jueves, 24 de febrero de 2011

Música para mods y otras hierbas (XV)


Casi me parece mentira haber llegado hasta aquí, pero por fin hoy terminamos con esto. Y lo único que nos queda es constatar que si aún hoy sigue habiendo rockers, lo mismo pasa en el bando mod. Como todos los grupos de nostálgicos que mantienen la memoria de una época pasada, hay en ellos más estética que otra cosa. Pero en fin, tienen sus locales, se reúnen de vez en cuando para repasar las viejas glorias discográficas… y como ya dije el otro día, cada uno vive como quiere. Y desde luego, mejor vivir oyendo las viejas glorias que el nuevo disco de alguna de esas bandas de rockeros sagrados que deberían haber desaparecido de la tierra hace mucho.

A finales de los años 70, entre la marejada punk y new wave, se produjo un revival mod. Una nueva generación de jóvenes, bien por tener hermanos mayores o por haber descubierto entre las pertenencias de sus papás algún disco comprometedor, se enteraron de que diez o doce años antes había habido una época de pop gozoso, de píldoras sónicas de dos minutos y pico que encandilaron a toda una generación. Y se pusieron a investigar. La primera referencia, por ser la más próxima, era el Northern Soul; pero muchos de ellos buscaron más atrás, en los productos de la tierra. Y ahí descubrieron, entre otros, a los Small Faces: entre algunos de estos jóvenes, el impacto fue brutal. Y el joven más impactado de todos fue probablemente John William Weller, más conocido como Paul Weller.

El bueno de Paul, a semejanza de su amado Steve Marriott, comenzó muy joven: con doce años ya conocía gran parte de la obra de Beatles o los Who y, al igual que ellos, sus primeras influencias a la hora de tocar fueron el rock'n'roll y el r'n'b: Chuck Berry sobre todo. Hasta que en 1974 "me interesé por los mods de los primeros años 60 no sé por qué, tal vez al ver la fotografía de algún grupo… en cualquier caso, el asunto me enganchó profundamente e indagué sobre el tema. Porque la mayoría de los chicos de mi edad nunca habían oído hablar de los mods, o a lo sumo los recordaban como a las bestias míticas de oscuros tiempos". Y ni corto ni perezoso, acabó comprando una Rickembaker, y una Lambretta, y se cortó el pelo al estilo Marriott. De todos modos, como buen hijo de su tiempo, cuando comenzó a grabar con su grupo, allá por 1976, las primeras maquetas eran claramente punk. Y en cierto modo también lo fue su primer LP: "In the city". Su grupo era The Jam.

The Jam son la gran banda neo-mod, la única gran banda, como antes lo habían sido los Small Faces. No tuvieron su brillo, evidentemente -era otra época, más rabiosa-, pero han dejado clásicos para la historia como "Going underground", "In the city", etc. Y cada vez se fueron apartando más del movimiento punk tanto en su música como en su actitud; lo que a veces les costó algún disgusto con bandas más "serias" y "comprometidas" como los envarados Clash, que inicialmente los apoyaron para luego atacarlos por "fachas".

Y aparte de los Jam, hay una ristra de grupos que comenzaron en esa onda y siguieron por otras, o grupos mucho más pequeños. En el primer apartado es destacable una banda que inicialmente se presentó como alumna de la escuela Northern: los Dexys Midnight Runners (cuyo nombre lo dice todo) y que publicaron en 1980 su primer LP "Searching for the young soul rebels". La influencia del soul es clara, y al más puro estilo de las brass bands americanas hay una sección de metales impresionante. Y un homenaje al gran Geno Washington, y… ahí acabó todo. El siguiente disco de los Runners cambia totalmente: la estética de chaquetas de cuero negro y gorros de lana que habían utilizado en su primera época queda desterrada y ahora muestran un look perroflauta a tono con su nuevo disco, "Too-Rye-Ay", una especie de folk-pop que los hizo millonarios, supongo. Y lo que son las cosas: Mick Talbot, uno de sus miembros, se asoció en 1983 con Paul Weller para crear Style Council, una banda que al principio recreó en cierto modo los primeros tiempos de los Dexys.

Hubo otros grupos que se inclinaron hacia la rama ska-reggae-rocksteady, como los Beat o los Selecter, o incluso los primeros Madness. Y por último, los que directamente se afiliaron al pop, a medio camino entre la new wave y lo mod. La mayoría de ellos no pasaron de un buen LP inicial, como Secret Affair (especialmente estos), Vapours, Merton Parkas, etc. Y luego, vuelta a la realidad: a mediados de los años 80 estábamos otra vez metidos en la nostalgia. Y sí, también hubo algunos grupos españoles (Brighton 64, Elegantes, Telegrama, etc): algunos realmentre buenos, otros simples copias de los británicos; pero para un fan todo vale. Aún hoy se ven locales con Vespas y Lambrettas aparcadas fuera… y aunque a mí no me va mucho ese tipo de actitudes, no soy el más indicado para atacarlas: también yo prefiero lo clásico a lo moderno, así que me callo.

Bien, pues se acabó. Me bajo al bar, donde supongo que hoy estará Sam con cara taciturna oyendo a las Gypsies, o a Porter, o… más de una vez lo he pillado tecleando las nueve primeras notas de "Tin soldier" como quien no quiere la cosa. Vamos viejos, Sam.


domingo, 13 de febrero de 2011

Música para mods y otras hierbas (XIV)


Aquí estamos. Hoy toca baile, y también la reivindicación de algunos nombres que no llegaron al éxito masivo de personajes como Otis Redding, Sam Cooke o las figuras de la Motown: suelen ser clones de los grandes, y por lo general se trata de músicos americanos que no obtuvieron el reconocimiento en su país. Pero en la Isla algunos llegaron a ser reverenciados, como Major Lance (un excelente baladista en el estudio pero que, al más puro estilo Sam Cooke, se transformaba en escena), Gloria Jones (figura de serie B y compositora para la Motown, un icono en las noches mod) o Geno Washington (que no tenía nada que envidiar a un Arthur Conley, por ejemplo). Y también la Isla sirvió para relanzar carreras titubeantes como las de Edwin Starr (que después de "War" no consiguió más éxitos de ese calibre en su país) o Jackie Wilson (que relazó su carrera en la Isla a finales de los años 60). Mención aparte merecerían grupos como los Dells, que a pesar de una carrera larguísima nunca han sido demasiado populares en Europa, pero no hay tiempo ni espacio para todo. Bien, pues he seleccionado una docena (más una) de piezas que han quedado para la historia de esta época. Y no se asusten si algunas suenan deficientemente: la mayoría de ellas fueron grabadas en mono e incluso hay más de una tomada directamente del single porque las cintas ya no existen. Pero bueno, también eso tiene su gracia.

Seamos educados y comencemos por una señorita: la inolvidable Gloria Jones, por ejemplo. Aquí tenemos "Tainted love", compuesta para ella por el mago Ed Cobb, publicada a principios del 65 y convertida casi inmediatamente en un verdadero himno mod a pesar de ser una humilde cara B. Su influjo no se ha perdido con el paso de los años: versionada en los 80 por Soft Cell, tuvo de nuevo un gran éxito de crítica y público en general. Y luego hubo más.




Otro de los grandes: Geno (o Gino) Washington, quien al frente de su Ram Jam Band reinó en los corazones de los nostálgicos souleros británicos durante varios años. "I gotta hold on to my love" es una de sus canciones bandera.




Y si Geno fue grande, Jackie Wilson era ya un gigante del soul a la altura de Sam Cooke u Otis Redding, aunque nunca llegó a la popularidad de ambos en la Isla: salvo "Reet petite" y alguna pieza aislada más, tuvieron que llegar los mods para reivindicarlo. Y en 1967, justo diez años después de su arranque con aquella canción, consiguió por fin la gloria que Britania le había estado negando con la fabulosa "Higher and higher", una clásica tanto en las discotecas como en las radios. 




Los Dells, como he dicho, merecerían espacio aparte. Pero hoy nos conformaremos con una de sus legendarias cancioncillas a base de coros y palmitas: "Run for cover", otra pieza inmemorial para los bailarines de la parka.




Entramos en la zona de nombres ignotos salvo para los mods. Los Young Hearts, por ejemplo: fueron una media leyenda en sus States de origen, pero en Europa solo se vieron algunas grabaciones sueltas. Y de ellas, la canción más interesante fue esta maravilla titulada "A little togetherness", que ya en 1967 estaba anticipando lo que luego habría de ser el sonido funky/Filadelfia, ideal para los bailarines pre-breakdance del Wigan Casino (aunque el descubrimiento de esta pieza, como la mayoría, tuvo lugar en el Twisted Wheel).




Ahora un grupo que, pásmense, está relacionado nada menos que con Jimi Hendrix: allá por 1962, tras su salida del ejército, Jimi montó una banda llamada "The King Kasuals" que abandonó en 1964. Bien, pues al frente de esa banda quedó Johnny Jones, que consiguió vivir de ello hasta principios de los 70. "Johnny Jones & The King Casuals" publicaron esta versión de "Purple haze", otro cañonazo en las pistas del Norte.




Seguimos con los Cavaliers, una gloria menor del género, sin tanta repercusión como los Cavaliers de Eddie Kendricks. Su "Hold to my baby" era una pieza ineludible en las salas de baile clásicas (y otra vez el Twisted Wheel se lleva el mérito).




Quietos, que vienen las Gypsies: las amo. Sólo sacaron tres singles en su país natal antes de convertirse en las rutilantes Flirtations; y sólo por el primero de esos singles, publicado en 1965, ya es para rendirse a sus encantos. La cara A era este "It's a woman's world". Por supuesto que lo es, con mujeres así.




Vamos a seguir con una canción a medio camino entre el soul y el blues. La inmarcesible "A little piece of leather" no la canta una señorita, sino un señorito que usa el falsete a lo grande: Donnie Elbert. La carrera del señor Elbert duró más de veinte años, y su repertorio era muy amplio gracias a una voz tremendamente versátil que podía con todo: desde versiones de Otis Redding hasta joyitas como esta.




Las piezas instrumentales bien hechas siempre son poderosas en una pista: una de mis preferidas es "Sliced tomatoes", que a algunos les sonará gracias a una remezcla que hizo Fatboy Slim hace unos años con el título de "Rockafeller skank". Sus autores eran dos hermanos (Jimmy y Frank Bryant), músicos de estudio que decidieron no comerse la cabeza y se hicieron llamar "Just Brothers" para editar únicamente dos singles a su nombre: este fue el primero. Luego quedaron en el estudio algunas maquetas para un fallido LP que nunca se publicó.




Los coleccionistas, esos seres enfermos, tienen también su cabida aquí: el single más caro en este "género" es "Do I love you (Indeed I do)" de Frank Wilson. El señor Wilson fue productor y compositor de la Motown durante diez años, e incluso pensó en publicar algo a su nombre, así que grabó esta pieza. Pero a última hora abandonó la idea: según la leyenda se habían hecho 250 copias en "white label" -es decir, para su entrega gratuita a las emisoras de radio- cuando se echó atrás. Supuestamente 248 fueron destruidas, y las dos que se salvaron cotizan en las subastas a más de 30.000 euros, así que ya saben: vayan ahorrando para cuando haya nueva subasta. Afortunadamente las cintas no fueron borradas, por lo que no es difícil encontrar CDs recopilatorios en los que aparezca esta canción. Que, curiosamente, es muy buena.




Y terminamos con Nolan Porter. Si atendemos a su discografía, sólo tiene dos LPs y algunos singles. Pero fue escritor y cantante en muchos discos que abarcan desde Steppenwolf hasta Johnny Guitar Watson o Little Feat. Y hay especialmente una canción que ha hecho de él una leyenda: "Keep on keeping on", de la cual todo mod que se precie es devoto.




Arriba he dicho que una docena más una: la bola deja de girar, se apagan los flashes y encendemos las barredoras de ambiente para la sesión de baile lento que inaugura otra vez el señor Porter con una preciosidad de medio tiempo como esta "If I could only be sure".





Listo. Ya seguirán buscando ustedes más canciones, si les ha gustado la sesión (el mundo está lleno de recopilatorios Northern, afortunadamente). Pero por lo menos no tendrán que molestarse en buscar estas: aquí tienen un paquetillo con todas juntitas. Por mi parte abandono la discoteca y me vuelvo al bar, que ya es hora.


viernes, 4 de febrero de 2011

Música para mods y otras hierbas (XIII)


Tranquilos, que ya casi acabamos. Pero como suele suceder con los movimientos que implican a un conjunto de géneros en una época crucial, siempre quedará un grupo más o menos numeroso de aficionados que se niega a seguir adelante: suele ser gente enamorada no solo de esa música sino también de un tiempo determinado; o de su propia juventud, que no quieren abandonar. Esto se llama comúnmente "nostalgia", aunque algunos implicados -como buenos británicos que son- lo llaman "respeto y devoción por la historia". En fin, cada uno es cada uno.

Bien, pues del mismo modo que los rockers habían quedado anclados en el r'n'r y el rockabilly -añorando además aquella estética de chupas de cuero, Norton y tupé-, muchos mods decidieron hacer lo mismo con su propia idolatría y se dedicaron a repasar el catálogo soul, Motown y sellos menores pero en esa misma onda buscando canciones e intérpretes que en su momento no habían tenido éxito, para sacarlos a la luz. Para seguir viviendo en el pasado. Que es una forma de vivir tan respetable como cualquier otra, por cierto.

Esta necrofilia musical comenzó a finales de los años 60: tras la psicodelia ya nada volvería a ser lo que había sido, y en efecto lo que vino luego fue la confirmación de que el pop quedaba desterrado. Y si ya la psicodelia no fue muy del gusto de los mods (aunque su rama pop, esencialmente británica, podía tener algunos puntos en común), lo que ahora se les venía encima era todavía más insufrible porque los Grandes Dinosaurios del Rock estaban eclosionando en sus múltiples variedades: progresivos, sinfónicos, hard, heavy, etc, se estaban adueñando del mercado; si a eso sumamos la "traición" de los Who o los Kinks, era evidente que todo estaba perdido. Y aún encima el sagrado single perdía terreno, por las presiones de la industria, a favor del LP (ya saben, la gente seria no compra singles). Y nuestros amigos mods querían seguir bailando, así que…

En Manchester había un club llamado "The Twisted Wheel", que durante la época dorada mod fue el santuario no solamente de los aficionados locales sino de otros que venían de todas partes de la isla a bailar y presenciar actuaciones de los ídolos del género, tanto británicos como del r'n'b y soul americano. Y en otros sitios como Sheffield tomaron nota y se abrió el "King Mojo". Y cuando estos géneros comenzaron a caer, el sitio de esas estrellas fue ocupado por los DJs -quienes, al igual que en las radios piratas, eran frecuentemente americanos-. Y entonces se vio que había una verdadera legión de fans que no estaban dispuestos a abandonar sus creencias porque ahora llegasen los Rockeros Divinos: había nacido el "Northern soul", cuya época clásica comprende desde finales de los años 60 hasta finales de los 70.

Y la voz corrió como la pólvora: "Mod never dies". Y alguien se fijó en el orgulloso puño alzado de los Panteras Negras americanos, y se abrieron más locales por toda la isla, y ahora las figuras ya no eran los músicos sino los DJs, que hacían bailar a la concurrencia rescatando del olvido a las figuras de la serie B, y -otra vez como en las radios- competían entre ellos para ver quién pinchaba lo más raro, que se asimilaba a lo nuevo aunque las grabaciones fuesen de seis o siete años antes. Y aunque el "Twisted Wheel" cerró en 1971 ya daba igual porque la mecha estaba encendida y ese mismo año el Blackpool Meca abrió su "Highland room", y en 1973 se inaugura el Wigan Casino, y así sucesivamente.

El caso es que el "Northern soul", que en origen solo fue un conglomerado de locales donde unos DJs lunáticos mantuvieron viva la llama del soul y la Motown, no ha muerto aún: en los años 70 fue el vehículo de entrada del funk americano en la Isla y desde luego fue el nexo de unión entre los mods de la época dorada y los neo-mods de finales de los años 70. Y ahí siguen, pinchando canciones que de no ser por ellos habrían quedado sepultadas por el olvido.

Bueno, pues dentro de unos días nombraremos algunas de esas canciones que hicieron furor entre esta tropa; quiénes las cantaban ya no es lo más importante, aunque unas cuantas figuras de menor relevancia sí hay: lo importante era ese single desconocido que por obra y gracia de un astuto pinchadiscos salía a la luz, para alegría del público que abarrotaba la pista. En cualquier caso, a mí me es hora de abrir el bar, así que ya hablaremos. Y a ver qué pincha hoy Sam, que lo estoy viendo venir...

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