miércoles, 13 de mayo de 2015

España: ascensión y caída (XXIV)

Volvemos a Madrid para ir rematando esta segunda ola que comenzó con el beat y se va diluyendo en los últimos coletazos del “Spanish Soul” y la psicodelia; es una época confusa, sin un futuro claro, en la que nacen unos cuantos grupos cuya vida será corta pero que en aquel momento fueron muy aclamados. Por ejemplo, Henry and The Seven y Los Buenos: ambos tenían una potencia y un nivel técnico muy poco frecuentes en España, parecían destinados a triunfar y a pequeña escala lo consiguieron; sin embargo, pronto se vio que eran flor de un día. La historia de este tipo de grupos muestra además la gran brecha que está surgiendo entre los aficionados a la música pop de consumo (Los Diablos, Los Puntos, etc) y los más inquietos, que son pocos, cada vez más especializados y ya prefieren dedicarse a escuchar exclusivamente las grabaciones extranjeras: la ascensión que comenzó a mediados de la década ya se ha completado y, a falta de un estilo propio para seguir adelante, la caída es inevitable. 




Henry and The Seven, con ese nombre tan british, es una agrupación de curtidos músicos nacionales entre los que destaca el cantante Enrique Martínez, que de los Buitres pasó a los Continentales y ahora se hace llamar Henry; junto a él está el guitarrista Manolo Barrera, que viene de los Flames (el grupo más famoso de Almería) y otros cuantos veteranos más, todos juntos como orquesta de baile con actuaciones fijas en varios locales de Madrid. Entre 1967 y 68 se consolidan como grupo de soul -la moda del momento- y su dominio técnico llama la atención de José Luis Álvarez, el director de la influyente revista Fonorama, que les consigue un contrato con CEM, un pequeño sello que había comenzado a funcionar poco antes y cuyo estilo es parecido al de la trompetera Belter. Para cuando llegan a grabar su primer single, los ahora Henry and The Seven son una banda cuyo sonido ya se ha hecho famoso en la capital: nadie toca tan fuerte como ellos; y aún encima tienen repertorio propio, puesto que ambas canciones son suyas. 

Esas dos primeras canciones, cantadas en castellano, ya tienen gancho aunque no muestren la contundencia que pueden alcanzar en directo: “Llévame allí”, la cara A, es una transición entre pop y soul muy decente, mientras que “Cuando vuelva” un poco más oscura, tiene un cierto ramalazo de progresivo melancólico al estilo de unos Aphrodite’s Child, aunque como siempre la sección de metales y la voz de Henry son magníficos. Y antes de que acabe el año llega su obra cumbre, el single que trae “Come” en la cara A y la explosiva “You love me” en la B; dos piezas de tremendo soul blanco al mejor estilo americano y que por supuesto no tiene nada que envidiar a Canarios ni a cualquier otra banda nacional de su estilo. La cara B (que en buena lógica debería haber sido A) es la canción que elige Iván Zulueta para incluir al grupo en la legendaria “Un dos tres, al escondite inglés” estrenada en 1969, un año en el que no tienen nuevas grabaciones, sustituidas por unas cuantas giras y la mili de alguno de sus integrantes. 

La llegada de la nueva década marca su final: la popularidad de este grupo, como le pasó a otros, se circunscribe a Madrid, Barcelona y en general las zonas urbanas, más actualizadas que el resto del país; su sello no tiene la potencia de los grandes, y en consecuencia la promoción es muy deficiente; y por último, es posible que, también como otros, no supiesen evolucionar desde un soul que ya estaba pasando de moda hacia otra cosa, fuese la que fuese: en 1970 presentan su tercer y último single, cuya cara A se titula “It’s all right”, en la onda brass band de unos Chicago o Blood, Sweat and Tears, mientras que la B, “It used to be”, tiene un aire de “marcha fúnebre” que no cuadra mucho con todo lo que habían hecho antes. Las ventas caen y poco después la banda se disuelve: algunos músicos abandonan, otros vuelven al circuito de orquestas y solo seguiremos oyendo hablar, unos años después, de su guitarrista Francis Cervera y el bajista José Panizo, que formarán parte de Aguaviva. Curiosamente, de Henry y su tremendo vozarrón nunca más se supo en el negocio. 




Los Buenos hacían honor a su nombre: al igual que Enrique y los Siete, su destreza era producto de la veteranía. El más conocido es su cantante, Julián Granados, que ya ha pasado por los Ángeles Azules y los Brisks antes hacerse amigo de algunos músicos aficionados al soul/blues, entre los cuales vemos al organista Rod Mayall, hermanísimo del gran John; el guitarrista portugués Johnny Galvao, que junto a sus compatriotas Os Duques se afincó en España en el 65 y han grabado algunos singles; el bajo queda en manos de Iñaki Egaña, ex de Los Tañidores y otro histórico para el futuro del pop nacional, mientras que a la batería se sienta Jorge Moreno, ex de Los Brujos: vamos, lo que se dice un supergrupo con todas las de la Ley. Se hacen llamar los Snobs, pero poco después el director de orquesta Adolfo Waitzman -director musical del nuevo sello Acción (propiedad de la SER)- pasa a ser su manager, les cambia el nombre a Los Buenos y los mete a grabar a toda prisa a finales de 1968. En Enero del 69 ya está en las tiendas su primer single, promocionado intensamente a través de la SER, claro: que tiemblen Canarios, Bravos y demás familia. Sin embargo parece que sus padrinos no tienen muy claro aún cuál es el mercado potencial del grupo, ya que intentando abarcar todo tipo de públicos en la cara A hay una pieza festivalera un poco boba compuesta por Galvao y titulada “Canción”, mientras que el verdadero espíritu de Los Buenos está en la cara B: una versión del “Oh, pretty woman” de Albert King que arrasó en las discotecas y obligó al sello a repensar su estrategia para el futuro. 

Poco después aparece su segundo single, y esta vez su cara A hace honor al puesto que ocupa: el “Looking back” de Johnny “Guitar” Watson aparece completamente remozado, un r&b convertido en funky con muchas palmas y con el que de nuevo se hacen dueños de las discotecas. La cara B, aunque no tan tremenda, mejora mucho con respecto al primer single: “De mi niña”, compuesta por Egaña, es una enternecedora proclama con entrada épica y tono a lo Blood Sweat and Tears cantada por el propio Egaña, cuya voz aguda no llega a la potencia de Granados pero tiene su gracia. Y falta les va a hacer esa voz: recordarán que por entonces algunos Pekenikes (los hermanos Sainz entre ellos) junto a algunos Pasos crearon un nuevo grupo -Taranto’s- que además inauguraba un sello propio -Guitarra. Bien, pues Alfonso Sainz está presionando a Julián Granados para que inicie una carrera en solitario como estrella de ese nuevo sello. Y tal vez tengan razón, ya que los dos singles de los Buenos, a pesar de la promoción de la SER, solo se han vendido en las ciudades grandes (lo mismo que pasa con Henry and The Seven y otros cuantos grupos brillantes pero ajenos al gusto de la gran mayoría del público nacional). Así que, llegada la primavera, Julián abandona el grupo. 

El tercer single de Los Buenos trata de enmascarar esa pérdida; solo así se comprende que la cara A vaya ocupada por una anodina “Hola, hi, hello”, compuesta y cantada por Egaña sin gancho alguno, mientras que el verdadero cañonazo está en la B: “Groovy woovy”, un r&b con marcha rabiosamente bailable y de creación propia que resulta ser la última aportación de Julián antes de su despedida. Es la pieza más famosa y recordada de los Buenos, que se lucen con ella en -cómo no- “Un dos tres, al escondite inglés”, siendo además el único single del grupo que llega a rozar el top 20 en las listas. Pero al igual que Julián, la mayoría del grupo parece comprender que es imposible mantener una carrera solamente con las ventas para discotecas y comienzan a pensar en su futuro personal, despidiéndose de la afición poco después de publicar su cuarto y último single. En él, una vez más es mejor la cara B que la A: se titula “Summer talk” y es una buena despedida por su tono de blues arrastrado en el que la voz de Iñaki demuestra haberse hecho mayor. Por cierto, ese error equivocándose de canción (A por B) y por lo tanto de objetivo, es un hecho reincidente en la historia de la música española y ha lastrado carreras por entonces basadas en singles que sonaban en la radio convencional, de onda media: el locutor “todo terreno” de provincias no suele fijarse en las caras B. Pero ya da igual: los Buenos desaparecen del mapa con el fin de 1969, y cuatro singles en ese año son todo su legado. En cuanto a los músicos, la carrera en solitario de Julián es bastante mediocre; Rod se volvió a su Isla; Galvao se estableció como músico de estudio llegando ser de los más cotizados, Moreno parece haberse evaporado y Egaña, reclutado por Fernando Árbex, será el bajista de otra gran luminaria que también quedó en nada: Alacran. Pero luego formará parte de los orígenes de Barrabas, el grupo español más rentable de los años 70, y luego de Iman, y aún sigue en activo.

Como ven, los grupos españoles que tratan de escapar del pop facilón que se está imponiendo en el país lo tienen muy crudo. Pero por supuesto siempre quedará su obra, y aquí les dejo lo más florido de ambos. Que lo disfruten. 



12 comentarios:

  1. Mira por donde, se me escaparon en su día estos Henry and The Seven, y eso que procuraba estar al loro de todo lo que salía en aquella época. He oído el regalito y sonaban muy bien. Los guardo a buen recaudo.

    Y qué decir de Los Buenos si ya lo has dicho todo. Para mí fueron un grupo con calidad, de esos que no te sonrojabas al compararlos con los de fuera. Recuerdo la figura de su bajista Iñaki Egaña, que continuó luego su andadura con éxito. Los cinco temas que has puesto en el paquetito no tienen desperdicio. Me ha encantado oír de nuevo ese Groovy moovy, con ese comienzo de Hammond a lo Arthur Brown. Y las versiones son más que dignas.

    Ví una vez por aquella época a un grupo portugués en una discoteca de Gran Vía en Madrid, podrían haber sido Os Duques, pero no estoy seguro, había tanto humo jejeje.

    Seguimos sumando.

    Gracias.

    Saludosssssssssssss

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    1. Supongo que sería porque a estos Seven, como a muchos otros, las emisoras de radio los ninguneaban: lo que mola es Raphael, Julio Iglesias y demás solistas modesnos. Pero nunca es tarde si la dicha es buena: ¿a que mola el haberlos conocido?

      En cuanto a Los Buenos, son un caso parecido: la SER los promocionó bastante, pero en provincias pasaron desapercibidos. Y el bueno de Iñaki, a pesar de su afición por las substancias ilegales, ha llegado a ser un clásico nacional. El humo, ya sabe. ¿El mismo humo, tal vez, que le impidió a usted ver a Os Duques? Who knows....


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  2. Magníficos ambos grupos. Estoy escuchándolos y no salgo de mi asombro. Me gusta en especial "Come" y también la estupenda versión de "Oh Pretty Woman" de Los Buenos, nada que envidiar a la que conocía de John Mayall.
    .. En fin que ha sido una sorpresa para mi, no los conocía por que pertenecen a una etapa de la música española de la que no estoy muy enterado.

    Estupendo post.
    Saludos.

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    1. Pues sí, don Antoni: da gusto oirlos y comprobar que no todo era charanga y pandereta en nuestro sufrido país. El segundo quinquenio de los años 60 en España es una pequeña mina que vale la pena revisitar. No digo que sea una maravilla cósmica, pero semana a semana vamos viendo que no todo era tan negro como pensábamos, ¿verdad?

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  3. Ya sabrás que José Luis Álvarez el de Fonograma dice que va a publicar el concierto de Los Beatles en Madrid tal como sonó, íntegro.
    Respecto a lo que dices habría que preguntarse que grado de responsabilidad tenían los grupos en canciones y cual tenían las propias casas discográficas en la colocación de las canciones en las caras A y B de los singles. Me parece que en este aspecto las directrices siempre venína de arriba buscando el gancho popular.
    Volviendo a estos grupos, he visto hace poco la psicodélica de Zulueta y creo que al menos sale uno de estos dos grupos.
    De Henry and the Seven me quedo con You love me que obviamente es su mejor canción.

    Los Buenos es un grupo excelente, mcho mejores que Los Canarios me atrevería a decir. Es un grupo más maduro, más seguro de si mismo y todos los temas de tu selección son estupendos. Grandes instrumentistas con unos arreglosde primera línea y un cantante primoroso. No sé quien es el productor pero realmente hizo un trabajo magnífico.

    Saludos

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    1. Pues no estaba yo informado sobre esa "amenaza" del señor Álvarez, pero puede ser interesante. Aunque ya le aviso, herr doktor: quienes estuvieron allí dicen que el sonido era bastante horrible.

      La responsabilidad sobre el orden de las canciones en los discos era básicamente de los sellos, de eso no hay duda. Los sellos, como ya he dicho otras veces, eran dueños de vidas y haciendas en aquella época. Parece como si cada grabación fuese un favor que hacían a los grupos.

      Y sí, como digo arriba ambos aparecen en la película de Zulueta; ellos y otros cuantos que ya han salido en esta serie más otros dos que faltan por salir. En cuanto al productor de Los Buenos, es Adolfo Waitzman, no solamente su manager.

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  4. Hola Rick:
    Pues si, es el final de la decada, donde los conjuntos de aquí quieren sonar bien, vamos como los de fuera, y desmarcarse de la movida ye-yé, estos dos son un buen ejemplo, pierden en frescura y ganan en técnica, cada uno que saque sus conclusiones y sus preferencias.
    Estos dos grupos me gustan, y habría quedado muy bien el post con "Shelly Y Nueva Generacion" que son del palo.
    Por cierto que todos estos grupos salen en la peli del "Un dos tres al escondite ingles", peliculón donde los haya.
    Bueno, a ver que nos depara el próximo capítulo, a mi ya no se me ocurriria nada.
    Saludotes
    Jose

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    1. Muy buenas, don José. Es cierto que vamos viendo un progreso técnico que no se corresponde con un desarrollo de las ideas; en ese sentido, el que las versiones sigan siendo la mayor parte del material de estos grupos es bastante significativo.

      En efecto, Shelly y Nueva Generación no pueden faltar en este tugurio, y muy pronto nos visitarán. Aunque no era exactamente un grupo de soul, sino más bien de pop americanizado. En cualquier caso, ya digo: están a caer.

      Y sí, peliculón. No sería mala idea que rematase esta serie, ¿verdad?

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  5. Está muy claro que nos han ido vendiendo la historia light de la música española a través de los medios. Estos grupos son los que le dan auténtica dignidad al rock patrio. Dudo que haya en la blogsfera hispana una labor de antroplogía rock hispana más importante que la tuya, además con ese regalito de audio que suena en mis oídos ahora..enhorabuena! Saludos

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    1. Por lo general se reeditan los de siempre, se venden los de siempre y en consecuencia se habla de los de siempre. Siempre ha habido productos para mayorías y para minorías, dejando aparte la carga semántica, intencional, que tenga cada término. Y eso es lo que hay. Gracias por los cumplidos, pero creo que cada uno, dentro de sus posibilidades, tiene la obligación de transmitir sus conocimientos.

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  6. No conocía a ninguno de los dos grupos, y una escucha rápida me ha dejado buen sabor de boca. Los meteré en el mp3 para una escucha más sosegada.

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    1. Bien, mister Chafardero. Espero que a día de hoy ambos grupos figuren entre sus preferidos; sé que es usted un buen fan de los productos españoles.

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Cierren la puerta al salir.

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