viernes, 21 de octubre de 2011

Años 60: América (XII)



Bienvenidos a Chicago, Illinois. Es la tercera ciudad en importancia de los Estados Unidos, y su mayor contribución a la música popular viene dada por haber sido la cuna de algunos de los grupos más notables implicados en los orígenes de una evolución que surge a mediados de los años 60 y eclosionará a principios de los 70: el jazz-rock. También en la Isla habrá bandas de este estilo (Soft Machine en cuanto abandonen la psicodelia, por ejemplo), pero es innegable que las más conocidas proceden de esta ciudad: la influencia negra del blues y el jazz que se respira aquí hacen de Chicago una ciudad un tanto peculiar con respecto al resto del país. Y la sombra de Miles Davis es alargada. De todos modos insisto en que estas bandas son solamente los cimientos: hay mucho canto en ellas, mucha melodía. No es aún ese estilo pretencioso y endogámico que habremos de sufrir años más tarde.

En esta nueva ola tiene mucho que ver una casa discográfica, la CBS: la mayor parte de los artistas dedicados a estos sonidos graban ahí, lo cual implica que hay mucho dinero para promoción. De pronto los oyentes rockeros creen alcanzar un nuevo estatus de prestigio comprando discos mucho más "elevados" que los clásicos de guitarreos y estribillos "infantiles" que han sonado hasta ahora. Y aunque la decadencia del rock en los años 70 hace que el verdadero jazz rock alcance su edad de oro en esa década (ya saben, Weather Report, Mahavishnu Orchestra, Return to Forever y todos esos), ya tenemos ahora algunos grupos que, como he dicho arriba, anticipan lo que vendrá luego. Básicamente, en esta ciudad son tres:

The Flock: CBS publicó en 1970 un doble LP recopilatorio que fue distribuido en todo el orbe cristiano bajo el nombre de "Llena tu cabeza de rock". Se trataba de un ramillete con lo más granado de la casa, y lo primero que captaba el ojo era su portada: un violinista melenudo en pleno trance musical; hasta tal punto se hizo famosa esa portada que muchos llamaban al disco "el del violinista melenudo". Bueno, pues el violinista era Jerry Goodman, líder de los Flock. Solo publicaron dos discos, pero son maravillosos: el primero, producido por el mismísimo John Mayall, es una demostración de la clase de estos muchachos en la ejecución, sumada a una creatividad notable y original que no abusa de los instrumentos de viento; el segundo, más melódico, es otra preciosidad con tonos casi orquestales. Pero las ventas no fueron buenas, y Goodman fue fichado por John McLaughlin para la emergente Mahavishnu Orchestra. Él era el cerebro del grupo, así que la disolución resultó inevitable.

Chicago Transit Authority: sí, esos. Nacidos a finales de los años 60 y considerados como epítome de lo que se define como "brass band", es decir, "banda de metales", estos universitarios añadían a su formación musical una rebeldía política con proclamas como "la vuelta del poder del voto", e incluso daban instrucciones sobre cómo debe ser elegido un presidente del país. Su arranque fue muy prometedor, con la publicación de un doble LP donde se halla gran parte de sus mejores momentos: aquí encontramos joyas como "Beginnings", "Listen" o la versión cósmica del "I'm a man" de los Spencer Davis Group. La mezcla de soul blanco, melodía y rock con tintes jazzísticos de los metales resulta imbatible. Para el segundo ya han acortado su nombre a "Chicago" y -aunque comienzan a surgir algunas baladitas sobrantes- aquí tenemos la legendaria "25 or 6 to 4", sin ir más lejos. Mantienen el tipo otros dos o tres discos, y cuando van por el sexto resultan ser ya bastante insoportables: baladas melosas para parejas entradas en años, trompetitas sin venir a cuento, grandilocuencia… un dinosaurio pesado y torpón que ya no aporta nada. No sé cuántos discos han llegado a grabar, ni voy a ponerme a mirarlo, pero eso sí: Chicago es la banda más famosa de Chicago.

Electric Flag: esta fue la primera banda "alternativa" y al mismo tiempo la más abierta de todas, con muchas influencias distintas, por lo cual no quedaría ajustada su definición en el sector del jazz rock ni en ningún otro. Su fundación es obra de Mike Bloomfield, un verdadero corredor de fondo en la historia del rock americano; tímido y retraído, consiguió sin embargo hacerse un nombre a mediados de los 60 como guitarrista en la banda de Paul Butterfield (con la que Dylan daría el salto eléctrico en 1965: la excelsa guitarra que se oye en "Highway 61 revisited" es la de Mike). Tras esa época vuelve de las costas californianas a su Chicago natal para crear en 1968 Electric Flag junto al mágico Buddy Miles en la batería. Bloomfield, un poco harto del blues standard, trata de elaborar lo que él llamó "música americana", que resulta ser una saludable mezcla de blues, soul blanco e instrumentos de viento: su primer disco, "A long time comin'", publicado este mismo año, es una buena muestra del naciente género. Pero poco después tiene que marcharse por "problemas de salud", que ya habían provocado que el liderazgo de la banda descansase en Miles. Grabaron dos discos más en la misma onda antes de separarse, pero su influencia se nota a veces en las dos bandas antes citadas y en otras cuantas.

Ahora nos toca viajar al cercano, machote y ruidoso estado de Michigan. Y aunque Detroit sea nuestro destino principal haremos una escapadita a Flint, que no queda muy lejos. Preparen las orejas, que aquí hay tomate.


11 comentarios:

  1. Yo sigo sin entender porqué el jazz es artísticamente superior al rock. Pero claro, no entiendo del tema, siempre he pensado que se le considera sofisticado en principio solo por tener un público más reducido. Supongo que también depende del grupo de rock que pongamos sobre la mesa.

    Hombre, la batería de jazz me mola bastante. Lo he escuchado un poco en vivo y tengo muy buen recuerdo de esos ritmos y esos golpes de repente. Y un oriental que se volvía loco con su contrabajo XD

    Perdona que me haya salido del tema. No me sonaba ningún grupo, ahora he oído 'I'm a man'. Tal y como usted comentó, la etiqueta ''jazz-rock'' es más americana y los ingleses lo meterían en progresivo, ¿no? Volveré a pasarme por el bar. Pase usted un buen fin de semana, y recuerdos a Sam.

    Por cierto, leí que en Chicago nació también el House, ¿no? Bastantes años después, claro.

    ResponderEliminar
  2. Siempre pensé que lo que me exige cierto esfuerzo para ser disfrutado, al final será lo que más y más tiempo me gustará. Flock, además, lo asocio con el descubrimiento de un determinado ambiente nocturno.

    Verificación de la palabra: Tontene

    ResponderEliminar
  3. Hola, yerno. Plantea usted una cuestión un tanto difícil. Si entendemos como "arte" una adecuada disciplina técnica, un planteamiento y ejecución virtuosos, una elevación intelectual, entonces es evidente que el jazz es artísticamente superior al rock y solo inferior a la música sinfónica (si tiene sentido comparar una cosa con la otra, que no lo creo). Pero hay muchas definiciones de "arte", y la que a mí más me gusta tiene relación con el aspecto emotivo: según ella, el arte es una manifestación -pictórica, musical o de cualquier otro tipo- capaz de producir emoción en el sujeto pasivo. Otra cosa es el nivel intelectual de ese sujeto, claro; pero, francamente, eso sería meterse en un jardín. Cada uno disfruta con lo suyo, y hasta ahí se puede llegar.
    En efecto, la etiqueta "jazz-rock" es de uso más común en Estados Unidos, aunque también en Europa tiene uso. Y en cuanto al médico ese que usted dice, por la cara deduzco que debió de nacer precisamente en esa época.

    Tiene usted razón, don Luis: siempre es bueno poner algo de parte del oyente, tratar de superarse. Otra cosa es que los ejecutantes acaben viviendo en un limbo egocéntrico, cosa que sucedió en los años 70/80 con el jazz-rock vanguardista y que ya le había ocurrido al progresivo años antes. El endiosamiento, aplaudido por los fanáticos, es el peor ingrediente para el desarrollo de un género. Entre el barroco y la parodia suele haber muy poca distancia.
    Y celebro que aún le gusten los Flock. No tuvieron suerte, pero la obra quedará siempre.

    ResponderEliminar
  4. Me refería a la música 'house', ya sabes, esa música electrónica de viejo rollo after hour, que pega en algunos pubs o discos a altas horas de la noche XD

    Si, más o menos estoy contigo en lo del arte y las emociones. En lugar de decir que determinada música es más artística, igual yo subrayaría la 'complejidad' o 'simplicidad': una obra puede ser más compleja, pero no por ser más compleja necesariamente va a tener mayor valor artístico. En principio hay relación, pero...

    Si, menudo jardín. Dejémoslo estar, jeje.

    ResponderEliminar
  5. Para mí el jazz y la clásica no solo tienen más recursos estilísticos que el pop rock, sino que el abanico de emociones que me provocan es mucho más amplio y profundo. Lo cual no quita para que me lo pase muy bien con el pop, valorando lo que tiene de fresco, divertido, sencillo e inmediato, ya que la clásica está muy encorsetada y el jazz se ha vuelto un territorio de tocones egocentricos. Y por eso mismo me hace bostezar cuando un músico de rock quiere dárselas de culto con temas que pretende emular a los de otros géneros. Con el jazz rock pasa esto. Al contrario, en aquel momento también estaba Miles Davis con sus devaneos electricos que dio unas cuantas páginas perfectamente olvidables

    ResponderEliminar
  6. Estamos de acuerdo, señor Chafardero, en el asunto de los recursos estilísticos: con otras palabras, algo así le he dicho a don Raúl. Y en cuanto al abanico de emociones, eso ya es cosa de cada uno: yo soy tan cenutrio que prefiero estos ritmos infantiles a los otros.
    Y totalmente de acuerdo en todo lo demás: el amaneramiento fue una de las razones por las que se hundió el rock en los años 70. Y el jazz rock a continuación. Y al señor Davis le sobra la mitad de su producción. Pero esto es una opinión mía, que conste.

    ResponderEliminar
  7. No entiendo de jazz, pero no creo que sea un compartimento estanco, al igual que no lo es el rock. Me estoy refiriendo a tu punto de vista, Chafardero, que no acabo de entender. ¿Por qué peca un rockero si se pasa de culto y no peca un -pongamos - trompetista de jazz? ¿Entonces lo reducirías todo a los compartimentos estancos de ''música culta'' y ''música ligera'', como se hacía antes? Yo creo que esas distinciones ya han quedado un poco atrás, y ni siquiera tiene sentido meter en un mismo saco a eso que se llama 'música clásica', donde hay muchas etapas y géneros distintos, algunos de los cuales han acabado experimentando con el jazz, el rock e incluso el pop.

    Parece que hay grupos que se sitúan entre varios mundos musicales, ¿dónde está la línea divisoria para permitirles ser sofisticados o no? A lo que voy es que tu postura llevaría a ignorar no solo el progresivo, sino buena parte del rock. Te quedas, por ejemplo, con jazz, clásica y los Ramones, for example. En gustos no hay nada escrito, así que tus gustos están muy bien, como los de cualquiera, pero no comparto tu postura al respecto. No sé si me he explicado.

    ResponderEliminar
  8. Vaya, Espero no haber sonado agresivo, no era en absoluto mi intención. A veces hay malentendidos con el tono en los blogs :P

    ResponderEliminar
  9. Tranqui que no suenas agresivo, en todo caso impulsivo como yo.
    Yo no niego al pop y al rock que sean sofisticados, pero creo que su mayor virtud es la se
    ncillez, algo por otra parte muy dificil de conseguir, y con la que se pueden lograr unos grandes resultados artísticos. Los músicos de jazz son capaces de descomponer una melodía en mil frases que te coducen a un lugar nuevo, los músicos de rock se pierden en punteos aparatosos y efectistas que a mí no me dicen nada. Pero como bien dice el amigo Rick, es cuestión de gustos.

    ResponderEliminar
  10. Hola Chafardero, creo que estamos de acuerdo en la mitad del asunto. Yo también valoro la sencillez de una canción, y esa es una buena forma de hacer rock o pop. Pero así como disfruto con esas canciones sencillas, también puedo disfrutar con otras más complejas, ya sea de rock, de pop, de clásica o de jazz, si se da el caso. Lo único que te discutía era que negaras - más allá de tus preferencias personales - al rock la posibilidad de desarrollarse en todas sus expresiones posibles. Pero lo dicho: cada cual tiene sus gustos.

    ResponderEliminar
  11. ¡Hombre, se ha montado un foro aquí! Pues muy bien, oigan. Yo, ya digo, soy más aficionado a los sonidos "simples" del rock o el pop; pero ello no quita para que, evidentemente, reconozca la extremada finura de algunas obras de jazz o el grueso del trabajo que desarrolla la sinfónica.
    En todo caso, tampoco creo que sea obligatorio establecer compartimentos estanco: hay algunos discos de rock progresivo o de jazz rock que son notables; pocos, pero los hay. En incluso se creó la denominación de "pop barroco" a finales de los años 60 para definir a grupos como Left Banke, por ejemplo.
    Ahora, que estamos de acuerdo en el asunto de los "virtuosos": como ya dije alguna vez, los guitarristas (o los baterías, o los teclistas...) divinos son los causantes en gran parte del hundimiento del rock. Y de que volviese la simplicidad con el punk y la new wave, algo que para mí fue una bendición.

    ResponderEliminar

Cierren la puerta al salir.

Perseguidores