jueves, 9 de febrero de 2017

España 70's: la Tercera Vía, o algo así (V)

Cualquier aficionado a la música española de los años 70 recordará aquel cuarteto maravilloso llamado Solera; por supuesto recordará también que de ese cuarteto salieron Rodrigo García y José María Guzmán, que junto a Cánovas y Adolfo hicieron luego otro cuarteto memorable. Pero seguramente pocos se acuerdan de quiénes eran los otros dos miembros de Solera, y para hacerles justicia los tenemos hoy aquí: se trata de José y Manuel, los hermanos Martín. Ya hemos hablado otras veces de lo caprichoso que es el destino, de cómo se administra el recuerdo y el olvido cuando hablamos de músicos de otras épocas, y estos dos señores son un buen ejemplo. 

En Andalucía ha habido siempre una buena cosecha de voces en todos los géneros; en el pop y sin ir más lejos, a finales de la década anterior comenzaron a destacar los granadinos Ángeles, que en cierto modo son los antecesores de muchos cantantes de esta nueva generación. Los hermanos Martín, malagueños, comienzan a cantar en dúo a mediados de la década anterior; su estilo se acerca al folk, aunque por su dominio de la melodía antes que por las letras, que no son especialmente interesantes. Y en 1970, cuando ya llevan unos cuantos festivales encima, son detectados por Hispavox, que antes había cazado a los Ángeles. De Hispavox ya hemos hablado aquí varias veces: en esa época es el sello español de más envergadura, por la calidad de sus estudios de grabación y porque al frente se hallaba Rafael Trabucchelli, productor, director artístico del sello y padre del legendario “sonido Torrelaguna”, así llamado por ser ese el nombre de la calle donde estaban los estudios del sello. Don Rafael queda impresionado por el primoroso juego de voces de los hermanos, y de inmediato lanza su primer single: “…Y me enamoré / Pronto amanecerá”. Especialmente la cara A resulta emocionante, con una melodía que cautiva, ese tono tan bien empastado de las voces y los cuidadosos arreglos de cuerdas y viento que proporciona su productor y que en conjunto puede recordar vagamente al estilo de unos Simon & Garfunkel. La B, más cercana al pop barroco, no alcanza el mismo brillo pero se defiende con solvencia. Y aunque las letras sean tópicos amorosos es evidente que cuadran muy bien con este tipo de canciones. 

El single, sin ser un gran éxito, ha conseguido buenas ventas; así que don Rafael se ilusiona y prepara un Lp, ya que el dúo tiene material suficiente. Ese disco se publica en 1971 con el título de “Génesis” y ha quedado como una de esas pequeñas joyas semiocultas en la discografía española: aunque en su momento también consiguió una cierta popularidad, el paso del tiempo ha resultado devastador para la discografía de estos hermanos. Las influencias de Simon & Garfunkel o C, S & N son evidentes, pero tienen su carácter propio y los arreglos de Trabucchelli están muy medidos. Ya su arranque con “Triste niñez” es de categoría; otra perla es “Mi pequeña hermana”, cara A del único single correspondiente, que en la B contenía “Geraldine”, de parecido calibre, y que junto a otras como “Elisa” o “Un rincón oculto” nos muestran un gran versatilidad que va desde los tonos casi bucólicos hasta momentos cercanos al rock. En conjunto estamos ante una colección brillante, un abanico amplio aunque lastrado a veces por unas letras demasiado “adolescentes”, por decirlo así; de todos modos hay que insistir en que la vocación de la mayor parte de los integrantes de la tercera vía es mucho más musical y armónica que literaria, y que por lo tanto esa etiqueta de “folk pop” que se les adjudica a veces resulta ser una verdad a medias (se supone que las letras e incluso la actitud en el folk tienen más categoría). 

Antes de terminar el año 71 se publica un nuevo single: “Descubrí el amor / ¿Qué has hecho de mí?”, que mantiene las pautas de los dos anteriores, es decir, una balada rítmica al estilo del dúo neoyorkino de sus amores y otra pieza más cercana a los tonos barrocos. Y en 1972 llega “Pronto amanecerá”, su segundo Lp, en el que además de esas dos canciones se incluyen también las que contenía su primer single, con lo cual queda claro que la estrategia es consolidar al dúo entre los aficionados más “serios”, es decir, los que por entonces ya solo compraban discos grandes. Sin embargo, parece que el momento de José y Manuel ha pasado y las ventas caen ostensiblemente, aunque la calidad de este disco no es menor que la del primero: junto a esas cuatro canciones ya conocidas hay de nuevo un amplio rango de matices que va desde “Sigo escribiendo canciones” o “Un tren a Saint Michel”, alegres, chispeantes, hasta el tono de balada orquestal de “Ya me cansé”, pero finalmente a este disco ya solo le queda el consuelo, como al primero, de ser una valiosa pieza de caza para los coleccionistas. La situación mejora poco después con la publicación de un single en el que se contiene “Teresa”, tal vez su canción más conocida, un pop al estilo barroco que sin embargo no es mejor ni peor que el resto de su obra; eso parece indicar que la estrategia de Hispavox consistente en preferir el Lp al single, con este tipo de músicos, quizá no fue la adecuada. En cualquier caso, aquí queda la obra de estos hermanos hasta 1972. 




Es entonces cuando tiene lugar una asociación efímera pero legendaria. Entre los músicos oficiales de Hispavox que han acompañado al dúo en sus grabaciones se encuentra Rodrigo García (instrumentos de cuerda y piano, además de cantante), que ya tenía una trayectoria respetable a sus espaldas; y en el segundo Lp participó también José María Guzmán, otro profesional de altura que suele ejercer como bajista pero también domina la guitarra y tiene buena voz. Ya hablaremos de ambos con más extensión, pero lo que cuenta ahora es que los hermanos Martín se asocian con esos dos músicos y proponen al sello grabar un disco bajo un nuevo nombre con canciones aportadas por los cuatro; el nombre es Solera, y el disco se publica en 1973. Sobre él no hace falta extenderse mucho, porque estamos ante una de las obras cumbres de la tercera vía; la influencia de los grupos de voces yanquis es evidente, pero con un toque “nacional” muy reconocible: “Noche tras noche”, “Linda prima”, “Calles del viejo París”, el disco al completo es un clásico. La mayor parte de las letras son de Rodrigo y Guzmán, mientras que José y Manuel tienen más peso en los arreglos y las melodías. Pero aunque las ventas fueron bastante decentes (especialmente los singles), esa unión duró pocos meses: Solera dejaron de existir a causa de las diferencias de criterio entre los hermanos Martín y los otros dos. 

Y llegamos a 1974, que es el año en el que veremos la fase más brillante de este culebrón: los hermanos Martín se asocian con las tres voces masculinas de Nuevos Horizontes, mientras que Rodrigo y Guzmán lo hacen con Juan Cánovas y Adolfo Rodríguez. De esas dos uniones nacerán dos discos soberbios, aunque por desgracia la mayor parte de los aficionados solo recuerda uno. Pero no adelantemos acontecimientos: aquí queda la constancia de lo que fue Solera. Junto con la obra anterior de Jose y Manuel, casi resulta lógica la apoteosis del año entrante.





16 comentarios:

  1. Efectívamente, ya palabras mayores las que se asoman con Solera y CRA&G, sin que ello merme las interesantes referencias a las grabaciones de los Hnos Martín, los antecedentes de Los Ángeles y la obligada (y merecida mención) al sello Hipavox y a don Rafael, un monstruo (él) Muy interesante también el tránsito en la preferencia de la melodía, en las grabaciones de los Hnos Martín, sobre un contenido más literario que, con Solera y CRA&G alcanzarán, como bien dices, una de las cumbres de nuestra música en aquella época.
    Saludos,
    JdG

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    1. Para mí CRAG son una muy leve evolución de Solera con un "cambio de cromos", por decirlo así. Otra cosa son los hermanos Martín, y nos viene bien a los fans disponer de ambas opciones; de ese modo la perspectiva se amplía y se completa.

      Saludos mil.

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  2. Pues estas grabaciones de los Hermanos Martín no las conocía. Menudo nivel con las armonías. Poco que aportar a lo que dices de Solera y Cánovas and cía. Cuate, aquí hay tomate (por decir algo). Esta parte de la tercera vía tiene su enjundia. Y quedan cosas muy interesantes en el tintero.

    Saludossssssssss

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    1. Espero, estimado Bab, que entre esas "cosas muy interesantes" consideres el disco de José y Manuel que viene ahora. Si no lo conoces, te va a sorprender.

      Más saludosssssssss

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  3. Son grupos todos ellos donde en los que se aunan cosa realmente notables con evidentes mediocridades o quizás en algunos casos son los arreglos orquestales tan remilgados de la producción los que joden el conjunto.
    Afortunadamente con C.A.R.yG. se limaron muchas asperezas. Hay por haí un dúo vocal de los 70 que me dejó un buen recuerdo y no sé si pasará por este lugar algún día. Me refiero a Victor y Diego que también beben de aquel grupo yanqui de los Crosby, Still, Nash y Young.

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    1. Es el problema del pop nacional, herr doktor: a veces la frontera entre la exquisitez y la blandenguería es muy fina. Y en efecto, Víctor y Diego también nos van a visitar en esta serie, faltaría más.

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  4. Hola Rick:
    Cuando uno piensa que ya no existen cosas que le sorprendan especialmente, surge gente como esta que te alegran la vida.
    Después de haber escuchado varias veces los dos álbums de Jose y Manuel se me ha quedado una sonrisa en la cara, y es que descubrir a este dúo es una de las cosas más bonitas que me ha ocurrido en lo que llevamos de año. A Solera ya los conocía de sobra por el post que puse hace poco y que tanto éxito tuvo. La verdadera sorpresa ha sido descubrir sus principios con Jose y Manuel.
    Como es costumbre en mi, he hecho una pequeña selección con las canciones que más me han gustado, y estas han sido varias. Para empezar me ha encantado "Una joven Mamá", tanto es así que yo que pensaba concluir mis selecciones Barrocas con la número 21, he abierto otra carpeta con la 22 para añadirles este temazo.
    Me han gustado mucho tambien, " Un tren a Saint Michel", fantástica canción y orquestación. Otro elegido ha sido "Un oso de serrín", fantásticas armonías vocales.
    Tienes razón al afirmar que las letras son demasiado inocentes o irrelevantes, pero eso no importa demasiado, por que se ve superado por la gran calidad vocal e instrumental que poseen.

    Estos son dos discos que no hay que guardar demasiado ocultos para poder echar mano de ellos de vez en cuando.

    Saludos.
    Antoni.

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    1. Pues bien que me alegro, estimado Antoni. De todos modos he de reconocerte que jugaba con ventaja: sé de tu afición por este tipo de músicas, y estaba seguro de que al menos tú sabrías valorarlas. Las canciones que has destacado son brillantes, y otras cuantas más,y salvo algunos churros de menor categoría sigo sin explicarme cómo es posible que estos dos señores hayan sido borrados de la memoria colectiva de un modo tan contundente. Pero en fin, ya he hablado unas cuantas veces del concepto de "lotería histórica", que para mí es una verdad como un templo.

      Disfrútalos. Y saludos mil también.

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  5. A José y Manuel (menudo nombre artístico) no los conocía. No veo mucho paralelismo con Los Ángeles, creo que les sacan bastante ventaja. Me parecen un poco relamidos, pero bueno, se les puede escuchar.
    Y Solera, será por su nombre, creo que han envejecido mal. Aun así Las calles del viejo París es preciosa. La de Linda prima pensaba que era de CRAG. A pesar de que los años no los han tratado bien, tienes razón en que son lo mejor de su época y que hoy en día son todavía una referencia.

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    1. Ese fue uno de los problemas, Chafardero: el deficiente planteamiento comercial,que por desgracia es muy importante; con ese nombre artístico ya empezamos mal. No he dicho que haya paralelismo con los Ángeles, sino que estos son una clara influencia para los juegos de voces españoles en los primeros años 70. Yo también creo que José y Manuel ya los superaban.

      En cuanto a la confusión entre Solera y CRAG con algunas canciones, no me extraña porque son muy parecidos. Hay algunas canciones que si las cambias de un disco a otro no se enteraría nadie.

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  6. Hola Rick:
    Pues a a Jose y Manuel no los conocía, y después de escuchrlos (con el beneplácido familar) me han sorprendido gratamente, los discos mantienen el nivel en todas sus canciones, buen descubrimiento.
    Solera, palabras mayores, los imprescindibles de la década.
    Saludos
    Jose

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    1. Pues me alegro, José. A ver, no estoy diciendo que sean la octava maravilla del mundo; pero comparándolos con otros nombres que se reivindican con más énfasis, yo creo que no desmerecen en absoluto.

      A ver si lo que viene ahora....

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  7. Pues sí que tienen letras simplonas los hermanos Martín. Suenan frescos, pese a todo.

    Solera ya son otra cosa. La voz insolente de Rodrigo marca ya la primera diferencia.

    No tengo muy claro qué es esto de la “tercera vía”, y es difícil comprender qué criterio se utiliza para incluir o excluir a alguien; pero, hasta ahora, cosa guapa.

    Saúde.

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    1. Sobre las letras me reafirmo en lo que ya he dicho desde el principio de esta serie: en la tercera vía lo fundamental son otras cosas. Que haya un letrista genial como Rodrigo no implica que los demás tengan que serlo también. Y tranquilo, que no se excluye ni se incluye a nadie: como en cualquier otro "estilo" o "escuela", los buenos no necesitan de etiquetas. Otra cosa es que, para guiarse, sean útiles; luego ya cada uno que los llame como quiera.

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  8. Sabía algo de lo de José y Manuel pero tampoco mucho y no los he escuchado casi. Solera son palabras mayores, el disco que sacaron es canela fina. Abrazos.

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    1. Fue un dúo que a pesar de grabar dos discos grandes a su nombre más otro con Nuevos Horizontes pasó al olvido casi inmediatamente, y aún hoy siguen sin ser reivindicados por nadie, lo cual me resulta sorprendente. Pero en fin, este negocio es así. En cuanto a Solera y luego CRA&G, esos tuvieron más suerte (relativamente): no vendieron mucho en su época, pero ahora todo el mundo los respeta. Y con razón, que conste.

      Saludos mil.

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