martes, 19 de noviembre de 2019

1975-80: la nueva España (XVII)


El rock progresivo sigue siendo a mediados de los años 70 el material preferido por muchos músicos veteranos; teniendo en cuenta que fue Cataluña la zona donde más se había desarrollado ya desde finales de la década anterior, no es extraño que allí se sigan presentando con regularidad grupos de ese estilo. Los más actualizados buscan ahora una fusión entre el progresivo y el jazz o incluso algunos ritmos mediterráneos sureños, y de la amplia nómina de bandas que poblaron el mercado por entonces es evidente que Iceberg son los más famosos a escala nacional. Son también los que mejor ejemplarizan el nexo de unión entre épocas y estilos que nos llevó desde el frondoso panorama de mediados de la década hasta la decadencia de aquella escuela.

Joaquín "Max" Sunyer es un guitarrista de categoría, con formación clásica, que nos visitó por primera vez tras abandonar a Vértice y entrar en Tapiman junto a José María "Tapi" y Pepe Fernández; recordarán ustedes que la producción de ese grupo consiste en un Lp homónimo y dos singles entre 1971 y 1972 sin mucha repercusión, aunque ahora sea uno de esos nombres míticos para coleccionistas y fans curiosos. Por entonces su hard rock progresivo andaba cerca de un heavy incipiente que ya mostraba un vago tono sinfónico, corriendo la misma suerte que Máquina!, Pan & Regaliz y en general todos aquellos grupos con más voluntad que genio. Tras la desaparición de Tapiman, Max se buscó la vida trabajando en el grupo de Tony Ronald; y fue allí donde hizo amistad con el teclista Josep Mas "Kitflus", el cantante, guitarra y saxo Angel Riba y el bajista Primitivo Sancho. Buscando un batería al que interesen aventuras totalmente distintas a las que está viviendo dan con Jordi Colomer, que por entonces trabajaba para Luis Aguilé, y en 1974 comienzan a preparar la presentación de la nueva banda, cuyo nombre será Iceberg. En la primavera de 1975 ya han conseguido un contrato con la CFE y entran a grabar su primer disco.

"Tutankhamon" es el título de ese disco, en el que la mayoría de sus piezas son cantadas; las letras (unas en castellano, otras en inglés) nos presentan al faraón niño como un buen chaval, un tanto inconsciente, que iba a arreglar la cuestión social en Egipto aunque finalmente parece que ese asunto quedó como estaba. Pero lo que llama la atención es el sesgo que ha tomado el estilo musical de Sunyer teniendo en cuenta sus antecedentes, y aquí vemos que aquel rock progresivo de los tiempos de Tapiman se ha decantado claramente por el sinfónico: esa epopeya casi mitológica que nos cuentan las letras va envuelta en un desarrollo instrumental muy a juego, que recuerda sobre todo a Yes. Es una influencia muy clara, evidente a lo largo de todo el disco; habría que hablar antes de partes o fases antes que de canciones propiamente dichas, y el influjo de Steve Howe se nota en las escalas y la digitación de Sunyer (incluso en el sonido de la guitarra, aunque sus adoradores no se paran en barras y ya lo comparan directamente con McLaughlin). Del mismo modo, las estructuras tradicionales de los británicos se recrean aquí: la sucesión "Tebas / Prólogo" ya lo deja muy claro, con una base rítmica casi sincopada y los teclados "aéreos", en oleadas (el trabajo de Kitflus tiene tanto protagonismo como el de Max). El sonido en general es bastante bueno y por entonces las bandas de ese estilo eran todavía muy apreciadas en España, así que al final el número de ventas superó de largo las previsiones. Con aquel único disco Iceberg se habían convertido ya en la banda de rock progresivo sinfónico español más respetada, llegando a ser los únicos que lograron triunfar tanto en el festival de la Cochambre como en Canet a pesar de que en ese momento el disco llevaba solo unos días en la calle.


Las giras por casi toda España se hacen continuas, y no consiguen disponer de tiempo suficiente para el estudio hasta más de un año después; para entonces el grupo ha decidido prescindir de la voz, que al parecer no encaja en los estilos que desarrollarán a partir de ahí (Riba graba algunas partes de saxo antes de abandonar su puesto en el grupo, y luego se dedica a dirigir la sección de management). Iceberg es ahora un grupo de música instrumental que presenta a finales de 1976 "Coses nostres", en el que la influencia de Yes comienza a desvanecerse: aunque todavía queda un perceptible ambiente sinfónico se nota que están buscando nuevas perspectivas para el futuro. Por entonces el jazz rock tan en boga en medio mundo era una de las principales fuentes de inspiración para los músicos de orígenes progresivos, y no cabe duda de que este cuarteto ya lleva un tiempo escuchando a los grandes monstruos de la CBS como Weather Report y compañía. Pero sobre esa escuela comienzan a crear un incipiente estilo "mediterráneo" que, al menos de momento, les sienta bastante bien: estamos ante un disco que, salvando las distancias, no tiene mucho que envidiar a la densidad de los yankis y muestra carácter propio sobre todo en piezas como "La flamenca eléctrica", aunque la excesiva repetición de ese tipo de sonido pueda hacerse (y se hará) un poco cargante. En cualquier caso, llegó a ser otro éxito de ventas: la parroquia agradecía esa evolución, que mostraba al grupo como una entidad dinámica, y por otra parte el rock sinfónico estaba en franca decadencia (hasta Yes andaban ya cerca de convertirse en casi una banda de tecno pop).


En 1977 publican "Sentiments", un tercer disco que hace honor a su título ya que, manteniendo la estructura general del anterior, el tono general resulta casi melancólico. Esto se debe en parte a que Iceberg han buscado inspiración en el espíritu andaluz, y no solo por los títulos: la sucesión "Sentiments / Andalusía, Andalusía / A Sevilla" tiene evidentes puntos de contacto con el tipo de melodías que están desarrollando las bandas andaluzas de rock progresivo, también por lo general a medio camino entre jazz rock y sinfónico. Parece claro que hay un espíritu mediterráneo que llega a hermanar por medio de la música a dos comunidades tan distintas como Cataluña y Andalucía, aunque esa hermandad probablemente se deba al gran número de inmigrantes andaluces que viven allí: es el único modo de explicar fenómenos como la rumba catalana, que ya había popularizado Peret y a la que Xabier "Gato" Pérez dará una pátina de "respetabilidad" (tras la disolución de Secta Sónica, Pérez pasa del jazz rock a la rumba arrastrando a buena parte de sus seguidores. Es curioso que el propio Gato fuese también quien popularizó el término "onda layetana"). Pero a lo que íbamos: esa doble carga mediterránea de jazz rock con efluvios de la tierra comienza a resultar un tanto cansina, al menos para los mesetarios y la gente del norte, a causa de lo cual las ventas muestran una cierta decadencia. "Sentiments" quedará como la última obra de categoría dentro de un estilo que también da claras muestras de agotamiento.


Pero la inercia todavía los mantendrá por un tiempo, y las giras siguen siendo casi continuas; por lo tanto parece el mejor momento para publicar un directo, que llega con puntualidad en 1978. Sin embargo no se trata de una recreación de piezas ya conocidas sino de tres novedades, tres desarrollos extensos, uno de diecisiete minutos en la cara A y dos en la B. Porque la palabra "desarrollos" me parece la más ajustada: imagino que fueron pensadas exclusivamente para el directo, es decir, sin el aura "orgánica" que han de tener las piezas trabajadas en estudio, porque aquí lo que hay es una sucesión de ritmos y estructuras sin una ilación clara, casi un conjunto de ejercicios de estilo que no llevan a ninguna parte, el jazz rock en su vertiente más convencional. Tuvieron en contra tanto a la crítica, que lo atacó por esa falta de originalidad, como al público, que ya comenzaba a desertar de esos estilos. Y aunque sus actuaciones todavía rozaban el lleno (más por la leyenda que por la actualidad), Iceberg deciden desaparecer de escena con el final de la década: su último disco, póstumo ya, se titula "Arc-en-ciel". Más de lo mismo, o eso pienso yo. Hubieran quedado como señores si se retirasen tras el tercero, pero ya comprendo que un profesional de un sector tan voluble como la música popular ha de aprovechar las ocasiones al límite, y los directos de este grupo dieron dinero hasta el final. Años después Max y Kitflus crearon "Pegasus", con el que volvieron al "más de lo mismo" que había caracterizado el jazz rock en la última época de Iceberg, pero con una cierta cercanía a la fusión de estilos que los mantuvo en activo durante mucho tiempo, llegando incluso a actuar en sitios tan renombrados como el festival de Montreux o el Carnegie Hall.



18 comentarios:

  1. Cualquier mirada a un pasado concreto está lastrada por lo que pasó después. Yo cuando escuchaba a Iceberg me parecía un grupo estupendo, por cierto el primer tema aparte de a Yes me recordó a Camel, pero luego de las liviandades de La Movida nos resulta más espeso, más difícil de tragar. ¿Eso quiere decir que eran malos o es que la propia sensibilidad la tenemos menos acostumbrada a aquella música después de lo que vino después?
    Sin embargo creo que Iceberg era un gran grupo con unos músicos excepcionales.

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    1. Yo creo que el asunto de la Movida llegó cuando muchos ya estábamos un poco hartos de tanta seriedad progresiva, y en todo caso hay que recordar que un poco antes ya estaba el rock urbano, Tequila, Ramoncín y compañía dándole la vuelta a los criterios que había hasta entonces. Simplemente, el tiempo del prog había pasado; y si la mayor parte de los progresivos británicos ya estaban desapareciendo, con mayor razón los de aquí, que nunca llegaron a su altura.

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  2. Pues mira, me acabo de poner su "Coses Nostres", más que nada para rememorar el "Preludi i record", primer tema del disco, una pieza instrumental que en sus muy primeros acordes cabalgaba como entrada en unos de los programas de Carlos Tena de la época (no recuerdo en cual de ellos). Los descubrí después de Triana, Tapimán y Máquina!, en plena expansión de la música progresiva de entonces, ideal para enrollarse en aquellas sesiones eternas en las que los petas eran nuestro alimento orgánico y espiritual. Creo que estaban más cerca de Yes que de Weather Report, aunque los teclados de Kitflus sonaran a veces mucho a Joe Zawinul, los solos de guitarra de Max Suñé se acercaban al Howe más virtuosos. Un gran grupo de músicos.
    Saludos,

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    1. De los tres primeros de Iceberg a mí me resulta difícil defender a uno sobre los otros dos; incluso a día de hoy, que ya no aguanto mucho este tipo de estilos (salvo los Crimson, Traffic y poco más), no sabría decir cuál prefiero. En cuanto a la cercanía, insisto en que Yes son su primer disco, y los otros dos van evolucionando hacia los Report y en general el sonido CBS de la época.

      Saludos mil...

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  3. Dicen que los adictos a la buena música son malas personas..... yo soy uno de ellos. Iceberg, que buenos! adelantados a su tiempo o a sus circunstancias

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    1. Bah, será como en cualquier otra afición:los habrá buenos, malos y regulares. Un gusto puede determinar un carácter, pero no cambiar una naturaleza. Y los grupos al estilo Iceberg fueron muy respetados, pero en general yo creo que comenzaron tarde: en la Isla esa escuela ya estaba en franca decadencia. La edad de oro del progresivo va desde 1968 hasta el 71/72, más o menos.

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  4. No me privo de hacer un nuevo comentario (pesado que es uno, leñe...), y es que acabo de comprar esta tarde el "Iceberg en directe", editado por Bocaccio, y al abrir la portada me recuerda mucho al "On The Road" de Traffic, que de las imágenes también vive uno.
    Saludos,

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    1. Pues sí que se parecen, y no solo en la funda: también el de Traffic es un directo, y también marca su decadencia. Los directos son artefactos peligrosos...

      Saludos mil...

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  5. Hola Rick:
    Pues en sus tiempos fué uno de mis grupos favoritos y Tutankamon me encantaba,tengo todos sus Lp´s pero el tiempo pasa y nuestros gustos van cambiando, el año pasado me los repase todos y la verdad es que sufrí bastante.
    Vale que los músicos son de bandera, pero no es suficiente para mi, sino me transmiten nada y ahora mismo no e dicen nada.
    Otra de las bandas catalanas que querían ser buenos músicos, pero como casi todas, su tecnicismo choca frontalmente con las emociones.
    Si Iceberg es la evolución de Tapimán, me anclo en el pasado, pues Tapiman si que era un grupo bueno, de esos que te llenan y su Lp es de los que todavía escucho asiduamente, como una de las joyas del rock nacional.
    ¡Que se le va a hacer!, los viejos carcamales somos así de roñones.
    Bueno, creo que solo me queda un misterio de dolor.
    Saludos y no me hagas mucho caso, serías el único.
    Jose

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    1. A mí me pasa lo mismo, José: hasta mediados de los 70 yo también era fan del progresivo, pero comenzaba ya aburrirme de tanta excelencia musical. Cada vez veía a toda esta gente mucho más lejos de mí. Tapiman tampoco es que les tenga mucho amor a día de hoy, pero quizá sí más cariño. No sabría explicarlo...

      Y sí, has acertado: solo te queda un "misterio de dolor" antes de que lleguen unos que te gustan mucho a ti. Sáltate el "misterio", si quieres.

      Saludos mil

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    2. De ninguna manera, si se ha de sufrir se sufre.

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    3. Bueno, pues tú mismo. Pero el que avisa no es traidor...

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  6. Hola Rick:
    Aprovecho esta mañana de Lunes que me he quedado en casa tranquilo, para leer con atención esta entrada y de paso darle un repaso a la discografía de Iceberg, ya que en su momento, también fueron para mi uno de mis grupos favoritos. Le tengo especial cariño al "Sentiments", que fué el único álbum que me compré 8todavía lo tengo guardado). Los otros los tenían mis amigos y los íbamos compartiendo y siempre comparándolo con la Weather Report y su esxcelente "Tierra de Pájaros".
    Recuero que aquí en Alicante tambien teníamos nuestro propio grupo Jazz rock profresivo, se llamaba Costa Blanca, y creo recoradar que tocaban bien, o por lo menos a nosotros nos sonaba a gloria.
    Recuerdo que este estilo de música, estaba muy de moda, y que además de escucharla en casa, se podía oir en cualquier tipo de garitos, desde los más formales hasta los más canallas. Se podían escuchar junto al rock Andaluz, el Heavy, Punk, etc. Un poco de todo. Era una auténtica mezcolanza.
    Voy a buscar a Tapimán, no los conozco, y Jose me ha desperatado la curiosidad.

    Excelente entrada, como es habitual.

    Saludos
    Antoni.

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    1. Ya veo, Antoni, que casi todos fuimos fans de Iceberg por un tiempo,como muchos otros grupos de esta onda. Pero el tiempo pasa, y nuestros criterios van cambiando; eso es la evolución, supongo.

      En cuanto a Tapiman, si no los encuentras por ahí los tienes en este bar: vete al buscador de la columna izquierda...

      Y gracias...

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  7. Hola de nuevo:
    Por si a alguien le interesa, el grupo Costa Blanca, publicó un álbum en 1977, titulado "Viaje a Prantia". Está completo en youtube.

    Antoni.

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  8. Nunca fui muy fan del progresivo. Me costó trabajo olvidar la música que se hacía en los 60. De todas formas, sí que hay grupos que me interesaban, como los Crimson que nombras. Yo a Traffic nunca los metí en ese baúl. Cosas mías.
    De Iceberg tenía el L.P. "Coses nostres" y me gustaba bastante. No se puede negar que eran grandes músicos. Oídos ahora cansan un pelín.

    Seguimos avanzando.

    Saludosssssssss

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    1. Hola, Bab. Honradamente:a mí el progresivo de este tipo me cansó hace mucho tiempo. Otra cosa es el concepto que se tenía de "progresivo" en sus primeros años, cuando cualquier variación sobre el rock tradicional podía llamarse así. Con esa perspectiva, casi todas las grandes bandas de finales de los 60 / principios de los 70 eran progresivas: King Crimson es"la madre" del progresivo, pero ¿cómo podríamos llamar a Traffic, Family, los Floyd, etc...?

      Así que estoy de acuerdo que Traffic, como los demás, tiene mucho que ofrecer: primero fueron psicodelia folk, luego se acercaron al jazz rock y de vez en cuando hacían r'n'b, pero alguna etiqueta había que ponerles.

      En cuanto a Iceberg y compañía, pues eso: buenos técnicos, pero no muy creativos. Por eso ahora cansan, Mientras que la mayor parte de la obra de unos Crimson (por ejemplo) todavía se mantiene.

      Saludos mil...

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