martes, 3 de mayo de 2016

España 70's: de vuelta al desierto (XI)

Después de la intensa pero corta aventura de Máquina!, y mientras Enric Herrera pasaba al otro lado del escenario, tanto Jordi Batiste como Tapi siguieron adelante con otras agrupaciones. Por desgracia, la mayor parte de esas aventuras no consiguieron llegar muy lejos aunque hoy en día se les respete mucho: a cada paso que damos por este desierto vamos comprobando que la España de aquellos tiempos no era un buen lugar para las mentes inquietas. Y también por supuesto, va quedando claro que Cataluña es por entonces el principal exponente de la música yeyé nacional (con permiso de Andalucía, de la que ya hablaremos cuando toque). 



Jordi Batiste termina el servicio miliar y en 1972 se asocia con Josep María Clúa (Ía). Este nombre es prácticamente desconocido en la España de entonces, pero junto a su hermano Jordi y Manel Joseph habían creado en 1968 uno de los tríos folkies más queridos en Cataluña: Dos+Un, que durante casi cuatro años trabajaron con frecuencia como teloneros de la mayor parte de las figuras de Els Setze Jutges aunque artística y emocionalmente se sentían mucho más cerca de los planteamientos mantenidos por el Grup de Folk. Esta contradicción demuestra que los músicos como Lluis Lach, María del Mar Bonet o no digamos ya Joan Manuel Serrat, fueron mucho más populares que los “hippies” del Grup (entre otras cosas gracias al apoyo mediático de la burguesía intelectual catalana, un apoyo que el Grup no solía tener salvo en la escasa prensa underground). Pero a lo que íbamos: ese trío consiguió grabar un Ep y cuatro singles que se vendieron casi únicamente en su tierra; pero que si se escuchan con detenimiento ahora que ya ha pasado todo, puede que quien no los conozca se quede sorprendido de la calidad que tenían y de su voluntad por mezclar estilos, ya que progresivamente añaden acompañamientos con varios tipos de cuerdas, percusiones o teclados. Finalmente se despiden en 1971; su última presencia discográfica tiene lugar el año anterior participando en un curioso pero fugaz artefacto histórico, como aquel de Miniatura: hay un single publicado por el diminuto sello Cactus (es decir, 4 Vents, y por tanto Ángel Fábregas) en el que “no se sabe” quiénes son los músicos que participan. Parece existir un grupo llamado Estratagema 1 que graba dos canciones en inglés, muy buenas ambas... Luego nos enteramos de que ese “grupo” fue una reunión de los tres miembros de Dos+Un con Enric Herrera, Tapi y Luigi Cabanach, o sea, tres miembros de Máquina! (aunque aún hoy hay dudas sobre alguno de los participantes: algunos dicen que Isidor Marí, el letrista de las dos canciones, es también la voz, en lugar de Ia Clúa). Se trataba entonces de un juego, de crear un grupo fantasma solo para esa grabación, y por desgracia el disco pasó prácticamente inadvertido (incluso en algunos catálogos figura como “no publicado”). Bien, pues aquí lo tienen ustedes, además de la corta pero entrañable discografía de Dos+Un. 

Una vez disuelto el trío, tanto Jordi Clúa como Manel Joseph se convertirán en músicos de acompañamiento y militarán en grupos históricos como Barcelona Traction o la Orquestra Platería respectivamente, mientras que Ía -volvemos al principio- se asocia con Jordi Batiste y crean el dúo Ia-Batiste, que grabarán en 1972 otra de esas maravillosas obras cumbres de la música underground nacional, aunque no se verá hasta el año siguiente: “Un gran día”, un Lp en el que ambos se hallan en estado de gracia. Esa mezcla entre el folk progresivo e incluso psicodélico que nos ofrece Ía junto a la vocación rockera de Batiste se completa con el juego de voces, cuerdas y teclados que ambos dominan. La sucesión de momentos brillantes comienza con la primera pieza, que da título al disco: una voz enérgica, un piano con arreglos orquestales que pueden recordar a Elton John en sus momentos más inspirados, los cambios de ritmo… una verdadera fiesta. El nivel no decae en ningún momento, ni siquiera en las fases más apacibles (ese “Sifón”, una pequeña y dulce locura surrealista en dos minutos, una canción de amor con sorpresa); y para la despedida cambian de planteamiento con “Morrisong”, una larga pieza con desarrollo de rock oscuro y fugaces acompañamientos corales que, seguramente, agradaría a Jim (o eso parecen pretender ellos). El dúo consiguió un gran respeto en Cataluña, e incluso las ventas fueron relativamente decentes, pero no volvieron a grabar hasta 1975 (entre otras cosas por la mili: esta vez le tocaba a Ía); su segundo disco, “Chichonera’s cat”, sin ser malo, ya no llegó a su altura: era otra época, ellos mismos eran ya otros. Pero siempre quedará memoria del primero, esa delicia que quien no conozca debería... pinchar aquí



Jose María Vilaseca, más conocido por Tapi (vívía por entonces en la calle Tapioles), ya tenía un pequeño historial cuando llegó a Máquina!. Recordarán ustedes que hubo un grupo bastante modernillo a mediados de los años 60 llamado los Go-Go, cuyo cantante era Jordi Querol; el grupo grabó unos cuantos singles y oficialmente desapareció, pero solo “a medias”: algunos de sus miembros apoyaron una muy corta carrera de Querol como cantante solista y finalmente, en 1968, hubo una nueva reestructuración que, con Querol al frente, dio lugar a Vértice, el grupo en el que comenzó su carrera un jovencísimo Tapi (solo tenía 16 años) como batería. Por cierto, en ese grupo también se dio a conocer un guitarrista con formación clásica que en aquel momento estaba interesado en las fusiones del rock con el jazz y el blues: se llama Joaquín Sunyer, alias “Max”; los otros dos miembros eran el también guitarra Miguel Ángel Núñez y el bajista Pepe Fernández. Por entonces todos ellos son muy aficionados al blues rock que practican las bandas británicas, y en 1969 consiguen grabar un single que se publicará el año siguiente y demuestra la clase que tenían: “Take me away / You’re not real” puede pasar perfectamente por isleño y muestra a las claras la gran influencia recibida de Peter Green con Fleetwood Mac, sin ir más lejos. Pero, como suele pasar en las grabaciones de Diábolo/Als 4 Vents, no hay mucho dinero para promoción, y aún encima a Jorge le toca cumplir con la Patria. Ese es el fin de Vértice, anterior ya a la publicación del single.

Porque sabemos que la entrada de Tapi en Máquina! tuvo lugar a finales del 69, justo a tiempo para su segundo single. Y cuando decide abandonarlos, a principios del 71, crea Tapiman junto a Miguel Ángel Núñez y Pepe Fernández, que además de bajista ahora será también cantante (curiosidad: “MAN” son las iniciales del guitarrista; la idea de crear el grupo fue de Tapi y suya). Muy pronto publican el primer single: “Hey you / Sugar stone” deja clara la tendencia del trío, un cruce entre hard y heavy que los convierte en precursores del sonido que adoptarán luego la mayoría de las bandas rockeras nacionales. Sin embargo Miguel tiene que marcharse a causa, como siempre, de las obligaciones militares; y por esas lógicas no escritas que a veces se cumplen, es sustituido por “Max” Suyer. Poco después llega su segundo single, más reposado pero para mí mejor aún que el primero: “Love country”, en la cara A, es un rock americano de medio tiempo magnífico, y “Walking all along the life” una especie de balada acústica/eléctrica en la que Max se luce (como siempre) pero sin avasallar a Tapi ni a Pepe, ambos igual de buenos. Y llegados a 1972 se publica su primer Lp, “Tapiman”, un ejercicio de estilo, en tono progresivo, que va desde el espíritu Black Sabbath en “Wrong world”, la canción que lo abre, hasta el cierre hard con el lucimiento de Max y su guitarra en “Driving shadow”. No me extraña que los aficionados a ese instrumento lo alaben, porque a lo largo del disco queda claro que estamos ante un virtuoso, que por otra parte ya nos va mostrando en algunos momentos sus querencias cercanas al rock sinfónico. Las ventas fueron razonablemente buenas, aunque tampoco estamos ante un hit: Edigsa, el sello que distribuye a Tapiman, tiene más potencia que Als 4Vents, pero ni uno ni otro pueden competir con los grandes. 

Con el tiempo “Tapiman” ha pasado a ser otro de esos discos legendarios, como el de Máquina!, que cualquier aficionado adora aunque no quede claro si es más por su valor simbólico o por su categoría musical. Poco después se publicó un Lp casi anecdótico en el que Tapiman acompañan a Jorge Querol interpretando clásicos del rock and roll tradicional; el disco no muestra sus nombres y su distribución fue minúscula. Max se marchó poco después: su carácter profesional, serio, no cuadraba con un Tapi que pensaba más en la juerga que en los ensayos, y por otra parte el grupo no parecía tener futuro. Pasará a formar parte de los Kroner’s (el grupo de Tony Ronald), donde conocerá a otros músicos con los que luego crea Iceberg. Mientras, Tapi se marcha a Lone Star y Pepe militará en pequeños grupos además de trabajar como compositor. A finales de los 70 Tapi intenta recrear la banda junto a Pepe, e incluso publican un nuevo disco, “En ruta”; pero la cosa no va más allá y el disco, con un sonido rockero bastante light, pasa sin pena ni gloria. Y como es norma de la casa, nosotros nos quedamos con los buenos tiempos: aquí los tienen ustedes. 




10 comentarios:

  1. Creo que hace algunos años hubo una reedición de Maquina! Además en vinilo. Sería muy interesante disfrutar de este clásico en su formato original. Muchas gracias de todas maneras por compartir esta música realmente buena y muy desconocida en nuestro país. De manera errónea se asocia la época dorada con los ochentas, creo que demuestras con tu trabajo que hay algo más allá. Saludos

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    1. Ha habido ya unas cuantas, y al menos tres de ellas en vinilo. Puede que no sea difícil encontrar una copia de la tercera reedición que no pase de los 50 euros, pero en todo caso la última reedición en CD es fácil de pillar. En cuanto a la década de los 80, hay que tener en cuenta que hablamos de músicas muy distintas: lo que hubo a finales de los 70/principios de los 80 fue la Nueva Ola, es decir, la resurrección del pop. Por lo tanto no es comparable con lo que había pasado diez años antes, que fue justamente lo contrario.

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  2. No se te escapa nada, Rick. Todo lo que tiene un cierto interés está aquí, para quien quiera conocer la historia de "nuestra" música; al margen de gustos. A Dos+Un los conocía de haber leído sobre ellos. Ahora ya puedo tener referencia directa. Muy interesante su corta aventura discográfica.

    A Vértice si los tenía controlados. Me parece muy acertada esa influencia de Peter Green, incluso he intuido también cosas de John Mayall en la forma de tocar blues. Y Tapiman es uno de los grandes grupos de por aquí, que si hubieran nacido en la Islas hubieran triunfado en toda regla. El L.P. es muy bueno, lo he oído de nuevo y sigue sorprendiéndome. Que grandes músicos eran Max Sunyer, Tapi y cía. Por cierto, en una de las canciones del L.P. de Tapiman me ha parecido que estaba tocando la guitarra Jimmy Page (no es broma, Sunyer es mucho Sunyer, menos cuando desbarra en ejercicios gimnásticos jeje).

    Buen repaso a una época casi olvidada que merece un respeto. Seguiremos a la escucha.

    Saludossssssssssssss

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    1. Bah, todo consiste en ir repasando los datos con cuidado. Lo de Vértice fue una pena, pero ya sabes que casos como ese hubo un buen puñado. Y en cuanto a Tapiman, es cierto que sonaban muy bien, aunque Max me cansa un poco. De todos modos, ojalá hubiese unos cuantos discos como ese por entonces: bien sabes que la penuria musical de aquellos tiempos era terrorífica en España.

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  3. Hola Rick:
    Me quedo con Tapiman, en su época me gustaron a rabiar y hace unos meses reenganche con ellos y estuve unos dias de esos de vuelta y vuelta.
    Los otros, Ia, Batiste y todas sus derivaciones los he oido y no me han dicho gran cosa, en su tiempo y en Cataluña, tira que te va, pero fuera y ahora...
    Bueno, seguimos la travesia, tengo la intuición de que la proxima entrada va a ser de las mias.
    Saludos
    Jose

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    1. La verdad es que sobre Tapiman no hay discusión: si los comparamos con el nivel medio español, está claro que ese disco es de lo mejorcito que se ha grabado aquí. Pero saliéndonos un poco del rock puro, yo creo que el de Ia-Batiste es también muy bueno; no tienen nada que ver, pero para mí son igual de valiosos.

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  4. Hola:
    Me declaro un auténtico desconocedor de esta gente, pero como soy curioso y sabía que viniendo de este blog, la cosa sería interesante, me he puesto esta tarde a escuchar los temas. El caso es que tras una primera escucha la impresión ha sido muy buena y ya le he echado el ojo a algún tema en especial. Por ejemplo, del primer disco me ha gustado el primer tema "Caminant per la platja", un tema que no desmerecería en el repertorio de Ennio Morricone.
    Del segundo disco me ha llamado la atención, "Sky for the Bus" que suena muy Pink Floyd.
    De momento sólo llevo una escucha, veremos a la segunda pasada si va cayendo alguna más. Seguro que si (Se admiten sugerencias)

    Muy interesante.

    Antoni.

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    1. Pues me alegro de que te hayan gustado los Dos+Un. Me sorprende esa comparación que haces con Morricone, pero el caso es que escuchándola de nuevo veo que sí, que hay algo de eso. Nunca se me habría ocurrido. Y en cuanto a Ia-Batiste, conociéndote un poco, pienso que es uno de esos discos que a tí deberían gustarte enteros.

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  5. Nada más terminar de leer la entrada correspondiente a Pan & Regaliz y OM he metido la marcha atrás y me encuentro con Tapiman, una de mis bandas favoritas del rock progresivo catalán. Les dediqué una breve entrada en mi blog titulada BARCELONA ERA BONA, el pasado mes de febrero. Repito los elogios merecidos en mi anterior comentario.
    Saludos,
    JdG

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  6. Gracias, Javier. Tapiman podrían haber sido una buena banda, con proyección, si tuviesen un sello potente: Edigsa no daba para mucho. Y ese mismo problema lo tuvieron unos cuentos grupos de la época, porque a partir de finlaes de los años 60 los objetivos de EMI, Hispavox y compañía fueron los solistas. Y así funcionó la cosa.

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