La psicodelia fue en cierto modo la fase final de una evolución que había comenzado a finales del quinquenio anterior, cuando el beat comienza a transformarse en pop más o menos vitaminado. Y eso mismo le está pasando a la música de los Small Faces, la banda mod más reconocible: en esencia fueron un cruce entre el r&b y el soul, pero ahora están viviendo un proceso similar. Aunque la influencia psicodélica todavía es muy leve en ellos: hay que tener en cuenta que son los más jóvenes de toda aquella generación de músicos, y que hasta finales del año anterior han sido dirigidos -pastoreados, más bien- por Don Arden, uno de los mayores gangsters del negocio musical británico. Arden era el clásico manager que trataba de exprimir a sus músicos a la mayor brevedad posible, sin importarle que estos quisiesen experimentar con nuevos sonidos; liberarse de él, y por extensión del sello Decca, se convirtió en una necesidad. Cuando comienza 1967 ya están bajo la dirección de Andrew Loog Oldham, que en ese momento es aún el manager de los Stones y del sello Immediate. En lo económico pronto comprobarán que las cosas no mejoran en absoluto, pero al menos tienen libertad artística para hacer lo que quieran; de hecho, todo el proceso de producción queda en manos de Steve Marriott y Ronnie Lane, que son los dos compositores y líderes del grupo. Eso sí, con la ayuda inestimable del legendario Glyn Johns como ingeniero de sonido.
El primer single que llega este año había sido grabado aún en Decca, y se publica a principios de marzo: “I can’t make it / Just passing”. La cara A mantiene perfectamente el nivel de las anteriores, con ese equilibrio entre contundencia y melodía tan suyo. La B es una pieza corta, de poco más de un minuto, que básicamente recuerda a las canciones de cuna y demuestra que los Small Faces comienzan a expandir su creatividad; incluso podría sugerirse un leve tono psicodélico en los arreglos. Sin embargo, como sucederá con todas las grabaciones que publique a partir de ahora ese sello, Marriott y sus colegas se niegan a hacerle publicidad salvo por una única interpretación televisiva, con lo cual el single no pasó del top 30. Lo que ya es mucho, teniendo en cuenta que ni siquiera se llegó a oír en la pejiguera BBC a causa de un supuesto problema con la letra, que da para más de una interpretación.
Tanto Don Arden como Decca rebuscan frenéticamente en el baúl de las piezas descartadas en su día y encuentran “Patterns”. Es muy potente, muy al estilo “freakbeat” del momento; lleva una línea melódica muy marcada, pero con fortaleza. Para la cara B eligen “E too D”, que ya estaba en su primer y único Lp con ese sello, pero que cuadra bastante bien con la otra. De todos modos aquella jugarreta les salió regular a sus antiguos empleadores, ya que de nuevo el grupo se planta e incluso amenaza con una demanda que finalmente no llegará a nada. El single no pasó de rozar el top 50, pero consiguió en parte un deseo tangencial del siniestro y vengativo Arden: oscurecer hasta cierto punto la llegada del primer single en Immediate, que sería publicado la semana siguiente.
Y ese single es “Here comes the nice / Talk to you”. La cara A es la prueba de que ya están en otra fase de su carrera: la letra deja clara su nueva situación “sensorial” (aunque la BBC no se enteró, por esta vez) y esos arreglos tan inesperados en ellos hasta ese momento redondean la evidencia de que el ambiente general isleño les ha afectado por fin. Otra cosa es la línea melódica, exquisita, que no necesariamente tiene que encajar con la palabra “psicodelia”. Hay un desarrollo inequívocamente pop que no oculta sus orígenes soul; el conjunto suena mucho más relajado, tal vez porque se van haciendo mayores y porque dedican muchas más horas al estudio que antes, pero también porque McLagan se ha comprado un órgano Hammond. Es un fan a muerte de Booker T. -como sus compañeros-, y ese desarrollo está basado en “Green onions”. Por cierto, que volviendo a la letra tal vez podríamos fantasear sobre si Marriott y Lane habrían escuchado “Waiting for my man” de Reed antes de ponerse a escribir esta, porque es como el “lado luminoso” de la otra. En cuanto a la cara B, mucho más rockera, hay también una cierta evolución dentro de su estilo tradicional hasta entonces: los Small Faces, especialmente Marriott, están poniendo las bases del hard rock a través del soul. El disco anduvo cerca del top 10. Merecía más, pero seguramente una “coincidencia” le restó empuje.
Porque también es casualidad que justo el día 2 de junio, cuando se publica ese single, Decca sorprenda al paisanaje con un Lp de recopilación que incluye la mayoría de los éxitos que había tenido el grupo con ese sello. El disco se titula “From the beginning” y tiene un cierto interés, ya que aparte de las piezas más esperables como “All or nothing” o “My mind’s eye” hay algunas no publicadas junto a versiones que solían interpretar en directo (en consecuencia, más de una suena a simple maqueta). Aquí tenemos dos ejemplos: “My way of giving”, obra de Marriott y Lane que inicialmente habían cedido a Chris Farlowe, y una versión magnífica, cósmica, de “Baby don’t you do it”, aquella canción que hizo famosa Marvin Gaye y que se convirtió en una especie de Santo Grial para la parroquia mod (Los Who también la hicieron).
Y por fin llega el esperadísimo primer disco grande en Immediate, que no se complica la vida y lo lanza con título homónimo (en consecuencia, los dos primeros Lps oficiales de este grupo son cada uno de un sello, pero llevan el mismo título). De todos modos hay que advertir que algunas de las canciones que se incluyen aquí ya estaban perfiladas el año anterior, cuando aún trabajaban para Decca: entre unas cosas y otras, la confección de este disco duró más de medio año. Eso explica también que en algunos momentos da la sensación de estar a medio camino entre los “antiguos” Small Faces y los nuevos, ya que hay al menos dos estilos muy definidos: las canciones potentes, en ese estilo de soul rock blanco, especialidad de Marriott y que los ha definido hasta ahora, como “(Tell me) Have you ever seen me”, que abre el disco y que ya había colado Arden en el recopilatorio de Decca, y las más reposadas, con un leve aroma psicodélico y por lo general más del gusto de Laine, como “Show me the way”, que se aproxima al pop barroco. Pero por medio hay de todo: “Get yourself together”, una de las mejores, en la que a pesar de que todavía “suena a Decca”, ya muestra esa mixtura entre soul y rock que los ha hecho tan grandes. En cambio “Green circles”, aunque comenzó a diseñarse aún en Decca, es claramente una de las que mejor representa su futuro; “Become like you”, una verdadera hermosura, demuestra su espléndido dominio de las melodías; lo mismo pasaba, aunque en un tono más clásico, con “My way of giving”, que volvemos a ver aquí. Tal sea amor de fan, pero este disco me parece una de las obras más impresionantes del año a pesar de que sus ventas fueron discretas, rozando el top 10. Y por una vez la crítica y los músicos de la época estuvieron de acuerdo. Sin embargo, ¿en cuántas de esas listas de obras infaltables aparece? En muy pocas. Sigue habiendo una tropa de exquisitos que siempre menospreciaron a esta banda por ser “demasiado poppies, demasiado simples”, y seguirá habiéndola. Ya lo decía Makoki, cada día que amanece el número de tontos crece.
Pero la fiesta sigue, porque el grupo está pletórico y a principios de agosto presentan un single con más novedades estratosféricas: “Itchycoo Park / I’m only dreaming”. Para entender bien la cara A recordemos que Marriott dijo una vez que los Small Faces eran en el fondo “una mezcla de r&b con music hall”, pero aquí hay también art pop y por supuesto psicodelia: dejando aparte la letra, muy sugerente, está ese sonido casi espacial, envolvente, que es justo el significado de “flanger”. En inglés el “flange” es el borde de las cintas magnéticas, y aunque no está claro quién inventó el truco (que probablemente ya viene de finales de los años 50), consiste en reproducir al mismo tiempo dos cintas master iguales mientras se graba una tercera, bastando con que alguien lentifique ligeramente una de ellas pasando el dedo por el flange: la sensación fue tal que pronto aparecieron en el mercado pedales capaces de reproducir ese efecto. En cualquier caso estamos ante una de las obras cumbres del grupo, que sigue firmando el material a nombre de Marriot y Lane aunque en casos como este se ve que es Lane quien la ha ideado; si es verdad aquello del r&b y el music hall, ese segundo departamento lo lleva él. En cuanto a la cara B, emocionante, este sí es Marriott en estado puro: un cruce entre la melodía casi de canción de cuna arrullada por las teclas, seguida de unos arranques soul tremendamente rítmicos, todo ello con unos arreglos sobresalientes. Merecieron el número uno indiscutible en las listas, pero en fin: con un tres también vale.
Y su despedida de 1967 es ya directamente para echar cohetes, porque la cara A del nuevo single es “Tin soldier”: resulta imposible elegir una sola canción de un grupo tan grande y considerarla como la preferida, pero si tuviera que hacerlo me quedaría con esta. Y no soy yo solo, me consta. Aquí se une la lírica y la épica, la melodía arrebatadora y el ritmo intenso, señorial, irrepetible. Es claramente obra de Marriott, que aquí recupera el espíritu mod de poco tiempo antes, como un alto en la evolución psicodélica del grupo. Lo curioso es que, por esa especie de “desfase temporal”, había pensado en dársela a P.P. Arnold, la ex Ikette cuya carrera británica estaba arrancando por entonces, pero al final decidió que la haría el grupo. Es una de las canciones pop más hermosas de toda la historia, citada mil veces por muchos músicos... aunque no pasó del puesto nueve. Así es la vida. En cuanto a "I feel much better", la cara B, es una de las pocas piezas compuesta a tres manos, ya que a Marriott y Lane se une McLagan; es muy agradable, un magnífico cruce entre pop psicodélico y r&b en la que además se lucen los cuatro miembros, ya que pasa por varias fases distintas (incluyendo un delicioso coro que podría recordar a los teleñecos de Barrio Sésamo). No se puede comparar a la estrella del single, pero luce muy digna.
Definitivamente el año 67 es para los Small Faces su consagración definitiva, por si quedaba alguna duda sobre su categoría: no ha habido un momento de flaqueza, y ese salto de Decca a Immediate les ha servido para demostrar una solvencia impresionante. Por lo tanto las expectativas para el año que viene son muy grandes, pero ellos sabrán estar a la altura. Por cierto, hay una recomendación que ya debería haber hecho antes, pero más vale tarde que nunca: si alguien decide ir a por la discografía de este grupo, le recomiendo encarecidamente las versiones en mono. Lo mismo que pasa con otros, las supuestas grabaciones estéreo de esta época no lo son en realidad: más bien suele tratarse de un reparto de pistas arbitrario que se hace en dos canales y que con frecuencia da un sonido irreal a las canciones. Ya digo, no pasa con ellos solos y por lo general el resultado es penoso. La mayor parte de estas músicas fue pensada para el sonido mono, y así debe seguir siendo.


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