jueves, 29 de agosto de 2013

España: la travesía del desierto (XIX)



Aquí estamos otra vez, prosiguiendo con nuestro viaje por las catacumbas yeyés nacionales. Tras despedirnos de Barcelona bajamos a la vecina comunidad valenciana, donde a principios de la década de los 60 también las influencias francesa e italiana son predominantes, como ocurre en toda la zona mediterránea incluyendo las Baleares (al menos de momento: el segundo quinquenio en esas islas ya será más variado). Por otra parte y gracias al turismo incipiente que comienza a poblar la costa desde años antes, surgen algunas agrupaciones “híbridas”, a medio camino entre orquesta y conjunto, que consiguen vivir con soltura actuando en salas de fiestas o en hoteles con su propio espacio para bailes: la mayoría de esos grupos se limitan, al estilo de las orquestas, a retransmitir con la mayor fidelidad posible los grandes éxitos de cada uno de los géneros de moda, que en aquella época eran los hispanoamericanos. Y una de esas agrupaciones, creada ya en 1952, quedará para la Historia como el primer conjunto español, con los matices que son del caso: se trata de los Javaloyas, que serán también los más longevos ya que a través de sucesivos cambios de plantilla duraron casi cincuenta años. 

A los Javaloyas el tiempo no los ha tratado bien, a pesar de que su producción discográfica es muy amplia y en los años 60 fueron casi tan populares como Mustang o Sírex, además de tener unas cuantas piezas propias. Es de suponer que hay un cierto desdén hacia ellos por esos orígenes híbridos de los que hablaba antes: carecen del pedigrí “vanguardista” de los Estudiantes o Lone Star, verdaderos conjuntos desde el principio, seguidores de los géneros más modernos, arriesgados; pero en su estilo tenían un calidad técnica imbatible, y supieron ir amoldándose poco a poco a la actualidad aunque sin perder de vista su vocación de animadores profesionales. El creador y líder de esta agrupación es Luis Javaloyas, un músico valenciano que recluta a otros cuatro camaradas para amenizar fiestas y demás saraos en su comunidad, pronto también en las Baleares y luego en media España a base de sambas, boleros y demás material en boga por entonces. Su profesionalidad es absoluta, y al estilo de las orquestas se presentan uniformados, sin dar una nota de más y con una férrea disciplina; esa seriedad, unida a un gran dominio técnico de los instrumentos (aunque con el paso del tiempo ha habido muchos cambios, casi todos los que han estado en este grupo tienen carrera musical) y un profundo conocimiento de los géneros, hace que su fama los lleve ya en 1953 a Argel, donde además de las actuaciones entrarán por primera vez en un estudio de grabación. 

Antes de que comience la década de los años 60, los Javaloyas han actuado en medio mundo: Francia, Italia, Alemania e incluso países más exóticos como Japón, Jordania o Irán conocen ya su amplio dominio de todo tipo de estilos, y han participado en películas además de grabar algunos discos y acompañar en Francia a luminarias como Luis Mariano o Charles Aznavour. Y por cierto, son también los primeros políglotas del negocio en España, ya que no tienen ningún reparo en cantar en inglés, francés o italiano. En 1961 llegaron a compartir escenario en el Star Club de Hamburgo junto a unos desconocidos Beatles, y durante toda esa década su fama tanto en España como en gran parte de Hispanoamérica fue muy grande. Sin embargo, su predilección por las piezas tradicionales del repertorio “latino” hizo que el público moderno nunca los tomase en serio: según su criterio, los Javaloyas eran un grupo para mayores. Pero no se puede negar su tremenda popularidad y la ingente cantidad de discos que grabaron. Y también, de vez en cuando, se atrevían con canciones más actuales, donde el bueno de Luis se lucía con esa voz digna de mayores hazañas. He aquí tres buenas muestras: “Hippy hippy shake”, “Skinny Minnie” y “Gimme some lovin”. Aunque en las dos primeras se nota su querencia de orquesta tradicional, la de Winwood y sus amigos ya tenía otro vuelo. 





Creo que los Javaloyas, como otras agrupaciones de este estilo, merecen al menos un recuerdo. No pasarán a la Historia como innovadores, pero esa profesionalidad y una trayectoria tan extensa los dignifica. Y la misma dignidad tuvieron los Tamara en Galicia (ya se me ha visto el plumero), los Archiduques en Asturias y algunos más cuya memoria casi ha desaparecido pero que en muchas ocasiones supieron actualizarse y cumplieron un papel tan importante como los “respetados”: gracias a la radio y a sus actuaciones en los puntos más recónditos de la geografía, a muchos jovenzuelos de provincias les entró el gusanillo en el cuerpo y se pusieron luego a investigar otras opciones. Y es de bien nacidos ser agradecidos.


10 comentarios:

  1. Es usted maravillosamente atrevido: Incluir a Los Javaloyas en esto que hace requiere un par de gónadas.

    Sé que había una canción de ellos que me gustó en su día –con muy poquitos años- pero no me la encuentro; pero, buscándola, me he encontrado con esta maravilla –que usted conocerá mejor que yo-, y que puede completar su acertada elección:
    http://www.goear.com/listen/ea3c052/buenas-vibraciones-los-javaloyas

    ¡Qué atrevimiento! Pero salieron del paso con dignidad.

    Qué bueno leerle de nuevo.

    Salud.

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    1. Muchas gracias, don Pez. Aunque yo creo que no es una cuestión de atrevimiento, sino de justicia. Por lo general resulta más fácil, más lógico y honesto incluir a personajes como los Javaloyas o el Dúo Dinámico que ponerse en plan exquisito de la muerte y distinguir entre "respetables" y "provincianos", por llamarlos de algún modo: entre todos hicieron la historia y tienen los mismos derechos.

      Había unas cuantas piezas de los Javaloyas que fueron bastante oidas en la radio. Y desde luego la versión de los Beach Boys que usted cita es una de ellas, aunque tal vez influenciado por la época de la que hablamos (los primeros años 60), he preferido ir a las más "primitivas". En cualquier caso esa es otra obra magnífica, sin desdoro alguno con respecto a la original.

      Y digo lo mismo: qué bueno leerle de nuevo.

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  2. Quizás, tú, Rick y nosotros los que te leemos, seguimos participando de ese criterio un poco provinciano de que si la canción está cantada en inglés tiene más caché que si está cantada en español. También aceptamos algunas españolas pero siempre que tengan un toque o sea una versión british. Líbrenos el señor de aceptar temas con cierto sabor latino ya que eso nos condenaría a las siniestras fauces de la pachanga, ese martirio. Solo a finales de los 60 se tomó como natural que los grupos del rock cantaran en español, o sea cuando se empezó a aceptar que las mujeres podían tener carnet de conducir aunque no pudieran abrir una cuenta en el banco sin el permiso de maridos o padres. Lo cierto es que cuando uno presenta a grupos todo terreno como Los Jabaloyas o nuestros inigualables Tamara con el crooner más fantástico de las Iberias, el Sr. Pucho Boedo, parece que tuviera que pedir permiso a la distinguida audiencia por tal atrevimiento heterodoxo.
    Para que se me vea más el plumero suelto un tema de Los Tamara que me parece oportuno aprovechando estos último días del verano. Y si ésto no es buen pop que baje Dios y lo diga.
    http://www.youtube.com/watch?v=b98g1Py9z_o

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    1. Muy buenas, herr doktor. Sobre el asunto de las canciones en inglés o español, creo que yo no tengo ese prejuicio. Y la mejor prueba es la mayoría de los grupos que han salido aquí hasta ahora, que en contadas ocasiones atacaban la lengua del bardo. Por no hablar de la música española de los años 70/80, prácticamente todo él cantado en nuestro idoma y que a mí al menos me reconcilia con el país: no olvidemos que en muchos de aquellos grupos, de un modo u otro, había un cierto orgullo patrio, reivindicativo, que era muy necesario para dejar de vernos como parientes pobres de los isleños.

      Otra asunto es el tipo de canción, el género musical, y entonces sí que la cosa va a gustos: como ya he dicho alguna vez no tengo nada contra las piezas de sabor latino. Esa nada se compone de nada de odio ni desprecio lo mismo que de nada de atracción por ella. Pero cada uno tiene su carácter, y el mío no es ese. Por tanto, hay que diferenciar entre las piezas en español (que me parecen muy bien) y las piezas de estilo "latino" (que ni me van ni me vienen). Son dos cosas distintas.

      Por tanto, el material de los Javaloyas o de cualesquiera otros que a mí me interesa es el que reflejan las tres piezas que he puesto. Y me da igual la consideración de los "divinos" sobre este grupo u otro cualquiera: yo no pido permiso a nadie, que ya sé cómo son, y usted también. No me considero heterodoxo sino más bien justiciero, por decirlo así. Y a los divinos que les vayan dando.

      En cuanto al gran Pucho, el orgullo de A Silva, qué quiere usted que le diga: arrasador, y digno de mejor suerte. Su carrera comenzó antes que la de Luis Javaloyas, por cierto, y pisó escenarios de tanto relumbrón como este. Tal vez haya sido la mejor voz de España, y los Tamara tocaron muchos más palos de los que la gente recuerda. Pero por desgracia los yeyés nunca lo tuvieron en cuenta. De todos modos esa canción que usted ha sugerido es una preciosidad en la que, como siempre, Pucho se hacía con el escenario. Y hay también alguna versión inesperada del repertorio británico que acabará presentándose en este tugurio más tarde o más temprano, ya lo verá.

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  3. Recuerdo un Ep de los Javaloyas entre la colección de mi padre, nunca me lo tomé muy en serio, quizas por el aspecto pijo mediterráneo (con perdón) de los componentes en la foto de portada, muy poco rockero para un adolescente con prejucios como yo (eso lo solucioné con el tiempo), o tal vez por que el nombre me sonaba a chufla. Lo cierto es que los fui descubriendo mas tarde, su solera (desde el 58) y su buen hacer hablan por si solos, aunque su impecable sonido suena (como bien dices) a orquesta para maduretes de sala de fiesta. Por todo ello nunca quedaron entre mis "recordables", no por eso los ignoro, y me ha gustado que me los recuerdes, mi madre sí los disfrutaba bastante. Bienvenido de nuevo mr Rick!

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    1. Reconozco que el aspecto estético de los Javaloyas hasta bien entrados los años 60 era un poco "militar", señor Sebas, y tal vez por eso mismo echaban un poco para atrás a los modernos: hay que tener en cuenta que los jovenzuelos de aquella época estaban bastante cansados de las músicas más populares por entonces, y asociaban esas músicas con esas vestimentas. Lo cual a veces nos hacía perder la perspectiva.

      Pero ahora, que ya pasó todo y tenemos una edad, podemos enfrentarnos a la obra de los Javaloyas o cualquier otro nombre sin prejuicios, y de ese modo apreciaremos grupos y canciones que merecieron más popularidad de la que tuvieron por entonces. O que sí fueron populares, pero entre otro tipo de público al que, por nuestra bisoñez, mirábamos por encima del hombro. La adolescencia es petulante, qué le vamos a hacer.

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  4. Hola Rick:
    No conocía tu blog, y me parece bastante interesante, el problema es enganchar la travesía en el capítulo 19, además de con lo perro que soy para leer. Entrando un poco a saco comentarte la de prejuicios que hemos tenido de todos los tipos y en la música mas todavía, para nosotros "los entendidos" estaban los grupos buenos y los horteras, pero después de cincuenta años vemos que ni los buenos eran tan buenos ni los horteras tan malos. A nivel personal, una nueva revisión de la época nos hace cambiar el punto de vista y conocer la verdadera ideología de la movida ye-ye, hace unos meses hice un recopilatorio para el blog argentino "Garage Latino" y me dí de morros con ello, si te apetece mirátelo y lee el comentario que hice, te dejo el enlace:
    http://garagelatino.blogspot.com/2013/03/va-tommenton-en-la-cuara-21-pedruscos.html
    Es un disco para definirlo "filosófico"
    Bueno, no te doy mas la chapa, hasta pronto y...
    Creo que este es el principio de una buena amistad (o algo parecido)
    Saludos desde el Alto Aragón
    Jose

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    1. Bienvenido, don José. Y no se preocupe por haber caido en el capítulo 19, porque no hay prisa: ya irá leyendo lo que quiera y cuando quiera, si Blogger no nos hace ninguna trastada (crucemos los dedos).

      Suscribo plenamente esa consideración sobre "los entendidos", los grupos buenos y los horteras: con el paso del tiempo vamos creciendo y nos damos cuenta de que cuando uno es joven se halla preso de los prejuicios. Tal vez la única ventaja de hacernos mayores es el poder observar las cosas con distancia, que es una de las madres del criterio independiente. Y claro, a todos nos gustaría (supongo) volver a la juventud, pero el que no se consuela es porque no quiere.

      He ido a ver el post que cita, y estoy muy de acuerdo con lo que ahí se dice. Por otra parte la selección musical es bastante ajustada a la época, y algunos de los nombres que incluidos ahí podrá usted verlos aquí también. Celebro que algunos no olvidemos de dónde venimos, y que hayamos aprendido que el verdadero entendimiento supone, entre otras cosas, la humildad.

      Un saludo y gracias por la visita.

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  5. Muy educativa para mi su vuelta a las andadas, porque a los Javaloyas solo de nombre los conocía. También me he informado por youtube de los Tamara, que ni me constaban. He disfrutado como un enano de A Santiago voy. La versión de los Javaloyas de buenas vibraciones es más que decente.
    Yo provengo de la música hortera, por lo que no tengo ningún prejuicio con estos grupos que lo que intentaban básicamente era entretener al personal. Que uno se tragó muchas verbenas, y eso deja huella. Me parece tan digno y respetable, además de necesaria, esa función de la música, como la de los artistas de relumbrón, que muchas veces aburren hasta a las papeleras.

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  6. Yo creo, señor Chafardero, que casi todos venimos de la "música hortera", al menos los que ya peinamos canas: las orquestas y las verbenas fueron nuestro primer alimento, aunque algunos quieran olvidarlo. Y cuando uno es menor de edad, sin formación, sin bagaje, son las cosas sencillas las que primero entran en el cerebro. Una sencillez que luego, como en un bucle, tal vez vuelven a ser las que más nos gustan.

    Celebro que haya descubierto usted tanto a los Javaloyas como a los Tamara: con un poco de paciencia, tal vez encuentre algunas gemas inesperadas en el repertorio de estos dos grupos. Y desde luego que la versión de "Buenas vibraciones" es muy buena, del mismo modo que "A Santiago voy" es uno de esos hitos gallegos que marcaron época. Así que ya ve: horteras serían, pero hay mucho tonto.


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