jueves, 24 de diciembre de 2020

Navidades virulentas

Ya tenemos aquí a la Navidad otra vez, apreciados compañeros de fatigas. Y con la que está cayendo, este año va a haber pocas celebraciones: no saldremos de nuestro refugio, seguiremos agazapados esperando a que la dichosa vacuna nos permita, antes o después, recuperar nuestra vida anterior a toda esta ruina en la que estamos metidos. Pero por suerte el bicho no sabe circular por la Red, así que esta fiesta que está a punto de comenzar es totalmente segura. Otra cosa es que sea del gusto de todos los presentes, ya que su contenido es muy representativo de los queridos/odiados años 80: el tecno pop, o el pop electrónico, o como quieran llamarle, es hoy el protagonista absoluto. Ya saben, música de baile a base de tecladitos fritos. Ya me imagino el gesto horrorizado de más de uno, pero qué le vamos a hacer: la vida es una sucesión de alegrías y tristezas, no siempre las cosas salen a nuestro gusto. Y ustedes no sé, pero en su momento yo bailé como un poseso la mayoría de los temas que van a sonar aquí, y que como siempre serán servidos en formato 12+1. Así que olvidemos las penas por un rato. 

Comenzamos con una de las canciones que marcó el arranque de la era del pop electrónico, y la que ha quedado para la historia como la más distintiva: "Video killed the radio star", del dúo Buggles. Publicada a finales del 79, muy pronto alcanzó la categoría de mito, ya que además de una línea melódica excelente, una verdadera ensoñación pop, ese título es un simbolismo muy acertado sobre un hecho que estuvo cerca de ocurrir (y durante un tiempo, pareció inevitable). Por otra parte su vídeoclip fue uno de los primeros en la Isla y el que inauguró oficialmente la MTV en los States. Trevor Horn y Geoffrey Downes, sus creadores, mantuvieron la asociación durante dos o tres años, publicando dos discos grandes antes de darse de baja; luego siguieron por separado. Así que esto viene siendo el acta fundacional del tecno pop para masas, y muy pocos competidores han logrado igualar tanta brillantez.


A efectos comerciales, este tipo de músicas es ideal para singles pero resulta un tanto arduo en tamaño grande, y por ello pocos nombres han mantenido una carrera larga y exitosa. Aunque siempre hay excepciones, y algunos lo consiguieron "reconfigurando" el estilo sin abandonar del todo sus orígenes; es el caso de Orchestral Manoeuvres in the Dark, que se formaron a finales de la década anterior, presentan su primer Lp en 1980 y creo que aún siguen por ahí. Su canción más recordada es la que abre su segundo disco grande, y que por supuesto se publicó en single: "Enola Gay", otra clásica total del género. Recordarán ustedes que ese era el nombre del bombardero que lanzó la primera bomba atómica en Hiroshima; por pura lógica la letra es antibelicista, lo cual constituye un atractivo añadido para una canción que alcanzó el mismo nivel de saturación en radios y bares que la de los Buggles.

Siguiendo planteamientos muy parecidos a los O.M.D. tenemos a China Crisis, que como ellos han sabido ir reorientando su estilo y siguen en activo (con cambios de personal y épocas sin actividad). Tienen también una carga ideológica que deriva de su origen: pertenecen al área de influencia de Liverpool y militaban en el ambiente postpunk que albergó a los Tres Cruciales, por ejemplo. Así que, hasta cierto punto, los Crisis son los primos electrónicos de esa familia, pero con muy buen gusto y originalidad para las melodías pop. Ya con su debut en 1982 consiguieron buenas críticas y ventas, que fueron mejorando durante el primer quinquenio. Y aunque a partir de ahí comenzó el descenso, siempre han mantenido esa consideración de respeto que otros perdieron pronto. He aquí una de sus clásicas.

Otro grupo muy popular y longevo son los Depeche Mode, aunque su primera época quedó liquidada muy pronto con la marcha de Vincent Clarke, que había sido su creador, líder y compositor principal. A finales de la década anterior Clarke, que era fan de los Cure, descubrió las nuevas bandas electrónicas como O.M.D. o los Human League y cambió de planteamiento, lo cual queda reflejado en "Speak & spell", el primer Lp del grupo, publicado en 1981 y que resulta ser de lo más brillante del género en disco grande. Ahí se incluye, por ejemplo, uno de sus éxitos más apabullantes: "New life", otra de esas plagas de discotecas y radios que duró mucho, mucho tiempo. Tras la marcha de Vincent el grupo se fue acercando al sonido electrónico industrial y algunas cosas más a lo largo de los años; resulta sorprendente la cantidad de fans que tienen todavía.

Vincent se había ido por diferencias musicales con los demás y por el precio de la fama, que implicaba giras constantes, sesiones de fotos y torear a la prensa. Así que decidió empezar de nuevo pero en un formato minimalista: junto con Alison Moyet, una cantante de voz excelente que con solo veinte años ya había pasado por algunos grupillos desde el punk hasta el blues, crea en 1981 el dúo Yazoo, que acabó siendo otra luminaria tanto en las radios -especialmente por "Only you"- como en las discotecas -donde destacaron con "Don't go"-. Creo que al menos la primera, una balada tecno magnífica de la que se han hecho varias versiones, puede gustarle a todo el mundo, así que es la elegida para esta selección (y la otra va incluida en el paquetillo correspondiente). Una vez más la cosa no duró mucho y Clarke siguió inventando asociaciones fugaces mientras Moyet comenzaba una carrera en solitario que aún hoy se mantiene.

El formato de dúo era muy frecuente en este género, lo cual resulta comprensible teniendo en cuenta que para este tipo de música puede bastar con teclados y cajas de ritmo. Todo son ventajas: además de una inversión mucho menor, hay menos discusiones sobre la dirección artística y también menos beneficiarios en el reparto de las ganancias. Otro dúo que comenzó muy bien y aún existe aunque con cambios de plantilla (han llegado a ser hasta cuatro) son Blancmange, que lanzan su primer disco grande en 1982 bajo el título de "Happy families". La mayor parte de los aficionados los recuerda por algunos cañonazos de discoteca que tal vez no les hacen justicia: en aquel primer disco al menos había algunas piezas de verdadera calidad y que pasaron un tanto desapercibidas, como esta.

Ahora vamos con un trío casi al estilo tradicional. Se trata de Ph. D., que, siendo británicos, consiguieron más ventas en el Continente que en su propio país. Los tres eran veteranos: el teclista Tony Hymas junto con el batería Simon Phillips venían de la banda de Jeff Beck, mientras que el cantante y guitarra Jim Diamond había estado en la banda de Alexis Korner. Tal vez por eso no tuvieron dificultad en encontrar sello, y de los grandes: la WEA se interesó por ellos y lanzaron su primer Lp en 1981, que fue distribuido por casi toda Europa. Las ventas fueron aceptables, pero el disco adolecía de una producción bastante recargada y pocas canciones con gancho. Aun así se benefició de la inclusión de las dos más populares, que ya habían sido publicadas en single y eran totalmente distintas: una balada y una especie de pop rock electrónico-épico que es el que abre ese Lp. Aquí lo tienen.

Como era de esperar, los alemanes pronto cayeron en el embrujo del pop electrónico: le va como un guante al país del que proceden seres tan sintetizados como Kraftwerk, que son referencia obligada en la formación de la mayoría de los músicos de esta nueva época (por no hablar de la "escuela Munich", que es un género en sí misma). Por otra parte allí ha habido siempre grandes contrastes, que van del progresivo más ensimismado al pop más melódico; y eso es precisamente lo que nos ofrecen Alphaville, que consiguieron una gran popularidad en medio mundo durante casi toda la década y aún siguen en activo. "Big in Japan", por ejemplo, fue uno de sus mayores éxitos.

Los efectos de la marejada son perceptibles en casi toda Europa: de la insospechada Noruega procede un grupo que, si no consiguió mantenerse por mucho tiempo en el resto del continente, en su país siguen siendo poco menos que héroes nacionales. Se trata de A-ha, que alcanzaron el éxito planetario en 1985 -es decir, cuando el género ya estaba decayendo- con "Take on me", una maravillosa pieza de hechuras casi épicas, entre tecno y new wave que pronto se consagró como una de las más brillantes en la historia no ya del pop electrónico sino del pop en general de los años 80 y más allá.

Aunque en menor medida, también al otro lado del Atlántico encontramos músicos afectados. En Canadá hay un grupo que durante un tiempo se hizo dueño de las discotecas también a escala global: Men Without Hats, que habían comenzado sobre 1980 y que en el 82 graban su primer Lp, en el que se incluye un cañonazo titulado "The safety dance". Primero arrasan en su país, luego alcanzan el top 3 en Estados Unidos y a continuación asaltan Europa entera: esta canción, en distintos formatos, estuvo sonando en las discotecas como mínimo dos o tres años. Doy fe. Luego la cosa fue decayendo, pero entre idas y vueltas andan cerca de los diez discos grandes. Y ya que hablamos de formatos he elegido la versión maxi, la de discoteca, que dura cuatro minutos y medio, en vez de la del single, demasiado corta para una bestia de las pistas como esta.

Ya estamos viendo que esta historia está trufada de grupos y músicos que iban a comerse el mundo pero no pasaron de los entremeses. En parte se debió a que no tenían la capacidad creativa suficiente, pero también -o sobre todo- porque este tipo de sonidos pronto comenzó a hacerse cansino: a mediados de la década, como le sucede a la mayor parte de los estilos demasiado concretos, desde el ska hasta el heavy o el progresivo, fue pasando a engrosar la lista de músicas para fans irreductibles. Un buen ejemplo son A Flock of Seagulls, cuyo primer Lp y singles consiguientes fueron de lo más popular entre 1981 y 82; tenían además un toque épico, tremebundo, apabullante, que podrían haberlos convertido en los U2 del pop electrónico. Pero ya digo, los maquinillos como oferta de masas comenzaban a perder lustre; y el caso es que este grupo, como otros, tenía además unas guitarras excelentes y una batería más que aceptable. En fin, que también como otros siguen en activo gracias a una parroquia de adeptos fieles.

Una discoteca que se precie ha de comenzar cada sesión con un cañonazo y cerrarla con otro igual o mayor todavía, para dejar buen sabor de boca. Y por eso he guardado para el final la otra pieza mayor del tesoro synth pop británico junto con la de los Buggles: con ustedes el dúo Soft Cell y su inolvidable versión electrónica de "Tainted love", perla del northern soul que había hecho famosa Gloria Jones casi veinte años antes. Sobran las palabras para presentar una pieza que por otra parte todos ustedes conocen, así que me callo. La cara B del single era otra versión cósmica, esta vez de "Where did our love go?", primer gran éxito de las Supremes también en el 64, como Gloria Jones. La asociación entre Marc Almond y Dave Ball duró hasta finales del 83, pero aún hoy son una leyenda; y por supuesto la carrera en solitario de Almond es digna de consideración. He aquí la versión larga, que se fundía en el maxi de discoteca con la cara B -que por supuesto se incluye en el paquetillo, faltaba más.

Y como siempre cerramos con la selección 12+1, igual de bailable que las anteriores. Es también una versión, aunque palidezca al lado de la original y algunos puristas, escandalizados, se rasgasen las vestiduras cuando se publicó: "You really got me", nada menos. Pero no es esa la razón por la que se presenta fuera de programa, sino por la naturaleza de la grabación y los "músicos implicados". Allá por 1979 Mute Records era uno de los sellos punteros en el mundillo del synth pop (Depeche Mode o Yazoo estaban ahí, por ejemplo) y Daniel Miller, su dueño, decidió crear un grupo fantasma al estilo de los Archies en los años 60, bajo el nombre de "Silicon Teens". En realidad todos los instrumentos los toca él mismo, y para la publicidad crea cuatro personajes irreales. Aunque hay alguna pieza original, la gran mayoría son versiones locas de clásicos del rock and roll; con ese bagaje se llegaron a publicar un Lp y dos o tres singles hasta 1981. Ya digo, la cosa resulta un tanto "irreverente", pero tiene su gracia.

Y una vez rematada la fiesta navideña nos retiramos ordenadamente a nuestros aposentos, a salvo de la temida pandemia. Como es norma, aquí les dejo el paquetillo correspondiente y me despido de ustedes hasta el año que viene; espero que vaya todo bien y no falte nadie en el recuento de supervivientes de Enero. Salud y suerte.

lunes, 14 de diciembre de 2020

1980-81 (Fiesta)

Aquí estamos, dispuestos a celebrar la fiesta de despedida del primer bienio de los años 80. Es una época de mucha efervescencia todavía -aunque ya se ve más de un "nublao" en el horizonte-, así que no habrá problema para reunir unas cuantas piezas ideales para disfrutar en el pub o, ahora que anda el bicho suelto, en la cálida comodidad del hogar. Ah, y como ya saben los asiduos aquí las fiestas se despachan en formato 12+1, así que vamos a ello: 

Comenzamos con uno de esos grupos que en poco tiempo acabarán convirtiéndose en una plaga de radios y locales modernos: los Psychedelic Furs, dirigidos por el carismático Richard Butler junto a su hermano Tim. A mí Richard me parece el primo arty de Jim Kerr y Bono, con ese buscado toque lánguido pero oscuro (hay influencias, al menos estéticas, de la Velvet), que pronto le dio una tremenda popularidad en un momento en el que ese tipo de figuras era muy alabado (y España, en plena Movida, es uno de los países donde más culto se les rindió). La poderosa CBS, con buen criterio, recurrió al pulidor de estrellas Steve Lillywhite para producir su primer Lp, que por supuesto fue publicado en los States sin dilación. Y aunque nunca llegaron a lo más alto de las listas, tuvieron una considerable masa de fans. Reconozco que el planteamiento de este tipo de gente me agota, pero al menos en sus primeros tiempos tenían bastante nervio. He aquí un ejemplo.


Hablando de "psychedelic", recordarán ustedes que por aquí pasaron en su momento los encantadores Soft Boys. Esos sí que eran psicodélicos, aderezando sus canciones con un cruce entre post punk y new wave que los ha dejado para la historia como otra de esas bandas de culto que acaban separándose porque el culto no da de comer. Pero poco después Robyn Hitchcok, su líder, emprende una fantástica carrera en solitario que llega hasta hoy mismo y que por supuesto tendrá cabida en este tugurio. De momento, como aperitivo, echamos mano de su primer Lp: aún no está formado su nuevo y distintivo perfil de "neo Syd Barrett" (aunque con bastante más sentido del humor y recursos), y no resulta difícil distinguir los rescoldos del aroma Soft Boys, pero algunas de sus canciones ya muestran un adorable gusto por las melodías de pop eléctrico vitaminado.

Ultravox en cambio es un grupo que dará mucho dinero en el mercado de los nuevos románticos, tras la marcha de John Foxx y la llegada de Midge Ure. Pasaron por aquí en su primera época, para muchos la mejor de ese grupo; luego Foxx, que había sido su creador y figura principal, decide seguir una carrera en solitario que no le dará muchas alegrías pero que ha mantenido durante mucho tiempo. Y aunque últimamente anda cerca de los sonidos ambientales, en sus primeros discos en solitario hay algunas baladas electrónicas que superan de largo a la época moñas de Ferry o los propios Ultravox. Por ejemplo esta magnífica "Your dress", que a muchos poppies nos pone la carne de gallina.

Más veteranos: tras la muerte de Ian Curtis, los otros tres tienen la decencia de no seguir explotando el nombre de Joy Division, ya que hay un vago sentimiento culposo (al estilo de los Floyd con Barrett, por ejemplo) y su ruptura con el pasado ha de parecer lo más completa posible. Así que buscan uno nuevo; pero no consiguen del todo hacernos creer en sus buenas intenciones, ya que si "Joy Division" evoca siniestras connotaciones nazis (aunque fuese un juego irónico de Curtis), "New Order" lo hace más aún. Pronto se convertirán en una de las mayores estrellas de la música de baile en los años 80, pero su primer disco y algunos Eps muestran claramente sus orígenes y no desmerecen mucho frente a la discografía del grupo anterior.

Los grupos con chicas al frente quedarán "normalizados " dentro de poco tiempo, especialmente en el terreno del pop. Pero en los primeros años del punk y la nueva ola, la mayoría de ellas mostraban un carácter claramente reivindicativo, combativo, que casi constituía un subgénero por sí mismo: Siouxsie es el ejemplo más destacado, pero en fiestas anteriores han estado aquí Poly Styrene con sus X Ray Spex, las Slits o las Raincoats (estos dos últimos acabaron siendo grupos exclusivamente femeninos). De Birmingham llegan los Au Pairs, un cuarteto "igualitario" de chicas y chicos que no se muestran influidos por el sonido neo mod de su ciudad sino más bien por el aura postpunk londinense; y junto a eso, las letras (en su mayoría escritas por Leslie Woods, su guitarrista y frontwoman) suelen hacer relación a los conflictos de la convivencia amorosa, el abuso, la posesión sexual o la violencia doméstica entre otros. Como suele pasar con los grupos intelectualizados, la base musical se hace un tanto rasposa a veces, especialmente en su primer disco, aunque luego adoptaron un tinte jazzy/funk para el segundo. Poco después lo dejaron pero esos dos discos se han estado reeditando con frecuencia, lo que demuestra que no han caído en el olvido.

Otra banda de ambos sexos, y tan concienciados como los Au Pairs, fueron los Delta 5, cuya procedencia resulta muy reveladora: son de Leeds, como Gang of Four o los Mekons, que ya han estado en nuestro bar. Es evidente que esa ciudad imprime carácter, tanto en el material literario como en el musical: esos ritmos contrahechos con base post punk son muy característicos en la mayoría de los grupos que proceden de allí. Los Delta no pasaron de tres o cuatro singles y un Lp: en vista de que su propuesta, como en tantos otros casos, fue muy alabada por la prensa pero el público pareció no enterarse, lo dejaron. Una lástima, porque tenían unas cuantas canciones de categoría como, por ejemplo, esta "Make up".

Ya vimos que Coventry constituye junto con su vecina Birmingham uno de los mayores focos del revival mod que hubo entre finales de los 70 y principios de los 80; en concreto, el sello Two Tone fue la máxima autoridad en el mundillo del ska/reggae por aquel tiempo gracias a los Specials. Y una banda de similar categoría, a la que aún no habíamos tenido aquí, son los Selecter, con quienes compartieron aquel single que sirvió de bautismo al sello; no hay grandes diferencias entre unos y otros, aunque estos últimos tienen un repertorio más variado y alternaban una voz femenina con otra masculina. En su primera época no pasaron de dos Lps. pero con unas formaciones u otras se han regrupado unas cuantas veces y su discografía es numerosa. Esta es una de mis canciones favoritas de los Selecter: "Red reflections", cantada por la incombustible Pauline Black.

En los años que transcurren bajo el concepto genérico de "post punk", hubo unos cuantos músicos que aplicaron la estrategia minimalista para desarrollar un concepto personal de la estructura y la melodía. Cada uno de esos músicos, solos o agrupados, llegaron a crear pequeños mundos, fugaces por lo general, que pocas veces consiguieron trascender de un pequeño grupo de aficionados pero que en algunos casos han alcanzado el mito. Uno de esos mitos responde al nombre de Young Marble Giants: su formación más estable fue la de trío, y es uno de los proyectos que desarrollaron los hermanos Stuart (guitarra y órgano) y Philip Moxham (bajo), esta vez junto a la voz de Alison Statton. En su momento (1980/81) solo se publicaron dos Eps y un único Lp, pero con el tiempo se ha reeditado prácticamente todo lo que se ha conseguido encontrar en los archivos. Su simplicidad, cargada de belleza y armonía, es admirable. Un buen ejemplo es "Brand-new-life", que forma parte de aquel Lp, grabado en cinco días: "I've been hurt before / sorrow knocking on my door / Paiiiiin...". Una gozosa delicia para poppies.

Otra delicia fue una aventura alternativa de los hermanos Moxham a la que bautizaron como The Gist. Se trata de una agrupación momentánea de más de una docena de músicos (entre los que se encuentra la señorita Statton) y que se limitó a la grabación de un único Lp: "Embrace the herd". Su esencia sigue siendo minimalista, como en los Giants, pero con más instrumentación y variedad de estructuras. Tanto los Moxhman como Statton participaron luego en otras aventuras; pero su época más luminosa fue esta, tal vez por su juventud, la frescura de sus planteamientos y ese gusto tan especial para las melodías. Oigan si no esta "Love at first sight", que es exactamente lo que yo sentí al descubrirla.

Any Trouble son un grupo que comenzó a mediados de los 70 como músicos de pub y bailes, haciendo todo tipo de versiones, y cuando llegó la new wave ya tenían una soltura que técnicamente los elevaba sobre la mayoría de sus contemporáneos. Su valor principal era Clive Gregson, que además de cantante y buen guitarrista era el compositor de la mayor parte del repertorio. Empezaron muy bien, a finales del 79, apoyados por John Peel y la mayor parte de la prensa, lo que incluso les permitió elegir sello: Stiff era una de las marcas de referencia por entonces, y allí fueron. Sin embargo, en parte por la escasa promoción y también porque había demasiada oferta en las tiendas, este fue uno de los grupos que nunca consiguió llegar arriba a pesar de que sus dos primeros discos son realmente valiosos. De hecho aún hoy suenan frescos, con un magnífico engarce entre ritmo, melodía y sentimiento, demostrando unas influencias muy amplias que van desde el pop ska hasta la new wave yanki o la escuela Costello. Por razones que desconozco algunos comentaristas los definen como banda de rock, aunque, eso sí, los de Melody Maker los ponían a la altura de los Pretenders.

Otros que también tenían un amplio repertorio de influencias eran los Secret Affair, a los que se suele describir como grupo neo mod aunque no se quedan ahí. Comenzaron bajo el nombre de New Hearts en 77 como grupo nuevaolero, y dos años después cambiaron de nombre para acercarse al revival mod; eso incluye buenas dosis de northern soul, r'n'b y pop, que ellos reforzaban con un tono rockero que recuerda mucho a los pequeños grupos a los que ahora los aficionados definen como "freakbeat". La idea era buena, pero en la práctica sus discos suenan un poco dispersos además de que la producción y la sonoridad del sello no les hacen ningún favor. De todos modos, rebuscando entre sus tres discos es fácil reunir unas cuantas canciones memorables como esta "Dancemaster", muy representativa de su contundencia.

La docena se completa con Pete Wylie, el tercer miembro de los Tres Cruciales de Liverpool junto con Julian Cope e Ian McCulloch; no tuvo la fama ni la proyección de sus antiguos socios, pero al menos sus primeras grabaciones son de una calidad muy similar. Tal vez el haber caído en Eternal -un oscuro subsello de la Warner- fue un mal comienzo, pero tampoco ayudó el carácter un tanto errático del propio Wylie, que durante su carrera ha hecho varios cambios radicales de estilo. Y para empeorar la situación estaba además aquella manía de andar modificando el nombre de su grupo: en teoría era Wah!, pero hay grabaciones a nombre de Wah! Heat, The Mighty Wah! y cosas parecidas. El caso es que su debut en disco grande, en 1981, contenía algunas piezas realmente sobresalientes, como la instrumental "The seven thousand names of Wah!", un título con el que Wylie demuestra que sabe reírse de sí mismo, una actitud muy saludable.

Llegamos al cierre con la selección 12+1, es decir, fuera de programa. Esta vez la rareza consiste en que estamos ante una banda que no es tal, sino un grupo de músicos de sesión de la plantilla del sello Stiff que en ratos libres han escrito dos o tres cancioncillas para no aburrirse, y al menos una de ellas es tan buena que el sello decide lanzarla en single como cara A. El grupo se presenta como The Stiff All Stars, tal vez buscando que los posibles compradores crean que bajo ese nombre se encuentran las luminarias de la casa (y muchos nos lo creímos hasta ver los nombres de los integrantes). La canción se titula "Maybe tonight", y es una verdadera perla de new wave tardía (se publicó en 1980) aunque el sonido, demasiado comprimido, demuestra que la Stiff no se gastó mucho dinero en producción... o tal vez así tiene el encanto del single clásico, de la vieja época del garaje. Al año siguiente, con varios cambios de plantilla, sacaron un segundo single y mucho después apareció un recopilatorio con casi toda su producción, pero ninguna otra pieza suya llega a la altura de esta.


Y ya está, se acabó la fiesta. Espero que se hayan divertido y como siempre aquí les dejo el paquetillo correspondiente. De todos modos creo que muy pronto volveremos a vernos, porque ya está encima la Navidad y ello nos obliga a una nueva fiesta. Esto es un sinvivir. 

lunes, 7 de diciembre de 2020

1980-81 (y fin)

Llegamos al final de este paseo por los albores de la década ochentera, y como es norma lo hacemos a lo grande: con ustedes U2, la banda irlandesa más famosa en toda la historia del este negocio (aunque dos de sus miembros sean de origen británico). Pero cuando se trata de entidades de tal envergadura, cuya proyección en algunos casos va más allá de lo estrictamente musical, conviene recordar que una cosa es la personalidad del artista y otra cosa es su obra, y que cuando se escucha una canción lo que pueda haber a su alrededor no importa. Lo digo porque ya saben ustedes que el líder de este grupo pertenece a ese conflictivo gremio de "los amas o los odias", y por desgracia esa circunstancia ha contaminado bastante la valoración de su trayectoria musical, que al menos en sus primeros años y con las salvedades que se quiera es cuando menos defendible. Lo diré de otro modo: no soporto a San Bono, un mesías que entre otros tiene el feo defecto de ponerse a hablar de asuntos que no domina. Pero como mínimo sus tres o cuatro primeros discos me parecen realmente buenos, y si han llegado tan arriba no es por una simple cuestión de marketing o de postureo, además de que su procedencia irlandesa fue claramente un hándicap en sus primeros tiempos. Se puede admitir que, como les pasa a Simple Minds (con quienes U2 guardan un cierto paralelismo) son tremendistas, de acuerdo. Pero saben -o sabían- hacer buenas canciones, y eso es lo que cuenta.

U2 es un cuarteto cuya formación permanece inalterable desde los días del colegio: Paul Hewson (Bono a partir de ahora) es la voz, compositor principal de las letras y a veces toca la guitarra rítmica; David Evans (The Edge) es el guitarra solista, teclista y segunda voz; Adam Clayton es el bajo y Larry Mullen el batería. Comenzaron siendo cinco o seis, pero a mediados del 78, cuando finalmente eligieron ese nombre para su grupo, ya solo quedaban ellos. Para entonces llevaban ya casi dos años juntos y técnicamente habían prosperado, pero además tuvieron la suerte de dar con un manager que tenía muchos contactos: Paul McGuinness, al que durante un tiempo se le llamó "el quinto U2", era muy activo y en poco tiempo había distribuido maquetas del grupo por media Irlanda. Finalmente, a mediados del 79, les consigue un contrato con la CBS irlandesa y publican un primer Ep con tres canciones, restringido a esa isla. Como suele suceder con la mayor parte de los grupos que arrancan por entonces, la influencia post punk está clara y por otra parte la producción, muy justita en comparación a lo que serán luego, no ayuda mucho. Sin embargo ya se nota una cierta pulcritud en la ejecución, es decir, que los músicos saben tocar, y que Bono se gusta en su papel de frontman. Aquí les dejo "Out of control", la cara A, para que la comparen con la versión del futuro Lp, y "Boy-girl", que no llegó a él.




La producción es un arma definitiva y definitoria en los grupos de corte épico, y también en eso Bono y sus colegas tuvieron suerte porque pronto se encontraron con la persona adecuada. Después de un segundo single a principios de 1980, Island se interesa por ellos y les asigna a Martin Hannett para producir el tercero con gran alegría de Bono, fan total de Joy Division por entonces ("No te preocupes, Tony: yo seguiré donde lo dejó Ian". Leído ahora suena un poco ridículo, ¿verdad?). Pero la muerte de Curtis poco después le afectó demasiado, y el selló decidió recurrir a otro productor para el Lp. El acierto fue total, porque el elegido es la estrella del momento: Steve Lillywhite, que ya había lanzado la carrera de Siouxsie y por entonces trabaja con Peter Gabriel o XTC entre otros muchos, se da cuenta de inmediato del potencial que tienen. Y en otoño llega "Boy", un disco en el que Lillywhite busca nuevas sonoridades ambientales, como los ecos de la percusión (muy en la línea de Hannett, por cierto), y accede a que el disco se grabe en Dublín porque sabe que eso dará más confianza a los músicos. Ya solo el arranque con "I will follow", con xilófono y todo, es un perfecto resumen del estilo U2: sonido y espíritu grandioso, una base rítmica contundente y una guitarra que rasguea como haciendo pinceladas sobre un conjunto casi "heroico". Por supuesto se convirtió en una de las canciones señeras del grupo desde el primer día. Por otra parte se nota la influencia de Joy Division en la búsqueda de ritmos minimalistas, que hacen un buen contrapunto con el espíritu de las canciones: parecen ir a juego con la temática de las letras -la angustia adolescente/juvenil, en esencia-, que por medio del sonido y el estilo de cántico arrebatado de Bono se hacen más trascendentes. La mezcla final tiene momentos tremebundos que incluyen "Out of control", "A day without me" o "The electric co.", y también las piezas más reposadas gozan de una sonoridad que atrae: "Into the heart" o "Shadows and tall trees" aunque en conjunto el repertorio resulte un tanto irregular. En cuanto a las ventas, hay que recordar que oficialmente son extranjeros: la diferencia entre un top 15 en su isla y un puesto 53 en La Otra lo dice todo.



Justo un año después, cuando ya han hecho giras por medio mundo, llega "October". De nuevo Lillywhite dirige la grabación, un tanto conflictiva porque tanto las letras como algunas estructuras de las canciones estaban a medio hacer: poco antes Bono había extraviado la cartera donde las llevaba escritas y tuvieron que ponerse a recomponerlas a toda prisa para cumplir con los presupuestos económicos y temporales del sello. Por otra parte flota en el ambiente un conflicto de tipo religioso, un conflicto muy irlandés: salvo Clayton, los otros tres son seguidores de una agrupación que en ciertos aspectos se acerca a planteamientos radicales y que les hace saber que su pertenencia a un grupo de rock no está bien vista en Las Alturas. Esto parece impresionarles grandemente; sobre todo a Bono, que durante un tiempo piensa en la posibilidad de abandonar. Pero McGuinness lo pone en su sitio: "¿Te dijo Él que lo dejases? Porque me parece que Dios no cree en los contratos rotos, y he firmado unos cuantos en vuestro nombre". Finalmente el grupo sigue adelante aunque gran parte de las letras de este nuevo disco son de asunto religioso, como si se debiese algún tipo de compensación a alguien. Y en cuanto a la música, que es lo que cuenta aquí, hay que destacar antes de nada que Lillywhite decide volver a una sonoridad más convencional -sobre todo en la percusión-, abandonando el eco de "hueco de escalera" y buscando más calidez en los tonos graves: sigue habiendo eco, pero más matizado. El disco comienza con otra clásica inmediata, "Gloria", que sin embargo como single no llegó muy arriba; "Rejoice", "With a shout (Jerusalem)" o el cierre con "Is that all" nos muestran a la banda en sus momentos más "incendiarios", mientras que "Tomorrow" está construida con un crescendo realmente atractivo. De nuevo hay críticas contradictorias, y creo que tanto unas como otras tienen su parte de razón: U2 es ya una máquina de rock muy efectiva (sobre todo en los directos), pero Bono se está tomando demasiado en serio a sí mismo con sus letras, sus poses y su tono vocal grandilocuente, arrasador. Y en cuanto a las listas, "October" rozó ya el top 10 en la isla grande mientras bajaba un poco en la suya.



En cualquier caso, cuando termina este primer bienio ya parece claro que U2 va a ser otra de las bandas señeras de la década, así que volverán a visitarnos más adelante. Y nosotros terminamos aquí también: como es de ley, quedan ustedes invitados a la fiesta de despedida correspondiente, que será dentro de unos días.