martes, 8 de septiembre de 2015

1973 (III)



Los Who son a estas alturas de los años 70 el grupo más en forma de los tres grandes patriarcas que siguen en activo (junto a los Stones y los Kinks); y por eso decidí comenzar por ellos, por darle un poco de brillo a un año que para muchas bandas va a resultar agónico. En el caso de los Stones por ejemplo, su obra este año es discreta por no decir mediocre. Se hallan en una situación peligrosa: pueden presumir de una magnífica carrera, y los ocasionales altibajos que han sufrido -especialmente en su corta época psicodélica- quedaron perdonados tras la fantástica sucesión de cuatro discos geniales, “Beggars banquet”, “Let it bleed”, “Sticky fingers” y el doble del exilio, que para muchos parece ser la biblia británica del espíritu Mississippi. Pero precisamente por eso, porque es muy difícil superar o al menos igualar esa racha culminada por ese último disco, tanto ellos como sus seguidores están intranquilos: ¿y ahora qué? 

La otra pata de su negocio es la imagen, que se está resintiendo: últimamente pasan más tiempo de giras, vacaciones o actos de sociedad por zonas exóticas del planeta que en Occidente. Lo cual tal vez sea benéfico para refrescarse el ánimo ante tantas presiones como soportan, pero dan la impresión de no haberse enterado de que su rango de grandes estrellas de la provocación queda sobrepasado tanto por el glam isleño como por el yanqui, más rockero pero igual de atrevido: a estas alturas Lou Reed, Iggy Pop o Alice Cooper son mucho más interesantes, y no digamos David Bowie o incluso T. Rex en la Isla. En consecuencia el logo de los morros, patentado en 1971, ya parece un poco rancio; o más bien nos indica que los Stones está mudando de banda rockera irreverente a holding empresarial. Algo que por otra parte resulta casi lógico: ante la gran cantidad de dinero que generan y tras haberse llevado la bofetada de su vida a manos de Allen Klein cuando abandonaron Decca para abrir su propio sello, Jagger y sus socios se han vuelto muy cautos. Ni un solo paso en falso a partir de ahora, esa es la consigna. A finales del año pasado comenzaron a organizar el material para su nuevo disco: se graba en Jamaica, supongo que por alejarse un poco del mundanal ruido, entre otras cosas. La situación personal de Jagger y Richards es muy distinta, pero ninguna de ellas conveniente para la buena marcha de una banda: mientras a Jagger se le ve cada vez más cómodo en su papel de famosete, Richards tiene serios problemas con las substancias ilegales y sus consecuencias legales (por el momento no podrá poner los pies en su castillo francés ni en otros lugares europeos). 

Por fin, casi un año después, vemos el resultado; se titula “Goats head soup”, del cual se extrae “Angie”, una de las baladas más rentables en la historia del grupo y que llega a las tiendas una semana antes. El éxito del single es inmediato aunque la impresión general es que oscurece un poco al Lp, hasta el extremo de que los propios fans quedan ligeramente desilusionados por la imagen "blandengue" que da el grupo al haber elegido esa canción como introductora del disco grande (la sombra del “Exile…” es muy alargada, y la vocecilla lánguida que pone Jagger en las baladas gusta más a las chicas que a los sólidos y machotes rockeros). Curiosamente, ese disco grande tal vez haya tenido mejor recepción entre los que no les tenemos tanto amor, entre los que ya no esperamos mucho de ellos: hay piezas como “Dancing with Mr. D”, “Heartbreaker” o “Silver train” que cumplen con el estereotipo Stone, sin aspavientos (muy simpática “Star star”: ¿un homenaje a Berry?); y “Winter”, una balada creo que poco valorada, es una composición perfectamente yanqui, muy al gusto de la clientela de aquel país, como lo ha sido prácticamente toda su carrera. El resultado, también como siempre, es un número uno en casi todo el planeta. Y el resto de las consideraciones ya da igual. 

Hay, eso sí, algunos ácidos y lúcidos comentarios de Keith Richards -ya saben, la supuesta conciencia del grupo, el policía malo de la pareja- que al parecer ha escuchado el rumor de la plebe y deduce que “el éxito de “Angie” ha eclipsado al disco que nuestro público esperaba. Todo ha sido un mal cálculo”. Pues bueno, pero la caja no se resiente; y a estas alturas supongo que esa debe de ser la mayor preocupación. Jimmy Miller, su productor de siempre, el mago que ha ido organizando la obra de los Stones hasta entonces, se marcha: la excesiva proximidad al grupo y sus excesos afecta gravemente a su salud. A partir de entonces, serán Jagger y Richards quienes produzcan directamente. Tal vez por esa y otras cuantas razones, Mick Taylor se marchará también tras la grabación de su próximo disco, “It’s only rock’n’roll”, y no importará mucho: tras intentar el fichaje de algún grande como Beck, Gallagher o Mandel finalmente recurren a Ron Wood, que parece haber estado preparándose para ese momento en los Faces (a fin de cuentas, una copia muy eficaz de los Stones: los intereses de Rod Stewart eran otros). 

En fin, que los Stones seguirán adelante otros veinte años, o treinta, o cien: tal vez acaben creando una franquicia en la que tengan cabida sus nietos. Pero algunos ya estamos cansados, y posiblemente no hayamos sentido la decepción que muchos fans sintieron ante este disco porque en realidad ya nos daba igual; tal vez ya estábamos cansados de antes, tal vez nuestro último disco fue “Sticky fingers”, tal vez el “Exile” ya nos pareció demasiado extenso, tal vez… Qué más da: siempre serán una fábrica de hacer dinero, ya que por cada aficionado que los abandone llegarán unos cuantos nuevos que seguirán aupando sus discos al número uno y llenarán los estadios para verlos. El asunto de las grandes bandas a partir de ahora parece ser una cuestión de militancia más que otra cosa, una militancia que incluso puede transmitirse de padres a hijos. Así que lo de la franquicia no sería mala idea, seguro que funciona. 



10 comentarios:

  1. Los Rolling se tenian que haber ido al dia siguiente de dejarlo los Beatles , estan sobrevalorados .

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    1. Hombre, yo no sería tan categórico: sus discos de los primeros años 70 son realmente buenos. Pero lo que no deberían haber hecho, creo yo, es llegar a este siglo. Claro que sus fans piensan de otro modo....

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  2. Hola Rick:
    Nunca he sido un gran fan de los Stones, reconozco que dentro de su dilatadísima discografía, existen temas absolutamente geniales, pero nunca he tenido paciencia para escuchar detenidamente su discografía completa. De vez en cuando descubro con sorpresa algun tema que no conocía y eso me gusta.

    En este álbum que presentas, el tema de "Angie" eclipsa al resto, por si mismo vale todo un LP.

    Bueno, pues volvemos a la carga, después de un descanso. Yo ya estoy preparando algo.

    Un saludo.

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    1. Yo tampoco he sido muy fan, la verdad. Otra cosa es que tienen cancioners sueltas realmente notables, e incluso algunos discos grandes, como los cuatro que cité arriba. Sin embargo, a partir de mediados de los 70, mi opinión es que en cada disco meten una o dos canciones buenas y el resto de relleno. Pero ya digo, esa es solo una opinión. Y "Angie", aunque sea un poco blandengue, es una buena canción, no hay duda.

      A ver con qué nos sorprendes, estimado Antoni.

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  3. Pues yo si que he sido fan de los R. Stones, pero de su primera época. Básicamente coincidimos en lo que comentas en este post.

    Este disco lo compré, como todos los anteriores y alguno de los posteriores, pero ya no eran lo mismo para mí. Nada podía compararse ya con Ruby Tuesday, o con As tears go by o Get off my cloud, o Under my thumb o Let's spend the night together, o... (al menos para mi).

    De todas formas en todos los discos de The R. Stones de épocas posteriores, encuentro siempre canciones muy jugosas, se sacan de la manga algunos temas que me siguen "poniendo". Cuestión de gustos.

    Esperemos al siguiente post, que ya nos has adelantado algo.

    Saludossssssssssssssss

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    1. Creo que al final llegamos a lo mismo: los Stones serán más recordados por canciones sueltas de sus primeros años que por el resto de su carrera, aunque reitero que sus cuatro discos grandes anteriores a este son realmente magníficos. Y sí, hay algunas canciones sueltas posteriores que también merecen la pena, y que como le he dicho a Antoni son las dos o tres perlas sueltas en un relleno.

      Lo siguiente... pues claro, los tuyos. Bueno, no solo tuyos, ¿eh?

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  4. Muy buenas noches, sr. Rick. Tenía completamente olvidado este álbum, así que he aprovechado ahora, mientras le leía, para oírmelo casi entero. Creo que los que hemos descubierto muy tarde - ya en pleno siglo XXI - a los Rolling Stones, no sabemos igual de bien qué significó este grupo en su momento ni cómo hay que valorar cada uno de sus discos. De oídas sí, pero ya sabe usted que no es lo mismo, al menos en el caso de este grupo. Olvidándome de esto y yendo a lo importante, o sea, la experiencia personal del disco, pues en general me gusta, aunque con sus más y sus menos según la canción, como otros de este grupo. Con los Rolling voy por temporadas, a veces me los pongo mucho en el coche y otras no me quiero ni acordar de ellos. 'Angie' está bien, pero me cansa un poco, nunca ha sido de mis preferidas ni mucho menos, así que supongo que es de esas que hay que reservarlas para algún momento muy concreto. Puede que, mirando a buena parte de la clientela, se equivocaran al venderla como primer single, como dijo Keith Richards, pero desde luego no se les puede acusar de repetirse en este caso, pues el paso del doble Exile al single ''Angie'' es bien gordo. Quizás no vieron otra opción mejor, al disco le falta un tema sencillo y directo con tanto gancho: una buena melodía o uno de esos riffs eléctricos que tan bien sabían hacer. Aunque me gustan varias, la que más me ha llegado, y sorprendentemente no me acordaba de ella, es 'Heartbreaker'.

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  5. ¡Hombre, yerno, cuánto tiempo! Decididamente, es usted un Guadiana...

    Creo que todo el mundo conoce, con más o menos matices, cuál fue la relevancia de los Stones o la de Beatles: en esencia, las dos bandas más populares del siglo pasado. Otra cosa es la opinión personal que pueda tener cada aficionado, y ahí entramos en los grupos de aficionados a muerte -los militantes irredentos que jalean cualquier cosa que hayan publicado sus ídolos- y los que nos tomamos la cosa con un poco más de distancia. ¿Por qué? Pues porque unos son más devotos del rock and roll americano, otros somos más poperos, otros serán más progresivos, y así sucesivamente: hay tantos gustos como personas, por suerte. Lo que sí está claro, como digo, es que al menos esas dos bandas son algo más que música: son también un fenómeno social.

    ¿Cómo hay que valorar cada uno de sus discos? Pues como le venga en gana, hombre. Es cierto que, como ya he dicho antes, los cuatro discos posteriores a "Satanic Majesties" me parecen, a mí y a muchos otros, de lo mejor de su carrera. Pero también hay gente que defiende ese disco anterior, es decir, su época psicodélica; otros se quedan con sus primeros años (más de singles que Lps), y en lo que parece estar de acuerdo casi todo el mundo es que en 1973 comienza su decadencia. Claro que hablar de "decadencia" en una banda que sigue en activo más de cuarenta años después es un poco fuerte, pero en fin.

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  6. Madre, que idea más perversa la de hacer una franquicia con el grupo de estos chavales. Hasta los de One Direction han sabido cuándo es el momento de dejarlo, pero supongo que la fama, el dinero y el ego tira mucho.
    Yo los he seguido a distancia, y de este disco que comentas la de Angie es la única que me suena y me parece empalagosa. Pero tienen la suerte de que sus seguidores son irreductibles. Tengo un colega que a cualquier atisbo de crítica sobre Mik y sus mariachis saca el hacha de guerra.

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  7. Ya, lo mejor sería no dar ideas de este tipo. Pero en fin, ya sabe usted que la ciencia ficción no suele cumplirse... ¿o sí?

    Los fans acérrimos, en efecto, lo son mucho. Es el mismo caso de Led Zeppelin, o la mayoría de las bandas de rock machote: cualquiera se mete con ellos. No veo que los poppies seamos tan combativos.

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