miércoles, 20 de mayo de 2015

España: ascensión y caída (XXV)


Hoy nos visitan otros dos grupos que, como los de la semana pasada, parecían tener futuro pero solo consiguieron el gran respeto que ahora se les tiene, tantos años después: primero recordaremos a Los Grimm, que partiendo del soul tocaron muchos palos y llegaron al pop psicodélico-progresivo; Shelly y La Nueva Generación, nuestros siguientes invitados, andaban en un cruce entre soul pop y blues con tonos psicodélicos de vez en cuando. En ambos casos, tenían talla suficiente para mantenerse en un mercado que no fuese tan raquítico como el español, y creo que quien los conozca estará de acuerdo. Pero sus sellos -y estos eran de calibre- no los tomaron en serio, en el caso de los Grimm la promoción fue casi inexistente y, como siempre, trataron de dirigir su carrera hasta acabar con ellos. 




Los Grimm son la evolución de Los Gringos, un pequeño grupo nacido en 1964 que comenzó inspirándose en las melodías del Dúo Dinámico y el sonido Shadows para luego acercarse al beat. Su formación más estable queda definida a finales del año siguiente: Jesús Fernández es su líder, guitarra rítmica y compositor; el otro personaje destacado es un chaval de diecisiete años llamado Pedro Ample, cuya voz ya impresiona. Los otros músicos, al igual que Pedro, proceden de pequeños grupos sin pedigrí: José Antonio Rodríguez es el guitarra solista, Carlos de la Iglesia el batería y Víctor Martín el bajo. En 1966 Jesús, que trabaja como delineante en el estudio de un arquitecto, consigue que este los financie y compran un equipo decente; con ese equipo consiguen, entre otras cosas, un contrato como banda de a bordo en un crucero que hace el viaje Bilbao-Nueva York, viaje del que traen nuevos conocimientos: Pedro, por ejemplo, ha quedado impresionado con la potencia vocal de algunos cantantes de soul. De nuevo establecidos en Madrid, comienzan a hacerse famosos en el circuito de clubs y son recomendados por Ricardo Fuster (batería de los Relámpagos) al sello Fonogram, que los ficha a finales de ese año. Por cierto, que José Luis Armenteros, otro Relámpago, está entrando en el mundillo de la producción y los Grimm serán uno de sus primeros trabajos. Como ven, parece que estos muchachos tienen la suerte de cara. 

El sello busca un grupo que cubra el sector del folk pop para hacerle la competencia a Hispavox y sus triunfantes Pasos. Decide bautizar a su nuevo fichaje como Los Grimm y les adjudica un compositor que, para hacer juego con el nombre del grupo, presenta algunas letras con marcado carácter de cuento y fábula; Jesús compone la música y poco después, a principios del 67, vemos su primer single: “La amistad” y “Un día soñé” son perfectamente intercambiables, con un tono musical de folk eléctrico que en el segundo caso se acerca a la balada blues. Los ventas son decentes, y poco después llega su segundo disco con la misma propuesta. Tal vez por esa reiteración la mezcla comienza a resultar un poco cargante, y Pedro, gran admirador de Otis Redding, impone su criterio consiguiendo que el siguiente cierre el año con dos magníficas piezas de soul. La cara A, “Pobre hombre”, es una más que decente versión de "Down in the valley"; la cara B, “Mientras viva”, tiene espíritu de balada que nos recuerda los momentos más intimistas del propio Redding. Pedro está soberbio en esas interpretaciones, que lo consagran; justo por entonces Teddy Bautista tiene que abandonar los Canarios para ir a la mili y ha pensado en Pedro para que lo sustituya en su ausencia; Pedro acepta y los Grimm han de buscarse otro cantante. 

El substituto es otro Pedro, “Leré” Talavera, cuya voz no llega a la altura de su antecesor pero tampoco la necesita porque sus ideas son otras: el cambio de cantante implica cambio de estilo, del soul a la psicodelia. Estamos en 1968 y los nuevos Grimm publican su cuarto single, que trae dos versiones realmente tremendas: “Amor de niña” y “Viaje en la alfombra mágica”. La primera es el “Love child” de las Supremes; la B es “Magic carpet ride”, de Steppenwolf, y su aproximación desde el pop psicodélico resuelve las dos con mucha dignidad. Pero, una vez más, las ventas son discretas y Fonogram comienza a impacientarse. Entre unas cosas y otras no vuelven al estudio hasta el año siguiente, y tal vez por la presión del sello su nuevo disco sea menos brillante: una nueva versión de los Supremes que no aporta nada y el “Crimson and Clover” de Tommy James un poco deslucido. Comienza entonces un desfile de músicos que no augura nada bueno, aunque mejora la técnica y se añade una nueva sonoridad con el teclado del portugués Joao Vidal. El grupo sigue evolucionando y su nuevo disco presenta una cara A que nos lleva al hard rock con el “Hot smoke and Sasafrass” de Bubble Puppy, y una psicodélica “Tengo sueños”, pieza propia, para la cara B. Una vez más el disco pasa sin pena ni gloria, justo en un momento en el que hay otra llamada a filas: esta vez le toca a Pedro Talavera ponerse el uniforme. Los Grimm, desanimados, deciden abandonar; pero antes graban un último single con una nueva voz: un tal Pablo Abraira, que viene de hacer versiones de los Beatles en un grupillo de la capital, se pone ante el micro y nos ofrece su interpretación del “No face, no name, no number” de Traffic, nada menos. Y es una versión muy digna, pueden creerme, se lo dice un fan de esos señores (por otra parte, qué curiosa es la vida: Pedro Ample, otro adorador de Stevie Winwood, nunca grabó nada de Spencer Davis Group; y en cambio, llega Pablo y se atreve con Traffic). La cara B, escrita por Pablo, es la sorprendente “Want my love again”, en plan soul funky -al estilo de los Buenos, por ejemplo- y por supuesto cantada en inglés. No hace falta decir que una vez más el nuevo trabajo de los Grimm pasó desapercibido. Y que hoy en día son uno de esos nombres de culto respetadísimos por los fans más informados. 

Algunos músicos de este grupo pasaron al olvido, pero no todos: Pedro Ample, tras la sustitución en los Canarios, cubre las últimas actuaciones de los moribundos Brisks y corre a la llamada de Alain Milhaud, que ya estaba impaciente por echarle el guante, cambiar su apellido a “Ruy-Blas” y lanzarlo en su sello Poplandia, donde debuta con “A los que hirió el amor”, cañonazo bestial que será número uno en 1970/71 y nos muestra a un cantante de solera que con los años se irá colocando en un lugar más cercano al jazz: su carrera aún sigue hoy en día. Pablo Abraira también será un solista bastante popular: “Gavilán o paloma”, ¿recuerdan? Pero también ha hecho trabajos como actor y otras cosas; yo lo vi actuar hace años como integrante del Teatro Nacional, y no era malo del todo. Carlos de la Iglesia será el batería de Cecilia y morirá con ella en aquel maldito accidente, mientras que el portugués Vidal tendrá una buena proyección en Barrabas. 




Pueden ustedes respirar aliviados: si la historia de los Grimm es densa y florida, la de Shelly y Nueva Generación nos llevará muy poco rato. Shelly es María Concepción Gutiérrez, nacida en Maracaibo, Venezuela, hija de emigrantes españoles, que se establece en Madrid y antes de cumplir los veinte años ya ha conseguido encontrar un grupillo en el que desarrollar su afición yeyé. Pronto pasa a ser la figura de ese grupillo, que tras llamarse “Los Driblings” y luego “Nosotros” adquiere el nombre definitivo, más largo pero revelador. Tras unas cuantas actuaciones por las discotecas madrileñas con un repertorio que va desde el soul hasta los ritmos brasileiros, una espectadora de excepción se fija en ella: Maryni Callejo, que en ese momento ya es una de las mentes creativas de Philips y ofrece al grupo un contrato con el sello. La impresión que debió de causarle tuvo que ser enorme, ya que se convierte en su manager y tendrá como productores a Alfonso Sáinz en su primer single y a Pepe Nieto en los otros dos; ambos son ya dos personalidades en el mundo de la producción. Tras algunos cambios en el grupo, la guitarra queda a cargo de Jorge “El Cubano”; Miguel Rojas, “Bibi”, es el bajista; Luis Fornés a los teclados, y la ignorancia me obliga a escribir un simple “Manuel” en la batería: la historia de este grupo es tan extraña que, a pesar de la sorprendente proyección que tuvieron con solo tres singles, los datos son muy escasos. 

El verano de 1968 termina con la publicación de su primer single:”Mr. Train, hurry up/I’m a poor girl”, escritas por Miguel Rojas y Shelly. La primera arranca casi al estilo surf para llevarnos luego por un juego de sonidos entre soul, rock y psicodelia que efectivamente recuerda el ritmo de un tren; la cara B, igual de buena que la A, es una especie de balada soul en la que Shelly demuestra una solvencia admirable, como si llevase toda la vida haciendo eso. Las discotecas se emplean a fondo con la cara A para la sesión “rápida” y la B para la lenta, los fans más exquisitos flipan y el single consigue unas ventas decentes. Maryni consigue colar al grupo en un programa de televisión, donde interpretan la cara B, y a finales de año llega el segundo single, no menos impresionante que el primero: la cara A, titulada “Devil woman”, es una verdadera fiesta de sonidos a medio camino entre lo tribal y cualquier otra cosa, mientras que “I’m just a fool” es un soul rock de gran potencia que elige don Ivan Zulueta para -¿a que ya lo han adivinado?- “Un dos tres, al escondite inglés”. En ese momento Shelly y su grupo son probablemente lo más exportable que tendríamos si pudiésemos exportar algo; Maryni les consigue una gira que los ha de llevar por Estados Unidos y México nada menos, una gira que comenzará después de que se publique su tercer single, en la primavera del 69. En ese disco Shelly canta en castellano las dos últimas piezas que forman parte de la leyenda: la deliciosa “Vestido azul”, versión de una pieza brasileira y que en manos del grupo se convierte en una de esas canciones que justifica la existencia de nosotros los poppies, y “No puedo olvidarte, chico”, de un tono parecido y que demuestra una vez más que este grupo no tiene caras B, que todas son A. También la televisión nacional guarda recuerdo de ambas: vayan a Youtube. 

Pero la bruma se apodera del grupo en su gira americana, y a partir de entonces todo “parece”: parece que comenzó a haber disensiones; parece que Shelly quería comenzar una carrera en solitario, que Maryni pensaba en ella como cantante melódica pero Shelly tenía otros planes; al mismo tiempo parece que Philips, ante el poco éxito del grupo, tampoco quiso lanzar a Shelly en solitario, pero eso no cuadra con la versión de que Maryni sí quería... Por otra parte, ¿qué fue de los músicos? (salvo Pablo Weeber, que entró en la última época del grupo y luego fichó por Franklin), ¿qué fue de la propia Shelly?, ¿por qué hay más de una biografía “nubosa” entre los protegidos tanto de Maryni como de Alain Milhaud?, ¿por qué alguien no hace una película ya? Este y otros misterios nos serán aclarados en la próxima reencarnación, seguramente; pero mientras tanto, y junto a un paquetillo con lo mejor de los Grimm, aquí les dejo las seis canciones de Shelly y Nueva Generación: no podía ser menos. Algunas figuran en recopilatorios, otras no, y en cualquier caso no se sabe si las cintas han sobrevivido ya que nunca han sido reeditadas en CD. Por tanto, el sonido está sacado del vinilo; poco a poco, a lo largo de los años, he ido buscando y sustituyendo hasta conseguir el nivel de calidad de las que tengo ahora, y si alguien tiene algo mejor le rogaría que me lo pasase. Recuerden “Blade Runner”: este tipo de momentos no puede perderse como lágrimas en la lluvia. 


35 comentarios:

  1. Le echaremos un vistazo e intentaremos quitarnos los prejuicios ante esta década musical de nuestro país que, al menos a los que nacimos de los noventa, nos pareció engorrosa. Como siempre, genial, caballero. Un abrazo. Si te gusta Skid Row, ya sabes:

    http://www.ourgodsaredead.blogspot.com.es/2015/05/slave-to-grind-reinventando-una-formula.html

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    1. Los prejuicios son para saltárselos, Mr. Palahniuk. Y en todo caso, la música española de los 90/2000 no es tan interesante como la de los 60/70, o eso me parece a mí. Saludos.

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  2. Muy documentado estudio. De Los Grimm no tenía noticia y como siempre, mangoneados por las inefables disqueras de la época. Sus temas no me han llamado especialmente la atención.
    De Shelly y la nueva generación recuerdo su aparición en El escondite inglés, y sobre todo El vestido azul, que como bien dices vale su peso en oro. Qué garra tenía la amiga Shelly delante del micrófono, un huracán.
    Y gracias por el paquetito, que mi versión del Traje azul provenía de una antigua cinta que se oía de aquella manera.

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    1. Muy buenas, señor Chafardero. Los Grimm eran bastante decentes, dentro del nivel medio de la psicodelia nacional, que no era muy alto. Y Shelly, una fiera. Por desgracia, nunca más se supo de ella. Y es una pena, porque con esa voz y ese arranque tenía fondo suificiente para emprender una carrera en solitario, pero... vaya usted a saber qué pasó allá...

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  3. Hola Rick:
    Pues el final de epoca tremendo, vaya par que nos pones hoy.
    Los Grimm son nuestro grupo sicodélico y "el viaje en la alfombra mágica" creo que ya se ha convertido en un icono. Me ha hecho gracia como titulan el Lp recopilatorio: "Maximum Freakbeat From Spain", ¿Eso que es, pués?
    Shelly cuando la vi en el "Un dos tres al escondite ingles" ya me quedé enamorado de ella y es que el tema "I'm Just A Fool" es cojonudo.
    Bueno, a ver como sigue la serie, aunque con la carrerilla que has pìllado...
    Un saludote
    Jose

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    1. Ya me imaginaba yo que estos dos de hoy iban a ser de su gusto, don José. Y lo del freakbeat creo que ya lo hemos hablado otras veces: cada uno lo interpreta como quiere, pero los Grimmm no me parece a mí que fuesen un buen ejemplo de ese supuesto "género". Y Shelly, qué quiere que le diga: también a mí me enamoró. cuiando la conocí.

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  4. Conocía a los dos grupos pero no les seguí la pista mucho, la verdad. Los Grimm me parecían muy buenos, sobre todo con Pedro Ruy Blas; ahora a toro pasado me recuerdan un poco a Los Buenos. Y volviendo a oírlos ahora gracias a tu regalito, he disfrutado de lo lindo.

    Con Shelly y La Nueva Generación me pasó algo parecido. Los recuerdo de la famosa peli y nadie podrá negar que Shelly tenía garra. Sonaban muy bien para aquella época.Tampoco los seguí en su momento; había otros grupos más promocionados, como bien explicas aquí, y estos dos no les presté la atención que se merecen. Coincido con Jose, I´m just a fool me parece una buena canción.

    Gracias.

    Saludossssssssssssssssss

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    1. Sí que hay momentos en los que los Grimm recuerdan a los Buenos, aunque salvo esa primera época con Pedro se aproximan más a lo que dice don José, nuestro grupo psicodélico nacional. De Shelly la verdad es que no podría destacar una canción solamente; me gustan todas, más o menos.

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  5. Otro gran descubrimiento. Me han gustado en especial Los Grimm, estoy escuchando "Un dia soñé y me parece magnífica. Tambien me ha sorprendido "Viaje en la alfombra mágica " y "Sasafrass".
    No me podía imaginar que existieran en aquella época y en este país, grupos con esta calidad compositiva. Una pena que hubieran contado con una mejor promoción.
    Fantasticos, gracias.

    Antoni.

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    1. Me alegro de que descubra a estos dos puntales de la música yeyé española, don Antoni, y envidia me da usted. Por desgracia, hoy en día hay poco que descubrir...

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  6. Hola, me ha hablado Iago (tu vecino de galería) de ti. Iba hoy a ir a echarle un ojo a la colección de vinilos de la que me habló. Creo que ya te dijo algo sobre nuestro podcast, "Frescor.

    Aquí va el enlace por si te interesa:

    http://www.ivoox.com/podcast-frescor-podcast-musical_sq_f1123356_1.html

    He visto que lo que más te gusta es tema Beat-Freakbeat,Psychedelic y supongo que algo de prog de la década 60-70, por lo que no sé si te hará mucha gracia el podcast ya que la variedad de estilos es bastante grande y no nos quedamos solo en música popular occidental (pop, rock, soul, jazz etc) sino que nos gusta poner estilos oscuros de los que no se tiene conciencia además de sí, también cosas más masticables por público de gusto más conservador (hay para todos). De todas formas, si te parece, échale un ojo.

    Un saludo.

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    1. Muy buenas. He estado echando un vistazo (bueno, un orejazo, más bien) a los podcasts y veo que efectivamente son muy variados. Posiblemente perseguimos cosas parecidas, aunque mi sumisión a la cronología me obliga a ir mucho más despacio: la música de los 70/80, por ejemplo, no comenzará a aparecer aquí hasta dentro de un año, más o menos. En cualquier caso, me alegro de que haya gente dedicada a este tipo de cosas: los puretas acabaremos retirándonos antes o después, y tiene que venir gente nueva detrás.

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  7. Básicamente lo que me obsesiona es un eclecticismo que trascienda las fronteras de lo popular occidental que creo que es un poco lo esperable que se escuche por parte de un ciudadano medio y de lo que somos esclavos aunque no queramos. Músicas folclóricas kazajas, tradicionales indonesias o religiosas birmanas combinadas con Rock In Opposition, IDM , Hard Bop y Balkan Brass Bands. La prensa musical es ajena a esta visión todocentrista de la música. Como buen melómano que me han dicho que eres, sabrás ese cliché de "yo escucho de todo" que nunca se cumple. Le hice unas preguntas al crítico Diego Manrique que seguro que conoces y su respuesta fue de resignación "qué quieres que hagamos si arrastramos una herencia musical, yo no soy un Indiana Jones de las músicas del mundo" lo que me pareció muy mal, ¿cómo un crítico tan prestigioso puede reconocer que solo le va la parte más fácil de la música?. En fin, un día me pasaré a ver esas colección de discos y a charlar sobre música (si es posible). Un saludo.

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  8. Bien, hemos llegado pronto a una de las discusiones troncales del arte, de cualquier arte (lo cual evita muchas discusiones posteriores, evidentemente yermas): ¿voluntarismo o disfrute? Me explico:
    Un niño, por su carácter, tendencia o como se quiera llamar a determinada inclinación de su ADN, es más proclive a disfrutar de la música, la pintura, etc.. que de otras artes, del mismo modo que le puede interesar más el ajedrez que el balonmano, pongamos por caso. Y por ahí se encamina; si hablamos de música, va descubriendo lo más evidente, que es lo que suena en las radios o lo que ponen sus amigos. Si la afición es superior a la media, llega un momento en que ya busca él, va creciendo, determina él sus propios gustos, y por ese proceso de afirmación llegará un momento (generalmente entre los treinta y los cuarenta años) en el que, a grandes rasgos, ya sabe lo que le gusta y lo que no. Por supuesto, habrá procurado escuchar todo tipo de músicas; pero sus gustos son personales e intransferibles: únicos, en una palabra. Eso es lo que le lleva al disfrute: la posesión de la cosa amada, que en este caso puede ser la audición frecuente -muy frecuente- de un blues pantanoso de 1932 o el primer LP de Dengue Fever ( o sea, la actualización del pop-rock camboyano anterior a la guerra del Vietnam). Quién sabe…

    Otra cosa es el voluntarismo, perfectamente respetable pero que no todo el mundo tiene por qué practicar; eso lo ha hecho previamente todo buen aficionado en la fase intermedia, es decir, entre la juventud ("yo escuchaba de todo") y la madurez; a partir de ahí, unos siguen buscando en las músicas globales (por lo general debido a que ningún género les ha llenado realmente el ojo) y otros profundizan en sus géneros preferidos -que por cierto, el progresivo occidental intentó mixturas de muchos tipos en los primeros años 70. Ambas opciones son igual de legítimas, inatacables, precisamente porque estamos hablando de arte -un ente subjetivo- y no de conocimientos científicos -que siempre han de ser objetivos. En mi caso, conozco lo suficiente la música oriental para saber que no es mi palo (demasiadas escalas con pretensiones barrocas, aunque ellos no lo sepan) del mismo modo que Manrique (con algunas cosas suyas estoy de acuerdo, con otras no) es fan de la música americana, básicamente negra y latina. El folk, por ejemplo, solo me interesa si es negro o blanco norteño, pero me parece muy bien que a otros les interesen otras cosas: si todos tuviésemos los mismos gustos esto sería un aburrimiento, ¿verdad? Ah, y esa afirmación sobre “la parte más fácil de la música” es perfectamente rebatible, pero ya llevo bastante rollo y es hora de ir acabando.

    Ya digo, me parece muy bien la pretensión evangelizante, que muchos tenemos de un modo u otro: Radio 3 es, o ha sido, una referente básica en la llamada “world music”, del mismo modo que otros han hecho otras cosas. Pero no olvidemos nunca que quien mucho abarca poco aprieta: lo mío es lo que hago yo, y lo hago porque son los géneros que a mí me gustan, y lo de otros es lo que hacen otros. Cada uno en lo suyo, podemos cubrir todos los frentes. Y que yo sepa, el arte más abierto es el arte plástico: el buen aficionado a la pintura suele serlo también al dibujo y al grabado; pero aun así, al final te encuentras con gente que prefiere el pastel, el óleo… cada uno es cada uno y tiene sus cadaunadas, como debe ser.

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  9. Estimado Rick

    Siento discrepar. Punto por punto:

    Yo también tuve mi época de buscar lo que me gustaba, escuchar música por puro hedonismo, por placer, fue en mi alta adolescencia y primeros años universitarios. En mis primeros veinte me di cuenta de que, con paciencia y con interés podría disfrutar de casi cualquier estilo, quizá no al mismo nivel (es imposible que el sonido Beat sesentero me guste más que el Afrobeat nigeriano). Entonces entendí que la música no ha de ser encajada como placer y ocio sino como cultura, cultura y responsabilidad. Lo importante para mí no es escuchar solo lo que más disfruto, es el conocimiento, el descubrir géneros musicales, una práctica poco o nada extendida. Con 15 años si alguien me hubiese dicho que podría disfrutar del jazz de vanguardia le habría dicho que estaba loco porque como infante, solo buscaba melodías fáciles que podía encontrar en punk, metal, pop o rock.

    Está claro que lo esperable de un español, como ciudadano europeo y occidental, lo más esperable y facilón es que acabe escuchando géneros populares y occidentales, más allá si lo hace desde la desidia de escuchar lo que suena en la radio o desde el interés de quien compra prensa especializada, conoce tiendas especializadas y hace blogs especializados como este. Es lo que se supone. Te pongo un ejemplo, mi padre, que nació en los 60, mi padre escucha prácticamente lo mismo ahora que en su juventud (primeros 80) esto es synthpop, italo disco, new wave, algo de post punk y los derivados de estos (Darkwave, EBM, Electropop, Electroclash, Synthwave etc). Le estoy muy agradecido por haberme transmitido ese legado musical y cultural, pero él no entiende mi "taradura" con la música que me lleva a interesarme por música rural albanesa de los años 20 o a darle a la Zarzuela la misma importancia que al rock; para él la música solo es goce inmediato, no entiende que se pueden disfrutar de otras cosas si antes dedicas un periodo de adaptación, algo que la mayoría no está dispuesto a aceptar, puesto que la música es un pasatiempo frívolo.

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  10. (sigo)
    Evidentemente siempre habrá alguna cosa con la que no simpatices, pero si tienes paciencia y exploras, verás que cualquier estilo musical tiene su lado bueno. Yo era particularmente negativo hacia el Trance y el Hip Hop por ejemplo, pero con el tiempo descubrí que el trance de Goa y cierto hip hop ochentero de la Costa Este podía gustarme. Lo que está claro es que sin esa actitud de "sé que puedo sacar algo positivo de aquí, aunque cueste tiempo" es muy rara de ver hoy día, es más fácil irse a lo que entra de manera inmediata sin necesidad de ninguna reflexión posterior,escuchar pop rock entra al instante, escuchar Piphat tailandés requiere un proceso mental.

    Por otra parte, estoy muy en desacuerdo con eso de "World Music", un término absurdo que es como si yo te digo que el Detroit Techno es exáctamente lo mismo que el punk vasco de los 80, es decir música popular occidental, ¿a qué no? pues de la misma manera, no tiene sentido decir que el Pinpeat camboyano es lo mismo que el Zouk caribeño, el Klezmer judío o que el Chimurenga de Zimbabwe, cuando son culturas y sonidos muy alejados. Como sabrás, el término "World Music" es un absurdo inventado por los críticos desconocedores de todo lo "normal" para ventilar la música que no conocían y que no querían conocer, es lo que se hace desde el prejuicio etnocentrista, que es un gran problema no solo a la hora de encarar la música sino también artes diversos como la literatura o el cine.

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  11. Citas el ejemplo de Camboya, bueno como sabrás en Camboya hubo una música rock, soul y surf (en batidora) por influencia occidental. Yo estuve en Camboya y compré discos de artistas aniquilados y olvivados, pero casualmente estos artistas no son reivindicados (relativamente) hasta que surge un grupo en occidente, en Estados Unidos, como Dengue Fever que dice que se puede escuchar esto, que está dentro de lo permitido. Es lo que pasa siempre, hay como miedo a salirse de lo que la prensa dice (incluída Radio 3, sí) es muy difícil cambiar el chip y pensar que ciertos estilos folclóricos o tradicionales o religiosos pueden estar incluídos en nuestras rutinas diarias de música, es muy raro el que escucha música propagandística de Corea del norte o música rural de Laos con la misma frecuencia y respeto con el que escucha Northern Soul o Rockabilly.


    Acabo con esto: de la misma manera en la que es mala comer siempre lo mismo, es malo escuchar siempre la misma música, hedonismo inmediato a un lado, hace que las perspectivas culturales de uno sean muy pobres. Si no hubiese sido por la apertura musical, no habría podido conocer un montón de detalles sociales, políticos y culturales de otros estados y continentes, algo que es imposible conocer solo escuchando música popular occidental. Yo sé que después de muchos años es casi imposible cambiar el chip, a buenas horas a mi padre, que ya tiene 50 años, le voy a decir que se abra y que no dedique tanto tiempo a escuchar lo que fácilmente escuchaba de juventud, me mandaría a freír espárragos. Pero es que mi padre, aún con su especialización, con sus miles de cds y vinilos, no es un melómano, solo es un producto de su generación y espacio geográfico, escucha una de las cosas que se esperan que escuches, se agarró a lo que había en ese momento y lo ha seguido arrastrando hasta el siglo XXI, sin hacerse demasiadas preguntas ni tomarselo muy en serio.

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  12. Me dejé una cosita: (es que hay un límite de palabras y tuve que dividir los párrafos y este se extravió)

    No hay razones objetivas para escuchar música de raíces americana (blues por ejemplo) y no hacerlo de Laos o Mongolia. Las razones por las que solo escuchamos música occidental son puramente comerciales, Laos o Mongolia no tienen poder económico, Estados Unidos sí lo tiene, de ahí que todo lo que haya nacido desde el blues y el rock haya sido encajado como la única opción posible, es decir que los que escuchan solo pop o rock lo hacen (aunque ellos no lo sepan) por razones puramente comerciales y políticas. Para alguien que lleva escuchando música de raíz anglosajona toda la vida y que tiene un cierto orgullo de su historial como musiquero, sería una falta de respeto acusarle de ser un corderito del sistema "¡lo que faltaba, una víctima del sistema yo, yo he escuchado siempre lo que he querido, soy independiente!" (Gran mentira). Pero lo mismo pasa con el cine, si el cine no es un invento americano, ¿por qué la mayoría del cine que se ve es americano? por el poder económico de Hollywood, en el fondo, por muchas vueltas que se le dé, acaba ahí. Tienes por ejemplo a Iago, que es incapaz de interesarse por cines periféricos como yo lo hago, incluso siendo cineasta, prácticamente todo lo que necesita lo encuentra en el cine americano, nunca le ha importado ver que cine se hacía en Tayikistán, Filipinas o Letonia. Es el prejuicio etnocentrista que afecta a todo. Llevo años teniendo discusiones sobre música y al final, todos acaban en lo mismo, en pura corrección política "cada uno tiene su gusto" para defender su falta de intereses y su letargo cultural en lo que se nos ha impuesto y promocionado desde los medios.

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    1. Veo que seguimos dando vueltas a lo mismo, pero no sientas discrepar: es muy sano.

      Al menos estamos de acuerdo en una cosa: el término “world music” es una estupidez. Bien, algo es algo. Y sobre el resto, ya digo: seguimos como estábamos. Tú pareces ser enemigo del hedonismo, mientras que yo soy muy amigo suyo. Coincidimos en que los dos hemos tenido la época de buscar, que dependiendo de cada persona unos géneros u otros se disfrutan a distinto nivel. Vale. Y a partir de ahí, tú decides optar por la paciencia y el interés, algo muy setentero que nos pasó a nosotros con el jazz, el progresivo, la música concreta y todo ese tipo de sonidos. Pero hay una diferencia radical, ya que tú consideras más importante “la cultura y la responsabilidad” mientras que yo, como el personaje decadente que soy, elijo “placer y ocio” (lo de la “desidia” o el “pasatiempo frívolo” ya es pasarse, pero te lo acepto). Estaríamos de acuerdo en lo de “cultura”, siempre que ese término no nos eleve sobre el resto del personal que a lo mejor resulta que no ha tenido las oportunidades sociales o económicas que tuvimos nosotros: cuidado con la palabra “cultura”, que es un poco zorrita. Ah, y también me aburre el jazz de vanguardia (como aburría al mismísimo Miles Davis, por cierto; el propio término “jazz” le producía repelús).

      Habré de lamentar el desafortunado hecho de ser español, pero ¿piensas tú que entre los amables habitantes laosianos podría haber, como loable tendencia recíproca, una gran afición por el post punk británico? Lo dudo mucho, porque no va con su espíritu, y ya sabes que los orientales son muy de dejar fluir el espíritu y no comerse la cabeza -como deberíamos hacer todos, ya puestos. El arte, sea música, pintura o cualquier otra disciplina, es la expresión de una cultura, una civilización y un carácter; otra cosa es que nos tengan que gustar todos. Y no escucho exactamente lo mismo que en mi juventud, sino que voy hacia atrás: de mis iniciales aficiones por el progresivo ando ahora por el r&b de los años 50/60; lo cual, por supuesto, no significa nada salvo para mí: es un gusto personal. Y solo con los géneros occidentales o africanos desde los años 40 hasta los 90 tengo para dos vidas o tres, porque sigo buscando y rigiéndome siempre por la esencia humana del arte, que es la búsqueda de la emoción. Como decía Juan Gris, “prefiero la emoción a las reglas correctas” (¿qué es “lo correcto”, por cierto? ¿Quién lo dictamina?).

      Así que eso de las razones objetivas me trae sin cuidado: yo oigo lo que me gusta, sea comercial o no, y me la suda el etnicismo, que ya soy mayorcito. En cuanto a Iago, ya se defenderá él si quiere, pero no sé a qué viene nombrarlo aquí: desconozco y no me importa si sus aficiones cinematográficas están en la tradición americana o letona (y también los de mi quinta tuvimos la época aquella de los cineclubs con ciclos iraníes, kazajos o checoslovacos). Sí me importa el tener que usar el verbo “defenderse”: soy muy devoto de la semántica, y en este caso parece como si él o yo tuviésemos la culpa de algo. En fin, que esto no es una discrepancia sino, como era de esperar, una diferencia de caracteres. Bien, pues ancho es el mundo y cada uno a lo suyo. En este decrépito Occidente de nuestros pecados, cada “corderito del sistema”, como tú dices, puede escuchar lo que quiera si se lo propone; en otros sitios del planeta no hay esa facilidad, porque algunos consideran que la música occidental es contraria a la pureza local, sea política o religiosa. Y así les va.

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  13. He de decirte que he viajado más por Asia que por Europa y de hecho mi novia es coreana, allí en Asia, la cultura popular occidental tiene bastante aceptación, de hecho la mayoría de grupos favoritos de mi novia son occidentales. Esto no ocurre al contrario De hecho quizá ella no conocía post punk británico original pero al menos si conocía a varios de los grupos (un poco pestilentes) que iniciaron el revival hace casi una década.

    Ojo, yo también me muevo por placer y ocio, pero no es lo más importante. Escribí una carta en su día a Rockdelux sobre el tema y he tenido acercamientos a críticos, pero al final, cuando lo que prima es solo el pasárselo bien. No sé, a mí por ejemplo no me gusta nada del cine de Hollywood clásico, es un cine que me parece muy rancio y desnaturalizado, casi solo disfruto con cine de autor y cine independiente, pero veo Hollywood clásico por responsabilidad cultural, funcionamos de manera diferente.

    Por cierto, y cambiando de tema,por curiosidad, ¿qué te parecen el R.I.O. y el Neo Progresivo ochentero (IQ, Pallas, Pendragon etc)? y otra pregunta, ¿por qué crees que el AOR tiene una consideración tan mala en la crítica cuando no se diferencia tanto en espíritu de mucha música de la Motown o de composiciones de Burt Bacharach? me refiero a la superficialidad de las letras y la pretendida asequibilidad para ser radiado. Por último, ¿Alguna recomendación de grupo tapado?

    Has de comprender que aquí en Lugo poca gente se interesa por la música, por eso está bien tener a alguien así por estos lares.

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    1. Si lo piensas, es lógico que la cultura popular occidental -en este caso la música- tenga gancho en los países asiáticos (imagino que en las zonas urbanas), ya que cuenta con un componente que supongo muy valorado entre la juventud de cualquier parte del mundo: la rebeldía. Si nos vamos al origen del rock and roll, el enfrentamiento con los esquemas establecidos, la provocación, todo ese argumentario resulta muy tentador. Por otra parte, la música occidental es mucho más variada que cualquier otra. Desgraciadamente la cosa se ha quedado detenida en los años 90, y ahora estamos viviendo una época bastante sórdida: no te cortes diciendo que los grupos de revival punk son un poco pestilentes; di que son una mierda, sin más.

      En cuanto al cine del Hollywood clásico es esteticista, y un aficionado ha de recurrir a él como un aficionado al arte comienza por los griegos y los romanos: es lógica pura, aunque también algunos expresionistas centroeuropeos del cine mudo tienen su importancia. Otra cosa es que luego cada uno elija su camino, y aquí volvemos a lo de siempre, el carácter. Yo soy muy aficionado al cine italiano de los años 50 a 70 y al realismo británico, pero ya digo: a cada uno lo suyo.

      Sobre las músicas actuales, lamento decirte que sigo siendo muy cerril: detesto el tecno salvo algunas cosas de los 80 (me gustan los sonidos de instrumentos más o menos tradicionales) y del progresivo solo me interesa en su época de oro (1968-1973). Lo demás me aburre porque no hay una verdadera evolución sino un “corta y pega” que a veces resulta patético. Eso mismo me pasa con casi todos los géneros, salvo que sean simples y den posibilidad de nacimiento a grupos “neo”. Habrás notado que la gente mayor vuelve a lo sencillo, a los orígenes, ¿verdad? Pues eso mismo me pasa a mí. Siempre he detestado el metal o el heavy, que me parecen hipertrofias del rock duro, pero en todo caso ese tipo de rock me cansa mucho. Y luego está el rock light, otra abominación que da paso al AOR: en origen son las iniciales de “Adult oriented radio”, y luego esa “r” derivó en rock. La historia comienza a mediados de los años 70 con el dominio absoluto de las FM (que en sus orígenes eran revolucionarias), coincidiendo con el paso de juventud a madurez de la quinta de los años 40, los pioneros: la mayoría se iban ablandado y buscaban cosas “más agradables y menos rugosas”. El ejemplo claro de esa metamorfosis son Fleetwood Mac, cuyo proceso de putrefacción es de libro.

      Sigo en otro espacio, que si no Blogger me jode….

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  14. Seguimos: el AOR, en consecuencia, es la degeneración del rock, que pierde su nervio y se transforma en una papilla digerible para el gran público. Por tanto su esencia es totalmente distinta a la Motown, el Brill Building, el soul digerible de Atlantic y demás familia. ¿Por qué? Pues porque de lo que estamos hablando ahora no es de rock, sino de pop. Y las cosas cambian mucho: el pop nunca ha engañado a nadie, nunca ha dicho que pretendiese la revolución ni mandarnos sesudas poesías visionarias; el pop es un estribillo afortunado, una melodía que eleva los corazones y una lágrima en el ojo. Bueno, eso era el pop. Ahora es otra mierda, claro, pero como siempre estoy hablando de los años dorados, los 60. Y por eso la crítica puede atacar el AOR, porque es una mentira. El pop, ya digo, nunca ha engañado a nadie: si quieres poesía, cómprate un libro. En realidad el pop es la búsqueda de la melodía, el ritmo y las escalas brillantes, algo que nos lleva a los orígenes de la música y que mezclado con las letras de amor y desamor -el punto folk- da como resultado un género que se ama o se odia, no hay términos medios. No verás a muchos críticos sensatos metiéndose con ese pop (Manrique lo adora, y fue uno de los mayores valedores de la Nueva Ola Madrileña, por ejemplo).

    Y en cuanto a “grupo tapado”, o no hay ninguno o hay miles. Me explico: si haces caso a las redes sociales, debe de haber unos veinte mil, más o menos. En la realidad, posiblemente no haya ninguno. Pero hay dos cosas muy buenas a nivel general: cada vez hay más mujeres (la tierra, la memoria) dedicándose al pop, y en general parece que vuelve la humildad a algunos músicos. La mayoría de ellos se perderán en el olvido porque tratan de suplir su carencia musical con las letras -esa extraña vocación de cantautores que tienen todos ahora- pero hay algunos que vuelven a los orígenes cumpliendo aquella máxima de Clapton que decía “cada cinco años vuelvo al blues original para refrescarme, cargar las pilas y volver a la vida”. Pues de eso se trata, y hay mucha gente que no conoce nada anterior a Nirvana: eso es mortal.

    Por tanto, aquí enlazo con lo que te decía antes sobre los “neo”: entre los que están partiendo de los géneros tradicionales puede haya algunos con futuro, ya que si prosiguen su camino irán evolucionando hacia otros mundos. Por ejemplo: Imelda May, la reina del rockabilly, aunque tal vez ya esté de bajada ha hecho un gran trabajo estos últimos años; The Len Price 3, partiendo del pop/mod, puede que lleguen a ser una banda medianamente popular. El neo surf instrumental de los rusos Messer Chups tiene mucha gracia, aunque tal vez ya estén agotados. El pop sentimental de Belle & Sebastian y su prolongación minimalista, los Magnetic Fields, tiene algunas canciones memorables. Y los grupos neo r&b de órgano Hammond como Big Boss Man son realmente encantadores. No hay mucho donde elegir, pero algo hay. Y en cuanto a España, no sigo tampoco mucho el cotarro, pero hay unos coruñeses neo psicodélicos que tal vez tengan futuro: los Fogbound. De momento tienen dos singles y algunas actuaciones de postín, habrá que esperar un poco. A ver qué te parecen: https://youtu.be/CFMONUYGbIA

    Pero insisto: son mis gustos. Y cada uno tiene los suyos.

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  15. Rick, no coincidimos en muchas cosas.

    En primer lugar, la Motown es famosa por una cosa llamada soul pop , pop negro o simplemente pop. Supremes, Commodores, Mary Wells o Marvelettes entre otros son ejemplos de pop frívolo, fácil y pretendidamente comercial y asequible enfocado a las radios y teles, exactamente igual que el AOR. De Bacharach y Phil Spector, la mayoría era lo mismo. Y los tres casos son responsables por algunas de las canciones más encantadoras de la música popular (a mí me gustan especialmente las obras de Bacharach) pero vaya, no hicieron música que supusiera un problema para los cuarentones conservadores precisamente. Eso sí, a estos la critica los respeta totalmente.

    Sobre el Neo Progresivo, bueno, sí que hay una evolución, es usar la tecnología de la época para la causa, y sobre el R.I.O. del que no me has contestado, es básicamente progresivo más complejo y expermental, progresivo fuera de los esquemas de Yes, ELP o Genesis para irse por caminos más artísticos. Por cierto, otra discusión sería por qué la prensa independiente no tolera al rock progresivo con excepción de King Crimson, VDGG y el sonido Canterbury.

    Dices que no te gusta lo neo, o las hipertrofías o los refritos pero claro, este es un argumento peligroso puesto que te podrías cargar al punk 77, al rockabilly o a otras vacas sagradas que realmente son versiones de sonidos anteriores. Hay un crítico musical que quizá conozcas, Scaruffi. Scaruffi es además historiador pop, él tiene una teoría con bastante sentido, según él la música popular nació en el siglo 17 cuando el pueblo napolitano empezó a tararear y cantar las arias de las óperas (ya que el resto era demasiado duro para la masa). Después ya enlaza con otras corrientes musicales como el cabaret o el Tin Pan Alley, pero bueno, que con tu discurso podríamos reducirlo todo a esas arias de óperas napolitanas donde todo empezó.

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  16. Por lo que veo te gustan un puñado de estilos musicales y la gran mayoría no te interesan (incluso dentro de la música popular occidental,. ¿Ska, Dancehall, Breakcore, Jiuta, Salsa, Serialismo, Psychobilly, Glitch, música tradicional del pueblo Cajún, Pinpeat, IDM, No Wave neoyorquina, Minimal Wave, Downtempo, Calypso, Chiptune, Zouk, pop árabe...? no te interesa nada de aquí tampoco? tenemos conceptos de melomanía diferentes, sin duda, para mí el adjetivo melómano nada tiene que ver con escuchar un puñado de estilos y todos emparentados o cercanos entre sí. Hay un problema entre los que nacieron en época internetless y los que lo hicieron con ella, si ambos tienen el mismo interés musical, el que nació en tiempos de falta de internet podía aspirar a estilos y artistas más obvios y manidos, mientras que el de época digital puede superar esos límites fácilmente. Yo viví ambas etapas, y recuerdo que de adolescente me frustraba no poder conseguir tanta música de estilos vetados para mí, hoy día en buena medida sigue siendo así, y a no ser que te compres Mahagita birmano en Myanmar, no conseguirás todo lo que quieres porque no existe en internet, pero al menos podemos superar la época donde el mercado no colmaba las expectativas de todos. Ojo, que eso también tenía sus ventajas, el comprar música a cuenta gotas lo hacía más especial aunque realmente fuesen géneros musicales más asumidos y asumibles.


    Sobre el Rnb (curioso que se defina a dos estilos tan diferentes con las mismas siglas) tuve una época hace años de escuchar los recopiatorios de Atlantic, y me dejaron muy buen sabor de boca, quizá retome algo en el futuro. También he escuchado discos entrañables de Fats Domino y Ruth Brown y James Brown en época primera, aunque con este prefiero discos posteriores más funk. Sobre los artistas que me comentas el único que no me suena es The Len Price 3, aunque a mí el sonido Mod es una de esas cosas que no me llena, que solo escucho por cultura. Los coruñeses....bueno, no es que me tengan muy buena pinta.

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  17. Pues claro que no coincidimos, Seto. Por eso es mejor acabar cuanto antes con discusiones que no tienen sentido. Pero antes aclaremos algunos puntos que por lo visto inducen a confusión:

    En efecto, la Motown es pop negro: por eso digo en mi contestación anterior, antes de citarla, que “de lo que estamos hablando ahora no es de rock, sino de pop”. E insisto: el AOR es una putrefacción del rock. Por otra parte estamos hablando de términos históricos también distintos: la edad dorada de Motown o Phil Spector fueron los años 60, mientras que la del AOR fueron los 70/80. Los cuarentones, como tú dices, no oían Motown; otra cosa es cuando aparecieron los Michael Jackson y compañía, pero ahí el espíritu de Motown ya estaba completamente desnaturalizado. Y sí, ya he dicho también que la crítica los respeta porque no el pop nunca ha querido engañar a nadie: lo tomas o lo dejas, simplemente. De todos modos, tu idea sobre Motown y el pop en general coincide con la de Rolf-Ulrich Kaiser en “El mundo de la música pop”, traducido en España a principios de los años 70. Échale un vistazo: cuando éramos jóvenes ese era uno de nuestros libros de cabecera. Luego, con el paso del tiempo, tal vez cambies de opinión, como hicimos la mayoría.

    Repito también que no me interesa el progresivo actual, como tampoco me interesa gran parte del progresivo clásico: los grupos como Yes o EL&P no los soporto porque no soporto la rama sinfónica del progresivo: es un tipo de música que va con una mentalidad y edad determinadas (las prentensiones grandiosas), y que luego cansa mucho. Es de las pocas cosas en las que estoy de acuerdo con la “prensa independiente”: a día de hoy solo me interesan King Crimson (su primera época, hasta 1974), VDGG (sus tres o cuatro primeros discos) y el sonido Canterbury (de acuerdo en casi todos sus componentes, especialmente Gong, Caravan y algunos ex -Soft Machine (sobre todo Kevin Ayers, uno de mis ídolos). Tampoco me interesa el resto de los géneros que citas: los sonidos asiáticos me cansan, y las cosas urbanas como la no wave me hicieron gracia de joven, pero ya hace tiempo que me deshice de los discos de Sonic Youth, Lydia Lunch y compañía.

    Sigo…

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  18. ...No he dicho que no me gusta lo neo, y transcribo literalmente:” …Lo demás me aburre porque no hay una verdadera evolución sino un “corta y pega” que a veces resulta patético. Eso mismo me pasa con casi todos los géneros, salvo que sean simples y den posibilidad de nacimiento a grupos “neo”. El neo rockabilly, por ejemplo, me interesa y he citado a Imelda May, la reina actual de ese género. Las hipertrofias en cambio las detesto, efectivamente. Y me importa un carajo si por el medio caen vacas sagradas como Black Sabbath, Led Zeppelin y compañía. En cuanto a la música popular, es decir, al uso de la melodía cantada por parte del pueblo, nace mucho antes del siglo XVII: se llama folclore, y es una de las bases del pop.

    Internet es un arma de doble filo: conoces tantas cosas que no te da tiempo a oírlas. Se ha perdido la concentración, en la escritura, la lectura y la escucha de géneros musicales. Conozco a más de uno que tiene guardadas dos o tres memorias externas con miles de gigas de discos y más discos. Discos que por supuesto no oirá nunca, o lo hará de pasada. Pero evidentemente es un gran arma si sabe usarse bien. Ya sabes, los inventos no son malos ni buenos en sí mismos, depende del uso que se haga de ellos. En cualquier caso yo soy de los que prefieren poco pero intenso que mucho pero sin substancia. Repito el refrán: “quien mucho abarca poco aprieta”.

    El “rhythm’n’blues” es un término comercial inventado por Jerry Wexler para dar un tono menos “fascista” a la música negra, que hasta entonces se llamaba “race music”. Pero mientras en Estados Unidos era un término muy amplio que abarcaba todo tipo de grabaciones negras, en Gran Bretaña y por extensión Europa su uso era más restringido: Stevie Winwood, por entonces en Spencer Davis Group, lo clava con “Gimme some lovin’”. Tuvieron que llegar los británicos a mediados de los años 60 (la famosa Invasión) para poner las cosas en su sitio y explicar a los propios americanos la diferencia entre unos géneros negros y otros. Y la Atlantic de los 60/70 no es r’n’b, sino soul; lo que pasa es que ahora se han vuelto a subvertir los términos por intereses comerciales, del mismo modo que esa papilla de los 40 Principales que ahora llaman “pop” no tiene nada que ver con el verdadero pop.

    Y aquí lo dejo, reiterando una vez más que cada uno tiene sus gustos. Dejémonos ya de discusiones que no vienen a nada: ni yo te voy a convencer a ti ni tú a mí.

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  19. Rick, date cuenta que el folclore, aunque pertenezca al pueblo, no es pop. La música folclórica, popular y académica son tres entes diferentes. Si te paras y piensas en algunos estilos pop como el rock, el metal, el Dubstep o el SKA, verás que no son manifestaciones culturales apegadas a la tierra, son fruto de la evolución del mercado ya entrados en el siglo XX, de las discográficas, de la industria. Es una cosa que a veces parece que no está clara pero folk como por ejemplo el Throat Singing mongol nada tiene que ver con cualquier manifestación popular hecha en Mongolia pero sin raíces ni conexión cultural. La ópera napolitana era música básicamente académica de la cual el pueblo extrajo unas sencillas arias que podían cantar. Que el folclore sea la base del pop´(como lo pueda ser la música académica, de corte, religiosa etc) puede ser cierto, pero no se confunda música folclórica.

    Uno de los grandes problemas de eso que se llama "folk" es que muchas veces se confunde debido al mal uso y los cruces de occidente (prog folk, folk de cantautores, folk metal). Esto no es folk, esto es música popular con una excusa folk para adornar.

    El Rockabilly podría ser una hipertrofia, cuidado, del rock and roll, rnb o country, por eso te digo que es peligroso acabar en estas cosas. Para irse a lo puro, hay que irse a March Bands, Ragtime, Cabaret y ni siquiera eso, mucho antes.

    "Quien mucho abarca poco aprieta", yo te digo otro "prefiero conocer poco de mucho que mucho de poco". O incluso una frase de madre, es malo comer solo carne de vaca, hay que probar pollo, pavo, pescados, vegetales, legumbres para tener una dieta sana y equilibrada.

    Sobre la Motown, Spector o Bacharach, trascendieron por singles pop radiables, como el AOR. Ah, y los sonidos asiáticos...pues es que depende del país, la música filipina y la yemení no tienen mucho que ver, no hay una "música asiática".

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  20. Una cosa más, absolutamente todos los estilos musicales que te gustan, son producto de la industria del país más fuerte del mundo y de sus sucesivas evoluciones, nada tienen que ver con el folclore puro y genuino (y quizás más honesto, sin dinero por medio) ya que cuando empezaron ni siquiera existía una cosa llamada industria discográfica. Por esto es peligroso criticar a los 40 principales es peligroso.

    Me encanta discutir de música como habrás comprobado, las discusiones más normales en este país y tiempo suelen ser sobre política, deporte o problemas cotidianos, yo prefiero discutir sobre esto, ya sé que no nos convenceremos de nada, yo soy muy firme en mis convicciones, llevo años proclamando un eclecticismo total y criticando la vulgaridad del que tiene un gusto monocromo y facilón, es una forma de escuchar música muy reaccionaria "Feudalismo musical", la responsabilidad y curiosidad por meterse en el amplio mundo de estilos y continentes es algo que llevo muy interiorizado. Sobre todo, defiendo que el adjetivo "melómano" no vale para cualquiera, se usa con demasiada ligereza, ser melómano , como incluso su acepción de la RAE indica, es ser una "persona fanática de la música", no fanático de unos estilos contados con las manos y con muchas similitudes entre sí.

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  21. Ay, señor. Cuánto durará esto… No, a mí no me encanta discutir: esas cosas me pasaban cuando era joven. Ahora soy un pureta, y solo discuto con mis colegas cuando vamos un poco cargados y nos ponemos a parir, que es un deporte muy sano.

    El folclore es música popular. Otra cosa es el concepto “pop”, que nace en los años 50. Esa tergiversación de las denominaciones, que se da en la música y en cualquier otro arte, es inevitable porque se debe a los intereses comerciales: ya te he explicado lo que pasó con el “r&b”. Y por supuesto, que sean o no apegadas a la tierra me trae sin cuidado. No me interesa la tierra, sino mi disfrute personal

    El rockabilly nace entre los años 40 y 50, y es una evolución urbana del hillbilly; lógicamente toma luego elementos del llamado “r&b” (aunque muy levemente) y por supuesto del country: la supuesta fusión de todos esos géneros crea el rock and roll. Por lo tanto, la hipertrofia será el rock and roll. Pero el término “hipertrofia” significa otra cosa, ya que rock and roll es una evolución. Hipertrofia es un desarrollo excesivo y anormal, enfermizo, de algo: en este caso, hipertrofia son los infinitos géneros que han creado los mercaderes a partir del heavy o el metal con respecto al rock duro. Lo cual es debido, claro, a que saben que a mucha gente le gusta el ruido puro.

    Si nos vamos al sabio refranero castellano podríamos echarnos horas. Trataré de resumir: a la hora de comer, como de casi todo (aunque cada vez menos carne) pero no escucho ni leo ni veo cine ni en general disfruto de todo tipo o subtipo de artes: el espíritu es una cosa y la barriga otra.

    Sigo...

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  22. Y termino…

    No usemos los adverbios con tanta alegría: “absolutamente” no suele ser muy fiable. Los estilos que me gustan tienen muchos padres: el blues viene de los pantanos del Mississippi como evolución de los cantos negros africanos, del mismo modo que el pop -de estirpe europea- viene del cabaret o el rock and roll es una mezcla, como he dicho, que dio lugar a toda una generación rebelde que unió a dos razas tumbando para la gente joven la discriminación racial yanqui y puso patas arriba el orden social: la música como argumento político me parece que la has entendido al revés. Otra cosa es toda la tergiversación que tiene lugar a partir de los años 70, pero eso ya me da igual (y aun así habría que hablar de la saludable hostia en toda la cara que significó para el sistema la aparición del punk en Estados Unidos y luego en la Isla). En todo caso, eso del país más fuerte del mundo suena como si todos estos géneros los hubiese inventado la CIA, o algo así. Y sí, critico y me cago en los 40 Principales, y afirmo que eso sí que es alienación pura: ya ves, me gusta el peligro.

    Y reitero que no me gusta discutir, ni de música ni de política ni de cualquier otra cosa: ya soy muy viejo para eso, he llegado a la conclusión de que no sirve de nada y me limito a la parodia de discusiones con mis colegas, que son igual de retorcidos que yo. En cuanto a ti, proclama los eclecticismos que quieras, que estás en la edad; los eclecticismos que a mí me interesan los practico desde siempre, y la vulgaridad también tiene su gracia en pequeñas dosis (a ti te horrorizarán Alaska y los Pegamoides, supongo: a mí me encantan). Y gracias por llamarme “reaccionario” y “feudalista”. Ah, y el ser melómano o no serlo según el DRAE también me trae sin cuidado: soy ácrata, no me gustan los carnets, y menos las definiciones en las que pueda entrar yo. ¿Soy un mal melómano? ¡Cojonudo, eso significa que sigo siendo yo mismo!

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  23. Bueno Rick, dices que eres tú mismo pero... ¿te parece una coincidencia que todos los géneros que escuchas sean populares occidentales? ¿no es eso lo que le pasa al ciudadano medio? .El folclore es diferente de la música popular, la música popular nació con la industria discográfica, el folclore no, el folclore nació con gran arraigo a una cultura determinada y sin necesidades comerciales como la música popular, que es la que te gusta, creo que son de fácil distinción.

    La CIA no, pero es lo que te decía antes, ¿por qué rayos escuchamos y conocemos música de raíces americana pero no lo hacemos con música de raíces panameña, egipcia, tailandesa o yemení? la razón es muy simple y tú lo sabes. Etnocentrismo, racismo, ignorancia, vulgaridad. Es muy difícil desmarcarse de esta dictadura cultural ya tengas 20 años o tengas 60, esto afecta a todas las generaciones, pero especialmente a las más conservadoras y reaccionarias porque nunca tuvieron la oportunidad de conocer otras realidades (a menos que hubiesen nacido en grandes centros urbanos estilo NY o Londres). Por poner un género que conozcas, el jpop, nunca se ha editado en España, o bien vas a Japón o a tiendas especializadas de Londres o nuestra generación, internet, te ofrece algunas cosas. Estos días estoy escuchando una rama, City Pop, del pop japonés de los ochenta, mi padre jamás tuvo la oportunidad de acceder a él porque en los 80 eso no existía, ni información ni nada. Creo que si hay interés real (que es difícil) las generaciones de melómanos actuales tenemos una mayor riqueza.

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    1. Vale. Además de reaccionario y feudalista, descubro que también soy "etnocentrista, racista, ignorante y vulgar". Ya ni me molesto en rebatirte, para qué.

      Déjame en paz ya, Seto. Vete a darle la brasa a otro.

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  24. Respuestas
    1. Tranquilo, don José: yo he debido de ser muy malo en otra vida, y así las pago ahora. Pero más tarde o más temprano se aburrirá, ¿no?

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  25. vale, entendido, ya veo que ademas de tener un gusto escandalosamente reducido y común además de una actitud de vuelta de todo argumentada con la edad en lugar de conocomiento real, ni siquiera te gusta hablar de música. viva la pereza musical de los abuelitos rock.

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