, lo importante es que las canciones tengan gancho y sean bailables: solo eso. El glam es un género para baile, para discoteca, y esa es su grandeza.

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